AVISO: yo no he escrito este fic, su autora es Dayane Silva. Bones ni sus personaje me pertenecen, sino a Hart Hanson y Fox.
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CAPÍTULO 71
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LA CITA
Brennan no evitó sonreír cuando terminó de leer la carta. Miró la rosa y la cogió para olerla, tenía un aroma agradable. Booth sabía que le gustaba esa rosa. Su teléfono sonó y ella lo cogió de inmediato, sabía quién era.
–Booth
–¿Has recibido lo que te he mandado? –preguntó con una voz seductora.
Brennan se mordió el labio y respiró profundamente, no sabía por qué estaba tan feliz con aquello.
–No entiendo lo que querías decir con que seguirás la tradición al pie de la letra.
–¿Cuánto falta para que nazcan nuestros hijos? –preguntó lentamente.
–De acuerdo con los médicos, si todo está bien dentro de cinco meses y tres semanas.
–Pues cómprate un jarrón muy grande y ponlo sobre el escritorio, pues todas las mañanas cuando llegues encontrarás una rosa igual y un dulce distinto –dijo roncamente mirándola desde el otro lado de la puerta.
Brennan no le había visto, hacía unos segundos que él estaba admirando las caras que ella ponía.
–¿De verdad? –preguntó sonriendo y luego mordiéndose el labios con fuerza.
–Huesos… Sabes que cuando te muerdes el labio… Te ves extremadamente preciosa –dijo abriendo la puerta.
Brennan le miro ladeando la cabeza como si fuera a reñirle, pero él tenía una sonrisa impresionante en los labios.
–¿Por qué me llamas y me estás mirando desde la puerta?
–¿Por qué me contestas si sabes que estoy en la puerta? –dijo divertido cruzando los brazos delante de ella. Brennan sonrió y negó con la cabeza.
–¿Qué haces aquí?
–Pues… Vine a invitar a mi compañera a ir conmigo a patear unos culos malos –dijo divertido. Brennan le miró seria, esperaba que después de todo esto él le dijera que venía a ver a sus hijos o que lo del día anterior era una estupidez y que no iba a ser sólo su compañero. Pero escucharlo decir esto la alegró, le alegró poder ir con él y estar con él.
–¿Aceptas lo de compañeros? –preguntó aun dudosa.
Booth sonrió y se aproximó al asiento de ella, puso sus manos a cada lado y le aprisionó poniendo su rostro muy cerca al de ella.
–Seré tu compañero, pero sobre todo… –puso una mano en el vientre de la antropóloga y ella suspiró– Soy el padre de tus hijos. Y si preguntas sobre lo nuestro, solo te puedo decir que no voy a desistir de nosotros nunca, pero como dijiste, ellos están antes que todo –Booth tenía una mirada seria y al mismo tiempo seductora. Llevó la mano del vientre a la mejilla y le acarició suavemente–. Así que vamos a resolver un crimen, mi compañera Huesos –dijo dándole un beso en la mejilla y luego alejándose.
Brennan se quedó completamente alucinada con su comportamiento y para empeorar las cosas, él le extendió la mano como invitándola a ir más allá de aquello con él. Las miradas estaban clavadas una en la otra y la sonrisa coqueta de él era demasiado animada para sólo ser una invitación formal. Pero si él pensaba que aquella nueva tensión la iba a asustar, estaba equivocado. Puso la mano sobre la de él y sonrió ampliamente.
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Los días pasaban, cada uno con una sorpresa nueva para Brennan, desde las caricias más inesperadas de su compañero hasta las rosas en su puerta del departamento en pleno fin de semana. Booth hacía de todo para estar con ella, alegaba hasta que había soñado con que sus bebés le pedían que le fuesen a ver en los domingos por la mañana. Brennan sólo se dejaba llevar por las sensaciones que tenía en el vientre cuando él estaba cerca, parecía que los bebes le conocían más que ella misma, y lo hacían notar. Principalmente la niña, que le agradaba estar junto a él. Por las tardes de los sábados ya se había vuelto una rutina que Booth cumplía al pie de la letra, la sacaba de casa y andaban por el parque, y sin que Brennan se enterara o más bien fingía que no, él la abrazaba y le llevaba vanagloriándose de la mujer que tenía al lado y del vientre cada vez más prominente. Los besos en la mejilla eran una forma de saludo todas las veces que él la veía, podría verla veinte veces al día y todas le daba un beso en la mejilla y le acariciaba el vientre, pero también ya había algunas veces llegando a estar tan cerca a la boca, que ambos podían sentir una corriente eléctrica. Sin embargo, lo que los dos disfrutaban era cuando Brennan sentía a los bebes y corría a contarlo por más tonto que pareciera. Booth quedaba maravillado con sus descripciones sobre los movimientos en su vientre aunque por fuera no fuera capaz de ver nada, cosa que le angustiaba pero que le agradaba sólo por tener a Brennan sujetando su mano en el vientre de ella y preguntado si él lo sentía.
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El vientre ya era de cinco meses y no hacía más que unos segundos que estaban sentados en la sala de espera para la consulta mensual, ya que por el riesgo que tuvo Brennan de perder a los bebés, tenía que ir allí todos los meses. Booth estaba impaciente, pues según Brennan le había dicho y esperado con aflicción desde la última consulta, era posible que viesen los sexos este día. Ambos sabían qué eran, pero el simple motivo de confirmarlo los tenía impacientes, o al menos al padre, que tenía la pierna inquieta sólo de tener que esperar.
–Booth, para –dijo Brennan poniendo la mano sobre una pierna de él y luego sobre la otra que empezó a moverse de pronto.
–Bren, ¿van a tardar mucho?
–Booth, sólo hace treinta segundos que estás sentado y ya me has preguntado más de tres veces –replicó enfadada y se giró hacia el frente. Booth le miró, la conocía bien y sabía que desde que estaba embarazada se enfadaba por nada. Suspiró y se encogió de hombros. También se aproximó al oído de ella.
–Perdón –puso su mano sobre el vientre de ella y el rostro en el cuello de esta, que nunca se rehusaba a él cuando hacía esas cosas–. Deseo tanto verlos. Sentirlos patear mi mano cuando estoy así –Booth hablaba con dulzura pues sabía que la derretía toda vez que hacia esto–. ¿Me perdonas?
Brennan reprimió las ganas de suspirar, sólo dos meses así y ella tenía ganas de abrazarlo y besarlo hasta que el tiempo parara. "Pero no, Brennan no. Compañeros, sólo compañeros por los bebés. Sólo compañeros", se replicaba cuando él hacia esto. Una enfermera se paró delante de ellos.
–¿Temperance Brennan? –preguntó a Brennan que en estos momentos tenía los ojos cerrados al incógnito, por sentir mejor las caricias en su vientre y la respiración de Booth en su cuello. Booth dio un salto al oír la mujer.
–¡Soy yo!... Digo, ella –corrigió expectante. La mujer y Brennan rieron y él se encogió de hombros–. Digo, nosotros –la enfermera hizo señal para que la siguiesen, él ayudo a Brennan a levantarse para poder ir tras la mujer. Booth sabía que Brennan sentía dolores por el embarazo, pero ésta no le decía nunca que los sentía, sólo le contaba lo bueno de aquello, no compartía con él lo malo.
La médica de Brennan le mandó ir a la camilla y acostarse, Booth la acompañó y se sentó en una silla a su lado.
–Vamos a ver cómo estamos aquí dentro –la médica decía mientras le ponía el líquido helado en el vientre. Brennan al sentirlo agarró de la mano de Booth y éste le sonrió y le besó la mano en un gesto cariñoso.
–Tranquila –dijo con una sonrisa.
Brennan podría matarle. Minutos antes no podía estar quieto y ahora que ella estaba allí con un gel helado sobre su punto sensible él le decía que se tranquilizara. Sólo podía ser Booth. La médica los miró y luego a la pantalla buscando a los bebés.
–¿Quieres saber el sexo de…
–Sí.
Booth no espero a que preguntara, respondió rápidamente. La médica sonrió y volvió la mirada a la pantalla.
–¡Vaya!
–¿Qué pasa?
–¿Algo está mal? –Ambos preguntaron. La mujer sonrió y giró un poco la pantalla.
–No, pero parece que encontramos a un exhibicionista –dijo sonriendo al mostrarle a los padres a uno de los bebés.
Brennan rió ampliamente.
–Es igualito a ti, Booth –Brennan reía casi a carcajadas–. Ya sabes, vanagloriándose de ser un marcho alfa –dijo riéndose más.
La médica enfocó mejor la imagen y Booth se sonrojó y se encogió de hombros.
–Huesos, no es gracioso –dijo serio. Brennan contuvo la risa y de pronto vio las lágrimas en los ojos de él.
–Booth, ¿estás bien?
–Voy a ser padre de un varón, Bren… Es precioso –dijo emocionado. Brennan le apretó la mano como apoyo y él le sonrió. La médica movió el aparato buscando al otro bebé bajo la mirada de expectativa de Booth.
–Vamos a ver nuestro otro integrante –dijo divertida pero ni Booth ni Brennan vieron la gracia–. Pues… Aquí tenemos –ambos padres se miraron sonriendo. Brennan contenta por haber acertado y Booth por confirmar que iba a tener a su princesita–. Es una niña preciosa –la médica recalcó.
Booth miró a la pantalla más emocionado de lo que estaba y luego miró a Brennan que sonría contenta por sus bebés.
–Creo que ya sabes que tendrás a tu prince…
Brennan no terminó de hablar y sintió los labios de Booth sobre los suyos. Era la primera vez desde hace dos meses que él se atrevía a hacer aquello, y lo hizo sin pensarlo dos veces– s…i…ta –tartamudeó cuando éste se separó de su boca y dejó su frente junto a la de ella.
–Gracias, mi amor. Gracias –dijo emocionado.
Quería al niño tanto como a la niña, pero era un sueño más que realizado, confirmar que iba a ser padre de su princesita. Brennan sólo se limitó a sonreír. Él ya no dijo nada después de aquello, ella hablaba con la doctora y él sólo miraba como sumido en sus pensamientos. Los últimos dos meses había sentido a Brennan con él en varios momentos del día, pero al ver a sus bebés, al confirmar que estaban ahí y que eran un niño y una niña le hacía querer más de esto. Salieron del médico y fueron al Jeffersonian. Booth siguió derecho a la oficina mientras que ella contaba la novedad a todos. Cuando ella entró en la oficina, él estaba acostado en el sofá.
–¿Qué tienes? –preguntó de pie a su lado. Éste se incorporó y se levantó poniéndose delante de ella.
–Quiero más de esto –se aproximó y la atrajo abrazándola con ternura–. Quiero verlos cada mañana, quiero verlos por la noche… Quiero más de nosotros en todo esto…
–Booth…
Se alejó de él con la mirada de "No sigas por favor".
–Lo sé. Perdón… No te quiero asustar, sé que haces esto por miedo a que te hiera. Y, ¿sabes? Tienes razón –Booth tenía los ojos llenos de lágrimas–. Dame al menos una cita. Sólo una. Te prometo que no te defraudaré.
Brennan le miró sin saber qué responderle, tenía ganas de aceptar, pero también pensaba en las consecuencias de esto. Booth pensó que era mejor dejar que ella decidiera sola.
–Si crees que me lo merezco, te espero en el LIMA a las nueve –dijo dándole un beso en la mejilla mientras le acariciaba el vientre antes de salir.
Brennan estuvo inmóvil durante algunos instantes y luego se sentó acariciando su pancita. ¿Qué iba a hacer? Si fuera con Booth a esta cita ¿le estaría diciendo que desea lo mismo que él? "Vamos, Brennan, has pasado dos meses con él y probablemente tienen citas todos los días ya que no sales a comer si él no está contigo", aclaró a sí misma. Se levantó del sofá y se fue a decirle a Cam que se iba, que no se sentía muy bien. Cam no dijo nada, sólo le dejó irse.
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Booth arregló todo para "su cita". Tenía reservado todo y pretendía que aquella cita se prolongase por todo el fin de semana. Eran las nueve y estaba esperando frente al restaurante desde hacía más de media hora, pues Brennan siempre era puntual y no quería que ella llegase y él no estuviera allí. Dieron las nueve y dos minutos y él estaba impaciente. Decidió entrar y sentarse, cuando ella llegase un camarero la llevaría a la mesa. Nueve y media. Nada de ella. Suspiraba frustrado a cada segundo, miraba a los alrededores y nada le tranquilizaba. Estaba sentado en un restaurante que no era lo más lujoso del distrito pero que era un sitio agradable, donde servían la comida que a ella y a él le gustaba, comida Thai. Diez en punto. Nada. Bajó la mirada frustrado y dolido. "¿Lo había hecho tan mal estos últimos meses que no la había conquistado ni un poquito?", pensó con disgusto. Un camarero que estaba allí se aproximó, ya era la cuarta vez que se aproximaba a él.
–¿Quiere ordenar ya, señor? O ¿aún seguirá esperando? –preguntó.
Booth levantó la mirada y suspiró.
–Sí –miró a la puerta y con tristeza suspiró, sólo había una cosa que hacer. "¿Emborrachase hasta perder el conocimiento?" No, ya había hecho eso y se arrepintió cada segundo de ello. "Tomarse un trago para quitarse el nudo de la garganta y nada más". Era la opción más viable. Suspiró y miró el reloj. "Ya no vienes, Brennan", pensó y miró al camarero–. Tráigame una de Te…
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Ahahahah Brennan no fuee T_T Pobre Booth, pero ya aprendió su lección de no emborracharse por lo menos.
Bueno, aquí les dejé el capi, para que no digan que luego no actualizo temprano ;) Estoy juiciosa eh!
Yo feliz de que en mi ciudad se estén llevando a cabo los World Games 2013! :D Lástima que no haya podido ir a ninguno... todavía. Yo voy porque voy!
Saluditos a todas las personas que le dediquen de su tiempo a este fic internacional, a todos los lugares a los que se encuentren!
Mil gracias por los cientos de reviews que han dejado, por las alertas y favoritos.
Besos,
BerryF
