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Capítulo 25 - Eminentes incendios en DC

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Antiguamente los bellos caballeros de armadura blanca eran esperados por sus amadas con el corazón en la mano, nunca sabrían si volverían o si nunca regresarían al calor de sus brazos, pero siempre, tanto el caballero como la amada sabían que, sea lo que sea que pasara, sus corazones siempre estarían unidos por toda la eternidad.

Ni Ángela ni Brennan sabían lo que habían planeado sus amados, pero estaban ambas con el corazón en la mano esperando inquietas y deseosas que aquel timbre, el cual acababa de sonar no fuera nadie excepto la figura de su amado.

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Departamento de Ángela

El sonido del timbre le hizo temer, pensó que por un momento éste que tocaba no era nada más ni nada menos que el amor de su vida. Se estremeció sorprendida al ver que la figura que estaba en la puerta era la que ella de verdad quería.

-¿Qué haces aquí, Hodgins? – dijo al abrir la puerta.

Hodgins la miró de arriba a abajo como quien esperaba una noche de pasión. Estar vestida de suéter no era muy apropiado. Al verla así soltó una sonrisa.

-Señorita Montenegro, yo, señor Jack, la vine a recoger para llevarla a su noche desenfrenada y llena de pasión – dijo haciéndole una reverencia como un bello caballero.

Ángela lo miró extrañada y sonrió.

-Estás loco, yo no voy a salir por ahí contigo sin saber a dónde me vas a llevar

Hodgins soltó un respiro de "¡dios mío, cómo me desconcertar esta mujer!" y luego se aproximó a ella enlazándola por la cintura.

-¿Acaso me tienes miedo, Montenegro? – dijo muy seductor. Ángela puso cara de pícara.

-No, señor Jack, no le tengo miedo en lo absoluto, pero una dama no acompaña a un hombre tan elegante sin saber al menos sus intenciones para con ella – dijo entrando en el jugo que estaba haciendo Hodgins de llamarla por su primer nombre y ágil como un caballero.

Hodgins se aproximó más como si la fuera a besar pero luego fue a su oído y le susurró:

-Mis intenciones son todas de comerte viva, en un sitio alucinante, proporcionándote una aventura que nunca olvidarás, mi bella dama – remató dándole un beso en la mejilla, pero Ángela lo atrajo para besarlo de verdad. Cuando lo iba a hacer, Hodgins le impidió.

-Aún nos queda un par de horas para que puedas besarme, y si no me acompañas te perderás, tanto de los besos, como la cena que nos espera – dijo él soltándola y alejándose fingiendo que se iba.

Ángela se quedó en la puerta con cara pícara. Hodgins bajó hasta la limosina, pero cuando se iba aproximando a ella, Ángela se lanzó encima de él, ambos dieron un giro y ella acabó acorralada entre él y la limosina. Los corazones de los dos latían a mil por hora, la sonrisa de los dos era enorme. Ángela la fue difuminando a medida que se aproximaba más a su boca, pero Hodgins se mantuvo firme y la besó en la frente.

-¿Me vas a mantener así toda la noche?

-No tienes beso hasta que el reloj del parque marque las doce

-¿Y cómo sabremos si el reloj del parque marca las doce?

-Porque estaremos frente a él… -dijo alejándose de ella y abriendo la puerta- … ¿Me acompañas a mirar la hora?- dijo extendiéndole la mano, la cual Ángela la tomó y ambos entraron en la limosina que se dirigió hacia el mismo parque donde se dieron su primer beso. Allí, cerca al árbol donde estaba el columpio había una cabaña de telas blancas y otra más grande que estaba cubriendo todo para que si lloviera no los mojase en lo absoluto. En el suelo había una manta blanca donde tenían comidas variadas pero todas afrodisíacas. Hodgins le dijo a Ángela que entrara en la cabaña y se pusiera la ropa que tenía allí para ella. Era una ropa medio "Rip" y cuando ésta salió, él la coronó con una corona de rosas hecha de plata y cristalitos. La llevó a la manta y se dispusieron a cenar. Hodgins no paraba de provocarla durante la cena con caricias en los más diversos sitios que la hacían vibrar de deseo. Faltaba un minuto para las doce, éste se aproximó y la llevó al columpio, le sentó en sus piernas, no de lado sino de frente. Cuando se oyó la primera señal del reloj no soportaron más, se hundieron en un beso ardiente, que podría incendiar toda DC. Muy rápidamente se fueron quitando la ropa y en menos de diez minutos Hodgins ya la estaba haciendo suya por primera vez después de un largo periodo de celibato. Ahora se consumía el primer foco del inevitable incendio de los amantes….

-Retroceso a las 09:59-

Departamento de Brennan

Hacía ya un tiempo que el libro que Brennan estaba leyendo había sido sustituido por los pensamientos más confusos y deseosos de tener a Booth con ella. Booth, de lo contrario, ya hacía un largo minuto que estaba frente a la puerta de ésta sin saber si timbrar o no. Sabía que si entraba en aquella casa tal vez no aspirara a salir de allí nunca más, pero temía lo que podría pasar, pues no aguantaba más estar cerca de Brennan y no acariciarla, así que decidió respirar hondo y tocar el timbre esperanzado que ella abriera y que "fuera lo que dios quisiera".

Cuando Brennan oyó el timbre su corazón se disparó, se quedó quieta, tenía miedo de que no fuera Booth o que sí fuera, pues sabía que ya no aguantaría más no tocarle. Después de oír el segundo sonar del timbre corrió hacia la puerta y le vio por la mirilla, intentó controlar su respiración y meterse en la cabeza que tenía que comportase, pues Booth había pedido que volvieran al pasado y esto no estaría de acuerdo con lo que él había dicho. El timbre volvió a sonar y ella abrió, no le dio tiempo de decir nada, Booth estaba nervioso así que habló antes de todo.

-¡Vaya, huesos! ¿Qué hacías que no abriste antes? Aquí afuera está congelando ¿Acaso no sabes que la comida japonesa hay que comérsela caliente?… -dijo entrando en el departamento sin dejar que ella hablara en lo absoluto, entró como si nada hablando hecho un loco, como si necesitara hablar para no besarla. Se dirigió rápido hacia la mesita del salón poniendo allí las bolsas de comida que traía. Brennan no dijo nada, sólo sonrió sin que Booth se diera cuenta mientras cerraba la puerta.

-¿Huesos, qué es esto? –dijo cuando se aproximó a la mesa del salón y puso las bolsas que traía encima.

-Es mi cena –dijo yendo junto a él que cogió el tazón de cereal y se quedó a mirarlo.

-Huesos, esto es comida de pájaro, lo que te traje sí es tu cena –dijo saliendo con el tazón en la mano hacia la cocina. Brennan no dijo nada, sólo volvió a sonreír, al fin él había venido y estaba feliz por ello. Ella se aproximó a la mesa de la sala y se sentó en el sofá, apagando el televisor que parecía estorbarle.

-¿Dónde están? A ver… ¿Era en este sitio?...

Booth hablaba solo en la cocina, Brennan no lo miró caminar de un lado a otro moviendo las cosas.

-Booth, ¿qué estás haciendo? –preguntó viendo que él estaba moviendo cosas en el gabinete de la cocina.

-Huesos, ¿me has cambiado las cosas de sitio? Porque los platos chinos estos que tienes, no están aquí –dijo moviendo más las cosas, Brennan se levantó y fue hasta la cocina, se apoyó en la alacena.

-Booth, están ahí abajo –dijo apuntando hacia donde estaban los platos. Booth se agachó para cogerlos.

-Huesos, ya te dije que no me gusta cuando cambias las cosas de sitio, parece hasta que no estoy en mi casa –dijo sacando los platos chinos de dentro del mueble y poniéndolos sobre la alacena sin levantarse para hacerlo.

-Y no lo estás.

Booth levantó la mirada.

-¿No estoy qué? –dijo ya levantándose y caminando para ir a la sala.

-Que no estás en tu casa.

Booth paró y respiró hondo, sabía que no era su casa pero deseaba que algún día lo fuera, que algún día pudiera llamar aquella casa su hogar porque allí era donde quería estar, quería estar con Brennan día y noche. Al pensar en esto, suspiró y dijo:

-Ya lo sé, Huesos, era sólo una forma de decir –dijo de espalda a ésta. Brennan le quedó mirando y él volvió a caminar hacia la sala, poniendo los platos en la mesa. Brennan no paraba de mirarlo, su corazón estaba latiendo fuerte sólo porque él estaba allí, estaba quieta sólo observándole. Booth la miró allí parada y sonrió.

-¿Qué haces, Huesos?

Brennan le correspondió la sonrisa y se dirigió hacia la sala.

-Pensé que ibas a estar con Angi –dijo como si le aliviara que él estuviera allí y no con Ángela. Booth sonrió y se sentó en el suelo recostando la espalda en el sofá.

-¿De verdad creíste que iba a ir con Ángela?

Brennan se sentó en el sofá cerca de él.

-Sí, creí que querías hacerlo con ella –dijo en tono desanimado agachando la mirada. Booth sonrió al ver que agachaba la mirada como si se avergonzara de los celos que había tenido cuando estaban en el Jeffersonian.

-Era solo un favor para Hodgins, él me pidió que consiguiera una cita con Ángela y a cambio me daría lo que yo quisiera –dijo lo último mirándola de arriba a abajo y pensando que lo que él quería era a ella, pero evitó decir que había hecho también el trato con Ángela para darle celos a Brennan. Ésta lo miró.

-¿Y qué pediste? –preguntó mirando fijamente a sus ojos. Booth soltó una gran sonrisa y puso una cara pícara.

-Pues, nuestra cena –dijo señalando la comida que estaba encima de la mesa con la cabeza, Brennan empezó.

- Bueno, ¿y qué trajiste para que comamos? –dijo cogiendo una de las bolsas para mirar lo que había adentro.

-Pues, para ti, nada –dijo quitándole la bolsa de las manos.

-¿Cómo? Pero acabas de decir que era nuestra cena –dijo extrañada.

-Sí, y lo es.

-Pues no comprendo ¿Cómo que nada es para mí si la cena es de los dos? –dijo confusa.

-Sí es para los dos, pero sólo te voy a dar si me acompañas aquí abajo –dijo mostrándole que se sentara a su lado en el suelo.

-Estoy cómoda aquí –dijo intentado coger otra bolsa de comida.

-No, no, sólo comes si te sientas aquí o de lo contrario comerás comida de pájaro

-Pero, ¡Booth! ¿Me dejarás sin comer?

-Sí, si no te sientas conmigo –dijo intentando ponerse serio.

-Pues no lo hago –dijo desafiándolo. Booth sonrió y miró penetrante a sus ojos desafiantes.

-Acompáñame, Huesos –dijo en bajo tono extendiéndole la mano sin dejar de mirarla a los ojos. Aquel pedido provocó en Brennan un estremecimiento, parecía que le estaba pidiendo algo más que sólo acompañarlo en una cena. La mirada desafiante de ella se esfumó dando sitio a una sonrisa placida y sincera. Posó la mano encima de la mano de Booth y era como si su corazón estuviera a punto de parar. Los ojos de Booth le hacían sentir una seguridad increíble en aquel instante. Booth le apretó la mano delicadamente y la ayudó a bajar. Booth quería aproximarse y besarla ahí, en ese preciso instante, no paraba de mirarla y ella a él. Booth le acarició la mano cómo si fuera una forma de decirle que lo besara, pero ninguno de los dos daba el primer paso. Brennan sintió su caricia y no evitó un suspiro y luego una sonrisa.

-Espero que hayas traído Miso para los dos.

Booth sonrió ante este comentario y le acostó la mano sobre su pierna como si dijera "no la quites de ahí que es mía".

-Sí, y también he traído Kyu Roll –dijo como si estuviera alucinando al recordar el sabor de esta exquisita comida. Brennan empezó a reír, ambos empezaron a quitar las cosas de dentro de las bolsas y a ponerlas abiertas sobre la mesa para poder servirse. Empezaron a comer entre risas, imaginando lo que Hodgins había preparado para Ángela, o lo que había pasado de gracioso en el caso que llevaban, o incluso de lo que hacían con la comida. Pero entre todo, ambos no evitaban los roces de manos o las miradas perdidas y esperanzadas que se regalaban.

Cuando estaban casi terminando:

-Huesos, dame un poco –dijo intentado coger lo que ella tenía en la mano.

-No, Booth, ya te comiste la tuya, ésta es la mía –dijo por su sopa que él intentaba darse una cucharada.

-Vamos, Huesos, no seas mala, la mía estaba mala, tienes que darme un poco para saber si la tuya está bien.

-No, Booth, y la tuya no estaba mala, o si no, no te la habrías comido toda –dijo intentando librarse de su cuchara. Booth cogió el último Sashimi que había.

-Pues tampoco te doy mi Sashimi.

-Pero es mío

-Ah, no te lo voy a dar si no me das un poco de sopa –se burló de ella en tono de broma.

-¡Pero si te los has comido todos y yo aún no he comido ninguno!

-Pero no te voy a dar si no me das sopa.

Brennan miró hacia la sopa y luego hacia él, tenía una cara de "que malo eres conmigo".

-Está bien, pero solo una cucharada, nada más –dijo cogiendo una cucharada y dándosela a él en la boca.

-¿Sólo una? –dijo él poniendo cara de perrito.

-Sí, sólo una, Booth, porque es mía.

Booth tragó lo que ella le dio en la boca y luego le devolvió su Sashimi.

-¿Sabes lo que falta, Huesos? –dijo apoyándose la espalda en el sofá y mirando hacia arriba. Brennan aun comía el Sashimi.

-No creo que falte nada, ya hemos comido todo

Booth sonrió ante su comentario, ya que él aún no se había comido su postre y no sabía si se la iba a llegar a comer o no.

-Nos falta la bebida, Huesos.

-¿No trajiste nada de beber, Booth? - preguntó poniendo el plato encima de la mesa.

-Sí, es que no tenían más Sake…

-Sake… -repitió ella como si estuviera espantada o recordando algo.

-Sí, Huesos, no lo tenían.

-Pero yo sí lo tengo –dijo levantándose de repente y dirigiéndose hacia uno de sus gabinetes de donde sacó una pequeña botella.

Booth aún no se había dado cuenta de la ropa que ella llevaba. Era una camisa larga, negra, de tiras que permitía ver la tirita del sujetador negro con detalles en verde claro. La camisa bajo la cintura parecía un vestidito que le llegaba a medio glúteo, al caminar se le notaba por debajo que llevaba un pequeño short negro que le marcaba la figura. Le gustó a Booth ver lo que llevaba, se quedó mirándola pensando como sería verla totalmente sin aquella ropa. Tenía en este momento envidia de todos los hombres que la habían tocado. Se quedó callado al verla volver hacia él, parecía que desfilaba para provocarle, y aunque no fuera así, él estaba en pocas condiciones de pensar en otra que no fuera tocarle.

-Me lo ha dado Ken Nakamura –dijo viniendo hacia Booth con la botella y dos pequeños vasos cuadrados.

-¿Por qué te dan mis amigos siempre todo lo que quieres? –dijo cuando ella se sentó a su lado. Brennan lo miró con cara de "¿por qué me lo dices así?".

-Fue para agradecer que encontrara a su hermana –dijo agachando la mirada. Booth sonrió y le levantó la mirada con el dedo en su barbilla.

-No lo dije por mal, es que me siento celoso de que te hagan regalos mis amigos.

-No tienes por qué ponerte celoso ya que no fue un regalo, él me lo dio porque yo se lo pedí.

-Bueno, ¿pero me vas a dar un poco de sake o no?

-Sí –dijo girándose hacia la mesa y poniendo los vasos ahí.

Booth la miraba cuidadosamente, estaba aguantándose para no besarla, la miraba y recordaba el sabor de su boca, la forma dulce que tenía de besar, sonreía sólo de mirarla así.

Brennan se giró hacia él.

-Bueno, toma, éste es el tuyo y el mío.

Booth cogió el vaso, Brennan ya se lo iba a tomar cuando éste la paró.

-No, Huesos, brindemos antes

-¿Brindar por qué?

-Pues por… por la noche, por todo.

-Booth, para brindar tenemos que tener un tema específico.

-Pues piensa tú en un tema que no sé en qué pensar.

Brennan asintió, y puso cara de estar pensando muy seriamente. Brennan pensaba en el tema cuando le vino a la cabeza la señora Peter y la charla que había tenido con ella, miró seria hacia Booth que esperaba paciente una respuesta. Brennan quería intentar arriesgarse.

-Brindemos por nuestra vuelta al principio, Booth.

Booth la miró desconcertado. ¿Por la vuelta al principio?, pero si esto era sólo una excusa que había inventado para poder encontrar otra solución para estar con ella, y brindar por esto era saber que no iba a pasar nada.

Brennan extendió el vaso para que él lo chocara contra el de ella. Booth miró al vaso y dijo desanimado:

-Sí, por el principio

Y luego se tomó todo el vasito de un solo trago.

-Booth, ¡no!…

El Sake le quitó el aire a Booth, se quedó atragantado con la bebida. Brennan se puso a ayudarle a respirar acariciando con fuerza su pecho y su espalda, pero para hacerlo recostó la espalda de Booth en el sofá y se puso de rodillas a su lado. Booth empezó a volver a respirar, pero al Brennan estar tan encima de él, no pudo evitar que su mano la enredara por la cintura. Brennan seguía masajeando su pecho y tenía cara de estar preocupada.

-¿Estás mejor? –dijo sin parar de masajear su pecho.

-Sí, Huesos, estoy mejor –dijo parando su mano y sujetándola. Brennan lo miró con cara de haberse asustado mucho por lo que había pasado.

-¿Es que no sabes que el saque se bebe de poquito a poco? –dijo recriminándolo, pero sin moverse. Booth le subió la mano hacia su rostro.

-Ya lo sé, ¿bueno?, no lo voy a volver a hacer –dijo acariciando muy levemente el rostro de ella. Brennan lo miraba sin parar y éste también. Booth bajó la mano hasta su boca y muy despacio la fue tocando. Brennan al sentir el contacto de su mano cerró los ojos y respiró hondo, luego los volvió a abrir encontrándose con los de Booth que cada vez más estaba más próximo a besarla. Booth no paraba de tocarle la boca y le miraba a los labios deseando tocarle con los suyos. Ya eran escasas las distancias, en sus miradas ya sólo se veían reflejados los ojos del otro. No obstante, cuando éstos estaban a punto de chocarse:

-Tengo algo para ti –dijo levantándose y corriendo hacia la habitación. Booth se quedó con cara de "¡Dios mío, ayúdame!", bebió otro poco de sake y lo tomó despacio. Brennan no tardó mucho en venir, cuando llegó se arrodilló a su lado. Booth seguía apoyado en el sofá.

-Me lo ha dado la señora Peter para ti –dijo dándole la cadena con un símbolo en ella.

-¿Es igual al tuyo, no? El que ahora siempre llevas puesto –dijo cogiendo la cadena de sus manos.

-Es un símbolo maya muy parecido al Yin y el Yang de la cultura china –dijo cogiendo el suyo y mirándolo.

-¿Por qué te ha dado la señora Peter esto? –dijo poniéndoselo y cogiéndolo para mirarlo después de ponérselo, luego miró a Brennan que lo miraba muy fijamente.

-Ella quería que le prometiera algo.

-¿Qué cosa?

Brennan se aproximó a él muy tiernamente, cogió su collar y lo entrelazó con el de él, dejando a ambos de la misma forma que estaban antes. Booth la miraba fijamente a sus ojos.

-Me hizo prometer que…

Brennan parecía tener miedo de lo que iba a decir, era algo demasiado grande para no meditar antes de decir.

-¿Qué prometiste, Huesos? –dijo enlazándola suavemente por la cintura. Brennan suspiró al sentir lo que él hacía y se mordió la boca, su respiración parecía que se iba a acabar, le miraba fijo también.

-Todos me dicen que me tengo que acostar contigo, Booth –dijo agachando la mirada, Booth volvió a acariciar su rostro.

-No me importa lo que dicen todos, la única que importa eres tú

Brennan aún no le miraba.

-Quiero que me enseñes –dijo mirándolo a los ojos. Booth le volvió a tocar la boca.

-¿Enseñarte qué?

-A sentir lo que sientes tú, y Ángela. Yo quiero sentirlo.

Booth sonrió.

-No te puedo enseñar eso, Huesos.

Brennan volvió a bajar la mirada e intentó soltar las cadenas.

-Está bien… -dijo en tono triste.

Booth detuvo su intento de soltar las cadenas.

-No los sueltes, da mala suerte

-No es verdad, Booth, sólo es un símbolo antiguo -dijo aun sin mirarlo.

-Ya lo sé, Huesos…

Booth le subió nuevamente el rostro delicadamente y se puso a mirarlo.

-No es eso, es que no se puede enseñar a los que ya saben lo que es.

-Pero yo no lo sé -dijo intentando desviar su mirada.

-Sí, lo sabes, sabes mejor que todos los que hablan de amor, porque no dices nada, Huesos, al contrario de todos, tú sólo lo demuestras, así que no te voy a enseñar lo que ya sabes.

Brennan se aproximó a su boca recogiendo el rostro de él entre sus manos.

-Aunque esto sea verdad, aun así quiero que me… me enseñes.

Booth volvió a tocarle a los labios, era alucinante el fulgor que transmitían ahora al moverse para gesticular aquellas palabras.

-¿Es lo que quieres de verdad?

Brennan asintió.

-La señora Petter dijo que sólo te diera esta cadena cuando estuviera segura de lo que quiero contigo, Booth –dijo mirándolo muy seria, su corazón estaba disparado.

-¿Y estás completamente segura de lo que va a pasar ahora, no?

-No… no sé que pasará mañana o después, Booth, pero ahora lo único que pienso es… es sentirte, Booth, porque te q… te deseo, deseo estar contigo, Booth, sin pensar en mañana, sólo en hoy, sólo en… lo que siento ahora, y lo que siento es que te anhelo con todo mi cuerpo y mi mente…

Booth al oír sus palabras ya no dudó más, era su hora. Había llegado la hora de amarla como siempre había soñado en hacerlo desde el día en que la conoció, ya no había vuelta atrás, ya era la hora de los dos amantes…

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Hola queridas lectoras, ¿Que tal el cap? ¿Buena la declaración de Brennan? espero que sí les haya gustado.

Yo sé que éste tuvo largo, pero es que no quiero seguir partiendo los capítulos en dos porque si no no acabaríamos nunca con el fic.

De verdad que quería actualizar ayer pero... ugghh! En fin, aquí estuvo el capi. El próximo, ya saben dentro de tres días. Pero para no hacerlas sufrir tanto les tengo un trato: En este momento el fic tiene 196 reviews, si éste capítulo sube ese número a los 216 reviews, subiré antes. Si no, pues al tercer día.

Un saludo muy grande para Mary Astorga, StefMarie06, BonezitaEmily, Karla, DeschanelBoreanaz, sukatao, Lesly azenet, Anto Bones 16, saray, Marie, cherie currie, Anonybones, Alejandra, Beauty' , Marifer26637, y Clocks17.

Bye! Prometo aclarar algunas dudas dentro del cap 27.