Hola chicas, me han convencido, el fic llegó a sus 216 reviews, GRACIAS! Aquí se los dejo, un día antes.

IMPORTANTE: ESTE CAPÍTULO ES M.


.

.

Capítulo 26 - Deseos de cinco años de celibato

.

Podría el mundo derrumbarse, pero los amantes estando juntos nunca lo sentirían, porque sus cuerpos se protegerían mutuamente, sus deseos les curaría cualquier herida, sus miradas ocultarían el mundo alrededor de ellos y sus bocas construirían un nuevo futuro.

Booth estaba sentado en el suelo, con las piernas estiradas y la espalda apoyada en el sofá. Brennan estaba al lado de Booth, sentada de cuclillas, con las manos sujetaba el rostro de Booth y le miraba firmemente a los ojos. Ya él tenía una mano enlazando su cintura y con la otra tocaba el borde de la boca de Brennan. Con el dedo iba dibujando su boca como si ésta se saliera de su mano, como si por primera vez su boca se entreabriera a él, y le bastaba con pestañear para deshacerse de todo y volver a empezar, haciendo brotar cada vez más la boca que él tanto deseaba, ésta boca que su mano dibujaba, una boca elegida entre todas pero con soberana libertad elegida sólo para él, para que él la dibujara, y que por azar, él no buscaba comprender, coincidía exactamente con la boca de ella, que sonreía por el tacto de su mano.

La miraba de cerca, cada vez más de cerca. Las distancias eran cada vez menores, sus ojos se agradaban y fulminaban entre sí, ya sentían el tocar del rostro del otro pero aún se miraban. Respiraban confundidos, era un respirar caliente y apurado, parecían guardase el aire para este eminente momento de entrega mutua. Finalmente sus bocas se encontraron, primero sólo se tocaban, ambos mutuamente cambiaron de posiciones con la cabeza. Y ahora era decisivo, sus deseos anhelados en sus bocas se hicieron prevalecer, se chocaron entre sí ambos labios insaciables y empezaron a luchar tibiamente, con movimientos rápidos se besaban y se mordían con los propios labios, apoyaban apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde el aire iba y venía, con un perfume y un silencio cortado por los pequeños sonidos que emitían sus pretensiones.

Booth con la mano buscaba hundirse en el pelo de ella, acariciando lentamente la profundidad de su pelo mientras la besaba como si su boca se llenara de flores, con movimientos vivos y una fragancia oscura. Ambos se mordían y el dolor provocado en estos mordiscos era dulce, haciendo que se ahogaran en un breve y terrible absorbimiento simultáneo del aliento, esta instantánea sensación familiar a la muerte era bella ante ambos y provocaba que hubiera un solo sabor de boca, un solo sabor de néctar dulce.

Booth la atrajo más a él, haciendo que ella levantara su cuerpo dejándola un poco más arriba que él. Ella le quitó las manos del rostro y se puso a viajar con ellas en el pelo y cuello de él, y siempre que él intentaba respirar ésta lo atraía más impidiendo que esta increíble y angustiosa sensación de no querer soltarlo se tornara más intensa con cada movimiento de sus peleas de lengua. Booth la quería más cerca de él así que la atrajo por la cinturas más y más, sus manos viajaban por su espalda y su pelo, esta aproximación era visible en los latidos de ambos corazones, que, al ser tan fuertes, hacían que sus cuerpos temblasen entre sí, como la luna en el agua.

Booth ya no podía más con esta aproximación tan lejana, era un impedimento fastidioso a su cuerpo. Recorrió con su mano la espalda de ella bajando hasta su muslo e introduciendo su mano entre sus dos piernas. Brennan sentía y le gustaba, pero lo que la excitó fue cuando supo lo que pretendía él. Booth le sujetó fuerte el muslo y tiró de ella hacia él girando el cuerpo de Brennan hasta que ésta se sentó con las piernas abiertas sobre las piernas de él. Ella, al ver lo que había hecho se separó un poco y lo miró sonriendo. Booth tenía una mirada llena de pasión en este momento, él le correspondió la sonrisa y ella puso su cabeza hacia atrás dejando su cuello al libre arbitrio de Booth que no dudó en recorrerlo con sus labios besándolo, saboreándolo y mordiéndolo.

Ella vibraba con su forma de besarla, era imposible no querer volver al néctar de su boca, cuanto más se hundía en ella más la quería. Booth la hacía subirse cada vez más en él, ya la tenía casi por encima de sus intimidades y aún la tiraba más hacia arriba ya que esto le excitaba y le estaba volviendo loco. Brennan, cada vez que él la subía, daba pequeños gemidos. Los besos y las excitaciones los estaban dejando sin aire, pero no les importaba, querían cada vez más aproximarse el uno al otro, pero algo iba mal, Booth la volvió a subir, pero cuando ella sintió dio un suspiro no de placer sino de dolor, un fastidioso dolor que le hizo suspirar.

-Booth, ¡para! –dijo alejándose confusamente de él. Ambos estaban casi sin aire, ella tenía la boca de un color rojo vivo de tantos mordiscos y besos que Booth le había dado. Brennan puso las manos, ambas, sobre el pecho de él y se sentó más abajo, para alejarse. En cambio él sólo bajó las suyas, la estaba sujetando por las piernas.

Booth la miró al oír su susurro. Respiraba eufórico, besarla le había dejado cada vez más sin aire y agitado. Brennan lo miró con cara de que algo iba mal, él al ver su semblante lo primero que pensó fue que ella se iba a echar atrás, que se estaba arrepintiendo, que no quería hacer el amor con él, y no le gustaba en nada pensar en eso, y su temor creció cuando Brennan bajó la mirada. Respiraba muy fuerte, él le había sacado el aire. Booth se quedó inmóvil, se repitió a sí mismo que si Brennan no estaba segura y él ya había llegado hasta ese punto de euforia, la única solución para parar sus deseos era que él se tirara de aquel quinto piso, la deseaba y ya no suportaba más las dudas, no teniéndola encima de él y respirando de aquella sagaz forma. Brennan bajó las manos hacia su cinturón, pero él no lo sintió, estaba tan eufórico y tan asustado que no pensaba en nada excepto que ella había desistido.

Intentó controlar su respiración y llevó la mano hacia la barbilla de ella, diciendo mientras la levantaba:

-¿Qué pasa, Brennan? –dijo en tono suave y temeroso por su respuesta, pero cuando la miró estaba desconcertado, y al ver el rostro de ella se desplomó.

Ésta con su agitada respiración le sonreía como si nada, pero tenía la mirada de quien le iba a decir algo gracioso pero que no sabía si le iba a gustar. Brennan volvió a mirar rápidamente hacia abajo y luego hacia él que parecía como si estuviera asustado. Ella sonrió y le besó diciendo:

-Cocky

Al decir esto se separó un poco mordiéndose la boca para contener las ganas de reírse de lo que pasaba. Booth miró hacia abajo y vio que ella tenía las manos sobre su cinturón para quitárselo, volvió a mirarla, y, ella, con una sonrisa de niña le dio otro beso. Lo besó con los ojos abiertos, y éste también. Ella al percibir que él no le había entendido, ya que aún tenía los ojos confusos, le susurró entre besos:

-Puedo quitarte… ¿No?... tu cinturón… me haces daño…

Booth al oír esto, no evitó la sonrisa que se le dibujó en su rostro, estaba feliz por deshacer la duda de que ella no quería estar con él, y luego la volvió a besar con intensidad. Brennan intentaba quitarle el bendito cinturón, pero era imposible con él besándola así, volviéndose más imposible aun cuando éste le volvió a atraer hacia él. Brennan se escapó de su boca y le dijo graciosa:

-El cinturón, Booth.

Booth miró al cinturón indignado y empezó a intentar quitárselo, pero, como todo cuando tienes prisa, éste se resistió en desatar. Brennan se reía de su preciosa torpeza, y para dejarlo más nervioso empezó a besarlo y a acariciarlo. Booth se estaba poniendo frenético hasta que se quitó el cinturón, lo tiró donde cayera y animado dijo:

-¡Ya está! –dijo apurándose para besarla. Brennan sonrió.

-No, no está –dijo graciosa, intentando fingir que aún faltaba algo más que lo tenía que hacer esperar. Booth la miró con cara de perrito desconsolado.

-¿No está?

Brennan sonrió.

-No, no está, porque yo… -dijo poniendo cara de seductora y subiéndose más en cuerpo de él- … creo que estaba más arriba ¿no? –dijo mordiendo los labios de él con suavidad.

Booth, con lo que había hecho ella, se excitó y no gesticuló palabras, sólo asintió. Brennan sonrió tentadoramente y lo volvió a besar muy fuerte, lo quería comer vivo, le besaba como si le quisiera sacar el aire, aire que ambos no sabían cómo reponer en sus pulmones ya que mal se separaban para respirar, Brennan le cedía el cuello a él, el cual le agradecía dándole besos, pequeñas succiones y mordiscos, que le hacían vibrar y moverse, pero cuanto más se movía más excitaba a Booth ya que ella estaba sentada encima de sus intimidades.

Brennan le quería sentir más, empezó a acariciarle por dentro de la camisa pero esto no le servía de mucho así que, luego, como ésta le impedía ver el cuerpo de él, empezó a subirla. Booth le besaba el cuello y cuando vio que le quería quitar la camisa le ayudó, terminado él de quitársela. Brennan se quedó sobreexcitada cuando vio el pecho de él, fue deslizando las manos despacio por su torso y cuanto más bajaba más boquiabierta se quedaba, "¡Dios! ¿¡Cómo podía estar tan bueno este hombre!"

Subió el rostro y lo miró a los ojos, él la miraba muy seguro de sí, luego le hizo una indicación con la mirada como si digiera "¡ataca!" Ella sonrío y lo besó en la boca, luego empezó a besarlo en el cuello, con las manos viajaba por su torso y le arañaba dejándolo cada vez más animado. Le empezó a morder y a besar su pecho, le acariciaba los pezones con la boca y jugueteaba arañado y acariciando su abdomen con las manos. Booth sentía sus caricias y los arañazos que le hacían erguirse como si quisiera hacerla suya así, con pantalón y todo. Brennan se movía encima de él y le besaba provocándole cada vez más. Él ya no aguantaba más, también quería hacerle lo mismo, deslizaba sus manos de arriba a abajo por su espalda intentando encontrar el fin de su blusa pero sin soltarla mucho, para que ella al moverse no se bajara ni un poquito de encima de él. Cuando encontró la punta de la blusa subió sus manos dentro de ella. Brennan, que le besaba el cuello, dio un suspiro fuerte al sentir como él le quería quitar la blusa, fue hasta su boca y lo besó, luego se apartó un poco. Booth puso sus manos en la cintura de ella y fue subiendo lentamente. Brennan lo miraba estimulantemente anhelante, él miró hacia su cintura y acompañó sus manos que se deslizaban descubriendo su cuerpo al quitarle la blusa. Ella sentía como le subía las manos y, por excitación, cerró los ojos, se mordió la boca para evitar los suspiros de deseo que iba a dar, y al hacerlo, su cabeza se fue hacia atrás, Booth vio como parecía que ella le mostraba el cuello para que lo besara y lo hizo, lo besó. Sin dejar de subir un poco más la blusa que ya estaba sobre sus senos. Él los notó aparecer al subirle más la blusa.

Cuando finalmente le había quitado toda la prenda, bajó sus manos a la cintura de ella y se puso a mirar sus senos. Brennan respiraba fuertemente, y al hacerlo, parecía que sus senos querían huir del sujetador. Ella volvió en sí y lo miró, parecía no creer en lo que veía y esto la hizo sonreír. Se acercó a él, le dio un beso leve y succionador como para despertarlo de su deslumbro. Booth recibió el beso y ella se alejó. Como antes, él acompañó sus ojos con la mirada, ella lo miraba tangible y ansiosa de que le acariciara de una vez, pero éste parecía querer grabar esta imagen en su memoria.

Brennan dirigió la vista hacia sus senos y luego lo miró a él, y puso la cabeza hacia atrás haciendo que sus senos fuesen hacia delante. Booth al ver esto, no se contuvo más, se acercó, pero no le besó, primero sólo le acarició con los labios y con su respiración que estaba caliente. Deslizó su rostro en su busto como si delineara un camino para después recorrerlo con su boca, le subió una de sus manos por la espalda de ella para sujetarla, la otra enlazó su cintura y la acercó hacia él.

Brennan suspiró al sentirlo. Booth ahora finalmente empezó a recorrerle con la boca su busto, besando muy despacio y marcando su territorio con cada beso, luego con mordiscos y succiones que le marcaban su dulce piel. Brennan subió sus manos al cabello de él y le acarició, agarrándole para que no parara. Lo miró y vio que le mordía por encima del sujetador. Ella le buscó la boca dándole un beso fugaz y feroz, le mordió la boca de deseo, sus respiraciones eran cada vez más fuetes y cada vez más excitadas.

Brennan bajó las manos hasta el pantalón de él, ya no podía más, se lo quería quitar de una vez y sentirlo más cerca de ella. Booth volvió a besarle el busto mientras ella se lo desabrochaba sin mirar su pantalón. Cuando éste ya estaba desabrochado, ella empezó a tirar de él hacia abajo. Booth bajó sus manos que tenía recorriendo su espalda y la ayudó a quitárselo. Brennan levantó el cuerpo un poco, ya que aun estando sentada sobre él no había dejado de estar de rodillas. Booth pasó el pantalón entre las piernas de ella al bajarlo, se quitó el pantalón hasta más abajo de las rodillas y de ahí él se lo terminó de quitar moviendo las piernas. Cuando éste salió, Booth dirigió la mirada hacia ella que estaba de cuclillas frente a él, y al estar así le dejaba a la altura de su cintura. Él puso las manos en la cintura de ella y le acompañó con la mirada todo su cuerpo hasta encontrarse con los ojos de ella. Brennan puso las manos en los hombros de Booth y le miraba, luego se perdió en un beso más y más recargado de pasión, besos que les sacó más el escaso aire que tenían. Booth la atrajo más a él, cuando se separó de su boca Booth miro hacia abajo, hacia la entre pierna de ella y llevó una mano hasta ahí, le tocó por encima del pequeño short con la mano abierta y luego la fue subiendo despacio. Él acompañaba su mano con la mirada y Brennan se echó hacia atrás al sentirle subir hacia sus senos con la mano.

Booth le subió despacio y le llevó la mano al cuello atrayéndola de vuelta y haciendo que se sentara sobre él al igual que antes, pero ahora sin el pantalón, solo con el short de ella y con el bóxer de él. Brennan se sentó despacio, pero lo primero que notó fue lo excitado que él estaba mediante la firmeza con la cual se encontraba su miembro. Booth atrajo su boca a la de él y la besó fugazmente, besando y mordiendo con fuerza, hasta que ésta bajó las manos con las cuales recorría su espalda y su pelo agitándolo al tocarle el abdomen lo que hizo que él la soltara mínimamente.

Booth, luego le besó el cuello y nuevamente la boca, le viajó con las manos por la espalda y le desabrochó despacio su sujetador, lo hizo sin deja de besarla. Luego le subió una mano al pelo y otra la enlazo en la cintura, le sujetó fuerte y empezó a reclinarla hacia un lado, muy despacio. Se fue poniendo encima de ella y la recostó totalmente quitando la mano que le sujetaba por la espalda y apoyándose en ella para no poner todo su peso sobre Brennan. Ambos ya estaban sin aire, necesitaban respirar así que él se bajó poco hacia su cuello y con una mano le fue quitando el sujetador. Cuando se lo quitó por completo, Brennan, que deslizaba sus manos por la espalda de él, le atrajo hacia arriba para besarlo, quería su boca ahora, quería sentir los labios que le estaban volviendo maniática de sus besos. Brennan daba pequeños gemidos y suspiros al sentir como le tocaba, Booth la miraba gemir y se quedaba cada vez más deslumbrado por la forma en que ella estaba, y ahora más que nunca deseaba seguir descubriendo las hazañas que ocultaba aquella dulce piel. Brennan se esforzó para ponerse encima de él y éste se la concedió. Ella siguió besándolo en la boca y luego en el cuello, fue bajando poco a poco. Booth le acariciaba la espalda y el pelo, Brennan se dispuso a quitarle el bóxer y mordiéndose felizmente la boca lo fue bajando despacio.

Brennan sintió como el miembro de él la iba a penetrar y besó a Booth con más fuerza para que lo hiciera. Luego buscó algo para agarrarse, porque sabía que lo que iba a sentir iba a ser extraordinario y sólo encontró unos cables, que por su grado de excitación ni al menos miró para saber qué era. Con la otra mano le cogió del cuello. Booth se escapó un segundo de su boca y la miró, Brennan abrió los ojos y se encontró con su mirada, estaba ardiente, parecía llamas de vivo fuego. Booth le dio un pequeño beso en la frente, que le hizo cerrar los ojos, luego se aproximó a su oído y susurró.

-¿Qué sientes, Brennan? –dijo esto y no esperó respuesta, la penetró despacio, pero tan firme lo hizo, que ella gimió al sentirle adentrándose en ella. También jaló lo que tenía en la mano. Pero esto no fue una buena idea, pues esos eran los cables del teléfono y de la lámpara que tenía en una mesita de la sala.

Cuando tiró de esto las cosas cayeron en el suelo. Brennan ni al menos lo sintió, pero Booth sí los vio caer y alucinó con ello. Él le buscó la mano para que no se hiciera daño y prosiguió a besarla, y a volverla loca con sus movimientos.

Ambos se besaron con fuerza, los sabores de ambas bocas habían cambiado, pues ahora no eran dos personas, eran una, una sola persona, un solo cuerpo, un solo deseo y un solo amor, amor que hizo incendiar toda DC con sus llamas, amor que los hacían intentar unirse más y más aun sabiendo que dos organismos no pueden ocupar el mismo espacio, pero querían intentarlo, querían romper con todas las dudas metódicas que se habían proclamado durante esos últimos cinco años y que ahora se disipaban en la complacencia de ambos compañeros, amigos y amantes, principalmente amantes.

Brennan ya había pasado de su punto de satisfacción y Booth ya le había alcanzado sus más profundos rincones. Ambos órganos palpitaban por lo que habían sentido. Booth no paró de besarla hasta que ella recostó la cabeza sobre su hombro. Había finalizado la primera noche de estos dos amantes, ese fuego había sido saciado pero no apagado.

Booth se recostó hacia atrás, atrayendo a Brennan que respiraba atónita como él y recostándola sobre él, tal y como a ella le gustaba. Brennan se acomodó y cuando estaba cómoda sintió el último placer intenso de aquella noche y éste fue cuando sintió el miembro de él salir de su cuerpo. Esto le hizo aguantar la respiración, morderse la boca y soltarlo lentamente. Una sensación de satisfacción se expandía en el cuerpo de los dos. Ella se puso a oír el corazón de Booth, tenía una mano en su pecho, ésta estaba frente a ella y era con la que jugaba a dibujar y arañar el pecho de él, y la otra la tenía pasando por debajo de su brazo y apoyada en su hombro. Booth al sentirla así la enlazó por la cintura y le puso la otra mano en la cabeza para acariciarle el pelo, sintió como la respiración de ella poco a poco iba relajándose, y sintió cuando Brennan se durmió. Él miro para encima del sofá y tiró una manta con la cual los cubrió y una almohada la cual se puso en la cabeza. Tardó un poco en dormirse, se quedó a velarle el sueño a su pequeño ángel, que no parecía tanto un ángel cuando lo hacía, pero daba igual. Se quedó dormido al pensar como sería levantarse por la mañana con ella después de todo lo que habían hecho, cómo reaccionaría. El sueño y el cansancio lo vencieron, le besó a Brennan en el pelo y se durmió. Se durmieron los amantes que habían terminado ese eterno celibato y sólo esperarían cómo sería amanecer sintiendo lo que estaban transmitiendo sus pieles al dormir, sintiendo el calor que emancipaban mutuamente. Ahora DC se había calmado y todas las calles silenciaban los ruidos para que los cuatro amantes se durmiesen envueltos en su aura paradisíaca.

.


¿Bueno el capi? Dejen review para saberlo, y, las que ya habían leído este fic saben que este cap era diferente, pero la verdad cuando lo estaba arreglando es que me pareció muy MA, y en Fanfic se puede subir sólo hasta M, sin mucha descripción, Y el original era demasiado descriptivo así que... -ni modo- u_u

Lo bueno, es que pasado mañana salgo a vacaciones del colegio así que tendré más tiempo para dedicarme a mis fics, que el otro está descuidado.

bye! Nos leemos prontito, besos.