Al terminar, aún seguía algo jadeante y caliente, pero poco a poco se le bajó, mirando a su lado y suspirando.
"Riku… como me hubiera gustado que estuvieses aquí" y en ese momento llegó un horrible bajón emocional, cuando se dio cuenta que…
"Riku… jamás estaría… a mi lado…" su labio empezó a temblar "jamás sentiré… sus brazos…" se dio la vuelta quedando en posición fetal "jamás sentiré su calor…" abrazó la almohada "jamás sentiré el amor que le podría dar a cualquier… MUJER" hundió su cara en la almohada "jamás podré tener ese apoyo que los novios dan en los días tan feos" puñetazo a la cama "estúpidos" puñetazo "y… y… con ésta puta necesidad de un abrazo" con ésa última palabra empezó a llorar a mares, mientras varias espadas de hielo se clavaban en su corazón, de la nada se sintió vulnerable, débil y totalmente inútil, salvó a varios mundos de su destrucción, salvó a las princesas del corazón, salvaba a todos… mas no se puede salvar sí mismo de un dolor amoroso, háganle el favor.
"¡Sora!" escuchó su madre cerrar la puerta pero no le importó, la puerta de su cuarto estaba cerrada "¡ya llegué mi amor!" Sora no respondió, sabía que quería hablar de su serie, esa perfectamente estúpida, romántica, hermosa e ideal serie de amor… aparte, no tenía ganas de oír nada, más que su propio llanto, que en realidad era muy silencioso "deberías haber visto, esa escena del beso tan esperado, tan suave, tan delicado, tan perfecto" entonces escuchó una voz que era como la suya pero más grave y madura.
"Qué bueno querida, pero deja a tu hijo en paz, debió caer dormido después del round con Manuela y Riku" Sora quedó paralizado al escuchar a su padre decir eso… ¿¡en qué momento había llegado!? y sin pensarlo abrió la puerta de un portazo.
"¡HAY UNA CHICA EN LA ESCUELA LLAMADA RIKKU CON DOBLE "K", Y SÍ TUVE UNA SESIÓN CON MANUELA PORQUE LA NETA, FUERA DE MI CUARTO EL MUNDO ESTÁ HECHO UN ASCO Y NECESTIABA UN MOMENTO PARA MÍ NADA MÁS!" Sora estaba rojo del enojo y la vergüenza.
"Pues mínimo hubieras esperado a que terminara de bañarme, y otra cosa, ¿podrías ponerte un calzón por favor?" Sora rugió de frustración y de otro portazo cerró la puerta y se tiró de nuevo en la cama a llorar su estupidez.
Mientras tanto su madre fusilaba a su padre con la mirada a lo que él respondió con un suspiro y ambos pasaron a su cuarto, su padre se recostó sin camisa en la cama y su esposa se acostó sobre su pecho, a pesar de su edad, su padre seguía bien formado, y sus pectorales eran, según su madre, unas perfectas almohadas "¿cuándo le dirás que ya sabemos que es gay?" ella suspiró igual.
"Otro día" lo miró "uno en el que no se sienta tan mal" su padre asintió sonriente y le pasó la mano por la cara para quitarle el pelo de ésta y luego besarla suavemente.
Pasaron unas horas y Sora despertó y se levantó, aún desnudo y se sentó en su escritorio y tomó su "Libro de Cuentos de Hadas", era un cuaderno de dibujo, donde dibujaba su vida como la de alguna princesa que hubiera conocido, el que más le gustaba era Aurora, así que empezó a dibujar por enésima vez a sí mismo durmiendo en un lecho, vestido con un elegante traje, con una posición de calma y paz, y a Riku, tan galante y guapo, vestido como estaba vestido Felipe, mirándolo en pose de querer besarlo, sin embargo… nunca lo dibujaba besándolo, solo hacía más fuerte su dolor, su pena y sobre todo, su realidad.
"¿A quién engaño? El jamás… me vería como algo más allá de un amigo" suspirando terminó de dibujar después de unos minutos y lo guardó bien, y se puso algo de ropa ligera para bajar.
"Sora, lamento lo que dije…" su padre levantó la vista de un libro cuando escuchó los pasos de Sora, lo miró arrepentido pero Sora negó con la cabeza dando a entender que no había problema "pero hijo… quisiera que me dijeras… ¿qué es el "Libro de Cuentos de Hadas"?" Sora lo miró espantado pero luego suspiró, a esas alturas del partido, ese día ya estaba lleno de mierda, ¿qué diferencia había con un poco más?
"¡Sí papá, soy gay, sí, me gusta mi mejor amigo, sí, Riku con una K no con dos, sí, quiero ser la mujer en la relación, no, no quiero ser transexual, pero quiero sentirme protegido!" se dejó caer en un sillón poniendo su cabeza entre las manos sollozando "pero tranquilo… sé que eso jamás pasaría…" entonces dos voces que parecían una sola preguntaron al mismo tiempo.
"¿Por qué? ¿Cómo sabes?" suspiró y por alguna razón se sintió aliviado, al fin se lo había sacado del pecho, pero entonces sintió un escalofrío al escuchar las voces, volteó y vio a Roxas y Ventus, ambos sonrieron al verlo tan espantado.
"Juramos guardar el secreto" dijo Ven con una sonrisa, era algo que debía haber tenido más cuidado, eran las siete, a Roxas no le gustaba ver el crepúsculo, obviamente recordaba su mundo natal y a Ventus se le hizo costumbre en su entrenamiento a que la cena se servía a las 7 en punto, ahora ¿por qué vivían ellos dos con Sora?, porque en realidad no tenían casa o mundo al cual regresar, así que sus padres los aceptaron, estaban felices de que Sora tuviera "hermanitos".
"Aparte, nosotros ya sabíamos" Sora se paralizó y miró a sus padres y luego a los otros dos rubios.
"Deberías de dejar tus dibujos mejor escondidos" Roxas estaba tomando algo de agua cuando Ven dijo eso, y casi se ahoga por la risa que quiso dar y Sora suspiró.
"Son sólo… sueños, nada más" todos asintieron.
"Pero son tus sueños mi amor, deberías perseguirlos y…" Sora miró triste a su madre.
"¿Y qué? ¿Desear que un hada madrina venga y diga "bibidibabidibú" me ponga un traje azul-blanco y me haga bailar con él hasta las doce?" negó con la cabeza prendiendo la tele estaban pasando un documental de ballenas "no, no y no, eso sólo le pasa a princesas, y hasta donde me quedé, yo soy hombre… y no tengo ni un pelo de príncipe…" Ven suspiró y se acercó sentándose al lado de Sora.
"Cuando conocí a Cenicienta, Jack estaba decidido a ayudarla a ir al baile, y entre él y los demás ratones, le hicieron a Cenicienta un vestido bonito" Sora rio ante la idea de Ventus cosiendo y cortando un vestido "y sí, lo destrozaron… pero no por eso se dio por vencida, bueno… sí, pero hubo alguien que la pudo ayudar" puso un brazo alrededor del cuello de Sora y sonrió "tú no deberías darte por vencido, y obviamente pedir ayuda" Sora miró a todos, incluso su padre parecía tranquilo ante la idea.
"Lo que ustedes no entienden es que es Riku, el mismo Riku que ha sido mi amigo desde que nos conocemos, el Riku que ha tenido muchas novias, el Riku que tiene como veinte posters de chicas en bikini" Roxas suspiró.
"El mismo Riku que te salvó de dormirte por siempre, el mismo Riku que te ha apoyado en todo desde que regresaron, el mismo Riku que un día, el que fuiste sin camisa a la escuela por la falla de la lavadora, no te pudo quitar el ojo de encima" Sora levantó la vista de golpe y Roxas sonrió asintiendo "ese día que hacía tanto calor y tu tenías problemas con la lavadora" Sora asintió, tratando de recordar todo de ese día, pero ese día, el pobre estaba tan acalorado que todo era muy borroso.
"No recuerdo que Riku me hubiera visto ese día, literal, sólo fui a hacer un examen final y me regresé a casa" Ven sonrió.
"Nos dijo que ese bronceado se te veía sexy" Sora se ruborizó a mas no poder "pero luego lo cambió rápidamente por bien" Sora asintió lento y su madre le puso un plato de recalentado en frente.
"Pero eso lo pensarás mañana, ahora, come" había unas cuantas cosas que no le debías de pedir a Sora dos veces, entre ellas estaban: dormir, salvar a los mundos, cuidar a niños pequeños y comer, era extraña la vez que la comida le duraba al menos diez minutos, y esas veces eran cuando estaba haciendo algo más importante que comer, que no eran muchas cosas, sólo dibujar y ver a Riku pasar o acercarse, y como no estaba haciendo nada de eso, las tortitas de papa fueron masacradas por unos asesinos blancos que las destrozaban, mascaban, trituraban para luego caer rápidamente por una tubería para ser borrados de la existencia, luego las pruebas del crimen fueron borradas por un cepillo con pasta sabor tutti-fruti y todo fue olvidado cuando Sora cerró los ojos y empezó a soñar con un plan que ya tenía en mente.
