hi! gracias a ti por seguir ahí! siento no haber podido actualizar ayer pero nunca faltan los imprevistos... y yo también me uno al club de ¡No Melissas! (ahora)... sin más bla bla bla los dejo con el cap trece de este fic: un corazón helado que me hacía llorar cada vez que lo leía.
bones pertenece a Hart Hanson y el fic a Dayane Silva.
Capítulo 13 - un corazón helado
A veces las cosas no son como se presentan ante tus ojos, muchas veces sí lo son pero no quieres creer en ello, sea por miedo a sufrir o por deseo de creer en algo mismo siendo mentira. El amor es una de ellas, una cosa que nos aparta del mundo y nos manda a otro lugar, un lugar en el que creamos a su alrededor una superficie de cristal donde guardamos nuestros sentimientos y donde solo habita nuestro amor, esto lo comparamos al cielo, pero que muchas veces esta capa de cristal se nos rompe en pedacitos, dejándonos sin protección, desmoronándose en lo que simplemente es la realidad.
Eran estos los sentimientos de Brennan. En este instante no tenía voz, su frágil superficie de cristal donde había guardado todo lo que había recorrido en los últimos años por amor a Booth en este momento se desplomaban en el suelo, se sentía más frágil y desprotegida que nunca, pues en este día había decidido aparcar al mundo racional al cual tanto se apegaba para evitar sufrir pero había sido un error. ¿Cómo pudo ser tan tonta? se preguntaba. Esta pregunta le congeló el corazón, su experta mente empezó a echar los sentimientos y a golpearla muy fuerte con la cruda realidad. Era todo una farsa, no existía la señora Booth, ella no era nadie para romper con la reglas y no era nadie para Booth. Esta realidad tan cruel le ardía en el alma, quería gritar, quería llorar, pero no podría, no era capaz. Le latía el corazón de coraje. Podría matarlo ahora y no sentiría nada. Su rostro era sereno, sus facciones oscuras ¿Qué le pasaba? le temblaban hasta los pelos. Quiso salir de allí, pero Booth la miró, la miró a los ojos, y esta mirada de culpa ante su pensamiento le enfriaba el coraje y le diluía las lágrimas que se apuraban en bajar, dejándole un semblante frío y distante capaz de hacerle daño a los más duros de corazón.
-Brennan, no es lo que parece - dijo apurado para salir de los brazos de Melisa y corriendo hasta Brennan. Ésta lo miraba, que al verlo venir se apresuró en decir:
-Booth, no pretendí interrumpir - dijo saliendo hacia los jardines, Booth la siguió.
-Brennan, espera - dijo abrazándose a ella por la espalda, cuando finalmente la alcanzó.
-Brennan, perdóname… Ella me agarró… me besó… no la pude detener…- intentaba explicar él. Brennan estaba dolida, se guardó con todas sus fuerzas las ganas de llorar.
-¿Booth, qué haces? ¡Suéltame!
-no, hasta que me perdones.
Brennan soltó un suspiro.
-¡Booth, déjame ir! Cam ha llamado, tengo que mirar los documentos que ha mandado.
Booth la viró. La mirada de ella era muy seria.
-huesos, perdóname.
Brennan puso cara de extrañada.
-no sé de que te tengo que perdonar.
-¿Cómo que no sabes, huesos?
-no sé – dijo ella intentando parecer confundida.
-Bren. Lo que paso ahí dentro no fue culpa mía.
-¿Te refieres al beso?
-sí.
-a mí me pareció bien - dijo con indiferencia al asunto.
-¿Qué? ¿Cómo que te pareció bien?
Ella lo miró con cara de "obvio".
-Booth, tú tienes tus necesidades y yo las mías, no veo que hiciste de errado en seguir tus instintos masculinos.
Booth la miró extrañado.
-¿Cómo que mis instintos, Brennan?
-sí, tus instintos. Hace mucho tiempo que no tienes sexo y ella te brindaba la oportunidad para hacerlo, lo que no entiendo es qué haces aquí en vez de estar con ella satisfaciendo tus necesidades físicas.
Brennan parecía muy fría, como si todo lo que decía no le hiciera daño. Booth, al contrario, estaba confundido.
-¿Brennan, te estás escuchando o acaso lo que pasó hoy no es nada?
Brennan puso cara de extrañada.
-¿Cómo que lo que pasó hoy?
Booth sonrío irónicamente.
-pues todo lo que pasó entre tú y yo hoy.
-¿hablas de la clase?
-no, Brennan, hablo de lo que sentiste cuando te toqué y lo que sentí cuando tú me tocabas.
Brennan soltó una sonrisa, agitando la cabeza de un lado a otro.
-¿Booth, acaso piensas que lo de la clase era real? Me refiero a que si piensas que tú y yo…
-¿y no es así?
-no, yo estaba actuando ¿acaso tú no hacías lo mismo?
Booth puso cara de confundido.
-¿actuando? ¿Acaso actuabas cuando te acariciaba? ¿o cuando no podías contener los suspiros de deseo?
Brennan empezó a reírse.
-Booth, sí lo estaba. No niego que me produjiste excitaciones, pero no pasan de eso, de excitaciones.
Booth se sacudió.
-¿Estás segura Brennan? ¿Crees de verdad que fue sólo esto, sólo excitaciones?
-sí, solo fueron esto y nada más - dijo girándose e intentando irse.
-¿y el beso que me diste?
Brennan volteó.
-lo vi en una película, cuando la mujer daba una noticia de un embarazo besaba a su esposo, pensé que no te importaría, eres totalmente profesional y a los compañeros no les importa una tontería como este beso, si es que se puede llamar así.
Booth se rindió. Había actuado mal y lo sabía, no debería de haber dejado que Melisa lo besara, pero estas palabras de Brennan lo dejaron sorprendido. Era como si le hubiesen quitado toda la luz del día, como si la penumbra de la noche se pusiera ante sus ojos. Brennan había fingido desde el principio, no podía creerlo. Se quedó parado ahí, sin reacción. Una lágrima le bajó de los ojos, lágrima que ardió como ácido quemando su piel. Respiraba como si le faltara el aire. La vio irse y era como si se llevara con ella toda su vida. No se podía sostener de pie y se cayó sentado allí mismo, no entendía lo sucedido. Le dolía pensar en cada parte que había tocado del cuerpo de ella, se sentía arruinado, el sonido del agua que brindaban aquellos jardines parecían corroerle los pensamiento de su cabeza, su corazón quería huir, no soportaba aquel dolor, ¿Cómo Brennan podía hacer eso? No lograba comprender como una piel y una boca tan cálida podría llegar a decir cosas tan frías, como estaba actuando era imposible tal cosa. Se quedó allí parado, sin fuerzas para levantarse.
Brennan siguió su camino hasta la cabaña aguantando las lágrimas hasta entrar en ella. Cuando cerró la puerta tras suyo no pudo más, su cuerpo se vino abajo. Las lágrimas recorrían su rostro como magma caliente, su mente se apagó, no aguantó, la imagen de Booth besando a Melisa se le repetía continuamente en la cabeza y le rompía cada vez más el corazón. Nunca se había sentido tan vulnerable ante nada, era como si le quitaran todo, ya no le importaba nada, nada tenía sentido. Recordó el tacto de Booth en su piel, y las caricias tan deseadas ahora sólo eran huellas crueles en su cuerpo. Cuanto más se secara las lágrimas más le dolía. Pensaba como sólo su toque, sólo un pequeño roce que le había hecho podía doler tanto. Alzaba la vista en la habitación y parecía que aquel vivo fuego que se consumía en la chimenea no fuera bastante para suprimir su frío, el frío de la ausencia de la protección de Booth. Se machacaba una y otra vez en su mente tratando de asimilar que Booth no la quería, que todo era sólo un absurdo deseo sexual, pero no era una tarea fácil, no era fácil olvidar lo que sintió y mucho menos olvidar a Booth. Se quedó ahí en la puerta durante un largo tiempo hasta que vio el resplandecer de las luces de los faroles del jardín que surcaban el cristal de la ventana. Respiró hondo. A cualquier momento Booth podría entrar y no debería verla ahí triste o abatida, tenía que parecer indiferente, tenía que ser Temperance. Se dispuso a levantarse, se sentó en la cama y cogió su ordenador, se puso a mirar los documentos que Cam le había mandado. Los miraba pero sólo con las pupilas, pues su mente no estaba ahí. Oyó cuando Booth se aproximó a la puerta, pero no entró. Booth se quedó parado frente la puerta, no tenía coraje de entrar, no así abatido como estaba, así que se sentó unos instantes más en una silla que tenía frente a la casa. Miraba hacia el jardín como si en él buscara el coraje de mirar a Brennan de frente, no lo encontró ahí, pero sí en algo que Brennan había olvidado, algo que los unía a los dos, el sueño. Él sabía que todo lo que ella había escrito era un deseo errante de estar con él, sabía que tarde o temprano iba a llegar a su corazón y no iba salir de él nunca, ni porque ella lo echara, ni porque estuviera frío, pues él no tenía miedo de amarla con la intensidad que la amaba. Si tenía que ir despacio pues lo haría, si tardara siglos en lograrlo no le importaba, pero ella no se libraría de él de esta forma, no después de todo lo que ya habían pasado juntos. Respiró hondo, se puso de pie, sabía que no sería capaz de mirarla pero iba a seguir. Abrió la puerta despacio para no cogerla de sorpresa, miró en la habitación y la distinguió en la cama mirando su ordenador. Parecía concentrada, así que entró, cogió un terno en su maleta y se fue a cambiar en el baño. Brennan cuando lo vio entrar fingió que estaba concentrada, le acompañó con una media mirada todo el tiempo que estuvo en la habitación, parecía triste y le dolió verlo así, quería consolarlo pero no tenía fuerzas para ello así que se quedó quieta. Miraba una y otra vez al baño esperando que él saliera, como si el hecho de sólo mirarlo le fuera a devolver la alegría. Booth tardó casi media hora dentro del baño, cuando salió fue junto a su maleta, cogió un abrigo y sin mirarla le dijo:
-vístete Temp, yo… yo me voy al bar, pasaré por ti dentro de 45 minutos, vale - dijo alzando la mirada a ella muy rápidamente y luego se fue. Cuando cerró la puerta tras suyo una lágrima cayó del rostro de ambos. Era como si estuvieran cerrando sus corazones mutuamente. Booth se secó su lágrima, respiró fuerte y se fue, necesitaba una copa, pues esta iba a ser una noche muy larga. Brennan también se secó su lágrima, se puso de pie, cogió un vestido, se fue al baño, se dio una ducha larga y se puso el vestido. Era un top color carne, tenía unos detalles de colores más claros, iba hasta media pierna y llevaba tacones altos del color del vestido. Cuando casi estaba lista Booth la llamó desde la puerta.
-¿huesos, estás lista?
Ella al oírlo llamarla huesos respondió apurada.
-sí Booth, voy, pero puedes entrar, estoy vestida.
Booth entró, ella estaba en el baño, así que la buscó con la mirada y no la vio, esperó unos instantes allí parado en la puerta, parecía tener miedo de adentrarse en la habitación, así que se quedó allí quieto. No tardó mucho, Brennan salió del baño, venía con la mirada baja y se paró alzándola despacio hacia el rostro de Booth. Booth cuando la vio respiro profundamente, parecía un ángel. Su ángel estaba deslumbrante. Booth no evitó que se le saliera una sonrisa al verla tan bella. Brennan sólo lo miraba y respiraba profundamente, después preguntó.
-¿Cómo me ves?
Booth sonrío muy tiernamente.
-estás espléndida, huesos.
Brennan le devolvió la sonrisa y fue junto a él.
-¿Nos vamos?
-sí, nos vamos - dijo proporcionándole el brazo para que se apoyara. Booth la condujo por entre los jardines, no pronunciaron una palabra en todo el recorrido. Cuando llegaron frente a la puerta para entrar al gran salón Brennan se detuvo.
-Booth, quiero pedirte algo.
Booth la miró.
-¿Qué pasa huesos? - dijo en tono bajo.
-¿Estás triste Booth? - dijo mirándolo fijamente a los ojos.
-no, no estoy triste, fue solo por Parker.
Ambos intentaban fingir los motivos de su silencio.
-¿le pasó algo a Parker?
-no, es que tenía prometido que lo llevaría al partido este fin de semana, pero nada más.
Brennan le sonrío.
-no deberías estar triste por esto, habrán otros partidos.
Booth respiro rápido como se dijera "ah…"
-tenemos que entrar, ¿dime, qué quiere pedirme?
-quiero que no estés con esa cara triste, recuerda que tienes que estar feliz, pues vas a ser papá y no me gustaría decepcionar a la señora Petter.
Brennan hablaba decidida, como si le importara muy poco lo que sentía Booth.
-¿quieres volver a actuar? - dijo Booth en un tono irónico que Brennan percibió pero no le hizo caso.
-pues sí, quiero volver a actuar.
Booth movió la cabeza, se pasó la mano en los ojos y le miró.
-entremos - dijo volviéndose hacia la puerta.
-¿lo harás? ¿Actuaras? – preguntó ella.
Booth la miró.
-entremos mi amor, hace frío y te vas a helar, recuerda que tienes a mi hijo aquí dentro - dijo acariciando su vientre, Brennan sonrío.
-vale señor Booth, entremos - dijo apoyándose en su brazo. Entraron al salón y estaba muy iluminado, habían dejado un sitio en el medio para quien quisiera bailar. Brennan y Booth fueron llevados a su mesa por el camarero. Al llegar, Booth le corrió la silla para que ella se sentara y luego se sentó el, les dieron la carta, y luego pidieron. No se dirigían ninguna palabra. Cuando terminaron de cenar se quedaron sentados allí unos minutos. Brennan ya estaba inquieta, así que cortó el absurdo silencio.
-¿Booth, ya ha llegado el dueño de recinto?
-sí, ya ha llegado - dijo observando las mesas desde su sitio.
-¿y por qué aún no lo interrogamos?
-pues porque nos toca esperar.
-¿por qué?
Booth sonrío y se apoyó en la mesa mirándola.
-porque él ya viene de mesa en mesa y nos toca esperarlo, ¿no te importa, no?
Brennan balanceó la cabeza.
-no, pero ¿sabes quién es?
-sí, es aquel que esta junto a los Ruso, en la mesa de al lado.
-bien -dijo intentando tranquilizarse, el señor Petter se aproximó a la mesa después de unos segundos de la conversación.
-¿Booth, me permites a la dama un baile?
Booth la miró.
-¿quieres ir a bailar?
-sí, me encantaría.
Booth miró al señor Petter que estaba a su lado.
-le doy permiso Petter, pero ojo, que es mía - dijo bromeando al señor Petter. Brennan se fue con él. Estaban bailando, pero de pronto Booth percibió que los hombres estaban cambiando seguido de pareja y que Brennan estaba siendo manoseada por muchos hombres. Esto lo puso celoso, así que se levantó y se fue hasta donde estaban bailando y se aproximó a Brennan que estaba acompañada por un hombre de una de las parejas y la tomó.
-no me gusta cuando te restriegan así - dijo el bailando con ella. Brennan no evito reír ante su comentario. Bailaron dos canciones más y luego se fueron a la mesa. Ya no tardó en que viniera el dueño.
-señores Booth - dijo aproximándose a la mesa.
-un placer conocerlo, señor…
-Mateo
-señor mateo, ésta es mi esposa Temperance.
-un placer, señora - dijo besándole la mano a Brennan.
-siéntese por favor, señor Mateo - dijo Booth señalándole la silla.
-me han dicho que me buscaba señor Booth ¿es para algo en especial?
-primero para felicitarlo, tiene usted un sitio precioso.
-a decir verdad, esto es de mi ex mujer, yo solo lo administro, pero no creo que me buscara por esto.
-no señor, le quería hacer algunas preguntas.
-¿qué tipo de preguntas?
-¿huesos, tienes la foto que mandó Angi ahí?
-sí, está aquí - dijo dándole el celular.
-¿señor mateo, podría decirme si reconoce esta persona?
Booth le mostró el celular al dueño.
-sí, es mi hija ¿qué ha hecho esta vez?
-¿Cuánto hace que no ve a su hija?
-no sé, hace más de 3 semanas.
-¿y no ha intentado comunicarse con ella en todo este tiempo?
-mi hija y yo no nos llevamos bien, pero díganme ¿Qué ha hecho esta vez?
-¿Ella hace cosas malas muy a menudo?
-¿cosas malas? ella está siempre pegada a su novio. Hace unas tres semanas el me dio una paliza cuando fui para llevarme a mi hija de la casa de él.
-¿Por qué lo hizo?- dijo Brennan.
-porque quería que ella se quedara allí, ¿pero, díganme que pasó con mi hija?
-lo sentimos, hemos encontrado a su hija, ella ha fallecido.
El dueño se quedó perplejo.
-¿fue él? ¿Su novio?
-no lo sabemos aún, estamos buscado la causa de la muerte – dijo Brennan.
El dueño se quedó muy abatido. Booth prefirió dejar el resto de la conversación para el siguiente día, ya eran casi las doce cuando se retiraron. Al entrar en la habitación Booth se fue al baño a cambiarse, cuando salió le preguntó a Brennan:
-huesos, puedo… ¿puedo dormir contigo como ayer?
Brennan que se iba al baño le respondió fríamente:
-aquí ya no es necesario actuar, será mejor que te duermas de un lado y yo del otro.
-como quieras huesos, como quieras - dijo en tono desanimado. Brennan se fue al baño. Cuando entró en él Booth se dejó caer en la cama, miró al baño, la necesitaba, quería sentirla, no sería capaz de continuar así con ella mucho tiempo. Los pensamientos de Booth le hicieron dormir muy rápido, estaba cansado y triste, así que el sueño le vino rápido. Brennan se quedó en el baño a cambiarse, la verdad es que temía entrar en la habitación, temía ver a Booth y desearlo, pero estaba cansada así que salió, pensó que él aun estaría despierto, que le regalaría una de sus sonrisas pero no, él dormía profundamente. Se sentó en la cama, le consolaba verlo dormir, pero se acostó en su lado de la cama. Dio miles de vueltas, no podía dormir, le miraba una y otra vez. Decidió acostarse sobre él, necesitaba sentirse segura, y él único lugar donde estaba segura y protegida era en sus brazos. Él estaba acostado boca arriba así que ella se aproximó y se puso sobre él muy despacio. Cuando estaba ya totalmente encima de él, le miró, parecía un niño durmiendo, se aproximó a su boca y le dio un beso diciendo- buenas noches, Booth- y luego se acomodó con la cabeza en el pecho de él, oía su corazón palpitar y Booth por impulso la rodeó con los brazos. Brennan se cubrió con la manta a su cuerpo y al de él, luego volvió a acomodarse, se sentía bien ahí, así que se durmió rápido oyendo su corazón.
Pobre Booth... aunque él también tiene la culpa, igual Brennan tampoco lo hubiera tratado así. Bueno, creo que la pelea fue un poco más... no sé pero creo que más grave, por decirlo así, de lo que algunas creían, igual no se preocupen que el cap 14 viene con reconciliación y tiernos momentos de ByB. En fin, trabajaré en el próximo cap.
bye! besos!
