A pesar de que esta historia no es tan popular como Dulce amistad, me gusta la idea de que lo compartan y digan que haya similitudes con el manga. Casi como si lo intuyera y eso es un halago ya que significa que algún día puedo llegar al nivel de Hajime (?) Ok no, pero en verdad es un halago leer cosas así :')

Y sin más preámbulos, os dejo con este capítulo. ¡Disfrutadlo!

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Capítulo 05: Montañas nevadas

Habían pasado ya varios meses desde que Ymir empezó a sentir los primeros latidos causados por Christa, quien cada vez empieza a estar más pegada a ella. Lo más curioso es que a Ymir no le molesta su compañía. Ni tan siquiera la de Sasha, a quien se la pasa riñendo por esconder sus verdaderas raíces.

Pero eso no viene al caso ahora, sino lo que va a ocurrir ahora.

Los soldados rasos están en frente de Keith Shadis, esperando por la información de su próximo entrenamiento. La prueba de cuerpo contra cuerpo ya se ha dejado atrás para ahora ver otro tipo de capacidad de los soldados. Todos tienen las manos hacia su espalda mirando con respeto pero con temor al hombre que está en frente de ellos, mirándolos con dureza.

-¡La prueba de hoy deberéis demostrar que merecéis estar aquí! –Se gira un poco y con su mirada llena de ojeras, señala a una montaña nevada a lo lejos de donde están ellos. Los vuelve a mirar- ¡Deberéis sobrevivir a esas montañas! –Los mira disimulando una sonrisa- Sin equipamiento tridimensional –Al decir eso, se quedan blancos y mudos- ¡En este entrenamiento debéis demostrar que seréis capaces de luchar contra los titanes el máximo tiempo posible! ¡Debéis demostrar que sois capaces de sobrevivir en cualquier circunstancia! –Termina casi de decir para empezar a escuchar murmullos de miedo por parte de la mayoría de los soldados rasos.

El hombre los mira de reojo y como ya sabéis, es alguien estricto que no pasa ni una. Y que se pongan a murmurar por un entrenamiento le hace fruncir aún más el ceño.

-¡Esta prueba es solamente para los soldados de verdad! ¡Aquél que tenga miedo, que se vaya de aquí y no vuelva! –Su voz se torna más sombría- Y que se deje devorar por los titanes –Eso congela todavía más la sangre de los soldados.

Y por el aviso, algunos se atreven a marcharse por miedo al entrenamiento. Pues no quieren morir, mientras que otros se quedan pensando que es mejor morir congelado a ser devorado. ¿Los demás? Solo quieren vivir por ellos mismos o que quieren ser soldados de verdad. Tal vez no sea un buen ejemplo, pero Eren es uno de esos soldados que se mantienen de principio a fin.

Ymir mira de reojo a Christa quien no parece dar ningún signo de miedo, por lo que sonríe de medio lado. Aunque es lógico que Christa no tiemble de miedo, pues una montaña no da tanto miedo como un titán.

-Bien, el entrenamiento empezará en dos horas. Los recursos os lo daremos nosotros pero es cosa vuestra que hacer con ellos –Los mira de reojo- Os quiero ver aquí a todos en una hora para guiaros hacia esas montañas, ahí os informaré lo que se ha de hacer, y ahora… ¡retiraos! –Exclama para que poco a poco se vayan marchando para hacerse a la idea del entrenamiento.

-¿Nerviosa? –Le pregunta Ymir a Christa con una sonrisa de burla.

-No, en realidad estoy bastante tranquila –Le responde sonriéndole cariñosamente.

-Qué pena, yo que quería molestarte –Resopla como si fuera un fastidio.

Christa solo la mira con una sonrisa y una ceja arqueada, mirándola de manera inocente. Ymir la mira con los labios torcidos, pensando que recibiría algún tipo de golpe por parte de ella ya que sería lo normal por parte de una persona. Pero ella, una vez más, le demuestra que es distinta. Así que solo suspira y se gira para caminar, sin decir nada mientras Christa solo la sigue en silencio, colocándose a su lado.

¿Algo interesante? No, simplemente aún no se tienen la suficiente confianza. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que ambas solo hablan en exceso cuando está Sasha, quien se podría decir que es la intermediaria entre las dos y la que sin darse cuenta, hace que ambas se conozcan un poco más. Pues el que siempre estén juntas, no quiere decir que estén cómodas. ¿Por qué? Christa es amable con todos e Ymir mata con la mirada todo aquel que se atreva a acercársele, más todavía cuando empezó a sentir cosas por ella, cosas que no quiere reconocer.

Tal como había dictado Keith Shadis, los soldados rasos que se atreven a hacer el entrenamiento asisten al encuentro. Cuando el hombre nota que no van a venir más soldados, los guía hasta la montaña nevada, donde tendrán que demostrar su potencial.

Mientras Keith Shadis se coloca unos guantes, los soldados que acompañaron al hombre le tienden a cada soldado raso un abrigo, una bufanda y una mochila con algunos recursos.

-Vuestro entrenamiento va a consistir en llegar a la cima de esta montaña y sobrevivir en la noche y después regresar, a muy tardar, mañana a la tarde –Comenta mientras los soldados se ponen los abrigos y las bufandas- Sino, os daremos por muertos y buscaremos vuestros cuerpos –Comenta sin tapujos- Entraréis de uno en uno, solos, dentro si os encontráis con alguien es cosa vuestra ayudaros o no, depende de cómo seáis capaces de pelear en equipo contra los titanes

-¡Espera! –Salta, como no, Eren- Lo importante de luchar contra los titanes es el trabajo en equipo, ¿de qué vale ir solos ahí dentro?

-¿Y si alguna vez te encuentras solo? –Le suelta sin pensarlo dos veces- ¿Y si todos tus compañeros mueren y solo quedas tú? –Lo atraviesa con la mirada de tal manera que a Eren se le hiela la sangre, como si sintiera los recuerdos de ese hombre estricto- Has de saber sobrevivir por ti mismo y saber ayudar a tus compañeros, para eso sirve este entrenamiento –Diciendo eso provoca que nadie más se atreva a replicarle, y además lo comprueba atravesándolos a todos con la mirada. Cuando ve que nadie va a hablar, decide seguir hablando- Sin más preámbulos, entrad ahí y demostrad que valéis para estar aquí, ¡sobrevivid! –Anuncia para dar comienzo al entrenamiento.

Ymir se coloca la mochila sobre sus hombros sin ver lo que hay dentro, y está dispuesta a entrar antes de sentir que una mano la detiene. Por lo que se gira un poco de mala gana hasta que ve a Christa.

-¿Qué quieres? –Pregunta con cierta indiferencia y soltándose de su mano.

-Solo desearte suerte, ¡no mueras! –Le dice con un pequeño rubor sobre sus mejillas para solo adelantarse a ella, adentrándose a la montaña.

Esa acción provoca que los ojos de Ymir se ensanchen llenos de sorpresa, viendo como la pequeña se va. Sonríe de medio lado y corre por su propia cuenta.

-No voy a morir en un entrenamiento de pobres, diosita –Piensa para ella misma, adentrándose en la montaña también.

La montaña. Todos creen que solo tendrán que llegar a la cima y listo, pero no es así. En la montaña han puesto alguna que otra trampa bajo la nieve para cuando pongan un pie en falso, caigan en un hoyo y tengan que intentar salir de ahí. ¿Demasiado duro el entrenamiento? Tal vez, pero necesario.

Ymir es alguien realmente ágil por lo que no cae en ninguna trampa y Christa es lo suficientemente cuidadosa para no caer en ninguna tampoco. A medida que pasan las horas y siguen intentando llegar a la cima, el tiempo empeora. El viento se vuelve algo fuerte y empieza a nevar. Pareciera que eligieron el día adrede para ponérselo difícil a los reclutas.

Ellas siguen sin encontrarse, ¿sabéis lo curioso? Aunque ellas conscientemente no se busquen, sus corazones sí. Pero antes de que puedan verse de nuevo, ha de pasar algo para unirlas más.

Empieza a caer la noche y el viento fuerte se vuelve en una ventisca, empeorando la situación. Christa llega a ponerse la capucha y taparse hasta la nariz con la bufanda mientras sigue pisando la nieve, hundiendo sus pies hasta los tobillos. Cada vez le cuesta más caminar y se tropieza. A su suerte no se hace daño ya que la nieve amortigua la caída. Para su sorpresa, cuando alza la vista ve a alguien tirado a lo lejos.

-¿Hola? –Se pone en pie mientras se acerca y se quita la nieve de su abrigo.

No recibe respuesta así que preocupada, no duda en correr hacia el sujeto que está tirado en la nieve. Llega al cuerpo y lo gira, viendo que es uno de sus compañeros.

-¡Dazz! –Lo sienta cuidadosamente intentando buscar su pulso en su cuello- Menos mal… Pero tengo que darme prisa –Dice con decisión para hacer que uno de sus brazos rodee su cuello, su brazo por su cintura y así arrastrarlo ya que no tiene suficiente fuerza para llevarlo en su espalda.

Pasa unos minutos y mira hacia atrás para ver lo que ha avanzado, y aunque la nieve haya borrado sus pisada sabe que no ha avanzado mucho. Apoya a Dazz en un árbol y empieza a buscar algo que la ayude a llevar al hombre.

Busca, busca y busca hasta que después de un buen rato encuentra algo de madera y cuerdas. Como si alguien lo hubiera dejado ahí adrede. Baja por él, lo recoge y vuelve con Dazz para poder colocarlo sobre la madera y atarlo, así podrá arrastrarlo sin perderlo por el camino.

La ventisca sigue, dando a entender que tal vez no pare.

Ya es hora de algo bueno, ¿no? Pues después de caminar un buen rato, escucha la voz de alguien muy familiar.

-¿Christa? –Se gira al oír su voz y ve como aparece Ymir de entre los árboles, bajándose la bufanda para que la reconozca.

-¿Ymir? –Se sorprende de verla y en el fondo se alegra, pero la bufanda esconde su sonrisa- Me alegro de verte

-¿Qué haces? –Se agacha hasta Dazz, mirándolo con aburrimiento- Está al filo de la muerte, no servirá de nada ayudarlo –Error. Al decir eso hace que Christa frunza el ceño y siga tirando de Dazz.

-Quiero ayudarle y lo haré, haz lo que quieras –Dice claramente molesta.

-¿Ahora qué dije? –Se pregunta a sí misma para encogerse de hombros, y en silencio, la sigue.

Se pasa la mayor parte del camino callada, sin reprocharle nada, pero a medida que la ventisca empeora provoca que Christa tenga más dificultad a la hora de poder arrastrar a Dazz. Por lo que sus pasos se vuelven más lentos y torpes, y empieza a sentirse más cansada y es algo que Ymir nota.

-Christa, ríndete ya –La rubia no le responde- ¿Me escuchaste?

-No me rendiré, no lo dejaré atrás –Responde sin dejar de arrastrar a Dazz por muy cansada que estuviera.

-Dazz debe saber sus capacidades, y a pesar de sus límites físicos decidió hacer la prueba –Le comenta Ymir mirando de reojo al hombre muy indiferente, casi con fastidio- Fue estúpido el solo intentarlo –Y una vez más, Christa no le responde y mantiene su rostro muy serio.

La morena suspira y mira hacia atrás para ver lo que han avanzado.

-Si seguimos con este paso de tortuga él morirá, y nosotras también –Vuelve a ver hacia al frente- A este paso no llegaremos a tiempo, solo hay dos opciones a elegir –Mira a Christa, a su espalda mejor dicho, ya que esta se niega a mirarla a la cara- Dejar a Dazz morir y salvarnos nosotras, o morir los tres juntos, ¿cuál es tu elección?

Christa frunce el ceño poniendo claramente una expresión de fastidio, sin dejar de arrastrar a Dazz.

-Elijo la tercera opción, ya que tus dos opciones están mal, Ymir –Mientras sigue arrastrando a Dazz, se gira para poder verla- Llegaré a la cima de la montaña y salvaré a Dazz, pero será mucho más fácil si te adelantas y dejas de molestar, ¿te parece? –Se quedan un rato en silencio.

-No te voy a molestar –Responde la morena, no queriendo alejarse de ella.

-Entonces es una promesa, ¿no? Así que solo adelántate –Y pensándose que Ymir la dejaría atrás y se marcharía, solo mira hacia el frente, sin dejar atrás a Dazz.

En el camino que avanzan, solo causa que Christa se sienta más agotada pero persiste en no abandonar a un compañero. Avanzan en silencio y cuando Ymir nota que su caminar se vuelve aún más lento, no duda en llamar su atención.

-Ey –La rubia la mira con gran cansancio, tanto que no puede mostrar sorpresa.

-¿Por qué sigues aquí? –Para de caminar para sorpresa de la morena- Adelántate o estarás en peligro, así que ve… deprisa –Y vuelve a tirar de Dazz mientras Ymir abre los ojos sorprendida y se baja la bufanda.

-¿Por qué no me pides ayuda? Es bastante obvio que si tirara de él, iríamos más rápido –Una vez más, no recibe ninguna respuesta. Cansada de que no le responda, no duda en pisar una parte de la madera para obligar a Christa a detenerse.

Cuando ella se detiene y se gira para verla, Ymir se acerca a ella y se agacha para estar más cerca de su oído.

-En verdad quieres salvarlo, ¿cierto? –Al decir eso, Christa la mira con los ojos de par en par - Acabas de decir que es un lugar peligroso, por lo que tú también morirás –La mira con cierta crueldad- Por eso me quedo, porque tú quieres mendigar por aquí para que alguien cuente lo que la diosa es capaz de hacer –Cada frase que dice es una punzada al corazón para la rubia, e incluso siente sus labios más cerca de ella- Es porque eres una buena chica, ¿no? Y por eso no quieres que lo arrastre yo… Ah no, espera, haces ver que eres una buena chica porque es lo que quieres que piensen de ti, ya que cualquiera que está cerca de ti termina muriendo, ¿cierto? –Otro error por parte de Ymir.

Los recuerdos de cómo su madre, esa mujer que solo supo rechazarla, murió delante de sus ojos viene en un solo segundo. Se siente desesperada ya que las palabras de Ymir son pura mentira, y ella lo sabe. Por lo que desesperada, la agarra de la bufanda y la acerca a ella, mirándola llena de temor, apunto de llorar.

-Te equivocas… Jamás podría… -No puede terminar ninguna frase, pues la voz le tiembla.

Suelta su bufanda y baja la mirada, quedándose en silencio mientras Ymir la mira seriamente, como si lo que le ha estado diciendo no le incumbiera.

-Entonces se trata de ti, la hija ilegítima que nació fuera del matrimonio y de una amante que fue expulsada de la casa –Al decir eso, Christa la mira con gran sorpresa y con los ojos empañados de lágrimas.

-Por qué… Cómo tú…

-Oh, escuché accidentalmente una conversación en una iglesia de donde estaba cogiendo prestado algo de dinero para poder vivir –Mantiene distancias con ella- Uno de los hombres comentaba que sería más sencillo asesinarte porque era inaceptable que tú, como heredera, fueras nacida fuera del matrimonio –Se la queda mirando con la seriedad presente- Solo seguirías viviendo a excepción de que rechazaras tu nombre y tu vida para vivir otra de mentira

Christa siente como si le abofetearan, pues se queda anonadada por lo que le está contando. Se crea un silencio bastante incómodo, pero Ymir enseguida rompe el hielo.

-No te preocupes, no tengo intención de decírselo a nadie

-Te uniste al escuadrón de reclutas… ¿Sólo para encontrarme? –Pregunta aún sorprendida por lo que ha sido capaz de hacer esa morena- ¿Por qué ir tan lejos?

Ymir mira hacia un lado, quedándose en silencio. Silencio que Christa respeta hasta que Ymir la mira fijamente a los ojos.

-Quien sabe… ¿Quizás por qué somos iguales? –Se sorprende incluso a ella misma por lo que ha dicho, así que es obvio que Christa la mira con sorpresa.

-Quieres decir… ¿Qué experimentaste algo similar en tu vida?

-Bueno… a decir…

-¿Y te convertiste en un soldado solo por eso?

-Realmente no lo sé… -Mira hacia un lado molesta consigo misma al no saber muy bien la razón por la que está ahí.

Christa tiene las mejillas ruborizadas por el frío, pero ahora sonríe como suele hacer y el rubor se atenúa un poco más.

-¿Querías ser mí amiga? –Al preguntarle eso hace que los ojos rasgados de Ymir se abran de par en par, sin mirarla aún e incluso, ruborizándose.

-No, no es eso… yo… -Llega a sonreír y cuando se da cuenta de eso, no duda en acercarse a Christa y sostenerla de sus brazos para verla con el ceño fruncido- Mira, ¡tú y yo somos diferentes! Cuando conseguí una nueva oportunidad en mí vida, empecé de nuevo, ¡pero jamás renuncié a mi verdadero nombre! Yo, Ymir, negar lo que soy sería como perder de nuevo –Christa alza las cejas mientras la mira con algo de temor- ¡Sigo viviendo bajo mi propio nombre a modo de venganza por tener que vivir así! ¡Para demostrar que mi destino no está sellado! –La morena la mira con algo de rabia- ¿Y tú qué hiciste? ¡Huir! ¡Incluso fuiste lo suficientemente lejos como para querer suicidarte! ¿Acaso quieres que esos tipos se alegren de que pienses así? –Aprieta un poco más sus brazos y la acerca un poco más a ella- ¿Por qué deberías asesinarte tú en vez de ellos? ¡Es posible cambiar tu destino! –Christa da un paso hacia atrás, queriendo librarse de sus manos que la tienen prisionera mientras la mira muy nerviosa.

-No… no es eso, incluso ahora… -Sus ojos se vuelven a empañar y se queda callada, sin apartarle los ojos.

Ver como las lágrimas se acumulan en sus ojos hace que por primera vez en la vida de Ymir, se sienta mal por alguien. Así que va aflojando el agarre de sus brazos y se va alejando de ella, hasta que le da la espalda y da algunos pasos lejos de ella.

-No vamos a sobrevivir los tres, ¿cierto? –Pregunta la rubia dejando de lado el tema del que estaban hablando.

-Sí podemos –La rubia la mira sorprendida- La base donde tenemos que llegar está debajo de este acantilado. Bajaremos a Dazz y si tiene suerte, tal vez las personas de ahí lo vean y lo ayuden, no hay otra opción, pues si está más tiempo expuesto al frío acabará muriendo pronto

Christa ve el acantilado y entonces entiende a lo que se refiere la morena, así que se atreve a dar un paso hacia ella para proteger a Dazz.

-¡No podemos tirar a Dazz por el acantilado! ¡Morirá! –Como que Christa va a volver a arrastrar el cuerpo de Dazz, Ymir no duda en cogerla de la cintura y tirarla a un lado, asegurándose de que caiga bien lejos.

-¡Lo haré y tú seguirás sola!

Cuando Christa para de rodar sobre la nieve, se reincorpora subiendo por donde ha caído, preocupada por Dazz.

-¡Espera! –Exclama, y cuando llega a la cima de la caída ve que no están- No están…

Se sorprende de no verlos. Pues bajo su punto de vista, es imposible que a Ymir le haya dado tiempo de llevarse a Dazz en el trayecto que ella caía y subía la pequeña cima por la que la morena la ha tirado.

Pero todos sabemos lo que ha pasado. Pues su caída y subida le ha dado suficientemente tiempo a Ymir para transformarse en titán y llevarse a Dazz a la base que comentaba.

Christa se la pasa corriendo todo el camino hasta la base. Lo sorprendente es que tiene más resistencia física de lo que la gente cree, pues cuando llega ya tiene la respiración entrecortada pero puede aguantar hasta la pequeña cabaña. Ve a lo lejos a Ymir, quien está sentada esperándola.

-¡Ymir! –La morena, a pesar de oír su nombre, no la mira.

Pues estar tanto tiempo sin transformarse ha hecho que se agote más de lo que se pensaba. Está sentada sujetándose la frente mientras intenta recuperar el aliento. En cuanto Christa llega a su lado, es cuando habla.

-He llegado hace poco… -Le dice con un rostro claramente cansado- He hecho algo estúpido –Comenta con una sonrisa agotada.

-¡¿Qué hay de Dazz?! –Pregunta la rubia preocupada por el chico.

Ymir la mira de reojo y suspira. Se pone en pie y le hace un signo con la cabeza para que la siga mientras se quita la capucha. En cuanto abre la puerta, Christa ve como Dazz está sano y salvo, y siendo atendido por las personas de la cabaña. Se queda muy sorprendida, pero no dice nada. Así que cierran la puerta y miran hacia el acantilado del que supuestamente Ymir había tirado a Dazz.

-Ha sobrevivido a la caída de ese acantilado –Miente.

Es obvio que Christa no se lo va a creer, así que la mira con cierta incredulidad.

-No tenías ninguna cuerda para un acantilado tan alto, pudo haber sido peligroso… -La mira preocupada con solo pensar de que ambos pudieron haberse hecho daño, o peor aún, morir- ¿Cómo bajaste a Dazz? –Le pregunta dejándole claro que no se cree lo que le ha contado.

Ymir se gira para verla de reojo hasta que sonríe de medio lado y baja las escaleras.

-Bueno, supongo que puedo decírtelo… -Le dice sabiendo que esa chica sabría guardar su secreto, pero no es eso lo que le preocupa. Cuando baja las escaleras, se gira para verla de frente y con el ceño fruncido- Pero solo será bajo una promesa, y es que cuando yo te revele mi secreto… Tú vas a reclamar tu verdadero nombre y vivirás bajo él

-¿Qué? –Christa solo puede verla con los ojos bien abiertos y con las manos posadas sobre su pecho, dirigidas a su corazón.

Nuestra rubia solo podrá, de ahora en adelante, preguntarse qué secreto guarda la morena.

….

He de confesar que no es mi mejor capítulo y que ha sido incluso apresurado, pero aun así espero que os haya gustado.

Si es así, dejad un review, os lo agradecería mucho.

Le faltan solamente dos capítulos, así que me esforzaré mucho más que con este.