Este fic pertenece a DAyane Silva. Y Bones y sus personajes a Hart Hanson y Fox.


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CAPÍTULO 61

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ERA SÓLO SEXO

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Entró en el instituto bajo la mirada de los guardias que se extrañaron por la forma en la que entró corriendo, pero no intervinieron. Bajó las escaleras desesperada, tenía que sacar aquello de su cabeza, tenía que olvidarlo, tenía… Su mente estaba en pánico, intentaba con fuerza hacer que su cuerpo reaccionara de forma mecánica, hacía todo lo que ella siempre hacía cuando quería huir del mundo pero con la diferencia que no paraba de llorar. Cogió una caja cualquiera y colocó los huesos sobre la mesa. "Tenía que concentrarse, tenía que hacerlo, tenía… tenía… tenía". Repetía para sí misma una y otra vez, pero no pudo. "¡AH!" en un arrebato de ira barrió la mesa tirando todos los huesos al suelo y aumentando el llanto. Su cuerpo le fallaba, su mente estaba en pánico y su corazón destrozado, se apoyó en la mesa pero poco a poco fue cayendo, quería sostenerse pero no pudo. De rodillas frente a la mesa de autopsias no podía más que llorar, con la única sensibilidad del frío acero de la mesa frente a ella. La frente se pegó al acero de tal forma que sus lágrimas resbalaban por él. Pero era cada vez más dolor, su mente en blanco -o mejor en negro-, ya que lo único que veía era el negro, la oscuridad de su dolor cubriendo su corazón. Tremía del llanto, se echó hacia el lado restregando la mejilla en el acero y dejando en él la marca de su dolor. Sentada apoyada en la mesa abrazó sus piernas y recostó la cabeza ahí. Frío, dolor. Todo lo que por años había intentado permaneciera lejos de su corazón ahora la atormentaba. No sabía de nada, no quería saberlo, sólo quería llorar, sólo buscaba cerrar las heridas de su pecho y reconstruir el muro que Booth había derrumbado y después de verse victorioso había actuado como todos, o aun peor, la había abandonado…

Eran las dos de la mañana, Ángela andaba de un lado a otro impaciente con el teléfono en mano.

-¿Qué te pasa, Ángela? -preguntó Cam aproximándose a ella.

Ángela suspiró.

-Es Brennan, Cam. Aún no ha llegado -dijo angustiada ante la mirada dudosa de Cam.

-Pues creo que ya ha llegado, pues su auto estaba en el parqueadero.

Ángela abrió los ojos delante de Camile como si estuviera asustada y luego salió corriendo. Si Brennan había llegado estaría en un solo sitio, el limbo. No necesitó ni al menos bajar las escaleras, pues desde lo alto pudo ver a Brennan sentada abrazada a sus piernas y con varios huesos a su alrededor, era una imagen deplorable para su amiga. Ángela se aproximó corriendo y llamándola, pero la antropóloga levantó la mirada cuando su amiga le tocó el hombro, luego volvió a cerrar los ojos cuando se abalanzó sobre su amiga y la abrazó volviendo a romper en llanto.

La cabeza le pesaba y sentía el cuerpo caliente sobre el suyo, un cuerpo desconocido a su mente sana. Abrió los ojos y sólo pudo permanecer con ellos abiertos unos segundos. Se movió pero su cabeza dio tantas vueltas como la tierra en mil años. Intentó levantarse pero sintió que algo le aprisionaba, miró al lado y vio la mujer tendida a su lado.

-Mierda -fue la primera plegaria que su mente soltó. Se liberó y se sentó en el borde de la cama tapándose con la manta. Se frotaba los ojos y se movía el pelo.

Mierda, Booth ¿Qué has hecho? Se preguntó confuso aun sabiendo lo que había hecho, sólo que al recordar no le gustaban sus conclusiones. Mientras intentaba poner la cabeza en orden sintió dos brazos rodeándole.

-Buenos días -dijo la voz femenina tras de él. Booth apartó las manos desconocidas al momento.

-Por favor… Manténgase lejos -dijo levantándose y tirando de la manta. La mujer que antes estaba casi dormida lo miró y suspiró. El agente volvió a sentarse en una silla en la esquina de la habitación, se sentó y apoyó la cabeza sobre las palmas de sus manos.

Vamos, Booth, Brennan te ha traicionado, ¿por qué carajo ahora sientes remordimiento?… Eres un estúpido. Tenía todo y ahora ¿qué tienes? Nada, ni al menos la amistad de ella, de tu Huesos… Mierda. ¿Qué hice? La mente de Booth trababa un duelo consigo mismo y lo confundía más.

-Temperance Brennan… -la voz femenina resonó en la habitación atrayendo la mirada de Booth. La mujer estaba de pie frente el armario vestida sólo con una lancería mientras buscaba algo que ponerse-. Huesos… ¿Sabes cuántas veces has dicho que me amabas sólo porque según tú mis ojos son como los suyos?… No sé quién es ella… -se puso una camisa mientras divagaba en qué ropa ponerse. Booth sólo le miraba-. Pero debe ser una mujer muy fuerte -dijo mirándolo con ojos de gata pero sin ninguna expresión -Booth bajó la mirada y negó-. Tiene que ser fuerte si pretendes contarle esto…

-Ella me traicionó.

La voz de Booth intervino en la de la mujer. Éste le miró y soltó un suspiro.

-Ustedes los hombres son todos iguales -Booth la miró fulminantemente y ella cruzó los brazos-. ¿Qué? ¿Te traicionó? ¡Vamos!, ¿acaso ahora que has dado el cambio y has mostrado que puedes hacerlo más que ella te sientes mejor? -la mujer se giró hacia el espejo y se recogió el cabello en una coleta.

Sabía que era sensual, pero también sabía que el hombre que allí le miraba no la veía con los ojos de un amante por más que hubiesen pasado la noche juntos.

-Ustedes creen que son el centro, ustedes se acuestan con otra y son hombres, nosotras damos un paso hacia otro hombre y ya somos traidoras... -dijo como si tuviera asco.

Booth la miraba pasmado. Ella hablaba mientras paseaba como una gata en la habitación, sabía que ya había tenido lo suyo de aquel hombre y no quería más.

-¿Sabes? Cuando me llevaste al bar y me miraste, tuve envidia de esa mujer y al mismo tiempo pena -ella se aproximó a él y se sentó al frente-. Nunca vi a un hombre mirarme con tanta furia y amor al mismo tiempo -Booth le miraba confuso, la mujer sin embargo parecía segura de sí y de que hacía aquello para que él tuviera coraje de ir por la mujer que amaba-.- No la mereces -concluyó levantándose y yendo hacia la puerta.

-¿Y a qué viene esto?

-A que eres un idiota -dijo llegando a la puerta y deteniéndose en ella.

-Yo soy un idiota pero no hacías nada para pararme ayer… ¿Qué pasa? -preguntó al ver que la mujer en un rápido movimiento buscó su arma y se recostó en la pared.

-Las llaves.

-Me insultas y temes a una llave, agente -dijo levantándose. Ella lo fulminó por su tono irónico.

-Entramos con tu llave, idiota -dijo saliendo de la habitación y mirando todo con cautela-. ¿Sabes, Seeley? Pensé que eras más inteligente, pero resultas ser como todos, te mueves por el odio y los celos, pero principalmente por el corazón, y este cuando está ilusionado es lo peor… -se aproximó a la puerta de entrada y vio que estaba medio abierta. La abrió con todo su coraje y apuntó el arma hacia fuera. No había nadie.

-Así que soy un idiota ilusionado. ¿Podrías ser un poco más concreta? -dijo saliendo de la habitación. La mujer cerró la puerta y trabó el arma mientas lo miraba.

-Que lo que pasó fue sexo, pero si eras capaz de recordar momentos con ella y con tanto amor es que la amas y eres un idiota por haberte dejado llevar por la traición. Vaya, ¿qué tenemos aquí? -dijo agachándose. Booth la miraba sin comprender.

-Así que concluyes que lo que pasó fue sexo y que amo a Brennan y debería pasar por encima de todo lo que ella hizo… ¿Qué es? -preguntó al ver a la mujer levantarse con un pequeño muñequito en la mano.

-No digo que pases por encima de todo, sino que la ames y nada más… Y dímelo tú, ¿qué es esto? -dijo dándole el objeto. Booth se congeló al ver aquello en su mano.

-¡Oh mierda, Brennan! -dijo corriendo hacia la habitación. Sabía lo que pasaba con sólo ver el broche, era de Brennan, y si las llaves no estaban allí cuando llegaron tampoco estaba aquello. Sintió cómo su pecho quemaba tan solo pensar en lo que ella podría haber visto, y por unos minutos las palabras anteriores de la agente surgieron efecto.

Idiota, esto es poco para ti, Booth. Muy, muy poco. Dijo mientras intentaba vestirse. Si Brennan había estado allí como parecía, en este momento debería estar destrozada, la había dejado y traicionado, todo en dos días. Se apuró para buscar su ropa y salir mientras la mujer solo callaba, dejándolo marcharse…

Brennan llevaba más de un cuarto de hora que había controlado el llanto. Ángela le abrazaba protectoramente hasta que la propia Brennan se soltó.

-¿Estás bien? –preguntó a lo que Brennan sólo asintió-. Bueno, pues vamos, tienes que salir del suelo -dijo ayudándola a levantarse. Brennan estuvo tanto tiempo allí que sus piernas aun trémulas no conseguían levantarse por sí solas-. Apóyate en mí, te llevaré a la oficina, ¿sí? -ella asintió nuevamente, como si no quisiera hablar, sólo asintió.

Ángela la llevó despacio y cruzó la sala mayor con cuidado y con Brennan ya más apoyada sobre sus piernas. Cuando llegó a la oficina ella la ayudó a sentarse en el sofá y se sentó junto a ésta.

-Dime, ¿qué paso? ¿Lloras por lo de ayer? -dijo can suavidad. Brennan se mordió el labio y bajó la mirada.

-Es una estupidez, Ángela -dijo con la voz entrecortada.

-Vamos, cariño, cuéntamelo -dijo cogiéndole la mano.

-No creo en la monogamia, Angi, lo sabes... Estaba con otra, Angi, sé que todos tendemos a ser polígamos…

-¡Eh! Para. ¿Cómo que con otra? ¿Booth? -preguntó extrañada. Brennan asintió.

-Es normal, Ángela, todos somos polígamos por naturaleza, está probado antropológicamente que…

-¡Ah no! Ni antropológicamente, ni nada, cariño. ¿Te ha traicionado, Brennan?

Ángela estaba ahora como su amiga, casi rompiendo en llanto por pensar en cómo Brennan había pasado la noche sola después de tal cosa. Brennan dejó correr una lágrima y la secó de inmediato.

-No, no lo sé, Angi, estaba desnudo y… Su postura era de pos-co… co…

Brennan no pudo más y volvió a romper en llanto. Ángela le acariciaba la espalda con un dolor en el corazón por pena de su amiga.

-No lo recuerdes, ¿sí? Es mejor no recordar… Mira, tiene que haber una explicación para esto, Bren. ¿Vale? Booth no es de esos tipos -dijo indignada. Brennan negó.

-Si hay explicación, Ángela -se secó las lágrimas y suspiró intentando relajarse-. La explicación es que siempre fue sexo… Booth consiguió lo que quería de mí, quería sexo y lo tuvo, y ya, ya no hay más.

-Brennan, no te engañes, esto no es verdad y tú lo sabes -dijo intentando amenizar las cosas pero de pronto el rostro de Brennan era frío como un hierro.

Ya estaba, su mente por fin había guardado todo y ahora sólo quedaba la Brennan fría y empírica allí. Booth había corrido para encontrar a Brennan y si había un sitio donde iría si necesitara pensar, hecho que dio por confirmado pues si los había visto tendría mucho en qué pensar, era el Jeffersonian. Entró corriendo hacia la oficina de ella pero se detuvo en la puerta al oírla.

-Yo quería sexo, Ángela, y Booth me lo daba. Yo no soy como ustedes que quieren amor, lo que paso entre él y yo fue sexo, sexo bueno pero que no pasa de eso y que no es más de que el cualquier otro me pudiera dar, era… Era sólo sexo.

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Holaa! Vuelvo a retomar el fic después de mis vacaciones para descansar ^^ Aunque igualmente lamento haberme retrasado tanto. Esto ya se está poniendo bueno, y toca ver qué hará Booth ante tal afirmación (que por cierto no es verdad) Pero Brennan es orgullosa y pretende ser fuerte ante la traicion de su amor verdadero.

Dejen review y díganme qué creen que va a hacer Booth después de escuchar lo que dijo Brennan al final.

Nos leemos prontito!

Bye!

BerryF.