*Fic escrito por Dayane Silva. Los personajes pertenecen a Hart Hanson y Fox.


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CAPÍTULO 55

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SILUETAS

Anteriormente:

Brennan cerró los ojos lentamente al sentir el roce de la boca de Booth y su mano subiéndole por la espalda. Ya no importaba nada, ni su discusión, ni los problemas con el FBI, ni con Sully, lo único que importaba era saciar la ansia enamorada de sus bocas, de sus labios, de sus cuerpos…

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La boca de ella estaba cálida como a él le gustaba, cálida y amorosa. Brennan sólo se dejó llevar por el deseo de sentirlo, tanto tiempo sin él no era algo fácil para su nueva sensación de vida. El beso se volvió más exigente y más deseoso para ambos, pero fue la propia Brennan que lo detuvo ya que Booth le apretaba contra él y esto le daba malas sensaciones en el vientre. Cuando ella se detuvo bajó de inmediato la mirada evitando la de él y recostando la frente sobre el hombro de él. Booth resopló tomando aire y sin soltarla hizo un gesto con la frente para atraer la mirada de ella.

-Perdóname -susurró cuando finalmente tuvo contacto visual con ella. Brennan suspiró desanimada y no dijo nada-. Sé que… sé que me he comportado como un idiota… Perdóname, mi amor.

La voz de Seeley salió ahogada en lo último. Brennan se apartó de él sin obtener resistencia de su parte. Se sentó en el sofá obligando a Booth a que hiciera lo mismo, por unos instante sólo se escuchaba las personas fuera de la oficina. Booth le miraba sin saber en qué pensaba ella, estaba inmóvil mirando al frente totalmente en silencio durante unos insoportables minutos.

-¿Qué está pasando Booth? Dime ¿qué está pasando aquí? -Brennan le miró con los ojos llorosos-. Te juro que ya no logro comprender nada. A veces me besas, otras me gritas.

Booth no pudo encararla y no sabía qué responder así que bajó la mirada y se quedó en silencio un largo tiempo, tiempo que desesperó a Brennan.

-Booth. Booth, por favor habla, por lo que más quieras, explícame. ¿Qué te pasa?

Brennan no pudo evitar la lágrima que bajó por su mejilla. Booth no le miró, sólo susurró:

-No me pasa nada, sólo… Sólo hago lo mejor para los dos. Sólo te protejo -replicó en un tono de voz casi inaudible, pero Brennan que lo oyó sólo logro con su respuesta desconcertase más.

-¿Protégeme?... ¿Crees que lo que me dijiste ayer era para protegerme? ¿O acaso la forma en que utilizabas la fuerza? -protestó levantándose pero él le cogió de la mano haciéndola no moverse, dejándola de pie frente a él.

-No, no lo es, Temperance. Pero, ¿qué quieres que haga? Dime. He pasado toda una noche y un día detenido en el FBI… Lo único que quería era… -la voz de Booth fue disminuyendo a medida que iba hablando hasta que sólo logró parar de pronunciar, respiró y bajó la mirada aun cogido de la mano de ella-. Lo lamento, Temperance -susurró soltándole la mano y apoyando las suyas en las piernas para poder hundir el rostro en estas.

Brennan retuvo el aire al oírle dándose cuenta que no hacía ninguna idea de dónde estuvo Booth en los últimos días y tampoco el cuánto le afectaba el que su romance hubiera salido a la luz de forma tan banal. Volvió a sentarse y tiró de la mano de él obligándolo a mirarla, cosa que hizo. Por unos segundos se miraron ambos con los ojos llenos de lágrimas, hasta que ella se abalanzó sobre él y lo abrazó con fuerza, rodeándole por el cuello. Booth aceptó el abrazo y se acomodó en el cuello de ella dejándose sentir y sintiéndola a su lado. Brennan cerró los ojos e intentó pensar qué había hecho él para que lo detuviesen los del FBI, pero lo único que logró fue confundirse más. Al cabo de un tiempo Booth se alejó un poco para mirarla a los ojos, la mirada de frustración de ella y la de pena de él eran algo que a ambos le dolía, sustentaron unas miradas fijas hasta que él se aproximó y rozó sus labios en los de ella para luego besarla castamente.

-Te amo… Te amo, Bren -él sonaba sincero y dolido.

Brennan sólo suspiró y se alejó por completo mientras le cogía la mano y con la otra la acariciaba el rostro.

-La… La SUV está con Sully y por lo que he notado no llevas tu arma. Dime… Dime que no has hecho algo por lo que te puedas arrepentir -dijo bajando la mirada y luego volviendo a clavarla en la de él. Booth giró el rostro hacia el fin de la oficina.

-El arma, la placa, el coche… ¡Mier-da! También me quitaron el coche -dijo soltando la mano de esta y apoyándose en el respaldo del sofá-. Me han quitado todo -dijo mirando al techo. Brennan encogió los hombros y lo miró como si fuera volver a llorar.

-Booth, esto es temporal, ¿no? Dime que no lo has… -Brennan tenía los ojos brillando a causa de las lágrimas y negaba con la cabeza como si quisiera negar la respuesta de Booth, que le dedicó una pequeña mirada y luego volvió a mirar hacia el techo-. No, no tenías por qué hacerlo…

Brennan le negó con una mirada inocente llena de lágrimas. Booth no le miró, sólo suspiró.

-¿Qué querías que hiciera? -grito él desesperado y se giró hacia ella pero cuando vio su mirada y las lágrimas que habían marcado y marcaban su rostro resopló y bajó la voz- Te… Te pedí que lo dejaras, Bren… Dijiste que si alguna vez esto pasaba tú lo dejarías… pero cuando te lo pedí… dijiste que no… ¿Qué querías que hiciera? ¿Qué? Quería hablarte, preguntar qué haríamos… Quería hacerlo junto a ti. Pero estabas con Sully y esto me… me puso celoso. Yo te quiero… Te quería proteger, quería que hicieras lo que más amabas, ¿sí? -Booth acunó el rostro de ella entre sus manos y suspiró recostando la frente en la de ella-. Esta es tu vida, Bren, sólo quiero que estés contenta -dijo con desilusión y serenándose mientras la miraba intentando por más difícil que fuera demostrarle amor.

Brennan le miraba incrédula.

-Booth, ser un agente del FBI es todo lo que sabes hacer. ¿Qué pretendes hacer con Parker? Él depende de ti, Booth, y… y… -Brennan miró su vientre y se arrepintió por un segundo de tener a aquellos dos dentro de ella, ya que por más que ella tuviera intenciones de darles una vida sin privaciones económicas, Booth nunca se lo permitiría y acabaría convirtiéndose en una carga para él. Luego le miró seria secándose las lágrimas.

-¿Qué vas a hacer ahora, Booth? -preguntó ingenuamente y mirándolo con pena.

-No te preocupes, ¿sí?

Le dio un breve beso en la frente y la atrajo para abrazarla.

-Hoy mismo vendrá un agente de Nueva York, el director Cullen ha hecho vista gorda sobre los papeleos que tengo que firmar para abandonar el FBI y los ha retenido mientras los de Nueva York no saben de nada de lo que está pasando y aun puedo viajar -paró y suspiro. Brennan tenía el rostro en su cuello y después de tanto estar con ella así, le gustaba, besó su cabeza y continuó-. Mi amor, si a este agente le agrado, el lunes por la mañana tendré que embarcar hacia allá -Booth la apartó y la escrutó serio-. Brennan, si-si te quieres quedar aquí, yo no… yo no te lo impediré, yo te quiero y sé que esta es tu vida. Me quedaré aquí si es eso lo que quieres, ¿bueno? -dijo con una mirada vibrante y volvió a abrazarla.

Brennan se aferró a él, no sabía qué responderle, quería ir con él, sin embargo Booth tenía razón, ella tenía su vida allí y por más que digiera que no le importaba dejar todo e ir con él, sí le importaba. Su cabeza dio vueltas, sus pensamientos iban rápidamente pero no gesticulaban respuesta que darle a Booth, solo más confusión, más sentimientos desconocidos por ella, hormonas que le hacían querer llorar sin saber muy bien el porqué de ello. Levantó la mirada para encontrarse la de él. Odiaba cuando él se ponía tan comprensivo, no sabía leer la mirada de él cuando estaba así, mirándola como si ella fuera una niña que él tenía por obligación cuidarla. Suspiró y bajó la mirada alejándose un poco, pero él la detuvo sin querer soltarla y obligándola a encararle. Brennan lo miró nuevamente y luego cerró los ojos, al sentir que él se aproximaba para besarla. El beso empezó como si uno desconociera al otro pero poco a poco fue volviéndose más deseoso hasta culminar en las caricias delicadas que ella le hacía en el cuello y él en la espalda de ella. Booth apartó los labios de los le ella con dificultad pero dejó su frente aun junto a ella.

-No tienes por qué elegir entre tu vida y yo, porque a mí ya me tienes hasta los huesos -bromeó con una encantadora sonrisa que logró sacarle a ella una tímida sonrisa-. Sólo termina el caso y ya sabremos qué hacer, ¿ok? -dijo comprensivo. Brennan sólo asintió y le besó- Huesos, ¿puedo hacerte una pregunta? -preguntó separándose de la boca de ella, sin dejar de abrazarla.

-¿Cuál?

-¿Qué sorpresa tienes para mí? -preguntó con una sonrisa enorme. Brennan se tensó.

¿Sabe Booth algo sobre los bebés? Se preguntó al verle insinuar la sorpresa.

-No sé dé que hablas –evadió. Booth resopló.

-¡Vamos, Huesos! Una cierta artista me ha dicho que tenías una sorpresa para mí.

La sonrisa de Booth se ampliaba. Brennan suspiró balanceando la cabeza en negación.

-¿Es que Ángela no puede quedarse callada? –protestó.

-¿Así que hay una sorpresa? ¿Cuál es? -preguntó expectante. Booth parecía que estaba logrando hacer lo que quería, relajar a Brennan y tener unos minutos a solas entre ellos, pero más que todo la estaba haciendo sonreír y era este su objetivo principal después de tantos días de discordia entre ambos.

-Sí, hay una… o dos -dijo sonrojándose al pensar que en verdad eran dos pequeñas sorpresas las que llevaba en su vientre-. Pero no, no te voy a decir que es -dijo alejándose de él. Booth sonrió y fue tras ella, que se dirigía hacia su escritorio.

-Bueno, si no me quieres decir está bien -dijo animado. Brennan se viró hacia él para decirla algo pero lo encontró muy cerca de ella. Booth no esperó que ella le contestara, sólo la besó llevándola hacia atrás y acorralándola en el escritorio-. ¿Sabes? Ya tengo las llaves del chalet y he hablado con Rebeca por Parker -susurró contra sus labios.

Brennan lo miró expectante, cuando estaba así con él no tenía miedo, pero cuando estaba lejos de él se asustaba, por esto no sabía qué responderle, si ir con él o si pedir que se quedaran en DC donde ella ya tenía todo bajo su control. Booth volvió a besarla, el beso no paraba y las caricias eran exigentes. Estaban tranquilos y seguros cuando estaban así, de tal forma que el resto del mundo no existía hasta que este se hacía presente.

-Tempe, ¿has…? -Sully paró en lleno cuando los vio-. Perdón, no quise…

La situación era incómoda para Sully y se calló al sentir la tensión que se formó en el aire. Brennan se separó de la boca de Booth y bajó de su escritorio, donde él la había puesto. Booth sólo bajó la mirada y murmuró enojado:

-Y nuevamente Sully.

Brennan lo miró extrañada sin comprender muy bien lo que quería decir, miró a Sully sin despegarse mucho de Booth.

-No me he puesto a trabajar aun, Sully -dijo seria. Booth la soltó y se puso a un lado, rodeándola con el brazo en señas de posesión.

-Sí, ya… ya me he dado cuenta de ello. Voy-voy a ver si Cam tiene algo -titubeó un poco enojado y se dio la vuelta para salir.

-Espera, Sully, yo -Booth le llamó y se giró hacia Brennan- creo que he encontrado algo -dijo sonriendo triunfante. Brennan le miró extrañada.

-¿Tú? -preguntó alejándose de él. Booth sonrió y cogió los papeles.

-Sí, yo, Huesos. ¿Por qué te extrañas? -dijo sentándose con una encantadora sonrisa.

Sully, que se había detenido cundo Booth le llamó, se aproximó.

-Se extraña porque estás retirado del caso, Booth, y no deberías estar en posesión de nada que se refiera al caso.

La voz de Sully salió irónica a lo último. Booth lo miró sonriendo mientras que Brennan observaba a los dos sin comprender el duelo de machos alfa que se trababa en su oficina.

-Pensé que lo importante era resolver el caso, además sólo quería echar un cable a mi Huesos -replicó fuerte el símbolo de su posesión sobre Brennan. Ella, que no los comprendía, se dedicó a mirar los papeles mientras que ambos hombres parecían fulminarse con la mirada hasta que Sully le iba a responder a Booth y ésta se apresuró.

-Vaya, has encontrado la conexión entre Patrick y Adam -dijo sorprendida. Ambos hombres la miraron.

-Sí, son mellizos, uno negro y otro blanco, algo poco casual, pero lo más extraño es que –Booth se parecía a Brennan cuando ella explicaba, algo que la hizo sonreír- creo que la niña también es hermana de los dos -explicó dándole la foto de la niña a Brennan.

-Eso es imposible, Patrick y Adam son totalmente distintos y la niña ni al menos es de D.C, vino con su madre sólo hace algunos años -replicó Sully enfadado por la intromisión de Booth.

Brennan le miró.

-No, no lo es, la probabilidad de que Patrick y Adam sean mellizos aun siendo uno moreno y otro blanco, es de 1 en 80 casos, es decir un 0,6%. Cuando ya existen antecedentes de mellizos en una pareja, el porcentaje de que se vuelva a repetir se eleva a un 5% -Brennan explicaba bajo la mirada de desentendimiento de los dos hombres- y que estén en familias separadas puede implicar que ninguna de las madres sea la verdadera, que sean adoptados -dijo levantándose.

Sully le miró serio.

-¿Y qué hay de la niña y el bebé? ¿Crees que son gemelos también? –ironizó. Booth bajó la mirada y Brennan se giró sobre sus propios talones para encarar a Sully.

-Mellizos, los niños son mellizos y no es probable que el bebé y la niña también lo sean, son de distintas edades -dijo obvia mirándole extrañada.

Sully suspiró pesadamente.

-No afirmo que sean mellizos o gemelos, digo que es muy poco probable que dos mellizos que viven separados y que tal vez nunca se hayan visto desaparezcan y con ellos otros dos niños que probablemente sean hermanos.

Sully habló con prisa. Brennan le miraba sin comprender su enfado, miró a Booth y éste puso cara de "no tengo nada que decir", así que se giró hacia Sully y decidió ignorar su enfado.

-Iré con Ángela para que busque indicadores de semejanza y Cam para que compruebe el DNA, necesitaremos sangre de las madres y los padres de las víctimas para averiguar si alguno es de verdad padre de estos niños –dijo saliendo pero se giró antes de llegar a la puerta- ¡Ah! Creo que tienes que pedirle a los padres que colaboren con la pruebas de DNA y tomarte unas pastillas, luces irritado -dijo saliendo extrañada. Booth al oírla torció su boca disimulando su diversión y se levantó.

-Espera Huesos, voy contigo -dijo riéndose victorioso al pasar al lado de Sully. Brennan se dirigió a la oficina de Ángela junto con Booth mientras que Sully se fue con los familiares de las víctimas a pedirles muestras de sangre.

Ángela percibió al momento que Brennan y Booth ya estaban reconciliados, pues era inevitable no ver la forma en que Booth la abrazaba o le miraba, mientras que ella sólo intentaba concentrarse. Durante el resto de la mañana permanecieran ayudando a Ángela y a Cam. En la tarde, como hacía mucho que no hacían, se fueron a comer juntos al Dinner junto con todos los del laboratorio, por su desgracia. Al salir del Dinner Booth se despidió de ella ya que como le había dicho, un oficial del FBI vendría a evaluarle así que tenía que ir a casa para después ir al FBI. Brennan le dejó su auto mientras que ella regresaba con Ángela al Jeffersonian. Booth se fue a casa rápido y luego al FBI, cuando llegó, la secretaria de Cullen le informó que el agente ya había llegado y estaba con Cullen en su oficina, así que se dirigió allí rápidamente. Booth se aproximó al despacho de su jefe y tocó la puerta después de comprobar si tenía la corbata bien puesta.

-¿Señor? -preguntó mientras tocaba la puerta para oír del otro lado de esta la contestación de su superior.

-Pase, agente Booth -respondió Cullen mientras se disponía a levantarse. Booth entró despacio observando la persona que estaba sentada y a su superior-. Agente Booth, déjeme presentarle a la agente Catrín Garman -dijo Cullen poniéndose al lado de Booth e indicando a la mujer que se dedicaba a levantarse para saludar.

Booth se quedó sorprendido al ver la mujer que se levantaba frente suyo, tenía el pelo rizado y de color castaño claro. Estaba, como diría Brennan, muy bien estructurada, pero lo más fascinante eran sus ojos verdes que con el maquillaje oscuro que llevaba recalcaba su mirada seductora.

-Agente Garman -saludó Booth cordialmente extendiéndole la mano. La mujer sonrió y estrechó la mano que le ofrecían.

-Catrín. Garman es una desdicha de mi padre que pensó que iba a ser hombre -dijo con una voz seductora y una penetrante mirada que no evitó mirar a Booth de arriba abajo y de abajo a arriba.

-Lástima por él -dijo sonriendo encantadoramente y soltándole la mano.

-Los padres somos los tontos, agente Catrín y los hijos unos desagradecidos -dijo Cullen volviendo a su silla e indicando con la mano que Booth se sentara.

La reunión fue breve. Cuando Booth salió, por orden de Cullen tenía que mostrarle al FBI a la agente. Ésta era sin duda una mujer que sabía cómo entretener, pues rápidamente ya le estaba bromeando además de sacarle coloretes cada cuanto tiempo. Booth intentaba ser amigable y formal aunque la agente no se lo hacía fácil, era una mujer segura de sí misma y de que podía tener a cualquier hombre a su lado y él sin duda era uno de los tipos de hombres que le gustaba. Iban caminando hacia el ascensor para ir a visitar la última planta del edificio cuando el teléfono de Booth sonó, éste se apartó y contestó.

-Booth

-Booth, soy yo -la voz de Brennan sonaba contenta del otro lado de la línea.

-¿Qué pasa, mi amor? -dijo sonriendo al pensar en Brennan.

-¿Cómo te ha ido?

Su voz ahora era expectante.

-No lo sé, aún estoy mostrando el FBI al agente.

-¡Ah! ¿Estás con él aun?

-Ella, el agente es una mujer -dijo sonriendo por no saber cómo ésta reaccionaría.

-¡Ah! ¿Es atractiva? -preguntó inocentemente. Booth alucinó.

-¡Huesos!

-Así que es atractiva. ¿Se te ha insinuado? -dijo riéndose por lo nervioso que se ponía él.

-¡Huesos! -reprochó nervioso y escuchó a Brennan reírse de él. Cuando iba a contradecirle, el ascensor se abrió- Mi amor, me tengo que ir, nos vemos más tarde, ¿sí? -dijo apurado.

-Bueno, pero me recoges en el Dinner, que voy para allá con Ángela.

-Ok, y… Te amo –dijo enamorado. Brennan se sonrojó.

-Besos, Booth -dijo colgando sin dejar que él dijera nada más. Booth se giró a la agente y entró en el ascensor, la sonrisa que tenía Booth ahora en los labios era enorme ya que al pensar en las preguntas de Brennan le hacían gracia.

-¿Ha pasado algo, agente Booth? Le veo más contento -preguntó con una sonrisa dudosa. Booth le miró y se puso serio.

-Ah, no, agente Catrín, sólo he recordado algo -dijo saliendo del ascensor. La mujer le siguió e intentó buscar conversación ya que Brennan con su llamada había hecho que se perdiera el anterior asunto del que hablaba.

-¿Sabe usted dónde puedo encontrar un hotel cerca de aquí? No muy caro, ya sabes cómo son los sueldos del FBI -dijo con una sonrisa.

-Hum… No estoy muy familiarizado con los hoteles de aquí, siempre he vivido en pisos completos, pero si quieres puedes venir a mi apartamento -dijo sin darse cuanta muy bien de lo que decía. La agente sonrió pícara pensado en lo rápido que iba, pero antes de que pudiera decir algo, él se corrigió-. Me refiero a que tengo un apartamento pero no lo estoy utilizando, pues estoy viviendo con mi novia en el suyo –aclaró

La agente al oír novia pudo deducir que fue la persona a quien le había llamado minutos antes.

-¡Oh! Claro, ¿por qué? La verdad es que odio los hoteles, prefiero las camas calientes -dijo aproximándose a él seductoramente. Booth se hizo el tonto ante su insinuación.

-Hum, pues en eso tenemos un problema, agente, pues creo que Bren, mi novia, apagó los calefactores -dijo girándose y dejándola con la palabra en la boca. El resto de la visita fue más silenciosa, ella intentaba buscar conversación pero éste no respondía como antes. El tiempo pasó y ya no tenían más nada para ver en el FBI, Booth y la agente se dirigían hacia la salida cuando ésta intentó hablarle nuevamente.

-Creo que aceptaré su oferta, agente Booth, no me apetece salir a estas horas en busca de un hotel. Por supuesto, si aún está en pie la oferta de su apartamento -dijo encarándole. Booth saludó al guardia de la entrada y salió antes de responderle.

-Claro que está en pie, si quiere la llevo allí ahora, es que tengo prisa y Bren me está esperando para ir a nuestro apartamento.

Booth intentaba dejar claro que Brennan era su novia. La agente sonrió.

-Por mí no hay inconveniente, tengo mi equipaje en la entrada, iré por él. ¿Me espera aquí? -preguntó saliendo. Booth sólo asintió. Cuando volvió él le ayudó a poner el equipaje en el coche y se marcharon. No tardaron mucho hasta llegar al departamento de él, Booth le ayudó a subir sus cosas y le mostró el lugar, hizo una nota de la dirección para que ella pidiera comida ya que no había nada en la nevera y luego se fue a la salida.

-Bueno, espero que duerma bien, agente Catrín -dijo en la puerta antes de abrir. La agente se aproximó a él rápidamente para estrecharle la mano.

-Gracias, agente Booth -dijo sonriendo. Booth le quiso soltar la mano pero ésta le detuvo- ¡Ah, una cosa! -dijo aproximándose y besándolo rápidamente. Booth no lo vio empezar ni acabar de lo rápido que fue, pero sí lo sintió. Ella lo besó y le susurró-. Creo que su novia se le pasó el del calefactor, pues aquí hace mucho calor -dijo alejándose de él y sonriendo descaradamente. Booth no dijo nada, sólo le miró y luego salió rápidamente. En el camino al Dinner iba preocupado todo el tiempo por si Brennan descubría lo que había pasado y esto le dejaba tenso, al llegar allí ella salió rápidamente ya que estaba atenta a él. Entró en el auto con una sonrisa enorme en los labios y lo primero que hizo fue besarlo, le echaba de menos y aquella prometía ser una noche sólo de ellos. Booth intentó comportase normalmente, pero no podía, cuando aparcó el coche en el garaje de Brennan, se quitó el cinturón de seguridad, se giró hacia ella y le soltó de golpe:

-La agente Catrín me besó -dijo en una sola voz.

Brennan que iba a salir, volvió a sentarse.

-¿Qué?

-La agente Catrín, la llevé a mi apartamento y ella me besó, no un beso-beso, sino un…

Booth puso cara de "no sé cómo explicarte". Brennan le miró sin comprenderle.

-¿Por qué la llevaste a tu apartamento? -preguntó intentando absorber la información contradictoria.

-No tenía donde ir y le ofrecí mi apartamento y ésta pensó que tenía ganas de…

-Sexo -se apresuró Brennan.

-¡Huesos! -chilló sorprendido por su forma de llevar aquella situación que para él era tan incómoda.

-¿Qué? -pregunto sin entender por qué él se exaltaba.

-¿Cómo que qué? -Brennan le miraba intentando comprenderle- ¿Sabes qué? Déjalo, Huesos, sólo vamos -dijo apresurándose en salir, pero Brennan no le dejó.

-¡Booth! -llamó con voz de niña, éste suspiró y se giró volviendo a cerrar la puerta dela auto y mirándola exasperado-. ¿Sabes? Aquí abajo no hay cobertura de móvil –insinuó con una ceja levantada.

Booth le miró confuso.

-¿Y?

Brennan sonrió traviesa.

- ¿Quieres hacerlo aquí?, ¿en el carro? –preguntó Booth al fin entendiéndole.

Ella asintió sonriendo y buscando la boca de él para besarle fulminantemente. Booth no se resistió, sólo siguió atrayéndola hasta que el deseo de tocarse se hizo mayor. Brennan presionó la palanca del asiento y se sentó sobre él muy ágilmente. Booth le levantó la falta ceñida que llevaba para que ella se sentara más cómoda. Los besos se fueron poniendo más exigentes, las caricias pedían piel, tacto, paladar. Ella era la que más se movía. Le desabrochó la camisa en cuestión de segundos para tener acceso al pecho desnudo de él donde el calor y el ritmo del corazón de él la abrumaban. Él poco a poco se iba deshaciendo de la camisa de ella, dedos ágiles recorrían por su intimidad hasta buscar los senos de ella. Cada vez más el calor del coche ascendía, las caricias eran torturas, ambos respiraban agitados. Brennan le besaba el cuello mientras que bajaba los pantalones de él, que acariciaba sin cesar todas las partes de su cuerpo.

Brennan rozó sus dedos por la ropa interior de él decidida a quitárselos pero con ganas de torturarlo. Booth buscó la boca de ella y la besó con fuerza para luego perderse en los besos en el cuello de ella, pero fue en uno de estos besos que él abrió los ojos y sin intención alguna miró por el espejo retrovisor, sólo miro rápidamente pero luego volvió a mirar para definir lo que veía, había una silueta tras el coche, escondida y que miraba muy rápidamente para volver a esconderse.

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OH! Quién es la silueta? Por qué los espiaba? Pervertida! Y esa tipa Catrín es una zorra completa!

Quedó el asunto del barco de Sully superado? Podrá Brennan pasar página de eso? Se lo dirá a Booth? Sully se le adelantará?

Como la semana pasada no subí capítulo, pues aquí lo tienen, y si no me equivoco el próximo lo subo ahorita o sino mañana.

SAluditos Chicas!

Dejen review.

Carpe Diem: Locución latina que significa 'aprovecha el tiempo, no lo malgastes'.