Ya había pasado mucho tiempo, Mavis ya casi cumplía 118 años y en ese tiempo siempre se preguntaba si algún día volvería a ver a Jack o él pudiera recordarla a ella, pero se acordó que pronto venía el invierno, posiblemente lo podría ver o tratar de buscarlo, en ese momento el conde entra.

-Que tal mi pequeña Mavis, ¿pudiste dormir bien?

-Hola papá, oye quisiera saber si…

-Mavis, no puedo creerlo ya casi cumplirás 118 años, no es maravilloso? Organizare una fiesta como todos los años –con sus poderes saco una lista y empezó a escribir los preparativos, ignorando a su hija-

-Papá, he pensado mucho y no sé pero…

-Tenemos que tener todo listo, tal vez Frank pueda ayudar en eso, sí –seguía escribiendo-

-¿Papá?...La verdad quisiera pedirte algo, espero que puedas estar de acuerdo…

-Uh, se necesitara un retoque en esa parte del castillo –escribía sin poner atención a su hija, lo que provoco que ella se desesperara-

-¡Papá! Quisiera que me dejaras salir a ver la nieve fuera del castillo –con un tono muy firme-

Esto hizo que el conde se detuviera y miro a Mavis, se puso a pensar y guardo la lista.

-Pero Mavis, ya sabes lo que hemos hablado, además aún no cumples 118, mi pequeña sabandija –abrazando a su hija, como un bebé-

-Papá, tu sabes bien que desde pequeña he querido salir, cuando es invierno, por favor papá sería como un regalo de navidad…

-Bueno, al menos ya no le pides regalos al viejo Norte –reflexionando- Uh, bueno…solo déjame pensarlo bien y tal vez, si puedas salir afuera del hotel a ver la nieve…-interrumpido por un abrazo de su hija-

-Gracias papá.

Su padre sonrió, pero iba a idear algo para que Mavis no se apartara mucho o ningún humano la lastimara, salió de la habitación de su hija, dejándola sola sentada en su cama; hizo un suspiro y miraba sonriente a la ventana.

-Espero poder verte de nuevo…Jack.

Pasando unos meses, se podía observar que los arboles terminaban de tirar sus hojas viejas para darle paso al invierno, el frio se podía sentir en el hotel, pero el conde ya había preparado las chimeneas para que los huéspedes pudieran estar cálidos. Mavis empezaba a sacar su suéter, botas para la nieve, más que nada andaba ansiosa, demasiado que cada mañana amanecía de buen humor, fue abajo para ver cuantos monstruos se hospedaban en esta temporada y para poder saludar a sus tíos, Wanda, Eunice, Wayne, Frank, Griffin y Murray…a sin olvidar a los pequeños hijos de su tío Wayne.

-Hola a todos –dijo Mavis con una sonrisa- Parece que en el invierno se vino pronto.

-Hola, Mavis, te vez muy ansiosa el día de hoy –dijo su tía Wanda-

-Oh parece que todos, han llegado –dijo el conde, dándoles la bienvenida a todos-

-Bueno, tengo que ir a mi habitación, necesito aún arreglar algunas cosas-dijo Mavis, volando directamente a su cuarto-

-Dracula, hoy se ve muy emocionada –dijo Griffin-

-Nunca la habíamos visto así, ¿Qué es lo que pasa?-dijo Wayne-

En ese momento el conde recordó que Mavis quería salir en este invierno, ahora sabía que no había ideado algo para cuando ella saliera, se le había olvidado por andar ocupado en el cumpleaños de su hija y con el hospedaje de la temporada de invierno.

-Mavis, había pedido que la dejará salir a ver la nieve afuera del hotel –se ponía nervioso y necesitaba idear algo-

-Dra, no es por decirlo para Mavis ya está afuera –dijo Eunice pero como siempre en forma de gritos-

Dracula pudo ver a lo lejos a Mavis con su suéter negro y un gorro rojo, trato de pensar, pero con las necesidades que tenía el hotel le parecía imposible.