Ya había pasado un tiempo, con ello la Navidad, Mavis cada día se desanimaba demasiado, saber que desde aquel día no vio a Jack y que pronto igual se iba a ir el invierno, llegaban igual las preguntas "¿Le habrá molestado la mirada?" "Tal vez no le agrade". Cuando ya era el último día de invierno, muchos inquilinos del hotel preparaban sus maletas para poder volver a sus casas, Mavis fue abajo para despedirse de sus tíos.
-Parece que los volveré a ver hasta verano-dijo Mavis estando a lado de su padre-¿verdad?
-Sí, querida-dijo su tía Wanda sonriente- estaremos aquí para tu cumpleaños.
-Por supuesto, muchos vendrán a tu cumpleaños no. 118 –dijo el conde con su acento firme y algo entusiasmado- Ya solo espero ese día.
-¿Y cómo que te gustaría de regalo, Mavis?-dijo su tío Frank- Quieres una carroza? O…-interrumpido por tía Eunice-
-Mavis, yo espero encontrarte algo muy especial, para lucir en tu cumpleaños-obviamente gritando-
Al momento de que todos habían desalojado el hotel, ya en la sala de estar se encontraban el conde y su hija, sin decir nada Mavis se dirigió a su habitación, haciendo que su padre fuera poco después.
-¿Qué es lo que pasa, mi pequeña Mavis? –se acercó hacia ella, tomándole su hombro-.
-Nada, padre, solo que…-no dijo nada, porque si le mencionaba de Jack, seguramente se pondría histérico-.
Ya era media noche y Mavis se sentó en la orilla de su ventana, mirando la luna, recordó cuando Jack le conto sobre el hombre de la luna, aquello la ponía deprimida. Mientras que Jack, en otro lugar igual miraba la luna e igual se preguntaba cómo esta ella.
-¿Dónde estarás Jack? ¿Me extrañas?-dijo aun mirando la luna y con una lagrima cayendo sobre una de sus mejillas-.
-Mavis…en verdad lo siento-dijo Jack recargándose sobre su bastón-
Ambos sabían que el tiempo era demasiado para ambos, no sabían nada del otro, pero la luna los hacía conectarse demasiado, de repente a ambos les vino algo a la mente:
-Voy a escabullirme por un rato.
Mavis le dijo a la cabeza reducida, que si su padre quería entrar a su habitación, le dijera que no quería que nadie la molestara, la cabeza por duda le pregunto:
-¿Y a dónde vas a ir?
-Iré a ver alguien, pero prometo regresar antes del amanecer.
Jack, reviso alrededor si alguien lo estaba vigilando, comprobando que no había nadie, voló en busca de Mavis.
Ella cuando dejo todo preparado, salió por su ventana también en la busca de Jack.
Después de un rato de que ellos habían volado, cerca de un bosque, ellos sin dudar a su vista habían visto a la persona que busca, se acercaron el uno al otro y sin preguntar ni dudar, ambos se abrazaron con fuerza, como si hubieran pasado 100 años.
