Bueno, al fin les subo otro capitulo de Ritual

Disfruten de este capi de 9 paginas...maldigo el 9, nunca me deja llegar al jodido 10! xDDDDD

Bleach es propiedad de Tite Kubo, menos la trama y los arcangeles con sus guardianes, son mios

Capitulo 11: Yun.

Cuando Renji había perdido, Rukia sintió su reiatsu desaparecer de golpe, deteniendo su carrera y siendo rodeada por la preocupación de perderlo.

-¡Renji! – Gritó volviendo a correr, pero con más velocidad, casi usando el Shumpo.

Había llegado al territorio de Shintarow, encontrando al pelirrojo en el suelo e inconsciente, se acercó a él mientras lo llamaba a gritos, colocándose de rodillas a su lado. Aparte de que la parte de arriba del traje estaba quemada y destruida, mostrando su bien trabajado abdomen, le pareció extraño que estuviera curado…

¿El enemigo lo sanó?

Bueno, lo importante es que esta fuera de peligro.

-Renji. – Apoyando sus manos en el pecho del pelirrojo, comenzó a sacudirlo para despertarlo. – Renji, vamos, despierta.

Un quejido de dolor le advirtió detenerse. Aliviada de que se haya despertado, observó como el pelirrojo apretaba sus parpados y se quejaba en silencio sobre un dolor de cabeza y muscular, pero todo desaparece al ver un par de ojos violáceos.

-¡Rukia! – Exclamó incorporándose de golpe, ocasionando que le doliera de nuevo el cuerpo. – Au…

-No te esfuerzo, aun sigues afectado de tu reciente batalla.

Renji se ve e incrédulo, se toca el pecho, buscando rastro de sangre o heridas.

-¿Cómo es que ya no estoy herido?

-No lo sé, sentí tu reiatsu desfallecer y al encontrarte, estabas así.

El Shinigami sigue contemplando su mano, tratando de rastrear alguna migaja de reiatsu del responsable, pero nada… aunque supuso que a lo mejor su salvador había sido Shintarow. Sonrió con ironía, salvado por el enemigo…

-Hay que seguir adelante o no estaremos al lado de Ichigo y los otros para pelear contra el enemigo principal.

Rukia se lo quedó mirando y luego sonrió.

-Hay que interrumpir una boda… u obligar a Ichigo que se case con ella, cualquiera de las dos opciones nos sirven.

-Creo que eso no es permitido legalmente.

-Nadie tiene que saber… y le hacemos un favor a Inoue.


-¡Shui!

Shintarow entró al templo de agua, buscando desesperado a la pequeña preadolescente, pero nada, sólo había agua en el suelo, el chico se mojaba por los chapoteos que hacía sus pies.

-No está… alguien se a llevado su cuerpo

He sido yo.

-¿Xia? – Viendo el techo asombrado.

Por favor, ven al templo central.

Resignado, pero aliviado al mismo tiempo, el arcángel obedeció, desapareciendo del templo de Agua en un segundo y aparece en el Central al otro.

El templo central contaba de cuatro pisos, en el último se llevaría a cabo la boda entre Orihime y Dewei, en el tercero y segundo contaban con miles de habitaciones de lujo, cada uno con su baño personal y el primer piso era como un piso dentro de otro, circular y con sólo dos puertas para entrar.

Shintarow había aparecido en el primer piso, frente a una de las dos puertas, revelando que adentro de ese cuarto tan protegido había cuatro sillas en el centro, formando un cuadrado y viéndose entre si, alejados unos seis metros del otro, pintado con su elemento correspondiente: Azul, Naranja, Amarillo y Verde. Las cuatros paredes tenía grabados de las estaciones del año y en una esquina había una especie de urna de cristal, en que adentro estaba nada menos que Shui, desprendiendo un pequeño brillo azul a pesar de su extrema palidez a causa de la muerte.

-¡Shui! – Corriendo hacía la urna, apoyando sus manos en el cristal, se percató del brillo. – ¿Aún esta viva?

-Mas o menos. – Xia se apareció a su derecha. – Gracias a En, que se adentró a su cuerpo, su alma esta retenida en el limbo, así será menos dolorosa su etapa de resurrección cuando Orihime-sama la salve.

-Pero para poder revivir a un arcángel es realmente difícil y más en su estado, tiene que tener su poder por completo y en balance… con cada minuto, su equilibrio se deshace.

-Lo sé, por eso no debemos preocuparnos… Shui regresará a nosotros una vez que Orihime-sama y Dewei-sama se casen.

-¿A dónde vas? – Preguntó al verlo partir a la salida.

-Pronto será mi turno de recibir a mi invitado.

Y se marchó, cerrando la puerta despacio y seguro de sí mismo.

Shintarow volvió su vista a la urna, a la preadolescente que se encontraba en los dos mundos, vida y muerte, con un hilo de esperanza que dependía del matrimonio de Orihime.

-Tranquila Shui, todo acabará y volverás con nosotros. – Le prometió con una sonrisa y acariciando el cristal.


Los grandes ojos negros veían flechas azules volando por los aires a gran velocidad y siendo interceptados por tierra o por un conjunto de hojas de otoño.

-¡Trébol de la suerte! – Un gran trébol de cuatro hojas protegió a Lian de un ataque directo de la Seele Schneider. – Buena jugada, pero no es suficiente. – Estirando su mano izquierda, de su mano se libera un látigo en forma de ramas, con pequeñas hojas que atacaron al Quincy.

A pesar de haber recibido el daño, Uryuu cayó sin problemas de pie, limpiándose la sangre que corría por su mejilla con su lengua ya que estaba cerca.

-¿Sabes que acabas de hacer algo que te hacer ver atractivo? – Se cruza de brazos. – Increíble que no tengas novia.

-No estoy interesado ahora… y es más increíble que sepas eso.

-Me lo dijo tu madre. – La sangre del Quincy se congeló y su cuerpo se detuvo, acto de que le daba miedo que mencionaran a su madre, reacción totalmente opuesta a la que obtiene cuando se trata de Ryuuken.

Su madre es la persona quien más respetaba y temía a la vez.

Reaccionó de inmediato al verla atacar con una espada hecha de hojas, dando un salto y al caer sobre este, estira uno de sus pies para propinarle una patada, pero Lian lo detuvo con su brazo derecho (sostenía la espada con la izquierda por ser ambidiestra) e invocó una brisa que mando volar al muchacho.

-Es irónico que sepa pelear tan bien una señorita de buena sociedad.

-¿Me lo dice el hijo de un doctor de fama nacional y de la mujer conocida como la María Antonieta del Este? – Preguntó Lian con una sonrisa sarcástica. – Pero tomare tus palabras como un cumplido.

Era sólo un bebé que recién había nacido, pero en el momento que fue cargada por su padre, él supo que había traído al mundo a un ser especial.

-Gracias. – Agradeció al chofer de su limusina privada, que la estaba ayudando a bajar.

-Que tenga un buen día en la escuela, Lian-sama.

Lian inclinó la cabeza y se adentró a su escuela, ignorando los comentarios de los demás estudiantes sobre ella. Caminando en silencio, revisó uno de las pancartas en que salían las calificaciones generales de los estudiantes de su salón… y estaba en primer lugar.

-Ahí esta Deng Lian. –Comento una estudiante. – De nuevo ha tenido el primer lugar.

-Es tan inteligente… y tan bonita, se nota que es alguien de la sociedad.

-Es de una de las cinco familias más ricas de China.

Y los rumores se fueron perdiendo al alejarse lo suficiente de ellas…

era molesto.

No se juntaba con personas, sabía que la gente que se acercaba era sólo por conveniencia, sólo su madre, su niñera y la servidumbre de su hogar eran lo más cercanos a lo que podía llamar "amigos" ya que siempre estuvieron ahí para ella, jugando, enseñándole el mundo y cocinando.

A pesar que no lo demostraba mucho, los apreciaba.

Para la escuela, ella era una chica perfecta: hermosa, inteligente, calificaciones excelentes, adinerada, profesional en los deportes y miles de cosas más…

pero ella no se sentía tan perfecta.

Tenía un espacio vacio en su corazón.


Tenía que asistir a una fiesta con sus padres.

Ante los ojos de Lian, su madre era una diosa que reencarnó, era mucho más hermosa que ella, preciosos ojos verdes claros que destellaban paz y alegría, delicada piel blanca como muñeca y su larga cabellera hasta la cintura, sedoso y delicado, de color café oscuro. Su padre le dijo que ella, Deng Lian, era una viva imagen de su madre, Deng Fang.

-Lian. – Su madre se acercó, inclinándose para estar al mismo nivel que ella. – Puedes ir afuera a caminar un poco si prefieres, el jardín esta hermoso.

Asintió con la cabeza y se fue alejando de su madre, sin saber que ella le sonreía. Fang comprendía que su hija no sabía socializar con la gente porque no podía confiar en alguien que no rodeara su círculo de vida.

Ya afuera, Lian caminó alrededor en una especie de lago, al ir caminando, iba dejando un camino de flores que embellecía más el lugar, al ver su obra, sonrió a gusto, algo que no mostraba ante los demás.

A continuación, creo algo parecido a un puente pequeño que cruzaba el lago, hecho de ramas y hojas, y que uso para sentarse en la cima, con sus pies a un metro del agua, viendo el reflejo de la luna en ella.

-Se que soy una persona solitaria que evita la decepción. – Le dijo a su reflejo sin emoción alguna. – Pero… ¿Por qué eso me molesta tanto? – Suspiro cansada y molesta. – Los sentimientos son un estorbo para la gente como yo.

Si te molesta estar sola… ¿Puedo estar contigo?

-¿Eh? – Gira su cabeza por todas partes, esperando encontrar a una persona.

Pero a cambio, las algas que estaban bajo el lago comenzaron a crecer y al quedar a la mismo nivel que ella, se agruparon para formar un círculo, que no tardó en romperse como cascaron y desde ahí salió un koala del tamaño de una mano adulta.

Hola Lian, finalmente nos conocemos, estuve esperando este día siempre.

-¿Me conoces? – Atreviéndose a ofrecerle sus manos para que el animal se posara ahí como asiento. – ¿Quién eres? ¿Y cómo es que hablas?

Te conozco desde el día que naciste, mi nombre es Ali, soy la guardiana del arcángel de la Tierra.

-¿Guardián? ¿Arcángel? – Se confundía más y más, las respuestas no la ayudaban en nada.

Sí, tú… Lian, tú eres la reencarnación del arcángel de la Tierra.

-¿Qué? – Sorprendida, trata de decir algo más, pero esta revelación le impidió el habla. – Lo siento, pero te estas confundiendo de persona.

No me estoy confundiendo de persona, mira lo que has hecho con tus poderes, este don que tienes de pequeña, ¿No te has preguntado del por qué lo tienes? Esos son tus poderes de arcángel, estas destinada a reunirte con los otros arcángeles y…

-Alto ahí koala. – Apartando sus manos de la criatura, quien ahora usaba de nuevo sus poderes para mantenerse. – yo no me relacionó con las personas… ni mucho menos con un animal que habla.

Pero Lian, nadie escapa de su destino… y si no lo aceptas antes de que tu poder despierte, puedes causar un accidente.

-Deja de mentir, mis poderes los he controlado bien en todos estos años… entiende que no quiero la compañía de nadie. – Colocándose de pie sobre el puente para comenzar a descender. – Odio la compañía.

Más bien, la temes. – Reveló, deteniendo los pasos de Lian. – Se que te has apartado de la gente porque evitas decepcionarte o ser utilizada… ¡Pero eso no te pasará con nosotros! Todos somos una familia.

-Odio las mentiras. – Y se fue corriendo, quería perderlo de vista.

Lian… se que tienes miedo… pero… podrías terminar lastimando a alguien.

Había amanecido con un terrible dolor de cabeza y del estómago, tenía nauseas y creía que iba a vomitar… por suerte, hoy no había clases, así que podía estar en casa sin esta preocupada de que perder clases era perder valioso conocimiento brindado por los sabios maestros.

No había visto a su padre desde la fiesta, de ahí yace dos meses, se había ido a viajes de negocios a primera hora de la mañana siguiente, quedando en la gigantesca mansión sólo ella, su madre y la servidumbre.

Tampoco se le había aparecido ese koala… algo que le aliviada, no lo quería en plan testarudo yendo a cada parte por donde ella iba, tratando de convencerla de un destino que no era cierto… ¿Ella una reencarnación arcángel? ¿Destinada a estar rodeada de personas? Tonterías… ella debía estar sola, era todo lo que debía saber.

-¿Lian? – La susodicha abrió sus ojos con esfuerzo, el dolor era cada vez peor, con dificultad pudo reconocer la silueta de su madre, acariciándole la frente suavemente y preocupada. – ¿Cómo te sientes?

-Me siento cada vez peor. – Admitió resignada, no le gustaba preocupar a la gente que le importaba.

-Creo que lo mejor será que llame al doctor.

Lian abrió sus ojos de golpe, asustando a su madre, y de un momento a otro, ella gritó.

-¡AAHHH! – Se revolvía en la cama con sus manos golpeando su pecho, lo que estaba sintiendo no era para nada normal.

-¡¿Lian? – Alarma y sin saber que hacer, Fang tomaba como podía a su hija. – Lian, resiste por favor.

Ella no escuchaba a su madre, estaba muy ocupada tratando de luchar contra el dolor, comprendiendo que era lo que le pasaba mientras un calor infernal recorría su interior, el sudor era la prueba de ello, su respiración estaba fuera de control… como sus poderes.

Mientras su cuerpo seguía revolcándose y agitándose como si recibiera descargas eléctricas, las plantas que adornaban su habitación comenzaron a crecer sus ramas más y más, su proceso se iba adelantando, invadiendo para transforma el lugar en una especie de selva tropical. Fang era conocedora de sus habilidades, pero estaba sorprendida de lo que sus ojos le mostraban.

-¿Lian?

-Madre… v-ve-ete por favor… p-po-po… dría lastimar… te. – Le esta dificultando hablar por falta de aire y por el dolor, sus mejillas ardían, lo que sentía era las mismas descripciones de un infarto… ¿Acaso se iba a morir?

-No voy a dejarte… voy a llamar ahora mismo a un doctor. – Sacando un celular del bolsillo.

-N…o… de… bes…. – Se calla por otro golpe en el corazón, agarrándose las ropas con desesperación.

Sus ojos quedaron completamente blancos y las sabanas se corrieron por una brisa que entró dentro de la cama sin permiso, ocasionado por ella. El grito de Lian fue más desgarrador y fuerte que el anterior, casi bestial. Su cuerpo brilló de verde, las plantas volvían a aumentar la velocidad de crecimiento y rodearon a Fang, atrapándola como a su cena.

-Q-Q-… ¡Lian!

Otro grito, su poder se estaba saliendo de control, expandiéndose de su cuerpo de una forma bestial que fue golpeando todo a su paso, incluso a Fang, quien gritó también por el impacto y luego…su cuerpo sólo se mantuvo firme con ayuda de las plantas que la aprisionaron.

Temblando, Lian se fue incorporando torpemente, respirando agitadamente, cubierta de una capa de sudor que había mojado su pijama que pensó que necesitaría una ducha después. Ya de rodillas, se abraza a sí misma, tratando de mantener sus ideas en orden.

-Que… ¿Qué fue eso? – Su cuerpo seguía temblando, respiraba a grandes bocanadas después de tanto tiempo sin aire en sus pulmones. Recordó las palabras de ese koala parlanchín. – ¿Será que desperté todo mi poder como esa tal Ali dijo? – Pasa una mano por su frente húmeda. – No sabía que fuese tan doloroso.

En eso, recordó a su madre, giró su cabeza para buscarla, llamándola y se sorprendió con lo que se encontró: Su madre, aparentemente dormida y atrapada en las ramas locas que no planeaban soltarla…

¿Por qué su madre estaba más pálida?

Desesperada, se bajo de la cama, sin dejar de llamarla, va caminando a ella perdiendo el equilibrio a causa de que su cuerpo seguía agotado. ¿Por qué no le estaba respondiendo? Ya frente a ella, la liberó de su prisión, volviendo a llamarla mientras la rodeaba en un abrazo, estaba muy blanca y no reaccionan ante el llamado o sacudidas de su hija.

¿Por qué no responde?

Una descarga recorre su cuerpo, estaba asustada ante una loca idea que cruzó su mente.

Reviso su pulso… y no hubo nada.

Sus ojos se abrieron de horror… su madre muerta…

¡Y ella la había matado!

Ante la realidad, sus ojos comenzaron a arder y veía borroso, señal de que se lanzaría a llorar.

-Mamá. – Susurró incrédula, tocando sus mejillas en una etapa de negación, no podía creerse que su madre había muerto en sus manos. – Mamá abre los ojos… ¡Mamá, abre los ojos por favor! – Estalló en lágrimas y tenía un nudo en la garganta.

¿De qué servía tener poder si no podía revivir a su madre? No la pudo proteger, y lo más irónico, de ella misma.

Lloraba sin esperanza y desesperada, hundiéndose en el cuerpo sin vida de su madre.

La puerta se abrió, dando paso a Cong, que había vuelto de su viaje de negocios por un extraño presentimiento que lo recorrió en el momento que su esposa le informó que Lian enfermó. Lo que encontró, lo asombró y devastó: las plantas súper desarrolladas, su hija llorando sin control y el cuerpo de su mujer inmóvil.

-¿Lian? – Dijo acercándose a ambas.

Lian no le dijo nada, no se atrevía a verlo a la cara después de lo que había hecho.

-¿Lian? – Repitió.

-Lo siento papá… yo trate de evitarlo… te lo juro… te juro que yo no quería esto… ¡Yo no quise…! – Desesperada, oculta su rostro mojado por tanto llorar y sudor. – ¡Mamá esta muerta! ¡Ha muerto en mis manos! – Sus dedos fueron subiendo para agarrar su cabello. – ¡Yo la he matado! – Tirándose para atrás.

Se merecía golpes de su padre, como su odio y que la eche de la casa, no un… no el abrazo que estaba experimentando ahora mismo que se sorprendió… Cong la estaba consolando en vez de repudiarla.

-¿Papá? – Susurró atónica.

-No es tu culpa, Lian. – Le aseguró acariciándole los cabellos. – Siempre supe que eras una persona especial, era normal que tu poder se liberase y no supieras controlarlo.

-¿Por qué me pasa esto?

-Porque estás destinada en hacer algo grande. – Le respondió viéndola a los ojos, tomando las mejillas de su hija con ambas manos. – Pero no sola.

-¡Esto ha matado a mi madre! – Le gritó poniéndose de pie llena de rabia. – ¡¿Qué tiene de grande matar a alguien?

-Matar a alguien que amas es muy doloroso Lian… por eso he llegado.

Padre e hija se asombraron por esa voz desconocida y vieron a un extraño sentado en una de las sillas del cuarto de la chica, a Lian le sorprendió sus ojos, uno era rojo y el otro azul. Pero no estaba solo, detrás de él, estaba un muchacho rubio que parecía una especia de mayordomo, esperando que su amo de ojos bipolares, le diera una orden.

-Aunque no pudimos llegar a tiempo, tal vez hubiéramos hecho algo para impedir tal desgracia… lo siento mucho

-¿Quiénes son ustedes? – Cong se puso delante de su hija en acto de protección, aumentando la culpa en Lian, ella no se lo merecía.

-Tranquilo Deng Cong, nosotros no venimos a lastimar… jamás lo haríamos.

-¿Qué quieren? – Preguntó Lian.

-Mi nombre es Chu Dewei. – Se presentó poniéndose de pie para inclinarse.

-Me llamo Sheng Xia. – Xia llevo una mano a su pecho y se inclinó también. – Es un placer conocerte al fin, hermana.

-¿Hermana? – Asombrada.

-Soy tu hermano, el arcángel del viento.

Lian abrió sus ojos, recordando a esa koala… de nuevo la palabra arcángel estaba invadiendo su territorio, su vida. De nuevo su cuerpo temblaba… ¿Esto paso por qué no acepto su "posible" destino?

-Esto paso… por mi culpa, ¿no es así? Porque rechace a Ali y sus palabras, no la escuche cuando me advirtió. – Cerró sus ojos, volviendo a sentirse desesperada.

-¿Y por qué no enmiendas tu error? – Para su asombro, Dewei estaba frente a ella en segundos. – Sé que has evitado a la gente por miedo a salir decepcionada o lastimada, pero puedes confiar en nosotros, somos una familia. – Ofreciéndole su mano.

Lian se lo queda mirando confundida por no estar segura de que su pecado pueda ser perdonado, asustada de un cambio radical en su vida e insegura de creer en alguien que apenas conocía, pero… algo dentro de ella le gritaba que confiara en él, que diera su vida por él, no por algo romántico, sino porque era su deber.

-Si me voy contigo… ¿Podré controlar mis poderes? ¿No lastimare a nadie más?

-Te lo prometo… pero a cambio, tendrás que confiar en nosotros y abrirnos tu corazón… para que no estés más con ese vacio en el corazón.

Con otro salto, esquiva las flechas de Ishida.

-Esto se esta volviendo monótono. – Se quejó con la vista en Ishida. – ¿Eso es todo lo que puede hacer un Quincy? Me estás decepcionando.

-Lamento oír eso. – Se disculpó subiéndose los lentes. – Trate de contenerme como el caballero que soy, pero… tendré que ser más rápido y agresivo si quiero derrotarte y seguir adelante.

Lian depositó sus manos en las caderas, notablemente ofendida.

-Soy una guerrera también, no tienes que mostrarme piedad por ser una mujer, estúpido.

-Me disculpo…enmendaré mi error en la batalla.

-Veamos que es lo que-…

Se cayó por el asombro, ya que Ishida había desaparecido ante sus ojos y al darse cuenta, él taba detrás de ella, apuntándola con sus flechas. Rápidamente se giró, y a pesar de ser tarde, trató en usar sus poderes para protegerse. Resultó herida, pero no demasiado gracias a su sentido de sobrevivencia, a pesar de haber impedido estar agonizante en el suelo, su cuerpo igual liberaba gotas de sangre por los cortes largo que se ganó y su ropa se ensucio por el líquido rojo y por el polvo.

-Esto es lo que estaba esperando, Ishida Uryuu. – Sonriéndole con arrogancia.

Volvió a sorprenderse por ver a Ali detrás del Quincy, completamente enojada y antes de poder detenerla, el guardián ya había golpeado a Ishida con su pata derecha, mandándolo a volar a gran velocidad, pasando por el lado izquierdo de Lian con sólo un par de milímetros de distancia.

-¡Ali! – Le reprochó antes de que ella actuase de nuevo. – Esto es una pelea, es normal que resulte herida en algún momento. – Se giró para ver a Ishida, tratando de mantenerse de pie con una mano en la zona de las costillas, parece que Ali le rompió algunas. – Lo siento, Ali se enoja cuando me lastiman. No volverá a pasar.

-¿No crees que estas siendo blanda conmigo? – Fue la respuesta del Quincy, llamando la atención de Lian. – Me has regañado por contenerme porque eras mujer… pero tú también te has estado conteniendo… no me has mostrado todo tu poder.

Lian parecía curiosa de qué Uryuu haya sabido sus pensamientos o su verdadera fuerza con sólo ver el desarrollo de la batalla… sonrió con superioridad y confianza.

-Es verdad… parece que también debo disculparme. – Paso una mano por su cabello para llevarlo hacía atrás. – Digamos que te estaba poniendo a prueba. – Admitió manteniendo su sonrisa. Ali se había acercado para estar a su lado. – Y felicidades, la has pasado. – Posó su mano sobre la koala. – Pero recuerda: Ten cuidado con lo que deseas.

Arcángel y guardián se vieron rodeados por una inesperada brisa de color verde, era el aura de ambas que se estaba fusionando. Ishida se sorprendió por el reiatsu que iba creciendo más y más con el paso de los segundos, sabía que le estaba ocultando fuerza y poder, pero no se esperaba tanto.

-Por los poderes de los espíritus de la tierra, escuchen mis ruegos y lancen sus copos de sabiduría y belleza de primavera para volver a ser uno.

Y el reiatsu de color verde explota tan fuerte que Ishida perdió el equilibrio y cayó al suelo de rodillas, a pesar de su cuerpo débil, se mantuvo con la mirada firme, viendo que una especie de arbusto con flores de cerezo habían cubierto a Lian y Ali. Una vez todo en calma, las flores y hojas fueron cayendo rápido, revelando cada vez un pedazo más grande de lo que hicieron, revelando lo que le pareció a Ishida una…

-¿Acaso se han fusionado?

-Así es, captas muy rápido. – Le felicitó. – El arcángel y el Guardián son como un ser que se dividió en dos… lo que hice fue un hechizo que nos hace uno, aumentando mi reiatsu casi cien veces más.

Las orejas de Lian cambiaron, ya no eran humanas, ahora eran de koala, como la cola que le creció y sus garras, su piel ahora se había teñido a uno de color verde claro, con el sol pintado de blanco en su estómago, como Ali (se le notaba porque su fusión causó que sus ropas se cargaran por la fuerte presencia espiritual, así que ahora su pollera le llegaba por debajo de los pechos) y sus ojos, que antes eran verdes claro, estaban ahora brillando en un intenso color negros.

-Ahora…. – Con sólo un paso, el suelo se fue agrietando, liberando ramas secas que no se veían para nada amistosas. –… iremos a tu segundo examen.


Ichigo corría sólo, hace como quince minutos, él, Yoruichi y Sado, se habían pillado a otro ejercito de hombres que lucharían por impedir el paso de los intrusos que buscaban la destrucción del mundo, así que el mexicano y la morena sexy gata le abrieron el paso para que él pudiera seguir adelante.

Sólo había un camino desde que había dejado a sus amigos, había girado derecha, izquierda, derecha, derecha, izquierda, derecha, izquierda, izquierda, izquierda, y ya se estaba agotando la paciencia de aquel pasillo que no parecía tener fin.

Para su buena suerte, ya lograba distinguir a lo lejos una puerta, así que aumento la velocidad para salir de aquel truco de manicomio.

Al estar al fin frente a ella, no dudo en abrirla, notando que le esperaba un cuarto completamente oscuro, pero sin miedo, se adentro. Una vez adentro, la puerta se cerró y la iluminación llegó, siendo lo primero que ve, una estatua de la Virgen María de pie frente a un escenario a varios metros lejos del Shinigami. Notó que estaba lo que parecía ser un salón de baile, muy alto y espacioso, con las paredes y el techo pintadas de obras de arte, parecía la Iglesia Sixtina.

Ya en el centro, buscaba una puerta desesperado, tenía que salir de allí y seguir avanzando, pero no encontraba nada, ni siquiera una mísera ventana.

-Bienvenido a mis aposentos.

Alerta, Ichigo espero la llegada de su indiscutible adversario, descubriéndolo sentado en pleno aire con ayuda de nada, era como el truco de Shinji, pero en vez de estar boca abajo, estaba sentado como si en verdad hubiera una silla ahí.

El Shinigami Sustituto miraba como iba descendiendo sin dejar su posición, era alto, parecía mayor que él, debía rondar los veinte y algo, de corta cabellera rubia y ojos completamente blancos, estos llamaron la atención del pelinaranja.

-Los modales son importante. – Termino sentando en la orilla del escenario, frente a la estatua. – Mi nombre es Sheng Xia, guardián del viento.

-Kurosaki Ichigo. – Preparando a Zangetsu.

-Lo sé. – Confesó, inclinándose como parte de su saludo. – Te estaba esperando.

-No vengo a perder el tiempo, así que apártate. – Le ordenó apuntándolo con Zangetsu.

-Vaya, que eres impaciente. – Dijo poniéndose de pie y analizando sus jeans por si se le había quedado alguna suciedad. – Si quieres pasar, tendrás que vencerme… o convencerme dejarte pasar. – Sonriendo con arrogancia.

Ichigo atacó molesto, no le gustaba esa actitud de arrogancia y superioridad… ya tenía bastante con el cuatro ojos, le lanzó un Getsuga Tenshou directo a pleno aire, seguro que lo dejaría lo suficiente herido como para burlarse y obligarlo a sacarlo de la habitación…

… pero no contó con que su poderosa técnica se disipara por todos lados, prueba de qué no le había hecho efecto, como atacaron por todas partes que se creó mucho humo, dificultándole ver, pero al irse disipando, notó que Xia estaba con los ojos cerrados y de brazos cruzados, prueba de que no había hecho absolutamente nada y lo que había impedido que saliese herido, fueron unas alas transparentes que lo protegieron como escudo.

-Es grosero atacar al anfitrión así de golpe, Kurosaki. – Le enseñó modales mientras las alas se extendían, desapareciendo. – Y ni siquiera me has dejado presentar a mi amiga.

A su lado izquierdo, se apareció una gran cacatúa blanca, plumas de dicho color, ojos de color verde claro, tenía seis metros de altura y su pico era de oro. Con una de sus alas, volvía a proteger a su amo.

-Te presentó a Yun, la guardiana del viento… bueno, ¿Empezamos? – Y el viento fue invitado, invadiendo la habitación.


Bueno, en este capi trate de mostrar algo diferente de sufrimiento a Lian, tal vez no paso la infancia llena de dolor, pero si de un dolor a la soledad y con la carga de haber matado a su madre con sus manos.