Capítulo 30: Volviendo a la Casa de Piscis, como recordamos, Afrodita había sacado la "Rosa Piraña", algo que inquieto y mucho a los Hermanos Flanders.
- ¿Qué estará tramando? Preguntó Todd a Rod.
- No lo sé, pero esa Rosa que lleva en sus manos no es señal de algo bueno. Tengamos cuidado. Pidió Rod, mientras que Afrodita daba a conocer aquella poderosa técnica que tenía en su poder.
- Niños, ustedes no conocen lo que es el poder algo tan bello y delicado, pero a la vez, puede convertirse en algo mortal y peligroso: Esta es la "Rosa Piraña", a diferencia de la "Rosa Roja", esta mata al instante a su enemigo. Para no dejarles ninguna duda; les daré una pequeña "demostración". Les contó Afrodita, mientras que invocaba a las"Rosas Pirañas", lanzando todo un ataque con ellas contra la armadura de Shun, la cual fue totalmente destruida por completo, dejando impactos a los dos hermanos.
- ¡¿Cómo, cómo, cómo ha podido hacerlo?! ¡Si tan solo son Rosas! ¡Son Rosas! ¡¿Cómo pudo hacerlo?! Se preguntaba Todd, mientras que invadido por la ira, se dirigió hacia el Caballero de Piscis, tratando de obtener respuestas.
- ¡Todd, aléjate de él, no te acerques! Le pidió Rodd, mientras que corría para sacar a su hermano menor.
- ¡Todd, Rodd, no, no vayan hacia él! ¡No lo hagan! Les pidió Shun, mientras que sin su armadura, iba corriendo tras ellos, para detenerlos.
- Adelante, háganlo. Les desafió Afrodita a los Hermanos Flanders y estos se lanzaron sobre él, cargando con su poder.
- ¡"Muro de los Lamentos"! ¡"Domingo de Pascua"! Atacaron ambos hermanos contra el Caballero, pero éste los arrojó contra las paredes del templo, apenas habían rozado sus cabellos, pero nada más, ni habían podido asestar el golpe contra Afrodita, él literalmente, los había arrojado con violencia contra las paredes, Shun, en ese momento, trató de detenerlo.
- ¡Detente, son unos niños, no les hagas daño! Le ordenó de que se detuviera.
- ¿Qué caso sirve entonces? Si ellos querían pelear, obtuvieron su merecido. Ahora -Lanza contra Shun su ataque de "Rosas Pirañas", pero antes de que llegaran hacia él...
- ¡Todd! ¡¿Qué haces?! ¡Detente! Le pidió Rodd, mientras que iba tras su hermano menor, pero el chico se interpuso en el camino de las "Rosas Pirañas", recibiendo todo el golpe de ellas, las cuales penetraron su armadura y golpearon su cuerpo.
Ambos se quedaron sorprendidos e impactados ante lo que había pasado, Todd se mantuvo de pie, pero al final, su cuerpo no soportó más el dolor y cayó al piso, delante de su Maestro Shun y de Rodd, quien no pudo hacer nada al respecto.
- ¡No, no, no, no, no, no! ¡Todd, háblame, hermano, por favor, no me dejes, Todd, no! ¡Por favor, debes sobrevivir, debes vivir, tiene que ser un sueño, por favor, tiene que serlo! ¡No puedes morir! ¡NO PUEDES! ¡Te había prometido defenderte a toda costa y te fallé, todo esto es mi culpa! ¡Lo siento, Todd, lo siento, papa y lo siento muchísimo, Maestro Shun y Señorita Saori! ¡Lo siento mucho! Lloró Rodd la muerte de su hermano menor, mientras que Shun, al ver como Afrodita disfrutaba de la muerte de uno de sus enemigos, el hermano de Ikki golpeó a Afrodita.
- ¡Miserable! ¡Eres un miserable para que seas un Caballero Dorado! ¡Maldito: Era un niño, era solo un niño! ¡¿Por qué tuviste que hacerlo?! ¡Maldito! Le gritó Shun con toda la furia acumulada, mientras que atacaba a golpes a Afrodita y lo hería.
- ¡Ja! ¿Con que "era solo un niño? Deberías reconocer que así son los humanos, iguales a ellos, que solo viven para sí mismos, mientras que el Mundo se vuelve un completo desastre por la maldad y la avaricia. Pero con muertes así, las cosas pueden cambiar. Le respondió Afrodita, sin importarle los golpes que recibía, fue en ese momento, en el que decidió atacar con su última técnica: La "Rosa Sangrienta".
Rodd se preparó para ir hacia donde estaba Shun, no sin antes despedirse de su hermano Todd.
- Prometo que nunca te olvidaré. Lo juro. Le prometió Rodd a su hermano menor, mientras que le besaba la frente en señal de hermandad por siempre y colocaba su Rosario (Cruz Cristiana) en el pecho de la armadura de su Todd y se dirigió hacia donde estaba Shun.
- Vaya, vaya, con que el hermano mayor quiere también unirse a la pelea. Adelante, niño. Se burló Afrodita, mientras sacaba la "Rosa Sangrienta".
- ¿Qué es eso, Maestro Shun? Le preguntó Rodd al peli verde.
- Lo que ven aquí es la "Rosa Sangrienta": Es una Rosa Blanca que se incrusta en el corazón del oponente, drenando la sangre del enemigo, mientras que empieza a cambiar a rojo su color. Le respondió a su pregunta Afrodita.
- Rodd, solo hay una forma de vencerlo: Y es con la "Tormenta Nebular". Le dijo Shun serio, mientras que él asentía.
- Sí, Maestro Shun. Le respondió a su Maestro, Rodd.
Afrodita en ese momento, lanzó su "Rosa Sangrienta", la cual terminó incrustándose en el pecho de Shun, ante la mirada de terror de Rodd.
- Va uno, queda el último. Le dijo Afrodita, mientras que atacaba con las "Rosas Pirañas", Rodd trató de defenderse todo lo que pudo, pero el ataque también lo hirió fatalmente, cayendo al lado de su Maestro.
- M, Ma, Maestro, Maestro Shun. Le dijo el hermano mayor de Todd.
- ¡No te rindas, Rodd, tú puedes, vamos! ¡Debes levantarte y luchar! Le animó Shun, quien también estaba al borde la muerte.
Con esas palabras, él se levantó, ante la mirada de Afrodita.
Ambos con sus últimas fuerzas, incrementaron su poder, en la "Tormenta Nebular" de Shun y la "Redención" de Rodd, con lo cual, lograron vencer al Caballero de Piscis Afrodita, quien cayó vencido y el lugar donde había caída, ya mortalmente, comenzó a llenarse de Rosas.
- ¡"Tormenta Nebular"! Gritó Shun.
- ¡"Redención"! Gritó Rodd, mientras que ambos poderes, provocaban una fuerte tempestad, moviendo los cabellos de Afrodita, arrojándolo lejos por el ataque.
Todo se calmó, la Casa de Piscis estaba destruida por dentro, Shun y Rodd dieron su último golpe, mientras que Afrodita yacía el piso, herido y sangrando, sobre el sitio donde yacía, cientos de rosas de todos los colores comenzaron a cubrir su cuerpo caído en combate.
Sangrando por las heridas, Shun y Rodd se acercaron hacia Afrodita. La Rosa en el pecho de Shun había comenzado a teñirse del rojo de su sangre.
- "Ikki, he cumplido con mi palabra. He logrado luchar hasta el final por la Gloria de Athenea y he conseguido vengar la muerte de mi Maestro". Se dijo para sus adentros Shun, mientras que alzaba la vista con Rodd.
"Seiya, perdóname, no puedo hacer nada para salvarte. Pero confío en ti y sé que acabarás venciendo" -La Rosa había completado su color- "Y ahora, voy a reunirme con mis compañeros: Shiryu, Hyoga y mi hermano con los niños me esperan. Puedo morir en paz, he cumplido mi deber como Caballero de Athenea y con mis amigos. Adiós, Adiós, Seiya y Bart de Tigre" Se despidió Shun de sus amigos y estudiantes, mientras que se desplomaba en el suelo del templo, al lado de Afrodita y junto con él, cayó también Rodd.
- Lo veré en la Otra Vida, Maestro. Gracias por todo. Le agradeció por sus enseñanzas y por haberle enseñado cómo debía ser él ante el peligro: Demostrando fuerza, honor y coraje y nunca rendirse ante nadie.
- Te veré a ti y a tu hermano para entrenarlos en el Otro Mundo, Rodd de Liebre. Le dijo Shun, mientras que ambos, Maestro y Aprendiz, se despedían mutuamente.
- ¡Adiós! Se dijeron ambos y murieron en el templo de la Casa de Piscis.
Dando su vida por Athena y sus amigos.
Mientras tanto, en el camino hacia el Santuario, Seiya, Bart, Jessica y Rafa habían caído, producto del veneno de las Rosas de Afrodita, pero gracias a Shaina y Marin, pudieron sacarlos de allí.
- "Jessica y Rafa no pudieron sobrevivir. Dios, esto es una locura" Pensó Marin, mientras que Shaina se dirigía hacia donde estaban Tatsumi y los demás Caballeros con Saori.
Marin de Águila, quien se encontraba con Bart y Seiya, los empezó a ayudar para que pudieran llegar a la Cámara del Patriarca.
- No se den por vencidos, chicos, ustedes deben salvar a Athena. Pidió Marin, quien los protegió del veneno de las "Rosas Diabólicas".
Por la mente de Bart, él recordaba aquel sueño: Estaba ingresando por ese mismo camino, herido, terminando en una especie de Palacio, donde era atacado por alguien poderoso y letal para él.
- Puedo escuchar la voz de Marin de Águila en mi cabeza. Ella quiere que despierte, lo mismo la voz de Shaina, ellas quieren que despierte. Yo puedo, sé que puedo. Se dijo Bart, mientras que abría los ojos y a la vez, sucedía lo mismo con Seiya.
- ¿Qué? ¿Qué nos pasó? ¡Marin! Gritó asombrado Seiya de ver a su entrenadora.
- Me alegro de que hayan despertado, chicos, pero aún no termina esto: Hay que destruir esta trampa mortal, ahora. Les ordenó ella.
- Así lo haremos. Dijeron y se prepararon para destruir el camino de las "Rosas Sangrientas" del Caballero de Piscis.
- ¡"Golpes de Meteoro de Pegaso"! Invocó Seiya su ataque, con el cual destruyó con la ayuda de Bart, el camino de "Rosas Sangrientas".
Una vez con el camino despejado, Marin se acercó a ambos protagonistas.
- No tienen tiempo, de prisa, corran, corran hacia el Santuario. Y suerte, chicos. Les deseó Marin, mientras que se despedía de ellos y se alejaba de aquel camino, dejando a ambos chicos solos.
- El final del camino. Dijo Bart.
- Tú lo has dicho. De prisa, busquemos al Patriarca. Le dijo Seiya y ambos iniciaron su camino hacia el Patriarca.
Y ya dentro de poco, el capítulo final de esta historia :D. Pero no se pongan mal, ya que para Agosto-Septiembre-Octubre, tengo pensado hacer las demás sagas de Saint Seiya-Los Simpsons, empezando con la Saga de Asgard, luego con las de Poseidon y Hades :D. Les mando saludos a aletuki01, muchas gracias por seguir esta historia y espero que disfrutes, como todos los demás este capítulo nuevo, lo mismo para Sayadiva64, Princesa andrmeda, sshunz y Guest; les envío mis saludos, de parte de su amigo y Camarada, MontanaHatsune92.
Peace and Out.
Que tengan un buen fin de semana para todos :D.
