ESTE FIC NO ME PERTENECE, SINO A DAYANE SILVA, Y BONES Y SUS PERSONAJES A HART HANSON Y FOX.


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CAPÍTULO 42

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PERDIDA EN SÍ MISMA

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Descubrir la verdad por una boca ajena a aquella que te debería haberlo contado, es doloroso, te sientes traicionada, sientes que no importas y que fuiste dejada de lado.

Brennan bajó la mirada, se sintió como si las palabras de Sweets y la mirada de Booth le destrozaban todo lo que en los últimos días había cuidado con tanto amor, un amor que nunca había temido por nada. Sus ojos viajaban perdidos de un lado a otro, impedían las lágrimas que en este momento se conglomeraban en sus párpados, volvió a levantar la mirada dándose de frente con los ojos de Booth, que tenía una expresión de culpa tremenda. No había remedio, no dijo que era mentira, sólo la miró y en sus ojos la veracidad de aquellas palabras arrancaba de ella toda la ilusión que tenía en él, las ganas de no llorar hicieron que el aire se detuviera en su garganta produciendo un nudo que le impedía respirar. Sus ojos estaban fijos en los de ella. Por un segundo ninguno de los cuerpos se podía mover. Brennan balanceó la cabeza diciendo que "no", pues su corazón gritaba diciendo que él sería incapaz de hacer esto, pero en su mente leía perfectamente aquellos ojos, y por más que quisiera negarlo, los ojos de él no negaban en lo absoluto aquellas dichosas palabras. Volvió a bajar la mirada perdida.

-Brennan… -dijo con voz ahogada yendo junto a ella. Brennan lo vio acercarse y se alejó de él poniéndose de pie rápidamente.

-Te… Tengo que irme -dijo con una voz decaída y afligida. Quería huir de allí, salir de la vista de Booth, mirarlo le causaba daño y el dolor cada vez aumentaba al mirarle a los ojos. Se aproximó a la puerta y salió antes de que él le pudiera alcanzar. Booth la siguió, pero cuando ella cruzó la puerta tiró de ésta con fuerza cerrándola justo frente a la cara de Booth.

-Dra. Brennan… -dijo poniéndose de pie Sweets. Booth tampoco le hizo caso, abrió la puerta que Brennan acababa de cerrar en sus narices y salió lo más rápido que pudo para intentar alcanzarla- Agente Booth… -fue lo único que alcanzo a decir. Booth cerró la puerta de golpe dejando que hablara solo y salió tras Brennan. Ésta no lloraba, pero tenía los ojos como cristales llenos de lágrimas que se petrificaban formando una capa luminosa ante las nubes negras de dolor que la consumía, se dirigió muy rápido hacia el ascensor, Booth la seguía un poco más atrás. Brennan empezó a apretar el botón del ascensor como si al hacerlo pudiera llegar más rápido, pero era inevitable, este tardaba. Booth se aproximó detrás de ella y le abrazó aunque ella tuviera los brazos hacia abajo.

-Brennan, tranquila, déjame explícate -dijo en un tono bajo mientras introducía la cabeza dentro del cabello de ella. Al hacerlo, Brennan sintió como su respiración estaba agitada. Se ocultaba porque igual que ella estaba a punto de llorar. Ella se mordió los labios dejando dibujada una línea muy fina en ellos y así apretando los ojos donde una lagrima desesperada, tan recelada como ella misma, se apresuró en salir. No quería llorar, pero era inevitable, le dolía más que nada en el mundo. Dio un paso hacia adelante, no quería sentirlo cerca en ese momento, sentirlo le hacía quemarse por dentro, como si su piel repugnara la de él. Se alejó y se giró, quedando frente a frente con este. Al verle ahora más cerca notaba como su rostro estaba frustrado. ¿Le dolía también? No podía dolerle. ¿Por qué si fuera así él no se iba?

-Brennan…yo…

Booth tenía los ojos brillando de lágrimas que contenía con fulgor. Las dudas que se presentaban al pensar que podría haberle dicho antes, pero sus miedos, sus dudas, estaban vivas en las lágrimas de Brennan. Esta le miraba con desespero, sus ojos no soportaban mantener las lágrimas que ultrapasaban sus parpados y manchaban su rostro con líneas finas ante el rojo de sus mejillas en su piel clara. Intentó secárselas, pero Brennan se esquivó de su mano, no quería sentir su tacto, le causaba daño sentirlo, tanto cuanto verlo.

-Me tengo que ir, Booth -dijo bajando la mirada y girándose hacia el ascensor, pero Booth la sujetó por los hombros y la atrajo a él, haciendo que ella le mirara de frente. Ambos respiraban agitados, sólo se miraban a sí mismos, como si todo lo que podría haber alrededor de ellos hubiera desaparecido, era como si estuviesen comunicándose telepáticamente. Los ojos de Brennan mostraban un profundo dolor, que cuanto más miraba hacia Booth, más le hacía sentirse culpable por lo que estaba pasando con ella. Al verla llorar, su corazón se hacía pequeño como si lo estuvieran estrujando con finos hilos de láminas de acero, que lo cortaban más cada vez que una lágrima se salía de sus ojos. Booth reposó su frente en la de ella, que lo miraba asustada y triste.

-Bren, te puedo explicar… -dijo con una voz ronca ya que verla llorar le hacía tener un nudo en la garganta que le impedía hablar.

Brennan se quedó quieta.

¿Quería creerle? ¿Qué era verdad? ¿Que creía o que no creía en todo aquello? Se mordió la boca cuando una de sus lágrimas se escurrió hasta esta. No se movía, no hacía nada, no tenía fuerzas para hacerlo, pero cuanto más aquellos ojos le miraran con tan apenada mirada más le dolía. Estaban quietos, parecía que se entendían entre sí mismos con el dolor de cada mirada, con el repugno de cada lágrima. Solo fue cuestión de segundos en los que estuvieron así, cuando una voz singular se hizo presente.

-Agente Booth -dijo la voz tras de Booth, que cerró los ojos al oírlo como si quisiera que no estuviese tal persona allí. Brennan bajó la mirada que tenía antes firme a los ojos de él y suspiró, un suspiro que hizo que Booth le soltara los hombros y así se alejó de él, que la miró como si aquello que hacía fuera mucho más que solo dar un paso atrás, era como si después de esto no la fuese a tocar más. El ascensor se abrió y ella adentró en él con la cabeza baja.

La persona que lo llamaba se aproximó más. Brennan volvió a mirar a Booth mientras la puerta se cerraba. Lo miró firme y agitó la cabeza diciendo "no, no puedes explicarlo". Booth con su gesto supo que tal vez acababa de perderla. La puerta se cerró y él intentó dar un paso adelante, quería impedir que se fuera, pero ya no hubo tiempo, ya no tenía tiempo, Brennan ya no estaba allí… La persona que había llamado le tocó el hombro.

-Agente Booth, ¿está todo bien? -dijo girando buscando la mirada de éste. Booth se secó los ojos rápidamente y se puso firme.

-Sí, señor, está todo bien -dijo adoptando una postura más acorde para hablarle a Cullen.

-¿No era esa la Dra. Brennan? -dijo apuntando al ascensor.

-Sí, señor, era Huesos.

-¿Ha pasado algo, agente Booth? -preguntó por la cara de velorio que traía Booth.

-No, señor… Me… ¿Me necesita para algo?

-Sí, agente, necesito que acompañe al agente Gregory y le ponga al día todos los casos en los que está trabajando usted, para que así cuando se vaya, el agente Gregory informe a la persona que ocupe su puesto de todo lo que estaba haciendo usted -dijo presentándole a Booth el hombre que le acompañaba.

-Señor, ¿tiene que ser ahora? -preguntó apenado pues en este momento lo que quería era ir tras Brennan y explicarle todo lo que estaba pasando.

-Sí, agente o ¿es que tiene algo que hacer en este momento? -dijo muy serio e irónico. Booth dio un suspiro imperceptible a aquellos dos hombres.

-No, señor -tenía que obedecer las órdenes de su superior y tenía que acompañar al agente Gregory aun contra su voluntad.

Cuando la puerta del ascensor se cerró, un fuerte dolor se hizo prevalecer en el pecho de la antropóloga, dolor de sentirse traicionada, engañada, desilusionada por lo que Booth le había ocultado. Las lágrimas impregnaron su rostro, el nudo de su garganta se hacía cada vez más intenso de tal forma que apenas podía respirar. Intentaba secarse las lágrimas antes que alguien entrase en aquel ascensor pero no podía, se apresuraban sin parar, sin darle tiempo de pararlas, su corazón estaba desecho y su cabeza le gritaba una y otra vez "¡él se va, como todos!, ¡se va!". ¿Por qué lo hacía? ¿Por qué se iba? Le había dicho que nunca se iría de su lado, pero lo estaba haciendo, la iba a dejar y aun más ahora, ahora que ya había sido tan irracional, que había quedado embarazada y aunque no estaba totalmente segura de que esto era cierto, sentía que las probabilidades de que no fuera así eran casi escasas, sabía que dentro de su vientre había un hijo de él, y saber esto hacia más doloroso aun lo que sentía en ese momento.

Salió del ascensor y lo más rápido que pudo del edificio del FB. El día estaba frío y con las prisas de salir de allí había dejado todo en la oficina de Booth, sólo tenía una camisa de mangas largas pero de tela muy fina, pero en ese momento su dolor era tanto que no se preocupó por nada de esto, no podía llamar un taxi para que le llevara, pues su cartera también la había dejado, ni su móvil estaba con ella, no tenía nada. Siguió su camino para ir en dirección al Jeffersonian, pero en verdad no sabía ni al menos a dónde estaba yendo. Las lágrimas se resbalaban por su rostro y cada vez más devoraban sus fuerzas, a veces caminaba, a veces corría, se paraba y miraba lo perdida que se encontraba sin saber qué hacer. Pretendía ir al Jeffersonian pero no quería ver a nadie conocido, le iban a cuestionar y no quería hablar, no tenía ganas de ver a nadie, sabía que Booth la iba a buscar y no soportaría enfrentarse a él, no tenía ganas de oírle pedir disculpas por tener que irse, no quería oírle confirmar que la iba a abandonar, que como todos iba a dejarla. Se adentraba en el parque buscando ocultarse allí del mundo, ya no tenía fuerzas, lloraba y al llorar se le iba todo el aire. Se sentó en una silla del parque, no tenía más fuerzas para caminar, sus lágrimas se consolidaban en su piel por el frío pero aun así no paraban de deslizarse por su rostro. Enlazó su propio vientre como si quisiera proteger a su hijo de su dolor. No paraba de pensar en Booth. ¿Por qué le dolía tanto? ¿Sólo porque era Booth? ¿Por qué le había vuelto irracional? ¿Por qué quería abandonarla ahora? ¿Acaso no era suficiente para él? ¿Acaso sus palabras de amor solo eran como ella pensaba, solo para acostarse con ella como todos los ostros hombres? ¿Por qué decía que le amaba y la iba a abandonar? … ¿Por qué? ¿Por qué Booth?... Cuanto más lloraba más se odiaba a sí misma por haberse abierto tanto a Booth, por haber entregado a él mucho más de lo que tenía, había dado todo lo que tenía, todo su amor se lo había dado a él y éste se iba como si ella no importara en absoluto. No paraba de doler, nunca había dolido tanto, era un dolor igual a cuando supo la verdad sobre su madre, pero este dolor le desgarraba por dentro, le hacía perder las fuerzas, temblaba de frío, de rabia, de dolor, de repugno hacia sí misma, estaba llorando por un hombre, había prometido a sí misma que nunca lloraría por ningún hombre, pues esto era una actitud irracional e insensata, había muchos hombres que le deseaban, podría tener a cualquiera. Pero Booth, ¿por qué con él tenía que ser distinto? ¿Por qué necesitaba tanto de él? ¿Qué dependencia era esta hacia un hombre? ¿Por qué? ¿Por qué?

Lloraba sin control. El frío le consumía por fuera y el arrepentimiento por dentro, se arrepentía del primer momento que había entregado su corazón a él, sabía que le iba a hacer sufrir, pero confiaba demasiado en él, demasiado, nunca pensó que Booth, con su forma de tratarle, con su cariño siempre tan dulce, tan cálido, le iban a hacer sentirse tan vacía. Aquellas pulsaciones en su corazón le dolían cada vez más. ¿Por qué le dolía? ¿Por qué le dolía el corazón si era su mente la que generaba aquel sentimiento hacia él? ¿Por qué no podía controlarse propiamente? ¿Qué irracionalidad era esta? ¿Por qué no podía parar de llora? Quería parar, deseaba parar, pero no podía, era más fuerte que ella, tan fuerte que le consumía la vida, sentía que le iba a faltar el aire y no le faltaban las lágrimas.

Estaba sentada en el parque, casi no podía respirar, se ahogaba con su propia respiración, era tarde, ya casi se iba el sol y ella seguí allí parada llorando sin consuelo. Sintió como una mano le tocaba el hombro y lloro aún más al sentirla, conocía aquel toque, aquella mano ya le había tocado antes, era firme como la de Booth, pero no era la de él, si lo fuera sentiría un escalofrío como siempre lo sentía cuando él la tocaba, sentiría su cuerpo quemar por dentro, pero aquella mano al igual que la de Booth ya le había recorrido el cuerpo. Se giró y sin mirarlo, sin decir nada, le abrazó con fuerza. Necesitaba abrigo, necesitaba consuelo y allí lo encontraría, aunque no fuesen los brazos de Booth, sabía que aquellos brazos jamás le negarían abrigo. El hombre le recibió de brazos abiertos, le acorraló en él, le prendió dándole calor, el calor que en aquel exacto momento necesitaba tanto como el aire.

-Tranquila, Tempy. Está todo bien -dijo con voz apacible y acogedora.

Brennan aumentó el llanto, no significaba mucho que esta persona le estuviese consolando pero necesitaba que alguien le abrazara, necesitaba que alguien le consolara, pues su dolor era muy fuerte, demasiado para ella sola. La persona le acariciaba la espalda mientras pedía que se tranquilizara, era todo lo que quería ella, era tranquilizarse pero no podía, toda vez que lo intentaba Booth se asomaba a su pensamiento y le causaba dolor… Le producía nostalgia y más ganas de llorar.

El sol se fue, aquella persona no le dejó de abrazar en ningún momento, no le pedía que le dijera qué pasaba, sólo le decía que estaba allí, que se tranquilizara. Brennan por fin paro de llorar, sólo respiraba con fuerza. El hombre le abrazaba cada vez más fuerte y se sentía abrigada allí con él.

Booth pasó todo el resto de tarde en el FBI, ya se estaba volviendo loco, eran las siete y no podía más, quería ir tras Brennan, pero el agente Gregory no paraba de mirar los informes y hacerle preguntas que a veces no sabía ni cómo responder. Su cabeza no estaba allí, estaba en Brennan. El agente por fin se fue, ya eran las siete y media cuando finalmente salió del FBI. Fue en dirección al Jeffersonian, entró en el laboratorio desesperado, miró hacia la plataforma, allí estaban Hodgins y Wendell solos, pensó que estaría en su oficina, corrió rápidamente hacia ella pero no estaba. ¿Dónde estaba? ¡Ángela!, pensó. Tenía que estar con Ángela, así que corrió hacia la oficina de Ángela. Cuando entró encontró a Cam y Ángela que miraban unos archivos en el ordenador. Entró rápidamente llamándola.

-¡Brennan! -dijo entrando desesperado. Ángela y Cam se asustaron por la forma que entró gritando y lo miraran rápido- ¿Dónde está Brennan? -dijo adentrándose más en la oficina de la artista- Ángela, ¿dónde está Brennan?... ¡Brennan!…

Booth hablaba rápido y se veía muy agitado, andaba de un lado a otro. Cuando vio que ella no estaba allí volvió a salir en busca de ella en cualquier sitio, no sabía dónde, pero tenía que encontrarla. Ángela y Cam le seguían.

-¿Qué pasa, Booth?

-¿Booth por qué preguntas por la Dra.? –decían la patóloga y la artista siguiéndolo. Booth paraba a todos y les preguntaba si habían visto a Brennan, pero al igual que Ángela y Cam nadie la había visto desde que él se la había llevado. Ángela le cogió la mano y lo detuvo.

-¡Booth! ¿Qué está pasando? ¿Qué pasa con Brennan?

Booth se detuvo, estaba nuevamente frente a la entrada del laboratorio, su rostro se veía angustioso, sus ojos estaban con lágrimas, respiraba agitado y sólo paró porque Ángela se puso frente suyo y lo detuvo.

-Me vas a decir lo que está pasando, Booth -dijo parándolo con toda la fuerza que tenía, ya que Booth era demasiado grande y fuerte para ella. Booth la miró firmemente, podría decirse que intentó intimidarla, pero ésta no se apartó.

-Necesito encontrar a Brennan -dijo con una voz ardorosa mientras cogía a Ángela por los hombros y la giraba hacia un lado para pasar.

-No. No, me vas a decir qué pasa con Brennan -dijo volviendo a ponerse frente a este. Booth no estaba para Ángela en este momento, lo único que le importaba era Brennan, y estaba dispuesto a quitarse a quien fuera de su camino.

-¡Ángela, quítate del medio! -dijo gritándole muy alto. Ángela puso cara de miedo, aquella mirada de Booth… Nunca lo había visto tan furioso. Hodgins se aproximó.

-Eh… tranquilo -dijo sacando a Ángela de delante de Booth, que al momento percibió que había asustado a Ángela.

-Perdón, Ángela…Yo no… Ah -Booth intentó remediar lo que había hecho pero no tenía fuerzas para ello, se sentó de golpe en las escaleras de la plataforma y se tapó la cara frotándose los ojos humedecidos, estaba desesperado, Brennan no estaba allí y esto le hacía temer.

-Seeley, dínoslo. ¿Qué está pasando? -dijo Cam sentándose a su lado.

-Sweets le ha dicho a huesos que me iba a nueva York y ella salió del FBI sin dejarme explicar nada -dijo con voz llorosa.

-¿Cómo? ¿Te vas a Nueva York y no se lo habías dicho a Brennan? -dijo Ángela sentándose al otro lado de Booth. Éste la miró, sus ojos estaban rojos y apretados como para impedir que llorase.

-Ángela, Brennan no me dejó explicarlo. Tengo que buscarla, hablar con ella -dijo levantándose rápido, si no estaba en el Jeffersonian podría haber ido a casa. Tenía que encontrarla cuanto antes, tenía que explicarle que no la iba a abandonar, que la quería, que no la iba a dejar en D.C, que pretendía llevarla con él aunque fuera atada, aunque tuviera que secuestrarla para ello. Tenía que explicarle por qué no le había dicho nada. Salió de allí directo a casa, pretendía encontrarla allí, acogerla en sus brazos y tenerla cerca de su corazón, necesitaba ver que aquellos ojos que le miraban llorosos estuviesen sin lágrimas y que le miraran con tanto amor como en los últimos días.

Brennan se tranquilizó, su respiración estaba más estable y su dolor más apaciguado. Las lágrimas pararan por cansancio o porque ya no habían más de ellas en su cuerpo, se alejó del cuerpo de aquel hombre que le tenía tan atada, este la soltó cuando sintió que intentaba soltarse y se quedó esperando que ella le mirara. Brennan suspiró y luego le miró, sus ojos azules estaban cristalizados y resplandecían con la luz de las farolas ya encendidas del parque. Ya eran las siete cuando ésta finalmente respiraba más tranquila de su llanto. El conocido rostro que le miraba complaciente le sonrió casi por casualidad, sólo porque ésta no le había hablado en ningún segundo y éste ya estaba allí hacía casi una hora. Brennan volvió a suspirar, ahora era por un suspiro agotado, estaba débil de llorar y el frío le estaba consumiendo la piel. El hombre se dio cuenta en seguida.

-Emmm… ponte esto que te vas a resfriar -dijo quitándose su chaqueta y poniéndola sobre los hombros de ella. Brennan aceptó la oferta sin decir nada.

-Gracias -dijo bajando la mirada y acomodando la chaqueta.

-¿Te encuentras mejor?... Ya sabes, de tu llanto -dijo con una sonrisa intentando animarla. Brennan volvió a mirarlo y no sabía por qué pero sonrió, hacía tiempo que no veía aquella sonrisa y le era extraño que justo en ese momento él estuviera allí con ella.

-¿Qué haces aquí? -preguntó al darse cuenta de que él era la última persona que podría pensar que le consolaría en ese momento.

-Pues, si tú preguntas qué hago aquí sentado en el frío, pues, estoy consolándote -dijo muy lleno de sí. Brennan sonrió, la verdad era que él hacia esto para que ella se riera.

-No, pegunto ¿qué haces en D.C? -dijo girándose para salir tan de encima de este ya que no se había movido mucho antes y aún estaba demasiado pegada a él, cosa que de alguna forma le incomodaba ya que su cuerpo por motivos no aparentes se sentía envuelto por el de Booth y reprochaba sensaciones que viniesen de otra persona que no fuese él.

-Pues… He vuelto por el FBI -dijo poniéndose de pie. Brennan le miró y sonrió.

-Odias el FBI.

Éste le sonrió, era cierto, no había vuelto por el FBI, había vuelto por ella, por Brennan.

-No lo odio, sólo creo que hay más cosas que hacer que solo cadáveres y crímenes… -dijo sonriendo pero aquellas palabras hicieron que Brennan volviera a derramar una lágrima.

"Más cosas que solo cadáver y crímenes" había pensado que al estar con Booth su vida siempre estaría ligada a lo que más le gustaba, que era su trabajo, pero que también estaría con él, él único que le hacía olvidarse de todo y ser una mujer completamente irracional, que con solo tocarla le hacía vibrar todo el cuerpo y limpiar su mente de cualquier sentimiento malo, pero cuando él se fuera no le quedaría más que cadáveres y crímenes, y esto por más que fuesen todo por lo que había batallado para tener, esta vida no sería la misma sin que Booth la inundara con su sonrisa. El hombre vio cuando la lágrima cruzó su rostro y fue interceptada por ella en el medio de su mejilla.

-Eh… No deberías llorar en este frío. No le hace bien a tu piel -dijo poniéndose casi de rodillas ante ella y llevando su mano al rostro de ella para secarle lo que quedaba de la lágrima, pero Brennan se esquivó de su mano, y éste se puso de pie al instante-. Está bien… Emmm... ¿Me acompañas a salir del parque? Es que ya es de noche y hay ladrones. Ya sabes, yo no sé defenderme con agilidad -dijo extendiendo su mano para que la antropóloga se pusiera de pie. Brennan le dio una pequeña sonrisa y se levantó sin ayuda, era como si interceptara todo el contacto físico con éste.

-No te preocupes, sé defenderme sola. No necesito de tu agilidad -dijo empezando a caminar. El hombre sonrió. Brennan siempre tan independiente, tan dueña de sí misma. Ella le miró, estaba quieto mientras ella caminaba-. ¿Vas a quedarte ahí parado? Pensé que tenías frío -dijo caminando. Él le sonrió y corrió junto a ella, le rodeó por los hombros y siguió caminando. Brennan lo miró pero no dijo nada. Salieron del parque en silencio, fueron en dirección al auto de él. Brennan conocía aquel auto y no tuvo problema para identificarlo entre los otros.

-Bueno, ¿y adónde te llevo?, ¿a casa o al Jeffersonian? -dijo sonriendo mirándola. Brennan paró de caminar y él también, bajó la mirada mientras se perdía en sus pensamientos. ¿A casa o al Jeffersonian? Pues no sabía, ya que en ambos sitios se encontraría con Booth y en ese exacto momento no pretendía oír sus disculpas por haberle hecho creer que estaría siempre con ella.

-No quiero ir a ninguno de los dos sitios… No…

Brennan no sabía qué hacer, estaba como anestesiada en su pensamiento ya que no pensaba en otra cosa que no fuera Booth. El hombre la miró y se puso delante de ella.

-¿No? Mira, ¿quieres venir a mi casa? Digo, a mi barco. No es gran cosa, pero creo que cuando estuviste en él te gustaba, y si no tienes donde ir o no quieres ir a ningún sitio… A mí no me importa llevarte conmigo -dijo invitándola cordialmente. Brennan lo miró, no debería ir, pero no iba a pasar la noche en la calle, no tenía nada más que la ropa que llevaba, había dejado todo en el FBI y no podía estar en el frío, no era bueno para su embarazo, tenía que ir a algún sitio. La propuesta era tentadora ante su cansancio pero repugnada ante su corazón, que no hacía nada más que enviarle recuerdos de Booth. Si él supiera que pasaría la noche en el barco de él, se mataría de celos, y no le gustaba verlo celoso, se ponía demasiado gruñón y muy pegadizo con ella. ¿Pero qué pensaba? Booth no era su dueño, ¿qué le importaba dónde iba a pasar la noche?, era él el que se iba, ¿por qué le iba a importar que ella durmiera fuera de sus brazos? Sí total, él se iba y la dejaría sola.

-Sully, me agrada tu oferta…

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Apareció Sully, que sé a más de una no les gusta jaja.

Bien chicas, sigo actualizando temprano, así como pasado mañana volveré a actualizar. Me río por montones con sus reviews así que gracias, por siempre comentar, yo personalmente y este fic internacional les agradecemos bastante.

Las dejo rapidito porque mi brother... u_u

Bien, se cuidan y nos leemos prontito. :D

BerryFlower.