Capítulo 3
Un fondo indescriptible se imponía ante un paisaje de grandeza y gloria, el sol relucía y cubría las vastas y fértiles tierras de lo que un día fue el imperio Maya.
Las personas caminaban rápido y tan frenéticamente como si sus vidas dependieran de ello, no se podía encontrar la paz en el centro de la ciudad, el ruido que uno podía escuchar en las calles apagaba los rugidos de un jaguar, en pocas palabras el centro de la antigua ciudad Maya era una jungla.
El viento jugueteaba con unos hermosos risos dorados, era como si la brisa tratara de contar cuantos delicados cabellos descansaban sobre el rostro casi angelical de Caneq. Ella estaba sentada en lo más alto de la institución imperial con una mirada casi errante hacia el cielo.
- Caneq un día de estos una nube te raptara para que vivas con ella – Decía Annie mientras le tocaba el hombro a Caneq.
- Annie me asustaste – respondió Caneq – Supongo que estoy muy nerviosa por lo que vaya a suceder mañana
- Caneq somos amigas eso nada lo va a cambiar, además a mí no me interesa ser la compañera eterna de un bebe de plata mal vestido – mientras Annie veía fijamente a Caneq y dibujando una sonrisa entre sus labios decía – Caneq en serio pase lo que pase esta bien.
Annie y Caneq eran dos jóvenes doncellas que fueron destinadas a una larga formación desde muy pequeñas en la institución imperial, una de ellas se convertiría en la compañera eterna de Nicte el actual príncipe del Imperio Maya.
Desde el momento en que Annie puso un pie en la institución imperial fue la mejor amiga de Caneq, tanto Annie como Caneq no tenían ningún recuerdo de sus familias debido a que tenían solo 4 años cuando ingresaron a la Institución Imperial y desde ese momento vivieron allí.
En diversas ocasiones el príncipe había visitado a las doncellas, Caneq era tierna y atenta con el príncipe mientras que Annie era cruel y desconsiderada, sin embargo ambas amaban al príncipe la diferencia era que el amor de Annie hacia el príncipe era secreto, ella no quería que Caneq se enterara de que ella también amaba al Principe, Annie estaba en una encrucijada ella realmente apreciaba la amistad que tenía con Caneq y por otro lado amaba a Nicte.
La luna acobijaba a toda la ciudad del Imperio Maya con un gran manto negro poco a poco las luces se extinguían mientras la ciudad iba cayendo en un sueño profundo, Annie estaba despierta, no podía dormir porque a pesar de que había sido mala, descortés e irritante con el príncipe no podía olvidar lo que un día el príncipe le dijo: - Annie sé que eres mala, cruel y desconsiderada todo el tiempo porque tienes miedo de expresarte cómo eres realmente, estoy seguro de que en el fondo eres una persona tierna dulce y muy apasionada y no voy a descansar hasta encontrarla.
Annie estaba despierta casi toda la noche pensando. ¨Oh mi dulce y considerado príncipe, siempre tan noble y considerado a pesar de mis regaños e insultos no pudiste evitar curiosidad hacia mí, pero no importa cuánto te desee, el destino nos puso una broma muy cruel, por un lado está tu mi dulce salvador y por el otro lado está mi fiel y única mejor amiga, hoy es el día en que por fin escogerás a tu fiel amada hasta la eternidad, como me gustaría poder acompañarte hasta allí pero por desgracia no soy la única opción frente a tus hermosos ojos, como una cruel broma pusieron a mi mejor amiga como blanco Oh Dios ¿qué debo Hacer?¨
La noche había terminado la ciudad volvió a tomar su tradicional ajetreo diario, solo que esta vez todo estaba más festivo, hoy sería el día en que el príncipe Nicte elija a su compañera eterna.
La hora había llegado toda la ciudad se encontraba en el palacio, el príncipe Nicte vestía un atuendo blanco con un capa negra con pequeñas incrustaciones de oro. Todo el bullicio de la metrópolis había cesado y era momento en que las doncellas pasen al frente para que el príncipe Nicte tome una decisión.
Con grandes signos de admiración los suspiros de la multitud dieron la bienvenida a Caneq, que fue la primera de las doncellas en hacer su entrada. Toda la multitud estaba impresionada por la belleza de Caneq muchos creían que era hija de los dioses por lo que los susurros entre la multitud se convirtieron en grandes olas clamando el nombre de Caneq. Cuando Caneq llego donde el príncipe ella le dio su mano y dijo – Príncipe Nicte será un gran honor poder convertirme en su compañera eterna – El príncipe Nicte la miró fijamente, era claro que iba a hacer un además de negación con la cabeza pero antes de que este lo completara, un fuerte estruendo se escuchó atrás en la multitud era Annie pero esta vez estaba no tenía el aspecto de siempre estaba furiosa, no daba pasos para caminar, un aura oscura le había invadido, su vestido estaba rasgado como si unos lobos le hubiesen atacado.
- Nicte es mi vida si no puedo quedarme con él, nadie lo hará – Dijo Annie con una mirada de posesión hacia Nicte. En ese momento la gente corría despavorida por todos lados mientras Annie se acercaba al príncipe Nicte, los soldados salieron de inmediato a resguardar al príncipe y empezaron a lanzar sus lanzas contra Annie, Si bien Annie era poderosa no podía soportar el ataque de los soldados así que empezó a escapar elevando con sus manos sin tocarlos varias rocas y mesas para protegerse.
Nicte no podía creer lo que estaba pasando así que empezó a correr hacia Annie. Un soldado trato de atrapar a Annie saltando hacia ella pero Annie se agacho cubriéndose los ojos y lanzo todas las mesas y rocas por todos lados con mucha fuerza. Muchas de las rocas llegaron a los soldados por lo que el ataque seso, pero también seso todo el bullicio en la escena, cuando Annie se descubrió los ojos lo peor había sucedido una roca había impactado contra Nicte.
Annie no lo podía creer cuando se a cerco a Nicte ya era demasiado tarde Nicte había muerto por el impacto, Annie rompió en llanto cuando vio a Caneq parada frente suyo.
- Porque lo hiciste – decía Caneq sollozando – Siempre dijiste que no te interesaba Nicte.
- Caneq no fue mi intensión yo no quería que esto pasara, yo solo quería abandonarlo todo y escapar – Respondía Annie arrodillada frente a Caneq – Es solo que en el último momento cuando el soldado salto contra mí no pude controlarme.
Caneq no lo entendía estaba segura de que Nicte la amaba y que detestaba a Annie, Pero Annie sabía que las cosas no eran tan simples.
- Sabes Annie yo amo Nicte haría lo que fuera para estar con el – Decía Caneq mientras le acercaba una espada a Annie – Annie por favor ayúdame a reunirme con él toma esta espada y sella mi destino.
- Caneq no puedo hacerlo jamás lo haría.
- Annie ¿Recuerdas lo que dijiste? – Susurraba Caneq mientras tocaba la espada junto con las manos de Annie – Pase lo que pase siempre seremos amigas y que no importa como terminara al final estará todo bien – En ese momento las manos de Caneq infundieron fuerza sobre las manos de Annie y se clavó la espada.
Annie no podía creer lo que había ocurrido de repente sus manos se vieron manchadas de sangre. Cuando de repente unas pequeñas estelas luminosas empezaron a emanar de los cuerpos de Caneq y Nicte, Annie veía con asombro que las estelas empezaron a elevarse suavemente hacia los cielos, cada vez que una estela ascendía al cielo el firmamento se oscurecía, cuando la última estela empezó a subir al cielo ya era de noche, en ese momento Annie vio el cielo nocturno, no daba crédito a sus ojos, estaba atónita todo el cielo estaba cubierto de miles de luces brillantes como pequeños soles, el cielo estaba estrellado.
Al día siguiente Annie había desaparecido, nadie sabía de su paradero, hay quienes decían que volvió al infierno de donde salió, otros decían que vivía en las montañas al final la gente solamente estaba segura de una cosa, Caneq y Nicte ahora están en el cielo nocturno expresando su amor jugando con todas las luces del cielo, para los mayas Caneq y Nicte eran las estrellas.
