El sol brilla un poco más débil, las sonrisas aparecen y los ojos lloran, la primavera se acaba y llega el invierno, y yo estoy aquí, de nuevo, para entregarles poco a poco cada pedazito de este fic que gracias a ustedes sigue en Fanfic. Aquí está el cap. número 10. La dulce venganza de Booth es demasiado candente.

bones pertenece a Hart Hanson, y el fic a Dayane Silva.


Capítulo 10 - Dulce venganza

Anteriormente.

-Brennan, sólo te toca a ti después de…. Ocho parejas más.

Ella puso cara de "¡aguafiestas!", y se sentó poniéndose como estaba él antes, con la cabeza apoyada en su hombro, una mano por la cintura de él y la otra en el otro hombro para sujetarse. Booth la miró y sonrío poniendo la mano encima de la que ella tenía en su cintura….

Su corazón palpitaba a mil por hora, nunca había sentido a Brennan tan cariñosa y tan desinhibida. Era como si no tuviera miedo de lo que provocaría este comportamiento, parecía que estaba segura de lo que quería, era como si ya no fuese la Dr. Temperance Brennan sino Bren, la del sueño, la que no tenía miedo de amar y de demostrarlo. ¿Acaso era esto lo que hacía en este momento, amarlo?, ¿Acaso este nerviosismo inhabituado era por quererlo tanto, con inquietud parecía que a cualquier momento se le iba a lanzar encima y si lo hiciera no sería Booth el que se lo impediría?, pero le estaba preocupando, este comportamiento no propicio de ella le asustaba, la miraba una y otra vez de reojo. Veía que su mirada parecía buscar respuestas en mil pajaritos invisibles al ojo humano, pero Brennan siempre tenía respuestas y antes observada las parejas, pero ahora no. ¿Qué había cambiado? ¿Qué pasaba a aquella mente racional que le confundía tanto? ¿Eran suyos los pensamientos de ella? Porque los de él sí lo eran, todos y completamente de ella. Ya no soportaba más, la tenía pegada a su cuerpo. Sabía exactamente lo que le iba a hacer y esto le preocupaba, quería estar seguro de que ella lo aceptaría, con sus toques quería que supiera que la amaba y la deseaba todos los días y todas las noches. Quería romper el silencio generado por sus inquietudes, pero no fue necesario, ella mismo lo hizo, se acercó más a él y le susurró al oído:

-Booth

Él le respondió con otro susurro.

-¿Qué pasa huesos?

-¿Vas a utilizar algunas de las cosas de la mesa conmigo?

Booth sonrío, toda su inquietud era por saber qué le iba a hacer.

-no… - dijo susurrando lentamente, Brennan puso cara de extrañada.

-¿Por qué?, ¿Por qué no?

Sus facciones cada vez más eran de decepción y desilusión, porque no utilizaría nada, ella quería que el las utilizara, quería sentir la piel de él y sus caricias, pero nunca había hecho nada igual y quería experimentar algo nuevo, y que fuera él quien lo proporcionara era aún mejor.

-pero yo quería…

Booth sonrío y la miró.

-¿Por qué?

-nunca he hecho esto y quería sentir lo que sienten ellas - dijo señalando a las mujeres de las otras parejas.

-¿Y si te lo hago mejor que ellos se lo hacen a ellas?

Brennan sonrío.

-¿lo harás?

-no lo sé.

-hazlo.

Booth sonrío, se soltó de los brazos de ella un poco y cogió una fresa de la mesa, se puso en su lugar y dijo:

-solo lo haré con una condición.

Brennan se agitó, le gustaba, era la primera vez que quería oír las condiciones de Booth.

-acepto

No le importaba oírla, solo quería que él lo hiciera.

-no sabes que condición es - dijo aún sujetando la fresa en la mano y mirándola un poco más girado para verle el rostro.

-confío en ti, sé que no me vas a pedir nada que me haga daño.

Booth sonrío.

-pues no deberías.

-¿Por qué?

Booth se acercó a su oído y le susurró:

-porque en este momento tengo la mente demasiado….

Se privó de las últimas palabras.

-¿Demasiado qué? no sé lo que quieres decir - dijo confusa, Booth al ver su rostro así sonrío muy pícaro.

-¿Quieres que te diga la condición? - dijo aún más pícaro.

-sí… pero…

-pero…- dijo Booth.

-dime para qué es la fresa.

-es parte de la condición.

Brennan lo miró aún más extrañada, pensaba ¿Qué pretendía hacer con aquella pobre fresa?, pero más aún pensaba ¿Qué condición era esta?

-dime la condición.

-¿Estás segura?

Brennan sólo asintió.

-bueno, quiero que te comas esta fresa.

Brennan sonrío.

-¿Sólo eso? - dijo intentando coger la fresa.

-No, no, no - dijo impidiendo que la cogiera.

-No, me la vas a quitar de la boca.

Brennan se hecho hacia tras.

-No.

Ahora el que estaba extrañado era él.

-¿No?

-No, no lo voy a hacer.

Booth se giró.

-bueno, pues ahora no utilizaré la rosa que iba a utilizar antes.

Brennan se quedó quieta, ¿Qué quería el con lo de quitarle la fresa de la boca, acaso quería un beso?, porque si era así era sólo pedirle uno y ella se lo daba. No podía quedarse con la duda y como le gustaban los desafíos no perdería nada al hacerlo.

-vale - dijo aproximándose a su oído, Booth al oírla sonrío y se giró.

-pues vamos - dijo poniendo la fresa solo recostada en sus labios, dejándolo muy fácil para que ella la cogiera. Brennan se aproximó, puso una mano en el hombro de él y empezó a ir a coger la fresa, pero paró antes de llegar a tocarla.

-no te muevas ¿vale? - le dijo a él que le asintió con la cabeza. Con la respuesta de Booth ella siguió, lo miraba fijamente a los ojos de él. En verdad era esto lo que quería Booth, mirarle muy de cerca los a los ojos. Brennan empezó a abrir la boca para coger la fresa, subió un poco su mano en el hombro de él y se acercó más, ya sentía la presencia de la fresa en sus labios y la mordió rozando sus labios con los de Booth, cerró los ojos al sentirlo y luego se alejó volviendo a abrirlos y quitándole la fresa totalmente de la boca de él. Todo fue cuestión de segundos que parecían eternos a ambos. Brennan se alejó y con la fresa en la boca empezó a sonreír y luego se la comió. Booth se quedó mirándola un poco y luego se volvió a ver las otras parejas. Brennan puso nuevamente su cabeza en el hombro de él y le preguntó:

-¿Ahora vas a utilizar las cosas de la mesa?

Booth sonrío.

-¿Te digo la verdad?

-sí.

-solo dos.

Brennan lo miró medio enfadada.

-¿¡Dos!… pero entonces que sentido tuvo lo de la fresa.

Booth sonrío, la miró y se levantó, dejándola allí sentada, fue junto al profesor y le dijo algo al oído. Brennan vio como el profesor asintió con la cabeza a lo que le preguntó Booth, después volvió y se sentó como si nada, dejándola aún más curiosa.

-¿Qué le preguntaste? - dijo volviendo a susurrarle al oído.

-nada - respondió serio mirando a los demás. Brennan sabía que mentía, pero no le importó, su duda mayor era lo de la fresa.

-¿y la fresa? Responde.

Booth sonrío, cogió la mano que ella tenía en su cintura y la acarició.

-era solo para saber si confiabas en mí, nada más.

Brennan sonrío.

-confío mucho en ti, así que vamos que nos toca. - dijo lo último con muchísimo ánimo y se acostó rápido. Booth sonrío y el profesor les habló:

-bueno, señores parlanchines, les toca. Señor Booth, póngale el antifaz y haga lo que tiene que hacer.

Booth se sentó un poco más arriba. Brennan lo miraba con muchísima expectativa. Booth se aproximó y le dio un beso en la frente antes de bajarle el antifaz. Brennan cerró los ojos por el beso y no los volvió a abrir, pues Booth le puso el antifaz enseguida.

Estaba muy nerviosa y agitada, pero intentó relajar todo el cuerpo. Booth tenía una cara de ser en este momento el hombre más feliz del mundo, acarició delicadamente con el dedo la mejilla de ella y luego se aproximó más. Brennan podía sentir la respiración de él en su mejilla, después sintió sus labios que le rozaban delicadamente. Intentaba mantenerse tranquila. Booth empezó a rozar la piel de ella con la boca, le rozaba delicadamente, quería sentirla, quería marcarla con su boca, empezó a besarle muy despacio, sus labios parecían quedarse presos en la piel de ella y para quitarlos les deslizaba tiernamente una y otra vez. Se fue bajando hasta su oreja, la besó y luego la mordió, lo que provocó que Brennan se mordiera la boca para que no saliera un pequeño gemido. Booth sabía que a ella le gustaba eso. Mientras besaba y mordía su cuello sus manos viajaban en su cintura, sólo viajaban toda vez que le mordía, el cuerpo de ella parecía que se levantaría de la silla solo. Booth continuaba con los roces en el cuello, se alejó contra su voluntad pero sólo para coger algunas fresas. Le puso una acariciando en el cuello bien en el centro, después se aproximó y la atrapó con la boca dando un beso casi succionando el cuello de ella. Brennan ya estaba a punto de explotar. Cada caricia le llevaba donde ella nunca había estado, ya no podía dominar su cuerpo, se iba solo hacia arriba como para encontrarse con el de él, casi no podía evitar abrir la boca y dar pequeños gemidos, tenía que agarrarse a algo y lo único que sintió a su alcance fue la silla bajo suyo y la camisa de Booth que alcanzaba. Booth sentía lo animada que estaba, y le gustaba, iba a dar su golpe maestro ahora, sabía que Brennan ahora si lo iba a sentir, le levantó un poco la camisa de ella dejando su ombligo al descubierto. Brennan sintió lo que hacía y se mordió fuertemente los labios y agarró con más fuerza las cosas que tenía sujetadas con la mano. Booth que aún le rozaba el cuello se puso a bajar, jugó un poco con su frente en el vientre de ella, puso una fresa justo en su ombligo, continuó jugando. La mordía en el vientre y también la besaba, se apartó un poco, sonrío y miró hacia su rostro, se estaba mordiendo los labios, era su punto frágil. Esto, y el éxtasis de excitación que ella estaba sintiendo iban a explotar en este exacto momento.

Booth empezó a bajar, iba por la fresa. Le dio un tremendo mordisco cogiendo no solo la pobre fresa sino también la piel de Brennan, que levantó todo el cuerpo hacia arriba. Booth sonrío y mientras se comía la fresa continuó jugando con su vientre, del mordisco había dejado rojiza a aquella piel tan blanquita y delicada. Después volvió al cuello de ella bajándole la camiseta. Empezó a besarla nuevamente en el cuello, tenía la última fresa, se dirigió a su boca y con caricias delicadas en los labios de ella con la fresa hizo que ella los abriera mismo siendo ésta su forma de parar sus suspiros. Abrió la boca esperando la fresa con la cual él la acariciaba. Brennan tenía la boca abierta lo suficiente para que le diera la fresa, pero Booth no quería dársela así, se puso la fresa en su boca y se aproximó a la boca de ella. Brennan sintió su respiración. Booth reposó sus labios sobre los de ella muy despacio y soltó la fresa que paso rápidamente a la boca de Brennan que por impulso la cerró, pero al hacerlo le dio a Booth lo que quería, un pequeño beso en la boca. Booth se alejó, tenía que rematar, ya se le acababa el tiempo. Brennan ya estaba más que excitada, estaba a punto de morirse de ganas de comérselo allí mismo. Booth cogió la rosa que tenía en la mesa, le acarició el rostro bajando hasta próximo de sus senos, rompió la rama de la rosa, se aproximó al oído de ella, le besó y luego le mordió. Brennan dio un suspiro y él puso la rosa en su oreja, se aproximó a su frente y como cuando empezó, le dio un beso en la frente. Había terminado su venganza ¡y que dulce venganza! Brennan estaba atónita, Booth le había hecho sentir como nunca. En este momento solo faltaba hacerlo, para rematar. Booth se sentó para oír lo que le decía el profesor, mientras lo escuchaba no miraba a Brennan. Ésta se quitó el antifaz y tenía los ojos como dos platos enormes, no sabía qué hacer, así que por instinto abrazó a Booth por la espalda, Booth que no estaba mirando hacia ella, sintió como ella lo atrapaba entre sus brazos, en este momento estaba muy, muy completo…