ESTE FIC FUE ESCRITO EN SU TOTALIDAD POR DAYANE SILVA, NO ME PERTENECE, NO LO HE ESCRITO YO, TAN SÓLO LO SUBO CON SU PERMISO, Y BONES LE PERTENECE A HART HANSON Y A FOX.
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CAPÍTULO 38
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¡ERES MÍA!
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-Hazme el amor, Booth.
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Palabras de Seeley Booth:
Los seres humanos no somos más que unas criaturas solitarias que pasan juntas unas con las otras, buscando una mínima señal de conexión. Algunos miran donde no deben, otros se rinden porque piensan "¡No, ahí afuera no hay nadie para mí!". Pero todos seguimos intentando una y otra vez. ¿Por qué? Porque de vez en cuando, solo de vez en cuando, dos personas se juntan y salta una chispa. Y sí, él es atractivo y ella es preciosa, y tal vez eso es lo único que ven al principio, pero al hacer el amor, al hacer el amor, dos personas se funden en una… Sí, pero lo importante es intentarlo, y cuando lo hacemos bien, nos acercamos… -A romper las leyes físicas- … Sí, un milagro… Así que estas personas, con sus juegos de roles, sus juguetes artificiales, es mal sexo, al menos comparado con el auténtico…
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-Hazme el amor, Booth, hazme el amor -susurró y le besó.
Su susurro provocó un escalofrío sobre el cuerpo de Booth. Cuando sintió la boca de Brennan sintió como si aquel beso que le daba significara mucho más que un beso, sintió un sentimiento extraño y especial venido de ella. Su boca estaba distinta, como si hubiera cambiado algo dentro de ella. ¿Qué provocaba aquel cambio? ¿Qué hacía que la dulzura de su boca ahora estuviera aún más dulce? ¿Qué hacía que ella dijera por primera vez que le hiciera el amor?
Booth la atrajo hacia él, sin dejar de besarla. Le recorrió la espalda y enredó sus manos en el cabello húmedo de ella sin dejar de sentir sus labios, la acostó sin querer separarse de su boca. Brennan quería entregarse más que nunca a él, quería dejar de lado la ciencia, la lógica, el razonamiento, todo lo que era antes de dejarse envolver por Booth, por su amor. Quería llegar a ser irracional, quería sentir sin necesitar pruebas que le dijeran que aquello era real o no, porque no era, nada era real, nada en el mundo de la lógica podría nunca compararse a lo que sentía cuando él la tocaba; porque él, Booth, era el único que importaba en este momento, él y el amor que sentía por él era lo único de lo que estaba segura, segura de que quería ser mujer, quería ser madre, quería ser… Quería ser de Booth, del hombre que la cambió sin pedir al menos permiso para hacerlo, del que le abrazó cuando ella quería ser abrazada, del que la amó en silencio por miedo a hacerle daño, del que le hacía reír, del amor de su vida, de él…
Booth la recostó y muy delicadamente recorrió todo el cuerpo de ella como si nunca hubiese tocado aquel cuerpo que todas las noches se aferraba al suyo buscando abrigo y transmitiendo amor, un puro y sincero amor. No solo hicieron el amor aquella noche, no solo se entregaran uno al otro, sino también se dijeron a sí mismos que era eterno, que aquello que sentían nadie iba a cambiarlo… Las leyes no fueron sólo rotas, fueron ultrapasadas y puestas en segundo plano, dando ocasión a un milagro, milagro que aquellas dos almas alcanzaron juntas…
Después de esta noche la unión de ambos había cambiado, se veían felices y hacían notar su felicidad, las sonrisas eran sinceras y las peleas una forma de entretenimiento para la reconciliación. Los días pasaban y Brennan se hacía cada vez más feliz, al menos mientras no estuvo mal por sus cosas de mujer, que le entristecieron por no haber quedado embarazada aún. Cuando estuvo así, Booth, que no sabía su intención de quedar en embarazo, llegó a pensar que era por su culpa y esto le hizo estar muy cariñoso con ella, cuando estaban en la cama no dejaba de hacerle caricias y mimos, que hicieron que Brennan se animara. Después, cuando estas cosas desparecieron, sus ganas aumentaron y cada vez iba a más, todos los días se miraba detalladamente para saber si había cambios, cualquier cosa que no estaba el día anterior era tratada por ella como una señal de que iba a ser madre, aunque después resultara que era sólo una falsa alarma. Booth también estaba feliz, todos los que le conocían o le veían decían "lo bien que estaba o que feliz parecía". Brennan le hacía bien, le hacía feliz, se consideraba el hombre más afortunado del mundo, su sonrisa de felicidad contagiaba hasta a la persona más triste del mundo, ¿y cómo no?, contagiaba a la mujer de su vida toda vez que la miraba.
Faltaba menos de un mes para que todos pudiesen saber de lo que sentían uno por el otro, aunque todos, de una forma u otra, ya lo sabían. Era de noche y Brennan se encontraba en su oficina junto a Ángela que le rompía la cabeza de insistencias.
-Vamos, cariño, vamos. Sólo serán unas copas con unos amigos míos y de Hodgins, así te distraes un poco y quién sabe, encuentras a alguien -dijo pícara. Brennan intentaba concentrarse en lo que hacía, pero las palabras de Ángela le hacían gracia, ya que tenía a alguien, o mejor, tenía a Booth.
-Ángela, no, no voy a ir, Booth me…
-Booth, Booth, siempre Booth -dijo interrumpiéndola.
-Ángela -dijo como reprendiéndola y levantándose para quitarse la bata de laboratorio.
-Ángela nada, Brennan, ahora no haces más que estar con Booth, Booth, Booth.
En ese momento llegó Booth.
-¿Qué pasa conmigo?
-No pasa nada, Booth -dijo porque ya lo había visto y como Ángela estaba de espaldas a la puerta aún no lo había notado, pero al oírlos Ángela se giró y lo miró molesta.
-¿Que no pasa nada? Sí pasa, cariño, pasa que Brennan no hace nada más que trabajar por tu culpa.
-Ángela, no es culpa de Booth…
-Sí que lo es, todo lo que dices ahora es: Booth necesita esto, Booth quiere aquello, Booth me dijo esto, Booth… -decía de forma tan graciosa que Booth casi empezaba a reír y ella lo percibió- ¡Eso, ríete Booth! Ríete, pero Brennan vendrá conmigo hoy tenga lo que tenga qué hacer -dijo cogiendo a Brennan del brazo e intentando llevársela, pero Booth sujetó a Brennan de la cintura y la puso delante de él.
-Bren no va a ningún sitio, Ángela -dijo de tal forma que Ángela se quedó quieta mirándolos. Él tenía a Brennan aferrada a su cuerpo y el rostro pegado al de ella de tal forma que podían sentir la respiración uno del otro. Ya estaban acostumbrados a estar así, pero Brennan percibió lo que estaban haciendo y al tener a Ángela mirándolos de aquella forma reaccionó rápidamente. Por unos segundos, Ángela se llenó de felicidad al ver aquella escena, pero su felicidad se deshizo con la reacción de Brennan.
-Booth, ¡suéltame! ¿Qué haces? ¿Acaso te has vuelto loco o qué? Sabes muy bien que yo voy a donde quiera y con quien yo quiera -dijo separándose bruscamente de él y con un tono muy enfadado.
Booth la miró extrañado pero al instante entendió qué hacía.
-Ah ¿sí?, pues vete, Huesos, vete con quien tú quieras, que a mí me tiene sin cuidado -dijo con el mismo tono de enfado y salió de la oficina.
Brennan lo miró extrañada y se enfadó de verdad.
-Ángela, ¿dónde es el sitio? Voy a esperar los archivos que me va a traer Cam y después voy para allá.
Ángela estaba paralizada, en un segundo había visto casi un beso entre Brennan y Booth, y al otro segundo se peleaban y él se marchaba, estaba desconcertada por lo que había presenciado, pero Brennan le despertó:
-Ángela, ¿estás ahí? ¡Ángela!
-Sí, cariño. Toma, éste es el sitio -dijo dándole una tarjeta.
-Bueno, gracias -dijo dirigiéndose a su silla.
-Oye, cariño, si no quieres no tienes por qué venir, sé que Booth parece enfadado y la opinión de él siempre cuenta mucho -dijo sintiéndose culpable por lo sucedido.
-Ángela, te dije que iba a ir, ¿no?, pues voy a hacerlo, Booth no es mi dueño y si él quiere pues que venga con nosotros -dijo enfadada, no le había gustado lo que había dicho Booth. Se sentó en su silla y puso la tarjeta de su lado.
Ángela la miró y luego se fue dejándola sola. Brennan miró por la puerta después de un tiempo y vio cómo se marchaban Ángela y Hodgins. Intentó ver a Booth pero no logró ver nada, se levantó por unas cosas en el escritorio y después volvió a su sitio pero no se sentó, se quedó de pie parada de espaldas a la puerta. Booth se aproximó a la puerta y la vio, fue acercándose a ella lentamente, le tapó los ojos con una mano mientras que con la otra la envolvió por la cintura. Se quedó callado pero no quieto, ya que se aproximó a la nuca de ella y empezó a besarla. Brennan suspiró.
-Booth, ¿qué estás haciendo? Vamos, quítame la mano de los ojos -dijo intentando quitar la mano de sus ojos.
Booth se acercó a su oído y le susurró:
-¿Cómo sabes que soy yo? -dijo y luego le mordió la oreja.
-Porque si fueras otro estarías sin manos. Ahora, vamos, quita la mano de mis ojos, que estoy leyendo.
Booth se rió de su comentario y luego le quitó la mano de los ojos, pero la bajó hasta su cintura y se acurrucó en la nuca de ella. Brennan se quedó quieta y callada leyendo. Booth empezó a morderla y a besarla en la nuca y el cuello.
-Booth, quédate quieto, que no "necesito cuidados" -dijo irónica y enfadada. Booth se apartó y la giró.
-¿Qué?
-Lo que oíste, no necesito "cuidados" -dijo enfrentándose a él.
-Mi amor, ¿estás enfadada por lo que te dije?
-No -dijo e intentó alejarse de él, pero él la contuvo, acorralándola en el escritorio.
-¿No? Sí que estás enfadada, tienes esa arruguita en la frente de cuando te enfadas.
-Yo no tengo ninguna arruga.
-Sí la tienes, está aquí, mira -dijo mostrándole con el dedo que había algo entre las cejas de ella, o más bien para distraerla. Brennan intentó mirar y éste la besó sin más, la besó y la llevó más hacia atrás dejándola totalmente presa entre el escritorio y él. Brennan deslizaba sus manos en la espalda de él y en su cabello.
-¿Aún estás enfadada? -dijo separándose de sus labios, pero Brennan le cogió de la corbata y le atrajo de vuelta mientras decía:
-Creo que sí -dijo y volvió a besarlo. Booth sonrió y siguió el beso, pero luego volvió a parar.
-¿Y cómo quieres que te quite ese enfado? -dijo desabrochando los primeros botones de la blusa de ella y luego buscando su cuello para besarlo. Brennan se dejó acariciar.
-Booth, pueden vernos, aún no han pasado tres meses -dijo enlazando sus dedos en el pelo de él y haciendo que se acercara más a su cuello, si es que podía acercarse más.
Booth le contestó entre besos y mordiscos mientras le abría más la blusa:
-Ángela y Hodgins ya se fueron, y no hay nadie más en el Jeffersonian -dijo volviendo a su boca y besándole fuertemente sin percibir que Cam estaba al lado de los dos.
-Creo que puedo ser considerada alguien -dijo bromeando. Booth se separó de Brennan y se giró, dejándola oculta tras él, ya que ésta tenía la blusa toda desabotonada.
-¡Cam! -dijo con una sonrisa de sorpresa. Cam contuvo la risa.
-Sí, soy yo, la que consideras como nadie.
Booth bajó la mirada y Brennan, que terminó de abotonarse la blusa, salió de detrás de él.
-¿Has traído lo que te pedí, Cam? –dijo naturalmente como si nada estuviese pasando.
Cam la miró, se veía tan tranquila que también respondió como siempre:
-Sí, doctora. Aquí están los documentos que me pediste, son los registros que se hicieron en el escenario del crimen.
Brennan se aproximó a ella y cogió los archivos que le daba.
-¿Están aquí las fotos?
Brennan recorrió el camino de vuelta hacia su escritorio y se sentó. Cam la acompañaba, las dos parecían muy normales, pero Booth aún estaba nervioso por lo que estaban haciendo. Brennan lo miró, estaba con la mirada baja, pero ella no hizo mucho caso, miró las fotos y cogió algunas cosas que había dentro del sobre que le dio Cam.
-Son estos los que quería, los otros no me hacen falta por el momento.
-Bueno, doctora, pues ahora me voy.
-Gracias, Cam.
-No fue nada, es mi trabajo. Y una cosa, ¿irás con Ángela?
-Sí.
-No.
Respondieron Booth y Brennan simultáneos. Booth no sabía que ella había aceptado ir a la fiesta.
-Está bien, pues si van nos vemos allí -dijo saliendo.
Booth se aproximó a ella.
-No me dijiste que ibas a ir.
-No me lo preguntaste.
Booth se acercó a ella más.
-Mi amor, pero es que tenía ganas de ir a casa, acostarme en la bañera, mirar la tele… -decía poniéndola de pie cada vez más atrayéndola y aferrándola a él.
-Le he prometido a Ángela que iría -dijo advirtiéndole. Booth respiró hondo, la soltó y se sentó sobre el escritorio de ella.
-¿De verdad lo prometiste?
-Sí, pero puedes venir conmigo -dijo tentadora cogiéndolo de la corbata.
-¿Quieres que vaya contigo?
-Sí -dijo dándole un pequeño beso.
-Iré, pero con una condición.
-¿Cuál? -preguntó confusa. Booth sonrió y le recorrió todo el cuerpo con una mirada pícara- ¿Aquí?
-No -dijo levantándose y cogiéndola de la cintura, luego se dio la vuelta y la acorraló contra el escritorio-, aquí –dijo seductoramente.
Brennan sonrió.
-No -lo atrajo por la corbata hasta muy próximo de su boca-, aquí -dijo y le mordió.
Booth la miró tentador y la besó intensamente. Se perdieron en el beso, Brennan empezó a sacarle la camiseta de dentro de los pantalones para luego deslizar sus manos por dentro de la camisa y sentir su cuerpo caliente. Booth volvió a buscar bajarse por el cuello de ella hacia sus senos, pero cuando iba a desabotonar por completo oyó nuevamente una voz a su lado.
-Hummm…
Booth se giró molesto por la interrupción.
-¿Y ahora qué, Cam?
Cam puso las manos en alto.
-Tranquilo, sólo les vine a decir que las cámaras de esta oficina se pueden desactivar, así tendrán más intimidad.
-Gracias, Cam, ya lo sabía y lo iba a hacer.
-Doctora, puede que lo supieras, pero creo que no lo ibas a hacer, pero aun así que tengan buena noche.
-Eso intento, Cam -dijo molesto. Brennan lo miró y sonrió. Cuando vio a Cam salir por la puerta del laboratorio, Brennan lo miró pícara.
-¿Quieres más intimidad, agente Booth?
-Claro que sí, Dra. Brennan -dijo con el mismo tono de picardía.
Brennan se alejó de los brazos de él y fue a apagar las cámaras, luego volvió y se puso nuevamente delante de él.
-Tienes dos horas, agente Booth, dos horas para que las cámaras vuelvan a encenderse.
-Es muy poco, Dra. Brennan -dijo acorralándola nuevamente en el escritorio.
-¿Lo tomas o lo dejas? ¿Qué prefieres? -dijo enlazando con los brazos el cuello de él.
-Creo que… -Booth sujetó el cuerpo de Brennan y lo levantó para sentarla en el escritorio- Creo que me quedo -dijo mordiendo los labios de ella.
Brennan ya no podía más, lo atrajo y lo besó incansablemente. Los besos y las caricias fueron aumentando, con ellos todos los dos cuerpos empezaron a llenarse de llamas. Ella le quitó el arma y lo puso a un lado mientras que Booth le quitaba la blusa para poder besar sus senos por encima del sujetador. Brennan le acariciaba el pelo haciendo que no se separara de ahí. Las caricias hacían que Brennan delirara. Abría y cerraba los ojos con los suspiros, tenía la mirada perdida en el enamoramiento y los deseos que sentía en aquel momento. Booth soltó el sujetador y se deshizo de él, fue a la boca de Brennan y luego volvió a sus senos, se quedó ahí entre ellos, perdido. Brennan se dejaba sentir y acariciar, deliraba, y mientras alucinaba miró la puerta de cristal de aquella oficina, para su sorpresa había un chico que probablemente era un estudiante que se había quedado hasta tarde trabajando, éste los miraba embobadamente. Brennan intentó separar a Booth pero no tenía fuerzas para hacerlo, sólo susurró:
-Booth -dijo y gimió por una de las caricias de Booth, el cual no le respondió-. Booth…- Eran casi inevitables los gemidos producidos por su euforia.
-¿Qué quieres, Brennan?, estoy ocupado -dijo y empezó a subirle la falda que llevaba puesta.
Brennan sintió el subirle la falda y la sensación le hizo morderse la boca, al mismo tiempo que intentó hablar:
-Booth… Puerta -dijo y atrajo a Booth para besarle, le besó fulminantemente. Booth le atrajo más hacia él, pero Brennan susurró-. ¡Mira la puerta! -dijo con voz excitada y sofocada por la falta de aire producida por el beso.
Booth miró de reojo para saber de qué hablaba Brennan, pero lo hizo sin dejar de besarla. Cuando distinguió la figura del chico que los miraba asustado, se separó de los labios de Brennan y bajó la mirada, respiró hondo y luego levantó la cabeza mirando hacia el techo mientras daba un resoplo de enfado, miró hacia Brennan que respiraba alentada, cogió su blusa y la cubrió mientras rápidamente cogía su arma que estaba sobre la mesa. Luego fue en dirección a la puerta.
-¡Booth!, ¿qué vas a hacer? -dijo cuando lo vio empuñar el arma. Booth no dijo nada, salió fuera de la oficina, cogió la placa y fue en dirección al chico.
-Agente Seeley Booth, FBI. Quedas detenido por espionaje en un caso federal.
El chico abrió los ojos asustado.
-Yo-no…yo… -no tenía palabras.
Booth se aproximó:
-Chico, voy contar hasta tres para que te largues corriendo de aquí -dijo y activó el arma como para disparar-. Uno… -el chico estaba tan asustado que no se movía- Dos… -Booth se aproximó al chico- ¡Tres! Bom Bom -dijo lo último emitiendo un sonido de bala cerca del chico, que al oírlo empezó a correr sin mirar ni al menos hacia atrás. Booth empezó a reírse y entró de nuevo en la oficina.
Brennan lo miraba sorprendida. Él desactivó el arma, la puso sobre el escritorio para luego ponerse frente a ella que lo miraba con cara de asombro.
-Bueno, y ¿dónde estábamos? -dijo sonriendo mientras le quitaba la blusa que tapaba sus senos para luego atraerla a él para besarla. Le dio un pequeño beso al que Brennan no respondió, sólo le quedó mirando.
-¿Por qué me miras así? -dijo sonriendo.
-¿Por qué? ¿Acabas de empuñar tu arma contra un alumno y me preguntas por qué? -dijo sonriendo por no creer en lo que había visto. Booth empezó a reír por la cara de alucinada que tenía y la abrazó.
-Huesos, te quiero, ¿sabías? -susurró y luego buscó su boca para besarla. Brennan retribuyó el beso sonriendo.
-Estás loco.
-Ya lo sé, y me volveré más loco aún si no te hago mía ahora -dijo mordiéndole los labios con cara seductora.
-Pues no sé qué esperas, agente Seeley -dijo antes de hundirse en un beso.
Nuevamente las caricias volvieron, pero ahora más intensas ya que después de tantas interrupciones ambos estaban más que deseosos de comerse vivos. Booth sin parar de besarla apartó todo lo que había tras ella, tirando hasta los informes que había allí al suelo, para recostarla allí muy delicadamente. Mientras la delicadeza de las caricias empezaba a perderse por los deseos de querer más, sus bocas continuaban rivalizando entre sí por saber quién le quitaría más el aire al otro. Booth se desvistió y termino de sacar las últimas prendas de Brennan, que estaba eufórica por las caricias. Allí, en el centro de la ciencia pura, los dos cuerpos se volvieron a unir, violando toda la racionalidad que abordaban aquellas paredes, contaminando todo el aire sobrehumano de la lógica que repudiaba sobre la figura del laboratorio, y aun más, sobre la oficina de la forense y científica más racional que Washington D.C poseía. Los corazones de aquellos amantes no pensaban en la lógica ni el significado de sus prominentes actos sobre la pacífica y pura atmósfera de aquella sala, ya que lo único que importaba en este momento era su irracionalidad y lo insaciable de su amor mutuo. Los cuerpos se cansaron aunque su corazón pidiera más a cada segundo. Brennan se volvió a sentar en el escritorio. Booth le abrazaba rendido a sus caricias, ella le besaba el cuello y la boca una y otra vez como si no se decidiera cuál era mejor. Después de controlar la euforia de sus respiraciones, Booth buscó la boca de ella y sujetó su rostro para que ella se quedara quieta.
-Huesos, creo que tenemos que irnos -dijo dándole pequeños besos.
-¿Quieres irte?
-No… Pero le prometiste… A Ángela que irías… A ese sitio que ella… Te ha invitado… Y para que ella no se enfade… Deberíamos irnos ya -dijo dándole pequeños besitos ya que a Brennan le encantaba que lo hiciera. Ella sonrió.
-Si me besas no me muevo de aquí -dijo aproximándose recostando su boca sobre la de él.
-Huesos, no me hagas esto, sabes que no me resisto a tu boca.
-Por eso lo hago, para que no resistas -dijo volviendo a besarle.
-Huesos, es tarde, si volvemos a hacerlo ya no iras a ningún sitio.
Brennan rió.
-Bueno, pues vistámonos -dijo sonriendo.
Booth se alejó de ella después de ayudarla a bajar de la mesa. Ambos empezaron a vestirse, o más bien vestir el uno al otro, ya que Booth para estar pegado a ella se puso a ayudarla y ella a él, de tal forma que los besos no paraban. Brennan empezó a abrochar los botones de la camisa de Booth. Éste no tenía qué hacer nada más que mirarla y besarla, así que cogió su corbata y se la puso a Brennan, para así atraerla muy fácilmente hacia su boca. Brennan terminó de vestirlo. Cuando fue por su blusa se dio cuenta de que Booth la había tirado sobre la tinta que tenía sobre la mesa y ésta estaba toda manchada.
-¡Booth! Has manchado mi blusa.
-¿Yo? ¿Por qué yo?
-Porque me la quitaste tú.
-Buena conclusión, doctora -dijo atrayéndola pero ella se esquivó.
-No… porque sí, no volveremos a hacerlo aquí.
Booth sonrió.
-Bueno, pero ¿no tienes blusas de sobra aquí en la oficina?
-Sí, debería tenerla aquí -dijo aproximándose a un cajón.
-Pues ¿por qué no te la pones?
-¡Oh oh!…
-¿Qué pasa, Huesos? -dijo acercándose a ella.
-Es que no hay blusa, sólo hay un vestido que me dio Ángela que nunca me lo he querido poner -dijo girándose a él con el vestido en la mano.
-¿Y por qué no te lo pones ahora?
-Es que…
-Es que nada, vamos, póntelo, si te queda mal te lo diré, ¿está bien? -dijo dándole un beso.
-Te advierto que no me lo voy a quitar después que me lo ponga.
-No te preocupes, ¿bueno?, anda, cámbiate.
Booth se sentó en el sofá y Brennan se vistió. Mientras lo hacía Booth la miraba, ella estaba de espaldas a él.
-¿Qué te parece? -dijo girándose.
Booth se quedó callado mirándola. Brennan estaba vestida con un vestido rojo que le llegaba a un palmo antes de la rodilla, el cual poseía un escote que le valoraba mucho los senos, además de tener la espalda casi al descubierto.
-Woooo… Huesos… Estás… Estás… Con eso no vas -dijo Booth. Al principio la miraba admirado por su belleza, pero luego reaccionó por saber que era tan bella que los hombres le iban a caer encima si iba vestida así.
-¿Me quedó así de mal? -preguntó un poco triste por su reacción.
-No, pero yo no quiero que salgas por ahí vestida así.
-¿Por qué no?
-Porque todos los hombres no te quitaran lo ojos de encima.
Brennan sonrió ante su comentario, se aproximó y lo besó.
-Anda, tonto, que llegaremos muy tarde -dijo volviendo a besarlo.
-Bueno, vamos -dijo sonriendo.
Brennan se puso su cazadora y luego fueron a donde dijo Ángela. Al llegar allí, notaron que era un club que no le gustó a Booth, pero Brennan convenció a Booth que entrara con ella. Al entrar vieron luego a Hodgins, Ángela y Cam que los saludaron desde la barra, se aproximaron a ellos.
-Al final decidió venir también el tigre –dijo Ángela al verlo.
-Sí, Ange. Brennan me convenció de venir.
-Ah, sí, y tú la convenciste de que se pusiera este vestido -dijo pícara.
-No, Ángela, yo me lo puse porque Booth me manchó la blusa mientras estábamos juntos.
Ángela sonrió por lo que oyó, pero Booth la corrigió:
-Juntos por los informes.
-¿Y quién dijo que no, tigre? -dijo pícara.
En ese momento un hombre casi de la misma altura de Booth se aproximó a Brennan y le susurró:
-¿Quieres bailar?
Brennan lo miró, era muy atractivo y, como Booth, tenía la constitución ósea muy bien estructurada, los ojos azules y el pelo negro. Brennan antes de responder miró a Booth, que bajó y desvió la mirada, ya que antes de ir allí habían hablado sobre si alguien se les acercaba debían aguantarse las ganas. Booth se sentó y pidió una copa, Brennan aceptó y el hombre la cogió de la mano para llevarla a la pista de baile, la tomó por la cintura y empezaron a bailar.
Colocaron una canción lenta, el hombre que estaba con Brennan empezó a deslizar las manos por su cuerpo mientras le susurraba cosas en el oído. Brennan sonreía pero siempre buscaba a Booth con la mirada. Booth se tomó dos tragos, miró a Brennan y ya no soportaba más. Ángela y Cam se habían ido al baño, Hodgins hablaba con un amigo, y él estaba allí solo mientras otro deslizaba las manos sobre el cuerpo que hacía poco tiempo él recorría con su boca. Respiró hondo y pensó. Que se vaya a la mierda el FBI o quien sea, ella es mía. Se tomó otro trago y fue por Brennan. Cuando llegó se aproximó a ella, la tomó del brazo y la giró, haciendo que se despegara de aquel desconocido. El tipo miró a Booth con rabia.
-Eh, yo la he visto primero.
Booth no le dijo nada, sólo levantó un lado de la camisa mostrando el arma que llevaba escondida.
-Tranquilo hermano, puedes quedártela, es toda tuya -dijo fugándose de allí. Brennan miró a Booth animada por lo que había hecho.
-No soporto verte con otros, Huesos, eres mía -dijo mirándola y aproximándose peligrosamente a su boca. En ese instante tanto Ángela cuanto Cam volvieron a la barra, pero se pusieron de espaldas a la pista de baile. Brennan suspiró deseando que la besara.
-No puedo estar así, y resistirme a besarte –dijo ella.
-Pues no te resistas, hazlo -dijo atándola más a él. Brennan suspiró.
-Pero, ¿y Ángela?
-Huesos, faltan dos semanas para que acabe esto, creo que si se lo contamos ahora no pasará nada…
Booth no pudo seguir, Brennan lo besó fugazmente, Booth la enredó entrando con la mano por dentro del escote que ella tenía en la espalda y con la otra mano en su pelo. Se besaban como si minutos atrás no lo estuviesen haciendo. El beso no tenía fin y ninguno de los dos quería pararlo. En ese momento Cam le preguntó a Hodgins en la barra:
-Hodgins ¿has visto a Booth y a la doctora?
-Creo que están en la pista… -dijo mirando y buscándolos- Creo que son… Woooo -dijo cuando vio lo envueltos que estaban Booth y Brennan. Cam también lo vio y como estaba tragando un poco de cubata, éste se vino a afuera por presenciar la escena de ambos, aunque supiera del romance no pensó que ellos lo iban a hacer público antes de los tres meses. Tanto Cam como Hodgins se quedaron boquiabiertos, pero Hodgins pudo gesticular unas palabras:
-Cariño, creo que deberías ver esto -dijo a Ángela que estaba esperando a que le pusiesen una bebida. Ángela no se giró.
-Ahora voy -dijo distraída.
Brennan y Booth no se separaban ni para respirar, la música era alta y las luces escasas, pero ellos se veían a la perfección.
-Te lo juro, cariño, tienes que ver esto -insistió a Ángela que se giró un poco enfadada.
-Está bien, ¿qué tengo… Aaaaahhhhhhhhh…
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Jajaja... ay! Nuestra querida y escandalosa Ángela se ha enterado, y qué mejor enterarse uno mismo que por terceros, eh?
;) Me encanta este capítulo por lo ardiente! jajaja aparte del chico que los estaba mirando, me encantó la reacción de Booth!
Bueno, ya estabilizándome con la actualización, un poquito. No sé si recuerdan (las que ya han leído) que, en este capítulo, cuando ByB apenas llegan al club y están hablando con Angie, Brennan dice que se ha puesto el vestido porque Booth y ella estaban liando, pero pues, ya ven que lo he cambiado, aunque no sabía por cual palabra reemplazarla, ya que se aplica en diferentes formas, además luego Booth dice: Liando por los archivos, y puede ser reemplazada por "besar" o algo más vulgar como "revolcar" pero, no cuadraría. Y dejar la palabra liar como originalmente estaba, ni modo, ya que aquí ByB no son españoles ni nada por el estilo así que la palabra estaría fuera de lugar.
Tocará esperar para ver la descabellada reacción de Angie! xD
Saluditos y espero reviews sobre lo que piensan que va a hacer Ángela.
Bye Bye! Gracias por leer.
BerryFlower.
