AVISO: Este Fic no lo he escrito yo, sino Dayane Silva, y Bones y sus personajes son propiedad de Hart Hanson y Fox.
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CAPÍTULO 72
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SIN CORAJE
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Booth miró por un último intento a la puerta y su corazón casi se salió de su boca al verla allí parada con la mirada temerosa hacia él, como si se decidiera quedarse o irse. Booth retuvo la respiración al verla, estaba simplemente hermosa, lucía un vestido rosa que le prendía bajo el pecho y dejaba que cayera de tal forma que el vientre se notaba mayor de lo que había visto esta mañana. Se levantó sin quitarle la mirada y las facciones de embobado. Brennan caminaba hacia él despacio. Cuando la tuvo delante de él, ella sonrió tímidamente.
–Perdón por el retraso –bajó la mirada por unos segundos y luego le miró mordiéndose el labio–. Mis vestidos ya no me quedan –se disculpó.
Booth sonrió y se le acercó.
–Estás hermosa –dijo dándole su beso en la mejilla. Brennan suspiró y él le acaricio el vientre como siempre lo hacía–. Y no te preocupes, no esperé demasiado –dijo sonriente corriéndole la silla para que ella se sentara. Brennan negó su mentira piadosa.
–Creo que una hora es demasiado, Booth –replicó. Booth se sentó delante de ella y le cogió la mano encima de la mesa.
–Sí… Pero yo esperaría toda la vida por ti, Brennan.
Booth sabía que esto había sonado muy cursi, pero los había llevado a una mirada más que intensa por parte de los dos.
– ¿Desea pedir ahora, señor? –preguntó el camarero despertándolos de sus miradas más que confidentes. Brennan le soltó la mano y el agente miró al camarero.
–Sí. Tráigame la carta –dijo simplemente.
Cuando el hombre se fue por unos segundos. Reinó el silencio pero luego empezaron a hablar sobre los bebés y acabaron en bromas sobre la forma en que el niño había aparecido en la pantalla del ultrasonido. La velada estaba más que agradable para los dos, no faltaba nada, tenían declaraciones escondidas en palabras sueltas al aire, roces de manos por encima de la mesa y principalmente miradas que confesaban más que cualquier palabra. Cuando iban a traer el postre, Brennan se rehusó y dijo que se le antojaba comer Choco-mil. A Booth casi le daba algo cuando se lo dijo, y ella solo se limitó a reírse de él. Salieron del restaurante hacia el auto de Booth, la única tienda donde vendían esto estaba lejos para ir caminando. Cuando compraron más de media docena de estos, salieron caminando por un pequeño parque que había allí. Booth la envolvía por los hombros mientras caminaban lentamente hasta sentarse en una banca, todo era tan sencillo y tierno entre los dos, que más parecían dos adolescentes enamorados pero que no se tocaban nada más que en pequeños roces que dejaban el gustito de "quiero más". Brennan estaba ansiosa por sentirle los labios, pero temía ser ella la que cruzase su propia regla, así que sólo podía esperar a que Booth lo hiciera. Booth, por su parte tenía miedo de volver a asustarla y aun más porque por más gracioso que fuera lo de que no tenía qué ponerse para ir a cenar con él, sabía que era mentira, que ella había tardado porque no sabía qué hacer y cómo hacer. Tenía miedo y él no iba a ir apurado y correr el riego de que ella se asustara. Así que todo el paseo lo hicieron con expectativas de que uno de los dos diese el primer paso, pero nadie lo hizo. Booth se quitó la chaqueta que llevaba y la puso sobre los hombros de esta para luego volver a rodearla por los hombros mientras emprendían marcha a la casa de Brennan. Cuando llegaron frente a la puerta del departamento, Booth se detuvo y ella lo miró.
–¿No quieres pasar? –preguntó abriendo la puerta.
–No, tienes que descansar. Es mejor que te deje descansar –dijo con un desanimo en la voz, pues sí quería entrar pero si lo hiciera aquella noche sabía que no se iba a controlar y no quería acabar con todo lo que había logrado en los últimos meses. Brennan sólo asintió y él se aproximó para darle su beso en la mejilla y acariciarle el vientre antes de irse–. Buenas noches –dijo alejándose.
Brennan suspiró y antes de que el agente se alejara demasiado ella le llamó mientras le cogía de la mano.
–Booth… –Booth se giró para mirarla y la antropóloga siguió–. Mañana empiezo con las clases de preparación para el parto. ¿Quieres venir? –Booth no se lo pensó dos veces, la atrajo a él y la abrazó con fuerza. Sólo pensar en ir con ella a estas clases le hacía feliz y le emocionaba. Brennan sonrió y le abrazó con cariño–. ¿Eso es un sí?
Booth asintió y se alejó sólo lo suficiente para mirarla a los ojos. Estaba emocionado por aquello y Brennan sonreía, era demasiado para él. Se le olvidó todo con sólo mirarla así de cerca y aún más cuando ella se aproximó más a su boca y cerró los ojos. Booth acarició sus labios con los de ella haciéndola tremer en sus brazos. Cuando sus labios se chocaron de forma temerosa, una extraña estática los unió más. El beso fue cariñoso y tímido, lo profundizaron con ternura y deseo pero cuando el aire se hizo necesario, se separaron. Ninguno sabía qué decir o qué hacer, Booth la abrazó nuevamente como si quisiera que ella no procesara aquel beso, pero para Brennan era inevitable no asimilarlo para sí. Se separaron con cuidado y dudas y se miraron con ternura y miedo. Booth dio dos pasos atrás soltándola por completo.
–Es mejor que… Que me vaya –hablaba cobardemente por miedo a que Brennan le dijera algo, pero Brennan no dijo nada, sólo asintió–Bueno, buenas noches –volvió a aproximarse para volver a darle el beso en la mejilla y acariciarle al vientre–. Cuídalos –dijo separándose y mirando el vientre sin poder encararla. Con la mirada baja se fue, paró frente al ascensor esperando que ella cerrara la puerta y luego cuando la vio cerrarla, entró en este sonriendo ante su propia imagen en el espejo del ascensor, aun con los labios rojos por el beso. Brennan se recostó en la puerta sonriendo ampliamente, el beso de la mañana había sido sólo un roce ante lo de ahora. Si cerraba los ojos, aun podía sentir su boca en la de él y al hacerlo sentía un escalofrió por todo el cuerpo junto con la sensación cálida del cuerpo de él. Aquella noche se fue a dormir más contenta que ninguna otra desde que habían empezado con lo de "sólo compañeros".
Al otro día, él la llamó temprano para saber cuándo se iban a las clases, parecía estar con muchas expectativas ante estas. Brennan podría decir que unas clases nunca fueron tan divertidas y tan llenas de caricias cuanto aquellas. La profesora decía que la abrazase levemente y él la atochaba en contra suya, se reían más que todos allí y no soportaban estar sin reprenderse uno al otro por cada centímetro más lejos que quedasen sus cuerpos. Cuando se fueron a casa, Booth pensó que después de todo iba a tener un nuevo beso, pero ella se esquivó en el último momento. Parecía que ella sabía lo que él estaba haciendo, sabía que él le estaba seduciendo poco a poco y quería jugar con esto, saber hasta donde él iba a soportar la tensión que se formaba cuando ella se esquivaba de él.
La semana fue más larga de lo que él se imaginaba, su vientre ya pesaba demasiado para su constitución, pero lo soportaba con determinación. El nuevo fin de semana vino prometedor ya que ella tendría a Parker con ella desde el viernes. Cuando lo fue a recoger a la escuela, él estaba más que contento por ir con ella. Pasaron la noche entre risas por las caricaturas que Parker veía y Brennan no comprendía. Booth la llamó por la noche para preguntar cómo estaba y si necesitaba algo, pero ella casi no habló ya que estaba entretenida con el niño y sus locuras.
El sábado por la mañana mientras Parker aun dormía, ella se dispuso a hacerle el desayuno, estaba en ello cuando sonó el timbre. Booth estaba parado en la puerta con una caja de donas y una margarita. Ella le dejó pasar y el agente le entregó la rosa y su beso de buenos días en la mejilla. Parker vino corriendo desde adentro para abrazar a su padre, ya estaba bastante mayor pero Booth insistía en cargarlo en brazos. Caminaron hasta la cocina con Parker contándole lo que habían hecho la noche anterior, estaba muy contento por estar con Brennan. La antropóloga sólo se reía de las explicaciones del niño. Booth lo mandó a lavarse la cara para desayunar y el niño salió corriendo. Cuando Parker se fue, él se aproximó a ella.
–¿No te estará cansando Parker? Sabes que tienes que desca…
–Booth, estoy bien y me gusta estar con Parker así que no te preocupes –le reprendió enfadada mientras ponía las cosas en la mesa.
Con su respuesta, Booth sólo suspiró y se dispuso a ayudarla. Parker volvió y se sentaron a comer entre risas, Booth no paraba de mirarla y admirar la forma tan natural en que se estaba adaptando a ser madre. Cuando terminaron el desayuno, Parker les pidió ir al zoológico ya que quería enseñarle a Brennan todo lo que le habían enseñado en la excursión que había tenido en el colegio esa misma semana. Brennan aceptó aunque a Booth no le pareciera muy buena idea. Ella le dijo que no tenía por qué venir, pero éste se rehusó a no acompañarlos.
Pasaran la tarde agradable tal y como una familia feliz. Llegaron a casa y ya era casi de noche. Parker estaba agotado y fue directamente a bañarse con la ayuda de Booth y luego a dormir. Brennan se dispuso a bañarse y luego se puso ropa delicada y se sentó en la cama. Habían acordado que Booth dormiría con Parker en la habitación de invitados ya que el niño había casi implorado a los dos que Booth se quedara. Ella estaba sentada en la cama masajeándose los pies que por el embarazo y lo tanto que habían andado, estaban más que doloridos. Booth iba pasando por la puerta que estaba entre abierta y la vio, sabía que le dolía pero ella se hacía la fuerte, se aproximó y tocó la puerta.
–Bren –dijo suavemente.
Brennan bajó los pies de inmediato pero él ya le había visto.
–¿Qué pasa, Booth? ¿Necesitas algo? –preguntó acomodándose en la cama. Booth entró en la habitación y se puso delante de ella.
–Yo no necesito nada. Pero tú sí, así que acuéstate para hacerte un masaje en los pies, ¿bueno?
–No es necesario, Booth. Estoy bien.
Brennan intentó argumentar pero éste le miraba serio.
–No lo estás. Estás embarazada y por más divertido que se sienta estar con mi hijo, sé que él es demasiado hiperactivo, y te cansas. Vamos, déjame hacerte un masaje. Prometo que no subiré de las rodillas para arriba –dijo con la mano en alto como un soldado.
Brennan sonrió y se acostó.
–Está bien, pero sólo hoy –dijo con una sonrisa tímida.
Booth asintió y se sentó en la cama. Empezó a masajearle los pies cansados de forma cariñosa. Brennan estaba tensa al principio, pero de pronto el toque era tan familiar que acabó dormida. Booth se le quedó mirando dormida unos minutos mientras aún la masajeaba. Estaba preciosa, la piel estaba tan sensible que era inevitable no querer tocarla, y su vientre estaba tan redondito que parecía una pequeña pelota dentro de su ropa. Cuando sabía que no iba a poder estar mucho más tiempo allí sin tener ganas de tocarla, decidió levantarse e irse a dormí. Se aproximó a ella para darle su beso de buenas noches y cuando se iba alejando, ella le llamó.
–Quédate Booth –la voz era adormilada, pero los ojos de ella estaban clavados en los de él–. Duerme conmigo.
–Bren, es…
–No te estoy pidiendo que hagamos algo. Sólo que te acuestes a mi lado y me abraces –dijo mirándole como una niña. Booth suspiró indefenso, sería un martirio acostarse con ella en la cama donde habían hecho el amor muchísimas veces, pero el argumento de ella le desarmó por completo–. Es un antojo… Quédate –dijo de forma convincente. Booth se rió por su pedido y no resistió más.
–Voy a llevarle la leche a Parker y ya vengo –dijo sonriendo y Brennan asintió.
Booth salió y después de un poco volvió, ella estaba despierta y éste se acostó a su lado sin tocarla.
Brennan le miró y se a cercó a él. Le cogió de la mano y se giró haciendo que el agente la abrazara por detrás y obligándolo a tener el cuerpo pegado al suyo. Booth se dio por vencido con aquello, le levantó la cabeza y puso su brazo para servirle de almohada, retiró el cabello de su nuca y puso el rostro en ella mientras deslizaba la mano por el vientre prendiéndola con fuerza a él. Ambos sentían la electricidad en sus pieles al rozarse con el más mínimo toque pero ninguno era capaz de hacer nada para evitarlo o para profundizarlo. Estaban en la cama abrazados, sintiendo el calor del otro y deseando más pero sin coraje de obtenerlo por sí solos. Brennan se durmió, el embarazo y el cansancio le sedaron completamente, mientras que Booth tardó bastante en conciliar el sueño ya que el olor de la piel de la nuca de ella entrando por cada poro de su piel era embriagante y a la vez tentador, tenía ganas de besarle la nuca y, como muchas veces había hecho, llegar hasta sus labios, pero no podía, no tenía coraje para ello. Cerró los ojos e intentó dormir. Pensó que sería más difícil, pero el olor de ella le tranquilizaba todo el cuerpo. Booth no sabía si estaba soñando o no, pero de pronto sintió a Brennan alejarse de él, sintió su calor alejándose despacio hasta desaparecer. Desvaneciéndose con sus hijos, diciendo que él nunca los vería, que eran de ella, que él no tenía derecho sobre ellos, que él no era y nunca sería el padre de sus hijos.
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Hola! Bueno, Booth está traumado con Brennan que ya está soñando cosas horribles, o ¿no estaba soñando? Humm Bueno, pero se ha hecho un progreso! Ya se besaron! :D
Yo estoy felizz! Cumplí mi deseo de ir a por lo menos, uno de los juegos Mundiales. Y no me arrepiento, estuvo fantástico :) Cali se lució! Y ahora que se han acabado los juegos, sigue el festival de la Salsa yeahh ^^
Espero que les haya gustado el capítulo. Gracias por todos y cada uno de los reviews que recibe este fic internacional. Muchos saludos a La hermosa Cartagena, a la bella Palmira, a Argentina, Venezuela, España, Ecuador y todos los lugarcitos del mundo en el que lean este fic
Besos!
BerryF
