No olviden que la autora de este fic completo es Dayane Silva.


Anteriormente:

Sabía que cuando Booth saciara su deseo no la vería nada más que como antes, como su compañera. Su cuerpo temblaba cada vez más de miedo. Se quitó la blusa y se puso frente a él. Booth se estaba pegando en la cabeza y no la vio. Ella cogió una de sus manos y la puso en la cintura de ella, intentaba no temer, no llorar y no parecer confusa aunque tuviera ganas de hacerlo. Booth al sentir la piel de ella se paró de pegar, la miró extrañado, no sabía qué hacía. Brennan lo miró a los ojos y sólo deseó entregarse a él…

Capítulo 23 - La cabaña

Entregarse a alguien es un acto de amor y muchas veces de coraje, principalmente para las mujeres en su primera vez, ya que nunca es lo mismo, nunca sentiremos lo mismo que en nuestra primera vez. O Puede que sí, en alguna ocasión estás con una persona que significa más para ti que ninguna otra en el mundo, una que te hace sentir como una niña y te devuelve la inocencia, para después consumarte de tal dulce forma que, vuelves a sentirte como esta inmaculada primera vez.

Brennan deseaba esto, deseaba entregarse a Booth sintiendo el dulce néctar que él despendía en sus besos, pero el deseo no siempre es algo que se torna realidad y tenemos que cargar con el peso de la dura vida real. Brennan no esperó a que Booth reaccionara, le besó sin piedad, quería quitarle cualquier duda para que él no volviera atrás. Lo conocía, sabía que si él se diera cuenta de lo que ella pretendía hacer la rechazaría, tenía que ser rápida, tenía que transformar todo el odio que persistía en ella en pasión. Y lo hacía, lo hacía demasiado bien, si no fuera porque su cuerpo entero temblaba. Temblaba como si la temperatura de aquella habitación estuviese bajo cero, pero su corazón, del cual todos hacían cuestión de decir que era frío, éste sí ardía. Incendiaba como si cuanto más le besara a Booth mas le hiriera y le quemara. Sentir la boca de Booth era algo que le encantaba, pero no esta vez, no ahora, sentía repugnancia, no por los labios de él, sino por los suyos, no era capaz de tocarlo, tenía los brazos en bajo.

Booth la enlazaba por la cintura, le ataba a él cada vez más, sus manos le pecarían todo su torso desnudo. Le desabrocho él corpiño que llevaba pero no se lo quitó. Brennan cuando sintió que se le iba a caer el corpiño lo agarró de la camisa y lo llevó a la cama acostándolo sobre ella. Sentía la respiración caliente de Booth en su rostro. Le dolía cada vez más, no sabía qué hacer. Quería gritar, pero no tenía fuerza para ello o no pretendía hacerlo porque sabía que si lo hacía lo iba a perder y no quería perderlo. Si éste era el precio que tenía que pagar para tenerlo con ella de vuelta como compañeros, lo iba a hacer, aunque después su cuerpo le reprochara a ella misma por tal acto de irracionalidad.

Cuando lo tenía ya acostado sobre ella pensó que ya no había vuelta atrás, que ahora ya podría quedarse quieta y esperar a que Booth hiciera lo que tenía que hacer, liberarse de su tensión y de sus deseos hacia ella. Se sujetó en la manta de la cama con las dos manos.

Booth parecía arder, le besaba y le mordía tanto la boca como el cuello y cerca a los senos. Cada toque, cada caricia que había deseado durante esos cinco años y que ahora él las concedía le hacía más pedazos el corazón. Sí, el corazón, porque por más que Brennan estuviera intentando razonar, intentando separar estas caricias que él le hacía ahora de las que él le había hecho antes, por más que pensara que fuera cosa de su cabeza los sentimientos, en este instante no era esta la que le dolía, era su corazón, que se estaba haciendo cada vez más en pedacitos.

Casi ya no podía aguantar, su respiración se había agitado, no de placer, no de deseo, sino de rabia y ganas de llorar. Se apretó los dientes cuando sintió los labios de él ya muy próximos a sus senos, y al hacerlo soltó un pequeño sonido de dolor por las ganas que tenía de llorar.

Booth, que hasta ahora sólo quería comérsela viva, quería dejarla desnuda para poder recorrer los más íntimos secretos y sentidos de ella. Paró, abrió los ojos y la miró, se dio cuenta de la estupidez que estaba haciendo, miró hacia el rostro de su dulce y apreciado ángel y no vio nada más que miedo en él. La veía apretarse los parpados uno contra el otro como si desease nunca haberlos abierto alguna vez, vio como ésta agarraba con fuerza la manta de la cama, tenía las manos rojas por la fuerza empleadas en esto, pero lo peor que vio fue lo que él había hecho, Brennan estaba toda marcada por sus besos, aquella piel clara que se hacía roja de todo lo que le tocaba. En ese instante estaba como una tiza de pigmento escarlata, marcada con gran fuerza. Booth, que aun no salía de encima de ella, se miró a sus manos ¿Qué había hecho? ¿Qué estupidez estaba haciendo? ¿Cómo osaba tocarla con las dudas que tenía en ese momento? Y aún sin dudas, ¿Cómo osaba tocarla? Su pequeña niña estaba tremiendo de miedo de él, y el aun así la tocó. Sus manos se veían sucias, sintió como si en ese preciso instante fuera peor que los criminales que había encerrado, sentía como si la estuviera humillando. Y lo estaba haciendo, la estaba tocando, y a juzgar por su expresión, ella estaba sufriendo con sus toques. Booth balanceó la cabeza como repugnándose a sí mismo por sus actos de vandalismo y de brutalidad, acostó la frente en el pecho de ella y rompió en llanto. Brennan sintió que él había parado y luego sintió sus lágrimas calientes recorrer su pecho.

Booth tenía un nudo en la garganta pero pudo decir:

-¡no! ¡No puedo Temperance!

La voz de él se veía débil y afectada, dijo en tono bajo y luego volvió a replicar en tono más alto:

-¡no puedo!

Cuando lo dijo la segunda vez se fue hacia abajo, pero antes cogió rápido la manta y la puso sobre el torso de Brennan, cubriendo lo que él había hecho, se sentó entre sus piernas en el suelo. Brennan no se movió, sólo empezó a llorar, su cuerpo temblaba pero no se movía ni al menos para intentar limpiarse las lágrimas, parecía que le estaban arrancando el corazón del pecho, el dolor le consumía y el odio le hacía sufrir más. Maldecía el día en que Booth había quedado enfermo, maldecía su propia racionalidad por haberle dejado escribir el estúpido capítulo, maldecía a sí misma por lo que había intentado hacer y maldecía a Booth por haberla hecho tan dependiente de él. Lloraba sin querer parar, Booth estaba sentado en el suelo, ella oía su llanto, oía como su cuerpo temblaba ahí sentado entre sus piernas.

Booth ya no podía más, se pegaba en la cabeza, se miraba las manos, tenía que pedirle perdón por sus actos, así que le dijo aun siendo difícil buscar palabras con el nudo que tenía en la garganta y la confusión que tenía en su mente:

-¡no puedo, Temperance! no te puedo tocar… no así… no con… con todo lo que sé ahora… no, no puedo… te aprecio demasiado para hacerlo… si lo hago, Temperance, me sentiré peor que aquella chica, me sentiré como una basura… no puedo, si te hago esto nunca me perdonaré… y peor, tú nunca me perdonarás… no puedo ensuciarte con mis manos, tu piel no es para esto… eres… eres lo que más aprecio… y no puedo… sé que no me crees, pero te… te quiero y no deseo que esto sea así… no, tú eres especial y no puedes ser tratada por nadie así… y principalmente por mí… te… te quiero…

Booth ya no pudo decir nada más, ya no le salían las palabras, le había hecho daño a su niña y no se perdonaba por ello. Brennan sólo lloraba, no dijo nada, no tenía qué decir, no sabía qué decir, quería abrazarlo como siempre que algo le hacía daño, como siempre lo hacía, pero no podía, no podía tocarlo… ¿Que habían hecho? ¿Qué pasaría ahora? Temía cada segundo que pasaba, temía perderlo…

El tiempo pasó - más exactamente una media hora - ambos ya respiraban más consolados, su dolor era tanto que les neutralizó el cuerpo y la mente. Booth se dispuso a levantarse. Brennan cuando lo sintió, cerró los ojos con fuerza, no lo quería mirar.

Booth tampoco la quería mirar, se levantó y se fue hacia el baño, pero antes de entrar en éste paró y le dijo:

-vístete, Temperance, hay un auto esperándote afuera para llevarte al Jeffersonian

Booth tenía la voz dolida, dijo esto sin mirarla, entró en el baño y cerró la puerta. Cuando Brennan oyó la puerta cerrarse sintió un dolor aún mayor en sí, respiró hondo y se levantó también, miró hacia el baño y luego fue hacia su maleta. Cuando iba saliendo vio el arma de Booth a los pies de la cama, pensó en lo que él había dicho, que se sentía sucio, temió que él hiciera algo, así que cogió su arma y la puso dentro de su maleta. Se la iba a llevar para que él no hiciera ninguna locura con ésta, luego salió cerrando la puerta tras suyo. Se habían terminado esos dos días que parecían que iban a ser los mejores que podría pasar con él, pero al parecer habían sido los peores. Cruzó los jardines con un solo pensamiento en la cabeza; iba a destruir aquellas malditas fotocopias de su capítulo, iba a borrar de una vez por todas todo lo que se relacionaba con aquello. Tamaña era su rabia en ese momento, que pasó por el lado de la señora Petter que la saludó y ella no le hizo caso.

El señor Petter se acercó a su esposa y le preguntó:

-¿Qué crees que ha pasado con la señora Booth que se va así sin saludar?

La señora Petter sonrió y sólo le dijo antes de besar a su esposo:

-que está aprendiendo a amar, es eso lo que le pasa, que está aprendiendo a amar.

Brennan se marchó al Jeffersonian, quería las malditas fotocopias destruidas. Llevaba tanta rabia dentro de sí, que no dudaría en hacerle daño a quien se interpusiera en su camino.

Entró cargando la maleta, pero no la puso ni de pie, la tiró al suelo con todo diciendo a los que estaban en la plataforma:

-¿dónde está Ángela?

Fisher y Hodgins se asustaron con la forma vibrante con la que les miraba Brennan y no respondieron, sólo apuntaron los dos a la oficina de Ángela. Brennan se fue apurada a la oficina. Al entrar en ésta, Ángela estaba viendo unos videos de un caso.

-¿Dónde están las fotocopias, Ángela?

Le habló de tal forma que Ángela estaba distraída y se asustó.

-¡ay, cariño! que susto me diste - dijo Ángela girándose hacia ella con la mano en el corazón. Brennan tenía una expresión dolida pero determinada y terca, sabía lo que quería y lo iba a hacer, iba destruir las fotocopias.

-Ángela, devuélveme las fotocopias.

Ángela la miró, tenía la voz llorosa, se aproximó a ella.

-¿qué te pasa, cariño? ¿Qué fotocopias dices?

-el último capítulo del libro. Booth dijo que tú lo tenías, devuélvemelo.

Ángela sonrió y dijo mientras se dirigía a coger las fotocopias:

-¡ay, cariño! No las llames fotocopias, sabes que soy la chica de las fotocopias…- dijo recordando que se fotocopió sus muslos en algunas navidades pasadas-... haber… ¿Dónde las he puesto?... ¡ah! ¡Aquí están!… - dijo cogiendo las fotocopias y llevándolas hacia Brennan - ... tenía pensado dártelas antes, pero Booth dijo que no te las diera, pero aquí están, toma, son todas tuyas.

Brennan cogió rápido la carpeta rosa donde Ángela guardaba las fotocopias y las quitó devolviéndola la carpeta a Ángela.

-gracias Ángela - dijo volteándose y yendo hacia la destructora de papel.

-¿qué vas a….

No terminó la frase, vio como Brennan iba a destruir el capítulo y corrió hacia ella impidiéndolo y quitando los papeles de sus manos.

-¡eh! ¿Qué haces?, yo aún no las tengo en el computador…

-y no las vas a tener, Ángela… devuélvemelas - dijo intentando coger las hojas que ahora estaban en manos de Ángela.

-no… Brennan, no voy a permitir que las destruyas

-no te estoy pidiendo permiso, te estoy ordenando que me las devuelvas.

Brennan tenía rabia de las benditas fotocopias y las quería destruir, pero Ángela no se lo iba a poner fácil.

-no… ¿Por qué las quieres destruir? son lo mejor que has escrito nunca.

-Ángela, devuélveme esto de una vez.

Brennan estaba ya con los ojos fulminantes hacia Ángela, tenía rabia y los juegos de Ángela de negarle lo que quería la ponían más furiosa aun.

-no te los voy a devolver, Brennan, este capítulo es…

-es una farsa, es un estorbo, es… es…

-son tus sentimientos, cada palabra que hay aquí, Brennan, son tus deseos para con Booth.

A Brennan se le llenaron los ojos de lágrimas.

-devuélvemelas.

-no, los quieres destruir para no asumir que quieres a Booth, que lo amas…

-¿¡qué sabes tú si lo amo o no! Tú eres la que siempre anda vanagloriándose de eso y siempre acabas sola.

-lo sé…

-Ángela, no seas tonta, eres la persona menos indicada para hablar de amor.

-¿eso es lo que crees, Brennan?

-sí lo es, es la verdad, porque si fueran tan buenas esas boberías que dices, ahora no estarías de celibato por tus errores.

-sí, Brennan, mis errores, por mis errores no te voy a dar estas fotocopias, para que no cometas errores como los míos y acabes alejando de ti al hombre de tu vida.

-no seas estúpida, Ángela, devuélveme esto… - dijo Brennan yéndose encima de Ángela que se esquivó y se puso a caminar huyendo de su amiga y replicando:

-no te sirve de nada que te pongas a llorar, yo no te las voy a dar… no, no… no te las pienso dar, Brennan

Brennan tenía rabia, tanta, que intentó coger las fotocopias, y al tirar de la bata de Ángela acabo agarrándola del cabello.

-dame esto, Ángela…

Ángela gritó de dolor por lo que hacía Brennan.

La antropóloga quitó las fotocopias de las manos de Ángela y se volvió a girar para tirarlas a la destructora de papeles, pero Ángela ahora también se estaba enfadando, y saltó sobre la espalda de su amiga.

-devuélveme eso, Brennan… devuélvemelo - decía intentando coger las fotocopias, Brennan se intentaba esquivar, pero Ángela estaba encima de ella.

Ambas cayeron al suelo, Ángela tomó las fotocopias e intentó levantarse, pero Brennan la tiró y ella se cayó de nuevo. Le repetía una a la otra: "dame eso", "devuélveme eso", "eres una estúpida - y tú una terca", "devuélveme las hojas" "¡no!", "¡sí!", "¡ahhhhh!, "¡dámelo de una vez!", "¡no!", "¡suéltame!", "¡tráeme esto aquí!". El alboroto era tanto, que los tonos de voz de las dos se oían desde la entrada.

-En la plataforma-

-¿Qué está pasando?, ¿que son esos gritos? – dijo Camille.

-creo que vienen de la oficina de Ángela - dijo Hodgins apuntando a la oficina. Cam corrió para donde venían los gritos. Cuando entró vio a Ángela encima de Brennan que le jalaba el pelo. Estaban girando en el suelo entre gritos, turrones de pelo y hasta unos escupitajos por parte de las dos.

Cam tenía los guantes puestos así que empezó a gritar:

-¡ayuda Hodgins! ¡Ayuda!

Hodgins y Fisher vinieron corriendo de la plataforma. Cuando entraron se quedaron parados en la puerta.

-vaayaaaa – dijo Hodgins asombrado por la situación.

-¿Quién crees que ganará? – dijo Fisher apuntando a las dos. En ese momento Brennan estaba por encima de Ángela. Cam los miró, ambos miraban como si fuera una atracción de circo lo que veían, Cam les gritó.

-¡vamos, quiten a la doctora de encima de Ángela que la va a matar! - dijo apurando a Hodgins a coger a Brennan por detrás.

-vamos, doctora, sal de encima de ella que la vas a matar – dijo Jack.

Brennan se intentaba librar de Hodgins mientras le gritaba a Ángela:

-¡devuélvemelos Ángela!

Ángela se levantó toda despeinada abrazada a las fotocopias.

-¡no!… ¡no te las voy a dar!… y si sigues insistiendo se las daré a Booth.

-no serás capaz

-pues ven, Brennan, intenta cogerlas para ver si no se las doy

-eso intento… - dijo porque Hodgins la cogía por detrás. Brennan intentaba librarse de Hodgins cuando Cam se puso frente a ella.

-márchate de aquí Ángela… - dijo intentando parar a Brennan. Ésta forcejeaba con Hodgins y gritaba:

-¡Ángela! ¡Ven aquí! ¡Devuélveme eso! - gritaba desesperada y lloraba al hacerlo, lloraba de rabia por no poder coger las fotocopias. Cam se puso a intentar hacer que parara, pero Brennan estaba muy eufórica de rabia y no respondía en sí, sólo gritaba.

-Doctora, tranquilícese… Dr. Brennan, tranquilícese…

Brennan no respondía, gritaba una y otra vez. Cam perdió los estribos también, pero sabía que era la única forma de despertar a Brennan de su euforia, así que le dio un guantazo en la cara.

Brennan viró el rostro con el golpe y paró de gritar, sólo lloraba, no podía creer lo que había hecho, ahora cayó en sí, le había pegado a su mejor amiga y le había dicho cosas horribles. Cam le habló.

-tranquilícese doctora, así no llegará a nada.

Brennan sólo susurró.

-puedes soltarme Hodgins.

Hodgins miró a Cam y ésta asintió a que la soltara. Brennan llevó la mano al rostro en donde Cam le había pegado y le dijo:

-gracias, Cam, me voy a casa… no creo que vuelva por aquí hoy

-discúlpeme doctora, vaya a descansar, lo necesita.

Brennan asintió y se fue a su casa, no llevó nada, hasta su maleta la dejo allí con el arma de Booth adentro.

Llegó a casa y no podía creer lo que había hecho. Estaba destrozada, necesitaba a Booth, pero no lo podía llamar, no después de lo que había pasado con ellos en la cabaña. Ciertamente él no le iba querer hablar. Se fue a la ducha e intentó quitarse de sí, frotando su cuerpo, todo lo que había hecho ese día. Lloraba y lloraba. Volvía a estar sola, no tenía a nadie a quien acudir, no tenía a Ángela para decirle tonterías las cuales le animaban y no tenía a Booth para abrazarla y protegerla de sí misma como siempre lo hacía. Se sentó en la sala y enredó las piernas con los brazos y se puso a llorar. Era lo único que hacía, lloraba, se quedó ahí unos largos minutos, pero ya no podía, se puso cualquier prenda, ya eran las diez de la noche y salió. No sabía a donde iba, pero sus instintos la llevaron a la casa de Ángela. Tocó la puerta, estaba llorando. Ángela abrió y la vio con una ropa vieja que seguramente le daba frío, la miró como si fuera su hermanita pequeña que tenía una muy mala pesadilla y la buscaba para consolarla. Brennan tenía la cabeza baja, pero las lágrimas le caían hasta el suelo, ella no necesitó decir nada, Ángela la miró y sonrió diciendo:

-ven, cariño

Brennan corrió a sus brazos llorando.

-perdóname, Angi, perdóname - decía entre sollozos. Ángela la llevó adentro sin dejar de abrazarla. Brennan no paraba de pedirle perdón, Ángela la abrazó con fuerza.

-tranquila, cariño, ¿ok?, sabes que te quiero, cariño, tranquila


Hola! Me convencieron de subir el capítulo a los 2 días ya que la situación de verdad hace que valga la pena. Todo lo que está pasando entre ByB se ve cada vez peor. Si antes había un problema, ahora hay un gran lío entre los dos.

¿Será fácil de resolver? Es un poco triste, pero espero que se den cuenta en el siguiente capítulo.

Gracias por los reviews que dejan en este fic, ya vamos en los 151 reviews. Gracias!

Bye!