Me disculpo por haber tardado tanto en subir este capítulo, pero cada vez tengo menos tiempo y ahora que he empezado con las prácticas, solo tengo tiempo libre los domingos, por lo que tendré que modificar mi tiempo para las actualizaciones. Ya veré que hago.

Para saber cómo avanzo con las historias y cuando voy a actualizar, os recomiendo seguirme en Twitter ( DrahksArt), me la paso ahí cada vez que puedo.

Capítulo 04: Los latidos

Ymir ha hecho buenas migas con Sasha y Christa, pero sigue siendo arisca con ellas. En especial con Sasha por su manía de esconder sus raíces reales y disimular con un acento que no es suyo, pero por el momento se contiene en no decirle algo muy cruel.

Ahora están en una prueba física, especialmente el control del equilibrio. Pues primero deben saber controlar el equilibrio y no caer para no ser una presa más de los titanes, después vendrían las peleas cuerpo contra cuerpo cuando sepan quien pasa la prueba y quién no.

Keith Shadis se tomaría como dos días para evaluar a los reclutas. Pero seamos honestos, solamente se molestará en hacerlo hoy y punto. No dará más oportunidades a nadie, pues quien no puede hacerlo hoy no podrá hacerlo mañana. Al menos deja dos horas para que practiquen antes de la evaluación, y como siempre, Ymir va un poco más alejada de Christa y Sasha, aunque curiosamente no deja de mirar de reojo a la rubia para saber cómo va con la prueba.

Ella no necesita practicar mucho, pues con subirse una vez y ver que se aburre igual que Mikasa y Annie, no sube más hasta que den el aviso de hacer el examen. Mira primero a Sasha, quien solo sabe jugar con la maquinaria mientras Christa da todo su esfuerzo para controlar el equilibrio y buscar la manera de no caerse. A pesar de que no lo muestre, se sorprende lo rápido que aprende a controlar el equilibrio aunque le cueste un poco a ratos. Esa chica es una caja de sorpresas aunque le sigue sacando de sus casillas que sea amable con todo el mundo, ¿el motivo? Tal vez le parece estúpido ser así, pues para vivir hay que pensar en uno mismo y no en los demás. Esa chica le cabrea mucho a pesar de que, sin saber porque, no puede alejarse de ella.

No le da mucha importancia tampoco, pues como Annie, se dedica a dar vueltas por el campo y se dedica a observar como entrenan los demás. Curiosamente, ambas piensan lo mismo, que muchos son unos idiotas que no se lo toman en serio y otros son tan honestos que llegan a ser estúpidos, y otros que se lo toman como una especie de descanso o algo así.

Aburridos.

Esa es la palabra que se cruza en la mente de nuestra morena, mirando a todos con aburrimiento e indiferencia. Los mira a todos por igual, no hace excepción. Ni tan siquiera con Sasha que solo se aprovecha, como dice ella, de su estupidez, y ni de Christa que es con quien más amable es. Una amabilidad un poco brusca, hay que reconocer.

-¡Basta de practicar! –Anuncia Keith Shadis- Es hora de evaluaros, cuando os nombren, ¡id! –Anuncia de nuevo para simplemente quedarse como observador de las pruebas.

La morena lo mira de reojo y resopla, pues enseguida la nombran para hacer la prueba. Se encoge de hombros y se sube a la maquinaria para simplemente mirar a la nada con cara de aburrimiento y mover un poco las piernas para mantener el equilibrio. Enseguida le dan el aprobado y la vuelven a bajar.

-Demasiado fácil –Piensa torciendo los labios y volviendo a caminar solitariamente por el campo.

Su mirada, de manera traviesa, se fija en Christa. Está haciendo la prueba y su rostro muestra un gran esfuerzo por mantener el equilibrio.

-¡Mantén tu postura! –Le avisa el examinador de esa maquinaria. Ella asiente y da lo mejor de ella- Pasa, ¡bájenla! –Anuncia un rato después.

La rubia suspira llena de alivio y cuando sus pies tocan el suelo, como un resorte, sus ojos celestes se dirigen hacia Ymir quien no se mueve del lugar, como si la estuviera esperando. Automáticamente sonríe y se acerca a ella con gran tranquilidad.

-Pasaste a la primera, nada mal –La felicita con un rostro realmente serio, mirándola de reojo y con aburrimiento.

-Gracias, tú lo hiciste bien también –Le agradece con una sonrisa muy tierna.

No se ruboriza, no reacciona, pero su corazón sí. Da un pequeño latido que la obliga a desviarle la mirada y mirar a otro lado que no sea alrededor de la rubia.

-¿Y cuál es tu meta? –La rubia la mira más fijamente, sin entender su pregunta del todo- ¿Sacar una buena puntuación e ir a la gendarmería? –Le termina por preguntar, al fin, mirándola a los ojos pero un poco de refilón.

-¿Mi meta? –Repite suavemente la ojiceleste hasta que al mismo tiempo que Ymir, fija sus ojos al gran grupo que hay alrededor de una maquinaria en concreto.

Como es obvio, se acercan para ver qué ocurre. Se vuelven a separar, cada una por su camino.

Ven como Eren se ha quedado colgando boca abajo y con el rostro de sorpresa, sin entender que está ocurriendo. Ymir se ha puesto sin darse cuenta al lado de Jean, quien se burla de él mientras Conny, dando pequeños saltos, intenta ver por encima de Jean e Ymir ya que ambos son más altos que él. Ninguno de los dos se aparta así que se tiene que mover a otro lado. La morena mira de reojo con desinterés al chico y se retira de la masa que se ha creado en un momento.

Curiosamente, la rubia la ve y también se aleja para acercarse a ella. Es algo curioso, pues es como si Ymir se hubiera dado cuenta de que la rubia se le acercaba a pesar de estar a espaldas de ella. Se gira y la mira con ese rostro inexpresivo.

-¿Y bien, vienes a responder mí pregunta? –Le suelta de golpe pero bastante suave.

-¿Eh…? –Se sorprende por eso, pero no le da importancia- Ni siquiera sé… Si podré soportar el entrenamiento que viene… -Le confiesa con bastante inseguridad.

-¿Mmm? –Con desinterés, mira hacia la dirección donde está Eren, a quien han bajado y está siendo animado por Armin y Mikasa. Christa le sigue la mirada, mirando el mismo lugar- Bueno, es curioso que los más entusiastas estén cayendo como moscas –Dice como si todo fuera aburrido- No es malo, pero todo se termina cuando no te eligen –Sigue diciendo hasta que se queda en silencio.

Christa la mira bastante seria o tal vez con atención, pero no duda en abrir la boca para preguntarle.

-¿Y qué hay de ti, Ymir? –La morena la mira de reojo, con desinterés- ¿Cuál es tu objetivo? –Parece como si no le importase la mirada indiferente de la chica sobre ella.

-¿Mi objetivo? –Desvía la mirada hacia otro lado y con el flequillo tapando un poco sus ojos dorados- Solo quiero vivir por mí misma, ya lo dije en el primer día de reclutamiento

Christa solo la mira durante un rato hasta que ambas deciden dejar el tema a un lado, en especial porque Sasha se les acerca con gran entusiasmo por haber pasado la prueba.

No pasa nada interesante, todo es aburrido. Llega la noche y por tanto, la cena. Ymir y Christa comen tranquilamente, una al lado de la otra mientras Sasha está en frente de ellas, no estando muy contenta con la cantidad de comida.

-Deberían dar más… -Se queja algo infantil.

-¿Estás tonta? La comida escasea, ¿lo sabías? –Le regaña la morena comiendo con gran parsimonia su plato.

Sasha le hace pucheros hasta que nota un pan cerca de su rostro. Sus ojos se fijan en ese pan y ve cómo le sigue el brazo de Christa, quien le sonríe con mucha amabilidad.

-Puedes comer de mi pan si quieres –Le ofrece el pan y antes de que Sasha lo coja con gran entusiasmo y agradecimiento, Ymir se lo arrebata de la mano con algo de mal humor.

-¿Pasar la prueba te ha hecho más tonta o qué? –Se lo pone al lado de su plato- Come

-Se lo ofrezco porque no lo voy a comer, Ymir –Se defiende algo tímida para dárselo definitivamente a la otra morena, quien lo come con mucho gusto y se lo agradece con el pan en la boca, haciéndole reír suavemente.

-Como veas… -Resopla la chica de las pecas.

Entonces es cuando se da cuenta. Varios chicos y chicas miran a la rubia, algo embobados por esa sonrisa tan angelical que tiene. Frunce el ceño y termina de comer con algo de mal humor. A Sasha y a Christa no notan la diferencia ya que Ymir suele estar malhumorada casi todo el día, por no decir todo el día.

No pasa nada interesante y por primera vez, Jean y Eren no se ponen a pelear como hacen usualmente. Es un día como otro cualquiera, es otro día aburrido que no pasa nada interesante.

Terminan de comer y se ponen en pie para ir a recoger su parte del agua. La rubia y la morena notan como la chica patata se queda mirando a Mikasa con algo de indecisión, por lo que se miran de reojo y la alta suspira rascándose la nuca para empezar a caminar.

-Ve, Sasha –La invita la rubia dándole un suave empujón a la morena, quien se ruboriza por completo al percatarse de que se dieron cuenta de lo que ocurre.

Christa e Ymir caminan hacia la salida con un paso bastante relajado, como si no tuvieran prisa. Y en el tiempo en que llegan a la puerta, Sasha ya se había sentado al lado de Mikasa.

La chica fría está hablando sola ya que Eren y Armin la dejaron tirada por una forma decirlo, así que Sasha no entiende nada de lo que dice pero no la juzga ya que por primera vez, la ve de forma tierna. Sus miradas se cruzan y enseguida la ojinegra vuelve a poner ese rostro tan frío e inexpresivo.

-¿Perdona? ¿Qué quieres decir? –Intenta disimular arqueando una ceja y sonriendo como si Mikasa no le importara, entonces sus ojos se fijan en el pan- ¿Dices que me puedo comer eso, si quiero? –Pregunta para amortiguar la tensión que se ha creado y ya de paso, para comérselo si puede.

Christa e Ymir están esperando en la puerta, mirando con disimulo la escena.

-¿De verdad es tan estúpida? –Se queja la morena resoplando.

-No seas así Ymir, debe de estar muy nerviosa estando con ella –La defiende con mucha ternura.

-No entiendo porque siempre eres así de amable –Se queja una vez más hasta que notan como Mikasa se come el pan para molestar a la chica patata- ¡Oh, por dios! –Termina por decir irritada y decide tomar acción- ¿Qué haces, Sasha? –Le habla a la morena haciendo que esta se levante de golpe con el saludo de los soldados, pensando que era algún examinador- ¿No te ibas a ocupar de sacar el agua por mí y Christa?

-¡S-Sí! -Asiente y se acerca a ellas corriendo.

De manera automática, la alta sonríe con diversión mientras rodea sus hombros y la acerca a ella.

-Por poco, ¿eh?

-Sí, mi salvadora, mi diosa… -Ríe con gran nerviosismo y frotándose las manos, como si se estuviera secando el sudor de ellas.

-No seas así, Ymir… -Defiende una vez más a la morena, marchándose las tres de allí mientras Mikasa, en silencio, sigue con la mirada a la chica patata hasta que desaparece de su vista.

A partir de ahí solo hablan Christa y Sasha, especialmente explicando cómo se siente Sasha cuando está cerca de Mikasa. Ymir solo se dedica a observar con desinterés y en silencio, pensando que ese tipo de cosas son una estupidez y que no sirve de nada. Aunque es curioso, cuando Sasha explica lo fuerte que late su corazón cuando está cerca de la pelinegra, la chica de pecas no puede evitar mirar de refilón a Christa, quien sonríe y ríe con mucha dulzura y ternura, escuchando muy atentamente a la chica patata.

Su mirada dorada se cruza con la azulada de ella, entonces la menor le sonríe muy tiernamente e Ymir se ruboriza levemente, desviando los ojos a un lado para evitar sus ojos. Nota un latido molesto en su pecho, pero es solo uno así que no le da importancia.

No hay mucho que contar, pues Ymir aún no se da cuenta de lo evidente y no se dedica a pensar mucho por esos latidos que ha tenido hoy. Así que solo vuelven a sus dormitorios y se van a dormir.

Toca otro día de entrenamiento y esta vez toca uno de cuerpo contra cuerpo. Le dan un cuchillo de madera a cada uno y se han de poner de dos en dos y simular una pelea.

La morena mira el cuchillo con desinterés y resopla mirando hacia un lado, pensando que eso es realmente estúpido ya que van a matar titanes, no a humanos. Pero enseguida nota como una mano pequeña tira de la manga de su chaqueta para llamar su atención, así que se gira y ve a Christa.

-¿Qué quieres?

-¿Podrías ser mi pareja? –A pesar de que es bien obvio lo que quiere Christa, por un momento la morena se ruboriza por la imagen de un milisegundo que se le cruza por la mente. No hace falta decir cual, pues de seguro a algunos de vosotros os ha pasado.

-¿Y Sasha? –Mira a su alrededor y ve cómo está haciendo tonterías con Conny- Será… -Resopla y se desordena un poco el cabello- Está bien, empieza tú a atacar –Le dice para alejarse de ella y esperar por su primer ataque.

La rubia asiente y con gran seriedad inocente corre hacia ella, pero Ymir se aparta con gran aburrimiento y le hace la trabanqueta para que caiga al suelo. Por primera vez en el día de hoy, sonríe con gran satisfacción al verla en el suelo.

-¿Te caíste, diosita? –Se burla de ella.

Christa se levanta con el ceño fruncido por la burla de la morena y sigue atacándola, cada vez con más esfuerzo pero siempre termina cayendo. Hasta que Ymir la saca volando y se sienta en su espalda, estando ella en el suelo y presionando su cabeza contra el suelo.

-Es tan divertido verte caer –Se burla una vez más- Si caes a manos de una humana, serás presa fácil para los titanes

La ojiceleste consigue girar la cabeza para verla de reojo con algo de molestia.

-Ymir… -La nombra un poco molesta por sus burlas.

Por ese movimiento de su cabeza, su mano se desliza por su cabello y su pulgar acaricia suavemente su mejilla. Sus ojos se ensanchan, con el ceño fruncido, al notar un latido bastante fuerte contra su pecho. Se sale de encima de ella enseguida, tapando su boca con su mano derecha y desviando la mirada hacia otro lado.

Christa se sienta poco a poco y se acaricia la nuca, pestañeando un par de veces con gran inocencia.

-¿Ocurre algo, Ymir? –Pregunta acercándose un poco a ella.

-No… -Niega y sus ojos se fijan en Mikasa, quien está sola dando vueltas por el campo- Entrena con Mikasa, es bueno entrenar con otras personas –Se excusa para huir de lo que ha sentido antes.

-¿Qué? –Se la queda mirando sin entenderla hasta que se pone en pie y la mira con algo de indecisión o tristeza- Está bien… -Acepta su propuesta y se retira para acercarse a Mikasa, quien acepta entrenar con ella.

Ymir se ha quedado sentada en el suelo, mirando entrenar a la rubia con la pelinegra. Da el mismo esfuerzo y Mikasa parece tener cuidado con ella, pues al contrario que Ymir, procura no tirarla al suelo. Lleva su mano derecha a su pecho, donde está su corazón e intenta notar los latidos de este, pero late con normalidad.

-Ahora estás bien, ¿eh? –Le pregunta a su corazón con irritación.

Y ahora sí, empezando a cuestionarse de lo ocurrido, llega la noche una vez más. Se sienta en frente de Christa. Sasha esta vez parece haber tomado el valor suficiente para sentarse al lado de Mikasa, comiendo con gran entusiasmo de su plato.

-Sasha se ha decidido, ¿eh? –Pregunta Ymir para hablar de algo con Christa.

-Oh, le insistí de que fuera –Le confiesa con una sonrisa muy tierna- En el entrenamiento estuve hablando con Mikasa, y me preguntó bastante por ella

-¿Ah, sí? –Desinteresada, mira de reojo a las dos- Tal vez solo quiera molestarla –Termina por decir y sigue comiendo.

-¿Por qué dices eso? –La mira con gran inocencia.

-¿Acaso no notaste que está obsesionada de Eren? Un obsesionado no mira a más personas

-Y como obsesionada que es, no reconocerá lo que siente por Sasha –Le responde con una sonrisa.

La morena solo gruñe por lo bajo, pues por primera vez está hablando con Christa de algo más que los entrenamientos y esas cosas. Están hablando de "cosas de chicas", o eso dicen los demás, pues la morena sabe que los chicos hacen lo mismo a pesar de que se van de machotes cuando no son la nada misma.

Sus pensamientos son interrumpidos con una nueva y repetitiva discusión de Jean y Eren llega.

-¡Y allá van de nuevo! –Exclama uno de por ahí.

-Otra vez no –Se queja otro.

-¿Pararán algún día? –Se queja un tercero.

Ymir resopla otra vez, a saber por cuanta vez han discutido este día. Mira a Christa y ve como esta lleva sus manos a su pecho con una expresión llena de preocupación.

-Siempre hacen lo mismo, deja de preocuparte –Se queja ahora Ymir, pero por la amabilidad de la rubia.

-Pero se pueden hacer daño… -Contesta la ojiceleste sin cambiar de postura y expresión.

-¡No me jodas, gilipollas! –Grita eufórico Jean cogiendo del cuello de la camiseta de Eren y con el puño alzado, dispuesto a golpearlo- ¡Mataría por estar en tu lugar! –Exclama de nuevo.

-¡De qué cojones hablas! –Grita ahora el moreno algo confundido a lo que dice Jean, pues no sabe a lo que se refiere pero sí muchos.

Casi todo el mundo sabe que Jean va tras Mikasa, y que prácticamente le está diciendo a Eren que es un ciego por no darse cuenta de lo que tiene. A pesar de haber estado hablando de los titanes, Jean enseguida saltó para hablar de algo más sentimental.

-Aburrido –Piensa la morena mirándolos con aburrimientos, hasta que igual que todos, abre los ojos muy sorprendida al ver ese movimiento que hace volar a Jean.

-¡Gilipollas! ¿Qué crees que estás haciendo? –Se queja el chico incorporándose del suelo y mirándolo desde el suelo.

Entonces viene el discurso bastante tonto de Eren, diciendo que ese movimiento le ha costado la vida o mucho tiempo o algo así, cuando en verdad lo acababa de aprender de Annie. Ymir simplemente pasa de lo que dice, pues ese chico le parece demasiado patético y niño de mamá.

Acerca el vaso de agua a sus labios y cuando va a beber, nota la tensión de la mayoría. Entonces sus ojos miran con discreción a la puerta y ve como Keith Shadis se asoma de manera tétrica.

-¿Qué ha sido ese ruido? –Pregunta de manera siniestra- ¿Alguien me lo puede explicar? –Se da paso al comedor y entonces Mikasa levanta la mano.

-Era Sasha señor, que tiene gases

-¡¿Eh?!

-Tú… -Pone un dedo bajo su nariz- Aprende a controlarte, haz el favor –Y se marcha.

Hay un breve silencio hasta que no pueden evitar reír sonoramente, incluso Ymir y Christa se ríen de eso.

-Se va a tener que recurrir a la misma excusa –Comenta Ymir a la rubia, ya algo más relajada.

-En realidad deberíamos evitar que ambos se peleen tanto –Le responde la rubia- No quiero que Sasha pase por esto cada día, además… -Mira con gran decisión y ternura a su compañera de mesa- Entre compañeros no deben haber peleas, pues todos nos tendremos que ayudar para batallar contra los titanes –Y como si se hubiera vuelto como los demás, Ymir llega a notar algo celestial en ella.

Abre los ojos con el ceño fruncido, notando un muy pequeño rubor sobre sus mejillas y de nuevo, con otro fuerte latido contra su pecho.

Es incómodo. Esos latidos contra su pecho son molestos y le ponen de más mal humor. Otro latido más y es capaz de arrancarse el corazón de cuajo, tirarlo contra el suelo y pisotearlo para darle una lección.

Ymir está empezando a sentir algo por la rubia, ¿y sabéis? No es capricho o por compromiso, o porque piense con la entrepierna como la mayoría. No, está empezando a sentir algo por ella, y algo sincero. Solo falta ver como se lo va a tomar Ymir, y más importante todavía, si va a ser capaz de admitirlo.

….

Para hacer este capítulo he tenido que revisar los capítulos 15 al 17 del manga (Tomo 04) para explicar todo el proceso del entrenamiento y por tanto, la aparición de los sentimientos de Ymir. Que es cuando creo que empezó a sentir algo por ella, a juzgar de cómo la ha ido tratando con el paso del tiempo.

También me ambienté en una parte de Messenger donde sale Christa dando la prueba. Y dos pequeñas tiras de exp con el entrenamiento cuerpo contra cuerpo.

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