Nota de Autor: Aquí SomeSimpleStories! No tengo mucho tiempo porque me voy de viaje! Siento tardar, en serio, pero que sepáis que el próximo cap ya lo tengo escrito, pero tardaré unos día (puede que hasta el lunes) en subirlo.
No he tenido tiempo de corregirlo demasiado, y el siguiente cap me ha gustado más que este, pero...
Disfruten!
Despertar
Cogió aire profundamente, como si hubiera estado aguantando la respiración mucho tiempo. Se oyó un poco de jaleo a su alrededor, aunque no entendía nada. Intentó abrir los ojos para saber que pasaba, pero pesaban demasiado. Alguien le zarandeaba ligeramente por los hombros, tenía ganas de gritarle que parara, que le estaba dando dolor de cabeza, pero no sentía fuerzas para ni siquiera hablar.
Pero tenía que despertarse, tenía que abrir los ojos, no quería volver a como estabas hace unos segundos. Esa sensación, como si por un tiempo hubiera dejado de existir, como si no hubiera habido nada.
Consiguió abrir un pocos los parpados, y pudo ver vagamente la figura de alguien que parecía relajarse notablemente. Le habían dejado de zarandear, algo bueno por lo menos.
Noto que la persona le daba un fuerte abrazo, dejándole sin respiración. Consiguió levantar un brazo para intentar apartarla, pero había gastado demasiado fuerza en levantarlo y no pudo hacer nada. Se sentía patético.
- ¡Romanooooo!
- Para irmão, le estás gritando al oído.
Por fin identificó las voces que hablaban y abrió más los ojos, recordando lo que había pasado. No era mucho la verdad, recordaba haberse sentido fatal por una herida... levantó vagamente el brazo, como recordaba, ya no había nada. Después sentía mucha sed, y se echó a andar o más bien correr y luego... nada más.
- Agua... -Dijo con una voz ronca.
Al-Andalus, que se había sentado encima suya, se separó unos centímetros de él. Tenía los ojos llorosos, pero parecía feliz.
- ¡Romano! ¡estás vivo! ¡Puedes hablar! -Dijo super emocionado, mientras empezaba a hablar rapidísimo.- Sabes, te vi caerte y no sabía que te pasaba, y vi a Francia y a Portugal viniendo corriendo, y tampoco sabían lo que pasaba, y entonces te llevamos aquí, y yo estaba super nervioso, y casi no respirabas, y...
- Agua, joder... -Volvió a quejarse romano, pero esta vez consiguió poner un tono de voz más alto. Al-Andalus pareció volver en sí después de la interrupción a su discurso. Francia soltó una risita, tapándose la boca discretamente.
- ¡Ah! ¡Que alguien traiga agua! -Mandó Al-Andalus al grupito de sirvientes que había pegado en la pared. Una mujer salió de la habitación y volvió rápidamente con una jarra.
Romano se bebió cinco vasos, que pronto serían seis, y notó que se sentía tremendamente mejor, como si el agua fuera la cura para todo. Al-Andalus había decidido que ya había estado suficiente tiempo sentado encima de Romano, y se sentó a lo indio, de una manera bastante infantil, en la piecera de la cama, en frente suya, se había incorporado con las almohadas.
Estaban en la habitación del castillo, que ahora se encontraba más vacía que cuando llegó por primera vez. Ni siquiera estaba el hacha, Al-Andalus le había suplicado a Lesmes (agarrándose a sus pierna sin dejarle andar) que quería entrenar con ella, y después de un exhaustiva discusión en el que uno semilloriqueaba y el otro apenas decía nada, consiguió llevársela consigo al campamento. Fue un momento bastante memorable para los sirvientes.
Romano ya iba por el décimo vaso, y aún seguían callados. El único ruido que había era el de la sirvienta trayendo una jarra de repuesto.
Al final empezó Portugal:
- Entonces, ¿qué ha pasado?
- Je ne sais pas, creo que todo empezó cuando se puso a lanzarme trozos de madera...
- ¿Te lanzó trozos de madera? -Al-Andalus no estaba en ese momento, recordó Romano.
- Sim, tiene buena puntería y todo. -Se rió por lo bajo Portugal. Francia se aclaró la garganta para llamar la atención de nuevo.
- Bueno, el caso es que me empezó a lanzar cosas mientras decía palabras extrañas, parecía el Reino Anglosajón y todo.
- ¡Eh! Eran insultos en Ita-¡Otro idioma! -Se logró corregir a tiempo. En principio no iba a decir nada, pero que le compararan con le enfadaba demasiado.- Además, tuve mis razones para insultarte, ¡pervertido!
Al parecer ya le había vuelto la voz.
- Mais, ¿quién tendría razones para maltratar así al hermano mayor?
- No hagas preguntas de las que no quieras saber la respuesta perverter.
- ¿Qué quieres decir con eso? -Atacó Francia un poco crispado.
- ¿Y entonces qué te paso? -Preguntó Al-Andalus a Romano, ignorándolos como si lo hubiera hecho toda la vida. Los otros dos se callaron y miraron a Romano, que se puso un poco rojo al conseguir tanta atención.
- Eeeh... me hice un herida, y luego me empezó a doler mucho...
- ¿Una herida? -Preguntó Francia.
- Sí, pero se curó muy rápido. Me sentía fatal y estaba mareado. Me moría de sed, así que me fui corriendo en busca de agua y...
- Te desmayaste. -Terminó Al-Andalus, con un tono de preocupación que no encajaba en él. Los otros tres países se giraron a mirarlo, pero el moreno ya tenía de nuevo su sonrisa.
Romano decidió que ya había sido demasiado dramatismo por hoy y se levantó con energías renovadas. Al-Andalus casi se cae de la cama con tanto movimiento.
- Dios, quiero comer... -dijo mientras se estiraba, sentía todos los músculos dormidos, pero esa cama era en verdad milagrosa.
- Normal que tengas hambre. -Rió Francia.
- ¿Qué? ¿Por qué?
- Han pasado trois jours desde que te traímos aquí.
- ¡¿Qué?!
- Es verdaaad, ¡me muero de hambre!
- Hermano, pero si has tomado el desayuno hace media hora.
- Ya, pero alguien tendrá que acompañarle. -Se defendió Al-Andalus. Portugal se llevó la mano a la cabeza.
Al-Andalus cogió a Francia del brazo y lo empezó a arrastrar hacia el pasillo. Romano iba a salir pero entonces el moreno se giró hacia él:
- Oye Romano, si sales vestido así Lesmes te va a soltar unas palabritas... -Dijo, acompañado por la risita de Francia.
Romano se miró de arriba a abajo sin entender, hasta que se dio cuenta de que lo único que llevaba puesto era un camisón que le llegaba poco más de las rodillas. Se volvió a la habitación corriendo, buscando sus queridos pantalones o la túnica que llevaba el día anterior.
- Pero Al, me estaba divirtiendo...
Se oyó una bofetada.
- ¡AH! ¡Portugal! ¿Ah qué ha venido eso?
- Deja de ensuciar la mente de mi hermano.
- Jajaja, que divertidos sois...
- Votre voyez-vous? Si el pobre no se entera de nada.
Y así siguió la conversación hasta que Romano salió ya bien vestido y bajaron a desayunar.
El resto de la jornada fue normal, Romano se sentía bastante bien pero tuvo que jurarlo un par de veces para que no le dejaran en la habitación el resto del día.
Al-Andalus se fue después de a una de esas reuniones. Francia y Portugal le dijeron que últimamente eran muy largas y apenas podían verle por la tarde.
- ¿Y qué narices discuten? -Preguntó Romano, que ya estaba artándose de esas reuniones.
- Ni Portugal lo sabe. -Le respondió Francia, mientras hacía dibujitos en la arena.
- Son planes de guerra de sus tropas, solo él, los reyes y algunos nobles pueden estar presentes. Ya sabes, eso de miedo a los espías y blah, blah, blah... La verdad es que Al-Andalus no pinta mucho ahí, pero en teoría está prohibido hacer algo a las espaldas de un país y él tienen mucha experiencia, asique ayuda en la estrategia. -Le explicó Portugal mientras soltaba un suspiro y se quedaba viendo los dibujitos de Francia: Tampoco tenía nada que hacer.
Romano lanzó otra daga al tocón de madera que tenía delante: centro. Llevaba ya tanto rato lanzandola ahí que podría acertar con los ojos cerrados.
- Oye, ¿y contra quién estamos luchando? -Preguntó. Tenía una vaga idea, pero aparte de lo que había vivido él, no sabía nada de la historia de España.
Francia le miró como si le hubiera dicho la cosa más absurda del mundo:
- Osea, qué te apuntas a luchar en una guerre y ni siquiera sabes en qué te has metido. -Dijo Francia, soltando su característica risa francesa. Se puso ha dibujarle un mapa de lo que parecía ser la península en la que se encontraban, se notaba que los cartógrafos de entonces no eran los de ahora.
- Mira, este es el territorio -más o menos- de Al. -Dijo señalando a la península. Después hizo un raya muy arriba, partiendo el territorio en dos trozos bastante desiguales.
- Este pedazo tan grande era lo que los musulmanes llaman Al-Andalus. Y este de aquí es nuestro querido Al. -Señaló al pequeño pedazo del norte, y dibujó una carita que debía de pretender ser el moreno.
- Yo estaba más bien controlado por los musulmanes. -Explicó Portugal con una sonrisa seca.
- Y así de moreno estás. -Se rió Francia.
- ¿Qué dices? Eso es de familia.
- Me estabais explicando algo. -Se quejó Romano, adelantándose a cualquier discusión.
- Oh la la, te veo cooperador Roma. -Dijo Francia con un guiño de ojos.
- C-cállate y explica. -Dijo Romano, sonrojándose. No es que le preocupara la situación de Al-Andalus ni nada por el estilo.
Francia pareció dolido, pero se puso de nuevo a garabatear. Al lado del dibujo anterior trazó el mismo territorio, pero esta vez la ralla que lo cruzaba estaba mucho más baja. El rubio sonrió.
- Unos añitos después, ejem, siglos... -Francia puso cara de "Ah, el tiempo pasa tan rápido".- Al consiguió conquistar toda esta zona. -Señaló con su palo al área que había ganado el pedazo de arriba.- Al parecer los musulmanes no tenían muy vigilado este territorio y Al se aprovechó de ello, parece ser que no es tan espesito como aparenta... -Dijo Francia, soltando una risita, pero solo consiguió que Portugal le diera un golpe en la cabeza.
- ¡Ay! Creí que uno podía expresarse libremente.
- No, aquí se hace lo que manda el rey y punto. -Le regañó Portugal, pero Romano juró ver una sonrisa de diversión en su cara.- Anda, sigue.
- Oui, oui... el hermano mayor solo quería hacer un poco de conversación. -Se excusó, mientras sobre el dibujo que había hecho trazaba una flechas que atravesaban la raya que dividía los dos territorios.- Como Al está intentando una reconquista, évidemment está atacando al sur, ya que esos eran sus antiguos territorios. Además de que el tiempo es mucho mejor por ahí abajo... -Francia se interrumpió al ver que Portugal hacia ademan de darle otro golpe.- eeeeeeeeeeeet, esta es la situación en la que estamos ahora. -Concluyó, pero después de unos segundos decidió añadir algo más:
- Yo no sé los detalles, porque no participo en esta guerra, pero... -Dibujo un pequeño punto en el territorio musulmán, justo en la frontera.- Este es el nuevo objetivo de nuestro amigo... Toledo. - Dijo, escribiendo el nombre a la vez que lo recitaba.- ¿Me equivoco Portugal?
- No, lo has escrito bien y todo.
Francia puso una sonrisa orgullosa.
- Por fin escuchar detrás de la puerta me sirve para algo. -Dijo con emoción.
- ¿Qué? -Portugal le cogió del cuello de la chaqueta. Francia intentó alejarse de él, con una sonrisa inocente.
- ¡Era broma! ¡Era broma! Esas puertas son horribles, no se puede escuchar nada ni aunque pongas el oído en la cerradura. -Francia tenía razón. Romano también había intentado ese truco y con un vaso también, pero no había manera.
Portugal pareció creerlo, porque, por una vez, Francia no estaba sobre actuando.
Los humos se tranquilizaron y volvieron a la rutina que Romano ya conocía tan bien: Nada.
Se pasaron la mayor parte de la tarde vagando por el campamento y perdiéndose (menos mal que tenían el castillo de referencia). Consiguieron hacerse una idea de como estaba distribuido, pero a Romano le seguía pareciendo un rompecabezas, y los esquemas raros de Francia no le servían de mucho.
Después de su paseo, Portugal propuso echar un vistazo a sus tropas, ya que no se había pasado aún por allí en toda su estancia en el castillo. Francia aceptó susurrando algo parecido a "Oh la la, carne fresca", consiguiendo que Romano se estremeciera.
Pero al llegar la emoción de Francia se esfumó tan rápido como había venido. La mayoría de los soldados de Portugal eran hombres fuertes y grandes y le saludaroncon respeto.
- ¡¿Pero es que aquí no existe la juventud?! -Se quejó Francia.
- Habló el viejo.
- ¿Eh? Portugal, ¿qué has querido decir con eso eh?
- "Hermano mayor", -se burló Portugal- eres el más viejo por aquí.
Francia se sacudió la melena rubia, como si el insulto no le hubiera afectado.
- Ah, ya te gustaría tener un cutis como el mío a mi edad. -Dijo mientras se llevaba una mano a la mejilla, como para demostrarlo.- Pero claro, con tanto calor es imposible.
Para cuando terminó, Portugal ya se había ido hace rato a hablar con un noble.
Francia hizo como si se le rompiera el corazón dramáticamente. Romano se preguntó por un momento si ensayaba las poses delante del espejo cada día o era algo natural.
Estuvieron un rato en el campamento portugués. Al final resultó que los más jóvenes se encontraban al otro lado del lugar, pero Portugal no quiso decir dónde (seguramente por las miradas que le lanzaba Francia). Pasaron al lado del armamento qué los portugueses había puesto fuera para que los noble pudieran entrenar. Francia se paró un momento apreciar las armas.
- honhonhon... ¿a quién le has robado esto Portugal? -Dijo mientras observaba el filo de un sable que centelleaba a la luz del sol. Portugal se acercó al arma que observaba el rubio.
- A los musulmanes. -Contestó un tanto indiferente.
Francia le miró sorprendido, sin esperarse esa respuesta. Seguramente lo había dicho en broma. Portugal se explicó.
- Mi hermano y yo no tenemos ni la mitad de armamento que ellos, ¿cómo te crees que vamos a contraatacar sin armas?
Francia asintió con la cabeza, como dándose cuenta de que tampoco era tan raro.
Romano se quedó mirando un rato el escaparate. Cuando se encontró a Al-Andalus por primera vez, este se había colado en una fortaleza a robar. Se preguntó si era la primera vez que lo hacia... seguramente no, la conversación que tuvieron con Lesmes el día que llegaron al castillo daba a entender que no era la primera vez que Al-Andalus se largaba a coger prestado cosas.
A Romano le pareció raro que con lo ruidoso qué era ahora el Español, hubiera podido colarse en castillos alguna vez, o a lo mejor no lo conocía tan bien como él creía.
Se sintió abrumado de darle vueltas a tantas cosas y decidió centrarse en las armas de nuevo.
Se fijó en una espada con una hoja ancha y afilada, no le gustaría estar en su trayectoria. Pero lo que más le llamaba su atención era el montón de grabados que cubrían parte de la hoja y toda la empuñadura. Parecía que había sido echa para alguien importante.
Acercó un dedo hacia la hoja, casi hipnotizado de lo bien hecha que estaba y rozó el filo. De repente unas gotas rojas tiñeron la hoja y apartó la manó rápidamente. Se miró los dedos: se había hecho un pequeño corte.
No parecía nada grabe, parecía que se hubiera cortado con una hoja de papel, solo que era un poco más grande. Lo que mas le asustaba es que no había sentido nada al hacerselo y la herida no le dolía.
- ¡Hey Romano! Te acabas de levantar y ya te has vuelto a dañar, tú te has dado en la tête o algo. -Dijo, examinando el corte de cerca. Portugal se acercó por detrás para ver lo que pasaba:
- Tampoco es tan grave. -Dijo, Portugal.
Francia observó un momento más la herida.
- Hmmm, no parece grave, pero he visto a gente morir por cortes parecidos. Además, y si esa arma no estaba bien limpia ¿eh? -Francia parecía de verdad preocupado, lo que consiguió asustar a Romano más. Pero Portugal le dio otro cate en la cabeza.
- ¡Estás armas están bien limpias!
- Te ha gustado mi maravillosa cabeza ¿eh? -Se burló el francés. Pero enseguida volvió a la mano de Romano.- De todas maneras hay que desinfectarle, vamos Portu, seguro que tienes algo.
El nombrado les guió hasta un pequeño puesto con material médico (exageradamente antiguo a ojos de Romano), mientras murmuraba algo en contra del nuevo mote que le había puesto el rubio. Francia enseguida se puso a buscar un bote de alcohol. Romano se sentó encima de una mesa, como un niño esperando a que el médico le atienda, sin saber muy bien qué hacer. No entendía muy bien a que venía tanta preocupación por parte del rubio, no recordaba haberlo visto así nunca.
Al parecer Portugal pareció leerle la mente:
- Oye, ¿a qué vienen tantos nervios?
Francia se paró un momento y miró a Portugal, un poco nervioso. Se quedó un momento pensando que decir, como si le costara aclarar sus ideas.
- Eh bien... ya sabes, hace tres días, cuando Romano no respondía... -miró de reojo al italiano.- Al estaba muy preocupado y no se quería mover de la tienda, por si despertabas... claro que él tenía mucho trabajo y se iba a meter en serios problèmes si no hacía nada, así que le prometí que cuidaría de que no te pasase nada mientras él no estaba.
Era la primera vez que Romano veía a Francia sonrojarse. Por un momento le pareció un niño normal y corriente, que simplemente se preocupaba por un amigo. No se imaginaba esa faceta suya, y menos cuando recordaba perfectamente que no le importó luchar contra España si con ello le conquistaba a él.
La mente de Romano dejó de pensar en el tema cuando vio que Francia se acercaba con un pequeño bote, seguramente el alcohol.
- je suis desolé Romano, esto va a escocer fijo. -Dijo, con una sonrisa que no auguraba nada bueno.
Romano se estremeció al oír eso (no es que tuviera miedo, es que hacía fresco) y miró para otro lado cerrando los ojos con fuerza.
Estuvo así unos segundos hasta que Francia le dijo que ya había acabado. Miró a la herida desinfectada, parecía normal y corriente, apenas un corte. Pero no le había dolido nada, más bien no había sentido nada.
- Romano, ¿estás bien? -le preguntó Portugal, al notar que el italiano se había puesto nervioso de repente.
- N-no es nada, -dijo, apartando rápidamente la vista de la mano.- oye, ya es tarde, Al-Andalus ya debe haber terminado.
Los otros dos países le miraron con curiosidad, pero a judgar por el sol, debían de ser las seis o las siete, así que debió convencerlos.
El día se había pasado más rápido de lo que esperaban, pero la llegada a la tienda se hizo eterna. Todo lo que habían aprendido sobre como estaban extendidas las tiendas parecía no haberles servido de nada, y, como cada vez estaba más oscuro apenas podían ver el castillo. El único punto de referencia.
- Hmmmm, creo que est ici.
- ¿Pero qué dices? Sí por ahí ya hemos pasado.
- ¿Estás seguro que no estás emparentado con Austria, França?
Cuando llegaron ya era de noche, y Al-Andalus ya estaba en su cama, profundamente dormido. Francia se acercó a él sonriente.
- Mirarlo, ah, qué inocente. ¿Alguien tiene un bote de tinta? -Preguntó con una sonrisa malvada. Pero Portugal le cogió del brazo y empezó a arrastrarlo hacia la puerta.
- Vámonos perverter, los niños tienen que irse pronto a dormir.
- ¿Qué? ¿No estábamos de acuerdo en que yo era el más viejo?
- He cambiado de opinión, adeus, Romano.
Francia intentó resistirse, pero al parecer el agarre de Portugal era fuerte y en un instante desaparecieron por la puerta.
Romano se sentó en su cama, al lado de la de Al-Andalus. Al parecer el castaño tenía un sueño muy profundo, había cosas que no cambiaban.
Buscó el camisón gigante que llevaba puesto por la mañana y se los puso, por lo menos eran mejores que sus vaqueros maltratados (aunque hacía tiempo que habían desaparecido, junto con la camisa y los zapatos, al menos aún le quedaba el móvil).
Se tumbó y se cubrió con la manta, mirándose por última vez la mano.
La herida había desaparecido.
Esperaba que fuera algo bueno.
Se equivocaba.
Notas de Autor: Os ha gustado? espero que sí, aunque nose, me deprimí un poco al escribirlo, aún así lo hice lo mejor que pude ^.^
TANTANTAN QUÉ PASARÁ?
Respuestas a reviews:
gatita-yaoi: Ya ves, Romano está vivito y coleando, aunque las está pasando negras. Pero no te mueras, tramquila xD Muchas gracias!
Sorita Uchiha: Sí es muy triste, cada vez que veo guerras entre países pienso "seguro que ellos no lo querían así", la independencia me dejó fatal cuando la vi TT^TT.
Con los nuevos capitoles de Hetalia The Beautiful World, uno empieza a ver a Francia diferente. A mí siempre me ha gustado pero ahora es, simplemente, genial.
Muchas gracias por el review!
angronu: Tienes razón, lo siento por Romano, pero en esta historia hay qeu ser temerarios de vez en cuando xDD
PD: Me dejas sin palabras.
Muchas Gracias!
Nami-Luna LinusMantita: Me alegra que te guste! y sí, he visto el doujinshi de Romano y la Armada, me encantó, me quedé con la boca abierta. Pero lo siento, no va a haber yaoi xD
Muchas gracias!
