.
.
CAPÍTULO 45
.
.
NUESTRO ÚLTIMO CASO JUNTOS
.
.
«A veces abandonar algo que es importante para ti por amor a alguien, es lo mejor que puedes hacer por esta persona»
.
.
Booth se marchó dejando a Brennan sola. Ante la visión de lo que podría ser la ausencia de Booth, el corazón de ésta reaccionó, no iba a permitir que él se fuera sin luchar, sin hacer nada.
Ya había pasado casi media hora desde que él había salido; pero para Brennan, en el primer minuto de su ausencia, su corazón ya le echaba de menos. Sentía que el vacío del laboratorio era angustiante ante la ausencia de él. Se quedó quieta allí, tapándose los ojos con las manos e intentando impedir que las lágrimas se escurriesen por éste, hasta que la voz de Clark la despertó.
-Dra. Brennan, ¿se encuentra bien? -dijo aproximándose a ella. Brennan al oírle, se empezó a limpiar el rostro rápidamente, y mientras lo hacía, una solución precipitada, pero agradable, le tomó los pensamientos.
-Sí, sí… Señor Edison, sólo... –dijo ella ya con las lágrimas secas y una sola idea que le iba a cambiar toda la vida, aunque era la decisión más desesperada e irracional, pero en ese momento era lo único que deseaba hacer, así que levantó la vista, y con una mirada muy decidida, miró a Clark, que no parecía saber nada sobre lo que había ocurrido allí- Señor Edison… ¿Puedo…? ¿Puedo hacerle una pregunta? -dijo un poco sin saber cómo y por qué iba a hacer aquello, pero tenía que tener todo listo para que Booth se diera cuenta de que ella quería estar con él.
Clark la miró extrañado.
-Si es sobre la arma que asesinó a la víctima…
-No, no me importa la víctima en este momento es… es algo personal -dijo poniéndose de pie con la mirada firme al rostro de Clark, que se indispuso apenas escuchar a lo que se refería con "personal".
-Dra. Brennan, no creo…
-¡Clark!, ¡tiene que ser usted! Sólo quiero saber si…
Brennan fue corta y clara con Clark, y éste se quedó petrificado ante su pregunta, o más bien, proposición.
-Señor Edison, señor Edison, responda. ¿Acepta? -dijo intentando despertarlo.
Clark la abrazó de súbito.
-Doctora, es… es… ¡Dios! -estaba totalmente asustado y contento con la proposición.
Brennan se sintió extremadamente extraña al verle abrazarla.
-¿Podría ser más específico, y soltarme que me está apretando?
Clark la soltó y se puso serio.
-Claro, Dra. Se-Será un honor.
-Espero que no me defraude.
-No se preocupe, Dra. Brennan, este es mi sueño y todo lo que deseo en mi futuro "profesional".
Brennan sonrió ante su cara de pánico y su tono firme.
-Pues hablaré con Cam y tan pronto esté todo le aviso, ahora con permiso que voy por mi futuro "personal" -dijo con una amplia sonrisa, como la de quien está ansiosa por algo, o más bien va a cometer la mayor locura de su vida.
Corrió hacia su despacho, cogió sus cosas y se dirigió al FBI. Entró de prisa y fue directo a la oficina de Cullen. Éste estaba sentado hablando por teléfono.
-¿Pero no cree que es una decisión precipitad…? –La persona al otro lado de la línea respondió- Intentaré ver lo que puedo a hacer, pero espero que piense, sólo será un año o un poco más –la otra persona volvió a responder.
Brennan tocó la puerta y él le hizo un gesto indicándole que esperara.
-Sé que su vida está aquí, pero ¿preferiría ir a la cárcel por…? -nuevamente habló la persona que parecía estar un poco descontrolada, o más bien encorajada por…- Pues muy bien, mañana presente su orden de dimisión y la firmaré. Hasta mañana -dijo colgando y dando un suspiro largo, luego se levantó y fue hasta la puerta-. Pase Dra. Brennan, y tome asiento.
Brennan obedeció.
-Bueno, ¿en qué le puedo servir? -dijo cerrando la puerta.
-Señor -respiró hondo intentando escoger las palabras adecuadas-, sólo vine a comunicarle algo muy importante.
-¿Qué les pasa a usted y al agente Booth hoy con las cosas importantes? -dijo sentándose en su silla.
-No lo comprendo.
-El agente Booth acaba de llamarme para comunicarme que mañana presentará una orden de despido -dijo en todo enfadado por tal decisión. Brennan le miraba sorprendida.
-No la acepte -dijo en tono exigente.
-Dra. Brennan, créame que esto no es una decisión mía.
-Booth no presentará una orden de despido -dijo muy segura de sí.
-Doctora, ¿cómo puede estar tan segura? El agente Booth no quiere irse a una misión y, o presenta la orden o se va a la cárcel.
Brennan respiró hondo y le miró decidida a lo que le iba decir.
-Voy a dejar el Jeffersonian. Tan pronto Booth se vaya, yo iré con él.
Cullen la miró extrañado y se apoyó hacia delante con los codos sobre la mesa.
-Doctora, ¿sabe usted que no pude hacer eso?
-Sí señor. Sé que, como dice Booth, soy un peón el cual intercede entre el Jeffersonian y el FBI.
Cullen volvió a echarse hacia atrás.
-No comprendo. Si sabe usted su papel en el intercambio del FBI y el Jeffersonian, ¿por qué vino a comunicarme esto?
-Sé que el FBI firmó contrato con el Jeffersonian para así disponer de mis servicios, pero dentro de dos meses mi ayudante, el señor Clark Edison, hará su disertación y yo presentaré una orden de traslación pasando al señor Edison mi puesto como peón del FBI -Cullen hizo un movimiento con la mano para que continuara, y Brennan respiró hondo-... Para que pueda irme a Nueva York con Booth como una civil.
Cullen le miró petrificado ante las últimas palabras.
-¿Qué se ira a Nueva York con el agente Booth?
Brennan asintió. Cullen respiró fuerte para quitarse el espanto y se levantó.
-Ahora comprendo lo que quiso decir el agente Booth con que "su vida estaba aquí". Dra., ¿saben usted y el agente Booth que una relación personal está terminantemente prohibida en el ámbito laboral?
Brennan asintió y desvió la mirada hacia un punto fijo de la mesa. Booth le había dicho que Cullen captaba las cosas muy rápido, pero no pensó que decir que se iba con Booth le delataría tan pronto, ya que ella y Booth siempre solían estar juntos. Pero si Cullen lo había descubierto ahora, tenía que abarcar las consecuencias.
-¿Y aun así viene usted aquí para comunicarme que romperá un acuerdo de años y que envuelve dos entidades como el Jeffersonian y al FBI para irse de "luna de miel" con el agente Booth?
-No, no iremos de nada y el acuerdo no se romperá….
-Pero son usted y el agente Booth una pareja. ¿Qué le hace pensar que yo no echaré al agente Booth de su cargo y le asignaré a otro agente? -dijo en tono alto ya que el asunto expuesto era de lo más absurdo.
Brennan le miró decidida.
-Dentro de algunas semanas Booth no será más un agente de esta oficina y dentro de algunos meses yo no estaré en condiciones de emplear en trabajos de campo, la traslación del señor Edison a mi puesto será beneficioso para el FBI.
Cullen se puso tras su silla.
-No le he preguntado eso, Dra. Brennan, le pregunto ¿qué excusa me dará para que mañana el agente Booth no sea demitido?
Brennan respiró hondo, no pensaba decirle a Cullen nada demasiado personal, pero su mente estaba en blanco y no encontraba respuestas claras y concisas.
-Sé que Booth lo quiere como a un padre, que lo aprecia -respiró hondo y contuvo las ganas de llorar que le vinieron en el momento-... Yo sé que nunca le he caído bien, pero… Sólo le pido unas semanas para que yo deje mi puesto en el Jeffersonian y que Booth deje de ser unos de sus agentes.
Brennan bajó la mirada y Cullen se encogió de hombros bajándole el coraje, para luego sentarse.
-Sé que no es algo que usted pueda hacer, pero le pido como un favor personal, si no es por mí es por Booth, por favor no lo despida -dijo dejando caer una lágrima que se secó al momento. Cullen respiró fuertemente.
-¿Sabe, Dra.? Siempre he creído que usted y el agente Booth tenían una relación, pero también creí que eran más inteligentes. ¿Acaso quiere usted que les ayude a ocultar una relación amorosa?
Brennan respiró.
-No señor, pero sé que para despedir a Booth por motivos de nuestra relación usted tiene que comunicarse con Sweets y éste tiene que preparar un informe de despido o una aquiescencia, para que compruebe que mi relación con Booth interfiere o no en el ámbito laboral. Sé que es un proceso tardío y que nos daría tiempo para que Booth se fuera y yo abandone el Jeffersonian -Cullen le miró con una expresión de "Muy experta, Dra., me lo comunica sabiendo que tengo las manos atadas"-. Si usted le comunica esto a Sweets, sólo atrasará lo inevitable, pero si nos ayuda, el trato del Jeffersonian con el FBI estará a salvo de cualquier imprevisto y me tendrá a mí si me necesita en cualquier momento.
-¿Y qué pretendía contándome esto? ¿Por qué no se lo comunicó a la doctora Saroyan?, ¿o mejor por qué no callar y dejar que pasara el tiempo? –preguntó intrigado apoyándose en la mesa.
-Booth no me ha pedido que me vaya con él, y… Sé que es una decisión precipitada, pero quería informarle esto antes de que sea definitivo, y la Dra. Saroyan ya está al tanto de todo lo que le he comunicado, sólo necesito que usted hable con los agentes de Nueva York para comunicarle que yo acompañaré a Booth.
-¿Quiere usted que yo comunique que la doctora Temperance Brennan será acompañante del agente Booth con qué fin? ¿Piensa usted que así los servicios de Nueva York los dejarán trabajar juntos allí?
-No señor, no tengo la intención de trabajar para el FBI en Nueva York, voy a acompañar a Booth como una civil, y pretendo que ellos sepan para que no ocurran imprevistos en nuestro embarque.
-¿Así que está usted de verdad planeando fugarse con el agente Booth?
-Sí.
Cullen asintió con una cara de aprobación y se echó a atrás en la silla.
-Pues muy bien, Dra. Brennan, creo que lo único que puedo decir es que me alegro por usted y por el agente Booth, y no se preocupe, informaré que busquen instancias para los dos, al fin y al cabo es la Dra. Brennan y cualquier ciudad de este país estaría orgulloso de recibirla -dijo levantándose con un aire cansado.
Brennan también se levantó.
-Gracias.
Después de esto, Brennan se despidió y salió de allí para ir a casa. Ahora vendría lo más difícil, ya que para ella enfrentarse a Booth, era, sin duda, lo peor. No sabía si él la quería llevar, pero al menos sabía que estaba dispuesto a dejar el FBI solo para quedarse en D.C con ella, y esto le alegraba aunque no permitiría que Booth se quedara, sabía que esta era una oportunidad única para él y estaba dispuesta a ceder su vida para que Booth estuviera contento. Se quedó aproximadamente dos minutos frente a la puerta de su departamento sin saber cómo iba a hacer para hablar con éste, tenía miedo y al mismo tiempo estaba contenta, y ambas sensaciones le aturdían. Tomó aire y decidió entrar, abrió la puerta y luego la cerró tras ella, colgó su abrigo en el perchero y se dirigió hacia la cocina.
Booth estaba mirándola pero no dijo nada. Brennan venía con la cabeza baja, tenía miedo de enfrentarse a él de frente, fue junto a él muy despacio. Cuando llegó frente a éste le tomó la mano delicada mente. Booth la miraba fijo, luego llevó la mano a su rostro y le acarició haciendo que ella le dirigiera la mirada. Al principio Brennan tenía los ojos cerrados, pero los abrió y por unos instantes ambos se quedaron quietos. Booth se aproximó y rozó su boca en la de ella. Brennan volvió a cerrar los ojos, el contacto con la boca de él le electrizó el cuerpo, era imposible negarse a él, que era el único que le proporcionaba calor y frío al mismo tiempo, que le electrizaba el cuerpo dejándola sin movimiento alguno, que le blanqueaba los pensamientos. Booth estaba firme mirándola, respiraba tranquilo como si tenerla allí le tranquilizara. Brennan volvió a abrir los ojos y se alejó de él sin soltar su mano.
-Ven -dijo llevándolo al sofá. Booth no opuso resistencia, no sabía cómo empezarle a decir todo lo que tenía que decirle, pero sabía que Brennan necesitaba oírlo. Ella se sentó en el sofá e hizo que él se sentara a su lado. Se quedaron en silencio. Booth posó la mano de ella en su pierna y se quedó con la mirada dirigida a su mano. Brennan no entre tanto, parecía tomar aire más apresuradamente cada vez que él la tocaba.
-Brennan…
-Booth…
Ambos dijeran simultáneamente volviendo a producirse otro instante de silencio, hasta que ella decidió continuar:
-Booth… Quiero que… Quiero que me expliques, necesito oír tu versión, quiero que me digas que pretendías y por qué… -dijo con una voz ronca mirándolo. Booth levantó la mirada a ella y ésta la bajó. Era como si uno esquivara la mirada del otro.
-Me trasladan a Nueva York…
-Booth, eso ya lo sé, no quiero que me digas todo el papeleo del FBI, quiero que me digas tu versión de todo -dijo con la mirada baja. Booth suspiró y asintió.
-Recibí una orden y pretendía cumplirla. El FBI me proporciona una instancia con todo lo que tengo aquí y cosas que mejoraría en mucho mi salario…
-Sabes que a mí no me importa lo que ganas, no…
-Lo sé, Brennan, pero a mí sí -Brennan le miró y volvió a bajar la mirada-... ¿Sabes lo que es estar contigo, ser tu novio? -Brennan dejó caer una lagrima, no pensaba que a Booth le importara tanto sentir que ella era económicamente más estructurada que él. Booth vio la lágrima y le levantó la mirada, para que le mirara. Brennan tenía los ojos cerrados para evitarlo, él empezó a acariciar su boca-... Quiero darte una vida, Brennan, quiero ser el que te regale cosas caras, quiero cuidarte, Brennan.
Brennan se levantó rápidamente y se secó el rostro para luego mirarlo mientras cruzaba los brazos.
-¿Qué más, Booth? ¿Qué más te da el FBI para que te quieras ir? -dijo en el tono más firme que pudo.
-Me permitirán tener a Parker en los meses que él esté de vacaciones y si Rebeca lo deja, también me permitirán venir a D.C cuando quiera, siempre que no cause inconveniente al departamento -Booth seguía sentado pero intentó volver a cogerle la mano. Brennan no opuso resistencia pero siguió de pie mirando su mano. Booth le acariciaba y a cada poco le apretaba como si le quisiera acercar a él.
-Será sólo un año o quizás más, pero no…
-¿Y será así? ¿Era esto lo que pretendías?, ¿venir cuando te apetezca? -dijo sin ocultar las lágrimas, pues por un instante penó que esta era la idea de Booth.
-Brennan, no… -dijo levantándose y quedando frente a ella.
-¿Entonces qué? ¿Pretendías decirme cuando tuvieras que despedirte? ¿Pretendes venir cuando te dé la gana porque sabes que estaré aquí? -dijo soltándole la mano y girándose, para así darle la espalda.
-No, pero sabía que te ibas a poner así. No me gusta verte llorar -dijo acercándose a ella y cogiéndola por los hombros-... Brennan, no te preocupes, ¿bueno?, no voy a irme más, me quedaré aquí contigo.
Brennan se giró y se puso frente a él.
-No, no permitiré que dejes tu trabajo o que vayas a la cárcel, pero quiero saber ¿qué pretendías hacer con nosotros? ¿Ibas a venir, tenerme por uno o dos días y después largarte como si nada?, ¿era eso?
-No, sabes que no, pero… No quiero ser egoísta contigo, tienes tu vida aquí, tus amigos, tu trabajo, no puedo exigir que…
Booth se quedó mudo y no parecía que iba a continuar.
-¿Qué? ¿Qué me fuera contigo? ¿No pretendías ni decirme?
-Brennan, no quiero…
-No quieres que me vaya contigo, ¿no? -dijo llorando. Booth la abrazó al ver que lloraba.
-No.
-Entonces ¿qué? –dijo ella separándose de él.
-Te quiero, eres lo más importante que tengo, y sí quiero que vengas conmigo, que seas mi mujer, mi esposa, la madre de mis hijos, quiero que…
No pudo seguir, Brennan le besó calurosamente sujetándole el rostro con ambas manos. Booth la atrajo más y le apretó contra él. Fue un beso extraño, las lágrimas de Brennan mojaran el rostro de él, pero éste seguía besándola como si no quisiera parar, hasta que Brennan se separó de él dejando su frente aún junto a la de él con los ojos cerrados, al igual que Booth.
-He hablado con Cullen -dijo como un suspiro.
Booth se alejó mirándola extrañado.
-¿Por qué?
Brennan abrió los ojos y le miró apenada.
-Clark hará su disertación y yo dejaré mi puesto en el Jeffersonian.
Booth se extrañó aún más.
-¿Qué? Brennan, el Jeffersonian es tu vida.
-No, Booth. Sé que Ángela me va a matar, sé que todos me echarán de menos, pero me voy contigo aunque no quieras.
Cuanto más hablaba, más sus ojos se llenaban de lágrimas dejándolos cristalinos. Booth se quedó asombrado.
-Cullen dijo que hablara… -no pudo seguir, esta vez fue Booth el que le besó. Ahora era cada vez más intenso el beso. Booth le acarició el rostro cuando sintió que una lágrima iba a bajar. Cuando se separaron Brennan lo abrazó y hundió su rostro en el cuello de él.
-Me dejarás ir contigo, ¿no? –susurró Brennan. Booth la alejó para mirarla.
-¿Quieres venir conmigo? -Brennan asintió tímidamente. Booth sonrió al verla asentir y Brennan también pero al verlo sonreír. Él la volvió a abrazar- … Yo también quiero que vengas.
Brennan volvió a asentir y lo abrazó con más fuerza. Se quedaron así un largo tiempo sin decir nada. Booth le daba besos en el hombro mientras le abrazaba. Brennan sólo suspiraba y controlaba las anteriores ganas de llorar.
-Booth…
-¿Hum…? -dijo en un susurro. Brennan se alejó sin dejar de abrazarlo sólo para mirarlo.
-¿Y qué pretendías hacer? Digo, ¿si no me ibas a pedir que fuera contigo?
Booth sonrió y recostó su frente en la de ella.
-Secuestrarte -dijo con una sonrisa de niño. Brennan lo miró extrañada-. Pretendía decirte que teníamos un caso allí y te llevaría. Cuando llegáramos allá te contaría la verdad y te ataría a mí para que no deseases volver -decía con una mirada de niño y una forma que Brennan empezó a reírse. Cuando terminó de hablar, ésta le dio un pequeño beso.
-¿Secuestrarme?… Eres un payaso -dijo riéndose. Booth empezó a darle pequeños besos.
-Soy… un… enamorado…, no… un… payaso -dijo lo último con un beso cálido y volvió a abrazarse y a acorralarla en su cuello. Brennan suspiró con una sonrisa enorme.
-Booth… Una cosa más -dijo mirándolo tímida.
-¿Hum…?
Brennan se mordió los labios.
-¿Qué hicisteis para comer? Es que me muero de hambre y huele bien.
Booth sonrió y le besó, para luego llevarla a cocina. Cenaron mientras Brennan le decía lo que había hablado con Cullen. A Booth no le pareció muy buena idea pero tampoco mala, ahora que ella iría con él ya no le importaba lo que decían o no los que le rodeaban. Brennan no le habló de Sully y él no le preguntó dónde había pasado la noche, a ambos lo que pasó esa noche les tenía sin cuidado; o al menos a Booth, ya que ella estaba allí sana y salva a su lado, que era aún mejor. Después de comer se metieron en la bañera entre caricias y besos. Cuando Booth la llevó a la cama ambos empezaban a calentarse, pero el teléfono de Booth empezó a sonar. Éste hizo caso omiso al teléfono, pero Brennan insistió en que tenía que contestar, y como Booth no lo hizo, ésta lo cogió y lo atendió.
-Aquí la Dra. Temperance Brennan.
El hombre del otro lado de la línea le respondió. Booth estaba más que ocupado besándola entre el busto y el cuello.
-Sí, el agente Booth no puede atenderle en este momento.
Booth sonrió y le miró, fue hasta su boca y le besó. Brennan seguía oyendo lo que le decían.
-Vamos para allá ahora.
Booth levantó la cabeza y le miró diciendo que no, ella hizo señal de que callara.
-Gracias, agente -dijo colgando. Miró a Booth sonriendo y le besó-. Tenemos que irnos -dijo luego en su oído.
-Brennan… -dijo con cara de perrito- ¿Ahora?
Ella asintió con cara de niña.
-Sí, tenemos un caso -Booth iba a decir algo-. No. Vamos Booth, será nuestro último caso juntos, después trabajarás con las antropólogas del FBI de Nueva York y yo me quedaré sola -dijo lo último con un beso y conteniendo la risa.
-Mi amor, llevo todo el día sin tocarte…, sin besarte…, no me hagas esto. Sólo… un poquito… -dijo dándole besitos. Brennan sonrió y le mordió el labio inferior.
-No, vamos, aún somos compañeros de trabajo y me prometiste que nunca iría a interponerse nuestra relación en nuestro trabajo. Vamos, será como una despedida. ¿Sí? -dijo acariciándole el rostro.
Booth sonrió.
-¿Nuestra despedida? -Brennan asintió- ¿Nuestro último caso juntos? -volvió a asentir- ¿Después serás mi mujer? ¿Sólo mía?
Brennan tenía una sonrisa en los labios, pero disminuyó al oírle decir esto, luego suspiró y asintió.
-Sí, tu mujer -dijo en un suspiro, luego sonrió al ver cuán extrañas eran estas palabras. "La mujer del agente Booth" ¿Sería nombrada así cuando fuera con él a Nueva York? No lo sabía, pero sonaba bien.
Booth también sonrió.
-Te quiero Brennan, te quiero.
.
Este fic le pertenece a Dayane Silva, y Bones a Hart Hanson y Fox.
