Nota de Autor: Bueno me he retrasado un poco en subir este cap, pero esk no tenía tiempo y al final no pude! Pero vamos, hay que reconocer que aún así voy bastante rápido con los caps xD, espero que siga así! ;)
Intento de asesinato
Francia y Romano se echaron a reír a carcajada limpia. Al-Andalus seguía rojo y se había apoyado en la pared de piedra con los brazos cruzados.
- Al, ha estado brillant! No me habías dicho lo divertido que era el Lesmes ese. -Dijo mientras se sujetaba la tripa.- Desde luego tiene razón, ¡eres incluso más vieux que yo!
Al-Andalus no decía nada y seguía sin moverse. Francia se empezó a preocupar, ya que su amigo no daba muchas señales de vida. Se acercó a él y le pasó el brazo por los hombros.
- Al, ¿estás bien?, sólo era una petite blague. Sabes que no iba en serio ¿Al?, ¿Al? -Dijo agitándole un poco para animarlo.
-Francia... -Por fin dijo algo. El otro país sonrió.
- Oui?
- ¡TE VOY A MATAAAAAAR! -Dijo echándose encima del francés, que reaccionó a tiempo y esquivó el golpe. Pero Al-Andalus no se paró ahí y empezó a perseguirle.
- ¡AAAAAAAAAAAAAAAAHHH! - Francia empezó a gritar y se echó a correr por el pasillo, Al-Andalus le perseguía a poca distancia. Estaban montando tal barullo que por muy insonorizados que estuvieran los corredores se podían oír sus gritos desde la torre de al lado.
Romano se quedó sólo en el pasillo, estaba acostumbrado a ser el perseguido, y no el perseguidor. Además, el no solía correr por voluntad propia. No sabía muy bien en que punto de la torre se encontraba, pero con el escándalo que estaban armando esos dos no sería difícil orientarse, así que se hecho a andar tranquilamente con las manos en los bolsillos, disfrutando un poco de la escasa paz que le quedaba, pero entonces se dio cuenta de que se encontraba al lado de la habitación de Lesmes y no quería encontrarse por casualidad con él, así que se apresuró a alcanzar a los otros dos guiándose por los gritos y el barullo.
Un rato después Romano ya estaba a punto de alcanzarles (ese par era más rápidos de lo que se esperaba) cuándo oyó a Francia gritar: "¡Aaaaaaah!... oh no, no-no-no-no-no-no-no-no¡noooo!..." después un grito de parte de los dos pequeño países seguidos por unos ruidosos golpes, que terminaron con un último sonido fuerte contra la piedra. Después, silencio.
Romano empezó a correr, alarmado por esa repentina calma, y cruzó la esquina. Se frenó justo a tiempo, agarrándose a las irregulares paredes de piedra, para no caer por las largas escaleras que tenía delante. Por suerte no iba demasiado rápido.
Miró al final de los escalones, allí se encontraban los autores de ese follón, bueno, por lo menos ahí estaba lo que quedaba de ellos: al parecer no habían sido tan precavidos como para agarrarse a algo y no habían podido evitar precipitarse escalera abajo.
Romano se echó reír mientras bajaba (con mucho cuidado) los escalones. Los dos países yacían en el suelo doloridos, el primero en reaccionar fue Al-Andalus, que se levantó rápidamente para sentarse encima de Francia, que soltó un gritito, y empezó a tirarle de los mofletes.
- ¡Serás maldito! ¡Ahora casi me matas! -Dijo sin para de maltratarlo. Francia intentó quitarse, dolorido, al país de encima, sin mucho resultado.
- ¡Nof! ¡En la caraf nof! -Intentó convencerle, pero Al-Andalus hizo caso omiso de las quejas de su amigo.- Tranquilof, que segurof que no te ibas a morirf. -dijo, intentando hablar.
- Claro que no me iba a morir, ¡habría vuelto a por ti! -le respondió, soltando por fin a Francia y tirándose en el suelo.- ¡¿Pero es que no tenías otra cosa a la que agarrarte?!
- Es que, parecías tan estable en ese momento. -dijo Francia en tono teatral, mientras se masajeaba las mejillas.
Los dos se callaron un momento y después soltaron una enorme carcajada.
Romano se sentó al pie de la escalera, estaba seguro de que a esos dos le había afectado el golpe, ya que no paraban de reír y seguían tiraos en el suelo. Por lo menos ahora entendía mejor por qué se llevaban tan bien incluso después de siglos: debían de conocerse el uno al otro como nadie.
Por fin se levantó Francia, seguramente se había cansado de reír, y ayudó ha Al-Andalus a incorporarse.
- Entonces ¿te voy a enseñar a bailar? -Le preguntó Francia guiñándole el ojo a Al-Andalus. Este miró al suelo.
- No me queda más remedio ¿verdad?
- ¡Sabía que no te resistirías!
Romano se alegró de que por fin se pusieran en movimiento, ya le dolía el trasero de estar sentado en esa peligrosa escalera, aunque no tenía ni idea de a donde iban a ir. Es más, se preguntó si habría algún lugar en el castillo dónde hubiera una sala de baile.
Empezaron ha andar por la torre, bajando todo lo que habían tenido que subir antes (que no tuvo que ser demasiado, por que con la carrera que se acababan de dar habían avanzado bastante), llegaron al bajo del castillo, donde todo el mundo estaba atareado. Francia iba saludando a alguna que otra sirvienta por el camino al más puro estilo francés, por algo representaba ese país.
Siguieron andando por el enorme pasillo-habitación que componía el cuerpo principal de la base de la torre. El gigantesco corredor daba a unas cuantas habitaciones que Romano aún no había visto, pero no se metieron en ninguna de ellas y siguieron cada vez más al interior de la torre, hasta que llegaron a un robusto portón con una gran cerradura de hierro. Al-Andalus sacó un enorme llavero que parecía pesado, con distintas llaves (Romano tenía que empezar a examinar las ropas de su compañero, porque esta vez el país no llevaba ni chaqueta), algunas llaves parecían no haberse usado en siglos (y seguramente había sido así) y ya estaban oxidadas. Eligió una gran llave del mismo color que la cerradura y que estaba prácticamente nueva y abrió la puerta.
Se sumergieron dentro de un pasillo largo y húmedo, iluminado tenuemente por unas antorchas. Un terrible escalofrío atravesó la espalda de Romano al recordar el pasillo por el que había llegado a esa extraña sala desde dónde fue enviado al pasado. Francia también parecía sorprendido:
- Oh Al, si no te conociera diría que nos llevas a las donjons del castillo.
- ¿A las Don-qué?
- Mazmorras Al, mazmorras.
- ¡Ah!, tranquilo, no te voy a llevar allí, aunque debería... -Se lo pensó, haciendo estremecerse a Francia.
- Mon ami, sabes que siempre te he querido ¿verdad? -Dijo en tono de súplica. Al-Andalus soltó una risita.
- Tranquilo, aunque este pasillo no tenga muy buen aspecto, sólo lleva a las cocinas y a otras salas de trabajo, las salas principales del castillo están ahora mismo ocupadas por mí y el resto de la nobleza, así que no queda otra que ir a las que se encuentran aquí. Si quieres luego te enseño las mazmorras... -Añadió Al-Andalus mientras avanzaban cada vez más hacia el interior.
De vez en cuando pasaban al lado de alguna que otra puerta y podían oír el barullo que se estaba montando detrás de ella. A veces Al-Andalus comentaba hacia dónde llevaba cada portón, como si se lo supiera de memoria.
- Guau, pareces una guía turística. -Comentó Romano, después de que Al-Andalus describiera la biblioteca que había detrás de una de las puertas con total exactitud. Los dos países miraron a Romano interrogantes.
- Oye, ¿me lo parece a mí o cada vez entiendo menos lo que decís? -Comentó Al-Andalus con un deje irónico. Francia se encogió de hombros.
- A mi no me mires, es la premiervez que veo a Romano.
- ¡Pues tendrías que ver todas las cosas raras que tiene en los bolsillos!
Francia abrió y cerro las palmas de las manos como si estuviera cogiendo aire, mientras le guiñaba un ojo a Romano:
- Estaría encantado de meter la mano en sus bolsillos. -Dijo, en el tono "romántico" que le debía de caracterizar desde que el mundo es mundo.
Un escalofrío recorrió la espalada de Romano como un chorro de agua fría, se pegó en la pared contraria a donde los otros dos reinos se encontraban. No se podía creer que incluso aparentando esas edad pudiera decir esas cosas, aunque, por otro lado, así era Francia.
- Ni me toques. -Dijo un poco tembloroso.
Francia sonrío. Al-Andalus sólo se reía, seguramente sin entender nada.
Por fin se pararon delante de una puerta, era exactamente igual que las demás: de madera desgastada y con unos refuerzos de un hierro que también había sido usado para el picaporte y la cerradura. Al-Andalus la abrió.
La sala dónde se encontraban era amplia, no demasiado alta, y con unas gruesas paredes de piedra. Había algunos bancos y sillas pegados en las paredes, y un montón de candelabros iluminaban la habitación, que al estar bajo tierra no tenía ninguna ventana.
Se notaba que alguien había estado cuidando de ella, aunque seguramente hacía años que nadie la sacaba provecho.
- Creo que valdrá, pero mes châteaux, tienen mucho más estilo.
Dio su opinión Francia, mientras observaba con sus ojos azules hasta el último rincón de la habitación. Romano se sentó en unos de los bancos mientras Al-Andalus discutía con su compañero si de verdad tenía que hacerlo, pero el francés no iba a cambiar de opinión tan fácilmente.
- P-pero ¿cómo vamos a bailar si solo somos dos? -Decía Al-Andalus, buscando cualquier excusa. Romano miró a otro lado deseando que no le obligaran a unirse a ellos. Por suerte, Francia no tenía en mente unir al italiano a la fiesta, porque sonrió con una sonrisa que no auguraba nada bueno.
- Mon amour, ¿crees que tu querido ex-hermano mayor habría venido aquí para enseñarte a bailar en grupo?, para eso tienes a ese apuesto noble. -Le explicó, aún sin borrar esa sonrisa.- Yo, te voy enseñar el maravilloso danse en couples.
Al-Andalus estaba un poco pálido:
- ¿El q-qué? -Dijo, pero seguramente le había entendido.
- El baile en parejas Al, me alegro que te guste. -le dijo Francia con un tono sarcástico.- Vas a aprender al más puro estilo francés, este magnifique estilo de baile.
Al-Andalus no daba ya para sorpresas.
- Espera, ¿tengo que bailar contigo?
Francia miró a su alrededor.
- Oui, a no ser, claro, que nuestro querido Romano quiera unirse.
Dijo, mirando a dicho país, que fingía estar aparte de todo mientras observaba minuciosamente el grabado de un candelabro de pie que tenía a su lado, intentando ocultar que estaba temblando. Francia siempre le había dado miedo, tanto como si aparentaba treinta o doce años.
El francés se encogió de hombros:
- Me parece que solo vamos a ser nosotros dos, vous et moi. -Dijo, con un tono que haría estremecerse a cualquiera, cualquiera menos a Al-Andalus, que ya se había quedado helado y se dejaba arrastrar al centro de la pista.
Romano procuraba no reírse (algo, en su opinión, imposible), mientras se recostaba en su banco de madera observando el "espectáculo".
Romano siempre se había reído de los libros de historia, en los que se especulaba que el baile no había tenido forma hasta el renacentismo, y menos aún el baile en parejas, pero lo cierto es que en la edad media los nobles ya empezaban ha añadir danzas ha sus fiestas de forma general, aunque no se escribió demasiado sobre ellas. Romano recordaba que ya bailaba cuando tenía sólo metro y medio de altura.
Pero claro, los historiadores y músicos no eran países (excepto en el caso de Austria, que daría su propia vidas por el piano), y los pobres se esforzaban bastante, y por sí solos ya habían descubierto bastante del pasado.
A Romano, por supuesto, le encantaba ver como se esforzaba la gente en descubrir los puntos negros de la historia, así que, cuando algún historiador venía a su casa con la intención de preguntarle como era cierta cosa en cierto tiempo, él nunca se acordaba. Mentira, el nunca olvidaba, pero el teatro se le daba muy bien.
En conclusión: el baile había existido prácticamente durante toda la existencia de Romano, aunque no apareciera en los libros.
Por lo menos no se equivocaban al decir que el renacimiento fue un gran cambio en las artes, prácticamente fue el siglo de oro de Italia, aunque en ese tiempo Romano trabajo de sirviente en casa de España, siempre tenía un ojo puesto en sus tierras.
Y así empezó el duro entrenamiento de Al-Andalus para aprender a bailar, y la oportunidad perfecta de Francia para echarse unas risas.
Notas de Autor: Ay, me encanta escribir a lo francia, es k su personalidad es genial y siempre te hace reír (aún así, mi personaje fav es España!)
Bueno, a la hora de los bailes me he vuelto un poco loca, me he tirado a buscar información por internet una tarde entera, Y solo para saber los trajes de la época! claro está, que para informarme de los bailes de por entonces me pasé otra tarde de búsqueda, esto era lo que ponía wikipedia al principio de la página:
"Las danzas medievales son relativamente mal conocidas, habiendo dejado pocas trazas escritas. Si algunas crónicas de la época hablan de ellas, ninguna las describe, de modo que hoy día es casi imposible saber como eran danzadas."
Por suerte no era lo único que había escrito y con la Wiki y otras webs por fin me fui enterando de cómo era la vida medieval, y me alegro de no vivir allí xD
Bueno, voy a dejar de aburriros con mis historias xD, es que siempre me ha gustado la historia, y con Hetalia la cosa se triplica *o*
Espero que os haya gustado el cap!
Respuestas a Reviews:
rin06rimichi: Al-Andalus es una monada, todo el mérito es suyo, yo sólo escribo *¬*, aunque no creo que se haya dado cuenta si quiera de que Romano duerme mal, total, es España, no pude leer la atmósfera xD
Hay que recordar también que España es el país de la pasión (solo hay que hojear los doujinshis... xD), aprenderá pronto a bailar ^.^
gatita-yaoi: Me supermegahiperemociona que quieras recomedar este fic *-*, en serio, simplemente no puedo para de sonreír :D
Lo del cargadaro suena genial, ya me imagino a todos los nobles mirando el cable y Al-Andalus tirando el móvil al suelo para "ver que pasa" xD
El único problema que hay es dónde va a poner a cargar el móvil. La segunda revolución industrial pilla un poco lejos, así que no creo que encuentre ningún enchufe xDD, pero vamos, creo que con un simple boli la gente fliparía en esos tiempos xD
Estoy pensando cómo podrían aparecer nuevos países, o por lo menos que hablen de ellos (como britania y todo eso xD). Lo malo es que por cada país que aparece es una búsqueda por internet de cómo se llamaba y que relación tenía con otros países, la verdad esque en esta historia por cada cosa tengo que buscar información. Quiero que sea lo más parecida posible a aquella época (quitando el idioma xD)
Para toda esa gente que escribe reviews, tengáis o no tengáis cuenta en esta web: UN ABRAZO PSICOLÓGICOOOOOO! desde el fondo de mi corazón, no sabía que ha tanta gente le gustara mi historia y menos aún cuándo es la primera que escribo para está web *-*
aquí hay mucha gente, con mucho talento, y no me refiero a los que escriben, sino a los que tiene el esfuerzo de leer otras historias y conseguir motivar a sus escritores con reviews tan fábulos. os merecéis un beso a lo francia, de verdad, sois geniales.
Y dicho esto...
Make pasta no War!
PD: Cualquier cosa me lo decís Da?
Ciao~
