GetBackers: Derrotando los demonios
DISCLAIMER: Ningún personaje en la siguiente historia (salvo alguna excepción) me pertenece, sólo los empleo para mi recreación y entretenimiento. Estos personajes le pertenecen a Yuya Aoki y Rando Ayamine.
NOTA: Este fanfiction se ubica luego de los acontecimientos del manga, dentro de la historia iré explicando que fue lo que sucedió ya que el final del anime diverge MUCHISIMO de la historia original… Es decir que cualquier aspecto que el anime haya cambiado dentro de un personaje o situación va a ser tratado como en la historia original… Un ejemplo de esto son los hermanos Miroku, en el anime eran dos y en el manga son 7… Así que están avisados MANGA SPOILERS.
Capítulo III: Comienza el juego.
Se encontraban en el patio de la mansión, Madoka había adquirido la costumbre de Shido de estar ahí, intentaba comprender el mundo de él. Se le había hecho bastante complicado al principio, pero ahora era todo más fácil, explicarle su habilidad fue de mucha ayuda aunque le costó sacarle la verdad. Sentía como los animales respetaban a Shido, no era solo porque pudiera comunicarse y comprenderlos, era porque naturalmente él causaba respeto. Últimamente sentía a Shido y los animales intranquilos, quería conversarlo con él. Sintió como un pájaro posó en su hombro.
-"Buenas tardes señor pájaro."
-"El señor pájaro quiere que le acaricies la cabeza como haces con Mozart"
La chica sonrió al escuchar la voz de Shido a su espalda, con cuidado subió su mano tratando de medir el tamaño del pájaro, sintió como este buscaba su palma, cuando acarició su pequeña cabecita tuvo miedo de ponerle mucha fuerza y hacerle daño.
-"el señor pájaro está muy agradecido"
Sintió como el animal apoyaba su pico en el cachete para luego salir volando. El aleteo del animal le pareció muy hermoso. Hizo ademán de sentarse en el suelo y en nada sintió a Mozart y Shido ayudándola. Sus cachetes se pusieron rosados al sentir el roce de Shido. Una vez en el suelo sintió como Mozart apoyaba su cabeza en su regazo y como Shido se sentaba cerca de ella.
-"Las flores deben estar hermosas, puedo sentir su olor."
Shido volteó y en efecto las flores que se encontraban más cercanas a ellos estaban hermosas y coloridas. Admiraba como Madoka llevaba su ceguera, nunca parecía arrepentida de no poseerla, sin embargo a veces quería preguntárselo.
-"Si están muy hermosas."
La chica sintió como Shido se levantaba, en menos de tres minutos ya oía como se acercaba. Se ruborizó al sentir sus manos chocar con las de él, mientras él colocaba en ellas una flor.
-Su voz fue tímida- "Gracias"
A veces se sorprendía de cómo Mozart confiaba plenamente en él, siempre que alguien se acercaba a ella, no importando quien, el perro siempre tenía alguna reacción por mínima que fuera y dependiendo de eso ella podía sentir si era alguien conocido o no; pero con Shido no sucedía. El perro sabía que nada le pasaría a ella, que Shido no era ninguna amenaza. Y amaba esa sensación.
-"Mmm… Shido"- Se puso algo nerviosa. Siempre le costaba hablar de temas serios con él, quería sonar madura y ponerse a su altura, ya que era un hombre y ella aún era una niña.
-"¿Si?"- Sintió el nerviosismo de ella.
-"Hay algo que quiero preguntarte."
-"Nunca has necesitado permiso para preguntarme algo."
-Aumentó su nerviosismo- "Quería saber"- Se aclaró un poco la garganta- "¿Por qué has estado tan intranquilo?, ¿debo preocuparme por algo?, ¿puedo ayudarte?"
Sintió culpa, odiaba preocuparla, pero a la vez se sintió agradecido por su capacidad de entenderlo y sentir sus estados de ánimo.
-"¡No te molestes!, no debí preguntar ¿cierto?"- muy apenada, apretó un poco el tallo de la flor.
-Sintió la mano de Shido sobre la suya- "No lo estoy. No es eso, es que me sorprende como…"
Detuvo lo que decía y volteó. Mozart hizo lo mismo.
-"Aquí estaba señorita."
Su voz dulce llenó el sitio. La chica de cabellos platinados abrazó a Madoka por la espalda. Shido se tensó por completo y miró a Mozart.
-Un poco sorprendida por el gesto- "Señorita Anami, ¿Qué tal su paseo?"
-"Señorita Madoka, llámeme por mi nombre… ¿Mi paseo? Muy productivo, gracias por preguntar."
A Madoka le gusta lo educada que era la chica, su tutor había enfermado y ella era su reemplazo. Aún no se acostumbraba del todo a su presencia pero le parecía una chica agradable además de que debía ser muy bonita. Cuando le pidió a Shido que se la describiera el día que la conoció, se impresionó, no era común encontrar una chica de cabellos blancos y ojos verdes. Sintió a Shido muy callado.
-"Esta bien, Kumiko"- Mientras se arreglaba un poco su cabello.
-"Bueno señor Fuyuki, debo llevarme a la señorita Madoka porque debe seguir con su lección"
Tomó las manos de Madoka y ayudó a levantarla. Shido vio como se alejaban.
/OOO/
Se sentía bien ahí, decidió no cambiar el aspecto del sitio, le gustaba el frío de inicios de invierno pero con los arboles llenos de flores blancas, ¿contradictorio no?, pero vivir en la fortaleza y saber cómo se manejaba todo tenía sus ventajas. El sitio era muy al Japón feudal. Hoy se encontraba solo, sus hermanos estaban por ahí en sus cosas y estaba solo en casa. Daba un paseo por el jardín. Las piezas empezaban a moverse y el juego empezaba. Sus blancos cabellos se movían con el danzar del viento.
-"Kazuki-san se ha comportado como un buen hermano últimamente, no debo negar el esfuerzo que ha hecho"
Habló en voz alta, sabía que no había nadie en casa pero eso no lo hacía estar solo, en la Fortaleza Ilimitada jamás se estaba solo, TODO tenía oídos. El Archivo todo lo escuchaba, todo lo sabía. Así que para que ocultar sus pensamientos.
-"Es una lástima que se vea en vuelto en todo esto. Debo desestabilizar la resistencia, no puedo confiarme demasiado pero debo ser cauteloso un movimiento antes de tiempo y pierdo la partida. Esto es como un gran juego de ajedrez. "
Observó la gran luna frente a él. Y pensó en la batalla que se avecinaba y de quienes debía cuidarse.
-"Necesito a Ginji Amano muerto pero para eso debo destruir a Ban Midou."
/OOO/
Habían pasado unos días y ya su Lady Bug estaba como nueva, además le había sobrado algo del dinero que le dio la chica, no sabía si devolverlo o quedárselo, ¿pero cómo la encontraría? , le era más útil quedarse con eso. En realidad estaba buscando una excusa para verla nuevamente. Sacó un nuevo cigarrillo.
-"¿De qué crees que sea el trabajo de Heven-san?
Cierto. Se le había olvidado que esperaban a la rubia, dijo que sería un trabajo urgente. En ese momento la rubia hizo aparición, Ginji fue a saludarla con la mano como siempre pero la expresión de ella lo hizo angustiarse.
-"¡Tú fuiste quien me ayudó!
Ban notó como detrás de la rubia estaba la gemela de "la víbora", así decidió que se llamaba la chica que lo había chocado. Sin duda era igual a su hermana en físico pero en aspecto eran totalmente diferente. La chica venía con ojos llorosos y rojos. Y vestida de muchos colores pasteles. Sin más tomaron asiento enfrente de ellos.
-"¿Se les ofrece algo?'"- Paul habló más serio de lo normal.
Heven pidió lo mismo de siempre, sin embargo la chica sólo hizo un gesto pequeño de negación.
-"Heven-san, ¿Qué sucede?"- Al rubio no le gustaba la cara de preocupación de ambas chicas.
-"Mi nombre es Kumiko Anami, necesitaba contactarlos y la señorita Heven-sama me ayudó"
La chica empezó a llorar delicadamente. Un chibi-Ginji se puso a llorar con ella, no sabía por qué, pero una chica no debería llorar soltó un disimulado "Ban-chan" mientras lo miraba. Por su lado Ban no podía dejar de mirarla, algo en su interior no se sentía tranquilo, por alguna razón le era conocida la sensación pero no estaba seguro de dónde. Además algo no encajaba en la situación.
-"Necesito"- Tomó un pequeño pañuelo de su cartera y se secó un poco las lágrimas- "Perdonen, pero estoy muy preocupada"- Guardó nuevamente el pañuelo.- "El señor Fuyuki me dijo que si pasaba algo acudiera a ustedes."
-"¿Le sucedió algo a Shido?"
El rubio se levantó alarmado del asiento. Eso era lo que no encajaba, Paul siempre leía el periódico y para nadie era un secreto que muchas veces él aparentaba que leía cuando en realidad escuchaba las conversaciones discretamente. Pero esta vez, Paul no disimulaba en lo más mínimo. De hecho pudo sentir la tensión del pelirrojo, no dejaba de ver a la chica peli-platinada, era como si quisiera decirle que estaba siendo observada. Ban estaba seguro que el mensaje le estaba llegando.
-"La señorita Madoka ha sido secuestrada"
Ahora si la chica obtuvo la atención del oji-azul. Heven comenzó a sollozar. Ginji golpeó la mesa con fuerza.
-"¿Qué relación tienes tú con Madoka?"
Por alguna razón no escuchó queja del rubio por su tono rudo.
-"Hace poco me convertí en la tutora de la señorita. Y en ese poco tiempo le agarré un lindo cariño. Todo sucedió muy rápido, el señor Fuyuki había salido un rato y…."- La chica rompió en llanto.
Ban notó como Ginji fue a acercarse a ella pero no lo hizo, volvió a tomar asiento. Sintió la frustración del rubio.
-"No pude hacer nada, ellos sabían lo que hacían, sabían a quién enviar."
-"¿Dónde está el chico mono ahora?
-"¡Ban!, ¿Por qué preguntas tantas cosas? ¡Tienen que ir, no podemos perder más el tiempo!"- La rubia estaba en lágrimas.
Ginji también esperaba la respuesta. Sabía que su amigo no estaría sentado quieto.
-"No se preocupe señorita Heven, es normal que pregunte, soy una desconocida para él"- Con timidez sonrió- "El señor Fuyuki está siguiendo el rastro de los secuestradores, luego nos notificará y mientras ustedes lleguen al sitio hará un reconocimiento, verá que tan cuidada está y todo eso"
En ese momento se abrió la puerta. Todos voltearon menos Paul quien no alejaba la mirada de la chica. Con su risa característica Akabane saludó, detrás de él venía Himiko.
-"Les pedí a ellos que ayudaran. Los contraté para asegurarme que todos fueran transportados de manera segura una vez recuperen a la señorita Madoka."
-"¡Qué emoción Ginji-kun, trabajaremos juntos nuevamente!
Un chibi-Ginji tembloroso tomó de los brazos a Ban mientras que éste estudiaba a Himiko. Conocía la mirada de la morena, era aquella de que sabía algo que él no pero que debía saberlo. Aprendió a conocer esa mirada muy bien en su época con ella y Yamato. Volteó a ver a Akabane y ahora lo comprendió; la manera en que se sentía cerca de la chica era la misma sensación que le producía estar cerca de Akabane.
-"¿Quién la secuestró?, dijiste que sabían a quién enviar."- Mientras volvía a verla.
-"Si, lo sé"- La chica empezó a llorar- "Y precisamente porque se quién es, sé de lo que es capaz y por eso los necesito a todos."
-"¿Quién es?"- El rubio volviendo a su estado normal.
-"Mi hermana Kimiko"
/OOO/
La noticia del secuestro de Madoka y toda la situación contaminó el humor en el Honky Tonk. Ban había mandado a dormir como si fuera un niño a Ginji. Su instinto le dijo que no sería fácil el trabajo así que necesitaba a Ginji descansado, además aún no tenían noticias de Shido. Bajó al piso inferior ya tarde en la noche y para su sorpresa se encontró a Paul limpiando los vasos. Tomó asiento en la barra, encendió un cigarrillo mientras le extendía la caja al pelirrojo.
-"¿Problemas para dormir?"- Mientras tomaba un cigarrillo de la caja.
-"Algo."
Estuvieron en silencio un rato. Paul le sirvió una taza de café a Ban. Luego ambos miraban a la calle inmersos en sus pensamientos.
-"Las conoces"
Paul sabía que no era una pregunta sino una afirmación. "Ban es tan perspicaz como su padre"- pensó Paul.
-"Acepté el trabajo por eso."
Paul lo miró contrariado y a la vez sonrió.
-"Ginji es más impulsivo de lo que aparenta. Es obvio que no importa qué digan si uno de sus amigos está en un aprieto irá ayudar. Pero alguien está en peligro aquí y no es Madoka. Shido jamás esperaría a nadie para salvarla, todo lo contrario. Iría a salvarla ante cualquier costo, luego si eso no funciona ahí sí podría buscar ayuda. Pero confiar en un tercero para buscarnos no es su estilo."
Tomó un sorbo de café.
-"¿Qué es lo que tengo que saber de ella?... A una la dejaste estar aquí como si nada mientras seducía a Ginji y a la otra no le quitaste la mirada de encima. Sin embargo la que dejaste a su anchas secuestró a una niña y la otra la lloraba."- Frunció el ceño de sólo volver a pensar eso.
-"¿Notaste como Ginji fue a abrazarla pero se contuvo?"
Ban asintió nada más.
-"¿Cuántas veces Ginji no se ha acercado a Akabane y lo ha tocado, aun cuando le tiene miedo?"- Paul lo miró seriamente-"Ambos producen el mismo sentimiento de repulsión. Tienen la misma naturaleza. ¿Por qué Ginji dejaría dejarse tocar por Akabane y por ella no? Eso es lo que debes saber de ella Ban, los instintos de Ginji lo están salvando aun cuando él no lo sepa. Su poder reside en la piel. Jamás dejes que ella te toque."
Fin del capítulo.
