Mavis sabía bien que necesitaba volver a ver a Jack, quería conocer más de él, aprovechaba a veces cuando su padre estaba demasiado ocupado con los clientes del hotel, cada noche se reunían ella y Jack para poder platicar, después de aquel clip, Jack le encantaba ver esos enormes y bellos ojos de Mavis.

-Mavis, siempre he tenido la duda, pero creo ya haberte conocido, no recuerdo porque –haciendo una pausa- pero nunca olvidara a una chica como tú.

La chica vampiro se sonrojo, al escuchar eso, pero no sabía si era correcto mencionarle su primer platica, la cual Jack no sabía por la pérdida de ese recuerdo.

-Pues a lo mejor fue un sueño –sonriendo- pero todo este tiempo ha sido demasiado divertido, gracias por todo Jack –lo abrazo demasiado feliz-

Ambos se sentían demasiado conectados, no se había alguna escena tan bella como esta, un chico del espíritu del invierno y una chica vampiro juntos, pero en ese momento apareció la rata Esmeralda, al ver a Mavis fuera del castigo fue rápido con su dueño Quasimodo, este mismo fue rápido con el conde.

-Mise Dracula, su hija estaba con…-mirando a su rata- no sabe Esmeralda que era esa cosa, pero ella estaba afuera del hotel.

Dracula sin dudarlo fue directo donde se encontraba su hija, pudo observar cuando Mavis dejo de abrazar a Jack, voló rápido y tomo a Mavis llevándola a su habitación y en unos cuantos minutos de volvió a dirigir hacia Jack.

-Impertinente muchacho, te lo advertí, ahora lárgate no quiero que veas a mi hija de nuevo –con un grito firme- No quieres que te borre de nuevo la memoria, o si?

A Jack le volvió a entrar la duda sobre eso, pero como vio al conde demasiado alterado se fue volando, a la mitad del vuelo choco contra Sandman, lo miro y lo saludo.

-Oh, hola Sandman, ¿Qué te trae de nuevo?.

El pequeño guardián intentaba comunicarse con Jack a través de la arena, Jack no sabía mucho la mímica de Meme, hasta que pudo observar que con la arena hizo a Norte.

-Norte, me necesita?

Meme aserto y ambos partieron directamente hacia el Polo Norte. Al llegar podía ver a muchos yetis con prisas con los juguetes, casi se aproximaba la navidad y Norte andaba algo apresurado, cuando vio a Jack y le dijo:

-Jack, muchacho, que bueno que llegas, ve a mi oficina, en un rato voy para allá –se dio la vuelta para terminar algunos juguetes-.

Espero, hasta que vio el amanecer Norte entro a su oficina, lo vio demasiado serio, se preguntaba que pasaba esta vez.

-Norte, ¿Pasa algo? Andas muy diferente, bueno también nervioso por la llegada de la navidad.

-Sí, lo se, pero bueno muchacho para algo quería hablarte. El conde Dracula me mando demasiadas advertencias, podrías creerlo? Él prenso que eras un yeti y por eso andaba mandando mensajes –agarro una galleta para poder pensar-

-Uh, si, pero yo no soy un yeti –sonriendo-

-Hohoho, lo se Jack muchacho, si lo fueras ya te pusiera a trabajar, pero a lo que iba, Jack te pido que dejes de ver a su hija.

-¿Qué? Porque? –Se quedó callado- No puedo, ella es demasiado hermosa, amigable –recargándose sobre su bastón y con cara romántica- A veces pienso que es demasiado perfecta.

-Vaya Jack, andas enamorada de la chica Dracula, pero en serio deja de verla –con una cara seria- evítate de problemas, no queremos que el conde se ponga más histérico de lo que ya es.

-Pero Norte! –Interrumpido por Norte-

-Jack, debes hacerme caso, aléjate de esa chica.

-Es que, quisiera, pero no sé porque antes ya la conocía, quiero saberlo –algo deprimido por la advertencia de Norte y por no recordar-.

-Jack…-pensando sobre lo último que dijo- deja de verla, si no yo mismo voy a hacer algo al respecto –al decir esto salió de su oficina para continuar con su labor, dejando a Jack solo-.

Ahora Jack no sabía qué hacer, ya no se podía acercar a Mavis, pero también era como poder avisarle que ya no podría verla o reunirse con ella, debía hacer algo o hacer que su padre entendiera que no era un humano y que lo dejara estar cerca de su hija, porque al fin Jack entendió que estaba enamorado de Mavis Dracula.