Despues de un laaaaaaargo tiempo, aqui tienen otro capitulo de Ritual

recuerdan que en el anterior dice que ese capi era el más largo que he escrito de este fic? pos este le ha ganado, mas de 8 pags XDD

quiero agradecer su paciencia y los animos que me mandan en este fic y en los otros ^^ me ayudan a seguir...lenta y atrasada, pero segura! XDD

Bleach es de Tite Kubo.

Capitulo 7: El lobo Spinel.

-¡En! – Shui indico a los intrusos - ¡Acaba con ellos!

El dragón En, al oír su orden, abrió su hocico, lanzando un grito aterrador que se escucho por todo el salón. Sus ojos brillaron rojos y al verlos, de la nada apareció una gran cantidad de agua que se dirigía a ellos.

-¿Eh? – Shui levanto una de sus manos – ¿Qué es esa luz?


Orihime no cabía de la sorpresa.

-Ese reiatsu…

No tardo en ponerse de pie y correr hacía la ventana, para abrirla justo cuando una intensa luz salía desde abajo, en uno de los pequeños techos que según le dieron, esa una de los cuatro "hogares" de los arcángeles.

Esa luz era de color blanco como la nieve.

Orihime llevo sus manos al pecho, como si le hubiesen desgarrado el corazón y la preocupación estaba en su mirada.

-¡Kuchiki-san!


-¡¿Cómo? – Exclamo la pequeña al ver como el agua congelada, incluyendo la de la piscina y los muchachos estaban a salvo sobre el hielo – Esto no tiene sentido, ¿Cómo es que el agua se congelo?

-Some no mai: Tsukishiro – Fueron las palabras se Rukia, quien veía seriamente a su rival – Mi Zanpakutoh es de tipo hielo, es normal para mí hacer algo como esto.

-Buen trabajo Rukia, nos salvaste justo a tiempo – Agradeció Ichigo.

-¡Idiota! ¡¿Qué haces aún aquí? – Se gira para verlo – ¡Vete!

-¡Pero…!

-¡BAKA! – Lo golpea – Dime Ichigo, ¡¿Por qué estamos aquí?

-Rukia tiene razón – Renji se pone entre ambos – Debemos seguir adelante y cumplir nuestra misión.

-Vamos Ichigo – Siguió Yoruichi – Dejemos esto a Rukia.

-¿O te crees tan débil que no puedes hacerlo todo? – Ishida lo estaba provocando.

-¡Ya veremos quien es el débil Ishida!

-Te lo dejamos Kuchiki – Murmuro Sado.

-¡No me ignoren! – Grito Shui – Idiotas, ¿En verdad creen que los dejare ir así como así? ¡En, ataca!

El dragón se dirigía con todos hacía ellos, parecía ser la victoria para la pequeña arcángel, pero Rukia se puso en frente y clavo cuatro veces su espada en el suelo, y por cada golpe, salía del agua congelada otra intensa luz blanca.

-¡Tsugi no mai: Hakuren! – De la punta del filo de su katana, salió nada menos que una explosión de nieve, parecía una avalancha que ataco directamente al dragón.

Yoruichi alzo sus cejas ante ese hecho, porque había visto como Shui llevo una de sus manos a su pecho al mismo instante que En recibió el ataque, parecía que la niña trataba de actuar indiferente, pero no se escapaba de la vista aguda de la morena.

-¡EN! – Grito preocupada al verlo atrapado en una gran cantidad de hielo.

-¡Aprovechen esta oportunidad y escapen! – Grito Rukia.

La joven Shinigami observo como los demás se iban. Lanzo un suspiro de alivio al ver que ahora estaba sola con esa niña, ahora solo le quedaba luchar y asegurarle a Ichigo la salvación de Inoue.

En seguida estaré con ustedes muchachos.

-¡En, libérate de esa ridícula prisión!

De un salto, Shui cayó de su trono en la cima para caer frente a Rukia. Su caída fue lenta, elegante ya que la cola de En fue su ayudante en bajar.

-Me tomaste por sorpresa, pero eso no volverá a ocurrir – Al dar un paso, Rukia se sorprendió al ver como el hielo que rodeaba a la chica se derritió, pero ella no cayó, flotaba en el agua – Si crees que tus patéticos trucos de hielo pueden con el elemento original, estás equivocada.

-No es apropiado que una niña tenga ese comportamiento.

-Como no es apropiado que peleen, pero ya vez, aquí hay dos "enanas" que van ha luchar – Sonriéndole.

-¡¿Cómo que enana? ¡Para tu información, tengo más años que tú!

-Entonces debo decirte "Abuela Rukia".

-¿Abuela? – Una vena le sale en la frente.

-¿Ocurre algo malo abuelita? Si estas cansada, deberías sentarte en tu silla mecedora.

-Yo te voy a enseñar… Lo que esta abuela es capaz de hacer.

-¡Vamos En!


Ichigo y los demás corrían por los oscuros pasillos, no sabían a donde les guiaban los pies, pero era el único camino que había, así que tenían que seguir adelante.

A lo lejos, distinguieron lo que parecía ser una enorme puerta de madera que tenía grabado lo que parecía ser un lobo con un cuerno y rodeado de fuego. Se lo quedaron viendo unos momentos, podían jurar que los ojos de ese animal los estaba examinando, queriendo saber si eran apropiados de pasar o no.

-No sigamos perdiendo el tiempo – Les recordó Yoruichi, caminando hacía la puerta para poder abrirla y seguir, pero... – No abre.

-Déjenme a mí – Sado prepara su puño, con intenciones de destruirlo, pero para la sorpresa de todos, la puerta seguía intacta.

-Esta puerta no es ordinaria – Yoruichi se cruzo de brazos, examinándolo de cerca – Se puede sentir un extraño reiatsu en él.

Los grabados de la puerta comenzaron a brillar como un auto avanzando por la autopista, con un recorrido hacía los ojos de aquel lobo y en el momento que llegaron, estos brillaron intensamente de color rojo y los ciega a todos.

Ichigo sintió un corte en su mano y la sangre comenzaba a salir, esparciéndose por todo el lugar hasta que toco al lobo.

Sólo las personas de buenas intenciones podrás entrar.

Ichigo abrió sus ojos sorprendido, descubriendo que de nuevo estaba en otra especie de dimensión. Era completamente rojo como el fuego, incluso se podían ver las llamas. Miro por todos lados y al fin el responsable se digno en hacerse aparecer.

Era el mismo lobo de la puerta.

Parecía estar hecho de fuego ya que el pelaje se movía como las flamas, tenía un cuerno en la frente y sus ojos eran completamente rojos como aquel mundo.

-Si tu sangre logró despertarme y traerte aquí, eso significa que eres de buen corazón, Kurosaki Ichigo. – Le hablo aquel animal a través de la mente.

-¿Eso es suficiente para que entremos? Te digo de antemano que no pienso irme.

-¿Por Orihime-sama? – Se atrevió a preguntar.

-Así es, yo no me iré sin Inoue, la haré regresar a casa con nosotros.

-Ya veo… lo haces por ti mismo. – Vio como el Shinigami Sustituto se sorprendía por sus palabras. – Tú siempre estarás velando por la seguridad de Orihime-sama porque ella es una persona preciada para ti… pero no te das cuenta que es por su seguridad que tiene que casarse.

-¡¿De qué mierda estas hablando?

-Su cuerpo… ya no aguantara por mucho más su poder.

-¿Qué quieres decir con eso? – Pregunto confundido.

-¿Estás dispuesto en hacer cualquier cosa por la seguridad y salvación de Orihime-sama? – Le pregunto, cambiando el tema de la conversación.

-De nuevo con esa pregunta. – Sus ojos se vuelven serios y decididos. – Daré mi vida por la de Orihime.

-Espero que sea así… porque la única forma de salvarla del matrimonio, es tomando "ese lugar"

Ichigo abrió sus ojos sorprendido, volviendo a estar rodeado por sus amigos y esta vez, la puerta estaba abierta, dispuesto a recibirlos.

Felicidades, pasaste la prueba Kurosaki Ichigo.

Caminaron hacía el interior del cuarto. Notaron que era como el interior de una iglesia, con la excepción de que no había bancas para que la gente rezase o la mesa en donde el padre preparaba el pan y el vino, pero si estaba la cruz de Jesús, la Virgen maría y unos cuantos ángeles. Y en donde se suponía que debería estar la mesa, había fuego que parecía que tomaba la forma de un trono y ahí sentado estaba Shintarow, apoyado en un gesto de aburrición. A su lado, estaba nada menos que aquel lobo que Ichigo había visto minutos antes.

-Felicidades Kurosaki-san. – Su expresión cambio, ahora mostraba una sonrisa. – Te felicito por haber logrado abrir la puerta, se ve que eres una persona muy decidida en lo que quiere.

-Ya sabes que venimos por Orihime. – Yoruichi se interpuso, viéndolo con seriedad. – Así que te recomiendo que nos dejes pasar.

-Vaya, no es mentira cuando dicen que en verdad asusta Shihouin Yoruichi… pero lamentablemente no puedo permitirlo.

-Ustedes en verdad que son odiosos. – Fue la queja de Renji.

-En verdad lo siento. – Sonriendo nuevamente. – Pero todo esto es por el bien de Orihime-sama y de la Tierra… Ah por cierto, no he hecho las presentaciones. Soy Chang Shintarow… me temo decir que soy el que se llevo a Orihime-sama.

En un abrir y cerrar de ojos, su compañero, el lobo hecho de fuego se puso delante de él y con sus flamas bastaron para detener el Getsuga Tenshou que emitió un furioso Ichigo. El arcángel y el Shinigami se veían fijamente, sin las intenciones de dejarse vencer por el otro.

-¿Enojado? – Pregunto con una sonrisa.

-¡Vas a pagarlo!

-Bueno… la culpa de todo esto es tuya, así que no veo por qué de las quejas.

-¿Cómo esta eso? – Preguntó Ishida al momento que invocaba su arco para señalar a su enemigo. – Sabemos que Kurosaki es un idiota, pero él jamás haría algo que arruinase la seguridad de Inoue-san.

-Gracias Ishida. – Ichigo lo miro con cara de pocos amigos.

-Creo que eso no debí mencionarlo. – Medito el muchacho. – Ya que.

-¿Qué tiene que ver Ichigo en todo esto? – Fue la pregunta de Sado.

-Yo no soy el apropiado para decirlo… porque hay cosas que yo no sé. – Confeso.

Shintarow, deja de hacer tonterías.

-Sí, lo siento Spinel. – Se disculpo viendo al lobo. – No he terminado las presentaciones. Como ya deben saber, cada arcángel elemental tiene un guardián que es como nuestro sirviente… El que representa el fuego es el Lobo Spinel.

Todos ponen poses de defensa cuando aquel cuarto de iglesia fue invadido por miles de hombres bajo el mandado de Shintarow, quienes no esperaron un segundo más y se lanzaron al ataque.

-¡Son demasiado! – Grita el pelirrojo al momento que atacaba a una cantidad con la ayuda de su Bankai.

-¡A la mínima posibilidad, hay que hacer que Ichigo siga adelante! – Exclamó Yoruichi al momento que mandaba a tres a volar de una patada.

-Si no queda más opción. – El Quincy se sube los lentes y miles de flechas salieron de su arco, atacando a una gran cantidad.

¿Te parece bien esto, Shintarow? Pregunto su fiel amigo.

-Se lo que estas pensando Spinel… creo que me estoy ablandando. – Confesó con una sonrisa sincera. – Debe ser que como Arcángel, me es difícil ver a Orihime-sama llorar. Además… - Su sonrisa aumenta. – Va a ser muy divertido ver la cara que pondrá Kurosaki Ichigo cuando sepa la UNICA forma de ayudar a Orihime-sama.

Algunas veces, tus pensamientos son muy macabros… o infantiles.

-Que cruel eres Spinel. – Se quejo sin perder su sonrisa.

El arcángel abrió sus ojos de golpe al sentir un poderoso reiatsu que tomaba la forma de un violento huracán que las personas con débil resistencia, terminaban volando por los aires, otros simplemente se protegían el rostro, tratando de ver más allá, al causante de aquella imprudencia.

En una hora llegarían, pero un hombre aparecerá y acabará con tus hombres para que ellos puedan ir a tu Dominio.

Las palabras de Lian volvían a su cabeza.

Se oían fuertes pasos y también una potente risa, una risa idéntica a la de un demonio sediento de sangre y anhelando ser parte de aquella batalla.

Ese hombre…Tiene el demonio en su mirada…

-¡¿Quién va a ser el que se enfrente a mí?

-¡¿Kenpachi? – Exclamo Ichigo.

Zaraki Kenpachi, capitán del undécimo escuadrón estaba con su macabra sonrisa de siempre, con su parche en el ojo, con su espada casi destruida sobre su hombro derecho y con una sonriente Yachiru en su otro hombro.

-¡Hola! – Exclamo la emocionada risa con su característico humor y las mejillas teñidas de rojo. – Ken-chan ha venido apenas hoyó que había mucha gente con quien pelear.

-¿Heee? – Kenpachi miró todo a su alrededor, clavando su mirada en Ichigo. – ¿Qué mierda estas mirando?

-¿Cómo es que…? – Ichigo estaba confundido, ¿Primero la décima y ahora la undécima? ¿Qué acaso querían provocar a ese anciano?

-¡Idiota! ¡¿Se puede hacer que haces aquí? ¡Yo me encargo de esto, es mi trabajo, tú cumple el tuyo!

-Pero…

-Eres un Shinigami Sustituto, ya deja de dar explicaciones, como tal, sólo preocúpate de tu pueblo. ¿Estás aquí para salvar a la chica o para disfrutar de las batallas?

-Vaya. – Yoruichi lanzó una sarcástica sonrisa y se cruza de brazos. – No sabía que el capitán de la undécima fuese tan amable.

-No digas tonterías mujer, sólo quiero divertirme peleando y no quiero que nadie se entrometa… ni siquiera un Shinigami Sustituto.

-Pero, ¿Podrá él sólo con todo este ejército? – Pregunto Sado inseguro de dejarlo.

-¡Yo estaré con él! – Exclamo Yachiru molesta, empujando la cabeza de su capitán muy a la derecha y con una brutalidad que cualquier otro ser vivo terminaría con el cuello roto.

-¿Qué esperan? – Kenpachi volvió a liberar su endemoniado reiatsu como un huracán, pero era más fuerte que el anterior y muchos más terminaron volando si hasta Shintarow tuvo que usar a Spinel para poder protegerse. – ¡LARGO!

Ichigo y compañía corrían hacía la salida. Los soldados bajo el mandato de Shintarow trataron de impedírselo, pero el poder de Kenpachi era mucho para ellos porque a pesar de estar solo, no tenía dificultad en acabar con todos los que estaban en su camino mientras la pequeña teniente reía divertida y aferrada en sus ropas.

-¡No lo permitiré! – Exclamo Shintarow.

El arcángel, al ver como los intrusos estaban cerca de la salida, él no dudo en usar sus poderes del fuego para crear una muralla entre ellos y la salida, pero no se esperaba que Zabimaru en su estado Bankai se usase como escudo para proteger a su amo y amigos.

-¡Sigan adelante! – Abarai mostraba una sonrisa sarcástica y confiada, algo característico en él. – Yo les cuido la espalda.

-¿Tú te quedaras a pelear contra mí? – Pregunto Shintarow alzando una ceja.

-Todos somos amigos… ¡Y no vamos a abandonar a Orihime! – Mueve a Zabimaru y este va directo hacía el muchacho. – ¡No nos vamos a rendir!

-¡Hay que seguir! – Ordeno Yoruichi y todos se fueron, dejando a Renji, Kenpachi y a Yachiru atrás.


Orihime daba vueltas en su nueva habitación muy nerviosa, primero había sentido a Rukia y ahora a Renji, eso significaba que estaban comenzando a pelear. No podía quedarse quieta, sabía que ellos saldrían muy heridos y no quería eso… sus amigos de nuevo estaban sacrificándose por ella y eso le dolía.

Corre hacía la puerta, dispuesta en ir hacía ellos, pero cuando estaba a milímetros de tocar la perilla, esta gira por si misma y se abre, revelando al otro lado a Sheng Xia. Ella retrocedió un par de pasos asustada.

-No tiene que ponerse así Orihime-sama, yo no voy a hacerle daño.

-Yo… lo siento, es sólo que yo…

-Lo sé, pero lo lamento, no puedo dejarla ir.

Orihime agachó su cabeza tristemente y cerró sus ojos, conteniendo las ganas de llorar. Sus amigos… no, por favor…

-No se preocupe, no los mataremos. – Le aseguro en el momento que posaba su mano sobre la cabeza de la muchacha.

Al final, ambos se quedaron sentados en la cama ya que el muchacho decidió hacerle compañía. Xia veía como la reencarnación no paraba de tener la vista en el suelo, moviendo sus manos con nerviosismo y suspirando de vez en cuando, de seguro pensando en sus amigos…

O específicamente, en Kurosaki Ichigo.

-¿Cómo…? – Orihime se digno en soltar unas palabras, de seguro el silencio la estaba matando como a él. – ¿Cómo es que estabas por aquí?

-Sospeche que no estaría tranquila por haber sentido la presencia de sus amigos, así que quise venir a hacerle compañía para que no se sintiera sola… a nadie le gusta estar solo.

A la joven le llamo mucho la atención de sus palabras.

-¿Has… estado solo? – Se atrevió a preguntar.

-Nunca he conocido a mis padres… desde que tengo uso de razón, he estado en un internado católico. La madre Teresa era lo más cerca que tenía de una madre.

-En eso nos parecemos. Ambos nos criamos sin padres. – Sonríe cálidamente para darle apoyo. – Aunque yo contaba con la compañía de mi hermano. – Explico pasando una mano tras su cabeza y algo avergonzada.

-¿Tienes un hermano mayor? – Xia se notaba sorprendido. Se atrevió a tenderse en esa enorme cama sin vergüenza. – Eso es sorprendente y extraño. Las reencarnaciones de Keishi y Yagami nacen como hijos único… usted no para de sorprender.

Orihime se sonrojo levemente y miro hacía otro lado, específicamente en aquella pintura de Keishi que tanto le había gustado y Xia parecía que lo había notado.

-Orihime-sama, ¿Le gusta las pinturas de esta habitación?

-Sí, pero esa es mi favorita. – Confeso con una sonrisa.

-Eso me alegra. – Confeso, confundiéndola más. – Yo hice las pinturas de esta habitación y la de Dewei-sama… mejor dicho, gran parte de las pinturas de aquí las hice yo. – Le explico.

-¡¿Eh? – Orihime se sorprendió y una gran sonrisa adorno sus labios por la emoción. – ¡¿En verdad? Guau, eres increíble.

-Gracias. En el orfanato aprendí pintura por la madre Teresa, ella me dio el empujón y tome clases privadas. Te haré uno a futuro… ¿De qué te gustaría?

Orihime se lo pasó pensando por mucho rato y la sonrisa que reflejo fue la prueba de que ya se le había ocurrido algo.

-Pues…

Xia al parecer tenía la habilidad de calmar el corazón y las preocupaciones de Orihime porque pasar tiempo con él hacía que la muchacha volviese a sonreír como antes y terminaron conociéndose el uno al otro.

Ahora que nada agobiaba el corazón de Orihime, el sueño había vuelto a ella para que la hiciera volver a dormir y así fue, Orihime ahora tenía sus ojos cerrados y Xia la estaba cubriendo con las sabanas. Él la observaba dormir pacíficamente, aunque de seguro no dejaba de pensar en sus amigos y en ese Shinigami. Sonrió levemente y le acarició suavemente la frente, apartando un mechón de su cabello.

-Duerma bien Orihime-sama. Por lo menos en sus sueños podrá estar libre de ese dolor.


Orihime abrió sus ojos y descubrió que estaba en una especie de bosque.

Estaba soñando.

Sin saber que hacer, decidió caminar, tal vez sería en círculos, pero era mejor que pasar el resto de su sueño parada sin hacer algo.

Siguió caminando por inercia hasta que sus pies la guiaron a un lugar que parecía ser una pradera, había muchas flores de todo tipo y en el centró, había una especie de río que era circular y rodeado por una especie de asientos que eran muy suaves, de color piel estaban juntos uno del otro y estaban cubiertos por unos doseles con cortinas.

Ella se fue acercando más, descubriendo que había instrumentos y bandejas con comidas, parecía casi un lugar para hacer fiestas. En eso notó un fino humo que provenía de un incienso, se fue acercando más y abre sus ojos al ver la silueta de una mujer durmiendo con mucha tranquilidad, ignorando el hecho de que tenía visitas.

Ella la conocía bien, la vio en las pinturas.

-¿Keishi? – Susurro, esperando que se despertase.

Vio como la reina de los ángeles se revolvía en esos largos sofá, parecía que se negaba a despertar y el gesto que hizo en su cara era la prueba. En verdad que se parecía a ese ángel, ahora que veía con claridad ese cabello naranja y, como al parecer, les gustaba a las dos seguir por mucho tiempo durmiendo.

-¿Keishi? – Repitió. – Soy yo, Orihime… tu reencarnación.

Esas palabras fueron suficientes ya que Keishi no dudo en abrir sus ojos de golpe, ocasionando que Orihime retroceda unos pasos por el sobresalto y termino tropezando que sino fuese porque el ángel la atrapo de la muñeca a tiempo, Orihime hubiera terminado dando un chapuzón.

-Lo siento mucho Orihime. – Keishi la ayudo a estar derecha y la examino con cuidado, parecía un tanto nerviosa, alarmada y preocupada. – ¿Estás bien? ¿No te lastime?

-E-Estoy bien, de veras. – Orihime estaba igual o más que ella.

Ambas se miraron sorprendidas por la actitud de la otra y no pudieron evitar soltar una pequeña risa.

Había cosas en que se parecían.

Estaban sentadas en esos sofás contemplando el cielo y el río y perdiendo la noción del tiempo hasta que Keishi quiso decir algo.

-Lo siento. – Dijo.

-¿Por qué te disculpas? – A Orihime le parecía confuso esas palabras salidas tan de golpe.

-Porque no fui lo suficientemente fuerte para proteger tu cuerpo de tus propios poderes. – Abrazo a Orihime casi con cariño maternal. – Por mi culpa, tendrás que casarte para proteger la Tierra.

-N-N-… No tienes que disculparte, además… esto no es nada, comparado lo que hiciste hace muchos años… no tienes que sentirte mal, yo tome esta decisión, pero no por mí vida, sino por mis amigos. – Confeso al momento que sus amigos se reflejaron en el río sin que ella se de cuenta. – Porque no quiero que mis amigos desaparezcan, aún si nunca los volveré a ver, quiero que ellos sigan vivos y riendo.

-Supongo que también te han dicho todo.

-Sí… - Susurro Orihime con un poco de tristeza porque nuevamente había pensado en él, en el Shinigami Sustituto.

Keishi la miró fijamente y sonrió con un poco de tristeza también, sabía en quien estaba pensando. Tal vez… si le contaba su encuentro… se animaría un poco.

-Conocí a ese humano Kurosaki Ichigo. – Confesó de golpe, causando asombro en la muchacha. – Entablamos una conversación y debo decirte que él esta muy decidido en llevarte de vuelta a Karakura.

-Kurosaki-kun. – Una sonrisa adorno sus labios al oír tales palabras, estaba muy agradecida, pero ella ya tomo una decisión.

-Al parecer, debes ser muy importante para Kurosaki Ichigo… se ha enfrentado el infierno cuando te salvo en Hueco Mundo… y ahora se esta enfrentando a un Apocalipsis por ti. – Refiriéndose a la posible extinción de la tierra si es que el matrimonio no se llevaba a cabo. Sonríe ampliamente. – Debe estar realmente muy enamorado de ti.

-N-No… ¡Te equivocas! – Orihime estaba realmente roja y movía sus manos en negación a causa de los nervios. – K-K-… Kurosaki-kun es sólo un amigo. – Susurro.

-Pues si fuese sólo tu amigo, no estaría enfrentándose a tanto por ti, ¿no? Bueno, es cierto que tus amigos también están aquí, pero él en verdad esta muy determinado.

Orihime se sonrojo mucho más que oculto su cara con sus manos. Keishi sonríe al ver como su reencarnación recuperaba su sonrisa.

-Aún si fuese así, yo… - Orihime trago saliva.

-Tus poderes no debieron despertar antes de los 18 años, porque recién a esa edad, el cuerpo se acostumbra a ellos. Pero… Kurosaki Ichigo, en ese día que te salvo de tu hermano, inconscientemente despertó parte de ese poder cuando este tuvo contacto con su alma, claro que por suerte, tus poderes se encerraron en tus horquillas al ser tu más valioso tesoro. – Tomo un largo suspiro para seguir hablando. – Al decir "Quiebre de Balance", en realidad nos referíamos a tu cuerpo… tu cuerpo ya no puede aguantar por más tiempo el poder que crece día tras día.

-Por eso es la boda, ¿no? – susurro Orihime con cansancio, ya se lo habían explicado pero se sentía como una ignorante ya que su mente aún no quería asimilar aquella realidad, quería despertar en su departamento y creer que todo fue un sueño.

-Una vez casados, Dewei te ayudará con el equilibrio y el control… como tu otro lado de la balanza. Sino te casas a tiempo, morirás por no poder controlarlo más y si mueres…

-La tierra se destruirá. – Orihime la interrumpe respirando hondo. Miro al ángel, se veía en sus ojos que tenía una duda. – Pero hay algo que aún no entiendo… ¿Por qué se destruirá la tierra? Es decir, están los arcángeles. Tampoco entiendo el por qué tú y Yagami-san decidieron reencarnar.

-No se lo dijimos a los arcángeles, pero la verdad es que la verdad es que en un cierto periodo de tiempo, la tierra se debilita demasiado que ni ellos pueden mantenerlo, nadie se da cuenta y por eso, Yagami y yo decidimos encargarnos de ese problema en aquel periodo de tiempo lo más cerca posible de la tierra… y la forma más cerca es siendo parte del planeta, un humano más.

-Con ese periodo de tiempo… ¿Te refieres cada 200 años?

-Así es, cada 200 años reencarnamos como humanos con el deber de seguir dándole vida y fuerza a la tierra y a todos los habitantes… no queremos que la Epidemia se repita. – Confeso al final con un tono de voz que delataba lo triste que se sentía por recordar el duro pasado.

-¿Por qué esas responsabilidades se toman después de los 18 años?

-Una parte es por lo que te mencione antes, la adaptación del poder a tu cuerpo. Pero el otro motivo, y el más importante, es para que las reencarnaciones tuvieran una visa escolar, una vida normal, de plenitud y libertad antes de…

-¿Antes de…? – Queriendo acabar con ese silencio de suspenso.

-Antes de vivir en el mundo subterráneo de China para siempre. Siendo tu única obligación rezar y vivir hasta la vejez por el bienestar del planeta y su gente.

-¿Con qué ese ha sido mi destino de vida? – Susurro con una triste sonrisa.

-Lo siento. – Se disculpo con sinceridad mientras le acariciaba los cabellos. – No sólo fui incapaz de protegerte del matrimonio… también te he arrastrado a este modo de vida… Pero…

-¿Pero?

-Kurosaki Ichigo parece que no se dará por vencido, esta decidido en salvarte. Tal vez… tal vez él si sea capaz de cambiar tu destino.

-Pero… - Orihime se sonrojo nuevamente ante aquellas palabras. – Pero se supone que debo casarme para vivir y cuidar la Tierra.

Keishi le sonríe y sus labios se movieron, diciéndole algo que la hizo sonrojar.

Orihime despierta.

Despertó con los ojos abiertos y sonrojada por las palabras de Keishi que aún repetían en su cabeza una y otra vez, incluso se llevo sus manos a sus mejillas para notar, que en efecto, estaban muy calientes.

Es que lo que ella le había dicho en verdad la sorprendió, jamás se imaginaría eso con…

-Debo dejar de pensar en eso. K-Kurosaki-kun jamás haría eso conmigo. – Cubriéndose con las sabanas por la vergüenza.

Estuvo así un momento hasta que optó por levantarse y notó que ya era de día. ¿Por cuánto tiempo se habrá dormido? ¿Cómo estarán sus amigos?

Abre sus ojos sorprendida.

Ya no los podía sentir.

¿Acaso todo habrá acabado mientras dormía?

Oye golpes a su puerta y entra nada menos que Dewei acompañado de unas cuantas mucamas y una de ellas, llevaba un gran vestido blanco que detuvo el salir del corazón de Orihime por lo que su sangre tampoco circulaba.

-¿Qué…? – Trago saliva. – ¿Qué sucede?

-Ha llegado la hora. – Le respondió Dewei con la tristeza en sus ojos y asiente al ver como Orihime se sorprendía más. Sí… ya es la hora de que debemos casarnos.