Este fic pertenece a Dayane Silva. Bones y sus personajes le pertenecen a Hart HAnson y Fox.


Capítulo 60

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El sueño del olvido

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Si el corazón era sólo un músculo debía de tener una contractura pues le dolía como nunca, principalmente cuando su mirada se dirigió al pecho de él donde la mano de la mujer desnuda descansaba tranquila….

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Booth salió del departamento de Brennan totalmente destrozado, no sólo por la traición de ella, sinotambién por estar haciendo lo que dijo que nunca haría, pero era inevitable, no podía mirarla a la cara y no ver las manos de Sully recorriendo el cuerpo que había tomado por suyo durante más de dos meses. La maleta hacía ruido al arrastrase por el suelo, no sabía qué hacer, sólo empezó a caminar sin rumbo buscando algo o alguien con quien llorar y abrazar. Quien lo viera diría que no era él, Seeley Booth estaba destrozado, con una mirada triste y el rostro empapado de lágrimas, arrastraba una maleta por las calles de DC sin saber muy bien dónde iba a parar, era un hombre sin rumbo ya que todo lo que había planeado para su vida se quedaban dentro del departamento de aquella mujer. Su sentido aun funcionaba, lo cual lo llevó a su casa, un sitio donde se podría esconder del mundo. Entró en el edificio sin saber muy bien cómo lo hizo. Pasó la puerta de su departamento como un muerto que vagaba sin rumbo, se dirigió hacia la habitación. Quería meterse en la cama y ahí olvidarse de todo, o sólo de Brennan. Dejó la maleta en el pasillo y entró con la mirada baja sin dar atención a nada hasta que sintió el frío del cañón de una pistola y el sonido de destrabe de ésta en su nuca.

-¡Quieto ahí!

La voz femenina sonaba tras de él seria y cautelosa. Booth suspiró y se giró de golpe atrapando el arma y tirando de la mujer con tal fuerza que Seeley cayó sobre ella en la cama. La respiración de los dos era agitada por la adrenalina del momento.

-¿Agente Catrín? -preguntó antes de darse cuenta que había olvidado que la agente estaba en su casa.

-No, tu madre -dijo empujándolo para que se quitara de encima de ella, ya que por más que le gustara tenerlo cerca estaba su orgullo y nunca dejaba que un hombre la venciera o la pusiera como Booth lo había hecho.

-Perdón agente, había olvidado que estaba aquí -dijo desviando la mirada de la figura femenina delante de él.

La mujer vestía sólo de lencería y de las más finas, iguales a las que le gustaban a Brennan, pero más seductoras. La agente miró a Booth detalladamente y fue por su arma que había caído en el suelo. Con el arma en la mano volvió a mirar a Booth de arriba a bajo.

-¡Vaya! Los hombres normalmente dicen que soy inolvidable -dijo desactivando el arma de una forma seductora.

Booth le miró serio y salió de allí. No estaba de humor para la agente y sus seducciones, en verdad no tenía humor para nada. Se sentó en la cama de Parker en la habitación de al lado y hundió la cabeza entre las manos, en un acto de desespero y de ganas de quitar todo de dentro de su cabeza y tirarlo a la basura.

-Vodka con hielo para el mal de amores -la voz femenina volvió a sonar ahora delante de él. Levantó la vista y la miró, estaba frente a él ahora cubierta con una bata, que dejaba muy poco a la imaginación pero que cubría lo necesario, le tendía un vaso con líquido hasta la mitad de vodka negro. Suspiró y lo cogió sin decir nada, lo tragó todo sin al menos respirar, dejando solos los cubitos de hielo.

-Creo que tendrá que traer la botella, agente, hay demasiado mal -dijo tendiéndole el vaso y mirándola serio.

La mujer sonrió y salió. Él se tendió en la cama, de cierta forma la agente tenía razón, no sería mala idea emborracharse hasta olvidar sus proprio nombre. La mujer regresó con dos botellas y un vaso en la mano, se sentó a su lado y volvió a servirle, éste se irguió y cogió el vaso antes que se llenara por completo, tomándolo con desespero.

-Tranquilo, agente, así acabará con resaca -dijo riéndose. Booth la miró. Tenía los ojos azules no tan claros como los de Brennan pero parecían seducirle con la mirada. Balanceó la cabeza y extendió el brazo para que le volvieran a llenar el vaso.

-Necesitará más que esto para que tenga resaca -dijo y volvió a tomar.

En menos de una hora ya se había acabado la primera botella. Booth se reía de la agente por sus contantes contestaciones en una conversación que no sabía cómo tuvo inicio, pero que sin duda no tenía fin. Cogió la botella y empezó a tomar ya sin vaso, la agente se abalanzó sobre él y le arrebató la botella, ella también ya había bebido demasiado pero sin duda estaba más sobria que el agente.

-Seeley, la botella es mía -Booth estaba tendido en la cama y ella sentada sobre él mientras bebía de forma sensual. Él la miraba y sonreía como si viera aquello divertido, ella lo miró y le arrimó la botella como si le fuera a dar-. Emmm. ¿La quieres? Tendrás que darme algo si la quieres -dijo seductora frente a la boca de él. Booth colocó su mano en la espalda de ella para aproximar sus cuerpos.

-¿Y qué quieres, Catrín? Porque pienso coger la botella.

Booth estaba tan borracho que ya se olvidaba de todo, o quería olvidar. La mujer le mordió los labios inferiores y le miró como una loba a su presa antes de exigir un beso muy ardiente. Booth respondió al beso de forma arrebatadora y ya no supo muy bien cuando las prendas empezaron a salir de ambos cuerpos, ni cuando el acto se puso exigente. La mujer ahora bajo él no paraba de replicar su nombre. Booth rodó hacia un lado cuando ya no podían con sus cuerpos, la mujer estaba tendida y respiraba con fuerza, sin duda su primera impresión del agente no la había defraudado. Booth cogió la botella y se levantó buscando su ropa mientras bebía.

-¡Vamos, vístete! -dijo a la mujer que se sentaba desnuda en la cama. Ella le miró extrañada y se levantó yendo junto a él.

-¿Por qué? -preguntó ya más sobria al contrario de él que la miraba como si estuviera en las nubes pero aun así era impresionante para ella.

-Hay que ir por más de estas -dijo levantando la botella casi vacía mientras atraía la mujer hacia él y la besaba con fuerza. Ella sólo sonrió cuando él se apartó y empezó a vestirse, ella se fue rápido a la habitación y se vistió escuchándolo llamar impaciente desde el salón.

Cuando se acercó a él fue recibida con un beso, sin duda al agente le gustaba besarla pues lo hacía contantemente. Salieron a la calle, eran aun las cinco de la tarde y al fin llegaran al Pool. Booth se detuvo frente a ella y la miró buscando en sus ojos lo mismo que vía en los de Brennan cuando estuvieron allí pero no había nada más que una mirada de deslumbro.

-¿Qué pasa, Seeley? ¿Nos hemos equivocado nuevamente? -dijo riéndose. Él sonrió y negó.

-La primera vez que la besé fue aquí -él rió al recordar mientras la mujer sólo le miraba-. Pretendíamos tener sexo pero ella huyó, como siempre -dijo apartándose de la mujer, pero ella lo detuvo y le besó con fuerza.

-Yo no voy a huir -dijo seductora llevándolo adentro.

Booth se sentía libre de alguna forma, se sentó en la barra y bebieron hasta que reconoció a alguien del viejo mundo que había dejado allí, y empezó a jugar. La tarde y la noche, todo pasó rápido mientras ellos bebían y jugaban sin intención de parar. Ya habían ido al cajero de al lado del bar más de cinco veces y algunas era la agente la que iba, ya que Booth apenas podía consigo. El dueño era un viejo conocido y el bar estaba abierto 24 horas, Booth no paraba de beber, eran las doce de la tarde del sábado, cuando la agente le pidió para marcharse.

-Vamos, Seeley, tengo ganas de irme a casa -dijo ya aburrida y sobria por no obtener demasiada atención, ya que él después de empezar a jugar, sólo bebía y jugaba dejándola de lado. Éste le miró y le atrajo dándole un beso que le sacaría el aire a cualquiera.

-¡Vete! No necesito niñera -dijo cuando se apartó de ella. La agente lo miró y fue por él.

-No me voy -dijo agarrándole de la camisa y volviendo a besarle-, pero quiero que me enseñes a utilizar esto -dijo ella seductora, mientas cogía un palo de billar.

Booth sonrió mientras se aproximaba a la mesa y volvía a arreglar las bolas del juego. La mujer se aproximó y éste se puso tras de ella con la "intención" de enseñarle. Parecía un duelo de seducción, ambos se provocaban mutuamente. Las horas pasaban y los dos seguían allí hasta que Booth la sentó sobre la mesa y empezó a casi quitarle la ropa, hasta que por eso el dueño los echó. La mujer había comprado una especie de licor rojo antes de que los echaran, así que iban bebiendo por la calle a las seis de la tarde. Ella casi que se echaba sobre él y muchas veces en el camino a casa él la estancaba sobre alguna pared pero la agente huía.

Al llegar al departamento él venía ya case sin ropa, la camisa quedó en la puerta y los pantalones junto con la camisa de ella en el pasillo del departamento. La botella de licor cayó de las manos de ella cuando entraron y ninguno quiso parar lo que hacía para recogerlo. Booth la llevó hacia la habitación derrumbando todo lo que veían a su paso, hasta un cuadro que tenía en el pasillo acabó roto en el suelo. No les importaba nada, la mujer quería a aquel hombre tal y como había venido al mundo, o aún mejor, lo quería con ella. Booth estaba totalmente pasado de sí mismo, si le preguntasen su nombre ahora él se reiría y diría que era Stewie y aun reiría como tal. No supo cuándo acabó aquel raleo, pero tampoco tuvo conciencia de lo que causaría tal arrebato de machismo, sólo sabía que mientras dormía no pensaba en ella, su Huesos, si es que aún podría decirse que era suya….

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El olor a alcohol estaba extendido por todo el lugar, pero no era eso lo que hacía que la respiración de Brennan fallara. Las lágrimas resbalaron por su mejilla y su cuerpo paró de funcionar de tal forma que no se podía mover, tenía las llaves del departamento en la mano y éstas se cayeron, fue entonces que despertó de su asombro, dando un paso atrás empezó a caminar de espaldas hasta que chocó contra algo y se giró desesperada por salir de allí. Su bolso se enganchó de algo y tiró de él con fuerza de tal forma que una pequeña muñequita que tenía de broche en éste cayó en el suelo. Ella no miró a atrás, estaba aturdida por lo que había visto, nunca pensó que podría presenciar tal cosa, no con Booth. "Él no era así, no haría esto". Remataba su corazón en desespero mientras su mente buscaba manejar el cuerpo de la antropóloga lo mejor que podía. Entró en su auto y se quedó inmóvil mirando hacia delante, sin saber qué hacer, donde ir. No soporto más, el llanto se hizo fuerte de tal forma que recostó la frente en el volante, para ocultarse o simplemente para apoyarse en algo. No lograba parar, no podía, no quería. La imagen de Booth en la cama le pasaba una y otra vez de forma cada vez más dolorosa, las lágrimas le brotaban y no sabía cómo parar. Encendió el motor del coche y aceleró para salir de allí, tenía suerte de que era tarde y las calles estaban casi vacías, porque ella conducía como si no viera nada delante. ¿A dónde iba? Pues al sitio de donde nunca debió haber salido, al limbo.

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Yo también quiero matar a Booth por ser un cerdo, hacerle eso a Brennan cuando ni si quiera sabe qué pasó. ¬¬ la zorra de Catrín tiene culpa en esto tambien, por haberlo emborrachado en primer lugar. Hay que mandarle la moto sin placas ^^

Nuestra antropologa se va a encerrar en el limbo :(

Vamos a ver qué pasa en el proximo capítulo, yo ya ni me acuerdo. Actualizé rápido porque si antes estaba bueno ahora está mejor.

Nos leemos prontito! Les deseo lo mejor en esta navidad, y por lo que vi, el mundo no se acabó el 21. Mejor! para llegar al final del fic que ya no está muy lejos.

Bye!