ESTE FIC NO ME PERETENECE, SINO A DAYANE DA SILVA, Y BONES Y SUS PERSONAJES A HART HANSON. Y para que vean que no soy mala, actualizé muy rápido.
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CAPÍTULO 41
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¿BOOTH SE VA?
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PARTE II
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-No, nada malo… -respondió aun sabiendo que Brennan no le creía. Lo conocía y no aceptaría esa respuesta, así que solo había una forma de hacer que ella pensara en algo distinto- sólo pensaba en… ¿Qué te parece si me voy a experimentar uno de estos para que luego tú me lo quites, eh? -dijo con cara pícara. Brennan sonrió y se aproximó a la boca de él.
-¿Y qué tal si vamos los dos a cambiarnos? -dijo haciendo círculos con el dedo en el pecho de él coquetamente.
-Pues, por mí, que vayamos los dos, es aún mejor -dijo besándola fulminantemente para luego intentar ponerse de pie, pero Brennan lo detuvo.
-No, aun no, te falta abrir el otro regalo.
-¿Más ropa interior o ahora son camisas?
-No, es algo que querías.
-Pues entonces ya lo tengo aquí -dijo pícaro atrayendo la boca de ella.
-No, Booth… Toma, mira este -dijo dándole otra bolsa. Booth miró lo que había en la bolsa, era una caja azul. La abrió. Brennan lo miraba con expectativa, él abrió la caja, dentro había un reloj de la marca Breguet. Booth lo reconoció tan solo mirarlo, era un reloj muy caro, que él había visto hacía poco en una tienda. Miró a Brennan que se mordía los labios por saber qué le parecía el reloj.
-No puedo aceptarlo, Brennan -dijo cerrando la caja con el reloj adentro.
-Sí puedes, Booth, es un regalo.
-No, Brennan, ¿sabes cuánto vale este reloj?
-Sí, lo sé, Booth, yo lo he pagado.
-Por eso mismo, no quiero, mañana vas allá y lo devuelves.
-¡No! Es un regalo para ti. No lo voy a devolver -dijo cogiendo la caja del reloj e intentando que Booth se lo quedara.
-Brennan, no, es un reloj muy caro, no lo quiero.
-Pero, Booth…
-No, no insistas, no quiero aceptarlo, no quiero que me compres cosas tan caras.
-Pero…
-No -dijo en tono alto. Brennan lo miró con irritación por su reúso hacia su regalo.
-Pues has lo que quieras -dijo tirando el reloj que tenía en las manos encima de él, mientras se levantaba con rabia. Booth intentó pararla pero ella con lo terca que era cuando estaba con rabia no se lo permitió, se levantó y fue en dirección a la habitación. Booth miró el reloj, no lo podía aceptar. Esta era una de las cosas que le gustaba del bendito viaje, iba a ganar más y podía comprarle cosas así, pero en cuanto eso no pasara, no iba a aceptar que Brennan le regalara uno de los mejores y más caro reloj que había visto. Miró en dirección a la habitación, sabía que estaba enfadada con él, puso el reloj sobre la mesa y se fue tras ella. Brennan estaba recogiéndose el cabello frente al espejo, siempre lo hacía cuando estaba enfadada, se recogía el cabello y se iba al baño. Se acercó a ella sigilosamente y la abrazo por detrás. Brennan bajó la mirada.
-No tengo ganas, Booth -dijo soltándose y yendo hacia el baño. Booth la paró y la giró dejándola atrapada en sus brazos.
-¿Te vas a enfadar sólo por ese bendito reloj?
-Nunca me he negado a recibir tus regalos y no me gusta que tú lo hagas con los míos -dijo apartando la vista de la de él.
-Brennan, es distinto.
-Distinto, ¿por qué? ¿Porque gano más que tú y te puedo dar cosas caras?
-Pues sí… Brennan, yo te doy cosas de niños cuando debería ser al revés.
-Me gusta todo lo que me regalas.
-Pero no deja de ser de niños, Brennan. ¿Es que no ves? Todo hombre tiene que sustentar a su mujer, no que ella salga por ahí comprándole regalos que valen más de lo que él gana en un mes de trabajo.
-Yo te los puedo dar.
-Pero yo no los quiero y ya está -dijo irritado. Brennan lo miró decepcionada y se giró para no verlo.
-Me voy a bañar, estoy cansada.
-Brennan… -dijo más tranquilo, sabiendo que ella estaba dolida.
-Ya está, Booth, no voy a insistir más, ¿bueno?, me voy a bañar -dijo dándole un pequeño beso en la mejilla de él y entró en el baño. Se quedó allí por un largo tiempo.
Booth se fue a la cocina. Estaba cada vez peor, Brennan estaba enfadada por el reloj y si le contaba del viaje ella le echaría a patadas de su casa. Preparó la comida de ella y se dispuso a llevarla a la habitación. Cuando llegó, ella ya estaba acostada, puso la comida en su mesita de noche y se sentó al lado de ella. Ella tenía los ojos abiertos pero no le dirigió la mirada en ningún momento.
-Mi amor, no te quedes así. Mírame. Brennan… -dijo aproximando la boca a su mejilla, pero ella se giró. Booth soltó un suspiro largo al verla recusarle- Está bien, acepto el reloj, pero no te quedes así… que me siento culpable.
Brennan se giró de vuelta y le miró.
-Si no lo quieres, déjalo, mañana se lo doy a Ángela para que se lo regale a Hodgins.
-Puedes devolverlo.
-No, Booth, he… he roto la factura.
-¿Qué?
-Lo que oíste, ahora déjame dormir –dijo Brennan, y volvió a girarse. Booth empezó a reírse y la giró de volta dándole un beso muy apasionado.
-Te quiero, ¿sabías?
Brennan puso una cara tímida y lo atrajo para que la besara. Booth se fue acostando poco a poco sobre ella.
-¿Ya no estás enfadada?
-Un poco, pero si me haces el amor puede que se me cure el enfado -dijo volviendo a besarlo. Booth sonrió y siguió con sus caricias. Pasaron una agitada noche pero, como Brennan dijo, estaba cansada y cuando ya no aguanto más se quedó dormida profundamente. Booth no durmió en toda la noche. Tenía a Brennan acostada con la cabeza en su pecho y verla así de frágil, le hacía pensar cada vez más en el viaje, tenía que contarle, y si fuera necesario suplicarle que viniera con él, que la necesitaba a su lado, pero tenía miedo de hacerlo. Ya eran case las siete cuando Brennan empezó a moverse para despertar. Intentó buscar abrigo en el pecho de él, que la miraba atentamente, luego levantó la mirada.
-Buenos días, mi amor -dijo acariciándole el rostro. Brennan sonrió.
-¿Qué hora es?
-Son las seis y algo.
-Tenemos que ir al Jeffersonian -dijo intentando levantarse, pero Booth la detuvo.
-Brennan, tengo que decirte algo –dijo sin saber cómo. Brennan ya estaba sentada y así se quedó. Él también se sentó.
-¿Qué pasa Booth? -dijo con un tono tranquilo. Booth respiró hondo y le cogió la mano.
-Brennan… Es… Sabes que he ido hablar con Cullen, ¿no?
-Sí, ayer, pero ¿qué pasa? ¿Es algo grave lo que hablaste con él?
-No sé, sólo tú puedes decirme si es grave.
-¿Y qué es? -dijo aproximándose más a él. Booth la miró y se mordió los labios. Tenía que decirle, pero no se veía con coraje para ello, ahora había empezado, tenía que terminar de una vez.
-Brennan… Yo…
En ese momento el teléfono empezó a sonar. Ambos lo miraron. Booth, que estaba nervioso y arrepentido de intentar contar lo que pasaba a Brennan, se levantó de inmediato a cogerlo. Brennan se acostó y se cubrió mientras lo esperaba. Booth cogió el teléfono y se sentó en la esquina de la cama a la altura de la cintura de Brennan.
-Booth -dijo apenas contestó.
-Agente Booth, es Sweets.
-¿Qué pasa, Sweets?
-Agente, llamo para avisarle que hoy usted y la doctora tienen una cita conmigo a las cuatro.
-Sweets, hoy es martes, nuestras citas son los sábados.
-Sí, agente Booth, pero lo que tengo que hablarles es muy importante.
-Como sea, Sweets, a las cuatro estamos ahí.
-Avisará usted a la doctora, ¿no?
-Sí, Sweets, ya se lo digo a Huesos -dijo y apagó el móvil, se giró hacia Brennan que estaba acostada y le miraba plácidamente, puso el teléfono a un lado y se aproximó a ella, se sentó apoyado en un brazo mirándola mientras que con el otro le acarició el rostro.
-¿Qué quería Sweets?
-Nada, sólo decirnos que hoy tenemos una cita con él.
Brennan suspiró cuando éste acarició su boca y siguió mirando firme hacia él.
-¿Me vas a decir ahora?
Booth suspiró.
-Olvídalo, no es nada.
-Pero dijiste que yo decidiría si era grave o no.
-No lo es.
-¿Y cómo lo sabes?
-Porque tus ojos ya me dicen todo lo que quiero saber.
-Booth, esto es impo…
Booth no la dejó terminar y la besó, la besó sin dejar de mirarla muy firme. Brennan a los pocos segundos cerró los ojos. Booth no quería discutir, sólo quería amarla lo máximo que podía para que si ella no aceptara ir con él a Nueva York, al menos llevaría todos los recuerdos buenos de ella. Brennan le abrazó y le atrajo más a ella, le gustaba sentir a Booth por la mañana ya que su cuerpo parecía estar quieto, no como en la noche que se agitaba y no había como remediar las caricias. Le abrazó y cuando dejó de besarlo lo acorraló entre sus brazos como si fuera un niño.
-Booth, confío en ti, sea lo que sea espero que la decisión sea buena para los dos -dijo abrazándolo fuertemente. Él suspiró y buscó más sentirla. Se quedaron así un largo tiempo hasta que decidieron que tenían que marcharse, se fueron juntos al Jeffersonian. Por la tarde, Brennan fue al FBI para su cita con Sweets. Eran las cuatro y cuarto y desde que habían entrado no hablaban exactamente nada, sólo miraban fijos a Sweets. Ambos pensaban que Sweets ni al menos desconfiaba de los dos, pero era al revés. Tan al revés, que éste tenía en mente que con la noticia de Nueva York, que pensaba que Booth ya se lo había dicho a Brennan, quería ponerles contra la pared, una nueva prueba para que ellos revelasen todo de una buena vez. Brennan miró de reojo a Booth que tenía la pierna inquieta, odiaba estar allí con Sweets, pero tenía que hacerlo. Sweets se levantó, fue hasta su escritorio, cogió una capeta y volvió a sentarse.
-Bueno, como ninguno dice nada, les voy a decir por qué los he llamado -dijo dándole la carpeta a Brennan.
-¿Qué es esto? -preguntó al ver los archivos.
-Son los nombres de los agentes que tiene que escoger, Dra. Brennan.
-¿Agentes?
Booth al oírlo, supo sobre qué hablaba, ya que Sweets sin la menor duda era el que iba a encargarse de adaptar a Brennan a otro agente cuando él se fuera, pero ella no podía saber así con una carpeta, se levantó y cogió la carpeta muy rápido de las manos de Brennan.
-No los necesita -dijo quitándole la carpeta. Sweets lo miró, sabía que se había puesto nervioso.
-¡Ah, Booth! Déjame ver eso.
-No, Brennan, no los vas a necesitar -dijo entregándole la carpeta a Sweets que, por su vez, sin pensar, replicó:
-¿Cómo que no, agente? Cuando usted se vaya a Nueva York, la Dra. Brennan será asignada a otro agente -dijo sin más.
Booth cerró los ojos, ¿y ahora qué haría Brennan? Ya lo había oído, maldita la hora en que no tapó la boca de Sweets. Miró a Brennan casi por impulso ya que estaba tan asustado que no sabía qué hacer. Brennan estaba paralizada, sintió como si aquellas palabras le cortaran por dentro. ¿Booth se va? Pensó primero. Fue inevitable no llenarse los ojos de lágrimas. Le miró y vio que era verdad, veía en los ojos de él que lo que Sweets acababa de decir era cierto. Respiró y bajó la cabeza. Sweets miró a los dos, los ojos de Booth se veían tristes, pero los de Brennan estaban destrozados. Antes había un brillo que los consumía muy vivamente, pero ahora una sombra los devoraba a viva carne. Brennan se quedó helada y no pensaba en nada más que ¿Booth se va?
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Awww Sweets si es bien sapo, ¿no? Sus tontos experimentos con ByB pueden separarlos. :o
Y pobre Bren, ¿qué hará? Enterarse de esa manera que Booth se va puede malinterpretarse, y está en todo su derecho de pensar algo malo en este momento. Por otro lado, qué mal que ya se hayan acabado los juegos olímpicos, yo me enamoré de Londres viéndolo en la tele...jaja
Bien, chicas muchos saluditos y cuidense. Hasta el próximo cap.
