ESTE FIC PERTENECE A DAYANE DA SILVA Y LOS PERSONAJES DE BONES A HART HANSON Y FOX.


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CAPÍTULO 30 – LA NUEVA MUJER

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Todo acto tiene consecuencias, sean éstas buenas o malas. Las decisiones que tomamos a lo largo de nuestras vidas nos hacen crecer y evolucionar, pero nuestros actos abarcan decisiones, decisiones que no siempre pensamos cuando actuamos y las repercusiones de estas nos pueden llegar a arruinar la vida….

Era eso, lo amaba, amaba a Booth…

Booth la besaba suavemente, como si su boca se tratara de un algodón de azúcar que se derretiría si él llegara a besarla más fuerte. Este dulce beso era desorientador, tanto, que desorientó la propia lógica. La boca de la Dra. Temperance temblaba a medida en que su irracionalismo se despertaba en ella, pues éste le causaba miedo, miedo de poder llegar a ser irracional, dentro de su cabeza aquel dulce beso del hombre al cual Brennan amaba causaba destrozos en todos los sentidos. Necesitaba saber que era cierto, su racionalismo no podría aceptar algo tan meticuloso sin pruebas razonadas de que estaba siendo totalmente coherente y precisa en sus decisiones. Booth la sintió perdida, su boca trémula le demostraba que algo le estaba pasando, se alejó un poco y la miró fijo a los ojos cristalinos de ella. Brennan sintió su boca alejándose y abrió los ojos delicadamente deparándose con los de él. Estaba confundida, así que sin pensar soltó lo primero que se le escapó de la cabeza:

-Necesito datos.

Booth le quedó mirando extrañado y luego sonrió largamente. Brennan, que no entendía nada de lo que pasaba dentro de ella, empeoró con la sonrisa de él.

-No sé de qué te ríes -dijo casi como si le enojara no saber que le pasaba a ella misma y que él si lo supiera. Booth se rió y apoyó su frente en la de ella mirándola juguetonamente.

-Me rio porque cada vez más me olvido que eres un cerebrito, mi pequeña científica chiflada.

Brennan sonrió y luego volvió a ponerse seria.

-No sé qué me pasa, es difícil para mí, Booth, es difícil no saber de algo que se supone que todos saben, necesito estudiar este comportamiento de mis oxitocinas y mis vasopresinas…

Booth la besó para que parara de hablar, estaba ya demasiado científica y esto no le gustaba, pues temía que su pequeño cerebro de Einstein se diera por confundirla demasiado. Brennan correspondió al beso atontado de él y cuando éste se alejó ella sólo gesticuló unas últimas palabras.

-…Necesito respuestas -dijo abriendo los ojos.

Booth sonrió mirándola, así parecía que su mente le estaba haciendo una dura broma y Brennan estaba cayendo en ella inocentemente. Él no sabía cómo ayudarla a comprender lo que le pasaba dentro con palabras, sólo le podría mostrar con los lenguajes más antiguos del mundo: las miradas y las caricias, sabía que con esto le bastaría para que supiera que le pasaba o que le ayudaría a comprenderse a sí misma.

-¿Quieres tus respuestas?, pues mírame a los ojos -dijo mirándola penetrantemente.

-Qué supones, ¿qué mis respuestas están dentro de ellos? -preguntó confusa.

-Tú sólo míralos, intenta llegar hasta lo más hondo de ellos que yo te ayudaré a encontrar las respuestas -dijo acariciando el rostro de ella.

-¿Cómo me vas a ayudar así? -dijo ella como si él la estuviera tomando del pelo.

-Quieres que te enseñe, ¿no? -dijo llevando su mano al rostro de ella y acariciándolo.

-Sí -dijo cerrando y abriendo los ojos delicadamente al sentir el rozar de la mano de él en su rostro. Parecía que su piel sentía las cosas más delicadamente que antes.

-Pues mírame y siénteme, Brennan, pues pienso hacerte el amor a mi forma, sin mordiscos ni arañazos, sólo te quiero hacer sentir mi piel en la tuya sin que haya euforia en esto, solo quiero rozarte con mi boca y acariciarte con mi respiración de la misma forma que ahora.

Brennan lo miraba firme, ¿de verdad estaban allí sus respuestas? ¿Están en los ojos y en las caricias de Booth? No sabía si de verdad estaban allí, pero quería arriesgarse a buscarlas en lo más profundo de los ojos de él, porque si había un lugar en el mundo donde se sentiría a salvo para buscar algo sin miedo éste era en los ojos de él.

No respondió y ni era preciso hacerlo, pues Booth sabía cuál era la respuesta. Brennan cerró los ojos esperando la boca de él, la cual sentía que se aproximaba por lo caliente que era su respiración. Booth le tocó la boca con la de él y este contacto tan suave hizo que el cuerpo de ella se enfriara y calentara a la vez, sintió una rara y memorable sensación a la vez. No era necesario nada más que este toque tan sutil para despertar en ella sensaciones inusitadas y distintas.

El sabor de su boca no se había ido, continuaba como antes este sabor delicado que le hacía anhelar más allá de los deseos de su piel. Fue un largo beso pero distinto, pues ninguno de los dos se movía. Booth la tenía cogida de la mano mientras le acariciaba el rostro, Brennan tenía las dos manos abajo desde el principio. El beso fue cortado por él que se alejó un poco sin dejar de mirarla penetrantemente. Ella lo miraba buscando sus respuestas tal y como él le había mandado. Booth se alejó sólo lo necesario para tomarla en brazos, sin embargo lo extraño es que al hacerlo pensó que ella lo iba a alejar pero no lo hizo, ni lo evitó, ni gritó, ni desvío la mirada de los ojos de él. Al contrario, sólo rodeó el cuello de el con sus brazos.

Brennan lo miraba absorta en algo nuevo, algo que hacía que su cabeza o su razonamiento no se revelara, sólo prevalecían sus sentidos y estos estaban a flor de piel. Booth, con ella en sus brazos, la miraba maravillado, parecía que su niña estaba creciendo por dentro, pues el brillo de sus ojos era deslumbrante y lleno de vida. Se volvió a hundir en su boca, pero ambos se quedaron mirando penetrantemente. Empezaba el duelo, del cual los dos ambicionaban ganar, la primera batalla era la pregunta clave: ¿lo quiero? Se preguntaba Brennan mirando penetrante a los ojos de él, pero esta pregunta fue anulada por él, que cerró los ojos haciendo que ella se diera cuenta que él también estaba vulnerable a tal pregunta, así que ella no se opuso a su decisión, difuminó esta pregunta y decidió proseguir a recorrer pruebas de sus carencias hacia él, cerró los ojos y se puso a sentir cómo su boca era acariciada lentamente por la de él.

Mientras Brennan reconocía la boca de él, Booth se dispuso a ir hasta la habitación, paró frente a la cama y se quedó con ella en sus brazos ahí. Sentía a Brennan distinta, sentía cómo ella estaba sumisa pero no con euforia como por la mañana, ahora era diferente, ella estaba sumisa por voluntad propia, pues quería sentir o buscar respuestas en él. La empezó a recostar en la cama muy despacio, ella estaba con los ojos cerrados y así permaneció aunque él ahora hubiera parado de besarla. Booth la miraba y le acariciaba el rostro con la boca mientras se quitaba el cinturón ya que no le quería hacer daño como antes. Brennan le llevó la mano al rostro y se puso a acariciarlo muy apaciblemente. Booth se quitó el cinturón y también se puso a acariciarle el rostro, más en especial la boca, sus caricias hacían que Brennan sintiera más inquietud pero no euforia. Él la volvió a besar y se hundieron uno en la boca del otro, y así siguieron sin prisa, sin exaltación. Se deshicieron de las prendas que separaban el contacto de sus pieles. Iban tan lentamente que era como si fuera la primera vez, no solo la primera vez que estaban juntos, sino también como la primera vez que se entregaban a alguien. Sus cuerpos se fundieron aún antes de que Booth la hiciera suya, y cuando lo hizo demarcó una nueva línea. Pero ésta no era una entupida línea sino era la línea que demostraba el punto de partida del amor.

Brennan en ese instante obtuvo su respuesta, desparecieron los razonamientos, la lógica ahora era imprecisa y desechable, el amor destruyó a la ciencia y liberó a la mujer que se ocultaba temerosamente dentro de ella, una mujer amada y amante. Ya era tarde, nadie ni nada podría remediar lo sucedido, Booth le había grabado en su delicada piel su nombre y su pasión haciendo que ella aprendiera qué es el amor, y ésta le había grabado mediante su entrega y sus caricias que él era el hombre de su vida.

Las barreras, las batallas, los campos armados de ciencia y razonamiento fueron destruidos en aquella cama, los amantes y el amor salieron vencedores de tal mortal guerra y el premio a esta era un nuevo empezar, era la entrega de ambos corazones llenos del más puro y sincero amor. Sin embargo, la batalla los cansó y por más placentero que fuera este cansancio no pasó de ser agotador e hizo que ambos amantes se entregaran a los brazos de Morfeo…

El tiempo pasó y pasó muy rápido, la luna ya había tomado su lugar en el cielo, las luces de la ciudad competían tintineantes contra las estrellas que yacían inmunes y perspicaces en el cielo. En aquella cama aun repulsaban los amantes que, aún dormidos, se acariciaban a través del calor que emancipaba de sus unidos cuerpos, pero sus velados sueños fueron interrumpidos por los insoportables pitidos del móvil de Booth. Brennan forzada por este inoportuno sonido se despertó, Booth estaba atándola por detrás mientras tenía la cabeza acurrucada en su nuca. Brennan sentía como su respiración caliente acariciaba su nuca de forma agradable, ¡qué bien se sentía allí! con aquellos brazos protegiéndola de aquella forma tan cariñosa. Pero el celular no dejaba de sonar, ¿quién diablos los osaba despertar con tan brava perspicacia? Forzosamente Brennan intentó liberarse de los brazos de Booth que al sentirlo, aún estando dormido, la atrajo de vuelta. Era agradable intentar salir y que él la atrajera de vuelta como si fuera una muñeca a la cual se negaba en deshacerse. Le daban ganas de obedecerle a aquel sutil pedido y quedarse allí en sus brazos, pero el sonido no paraba, así que ella aun costosamente se escapó de los brazos de Booth y fue por el móvil. Brennan estaba tan dormida o tan embobada por el nuevo descubrimiento que ni al menos percibió que la habitación estaba en penumbras y que solo brillaba la luna a través de la ventana.

Fue por el pitido y por la luz que salía del móvil que estaba en el suelo junto a todas las otras prendas de ropa. Cuando lo cogió ni al menos miró quién era o quien no, sólo quería volver a la cama junto a Booth. Abrió el móvil cuando se estaba acostando junto a Booth.

-Brennan –contestó ella.

"Brennan". ¿Qué le paso a la "Dra. Brennan"? Se había aparcado totalmente el mundo racional y ahora no era la Dra. Temperance Brennan, sólo era Brennan la mujer. Booth la recibió cariñosamente. Estaba dormido profundamente, pero sus instintos sobrecogedores hacia ella le hacían sentir y reaccionar a querer protegerla y amarla. Brennan se acostó sobre él y se puso a mirarlo.

-¿Dr. Brennan? -dijo extrañada por la voz dormida de Brennan y aún más porque había contestado por el teléfono de Booth. Brennan se puso a acariciar el rostro de Booth, sonreía al hacerlo, estaba embobada en la forma iluminada y atractiva en que se veía.

Le respondió a Cam mientras le daba un pequeño besito a Booth:

-Sí, Cam, soy yo -después del pequeño beso, Booth quedó con la boca en piquito como si esperara otro besito, Brennan sonreía.

Cam oyó su respuesta y le habló:

-Doctora, ¿dónde está?...

Brennan jugaba con la boca de Booth y uno de sus dedos, ya que éste al sentir el dedo de ella pasando sobre su boca pensaba que era la boca de ella y la buscaba desesperado para sentirla…

-Doctora, hace horas que la espero -dijo Cam que se estaba preocupando porque ninguno de los dos había vuelto al laboratorio, pero para Brennan estas palabras repercutieron distintas. ¿Horas? ¿Qué horas son? Dijo y miró hacia el reloj de la mesita de noche de Booth, que marcaban las nueve y media de la noche. ¿Noche? ¿Qué había pasado con la tarde? ¿Y con el caso?

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Hi chicas! Awwww =) les dije que este capítulo era muy tierno, verdad? me encanta! A que estuvo muy lindo, no? Pero, siempre algo les echa a perder su momento, en este caso Cam.

Mmm, me di cuenta que varias lectoras SÍ son mexicanas, jejeje, más de las que yo pensaba, saluditos, también a las ESPAÑOLAS; bueno, en realidad sólo hay una, pero por si las moscas; y a la única hondureña de este fic ;)

Y no, Hannah no sale en este fic, y si por mi fuera que apareciera en este fic también la arrollaría con un carro jejeje sorry for her pero el corazón de Booth sólo le pertenece a una mujer. Además también no aparece porque este fic fue escrito hace mucho cuando apenas iba a salir la quinta temporada, osea Hannah no existía.

Y saludito especial para YessiEv que de nuevo deja su review, su fic me encanta eh!

bye bye! Dudas, preguntas e inquietudes al final con el botoncito azul! :P

-Berryflower-