NOTA: Hola! Sé que demoré en actualizar pero es que me demoré puliendo el capítulo ya que es muy largo, por eso mismo lo he dividido en dos partes para que no se les haga tan pesado leer.
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Capítulo 24 - ¿Quieres volver al principio?
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Parte I
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Hay amigos que valen tanto como un hermano, éstos no están unidos a ti por la sangre, no en tanto, darían la suya para salvarte. Puede que algún día se peleen, que digan cosas como que no quieren verlo nunca más, pero al final si éste es tu verdadero amigo, te llamará a tu puerta y tú estarás esperando de brazos abiertos para recibirlo, porque el verdadero amigo es aquel que está contigo al igual modo que un matrimonio "en las alegrías y en las tristezas".
Ángela era así, estaba con Brennan en las alegrías y en las tristezas. Brennan se tranquilizó después de mucho llorar en el hombro de Ángela. Cuando ya habían cesado las lágrimas Ángela la llevó hasta la habitación, Ángela sabía que sólo había un modo de tranquilizar a Brennan y hacerla dormir como una piedra, así que cuando Brennan se sentó en la cama ésta le preguntó de sobresalto.
-¿Qué dices? ¿Helado, palomitas, cerveza o la botella de alcohol puro que me regaló Hodgins? – dijo con una de sus más pícaras sonrisas y con cara de "¡ánimo que hoy toca emborracharse!". Brennan al ver a Ángela tan sonriente no evitó sonreír, hacía mucho que ella no se emborrachaba y en especial esta era una noche propicia para ello, así que respondió sin más pensar.
-¡Todo!
Ángela sonrió y corrió a la cocina. Cuando volvió vino cargada de seis botellitas de cerveza de la más fuerte, dos enormes tarros de helado de chocolate, bolsas de palomitas de las grandes y por último una botella de alcohol puro hecho por Hodgins. Entró en la habitación y puso todo en la cama, ambas empezaron a comer y a beber. Al principio hablaban, pero después, cuando el alcohol y el sorbete empezaron a hacer efecto, las risas se contaminaron en las dos. Se reían hasta de las palomitas. Ángela estaba menos ebria, pero Brennan estaba ya pasada, no decía cosas coherentes, las cosas que decía no tenían sentido u otras tenían demasiado. Se tiraban palomitas para que la otra la cogiera con la boca pero no tenían puntería y éstas se regaban por toda la habitación. Ángela se acostó pero Brennan se acostaba y volvía a levantarse una y otra vez.
-Cariño, ¿Qué haces? Vas a vomitar si continúas así
Brennan la miró sonriendo pícaramente.
-Es que Booth me tiraba así, me cogía por la cintura y me llevaba hacia él – dijo sonriendo.
-¡Woa!, ¿sólo te llevaba o también hacían algo más caliente?
Brennan cogió la botella de alcohol, dio un trago y empezó a decir acostándose en la cama:
-Booth es muy, muy fogoso, le gusta acariciarme y morderme, pero no quiso tener sexo conmigo
Ángela empezó a reír, los efectos del alcohol en las dos eran irreales.
-¿Será que nuestro sexy agente…
-Muy, muy sexy agente – dijo Brennan interrumpiendo a Ángela.
-¿Será que tu sexy agente del FBI es una chica?
Brennan la miró de reojo y sonrió.
-No, no lo es, Booth es… es vivo, besa como si quisiese comerte viva, su boca es muy apetecible, y no sabes cómo se está bien acostada sobre él, puedes sentirle enterito sin faltarle nada… y como se siente es…- Brennan parecía estar perdida en los recuerdos del cuerpo de Booth. Ángela se quedó dormida pero ella ni al menos lo percibió. Brennan se quedó quieta unos minutos y luego siguió –... es un tonto, yo me quité la blusa y él dijo que no me quería tocar, después de haberme mordido todo el cuello, no me quería tocar… - dijo mirando hacia Ángela que ya dormía, así que se volteó hacia el otro lado y susurró:
-No me quería tocar… ¿es que no sabes que yo espero que me toques hace mucho tiempo?, ¿eh, Booth? no sabes que te… te quiero conmigo…
Dijo lo último agarrando la almohada y poniéndosela para dormir. Y así lo hizo, después de unos minutos ya estaba durmiendo. Ángela también ya dormía.
Eran casi las cuatro de la mañana, ambas dormían profundamente cuando empezaron a tocar el timbre de la puerta. Ángela despertó, pero Brennan como había bebido más que ella aun siguió durmiendo. Se fue a la puerta y miró por la mirilla extrañada. Era Booth, parecía cansado y desesperado. Le abrió la puerta.
-¿Qué pasa, Booth? ¿Qué haces aquí? – preguntó extrañada por la forma en que estaba él. Booth respondió con una voz cansada.
-Tienes que ayudarme Ángela, Brennan ha desaparecido y se llevó mi arma con ella, me temo…
Ángela sonrió, pues aún estaba un poco bajo el efecto del alcohol y la desesperación de Booth le hacía gracia, luego dijo:
-Tranquilo, tigre, que la única cosa que va a hacer Brennan es tener un dolor de cabeza horrible de la borrachera que se tomó esta noche
Booth la miró extrañado.
-¿De qué hablas?
-De nada, entra, anda, y vete por ahí en la primera puerta a la derecha - dijo apuntando a donde estaba la habitación. Ángela tenía sueño y no quería pasar la noche explicándole nada a Booth, así que fue directo a lo que él quería, o sea ver a Brennan.
Booth no esperó dos veces, corrió a la habitación, pensó que Brennan estaba despierta pero la encontró dormida sin manta, sin nada, sólo con una pijama que parecía de una niña pequeña. Estaba agarrada a la almohada, él se aproximó a ella y se sentó en frente. Había pasado toda la noche buscándola, desde que se fue de la cabaña hasta ahora, y le aliviaba verla tan tranquila acostada, pero al verla así se dio cuenta de que sí la quería, y ahora sí sabía que tenía que hacer algo para estar con ella. Por más que tardase en hacerlo no iba a dejar pasar lo que sentía, iba a luchar y mismo que aún no sabía cómo lo iba a hacer. Se acercó a ella y le dio un beso en los labios.
-¡No es verdad!, yo te quiero y ahora sé que es desde antes, huesos, desde mucho antes del sueño – dijo susurrando y después se fue porque no quería despertarla.
Cuando llegó a la cocina Ángela estaba sentada y al verle preguntó rápidamente:
-¿Estás más tranquilo ahora, tigre? – preguntó con cara de estar muriéndose de sueño.
-Sí, Angi. No sabes cuánto la busqué, ya no sabía qué hacer – dijo frotándose el rostro cansado que tenía.
-Parece por tu aspecto que la buscaste mucho, deberías ir a casa y descansar, no creo que Brennan aparezca mañana por el Jeffersonian así que no tendrías problema en no ir tampoco – dijo dirigiéndose hacia la puerta, Booth la acompañaba.
-Sí, lo haré, Ángela, gracias de verdad, gracias por cuidar de huesos por mí – dijo ya saliendo del apartamento.
-No lo hago por ti, Booth, lo hago por ella, pero vete que después no puedo conmigo para trabajar – dijo echándolo del apartamento y luego se fue a dormir.
La noche pasó rápido para Ángela ya que tenía que ir al Jeffersonian muy temprano. Al salir le dejó una nota a Brennan para que cuando despertara la llamara.
Brennan despertó, era casi la hora de almorzar. Su cabeza daba vueltas, había bebido demasiado, se levantó y se fue a la ducha, tenía que despertar bien para poder conducir así hasta su apartamento. Cuando finalmente estaba despegada se fue a su casa y no leyó la nota de Ángela. Sin embargo, cuando llegó a su casa el teléfono no paraba de pitar. Miró de quién eran las llamadas y eran todas de Booth, ya que él había pasado la noche buscándola y le había llamado una y otra vez, pero no se tomó la molestia de devolverle las llamadas, no quería hablar con él por teléfono, sabía que sería un error contestarle, así que comió algo y luego se fue a su cama. Era absurdo pero no paraba de pensar en Booth. Miraba al teléfono, quería llamarle, pero no podía, no tenía fuerzas para ello, así que intentó dormir. Le costó un poco, pero se durmió.
La tarde pasó, eran casi las ocho de la noche cuando el timbre de su departamento empezó a sonar. Brennan despertó y corrió. Pensó que era Booth y se ilusionó en ello, pero cuando vio era solo Ángela que traía su maleta. Abrió la puerta con cara de desilusionada por ser sólo su amiga.
-Hola, Angi. ¿Qué haces aquí? – preguntó abriendo la puerta e intentando quitarse a Booth de la cabeza.
-Te dejé una nota para que me llamaras y no lo hiciste – dijo entrando en el departamento.
-Perdón, creo que no la he visto – dijo cerrando la puerta.
Ángela fue adentrándose en el departamento dirigiéndose hacia la habitación a dejar allí la maleta, pero decía mientras lo hacía:
-¿Estás mejor? Es que anoche te tomaste una de las grandes
Brennan se sentó en el sofá diciendo:
-No me la tomé, tú me hiciste tomarla con la botella aquella de Hodgins
Ángela ya volvía de la habitación.
-Perdón, amiga, pero yo no te obligué y creo que tú te la querías tomar para no tener que enfrentarte hoy a Booth – dijo ya sentándose en el sofá al lado de Brennan.
-¿Ha ido al Jeffersonian hoy? – preguntó agachando la mirada.
-No, no ha ido, pero porque ayer le dije que no fuera, que descansara como tú
Brennan la miró extrañada.
-Ayer no me dijiste que habías hablado con él – dijo extrañada.
-No te dije porque no me llamaste cuando despertaste, pero lo cierto es que hoy pareces odiar los teléfonos – dijo mirando al contestador de llamadas que parpadeaba.
-No lo entiendo
Ángela la miró como si dijera "de verdad no lo entiende"…
-Tú contesta, Brennan, creo que la mayor parte de las llamadas son de Booth, le cogiste su arma y no le contestabas las llamadas, ¿no es verdad?
Brennan bajó la cabeza.
-Creí que él se iba a hacer daño con su arma, así que me la llevé
-Sí y él desde que saliste del club te buscaba pensando que tú te harías daño, no sabes lo preocupado que estaba, Brennan. Fue a mi departamento, eran más de la cuatro de la mañana, desesperado pidiéndome que le ayudara a encontrarte y sólo se tranquilizó cuando te vio acostada y a salvo.
Brennan la miró.
-No sabía que él me buscaba
-Sí te buscaba, y lo mínimo que podrías hacer es llamarlo.
Brennan volvió a agachar la mirada.
-Quiero llamarlo pero no sé qué hablar con él, necesito pensar, saber lo que voy a hacer, no deseo perderlo ni como compañero ni como amigo, Ángela – remató volviendo a mirar a Ángela.
-Ya lo sé, pero deberías llamarlo aunque no hables, sólo para que él se dé cuenta de que estás ahí, que aun estás con él, sea como amigos o amantes – dijo cogiendo el celular de ella y dándoselo para que llamara.
-Lo llamaré, pero ahora no, déjame pensar un poco y lo llamo
-Bueno, pero prométeme que lo llamarás antes de las doce de la noche.
Brennan asintió con la cabeza.
-Te lo prometo, bueno, te lo prometo
Brennan dijo lo último cogiendo con fuerza el teléfono. Ángela se fue y ella se quedó allí sentada pensando, miraba al teléfono y quería llamarlo, pero esperó.
En el departamento de Booth las cosas no eran tan distintas, estaba frente a su celular pensando. ¿Qué haría? ¿Cómo haría para estar con Brennan y que ella se olvidara de ese estúpido sueño y se diera cuenta que él la quería? Pensó en ello toda la tarde y ya eran casi las diez cuando encontró la solución más apropiada. Cogió el móvil y le escribió un mensaje, no estaba muy acostumbrado a hacerlo y tardó en escribir unas pocas líneas, pues no la podía llamar ya que ésta no le estaba cogiendo las llamadas.
Brennan había dejado el móvil en la mesa de la sala y se fue a hacer algo en la cocina, pero cuando lo oyó a éste sonar volvió corriendo, no era una llamada, sino un mensaje de Booth. Respiró hondo antes de leerlo pero lo hizo.
Mensaje de Booth:
Brennan o huesos, no sé cómo prefieres que te llame ahora, quiero decirte que… que quiero volver a ser como antes como cuando nos conocíamos, no cuando te enfadaste conmigo por el caso y te fuiste, sino como cuando te dije que quería atrapar tantos asesinos como personas he matado y tú dijiste que me ayudarías. Te pido, huesos, que me des una oportunidad de volver al principio. Espero que leas esto y me respondas mañana cuando pase por el Jeffersonian a recogerte para desayunar en el Diner. Cuídate…
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Una lagrima cayó de los ojos de Brennan al leerlo, no sabía si alegrarse o entristecerse, Booth estaba dispuesto a volver al principio pero, ¿Con qué propósito lo haría?, ¿Acaso pretendía borrar todo lo que habían pasado y concentrase en volver a ser sólo amigos?, pensó unos minutos y no sabía por qué pero decidió alegrarse por esto, pero no le llamó, quería responderle en el Jeffersonian, así que se fue a dormir.
Al día siguiente se fue, no eran ni las siete de la mañana, al Jeffersonian. Venía feliz, estaba esperanzada en volver a ser como antes, ya se había preparado mentalmente para ello y no temía enfrentarse más a Booth. Estuvo todo el tiempo en su oficina. Eran las nueve y treinta y cinco cuando éste entró en la oficina de ella.
-¿Brennan, estas aquí? – dijo buscándola con la mirada y la distinguió sentada en el suelo mirando unas carpetas de un caso que tenía que ir a juzgado por ello. Cuando ésta lo oyó entrar respondió sin mirarlo:
-Estoy aquí, Booth – dijo haciéndole una señal con la mano de que esperara un poco que ya iba.
-¿Qué estás haciendo? – dijo aproximándose a ella y sentándose en el sofá a su lado.
-Estoy mirando el caso al que tenemos que ir a juicio hoy – dijo recogiendo las carpetas e intentándose poner de pie.
-Ven te ayudo – dijo poniéndose de pie y estirando la mano para que ella se apoyara. Brennan no en tanto, le dio las carpetas y se puso de pie sola.
-Gracias – dijo cogiendo las carpetas de su mano y dirigiéndose hacia su mesa. Booth sonrió pero ésta parecía no hacerle caso. Él le acompañó con la mirada pero se quedó quieto de pie junto al sofá.
-¿Has leído mi mensaje? – dijo agachando un poco la mirada y luego volviéndola a levantar para mirarla.
-Sí, lo leí – dijo poniendo las carpetas en su mesa y abriendo el cajón del cual sacó el arma de él, luego volvió a aproximarse a él, quedando frente a éste.
-¿Y cuál es mi respuesta? – preguntó Booth agachando más la mirada sin dejar de verla, pero Brennan empezó a sonreír.
Les gustó? La segunda parte puedo subirla mañana, si quieren. O sino el jueves.
bye!
