CAPÍTULO 58

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¿TIEMPO Y ESPACIO?

El mundo parecía estar cayendo sobre Booth, que le cogían el corazón y lo hacían pedacitos. Balanceó la cabeza como queriendo negar lo que sus ojos estaban viendo, pero no podía, estaba allí, Brennan estaba besando a Sully. Tenía ganas de ir allí y matar a Sully a golpes pero lo único que podía hacer era salir de allí tan sigilosamente como había entrado. Miró una vez más y luego se giró dirigiéndose a la puerta donde antes había entrado.

En la oficina, Sully seguía el beso hasta que sintió el fuerte mordisco en sus labios.

-¡Ah! -gimió Sully separándose de Brennan y llevando la mano a la boca que sangraba por dentro.

-¿Estás loco, Sully? ¿Qué pensabas que estabas haciendo? -reclamó ella limpiándose la boca como si quisiera que con esto el beso anterior nunca hubiese pasado.

-¿Loco? Pues sí, Temperance, ¡estoy loco por ti! ¿Es que no ves? -dijo dejándose caer en la silla como si desfalleciera ante la negación de ella.

-No, Sully, somos amigos -dijo rehusando con los ojos turbios por la confusión-. Y Booth…

-¿Booth? Booth siempre está en el medio -reclamó golpeando el asiento. Brennan encogió los hombros.

-No, Booth no está en el medio, porque no hay medio, Sully -dijo dejándose caer en su silla. Sully le miró con lágrimas en los ojos.

-Nunca he amado a nadie como lo he hecho contigo -dijo llorando.

Brennan le miro fijamente con los ojos como piedras brillantes.

-¡Dime que lo amas! Pero de verdad no dando vuelas o diciendo que te sientes cómoda con él, quiero que me digas de verdad -dijo secándose las lágrimas-. Dime que lo amas de verdad y los dejaré en paz -dijo haciendo fuerzas.

Brennan le miró y el silencio reinó en la habitación.

Booth se sentía fatal con lo que había visto, estaba a punto de salir del Jeffersonian cuando una voz femenina muy familiar llamo por él. Hizo fuerzas para no ignorar la voz y seguir, tragó en seco y respirando profundamente se giró, poniendo una media sonrisa.

-¿Qué pasa, Angi? -dijo intentando esconder su estado de agonía.

-¿A dónde vas? Brennan está en su oficina -dijo Ángela acercándose. Booth le miró un segundo y desvió la mirada hacia el suelo.

-Es que… He… He olvidado algo, pero podrías hacerme el favor de decirle a Brennan que la espero en el auto -dijo nervioso pero luego le miró y sonrió.

Ángela lo miraba extrañada.

-¿Estás bien? Te veo abatido -dijo aproximándose. Booth se esquivó de ella.

-Sí, Ángela, estoy bien, sólo dile esto a Brennan, ¿sí? -dijo saliendo.

-Ok… Adiós -gritó Ángela ya que Booth ya estaba lejos de ella.

En la oficina de Brennan el silencio aún era sepulcral. Brennan miraba seria a Sully sin saber cómo responderle la verdad sobre lo que sentía. Cuando finalmente reunió coraje para decirle la verdad, Ángela apareció.

-Cariño, Booth está afuera -Ángela entraba distraída pero luego notó de pronto el clima denso de allí dentro. Brennan agitó el rostro y Sully se secó las lágrimas tan pronto oyó a Ángela-. ¿Pasa algo aquí? -preguntó la artista un tanto extrañada.

Brennan se levantó rápido y fue hacia la puerta.

-No pasa nada, Angi. ¿Has dicho que Booth está afuera? -preguntó Brennan acercándose a coger su cazadora.

Ángela miraba intrigada a Sully y al oír la pregunta se giró hacia Brennan.

-Sí, ha dicho que se había olvidado de algo y que te esperaba en el coche -dijo observando a Brennan.

-Bueno, gracias Ángela y hasta mañana -dijo saliendo deprisa de allí. Ángela estaba pasmada y confundida, se giró hacia Sully y él lo único que hizo fue ignorarle.

Brennan se fue corriendo hacia la camioneta, cuando llegó entró rápido y se giró hacia Booth, que miraba hacia delante serio. Se aproximó para besarle, necesitaba un beso de él, pero éste giró el rostro.

-¿Pasa algo, Booth? -preguntó por su reacción.

Booth le miró de reojo. "¿Pasar algo? Acabo de verte manoseándote con otro y me preguntas esto. Soy un idiota". Pensó, pero no pudo pronunciar nada de lo que pensaba en ese momento.

-No pasa nada -dijo acelerando furiosamente.

Brennan se asustó y se agarró al asiento. Estuvieron todo el camino en silencio, esto hacía dar vueltas a los pensamientos de ambos. A Booth no le salía de la cabeza la imagen de Brennan y Sully, no paraba de pensar en lo que había dicho Sully de que él no sabía dónde Brennan había pasado la noche que desapareció enfadada con él, y esto le volvía loco, pensar en los recuerdos de la veces en que la fue a buscar en el barco cuando ellos estaban juntos y le dolía más. Brennan por su lado, pensaba en lo que Sully le había pedido. "¿Por qué no puedo decir simplemente que lo quiero? ¿Por qué lo quiero?". Booth estaba tan desconcentrado que ni al menos se percató de cuando se pasó el semáforo, sólo percibió el grito de Brennan.

-¡Booth!

Él frenó en lleno, dejando el coche a pocos centímetros de chocar con otro. Brennan se tapó la boca y le miró asustada. Booth empezó a golpear el volante con fuerza.

-¡Mierda! -gritaba una y otra vez contra el volante. Cuando paró, miró a Brennan y ella estaba blanca y asustada, por unos segundos tuvo miedo al verla-. ¿Estás bien? -preguntó preocupado mirándola. El dolor que sentía al verla indefensa y asustada le hacían cambiar su actitud de enfado a una protectora.

-Sí, estoy bien. ¿Y tú? -preguntó respirando profundo para relajarse. Booth asintió.

-Sí, estoy bien -dijo encendiendo el carro para volver a conducir, ya que los coches de atrás ahora pitaban como locos.

-¿Quieres que conduzca yo? -preguntó poniendo la mano sobre la de él en el volante. Booth le miró.

-¡No! Puedo conducir, estoy bien -dijo quitando la mano de ella del volate y emprendiendo la marcha.

Brennan no reclamó, sólo calló y se puso a observar la ventanilla. Booth negó al ver que ella ni al menos protestó. El camino fue bastante largo hacia la casa de Brennan y el silencio bastante incómodo. Cuando llegaron, Booth bajó del automóvil rápidamente y ni al menos la esperó antes de entrar al edificio. Brennan apretó el paso para acompañarle pero casi no podía consigo. Cuando entraron en el departamento el silencio aún estaba, era incómodo y doloroso. Brennan fue hacia la cocina a preparar algo. Booth, sin embargo, se fue a la habitación, cogió una maleta y empezó a poner todo lo que tenía en la casa dentro de ella, decidido a irse de allí la mañana siguiente y no volver, no quería que Brennan lo viese irse, no quería ver sus ojos de lloro y al mismo tiempo de traidora mirándolo, la dejaría sin que ésta supiera tal y como habían hecho sus padres hacía años. Brennan percibió que éste tardaba en la habitación así que se fue a buscarle.

-¿Booth? –llamó ella entrando en la habitación. El agente estaba de espaldas a la puerta poniendo sus camisas en la maleta-. ¿Por qué preparas la maleta? ¿Te vas a algún sitio? -preguntó aproximándose a él e intentando mirarle. Booth apartó la vista y se alejó de ella.

-No. ¿Dónde iba a ir, Temperance? Sólo estoy arreglando las cosas, ya sabes, el fin de semana, el viaje, hay que preparar todo -dijo esquivándola. Brennan sonrió por ver que él preparaba la maleta para ir el fin de semana solo de ellos, aunque fuera extraño ya que aún era jueves.

Booth metió más cosas en la maleta. Estaba metiendo en la maleta una camiseta suya que a Brennan le gustaba colocarse para dormir, así que ella se aproximó a él.

-Ésta me la pondré hoy -dijo riéndose pícara y cogiendo la camiseta.

Booth le miró. "¿Cómo podía traicionarme y hacer este tipo de cosas?". Pensó negando y yendo hacia el baño.

-Voy a bañarme -dijo pasando del juego en que ella pretendía entrar. Brennan le siguió al baño y lo abrazó por detrás.

-¿Te hago un masaje? -dijo acariciando el pecho de él.

Brennan no había podido decirle a Sully que amaba a Booth, pero al estar con él tenía ganas de decirlo. Booth sin embargo estaba tan desconcertado por el comportamiento de ella, por lo que había visto y que ahora ella quisiera estar con él. Se sentía como si ya no aguantara las ganas de explotar y decirle lo traidora que era, pero se contuvo. Él le cogió las manos juguetonas de ella y se apartó.

-No me apetece, Temperance -dijo en un tono triste que trató de ocultar. Brennan se apartó y bajó la mirada.

-Está bien, yo… Yo voy a la cocina -dijo saliendo desanimada de allí, sin saber qué le pasaba a Booth.

Cogió la camisa de él que estaba encima de la cama y salió con ella en la mano, se sentó en el sofá y se quedó quieta mirando la prenda en sus manos. Tristeza, el aire del departamento estaba triste, no era como el de semanas antes donde ella se sentaba allí en aquel sofá y pronto sentía a un cariñoso Booth abrazándola con ternura. "Es mi culpa", pensó, "no puedo decir que lo amo y esto le afecta, es mi culpa". Se repitió oliendo la camisa donde el perfume de Booth estaba impregnado. Se quedó allí un tiempo indeterminado.

Booth, por su parte, se dio un baño y cuando salió de la ducha cerró la maleta separando sólo unas prendas y luego se fue a la cama. No debería estar allí, debería marcharse, pero no soportaba verla llorar, sabía que esto le dolería más y aun más si eran falsas sus lágrimas, si eran tan falsas como sus caricias.

Brennan regresó a la habitación encontrando a Booth acostado. Cuando la vio se giró y cerró los ojos, un acto que le dolió a ella, que no sabía a qué venía aquella reacción. Se sentó en la cama y luego se acostó mirando al techo, se quedó inmóvil así muchísimo tiempo pero luego giro hacia él y busco su cuerpo. Se acurrucó en la espalda de él buscando abrigo y calor. Booth la sintió y se movió apartándose. Cuando volvió a quedarse quieto ella suspiró.

-¡Booth! -llamó por él y al ver que no le respondía prosiguió a sentarse para ver si dormía.

Booth tenía la mirada fija a algún sitio en el fin de la habitación. Brennan le quedó mirando esperando a que hablara algo o que se moviera, pero no lo hacía, así que puso la mano en su hombro e intentó girarlo. Booth le cogió la mano y se giró, quedando frente a ella, que estaba sentada mirándole confusa.

-¿Me traicionarías? -preguntó por impulso. "Bella pregunta, Booth, para saber si el gato come pez", se replicó dentro de sí. Brennan se tiró hacia atrás confusa sobre su pregunta.

-No sé dé que hablas, Booth -los ojos de ella eran pura confusión. Él suspiró y se dispuso a sentarse.

-De nada, Temperance -dijo levantándose con enfado, no podía creer cómo era que él le traicionaba y le miraba como si nada pasara. Recogió la almohada y la manta y se dispuso a salir de la habitación sin mirarla.

-¿Qué haces? -preguntó desconcertada al verle marcharse. Booth salió golpeando la puerta y dejándola sola-. Booth… -murmuró antes que la puerta se cerrara, pero no obtuvo contestación-. Te necesito -volvió a murmurar dejándose caer en la cama.

El olor de él estaba en las sabanas y esto fue lo más cerca que estuvo de él aquella noche. Booth estaba desconcertado, se sentó en el sofá y se puso a llorar de dolor, la traición de Brennan era todo lo que él no quería nunca imaginarse, se había jugado mucho por ella, le había amado como nunca llegó a amar a una mujer y recibía una puñalada seca por la espalda, aquello no podía estar pasando. ¿Qué había hecho él de mal para merecer esto? ¿Qué había hecho o no hecho para que ella no lograra amarlo? Las dudas y el desespero le cansaban dejándolo totalmente sombrío acostado sobre el sofá, sin querer nada, sin querer pensar en nada pero sabiendo que era inevitable no pensar en Brennan y ese beso y la noche en el barco. La noche pasó más lenta que nunca, Brennan sólo logró dormitar una y otra vez ya que cada vez que se movía pensaba que era Booth que estaba de vuelta en la cama pero esto no ocurrió. Booth por su vez ya ni al menos dormitó, tenía la mirada fija en el techo y con el brazo se cubría los ojos por la claridad que ya entraba en aquel sitio. Brennan ya no podía, hacía más de media hora que giraba en la cama sin poder parar de sentirse incómoda. Se incorporó envuelta en la manta, se dispuso a ir a la sala a buscar a Booth. Éste estaba acostado en el sofá cuando sintió a Brennan subirse sobre él y acurrucase en su cuello, estaba fría como el hielo así que le ganó el instinto de abrazarla. No supo cuánto tiempo duró el abrazo, pero sin duda supo que fue el abrazo más doloroso de su vida, era como si estuviera despidiéndose de ella, la abrazó como si deseara que todo fuese distinto, la abrazó deseando que ella le digiera que lo amaba, porque solo estas palabras le perdonarían todo, la abrazó sólo por abrazarla, porque era Brennan, era Huesos, era la mujer que lo había enamorado y que ahora por más que supiera que era la única mujer a la cual podría amar para siempre no podía simplemente perdonarla. Las manos de Booth sujetaron los hombros de ella y le alejaran de él, ella intentó impedirlo pero no pudo.

-No puedo con esto -dijo él dejándola en el sofá. Brennan le miraba directamente, tenía ojeras y veía que él había llorado.

Le llamó débilmente. Booth le miró y apretó el puño al ver la forma triste en que los ojos de ella le miraban.

-No sé cómo lo soportas, pero yo no sirvo para esto, Temperance, no puedo mirarte y simplemente fingir que… Que no pasa nada… Que no he visto lo que he visto -dijo dando vueltas por la sala con las manos nerviosamente pasando en su cabello. Brennan le miraba sin comprender, para ella sus palabras no decían cosas con cosas.

-¿Qué has visto? -preguntó aun sin comprenderle. Booth le miró y sonrió irónico.

-Eres impresionante, Temperance, me traicionas y me miras así como si nada ocurriera…

-¿Te traicione? ¿De qué hablas? -preguntó levantándose. Booth negó su falta de memoria y Brennan comprendió a qué se refería-. Has visto cuando Sully me besó, ¿no? -dijo como si se debilitara en ese instante.

-¿Te besaba?, no parecías muy en desacuerdo, además ¿dónde estabas cuando desapareciste, Brennan? ¿Dónde has pasado la noche? -le gritó.

Brennan encogió los hombros y le miró llenándose los ojos de lágrimas.

-¿Te ha dicho Sully lo del barco? -preguntó con la voz trémula del nudo que se formaba en su garganta.

-No lo niegas, ni al menos lo niegas -gritó él agitando el rostro con las manos-. No pensé que fueras capaz de traicionarme -dijo en un suspiro llorando.

Brennan se aproximó rápidamente.

-No, Booth, yo no te traicioné… -dijo intentando abrazarlo, pero éste se liberó y se apartó.

-No, no, no, no te quiero oír, no…

Booth le gritaba a todo pulmón pero evitó decir que no la quería ver nunca más delante de él. Se calló ante Brennan que estaba con los hombros encogidos y la mirada perdida, pero no pudo aguantar, no podía estar un segundo más en presencia de ella, se giró y emprendió el paso hacia la habitación, sólo se puso un pantalón y los zapatos, cogió la maleta y salió de la habitación hacia la salida de aquella casa que algún día quiso entrar y formar una familia con la mujer que habitaba aquel espacio, y que ahora después de haberla amado con locura no podía mirarle a la cara. Brennan escuchó el sonido de la maleta y abrió los ojos y lo vio venir hacia la entrada, se abalanzó sobre él intentando pararlo.

-Booth, no… No… Te lo puedo explicar… Sólo fueron besos. No, por favor, Booth…

Brennan se prendió al pecho de él impidiéndolo avanzar. Booth sentía cómo ella tremía por llorar, le puso una mano en el hombro y la apartó despacio.

-Necesito tiempo, Temperance -dijo llorando tanto como ella. Brennan le miró y la imagen que Booth quiso no ver nunca en su vida, la vio en ese momento: los ojos de ella estaban tan tristes e ilusos, que fue como si le acuchillasen mil y una espadas a la vez.

Brennan se aferró con más fuerza a la camisa de él.

-Y… ¿Y espacio? -preguntó en un hilo de voz. Booth clavó los ojos en los de ella y asintió, desviando la mirada en seguida. Brennan se sintió como si algo rompiera dentro de sí y ya no tuvo fuerzas para detenerlo, le soltó lentamente de la camisa y él sólo le apartó pasando por un lado y saliendo por la puerta por la que muchas veces había entrado.

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Holaa!

Pobre Brenn! Booth celoso y sintiéndose traicionado mientras que Brennan no puede negar nada porque no sabe qué pasó en el barco.

Gracias por todos sus reviews, ya vamos para los 700 y no puedo creerlo!

Agradezco a Dios que me dio un año más de vida ayer, compartiéndolo con ustedes en Fanfic, espero que nos conceda a mí y a ustedes muchos años más de vida.

Besos!

BerryF.