Antes de que empecéis a leer, solo puedo agradeceros por seguir leyendo esta historia ya que tristemente, llega a su fin. He intentado que sea lo más largo y descriptible posible para que os queden ganas de seguir leyendo mis historias, tanto basadas en las series como las originales que escribo.

Vuestros comentarios me han animado mucho, y la verdad me sigue sorprendiendo que esta historia tuviera su éxito. Pues aunque hayáis sido pocos últimamente, os lo agradezco de corazón.

Tuve que modificar el capítulo 3 porque hubo un error muy grande en ella. Pero técnicamente, no es necesario leerlo de nuevo.

Sin más miramientos, os dejo leer el final de esta historia.

¡Gracias por seguirme!

Capítulo 07: El ángel entre escombros

Están en el patio con la posición militar de los soldados rasos mientras Keith Shadis está en frente de ellos, como siempre con esa mirada tan amenazadora.

-Reclutas, hoy será la última prueba donde tendréis que demostrar vuestras capacidades –Empieza a anunciar- Esta prueba consistirá en vuestras habilidades en el trabajo en equipo, solitario y en especial, la capacidad de matar a titanes –Sigue explicando sin quitar su dura mirada de ninguno de sus reclutas- Esto será posible gracias a unas marionetas de madera que hemos puesto en el bosque, un campo bastante difícil para pelear contra los titanes, y tienen un cojín a modo de simulador de sus nucas. Ahí sabremos si habéis aprendido cuan profunda y larga ha de ser el corte para terminar con ellos –Tiene las manos hacia atrás, así que mueve sus brazos para enseñar un portafolios con una hoja en blanco- Aquí tomaremos todo lo necesario sobre vosotros para después evaluaros. Os dividiremos en distintos grupos, y los grupos serán de 15 reclutas –Termina por explicar la prueba- Los grupos los haremos nosotros y así tenerlos mañana. Entrenad para mañana, ¡dispersaos! –Termina ya de hablar para hacer el saludo de los soldados rasos.

Los reclutas imitan el gesto, y cuando Keith Shadis les da el permiso de marcharse, Ymir se acerca a Christa.

-¿Quieres qué entrenemos a algo en específico? El calvo no especificó ninguno

-¡Ymir! No lo llames así… -La riñe mirando a todos lados, esperando que Keith no lo haya escuchado. Al no verlo por ningún lado, suspira aliviada y mira a Ymir- Si la prueba es ante simuladores de titanes, será mejor entrenar con nuestro equipo 3D, ¿no? –Le pregunta con una sonrisa que derrite a Ymir.

-Claro, vamos a por el equipo –Acepta gustosa hasta que le da por mirar a Sasha, quien está con Mikasa- ¡Oh! ¿Entrenarán juntas? –Pregunta curiosa, haciendo que Christa también mire a la castaña y a la morena.

-Tal vez, solo espero que Mikasa no sea muy dura con ella –Comenta con una sonrisa algo torpe, no queriendo imaginar lo feroz que podría llegar a ser con Sasha a la hora de entrenar.

-¿Qué más da? Ya es un milagro que Mikasa no esté pegada a Eren –Comenta con algo de fastidio.

-¿No crees que deben de opinar lo mismo de nosotras dos?

-Lo nuestro es distinto –Responde enseguida, mirándola de reojo y con un suave rubor sobre las mejillas.

-¿Y en qué se diferencia? –Le termina preguntando, mirándola con una sonrisa amable pero buscando molestarla.

-Porque… -La mira un momento para suspira y mirar hacia otro lado- A mí no me molesta tu presencia, y a Eren a veces parece que le moleste estar con Mikasa –Confiesa sin mirar a Christa- Solo le importa esos titanes, parecen ya sus amantes –Sigue hablando, sin recibir respuesta de la rubia.

Christa había terminado mirando al suelo totalmente sonrojada por la confesión de la ojidorada. No sabe que responder mientras que en su cabeza no para de dar vueltas, hasta que le da por mirar de reojo a Ymir quien sigue teniendo esa mirada tan seria que la enamoró hace tiempo, pero logra divisar un pequeño rubor sobre sus pecas que la hace sonreír feliz de que Ymir sienta vergüenza por confesar algo.

-Solo vamos a entrenar, mañana es un día importante –Cambia de tema la ojiceleste, algo que la morena agradece en silencio. Asiente con la cabeza.

Todas duermen ya, cansadas del duro entrenamiento que han tenido cada una. Pero una vez más, Ymir sueña en el día en que decidió dejar atrás al niño titán, en la que entró en la iglesia de las afueras y vio aquella estatua en forma de ángel. Simplemente sueña con un recuerdo, y cuando escucha los reclamos del niño titán, se despierta sudorosa y algo agitada. Se lleva la mano hacia su frente y mira al techo llena de fastidio.

-Maldito recuerdo… -Piensa apartando la mano y girando la cara hacia un lado.

Y entonces sus ojos se agrandan y un pequeño rubor aparece en sus pecas cuando en una silla ve a Christa acurrucada con su manta, mirando por la ventana. El rubor había aparecido porque por un momento había creído ver a la estatua de la iglesia de las afueras. Ve su expresión algo triste, pero no quiere entrometerse en nada así que solo se gira y se tapa hasta la nariz mientras intenta dormirse una vez más. Haga lo que haga, la imagen de esa estatua viene a su mente, además de preocuparse por Christa por esa expresión tan triste, así que termina por apoyarse sobre sus antebrazos y mirarla.

-Ey –Llama la atención de Christa- ¿Por qué pones esa cara tan larga? –Pregunta apoyándose en la almohada y con su brazo doblado, tapa parte de su rostro- Me estás preocupando y eso me impide dormir

-Lo siento… -Se disculpa cabizbaja.

-Podrías al menos volver a la cama, puedes contar el paso del tiempo si no puedes dormir

-Sí… -Asiente con la cabeza aún cabizbaja. Ymir la mira de reojo y con algo de fastidio.

-Combinas de una manera algo extraña la melancolía con la gracia, pues eres demasiado orgullosa como para contar tus problemas, ¿cierto? –Le dice desviando los ojos hacia otro lado- Me cabrea

-No quise molestarte –Se disculpa algo apenada.

-Todo el mundo sabe que eres la más hermosa y amable, y tú eres consciente de eso… No deberías jugar a ser una diosa

-¿Y qué quieres que haga?

-Probar con otras personalidades, no lo sé… ¿Por qué debería saberlo?

-¿Y debo comportarme de manera distinta cada día hasta que satisfaga a alguien, Ymir? –Le pregunta algo molesta por la actitud de la morena, haciendo que por fin ella la mire a los ojos- Me encontraste por la manera en la que soy con los demás, ¿cierto?

Ymir se queda callada. No sabe que responder. Christa decide levantarse de su asiento y acercarse a su parte de la litera, que es justo al lado de la morena. No le habla, ni tan siquiera la mira, solo se tumba dándole la espalda. La ojidorada la sigue con la mirada, sin moverse.

-Ey –Llama su atención pero Christa no la mira.

-No estoy enfadada –Le dice para no preocuparla, pero con sigilo Ymir se acerca a ella a gatas y se tumba a su lado, abrazándola por la espalda.

-Ymir, vuelve al lado de tu cama –Le dice sin abrir los ojos ya que quiere dormir.

-Ambas os parecéis… -Le susurra cerrando suavemente los ojos.

-¿Parecernos…? –Pregunta abriendo los suyos.

En cuanto se le pasa la idea de que Ymir se refiere a una mujer que le gusta, llega a entrecerrar tristemente los ojos. Solo pensar en eso hace que le duela.

-Sí, te pareces mucho a una estatua de un ángel que vi en una iglesia hace tiempo –Le responde, provocando que Christa abra los ojos sorprendida y se gire dentro del abrazo, así poder mirarla.

-¿Acaso tengo rasgos masculinos? –Pregunta con cierta incredulidad.

-Cierto… dentro de las murallas se creen que los ángeles son los soldados masculinos –Piensa la morena mirándola de manera aburrida, pero obvia su pregunta- Ya no sigues enfadada, ¿cierto? –Le pregunta levemente preocupada, pues no le gusta que la rubia esté enfadada con ella.

-No estaba enfadada –Insiste tras un suspiro y la mira con una sonrisa- ¿Dónde viste esa estatua que tanto llamó tú atención? –Le pregunta interesada por la estatua comentada.

-Era un ángel que te daba tranquilidad… -Le explica apoyándose sobre su brazo, mirando hacia abajo para no mirarla a los ojos.

-Es extraño verte tan sentimental –Le comenta tras reír muy suavemente.

-Yo no… -Intenta excusarse levemente ruborizada, cerrando los ojos momentáneamente.

Pasa un rato abriéndolos de nuevo, dándose cuenta que están bastante cerca. Sus frentes casi se tocan. No le molesta esa cercanía, y a Christa tampoco ya que ninguna de las dos intenta alejarse.

-Me gustaría ver esa estatua algún día –Le sigue hablando la rubia.

-No puedes verlo…

-¿Ya no está?

-Lo más seguro siga ahí… -Baja la vista a un lado- Desgraciadamente lo vi fuera de las murallas, Christa –Piensa cerrando los ojos suavemente- No importa… Solo olvida lo que te dije –Le dice para empezar a levantarse- Será mejor que durmamos, volveré a mi cama –Concluye a punto de desplazarse a su lugar, pero la mano de Christa sujetando uno de sus brazos la detiene.

-No… puedes quedarte aquí –Le susurra levemente ruborizada, avergonzada de pedirle algo así, en verdad no quiere que se aleje de ella.

Ymir se sorprende por el consentimiento de la rubia, pero como nota que el calor sube a sus mejillas y no quiere que ella lo vea, se tira encima de Christa, escondiéndose en su cuello. La ojiceleste se sorprende por eso, pero termina por sonreír como si la morena no tuviera remedio.

-Ymir, deja de jugar, tenemos que dormir –Le dice con una mano en su espalda pero entonces arrima su nariz a su hombro cuando le llega su aroma- Ymir, hueles bien

-¿Eh? ¿A qué viene eso? –Arquea una ceja para salir de su escondite y mirarla incrédula. Christa la mira con un pequeño rubor en sus mejillas.

-Es que aunque usemos el mismo jabón, en ti huele mejor

-Tonta… solo durmamos ya –Termina por decir, cerrando los ojos y abrazando cuidadosamente a la chica.

Christa asiente con la cabeza y correspondiendo a su abrazo. Se esconde entre sus brazos mientras lleva su mano izquierda hasta su cabeza, acariciando suavemente su cabello liso.

-Debe ser el lugar secreto de Ymir… -Piensa con una sonrisa, juntando su frente con la de ella.

Es el día de la prueba y los grupos ya han sido divididos, donde Ymir y Christa están junto a Sasha y los demás. El examen empieza e Ymir solo sabe mirar de reojo a Christa, viendo que en verdad no lo hace tan mal a pesar de su aspecto delicado. Pero siendo sincera, Ymir sabe que no es tan buena como Jean o Marco, y sabiendo que Conny y Sasha tienen posibilidades de estar entre los 10 mejores, sabe hasta qué punto tiene que bajar sus capacidades para que su rubia pueda estar entre ellos. Pues todos sabemos que ella podría ser capaz de estar entre ellos, y no de los últimos precisamente.

Tuerce los labios y se desvía un poco del camino de Christa, bajando tanto su rendimiento que se deja chocar contra una rama de un árbol haciendo ver que iba a por una de las marionetas que hay, así caer al suelo de manera violenta. Un hilo de sangre cae por su sien hasta su mejilla izquierda, simplemente estando quieta, tumbada sobre la hierba.

Escucha los pasos de uno de los revisores, mirándola de mala gana y tomando nota.

-Oye, tú, ¿qué te pasa? –Le pregunta de mala gana un hombre calvo- Tus resultados siempre han sido impresionantes, algo aquí no va bien –Comenta de mala gana, pero Ymir solo lo mira con aburrimiento hasta que sonríe de medio lado y se sienta lentamente.

-Me pongo nerviosa cuando voy a atacar –Comenta, mirándolo con una sonrisa como si se estuviera burlando de todo eso- Este es todo mi potencial –Termina por concluir, haciendo que el hombre chasquee la lengua y tome nota de ella.

-Eres una terrible decepción –Le dice volviendo a su puesto para seguir tomando nota de los demás.

La morena lo sigue con la mirada por un momento hasta que borra la sonrisa y mira hacia otro lado.

-Esta es la última prueba que me tocaba fastidiar… Ella ha de estar entre los 10 mejores –Piensa poniéndose de pie.

-¡Suficiente! –Escucha al mismo instructor deteniendo a Christa- Bastante bien, puedes detenerte –Comenta para tomar nota de ella.

Eso da paso libre a que Christa busque a Ymir con la mirada, y cuando la divisa y baja hacia ella con una sonrisa, ve el hilo de sangre en su lado izquierdo que hace que su sonrisa se borre.

-¡Ymir! ¿Qué ha ocurrido? –Alza su mano hasta su mejilla, mirándola preocupada.

-Un contratiempo, vamos, los demás están por terminar también –Resopla girándose y caminando como si nada, haciendo que Christa se moleste un poco.

-¡Tenemos que ver esa herida, Ymir! –Se queja siguiéndola hasta que la alcanza y la mira casi de manera infantil.

-Es un rasguño

-¡Me da igual! –Coge su mano y tira de ella, guiándola hasta la salida del bosque.

En un tronco están sentados ya Marco, Jean, Eren, Sasha y Conny, lo que quiere decir que ellos ya han terminado también. No se unen a ellos ya que entran a la cabaña que hay para que los soldados puedan descansar, donde Christa obtiene algo de agua para poder mojar un pañuelo y acercarse a Ymir, haciéndole con la mano el signo de que se acerque. Ymir obedece para dejar que Christa solo limpie la sangre ya seca.

-¿Ves cómo que no pasa nada? –Insiste Ymir mirándola aburridamente.

-¡Podría haber sido peor, tonta! –La riñe un rato más, muy molesta por su actitud despreocupada.

-Está bien… -No se disculpa pero deja de insistir en que no ha sido nada, ya que en verdad Christa sería capaz de no hablarle en todo el día, y ella no quiere eso.

A pesar de que ya le limpió del todo la sangre, la rubia se queda acariciando su mejilla de manera inconsciente, sin quitarle el ojo de encima. Cuando se conciencian de lo cerca que están, se ruborizan al mismo tiempo y se alejan un poco, mirando cada una a un lado distinto sin saber cómo reaccionar.

-Vuestro grupo ya ha terminado, subid al carruaje y os llevaremos de regreso –Comenta uno de los revisores avisándolas a ella y a algunos más que estaban en la cabaña.

Es como el salvavidas de las dos, que les falta tiempo para salir y subirse al carruaje, evitándose tan solo un momento la mirada hasta que Ymir decide empezar a molestarla. No soporta estar en silencio con ella.

Ya de noche y todas durmiendo, Ymir se acerca a Christa hasta que se tumba a su lado, rodea su cintura y apega su espalda a su cuerpo, haciendo que la rubia se ruborice fuertemente.

-Y-Ymir, ve a tu lado de la cama –Se queja infantilmente, pero tampoco hace nada para alejarla.

-No veo que me estés alejando, enana –Le responde para cerrar los ojos, dispuesta a dormir.

Christa infla las mejillas hasta que se gira dentro del abrazo y toca una de sus mejillas con su dedo índice, así llamar su atención, logrando que la mire.

-¿Qué ocurre? –Le pregunta la morena.

-Tan solo… llevas bastantes días durmiendo así conmigo, ¿ocurre algo? –Pregunta preocupada aunque de manera tímida, pues aunque no le moleste tener a la morena de esa manera, sabe que es extraño que Ymir sea así de afectuosa.

Ymir se queda callada por un rato, sin quitarle los ojos de encima hasta que le desvía la mirada.

-En un futuro te lo diré, pero ahora no –Decide responderle eso que decirle la verdad.

-¿Qué? ¿Por qué? –Le pregunta de manera algo infantil.

-¡No seas caprichosa y duérmete ya! –La riñe estirando sus mejillas.

Christa la mira mal para solo acunarse entre sus brazos, decidiendo dormir y no insistirle más a la morena. Cree que no debe obligarla a decir algo que no quiere. En ningún momento se imagina que en un futuro, Ymir confesaría que está enamorada de ella, pero no de Christa sino de esa chica que se esconde por miedo. Esa chica que tiene tantas ganas de proteger y mimar a pesar de su gran orgullo.

La morena la ve dormir entre sus brazos, por lo que sonríe y acaricia su mejilla para hacer lo mismo.

Al día siguiente, los soldados rasos son llamados para hacer acto de presencia ante todos los revisores del día anterior. Todos llevan sus manos hacia su espalda para escuchar con seriedad a lo que uno de sus capitanes tenía que decir. Recuerda el día en el que el Titán Colosal y el Titán Acorazado echaron abajo la Muralla María.

-Hemos pagado un precio terrible por 100 años de paz –Empieza a hablar el instructor- Era imposible que reaccionáramos a la repentina aparición de ese Titán Colosal, dado nuestro nivel de alerta en aquel entonces… -Se apena un poco- Como resultado, tuvimos que abandonar nuestro primer muro: la Muralla María –Sigue recordando aquel fatídico día- La extensión en la que permanecemos confinados los humanos se ha reducido, y ahora nos encontramos dentro de los límites de la Muralla Rose –Toma aire para poder seguir hablando- Es muy posible que en este preciso momento, mientras estamos hablando, ese Titán Colosal eche abajo la barrera y venga a por nosotros –Se queda en silencio por solo unos segundos- Cuando llegue ese momento, vuestro deber será el de asistir a los aldeanos, llegando incluso a dar vuestra propia vida para dar frente a la amenaza que nos suponen los titanes –Frunce el ceño y los mira con decisión- ¡¿Estáis dispuestos a sacrificarlo todo?!

-¡Sí, señor! –Anuncian los soldados llevando su mano derecha hasta su pecho.

Ymir no había hablado, solo mira el discurso con aburrimiento hasta que le da por mirar a Christa, quien tiene como siempre, cara de preocupación.

-Hoy son los resultados definitivos de todas las pruebas que habéis estado haciendo durante todos estos años –Mira la hoja que tiene en la mano- A continuación anunciaré a los 10 cadetes que han obtenido los mejores resultados de toda la promoción. Así que dad un paso al frente cuando diga vuestro nombre

Va anunciando los nombres de los cadetes con mejores resultados, y ya era bastante obvio quienes son. Christa empieza a preocuparse de que no escojan a Ymir en cuanto nombre a Eren en el quinto puesto. No es que opine que Eren sea malo, pero sí opina que Ymir es mejor que él y sería su puesto perfecto, pero siguen diciendo nombres y mira preocupada a Ymir quien parece realmente relajada.

-Décimo puesto: Christa Renz –Anuncian su nombre como último de los cadetes.

Eso la sorprende de sobremanera y mira inquieta a Ymir, pero ella le hace con un signo de la cabeza de que vaya con los demás antes de que la riñan. Ella solo asiente realmente incómoda y nerviosa, y se une a los demás cadetes.

Sus ojos no quitan el ojo de encima de Ymir, ya entendiendo lo sucedido. Pues Ymir no es tan torpe como para haberse hecho esa pequeña herida en su frente.

-Ymir, tú… -Piensa entristecida, sabiendo que Ymir se había sacrificado para que ella pudiera estar entre los 10 cadetes, pero no logra entender el motivo.

Están celebrando por los 10 mejores cadetes y porque los entrenamientos para ellos ya terminaron del todo, a partir de ahí tendrán que demostrar su valía en el campo de batalla cuando sea necesario. Pero hiendo a lo importante, Christa está sentada sola en una mesa, mirando hacia abajo de manera pensativa hasta que siente un brazo rodear sus hombros y que la apega a un cuerpo. Se alegra de que sea Ymir, quien como no, tiene una jarra de cerveza en su mano.

-¡Felicidades por estar entre los 10 cadetes, Christa! –La felicita soltándola y sentándose a su lado.

-¿Cerveza? –Pregunta por lo que tiene en la mano, pero le desvía la mirada- G-Gracias –Agradece por dejarla estar entre los 10 cadetes, aunque no sabe qué tan positivo es eso.

-Oye, ¿qué pasa con ese agradecimiento? –Vuelve a acercarse a ella- ¡Vamos! ¡Se trata de la Policía Militar! No debería estar diciéndolo en voz alta, pero llegar de manera directa ahí es mucho mejor, ¡podrás vivir más cómodamente! –Le dice tan tranquila mientras Christa abre los ojos sorprendida, mirándola de reojo.

-Así que ha sido por eso… -Piensa suspirando hasta que al fin la mira, pero se percata de que su cabello ha crecido bastante. Alarga su mano y agarra un trozo de pelo que se empieza a ver ya por detrás de su cuello- Te ha crecido bastante

-¿Qué? –Resopla apoyándose sobre el dorso de su mano, mirándola aburridamente- Ya me lo cortaré, ¿en serio te fijas en esas cosas? –Le dice para que Christa solo la mire.

-Sería una pena que te lo cortaras, te queda bien –Se atreve a decirle amablemente.

Ese comentario hace ruborizar a la morena, por lo que para esconder su vergüenza agarra la jarra y obliga a Christa a beber de él.

-¡Sólo disfruta de esto!

-¡Ymir! –Se queja apartando la jarra de ella y mirándola molesta, pero eso solo logra que la morena se ría de ella.

Van pasando las semanas hasta que como ya conocemos la historia, llega el Titán Colosal para destruir otro muro. En la batalla, Ymir se encarga de matar a los titanes mientras que Christa se encarga de evacuar la zona. Pero la parte agria viene ahora, ya siendo de noche y están incinerando a los cuerpos que fueron vomitados por los titanes. Y desgraciadamente, Marco es uno de ellos.

Ymir mira de reojo a Christa pero no se atreve a decir nada, ni tan siquiera a acercarse un poco más. Solo puede apretar los puños mientras baja la vista, odiando ver a Christa de esa manera.

-Christa… -Se anima a acercarse un poco más a ella, pero ve como la rubia la mira con una sonrisa forzada.

-Estoy bien, no te preocupes Ymir –Se le adelanta a responderle y enseguida volver a mirar a la fogata.

Ymir titubea un poco pero frunce el ceño y toma suavemente su mano, haciendo ruborizar fuertemente a la rubia y que la mire sorprendida, con una Ymir mirando hacia otro lado igual de sonrojada.

-¿Ymir?

-Nunca es buen momento para confesar esto… -Confiesa mirando ahora a la fogata- Dado por la época en la que vivimos… Simplemente no puedo esperar más, y menos al verte así, Christa –Aprieta un poco más su mano, queriendo transmitirle lo que siente por ella- Te puedo asegurar, que deseo abrazarte… Pero no con tantas personas aquí –Confiesa al final.

Christa la mira por unos segundos que parecen minutos para ellas, pero sonríe con disimulo y corresponde al apretón de su mano con la misma intensidad. No necesitan palabras para dejarse claro lo que sienten la una por la otra.

Lo triste de esto es que ninguna de las dos sabe que en un futuro, Ymir va a tener que abandonar a Christa para que ella pueda sobrevivir, pues se dará cuenta de que no podrá protegerla adecuadamente. Pero el que estén separadas, no quiere decir que el amor desaparezca. Pues por más que intenten olvidarse con el tiempo, lo que no sale del corazón es difícil alejarlo de la cabeza.

-Te amo… -Piensan ambas al mismo tiempo mientras van separando las manos lentamente para no llamar la atención de nadie, pero desde ese momento se juran amor eterno.

….

Para ambientarme en este capítulo he utilizado el capítulo 2 y 18 del manga. A los doujinshis Un perfume lejano y Messenger, y una viñeta que me encontré por Tumblr. Además, el momento final me ambienté a KareKano, serie que si no habéis visto… ¡Véanla rápido! Es muy buena :D

Una vez más, os agradezco por leer esta historia y me disculpo si pareció apresurado el final. He tardado tanto en escribir este capítulo por la modificación del capítulo 3 y por la revisión de la misma historia. Todo eso solamente para poder reunirlo todo en un PDF, cual os podréis descargar en el siguiente enlace de MediaFire:

/download/tz9ds8wgcopmlm9/Una+nueva+

Espero que os haya gustado toda la historia, y si es así, dejad vuestro review ya que eso anima mucho a las escritoras y escritores de este lugar.

¡Nos vemos en otra historia! ¡Hasta la próxima! :)