Bleach es de Tite Kubo-sensei
-Cuando revivieron, contaron que por el tiempo, ya sabes, los meteoritos, no pudieron crear "Completamente" la Tierra para que estuviese eternamente en "vida", así que crearon 4 guardianes para mantener a la Tierra existiendo
-¿Son los arcángeles elementales?-Pregunto después de hacer la asimilación.
-Sí. Ellos, en su nuevo hogar, rezaban para la "Existencia" y una vez, en cada cierto tiempo, ellos reencarnaban aquí como humanos, para seguir con su labor, lo hacen aquí mismo, donde estamos.
-¿Por qué? Si lo mantenían bien allá.
-Porque Yagami y Keishi fueron los que quisieron reencarnar en la Tierra, ellos solo los siguieron para protegerlos…-Silencio. Orihime tembló, aquí vendría lo que esperaba oír-El por qué Kurosaki Ichigo tiene la culpa de nuestro matrimonio es... (N/A: No se los voy a decir tan pronto XD)
-N-No puede ser…-Susurro, la sorpresa invadía su rostro.
-Lo siento-Tomándole de las manos-Los arcángeles estuvieron haciendo de todo, pero aún así…no se pudo.
-Entiendo…-Agachando la cabeza.
Ichigo y cía. seguían con su carrera contra el tiempo para salvar a Orihime. Con cada paso, notaban que la cantidad de árboles y arbustos aumentaban, hasta el punto de parecer selva tropical.
-Esto parece que no tuviese fin-Murmuro Rukia, algo cansada de tanta carrera y bosque sin llegar a nada.
-Hey Ishida-Hablo Renji-tú eres el que "descendencia china", ¿Cuánto falta? ¿O solo alardeas?
-Cierra la boca Abarai, la verdad es que no he andado mucho por aquí, mi abuela me decía desde pequeño que este lugar esta maldito, y que a lo lejos esta el templo, se demora si mucho en llegar.
-¡¿Maldito?!-Exclamo Renji con un tono azul.
-Renji, ¿No tendrás miedo?
-¡Claro que no Rukia! ¡Hablas con el teniente del Sexto escuadrón: Abarai Renji!
-Si, un teniente que es una gallina-Murmuro Ichigo con burla.
-¡Hijo de...!-A punto de golpearlo, pero Rukia se le adelanto, golpeando a ambos en la cabeza.
-No tenemos tiempo para sus estupideces, así que sigan avanzando-Regaño.
-Logro ver algo-Exclamo Yoruichi, de pie sobre la rama de un árbol-Parece ser un templo, aunque esta muy lejos.
-Bien, aceleremos el paso con el Shunpo-Hablo Ichigo, pero se paraliza cuando de golpe todo se volvió oscuro y sus amigos ya no estaban, parecía que tampoco había un camino, solo la noche profunda por todos los lados, ni siquiera podía verse a sí mismo-¿Qué paso?
-Lamento molestarte-Entre aquella oscuridad, frente a él, salió un brillo y luego vio la silueta de una mujer que usaba un antifaz que hasta le cubría los ojos, así que no podía ver su rostro, eso si, vio que su cabello era liso, largo y pelinaranja, como el de...-Quería pedirte que te marches.
-¿Inoue?-No importa lo que la mencionada usase, siempre la reconocería a lo lejos por su hermoso cabello y su esbelta figura.
-Sí...y no, soy Keishi y Orihime es mi reencarnación...Mucho gusto-Haciendo una reverencia-Te lo pediré de nuevo...Vete, deja que Orihime cumpla su destino.
-¿Estas bromeando mujer? No dejare a Inoue a su suerte-Toma a Zangetsu y lo usa para señalarla-¿Eres acaso la responsable de todo esto?
-La única culpa que tuve en esto...fue no hacer bien mi trabajo...y no haber sido lo suficientemente fuerte para proteger a mi reencarnación de tu poder-A pesar de la amenaza, la mujer sonreía como si nada-Lo siento mucho.
-Yo no voy a dejar que Inoue se case con alguien que no desea.
-¿Seguro que es alguien que ella no desea....o es que TU no deseas que ella se case?-Le pareció divertido la actitud del joven: Sonrojado-No me equivoque, te gusta mi reencarnación
-Urusai, no me confundas-Algo molesto.
-Si tanto es esa pasión por salvarla, entonces te dejare pasar porque yo también deseo la salvación de ella...y la salvación de Yagami...-Se fue acercando a él para luego tomar sus manos-¿Estas dispuesto a salvarla?
-Sí.
-El camino es peligroso, podrías morir a manos de los Arcángeles elementales.
-Eso no me interesa, salvare a Inoue cueste lo que me cueste-Serio.
El antifaz desapareció, mostrando el rostro de Keishi, notando en verdad lo igual que era de Orihime, sus labios, su sonrisa y sus ojos grises, pero estos tenían un brillo diferente. Keishi sonrió y beso la mejilla del muchacho, sorprendiéndolo al punto de que se sonrojase.
-Tienes mi bendición Kurosaki Ichigo, tu valor es de admirar...Y me alegra que seas tú la persona destinada para mi reencarnación, pero recuerda una cosa...Si en verdad quieres salvar a Orihime...tendrás que cambiar tu modo de vida.
-¿Cómo que cambiar mi modo de vida?
-Deberás...-No siguió porque la oscuridad volvió.
-¡Espera!-Grito, pero nada.
Despertó.
Vio a sus amigos, rodeándolo preocupado.
-¿Acaso...fue un sueño?-Incorporándose.
-Te desplomaste al suelo de golpe, ¿Acaso tienes fiebre?-Curiosa, Yoruichi posó su mano sobre la frente del Shinigami Sustituto.
-No, estoy bien-Incorporándose-Sigamos adelante.
Orihime y Dewei fueron recibidos en el comedor con una enorme mesa, rodeada de elegantes sillas, muy bien cuidadas, con una chimenea detrás de la cabecera del otro extremos una mesa con licores y lo que más sorprendió a la chica: Sirvientes. Mayordomos y Doncellas rodeaban el cuarto e inclinados.
-Buenas noches Orihime-sama y Dewei-sama-Exclamaron, aún inclinados y con los ojos cerrados.
Había cuatro personas sentadas en la enorme mesa y después de aquel saludo se levantaron para caminar hacia ellos. Orihime reconoció de inmediato de dos de ellos, Shintarow y la pequeña Shui, pero a los otros no, pero no tardo en suponer que debían ser los otros arcángeles que faltaban. Le pareció curioso el joven de cabello rubio, por el hecho de ser el único que no vestía con ropas chinas.
-A sus órdenes Orihime-sama-Dijeron al momento que se inclinaron ante ella.
-Arcángeles, preséntense ante Orihime-san-Pidió Dewei.
-Chang Shintarow.
-Deng Lian.
-Mao Shui.
-Sheng Xia.
-E-Es un placer-Reacciono la joven, haciendo una inclinación que causo que los demás se sorprendiesen, incluso lanzaron una inclinación-¿Eh?
-Una reina no debe inclinarse ante sus súbditos-Explico la joven Lian, preocupada.
-Pero sería una grosería de mi parte-Se defendió-Y no soy una Reina, a lo mejor soy la reencarnación de alguien que consideraban alguien importante…pero no soy Keishi, soy Orihime, una chica que va a la escuela…que iba a la escuela, mas bien-Algo depresiva.
Todos la miraron sorprendidos y preocupados, menos Dewei, él solo sonreía levemente y con comprensión, la entendía, él tuvo que dejar su vida normal, sabía lo que se sentía dejar a sus familiares y amigos por un deber. La tomo de la mano y le dedico una sonrisa más amplia y sincera, ocasionando que Orihime se sonrojase.
-Solo haz lo que te parezca correcto…Si te sientes cómoda saludando a todos, hazlo… No quiero que dejes de ser Inoue Orihime.
-Gracias Dewei-kun-Devolviéndole la sonrisa.
Aún con las manos tomadas, el muchacho la guió hacía su asiento, que curiosamente era aquella cabeza de la mesa, que estaba cerca de la chimenea, le preparo la silla y se la corrió una vez que se sentó. Desde su asiento, observaba todo con un poco de timidez y preocupación, temiendo cometer un error, agradeció a la doncella que le sirvió su cena y mientras comía, miraba de vez en cuando a los jóvenes nombrados "Arcángeles".
-Esto…Sheng-san…
-No es necesario que sea formal conmigo Orihime-sama.
-Entonces… ¿Xia-kun…? ¿Por qué…no vistes como los demás? Si se puede saber.
-No me gusta la ropa-Fue todo lo que dijo-Soy chino, pero nací y crecí en Francia.
-Ya veo… ¿Y que elemento eres?
-Soy el viento.
-Eso significa…Que Deng-san es de Tierra.
-Puede llamarme por mi nombre Orihime-sama, no debe ser muy formal con nosotros.
-C-Claro…lo siento Lian-san.
-Orihime-sama, por favor, no se ponga nerviosa-Pidió Shintarow, con una amplia sonrisa, que emanaba satisfacción y apoyo-Esta entre amigos…mas bien, entre gente dispuestos a dar su vida por usted…Y Dewei-sama, por supuesto.
-No, por favor…no quiero que salgan lastimados por mi culpa.
-¡No se preocupe Orihime-sama, no nos pasara nada!-Aseguro Shui.
-Pero Shui-chan…eres una niña…
-Jajajajaja-Shintarow se echo de reir-¿Ves? ERES UNA NIÑA.
-¡NO LO SOY! ¡TENGO SOLO 12!
-Eso es edad de ser una niña-Explico Lian desinteresada, comiendo de sus alimentos.
-¡NOOOOOO!
Después de una agradable cena, Lian tomo el deber de guiar a Orihime a su dormitorio, pero no era el mismo en el que estaba antes, era uno el doble de grande y gracias a su altura, Orihime estaba segura que podría entrar una casa de un piso allí. Las ventanas también eran grandes, debido a que usaban toda la altura de la pared, la cama ra lo suficientemente ancha para que entrase cinco personas, las sabanas eran blancas y el cubre cama era rojo, combinando con las cortinas de los doseles.
-Debajo de las almohadas encontrará las ropas de dormir, los zapatos y su vestimenta se encuentra en el cuarto del ropero que están al abrir las puertas que están al lado del escritorio, las otras puertas dan a su baño.
-Gracias Lian-sa…chan-Se da cuenta-¿Cuarto de ropero?
-Si, usted y Dewei-sama cuentan con un cuarto lleno de ropa.
-Ya…ya veo…-Algo sorprendida, tenía una fuerte curiosidad de echar un vistazo, aquella virtud la tenía de pequeña, el querer saber cosas.
-Si nos necesita, solo diga nuestros nombres y apareceremos.
-¿Cómo es eso posible?
-Le daré un ejemplo, pídame que venga.
-Etto…Lian-chan, ¿Podrías venir por favor?
Se sorprende, sus palabras causaron que la frente de la muchacha brillase de color verde, en forma de un extraño símbolo, aunque claro, Lian lucía indiferente.
-Cuando nos llama, estos símbolos brillan para alertarnos.
-Pero… ¿No les duele?
-No duele, no se preocupe-Sonriendo levemente-Ahora la dejare para que descanse, debe estar agotada-Hace una inclinación y se retira-Solo una hora más…-Susurro una vez que salió, viendo como marcaban las 11 de la noche.
Orihime recorrió el cuarto, viendo fijamente las cosas interesada, como si estuviese en una exhibición en un museo, le maravillaban los cuadros que adornaban las paredes, eran hermosas y por la forma de cómo fueron creadas, era de suponer que el pintor tenía una mano "refinada" en estos sentidos, incluso se podía ver elegantes, casi real.
El que más le había llamado la atención, era la espalda de lo que parecía ser un ángel, aunque quedaba claro que su cabello, que parecía que se mecía gracias al viento, tapándole su rostro porque su rostro estaba de perfil, era extremadamente largo, liso y anaranjado, su piel era blanco como la nieve, como el vestido que usaba y sus alas, eran plateadas. Estaba en un fondo oscuro, con un báculo en su mano derecha y sus pies parecía que tocasen lo que parecía ser el sol.
Aquella figura, a pesar de estar de espaldas, no tardo en reconocerla, era Keishi. La diferencia de aquel cuadro con las demás, era que tenía más cuidado, más tiempo, se podía ver el apreció y amor que aquel pintor le tenía a aquel bello y fuerte ángel.
-Me gustaría conocer al pintor…-Murmuro, al notar que en u ningún lado se veía la firma del creador de los cuadros.
Ya cansada, se acerco a la enorme cama que también era invadido por un mar de almohadas, anduvo registrando y encontró finalmente las ropas de dormir, no tardo en colocárselas y se metió en la cama, se quedo en el centro, boca abajo y su semblante reflejaba que no solo estaba pensando, sino también se veía preocupada.
Cerró sus ojos cuando a su mente apareció la espalda de Ichigo, estaba preocupada por él, ¿En verdad vendría por ella? A pesar que deseaba lo contrario, no podía evitar sentir felicidad por pensar nuevamente que era alguien importante para él, se sentía querida, se dio un giro para mirar al otro lado, tratando de que en sus pensamientos, su mano tratase de alcanzarlo, pero no era así.
-Nunca voy a poder alcanzarlo…siempre estaré tras su espalda.
Cuando pudo quedarse profundamente dormida, se vio rodeada de un oscuro reiatsu que invadía todo su cuerpo.
-Kurosaki-kun…-Susurro entre sueños.
