DISCLAIMER: Este FanFic no me pertenece, menos Bones y sus personajes, sólo me limito a subirlo.


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CAPÍTULO 51


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TAN LEJOS, Y TAN CERCA

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El corazón de Booth estaba dolido, se sentía como si Brennan lo estuviera despreciando, sólo quería estar con ella, pero ésta parecía no querer nada más que estar con Sully todo el tiempo, ya no sabía qué pensar, le estaban quitando todo y lo único que deseaba era a Brennan, pero ella veía su necesidad nada más como algo inútil que "podrían hacer después".

Brennan se detuvo en lleno al oír lo que dijo Booth, sus ganas eran de pegarle con todas sus fuerzas, de decirle que estaba siendo injusto al decirle tal cosa, pero sin embargo lo único que hizo fue volver a caminar sin mirar a atrás, sin pensar en el daño que le podía causar, pues en este momento sólo pensaba en el puño de Booth, que pudo haber hecho estragos sobre su vientre. Sabía que si eso pasaba no sería capaz de soportar la pérdida de los bebés, pues sentía que su fuerza no estaba con ella en aquel momento. Siguió caminando hasta afuera con el rostro dolido y reteniendo el aire cada vez que pensaba en la sensación que había sentido, en el escalofrió que recorrió todo su cuerpo y se alojó en su vientre. Cuando Booth la vio salir sólo bajó la cabeza ocultando su mirada, su vergüenza, su fragilidad ante lo que estaba pasando dentro de sí. La rabia, los celos, las noches despierto, el cansancio físico y mental que tenía en este momento no le dejaban pensar con coherencia en sus actos, sintió cómo una mano le cogía del hombro, por un momento pensó que era Brennan que había vuelto, pero no. Ángela estaba frente a él con la mirada rígida que se difuminó al ver los ojos empapados del agente. Booth no supo qué hacer, sólo le miró y luego volvió a bajar la mirada perdiéndola en el suelo, en su dolor, en el desespero de no saber muy bien qué estaba haciendo y qué consecuencia tendría esto.

Brennan siguió en silencio todo el recogido hasta el automóvil, pero al llegar allí sintió su pecho estrujarse.

-¿Desde cuándo tienes la SUV? -preguntó con una voz débil y trémula.

Sully había hecho todo el recorrido mirándola con sorpresa y cautela, cuando ésta paró frente al coche y le preguntó aquello, pudo sentir cómo su voz era de quien estaba a punto de llorar, pero sus ojos estaban secos y muy claros, un claro que no era brillante –como lo había visto la noche anterior-, era sombrío, dolido y desesperado.

-Me la han dado esta mañana -dijo un poco asustado, aun no sabía muy bien qué había pasado allí en la oficina de Brennan, pero sabía que algo muy gordo estaba por estallar en cualquier momento.

La antropóloga desvió la mirada hacia la matrícula del auto sólo para confirmar su sospecha. Es la SUV de Booth. Pensó para sí y sintió cómo su corazón paraba y volvía a palpitar muy despacio.

-¿Qué está pasando aquí, Sully? ¿Porque tienes la SUV de Booth? -la voz de Brennan ahora era más rígida y menos trémula, pero sus palabras mostraban una debilidad emocional que Sully no sabía cómo tomarse.

-No lo sé, me la han dado esta mañana, he llegado al FBI y me han pasado las llaves, no sé si es la de Booth o no, Tempe -respondió sincero pero con incertidumbre.

Brennan alzó la vista hacia la entrada del instituto, aquello no le gustaba, la forma en que Booth la había hablado, su comportamiento en los últimos días y mucho menos la SUV. ¿Por qué? ¿Cómo? Se preguntaba con la mirada hacia la entrada, sentía como sus pulsaciones estaban aceleradas por lo que había pasado minutos antes, pero ahora se aceleraban al pensar que algo malo le estaba pasando a Booth. Sully se aproximó a la puerta del coche y la abrió.

-¿Vienes? -preguntó inseguro ante la mirada perdida de Brennan. Ella le miró y luego volvió la mirada hacia la entrada del Jeffersonian nuevamente, quería volver allí, hablar con Booth, hacer que él le explicara qué le estaba pasando, pero no tenía fuerza para volver allí, no tenía ganas de mirarlo después de haber sentido su puño tan cerca de su vientre de una forma tan violenta que le hacía temer tan sólo pensarlo. Se giró hacia Sully con la mirada baja y las manos en los bolsillos.

-Sí… Vamos -respondió dirigiéndose a entrar en el coche.

Sully le cerró la puerta y fue a su lado para luego ponerse en marcha. Brennan suspiró cuando el coche empezó a andar y se perdió en la ventanilla cuando el Jeffersonian salió de su punto de vista, no sabía qué pensar ni qué sentir en aquel momento y aquello que ocurrió allí en su oficina le tenía absorta, ya no en lo que casi había hecho Booth, sino en los detalles. "La mirada". Aquella mirada de Booth no era normal, era preocupada, desconsolada, "dolida", pensó para sí haciendo que su corazón se volviera menudo y estrujado. El auto avanzaba rápidamente y la vista mareaba, así que se centró delante. Sully le miró al ver este movimiento de ella y percibió que estaba pálida, como si de un alma se tratara.

-Temp, ¿estás bien? -preguntó preocupado. Ella bajó la mira y respiró profundo. Sentía como si el mundo estuviera girando a su alrededor, su cabeza no le hacía nada más que pensar en la mirada de Booth, en el escalofrió de sentir el puño de él a pocos centímetro de su vientre, esto le provocaba náuseas y desorientación, no había comido nada en todo el día y su cuerpo no soportaba tanto tiempo sin ingerir alimento.

-Sully, detén el auto -dijo en una voz débil y decaída, para luego taparse la boca.

Él le miró y vio que iba a vomitar, ya había visto aquella expresión en ella una vez y sabía qué era, así que no dudó en parar lo más rápido que pudo. Cuando drenó Brennan salió y empezó a devolver, no sabía por qué, pero devolvía sin parar. Sully bajó de la SUV y se acercó a ella.

-Temp…

-Sully, no me toques, por favor.

La voz de ella salía sofocada pero fue lo suficiente para que Sully parara antes de llegar a tocarla. Brennan respiraba oscilada como si el aire no le llegara a los pulmones, levantó la cabeza y se recostó en el auto para intentar respirar mejor. Sully le miraba con terror, no sabía qué hacer.

-Tempe…

Buscó algo qué decir pero no lo encontraba, aquella situación era distinta a cualquiera que le pasara por la cabeza que podía vivir con Brennan, ella respiró hondo y levantó la mano para decir que no siguiera.

-No… No puedo, Sully… Llévame a casa, por favor -dijo con una voz llorosa y efectivamente, al mirarlo tenía los ojos llenos de lágrimas.

Lo único que quería Sully en este instante hacer era de abrazarla pero se contuvo, solo asintió y se aproximó ayudándola a subir nuevamente en la SUV. Brennan se sentó y se abrazó con sus propias manos como si sintiera frio. Sully le miró y se centró en llevarla a casa, no sabía qué le pasaba pero sin duda Brennan no estaba bien. El camino fue breve hacia la casa de ella, Brennan de vez en cuando parecía que perdía el aire y le costaba respirar, pero luego volvía a la normalidad. Cuando llegaron al edificio la antropóloga bajó rápidamente. Sully le acompañó.

-Temp, ¿quieres que te ayude a subir? –le preguntó evidentemente preocupado.

Brennan se giró para verlo, parecía estar más serena aunque su mirada era desconcertante.

-No es necesario, Sully. Te agradezco que me hayas traído y te pido que… no digas a nadie lo que has visto, por favor.

La voz de Brennan salía lentamente, Sully suspiró ante su agonía de querer ayudarla y no poder.

-Temp, no puedo, no te puedo dejar así como estás sin hacer nada. Déjame al menos llamar a Booth.

-No. Sully, por favor, te lo ruego, no se lo digas, se lo diré yo, si eso te tranquiliza, pero… por favor, esto es entre él y yo, no te metas o la próxima vez dejaré que te golpee.

Sin más se fue dejándolo sin saber qué hacer, hasta que suspiró y decidió olvidarse de aquello para concentrase sólo en el caso y nada más. Brennan subió hacia su apartamento, casi no podía con su cuerpo, le pesaba, sobre todo el vientre, no sabía el por qué, pero sabía que no era normal.

El departamento estaba caloroso, Booth siempre ponía el calefactor a tope y este calor le agobiaba, se dirigió rápidamente a la habitación, antes de saber cómo se quitó la ropa pero le alivio sentir el agua fría recorrer su cuerpo. Su respiración ya estaba más amena y no le faltaba el aire, pero el agua fría no le apaciguaba el calor. Pasó un largo tiempo bajo el agua hasta que se sintió más aliviada, cuando salió sólo pensaba en que tenía que comer, su estómago estaba vacío, debía ser por esto que estaba débil. Preparó algo de comer y fue a la habitación, se recostó en la cama y comió despacio mientras pensaba aun en la mirada de Booth. Decidió no ir más al Jeffersonian, aquel día lo esperaría en casa. Las cosas no estaban bien.

Cuando terminó de comer se tiró en la cama, se sentía cansada y su cuerpo le pesaba tanto como sus parpados. No tardó mucho en dormirse sin al menos percibir que lo hacía.

Booth seguía llorando sentado en el sofá de la oficina. Ángela, que había ido por agua para que el agente se calmara, ahora estaba sentada al frente de él esperando saber qué había pasado allí y por qué. Booth la miró con los ojos rojos de cansancio, de llorar, de desespero. Cogió el vaso de agua que ella le ofrecía y se permitió un trago como para aclarar la garganta.

-Gracias, Ange -dijo en tono bajo con la mirada hacia el suelo. Ángela suspiró enfadada.

-Nada de "gracias", hago esto por Brennan. Dime, ¿qué te está pasando, Booth? –respondió abrumada.

Booth le miró desafiante y luego volvió a encarar el suelo.

-Está bien, no quieres hablar. Pues bien, me voy que tengo más que hacer que cuidarte -dijo levantándose. Booth le cogió por la mano.

-Perdón, Ángela, es que…

Booth no sabía cómo responder así que enmudeció, Ángela suspiró rendida y volvió a sentarse.

-Te perdono, pero dime, tigre, ¿te rindes? ¿Ya no la quieres? –preguntó con recelo. Booth abrió los ojos.

-No, Ángela, claro que no, yo la amo. Es que verla con Sully y…

Booth volvió a llenar sus ojos de lágrimas y a apretar la mandíbula para no llorar.

-¡Oh! Tigre -dijo apenada balanceando la cabeza en reprobación-. ¿Sabes qué? Eres un idiota -dijo con una leve sonrisa.

Booth suspiró.

-¡Ángela! -rogó débilmente. Ella sonrió.

-Tigre es la verdad, lo lamento, pero te estás portando como un idiota. Y como es Brennan, no creo que sepa ni al menos que estás celoso -dijo tomando una postura seria.

Booth la miró y luego bajó la mirada sabiendo que Ángela tenía razón.

-¿Sabes al menos porqué ella quiere resolver este caso con tanta urgencia? ¿Por qué ella no se niega en ir con Sully? -preguntó enojada.

Booth iba a contestar pero ella no lo dejó.

-¡Ah! Y no digas que es por su orgullo y testarudez -dijo haciendo que Booth le mirara.

-Brennan siempre fue obsesiva por su trabajo, Ángela -dijo como si no viera nada más delante de sí que la increíble manía de Brennan.

Ángela suspiró y negó:

-Estás muy engañado, Booth. Brennan quiere acabar este caso por ti -suspiró y Booth le miró con el ceño fruncido-. Sí, Booth, por ti, porque le has prometido que este fin de semana la ibas a llevar a pescar con Parker y además está el tal secreto que te va a decir cuando llegues allá.

Ángela hablaba imitando la felicidad de Brennan cuando le contó tales cosas. Booth al oírla acumuló sus ojos con más lágrimas. Lo había olvidado, se repitió él, y hundió la cabeza entre sus manos desesperado por haber olvidado una promesa no sólo a Brennan, también a Parker.

-Lo había olvidado, Ángela -dijo en un hilo de voz. Ángela exhaló.

-Lo sé y esto me enfurece, ¿sabías, tigre? Me enfurece saber que Brennan, la Brennan empírica y razonada se ilusione con estar contigo y que le grites cosas como las que has gritado hace poco -Booth bajó la mirada avergonzado-. Mira Booth, sé que no debo entrometerme pero no puedo callarme, ¿sí? así que si continuas así tratándola como lo estás haciendo, lo único que vas a conseguir es que Brennan se acueste con Sully sólo para llevarte la contraria, sabes que ella lo haría, ¿no?

Booth resopló. Conocía a Brennan y como Ángela afirmaba, ella para dar la contraria a algo era siempre la mejor. La artista esperó a que hubiera algo de conversación por parte de él, pero nada. Booth lo único que hizo fue sumergirse más en sí mismo. Cuando Ángela iba a empezar nuevamente a hablar, Cam apareció en la puerta.

-Ángela, ¿podrías venir? -preguntó Cam, que no esperó repuesta y se fue. La artista se levantó mirándolo.

-Piénsalo, Booth, y si es que… Piénsalo.

Ángela iba a decir "no la amas, déjala", pero se contuvo, ya que sabía que tales palabras serían amenazadoras hacia un Booth disgustado. Ángela se marchó dejándolo solo. Cuando ella se fue lo único que él hizo fue recostarse en el sofá y pasear la mirada por la habitación.

¿Qué voy a hacer? Se preguntaba en voz baja. Concentró la vista en un punto de la oficina, en el escritorio de Brennan. Su mente viajó en las veces en que desde allí la había visto trabajar y chillarle que el sofá no era un sitio para que él tomara su siesta. Sonrió sin saber por qué, pero lo hizo, y esto le dio fuerzas, fuerzas para pensar en que estaba perdiendo a Brennan por su propia estupidez. Miró el reloj, eran las tres de la tarde, tenía que hacer algo, tenía que arreglar las cosas con Brennan, y lo iba a hacer. Se levantó decidido a preparar el mejor fin de semana que Brennan pudiera pedir. ¡Hank! Pensó al levantarse, tenía que coger las llaves del chalet en las afueras de la cuidad con su abuelo, tenía que darse prisa, así que salió corriendo pero cuando salió del instituto recordó que no tenía auto. 'Mierda, tenían que quitarme el coche'. Recriminó en voz alta. 'Hodgins, él tiene coche', pensó en seguida y corrió al interior del Jeffersonian. El científico estaba en uno de sus experimentos para saber qué tóxico había sido utilizado en las victimas. Booth sólo le pidió las llaves y él se las dio sin pedirle ninguna explicación, después salió corriendo y para su suerte Hodgins había traído aquel día un coche normal y no una de sus máquinas deportivas o uno de sus mini autos.

Tan pronto pudo adaptar el asiento salió acelerando, tenía que preparar todo para el fin de semana y luego volver para pedirle a Brennan que le disculpara por ser un tonto celoso. Ni al menos percibió cuando había llegado a la casa de acogida donde se encontraba su abuelo y tan poco cuando había salido de ella, sólo veía lo que tenía que hacer, nada más. Cuando ya tenía las llaves miró el reloj, eran casi las cinco de la tarde, iría a la cabaña y luego a buscar a Brennan a las ocho. 'Sí, es un buen plan', se dijo a sí mismo cuando ponía el carro en marcha. No tardó mucho ni en ir a la cabaña ni en volver al Jeffersonian, cuando entró en él corrió a toda prisa pasando por Hodgins y tirándole las llaves mientras le daba las gracias radiantemente para dirigirse a la oficina de Brennan. Entró en la oficina sonriendo y llamándola, pero percibió al instante que no estaba allí. Mil y una cosas pasaron de pronto por su cabeza pero prefirió mantenerse calmado e ir a la oficia de Ángela. 'Sí, con Ángela, ella tiene que estar con Ángela', se repitió en tono bajo mientras corría a la oficina de la artista. Ángela estaba sentada frente a la pantalla cuando él entró.

-¿Ángela? -preguntó desde la puerta.

-Estoy aquí, Booth -dijo haciéndole señales para entrar. Booth se adentró allí mirando por todos lados buscando a Brennan, pero no la encontró.

-¿Has….? ¿Has visto a Brennan? -preguntó después de certificarse que ella de verdad no estaba allí.

Ángela tardó en responder, aun sabiendo que su respuesta lo iba a destrozar.

-Brennan aún no ha vuelto, Booth.

La cara de Ángela era de piedad hacia él. Booth bajó la cabeza y resopló como si quisiera tranquilizar sus traicioneros pensamientos. Ángela al verlo así iba a empezar a hablar cuando éste susurró:

-La esperaré en su oficina -dijo girándose para salir, pero Ángela lo detuvo.

-Tigre, no te pongas así, que tal si… -suspiró intentando pensar algo rápido. Booth le miró-. ¿Qué tal si me ayudas? ¿Eh? Mientras la esperas -dijo intentando levantarle los ánimos. Booth dio una pequeña y cansada sonrisa.

-¿Ayudarte? -preguntó sabiendo que era una excusa para que él no estuviera solo y deprimido.

-Sí, mira -Ángela se aproximó a su ordenador y empezó a mostrarle fotos-. Éste es Adam y éste es Patrick, aún no sabemos cuál de los dos es la víctima. Ésta es René y éste pequeño es el bebé.

-¿Aun no lo has identificado? -preguntó interrumpiéndola y mostrando interés por lo que decía.

-No, pero lo peor es que no logro llegar a un patrón, Patrick y Adam son relativamente parecidos, pero no hay nada con los otros dos -dijo y luego se quedó en silencio pensando algo.

Booth la miró y luego miró la pantalla.

-Puedes darme lo que tienes y yo echaré un vistazo mientras espero a Brennan, ¿sí?

-Claro, Booth, ahora mismo te imprimo esto y esto -Ángela hablaba mientras buscaba cosas en la pantalla-. Ya está, saldrán en la oficina de Brennan, puedes recogerlos allá -dijo sonriendo. Booth asintió y salió hacia la oficina de Brennan. Cuando llegó, recogió los papeles y se sentó en el sofá, miró la hora, eran las ocho, suspiró, no quería pensar que Brennan estaba con Sully, sólo quería pensar en que estaba trabajando y sola. Miró las fotocopias que Ángela le había imprimido, si ayudaba a Brennan podría que acabasen el caso antes del fin de semana, así que se puso a trabajar.

Durante horas estuvo envuelto sólo en los dos niños Patrick y Adam. ¿Por qué desaparecieron dos niños con el mismo perfil pero sólo encontraron uno? Y ¿Cuál de los dos estaba en aquella mesa de autopsias? Booth perdió totalmente la noción del tiempo en que estuvo allí, ni al menos percibió cuando fue rendido por el sueño y acabó dormido en el sofá.

Brennan despertó sintiendo la luz del sol entrar en su recámara, se giró hacia el lado buscando a Booth ya que siempre lo hacía cuando la luz le incomodaba por la mañana, pero percibió que no había nada a su lado. Abrió los ojos vagamente y miró el reloj, ya eran las seis de la mañana, se había quedado dormida durante mucho tiempo. Se levantó aturdida sin saber a ciencia cierta si Booth estaba o no allí, pero después de recorrer el departamento se dio cuenta que no estaba. Fue a ducharse, luego desayunó y se fue hacia el Jeffersonian, como no había vuelto el día anterior necesitaba ponerse al corriente muy rápidamente. Entró en su oficina distraída buscando papeles sobre su mesa pero no había nada, nada, hasta que una voz le hizo temblar.

-Huesos -la voz dormida de Booth no era nada más que un murmuro de ensueño.

Brennan se giró al momento y no evitó la sonrisa en sus labios al verle dormido en el sofá. Booth tenía papeles tirados sobre todo su cuerpo con una mano caída al suelo y la otra sobre el pecho. Brennan se detuvo a mirarlo. Con sólo mirarle así se olvidaba de todo lo ocurrido el día anterior. Era Booth, sin duda, era su Booth, aquel que estaba acostado en el sofá dormido como un niño y murmurando su nombre en sueños.

Se aproximó lentamente a él, cuando estaba a su lado empezó a quitarle los papeles de encima meticulosamente para que él no despertara, pero fue inevitable, Booth al sentir que le tocaban tiró de la persona haciendo que Brennan cayera sobre él. Ella cerró los ojos al instante y él los abrió asustado.

-¿Huesos? -dijo al verla sobre él. Brennan abrió un ojo, después el otro, como si temiera que él le gritara nuevamente.

-Buenos días -dijo con recelo intentando sonreír, cosa que pudo hacer cuando Booth esbozó una de sus más bellas sonrisas.

-Buenos días –respondió sonriendo.

Brennan cerró los ojos lentamente y los abrió nuevamente enfrentándose a los de él, que la miraban fijamente. Sentían sus pulsos acelerados, y como cada vez más sus cuerpos deseaban un roce entre sus labios, y no pensaban negárselos, ninguno pensaba en ello, Brennan cerró los ojos lentamente al sentir el roce de la boca de Booth y su mano acariciando su espalda. Ya no importaba nada, ni su discusión, ni los problemas con el FBI, ni con Sully, lo único que importaba era saciar la ansia enamorada de sus bocas, de sus labios, de sus cuerpos.