CAPÍTULO 63.

SULLY AL RESCATE

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El gemido y el grito de Brennan hicieran a Sully estremecer y entrar en pánico, por unos segundos se quedó paralizado asimilando las palabras de ella pero la antropóloga le jaló de la ropa mientras hacía fuerza para no volver a gritar, este movimiento de ella le hizo reaccionar y tomarla en brazos para así salir corriendo de allí. Ya no esperó por los ascensores, bajó las escaleras como si supiera volar. Brennan gemía en sus brazos y él pudo sentir su temperatura corporal duplicándose en los últimos segundos. Abrió con desespero el coche y la puso dentro, le puso el cinturón mientras la única cosa que ella era capaz de hacer era sujetar su vientre. Él rodeó el auto y tan pronto se sentó salió disparado con la sirena gritando como loca. Era un lunes por la mañana y las calles estaban llenas de gente, pero esto no le importaba ya que su velocidad siempre iba más de lo que se podía permitir. No tardó más que diez minutos en llegar al hospital, pero fueron sin duda los diez minutos más dolorosos de su vida. Brennan gemía a su lado haciéndolo desesperarse aún más. Cuando llegó al hospital casi llevó a la SUV adentro de éste, bajó gritando por ayuda y rodeando el coche para ayudarla a bajar. Unos paramédicos le mandaron dejarla sobre la camilla que estaba ya a su lado. Sully la acostó pero mantuvo la mano atada a la de ella. Brennan respiraba con fuerza y gemía sin parar, era desesperante para él. La miró a los ojos y casi se muere, nunca había visto tanta fragilidad en los ojos de aquella mujer, estaba desesperadamente frágil y ella se veía tan débil que no quería soltarla. Una enfermera le detuvo y la vio desaparecer entre las puertas. Su mundo se vino abajo, no creía lo que había oído y principalmente lo que había visto en los ojos de la antropóloga. La enfermera le llevó a la sala de espera y le dio un formulario para el ingreso de Brennan, pero él estaba tan aturdido que no lograba conciliar cosa con cosa. "Muévete, haz algo", ordenó su corazón y su cerebro. Cogió el teléfono y le marcó a Cam, ya que era la única del Jeffersonian de la cual poseía el teléfono.

-Cam… Brennan… sus bebés…

Sully no podía decir oraciones completas. Cam tan pronto le oyó decir bebés sintió un escalofrió en el cuerpo. Estaba en la plataforma y salió corriendo a coger sus cosas mientras intentaba saber dónde estaban.

-Sully, ¿dónde estás? -preguntó nerviosa.

-En el centro… En el hospital central… Cam, está muy mal -dijo con una voz ahogada. Cam tomó aire.

-Voy para allá. Espérame ahí, no hagas nada -dijo apagando el móvil. Salió corriendo de tal forma que Ángela y Hodgins se quedaron asombrados. Ella no tardo más de veinte minutos en llegar al hospital central. Cuando entró busco a Sully en emergencias y no fue difícil distinguirlo, estaba en el centro de la sala, su camisa blanca estaba manchada de sangre y miraba abajo de forma pensativa y perdida.

-¿Qué pasó? -preguntó sentándose a su lado. Él la miró, suspiró y balanceó la cabeza de un lado a otro.

-No lo sé, le había ido a decir que el niño del caso salió de la UCI, pero cuando me abrió la puerta estaba… Tenía fiebre y dijo que amaba a Booth, que iría por él. Fui a su habitación por sus maletas y de pronto ella gritó… Cam, había sangre -dijo desesperado. Cam le alentó pasando la mano por su espalda-. Dijo que perdía a sus bebés. Yo no sabía que estaba embarazada. La cargué y la traje… Estaba tan débil -dijo casi como para sí mismo. Su corazón en ese instante lo culpaba por el dolor de la antropóloga y sabía que tenía razón.

-No te preocupes, ella va estar bien, ya verás -dijo animándolo y animándose a sí misma. Sully le dio una mirada seria y se levantó de pronto.

-Esto es culpa mía y tengo que arreglarlo -dijo serio antes de salir corriendo.

-Sully ¿qué vas a hacer? -preguntó al verlo salir corriendo, pero no obtuvo respuesta.

Sully se subió a la SUV agitado y se detuvo unos segundos mientras recuperaba el aire. Miró al lado y la mancha de sangre que había dejado Brennan en el asiento le hizo tener más coraje, traería a Booth aunque fuera con esposas.

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Eran las 10: 20, hacía más de una hora que Booth estada en el aeropuerto, su vuelo de las 10:00 estaba atrasado. Estaba sentado con la mirada perdida, la noche anterior había vuelto a beber y a buscar el cuerpo de la agente que estaba ahora a su lado, pero sobrio no podía dejar de pensar en los cinco años que había vivido, donde el centro de estos había sido su amor por Brennan. Suspiraba cada vez que el pensamiento le llevaba a recordar alguna parte de la piel de ella. «Mierda». Murmuraba cada vez que sus pensamientos le decían que aquello había sido sólo sexo.

Pasajeros del vuelo 574 con destino a New York, por favor embarca en la puerta 3.

La llamada de vuelo sonó atrayendo la concentración de la agente Catrín que se levantó y lo llamó. Él sólo la miró y asintió antes de levantarse. Siguió a la mujer durante el camino pero su mente estaba lejos, estaba en Brennan, en lo que le había dicho y ahora sentía culpa por ello.

-Booth -una voz le llamaba tras él y se dio la volta de inmediato, pero sonrió triste al ver quien llamaba-. Hijo, no se juega con los cordones de los zapatos.

La mujer ayudaba a su hijo a deshacer los nudos que él había hecho, por un minuto se le pasó por la cabeza que Brennan podría aparecer allí pero ahora esto se difuminaba. Estaba quieto mirando a la mujer y al niño cuando la mamá y la voz de la agente Catrín le trajeron a la realidad.

-¿Tienes certeza de que quieres irte? -preguntó ante la mente perdida del agente, él la miró y asintió, para luego girarse e irse de allí.

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Sully tardó más de veinte minutos en llegar al aeropuerto. Eran las 10: 35 a.m., según sus cálculos el vuelo ya había salido hace más de media hora, pero tenía que intentarlo. Buscó la compañía de vuelo que utilizaba siempre el FBI y se aproximó desesperado.

-Necesito saber si el vuelo a New York ha salido y si en él estaba el pasajero que atiende al nombre de Seeley Booth -preguntó ágilmente.

La mujer del otro lado le miró con indiferencia.

-El vuelo de New York acaba de hacer su última llamada y no le puedo decir nada sobre los pasajeros que van en él -dijo y se giró. Sully cogió el arma y le apuntó.

-Quiero saber si Seeley Booth va en este vuelo, ¡ahora! -gritó activando el arma en la frente de la mujer. Ella tremió y empezó a teclear con fuerza. Las personas que lo miraban gritaron al ver el arma llamando la atención de la seguridad del aeropuerto.

-Seeley Josep Booth, silla f2, segunda clase, fichó hace diez minutos en el portal tres -dijo la mujer trémula.

Sully salió corriendo tan pronto como oyó lo que decía, tenía que impedir que Booth hiciera la mayor locura de su vida y aún menos por culpa de él. Sully era rápido y la seguridad no tanto, de pronto ya había más de cinco hombres corriendo en dirección hacia él, que corría desesperado para intentar impedir que Booth tomara el avión. Cuando llegó a la puerta tres venía tan embalado que salto con un solo impulso sobre más rajas de seguridad, varios hombres gritaban que se detuviera pero él iba corriendo como el alma llevada por el diablo, sólo pensaba en hacer lo que tenía que hacer… Pero era tarde, cuando llegó al final del corredor ya no estaba allí el avión, se detuvo en seco y miró por las paredes de cristales a la pista para ver como éste despegaba.

-¡Mierda, Booth! -gritó golpeando la pared y recostando la frente en esta-. Ella te necesita -suspiró antes de llorar. Se sentía mal, por cómo había arruinado la vida de Brennan y no se perdonaba por ello. Varios hombres le apuntaban por la espalda pero éste seguía maldiciéndose y golpeando el cristal con su frente.

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Cam seguía en la sala de espera, era el quinto café que tomaba, Sully ya se había ido hacía más de tres horas y aún no había vuelto. Un médico salió con una ficha en la mano y llamó en voz alta:

-Familiares de Temperance Brennan.

-Yo -respondió en voz alta aproximándose.

Él médico le miró extrañado. No se parecían en nada para ser familiares y Cam lo sabía así, conocía las normas de los hospitales y si decía que era su jefa no le soltaría prenda.

-Soy su hermana… adoptiva -explicó antes que el doctor rebatiera-. ¿Cómo está ella? ¿Y el bebé? -preguntó inquieta. El médico miró los papeles que sostenía en su mano y luego dirigió su mirada a ella.

-Ha sufrido una tentativa de aborto, según los análisis ingirió un fuerte calmante muscular que proporcionó más rápido la tentativa de expulsión del feto -Cam tremió ante sus palabras-, pero hemos podido estabilizar su pérdida de sangre y por el momento está estable y los fetos, que según hemos matizado son dos, están en perfecto estado -Cam podía desmayarse ahora, pues la sensación de alivio le recorrió por todo el cuerpo-. Será necesario que permanezca en la UCI durante este día, mañana en la mañana si no hay modificaciones en su estado la transferiremos a una habitación donde podrá visitarla.

A Cam se le llenaron los ojos de lágrimas al oír la noticia de que estaba bien, no sabría qué hacer si algo malo le hubiera pasado… O sí, hubiera matado a Seeley Booth.

-Gracias doctor -dijo Cam volviendo a su sitio, le esperaba una larga noche y muchos cafés, pues sabía que no le dejarían verla hasta que saliera de la UCI. Eran casi las diez de la noche cuando vio a Sully entrar, llegó con el chaleco del FBI puesto y abrochado supuestamente para esconder la mancha de sangre que aún tenía en la camisa.

-¿Han dicho algo? -preguntó preocupado sentándose al lado de Cam.

-Sí, ella y los bebés están bien, tiene que estar en la UCI durante esta noche pero mañana ya la llevarán a la habitación. ¿Dónde estabas? ¿Y Booth?

-No llegué a tiempo y -suspiró angustiado-… Al parecer, una mancha de sangre en la camisa y apuntar a una trabajadora con una pistola dentro del aeropuerto es un delito hasta para un agente del FBI –bromeó.

Cam negó tristemente con la cabeza.

-Te detuvieron.

-Si hubiera llegado antes… Y aún más, cuando finalmente me soltaron pedí que detuviesen a Booth en el aeropuerto de allá pero ya era tarde. Hablaré con Temperance y si ella me dice que sí voy de inmediato a traerlo esposado si es necesario -replicó con rabia. Cam le pasó la mano en la espalda para confortarlo.

-No te preocupes, y has salvado la vida de Brennan y la de sus bebés, no tienes por qué culparte.

Sully sólo asintió y se quedó en silencio. Cam le preguntó si podía ir a casa, tenía que avisarle a Michel y también darse una ducha, Sully dijo que fuera. Estuvo allí todo la noche. Eran las siete de la mañana cuando Cam regresó, le trajo café y algo de comer, cosa que él no había hecho en todo el día. Un par de horas más tarde, una enfermera avisó a Cam que Brennan estaba siendo trasferida a la habitación y que podía pasar una persona a la vez a verla. Cam pensó en dejar que él entrara, pero éste se rehusó y dijo que no era una buena idea, aún no estaba preparado para encararla frente a frente. Cam se fue y cuando entró encontró a Brennan mirando al techo.

-¿Doctora Brennan? -preguntó entrando. Brennan viró el rostro y le miró.

-Cam, me tienes que sacar de aquí, estos locos no me dejan irme -dijo apuntando a la enfermera que hacía poco estaba discutiendo sobre cómo poner una jeringuilla en un tubo que estaba conectado a su vena. Cam sonrió y miró a la enfermera antes que saliera.

-Doctora, ¿sabe qué la trajo aquí? –preguntó con seriedad. Brennan encogió los hombros.

-Mi cuerpo reaccionó mal a una medicina que tomo y quiso expulsar a los fetos -dijo mirando sus manos que descansaban sobre su vientre.

-¿Y quiere irse? ¿Acaso desea tan poco a estos bebés que quiere irse sabiendo que casi los perdió? -preguntó negando cada frase.

Los ojos celestes de Brennan comenzaron a aguarse, pues el punto de vista de Cam aún no había pasado por su mente. Abrazó su vientre y balanceó la cabeza de un lado a otro.

-No, Cam… Los quiero, son mis bebés -miró a Cam que casi se muere al ver las lágrimas en los ojos de la fría antropóloga que ahora no era más que una simple mujer-. No pensé en eso, no les quiero hacer daño -dijo secándose la lágrima que resbaló por su mejilla.

-Se quedarán aquí el tiempo que sea necesario, ¿ok?

Brennan asintió, no perdería a sus bebés por nada en el mundo.

-Ángela está preocupada, le he dicho que me habías llamado y te habías ido a algún sitio, pero si quieres yo le digo de tu estado -aclaró Cam ante Brennan que miraba absuelta a su barriga.

-No, hablaré yo con ella, por el momento no la quiero aquí, estaría todo el día impaciente si supiera que estoy en el hospital –la doctora alzó la vista a Cam-. ¿Cómo supiste qué me pasó? -preguntó seriamente y con la cara de duda típica en ella.

-Sully me llamó, está afuera, no quería entrar. Doctora, si él no estuviera con usted en aquel momento ahora podría estar…

Cam no pudo continuar la frase pues no quería ni pensarlo.

-Podría estar sobre tu mesa de autopsias -dijo acariciando su vientre delicadamente. Las palabras de Cam sobre si ella no los quería despertaron un sentido protector hacia sus bebés.

Se quedaron en silencio durante varios minutos hasta que ella miró a Cam nuevamente y le vio revisando su historial con curiosidad.

-¿Puedes pedir a Sully que entre? -preguntó calmada. Cam dejó los historiales y antes de salir miró a Brennan sonriendo.

-A los bebés les gusta que les hablen, les ayuda a crecer y cuando nacen están más unidos a la persona que les habló -dijo e hizo señal de aprobación con la cabeza. Brennan sonrió.

Cam salió y la antropóloga se volvió a su vientre y volvió a acariciarlo levemente, en los últimos días había hecho poco caso de estar embarazada pero después de lo que dijo Cam y de darse cuenta que los podría haber perdido, ahora sólo pensaba que si eso pasara a ella, le mataría en vida. Lo acarició con cuidado ya que aún estaba frágil y sin percibirlo estaba hablando sola.

-Está bien, sé que ahí sólo hay fetos, pero no se alarmen, llegarán a desenvolverse para formase en unos bebés… Quiero que sepan que no tenía intención de hacerles daño, pero nunca he estado en esta situación, en verdad no sé cómo ser madre.

En ese momento Sully entró pero no dijo nada, ella estaba hablando y él prefirió esperar.

-Si su padre supiera, él me ayudaría, pero se fue… No es que él no los quiera, ¿sí?, él sólo no lo sabía, pero les prometo que se lo diré. Sé que se pondrá contento, a él le gustan los niños -suspiró al pensar en Booth y en su discusión. Sully dejó caer una lágrima, era culpa suya que Brennan estuviera sola en este momento y esto le dolía-. Yo nunca he querido ser madre… pero les prometo que voy a intentar hacer lo mejor que pueda. No es para alagarme pero soy muy inteligente y… Y sé que puedo aprender a hacerlo.

-Serás una buena madre -dijo Sully entrando en la habitación.

Brennan le miró con un poco de desasosiego.

-¿Cuánto hace que estás ahí? -preguntó tapándose el cuerpo hasta arriba como si se protegiera a sí misma.

-Lo suficiente para saber que te he arruinado la vida.

Sully sentía remordimiento. Brennan le miró confusa.

-No es verdad, Cam dijo que si no me hubieras traído tan rápido ahora estaría muerta -dijo seria.

Sully se sentó en una silla junto a ella.

-¿Cómo te sientes?

-Bastante bien, he dormido y comido, creo que mi cuerpo ya no quiere expulsar a mis bebés así que me siento bien.

Sully sonrió, al verla parecía contenta de alguna forma pero su mirada era triste. El silencio reinó durante un tiempo sin que Brennan ni al menos le mirara.

-Creo que te debo una silla nueva, en el coche -dijo seria jugando con la manta.

El agente suspiró.

-Lo único que quiero de ti es que te cuides, Cam me dijo que te tienes que quedar aquí así que te pido que te cuides, estos bebés son un milagro, Brennan, y tienes que ser fuerte y protegerlos, yo mañana si quieres voy a buscar a Booth.

-No… No, no quiero.

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Holaa! En primer lugar, alguien comentó que el Booth de aquí no se parece al de la serie últimamente. Y creo que es verdad, pero deben echarle la culpa a Dayane ^^No mentiras, últimamente si se ha portado como un cerdo pero ése es el drama que muchas desde hace tiempo pedían. Segundo, ahora Sully se siente arrepentido ¿A que no les da rabia que cometa embarrada tras embarrada y ahora sienta culpa? Pero por lo menos salvó la vida de Brennan y fue a salvar al cerdo, muy tarde.