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CAPÍTULO 51


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LA NUEVA COMPAÑERA

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La pantalla del televisor se quedó en negro cuando Booth ya no soportó oír más y lo apagó. Brennan seguía inmóvil mirando al vacío negro de la pantalla, tan negra como su mente en este instante. Un temor recorría todo su cuerpo de tal forma que no se podía mover, no sabía qué hacer. ¿Cómo? ¿Por qué? Eran las cosas que más preguntaba a sí misma, sus ojos se cristalizaron al momento, la aprensión que sentía por la palabra 'negligencia' la sofocaba. 'No, no, no'. Negaba a sí misma que aquello no era cierto. 'Nunca he cometido una negligencia, soy una profesional, no lo he hecho'. Repetía confusa en sí misma. Booth la miró paralizado, no sabía si abrazarla o no, no tenía ni la más remota idea de lo que pensaba ella, las acusaciones hacia ella eran las peores.

'¡Vamos, Booth! haz algo, dile algo' dijo para dentro de sí, pero cuando abrió la boca pensando en decirle algo su celular empezó a sonar, miro éste y a Brennan, como si decidiera cual era lo más importante, se balanceó como si quisiera ir hacia Brennan pero acabó por ir por su teléfono.

-Agente Booth -dijo con una voz grave. Ángela seguía del otro lado de la línea y al ver que Brennan no respondía apagó el móvil para volver a llamarla. Brennan al oír a Booth hablando con alguien bajó la mirada hacia el suelo y se perdió en éste hasta que su móvil volvió a sonar, lo miró confusa y lo cogió.

-Dra. Temperance Brennan -dijo de forma seca y abatida como si necesitara decir su nombre para saber quién era en ese momento. Ángela sintió el abatimiento de su amiga tan sólo oír su voz.

-Cariño, Cam nos está esperando en el Jeffersonian -dijo reprimiendo las ganas de decir que "lo sentía mucho, que todo iba a salir bien", pues sabía que en ese instante nada de eso ayudaría demasiado a Brennan. Mientras lo decía, Booth en su teléfono escuchaba a su jefe.

-Agente Booth, lo quiero de inmediato en mi oficina -el tono de Cullen era de enfado, Booth bajó la mirada al oírlo y se encogió de hombros como si su jefe estuviera delante suyo.

-Ahora mismo, señor -dijo cohibido por la voz de su jefe y de pronto oyó la línea libre, había cortado la llamada con furia.

Brennan le dijo que iba ahora mismo a Ángela y en ese instante aún seguía mirando hacia abajo como razonando la información recién llegada.

Booth se aproximó a su lado como si no fuera notado por ella, le tomó la mano y entrelazó sus dedos con los de ella, una unión que no duro más que unos segundos pues de pronto Brennan se puso de pie.

-Me tengo que ir -dijo cogiendo su blusa rápidamente e intentando ponérsela. Sus manos parecían estar trémulas, su respiración agitada y caminaba rápidamente, con una expresión que daría miedo a cualquiera que la mirase. Eran demasiados sentimientos juntos, sentimientos no del todo buenos y felices como su embarazo, sentimientos confundidos por la fuerza de su racionalidad alterada por la vulgar burla de la sociedad.

Brennan andaba de un lado a otro hasta que Booth la aprisionó en sus brazos con el rostro pegado a su pecho y la mantuvo. Brennan respiraba forzada y al principio forcejeó sin decir nada sólo por la euforia de sus pensamientos que le carcomían por dentro.

-Tranquila, estoy aquí -dijo intentado aquietarla. Brennan se pegó a él abrazando con fuerza su torso aún desnudo.

-Eso, tranquila, mi amor, ¿sí?, estamos juntos -dijo besándole la cabeza.

Brennan tranquilizó su respiración y él la separó un poco para mirarle a sus confusos ojos.

-No estás sola, mi amor, estoy contigo -dijo muy convicto mirándole firme a los ojos. Brennan suspiró y bajó la mirada.

-Tenemos que irnos -dijo separándose de él, pero la impidió.

-Mírame -dijo levantándole el rostro, le dolía mirarla y verla así de perdida en sí, suspiró y se puso firme para que ella no intentara huir de lo que le iba a decir.

-Ve adentro, dúchate -Brennan abrió la boca para decirle algo pero la expresión firme de Booth la hizo callar-... Come algo y después te vas al Jeffersonian.

-¡Booth! -dijo con voz impaciente y desanimada por su pedido.

Booth suspiró.

-No hay "Booth". Sé cómo te sientes y en este momento toda D.C está comentando lo nuestro… Brennan, te necesito bien, estas débil y frágil, necesitas ducharte y comer, ¿bueno? Te quiero bien… no sabemos qué está pasando y lo que menos quiero es saber que tu salud saldrá afectada en todo esto, ¿me entiendes?

Brennan sólo asintió, muchas veces odiaba que Booth sin saber de nada acabara acertando en el clavo, "su salud", claro, ¿cómo no? "Sus bebés" tenía que estar bien para apoyar a Booth y para cerrar ese maldito caso.

Se separó de él y salió en dirección a la habitación, Booth se cerró el pantalón y busco su cinturón para luego ir a la habitación en busca de ropa limpia, oyó el agua y entró en el baño para avisarle a Brennan que se iba y que iría tan pronto pudiera al Jeffersonian, ella sólo dijo que sí y él se marchó.

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Las palabras de la periodista no salían de su mente, rondaban su cabeza dándole vueltas sin soluciones.

Vamos, Brennan, ¿desde cuando te importa lo que dicen los demás?, olvídate de las imágenes de una vez. Se decía intentando no pensar en las fotos que toda D.C había visto de su intimidad con Booth, aunque esto era lo que menos le preocupaba ya que en sí su relación con Booth no era fuera de lo "normal". Si no fuera por sus trabajos, o más bien por el de ella, ya que Booth hiciera lo que hiciera el FBI lo camuflaría pero a ella no, su imagen pública, su trabajo, dependía de todo de su reputación como la mejor forense del país, pero en ese momento esa imagen estaba siendo motivo de burla a todos su amigos y enemigos. Respiró hondo y se mojó la cabeza, el agua caliente parecía enfriar sus irreflexivos pensamientos. Booth tenía razón, después de ese baño tal vez se sentiría con más fuerzas para hacerle frente a lo que venía por delante. Cuando salió del baño se vistió y se fue a la cocina a comer algo, aunque todo lo que veía le daban nauseas, suspiró rendida al ver un trozo de tarta que tenía Booth allí y que por algún motivo al mirarla le dieron ganas de comérsela, y así lo hizo.

Tragaba despacio los trozos de frutas cosidas que tenía la tarta. "Podrían al menos colaborar y exigir cosas más fáciles de tragar, ¿no?" dijo mirando a su vientre sin ni percibir que lo hacía. Después de comerse la tarta, los cereales y un zumo de fruta, acabó por llenar su bolso con barritas de cereales, pensó que las iba a necesitar ya que no pensaba volver a casa hasta tener al menos un sospechoso detenido y sus bebés iban a tener hambre durante ese tiempo, ya que, según sabía, en lo embarazos de gemelos las madres siente el doble de los síntomas del embarazo.

Salió de allí deprisa, tenía que empezar a trabajar lo más pronto posible, tenía que limpiar su título de "la mejor antropóloga forense de país".

En ese mismo instante, Booth llegaba al FBI, se adentró en el ascensor vacío pero tan pronto se puso a caminar hacia el despacho de su superior sintió la mirada de todos en su espalda, no era para menos, sabía que en el FBI los chismorreos circulaban más rápido que el aire. Portó una mirada seria y un andar que pasaría por cima de quien se pasara por delante, de forma que no distinguía a nadie en concreto en aquel sitio pero no podía evitar oír los susurros de su nombre y lo de Brennan. "Brennan", suspiró hondo al pensar que en este momento ella podría ser el centro de todas las burlas de sus "amigos" del FBI, y no sólo de estos, sino como de muchas personas que en ese momento repetían la satíricas palabras de la periodista.

Cuando se dio cuenta, ya estaba frente a la puerta de su jefe la cual del otro lado se le oía gritar con alguien, respiró hondo y tocó la puerta levemente para luego abrirla al escuchar la voz de su jefe diciéndole que pasara. Booth entró con la mirada seria, sabía lo que le esperaba allí dentro y sabía que no había cómo volver a atrás, pero la mirada de su jefe sin duda era peor de lo que se esperaba, sus ojos estaban rojos, tenía la corbata aflojada, sin duda había sido aflojada por desespero. "Tengo que hacerlo", pensó Booth que al momento abrió la boca para hablar.

-Señor, lo que…

-¡Cállese, agente Booth!

El grito de Cullen podría ser oído en todo el edificio. Booth bajó la mirada y encogió sus hombros. Cullen se levantó de su escritorio.

-¿Sabe lo que es tener a una pandilla de idiotas tocándote la pelotas durante casi media hora, agente?

Booth levantó la mirada para responder, pero el grito de Cullen le hizo callar.

-¡No! ¡No lo sabe! ¿Y sabe por qué no lo sabe, agente?

Cullen hablaba cada vez con más furia. Booth encogió los hombro más de lo que lo había hecho antes, respiró hondo intentando mantenerse tranquilo.

-¡Claro que no lo sabe! Porque en cuanto yo estoy aquí haciendo mi trabajo, usted, agente, se dedica a hacer exhibiciones de su virilidad ante las cámaras de todo el distrito -dijo dejándose caer en su silla nuevamente. Booth le miró a los ojos que parecían echar chispas.

-Señor, las imágenes no…

-Agente, ahórrese las explicaciones, lo único que me interesa aquí es que mi mejor agente en este instante es el albo más suculento de todos los departamentos del FBI, y que por la putada de éste, mis huevos también fueron echados a los perros, así que agente, si quiere explicarse, mejor hágalo frente a un altar porque a mí es lo que menos me interesa.

Booth suspiró y asintió.

-Sí, señor.

-Bueno, ahora váyase a su oficina y no quite su culo de allí hasta última orden, ¿entendido, agente? -dijo más controlado.

Booth le miró confuso. "¿Cómo se supone que resolveré al caso si estoy en la oficina?

-Señor, lo lamento, pero Brennan me necesita en el Jeffersonian, aún no hemos…

Cullen le fulminó con la mirada.

-Usted no irá a ningún sitio, agente, de ahora en adelante está apartado de sus lasos con el Jeffersonian.

-¿Qué?

-Lo que ha oído, ¡está usted apartado del Jeffersonian!

-Pero señor, Huesos… digo, la Dra. Brennan, me necesita.

-Si la Doctora lo necesita que lo busque en su casa, ¿entendido, agente?

Booth bajó la mirada y muy decepcionado consigo mismo asintió.

-Bueno, ahora váyase y prepare los papeles del caso, que el agente Sullivan se encargará de resolverlo junto con la Doctora.

Cullen hablaba con menos desesperación pero lo que dijo descontroló a un celoso Booth.

-¿Sully? -preguntó incrédulo.

-Sí, agente Booth, el agente Sullivan se hará cargo de ahora en adelante de los lasos del instituto y el FBI.

-Señor, lo lamento, pero no creo que sea una buena idea, yo y los cerebritos hemos hecho nuestro trabajo a la perfección y al separarnos los resultados nunca son los mejores -dijo rápido y desesperado.

-Sé el buen trabajo que hacen usted y el equipo de la Doctora, pero en este momento la decisión no es mía, sólo soy el que le transmite, así que retírese y acate la orden como un buen soldado, agente.

Su jefe hablaba más compasivo y Booth entendió perfectamente lo que quiso decir con que no era su decisión, le obligaban a que trasmitiesen la orden a Booth y esto le indignaba aún más. Respiró hondo y se levantó.

-Señor, una cosa más -dijo cuando se puso de pie.

-¿Qué?

-¿Qué piensa el FBI hacer con mi relación con Brennan? -dijo sereno e intentando mantenerse calmado.

-El Dr. Lance Sweets se encargará de hacer un informe el cual constatará cuáles serán las medidas que el FBI tendrá que tomar, pero como ya sabemos, usted se va dentro de una semana así que este informe será anulado y ni usted ni la Doctora tendrán riesgos de perder su trabajo -dijo seriamente pero al mismo tiempo con compasión ya que había visto el amor que tenía Brennan por Booth y éste por ella.

Booth asintió y salió con la mirada baja hacia su despacho, no paraba de pensar en que Sully iba ser compañero de Brennan, recordaba cada instante de cuando los había visto juntos y no hacía más que odiar la idea. Cuando entró en su despacho aun percibía la mirada de todos a su espalda pero no hacía caso de ellas, cerró la puerta tras sí y se tiró en seguida en su silla, se sentía impotente ante todo lo que estaba pasando y más aun de no poder estar con Brennan.

"Vamos Booth, piensa. ¿Qué vas a hacer?, ¿nada? ¿Vas a quedarte ahí con los brazos cruzados?... No, hay que hacer algo… hay que hacer algo…piensa, piensa". Booth murmuraba en bajo tono mientras se daba pequeños golpes en la frente pero de pronto paró, "el caso". Se giró hacia su mesa, estaban allí los papeles del caso, Sully los vendría a recoger en cualquier momento. "Vamos, Booth, esto es una tontería, si sacas estos papeles del FBI y te descubren estarás en la calle". Suspiró largamente con los papeles en la mano. "Sólo haré unas cuantas copias y no saldrá precisamente del FBI, ¿no?". Se preguntó a sí mismo, luego se levantó a toda prisa, cambió los papeles de carpeta ya que en la que estaban tenía el número del caso y si alguien le viese estaría perdido, salió del despacho corriendo hacia la fotocopiadora, en unos minutos estaba de vuelta, no tenía muchas cosas del caso ya que casi no habían avanzado, pero conocía a sus cerebritos y principalmente a Ángela, que no dudaría ningún segundo en pasarle información a ascondidas. Cuando estaba guardando todo de vuelta a su sitio Sully entró por la puerta.

-¿Puedo? -dijo poniendo sólo la cabeza dentro de la oficina.

Booth tan sólo verlo tuvo ganas de matarlo, pero tenía que controlarse, conocía a Brennan y ella había demostrado que lo prefería a él, no a Sully, aunque no le gustara que él estuviera ahora ocupando su sitio en el Jeffersonian.

-Pasa, Sully -dijo fríamente tras un suspiro. Sully entró con una mirada decidida y se paró con las manos dentro de los bolsillos frente a Booth, que estaba sentado en su silla.

-Vine por los papeles… del caso.

Sully especificó "papeles" debido a la forma en que le miraba Booth, o más bien, le fulminaba Booth.

Cogió la carpeta y se la dio.

-Aquí están… -dijo entregándole la carpeta.

Sully la cogió pero Booth no la soltó, se quedó sosteniéndola y mirando fulminantemente a Sully.

-Espero que sepa hacer "sólo" su trabajo -dijo soltando la carpeta y recostándose pobre su asiento. Sully le miró sarcástico.

-Tranquilo, agente Booth, sé seguir el protocolo -dijo con perspicacia.

Booth sonrió irónico.

-Eso espero, Sully. Eso espero -dijo indiferente a él. Sully se quedó de pie unos segundos, bajo la mirada de furia de Booth, luego dio dos pasos a atrás para salir, pero paró antes de abrir la puerta y miró a Booth.

-Una cosa más -dijo mirándolo, pero Booth no se movió-. Lo lamento, por las fotos, debe ser duro que todos se enteren así de… esto.

Sully dudó un poco antes de concretar pero lo hizo, nombrando a la relación de Booth y Brennan "esto", de forma que Booth indignado, pero teniendo que controlase, sólo se irguió apoyando los brazos en la mesa y cerrando el puño bajo su mandíbula, pero para la sorpresa de Sully, Booth soltó una risa que aún siendo irónica sonaba feliz.

-¿Esto?... Sí es duro de que se enteren así, pero no se puede decir que no somos fotogénicos. Además de eso, todas la personas "importantes" -Booth enfatizó la palabra como si quisiera que Sully entendiera que él no estaba en el listado de personas importantes- ya lo sabían, que más da la opinión de "unos cuantos idiotas", ¿no? -dijo sin perder la sonrisa irónica del principio y refiriéndose a Sully como uno de estos "idiotas".

Sully asintió sonriendo y salió. Booth volvió a dejarse caer en la silla mientras daba un golpe en la mesa.

En este momento, en el Jeffersonian, Brennan llegaba apurada. Ángela y Hodgins estaban sentados en las escaleras de la plataforma. Ángela tan pronto verla fue junto a ella para abrazarla.

-Cariño, ¿cómo te encuentras? -dijo abrazando a Brennan.

-Bien -dijo rápido y se soltó para seguir caminando hacia la plataforma sacando su tarjeta para pasarla por el decodificador-. Hodgins, necesito todas las pruebas del primer cadá…

Brennan no pudo seguir ni hablando ni subiendo las escaleras, ya que Cam la cogió por el brazo y le impidió seguir.

-No tan rápido, Doctora -dijo bajándola de las escalas. Brennan le miró sin saber qué hacía.

-Cam, ¿qué haces? – le preguntó extrañada, pero Cam le miraba seria y fría.

-Váyase a su oficina, Dra. Brennan -dijo en un tono muy de jefa enfadada que estaba intentando controlarse. Brennan, que estaba extrañada, se quedó aún más.

-Pero, Cam…

-¡Que se vaya, Dra. Brennan! -dijo sin mirarla ya que por más jefa que fuera no le gustaba desde hace mucho tiempo llamarle la atención a Brennan.

La aludida le miró indignada y luego miró a su entorno, todos la miraban espantados, no eran solo Ángela y Hodgins, eran todos sus ayudantes, todos veían cómo Cam le quitaba su territorio, "su autoridad".

Brennan cerró el puño ante tal impotencia y se giró indignada pero con la mirada siempre en alto, aunque tuviera su orgullo herido. Cam suspiró y se dirigió hacia los ayudantes de Brennan que la miraban asustados.

-Murray y Wendell, el primer cuerpo -dijo pasándoles una carpetas-. Vaziri y Fisher el segundo cuerpo -les dio otras carpetas-. Clark y Daisy el tercer cuerpo.

Los ayudantes estaban tan asustados por la forma que Cam había hablado con Brennan que no se movieron del sitio. Cam esperó que se moviesen, pero como no lo hicieron, gritó más alto.

-¡Ahora!

De pronto todos corrieron dirigiéndose cada pareja hacia sus respectivos cadáveres, mientras que Hodgins y Ángela sólo miraban cada vez más aterrorizados hasta que ésta se giró hacia ambos haciéndolos erguirse como soldados.

-Quiero que revises todos los informes de toxicología, quiero saber qué hay en el aire de todo el instituto -dijo dándole también una carpeta a Hodgins y luego se dirigió hacia Ángela-. Quiero la cara de estos niños lo más pronto posible, Ángela.

Ángela asintió y salió lo más rápido posible de allí. Cam suspiró y se marchó hacia la oficina de Brennan. "Ahora viene lo peor". Pensó para sí antes de emprender camino hacia Brennan. Entró en la oficina despacio y se paró frente a ésta que miraba seria la pantalla de su ordenador.

-Estos son los últimos análisis que han prestado los de toxicología, quiero que lo revise -la voz de Cam sonaba controlada pero parecía que estaba punto de explotar de furia.

Brennan levantó la mirada obstinada e indiferente a Cam.

-Cam, lo lamento, pero ese es el área de Hodgins, y si eso que hizo allá fuera fue por lo de los periódicos…

-¡Cállese, Dra. Brennan! ¿Acaso no ve que aquí no están en juego sus frivolidades con Seeley, Dra.? Tengo a más de mil alumnos sin poder entrar en sus clases, tengo todos mis museos cerrados, tengo a un maldito depravado burlándose de mi sistema de seguridad y sacando fotos de mis empleados en momentos que sólo yo sabía…

Cam no pudo más, Brennan la miraba estupefacta, mientras ésta se frotaba el rostro intentando reponerse de sus gritos.

-Cam, no… No pensé que fuera tan grave… -dijo asustada pues sabía que el Jeffersonian cerrado era una gran pérdida de inversiones no sólo para él mismo, sino también para el propio estado.

Cam levantó la mirada hacia ella.

-Tengo que suspenderla -dijo casi en un susurro lo que más le dolía decir. Brennan abrió los ojos aterrorizada.

-¿Qué? -dijo con un nudo en la garganta que apenas la dejaba hablar.

Cam se dejó caer en un asiento.

-Lo que ha oído, Dra. Brennan. ¡Diablos! ¿Cómo se supone que resolveremos este caso sin usted?

Cam parecía estar más enfadada que antes, su incapacidad ante la decisión que habían tomado los directores del mismo instituto le dejaban cada vez más enfadada.

-Pero Cam, es mi trabajo, lo que dijo el telediario no es verdad, no…

Brennan sonaba desesperada. Cam la miró apenada.

-Lo sé, Dra., pero no es decisión mía, lo único que puedo hacer es pedir que se quede aquí y que nos ayude sin tocar los huesos.

-Pero tocar los huesos es justamente mi trabajo, Cam.

Brennan intentaba controlar las ganas de llorar, su pecho palpitaba fuerte y parecía que le faltaba el aire.

-Dra., por favor mantenga la calma, no le hará bien a los bebés que esté así -dijo preocupada.

Brennan le miró con una mirada perdida y suspiró, no quería hacerle daño a sus bebés, así que lo mejor que podía hacer era lo que le mandaba Cam.

-Está bien, Cam, pero ¿qué se supone que debo hacer? -dijo disgustada.

Cam la miró firme.

-Por el momento permanecer aquí, todos los análisis y observaciones que hagan sus internos los recibirá para que lo revise desde aquí, si encontrara algo, lo mínimo que fuera, no dude en comunicarlo. Y en el trabajo de campo con Seeley, el FBI decidió que no la quiere apartada pero Cullen me dijo algo de una punición de la cual creo que Seeley la informará mejor -dijo más tranquila ya que había percibido que su estrés había causado daño a Brennan y ella no tenía culpa de que su vida privada fuera un motivo de los cuales todo el Jeffersonian estaba en crisis.

Brennan asintió aunque dentro de sí no estuviera de acuerdo con aquello.

-De acurdo, Cam, gracias -dijo girándose hacia su ordenador.

Cam suspiró.

-Dra., lo lamento -dijo apenada. Brennan sólo le dedicó una mirada rápida y asintió. Cam salió dejándola sola y ésta tan pronto sintió que salía no evitó la lágrima que le resbaló por la mejilla.

No podía creer lo que estaba pasando, tantos años dedicados a su trabajo y en nada ya le apartaban como si fuera otra cualquiera. En ese momento su teléfono empezó a sonar. "Otro reportero", pensó al ver el número, ya estaba harta de las miles de llamadas que había desde que había salido de casa. Apagó el móvil y lo tiró a una lado, tenía que concentrarse en el caso, tenía que hallar algo que le proporcionara acceder a los huesos o encontrar algo que la llevase cuanto antes al asesino. Y así lo hizo, las horas pasaron, ya eran las ocho de la noche cuando Ángela entró en su oficina.

-¿Cariño? -preguntó al entrar, pues estaba dudando que ella estuviera en la oficina pero Brennan respondió desde detrás de ella.

-Sí, Angi, ¿qué pasa? ¿Tienes algo? -preguntó entrando en su oficina intentando parecer lo más tranquila posible aunque su estómago daba vueltas y vueltas con las náuseas que le venían siempre al caer la noche.

Ángela la miró extrañada.

-No, el computador está procesando la cara del niño y buscando coincidencias en la base de datos para desaparecidos -Ángela iba entrando tras ella.

Brennan fue directo al sofá ya que desde hace mucho había llevado su ordenador hacia allí con la ventaja de que la mesa era más espaciosa para las hojas que ésta examinaba con detalles, y que el asiento era más relajante que su asiento, impidiendo que su vientre se contrajera provocando náuseas, pero su rostro mostraba que estaba incómoda con algo que hizo a Ángela mirarla extrañada.

-Brennan, ¿estás bien? -preguntó cuando ésta se sentó en el sofá e hizo cara de quien estaba asqueada con algo. Brennan le miró e intentó fingir que no pasaba nada.

-No, estoy bien, Ange, pero si no tienes nada, ¿que querías entonces? -dijo volviendo a concentrase en las hojas.

-¿Vine?... Ah, Booth me ha llamado, parece que no tienes el móvil contigo o algo así -dijo sacando su teléfono del bolsillo.

-No, sí lo traje pero lo apagué, al parecer todos los periodistas tienen mi número.

-Que suertuda eres, Cariño, cómo quisiera que uno de esos periodistas del tiempo me midiese la temperatura -dijo en tono de broma sentándose al lado de Brennan, que le miró sin entender nada.

-Ángela, sabes que los periodistas del tiempo son la mayoría viejos impotentes, ¿no? -dijo con una media sonrisa. Ángela sonrió ampliamente.

-Lo sé, pero quería sacarte una sonrisa -dijo con cara de "¡Ah, lo conseguí!". Brennan balanceó la cabeza y rió entre dientes con su amiga.

-Pero sé quién te puede sacar aún más sonrisas -dijo con su más grande sonrisa pícara.

-¿Quién? ¿Un periodista de deporte? -dijo intentando hacer un chiste con lo de los periodistas.

-No, pero esos sí que están buenos -dijo riendo y contagiando a Brennan haciéndola olvidar por un segundo de sus náuseas-... Pero no hablo de esos, hablo de…

Cuando Ángela iba a hablar su móvil empezó a sonar...

-¿Ves?, hablando del rey de roma -dijo al ver el nombre de Booth en la pantalla. Brennan le miraba sin entender qué decía-. Vamos, contesta, Booth parece impaciente por hablarte.

Brennan al oír que era Booth lo cogió de inmediato.

-Gracias, Ángela –dijo Brennan. Ángela sonrió y se dispuso a salir de allí mientras Brennan atendía la llamada.

-¿Booth?

-Mi amor, ¿dónde estabas? ¿Por qué no me contestas el celular? -dijo tan pronto oír su voz.

-Lo he apagado, Booth, lo periodistas no me dejan en paz y tengo que concentrarme en el caso -se explicó. Booth suspiró del otro lado.

-¿Estás bien? -preguntó preocupado.

-Sí, estoy bien. ¿Por qué no viniste?, has dicho que vendrías tan pronto hablaras con Cullen.

-Sobre eso tenemos que hablar, Temperance.

El tono de Booth se puso serio de pronto.

-¿Qué pasa, Booth? ¿Por qué me llamas así? -preguntó ya que conocía aquel tono perfectamente, pero también por su forma de llamarle "Temperance".

Booth suspiró frustrado.

-Temperance, es que…

Booth buscaba palabras para decírselo pero no las encontraba. Brennan esperaba que concluyese lo que tenía por decir cuando de pronto Sully entró por la puerta.

-Tempe. ¿Han encontrado algo nuestros cerebritos? -dijo en tono divertido entrando en la oficina. Brennan se giró confusa hacia él.

-¿Qué? ¿Nuestros? -preguntó tanto para él cuanto para Booth que lo oyó. Brennan estaba confundida mirando a Sully y esperando que Booth dijera algo.

-Mi amor, no… -nuevamente no pudo concluir, Sully respondió primero.

-Claro, eres mi nueva compañera, Tempe…

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Este fic le pertenece enteramente a Dayane Silva, y Bones y sus personajes a Hart Hansony a Fox. Yo sólo lo subo aquí para ustedes.