Capítulo XXIII: Después de las muertes de Ikki de Fénix, Lisa y Nelson, los Caballeros tuvieron que proseguir su marcha, la nueva Casa Zodiacal estaba a pocos metros de su posición.

- Un momento. Pidió Martin.

- ¿Qué ocurre? ¿Está todo bien? Preguntó Bart, quien estaba en una postura de protección y seguridad, él había madurado finalmente tras las palabras que Lisa le había inculcado, él ahora era el líder del grupo que su hermana dirigía.

- Necesito descansar, no puedo más. Pidió Martin, quien estaba agotado.

- Descansaremos unos minutos y luego proseguiremos la marcha. Ordenó Seiya de que se detuvieran.

- ¿Estás seguro? El tiempo no está a nuestro favor. Le preguntó Shun.

- No queda otra opción, muchos están agotados y ellos ya han perdido a dos de sus amigos. Le respondió el Caballero de Pegaso, mientras que el Mayordomo Tatsumi y Mu con los demás Soldados que habían perdido en el "Torneo Galáctico" habían llegado para estar del lado de Saori y protegerla de los soldados rasos que el Patriarca enviara para eliminarla.

Al horizonte se encontraba recortada la Casa de Libra, de un curioso y original templo pentagonal con entrada rectangular, poseía un arco en cuya parte superior estaban esculpidos los relieves de el nombre y el signo de Libra, su cúpula recordaba algunas construcciones asiáticas, sobre todo chinas. los Caballeros después de un pequeño descanso, siguieron su marcha, encontrándose en el pórtico de la Casa de Libra, donde allí estaba tallada la Balanza.

Tras cruzar el pórtico, avanzaron por el pasillo principal, donde allí, Seiya, Shun, Shiryu y los demás niños encontraron algo que les llamó la atención, allí en ese pasillo estaba el ataúd de hielo con Hyoga.

- Maestro Hyoga. Dijeron Sherri y Terri al verlo congelado.

- ¿Estará vivo? Preguntó Rafa.

- Retrocedan. Pidió Seiya y utilizó su "Meteoro de Pegaso", pero el ataque resultó en un fracaso, no destruyó el ataúd de hielo, siguió allí de pie, tendrían que buscar otra solución para liberara a Hyoga.

- Esperen. Pidió Shiryu de que se detuvieran.

- ¿Qué ocurre, Shiryu? Preguntó Shun.

- Recuerdo haber oído de un Caballero Dorado que podía crear bloques de hielo que ni todos los demás Caballeros podían destruir. Les dijo, mientras que recordaba aquella faceta de la historia que había escuchado tiempo atrás.

- Pero, ¿quién será? Preguntó a su Allison, cuando de golpe, del suelo apareció una armadura dorada, que pertenecía al Caballero de Libra.

- Es la armadura de mi Maestro. Reconoció en el acto el Caballero oriental, mientras que terminaba de aparecer frente a ellos aquella armadura dorada, a la vez que iba a utilizar las armas para así liberar a Hyoga.

- ¿Cómo es posible que esto siga aquí? Debe llevar siglos, no, milenios en esta región. Se mostró asombrado Martin.

- Verás, Martin, desde tiempos inmemoriales, los Caballeros han defendido a Atena de sus agresores, siempre han peleado con sus manos desnudas, sin armas. Solo había un Caballero que podía poseer armas en su armadura y era el Caballero de la Casa de Libra, ya que solo, además, la Diosa Atena podía autorizar a los Caballeros a utilizar el uso de armas en el combate. Les contó Shiryu a Martin y los demás.

Aquella armadura se componía de "La Barra Doble", "La Espada", "La Lanza", "La Barra Triple", "El Casco" y "El Escudo", todas venían en pares y se las dividieron en doce armas, ya que era la única forma con la que podían actuar con.

Estas doce armas se las dividieron entre los Caballeros y Shiryu escogió una de las espadas, lo mismo hizo Bart.

- Esperemos que no nos hayamos equivocado de armas, sino, esto podría llevar a Hyoga a la muerte. Les advirtió Seiya, mientras que empezaban a probarlas.

Estuvieron de suerte, ya que la espada escogida por Shiryu logró destruir el bloque de hielo que aprisionaba a Hyoga, pero se presentó otro grave problema: El ruso estaba entre la vida y la muerte.

- Maestro, Maestro Hyoga, por favor, despierte. Pidieron las niñas.

Shun al verlas supo que él podría revivirlo, aunque eso le costara la muerte, él lo haría por sus amigos, por lo cual, se paró delante de ellos para decirles que él tenía un plan en marcha.

- No debemos perder el tiempo, el Maestro Hyoga está al borde de la muerte, sus signos vitales son cada vez más bajos y la temperatura de su cuerpo ha caído muchísimo. Les pidieron Rod y Todd de que tomaran un plan y lo pusieran en marcha, ya que la vida del ruso de cabellos rubios estaba aún en peligro.

- Yo lo ayudaré a recuperarse. Les dijo a todos el hermano menor de Ikki.

Hubo un silencio, pero fue interrumpido por Seiya.

- ¿Está seguro que podrá revivirlo, Maestro Shun? Preguntó Sherri con Terri.

- Calma, tengo una idea, puede llegar a ser mortal y morir en el intento, pero podré salvar su vida. Además, tienen que seguir, nos estamos quedando sin mucho tiempo. Les aseguró Shun.

Seiya y Shiryu vieron que él tenía razón, el reloj de fuego seguía corriendo y fue entonces que decidieron prepararse para irse de allí con rumbo a su nueva casa por enfrentar al Guardián de la misma.

- Confiamos en ti, Shun. Le dijo Seiya.

- Cuida bien de Hyoga, amigo. Le adjuntó a su vez Shiryu.

- Está bien, tengan por seguro que yo lo salvaré. Les prometió el chico de cabellos verdes.

- Bien, vamonos. Ordenó Seiya y dejaron la Casa de Libra.

Dejaron a Shun en la Casa de Libra con Hyoga en sus brazos, tenía que poner su plan en marcha para salvarle su vida de la muerte, por lo cual, colocó al rubio congelado en el suelo.

- "Lo haré sobrevivir a cualquier costo" Se dijo para sus adentros, mientras que acostaba a Hyoga en el suelo del templo.

Su mirada mostraba que debía ponerse ya en marcha, la vida de Hyoga estaba en peligro, por lo cual se fue acercando al cuerpo del rubio, mientras que se aferraba al cuerpo de su amigo.

- "He oído que el cuerpo es perfecto para un cuerpo frío. Pero él sufre del aire frío de Camus. No creo que funcione, sin embargo, la única forma de lograrlo, es maximizando mi cosmos, al calentar a Hyoga con mi cosmos y el calor de mi cuerpo, aunque esto pueda costarme la vida." Pensó para sus adentros de nuevo, mientras que calentaba a Hyoga con su cosmos, destruyendo el hechizo que Camus había arrojado sobre el rubio de Rusia.

Fue así que gracias a Shun de Andromeda, Hyoga de Cisne pudo volver a la vida, pero esta pequeña victoria sobre la muerte y sobre los Caballeros Dorados, también tenía sus costos, ya que varios de ellos, Ikki, Lisa y Nelson habían pagado el precio por sus amigos para que pudieran llegar hasta el final. Ahora se venían las últimas Casas Zodiacales, mientras que el tiempo para salvar a Saori se iba agotando rápidamente, tenían que moverse y a prisa.

Bueno, amigos, aquí llega a su fin el capítulo 23 de "El Viaje a Atenas", no se preocupen, volveré a subir más capítulos este fin de semana y para la semana que viene, por ahí ya esté terminando con esta historia, pero a no desanimarse, tengo pensado hacer para el mes de Julio-Agosto la Saga de Asgard y de Poseidon. Mando saludos a aletuki01, Princesa andrmeda, Guest y sshunz. n.n. Nos vemos en el próximo capítulo. Se despide MontanaHatsune92. Paz y que pasen una buena noche.