Notas de autor: ¡Hola! ¡SomeSimpleStories de vuelta~!
No, no me muerto, y antes de nada quiero disculparme por haber tardado tanto. Se supone que tendría que haber publicado algo después de Halloween, y lo único que subí fue un mini one-shot (leerlo~ "En la noche de Halloween"), y no subí lo que tendría.
Para disculparme, pensé que el siguiente capítulo me iba a llevar poco tiempo, pero cuando empecé a escribirlo se me ocurrieron muchas cosas nuevas, y para cuando me di cuenta llevaba ya llevaba veinti-pico hojas o algo así, que para mí es mucho, suelo subir a las doce.
Así que voy a partir lo que escribía en tres o cuarto partes. Está es la más corta y las otras dos están por discutir, porque no las he acabado.
Supongo que nadie lee las notas de autor, os entiendo, son aburridas XD.
Espero que os guste, a mi hermana sí, eso me da un rayito de esperanza~ \(*o*)/
¡Disfrutaad!
No le conoces
Tosió sangre. Miró incrédulo como el arma había atravesado su armadura como si fuera papel. La sangré empezó a brotar al instante en cuanto el chico retiró la espada de su pecho.
Romano cayó de rodillas, llevándose la mano a la herida, intentando parar la hemorragia. Le había empezado a arder como si le hubieran atravesado con fuego. Miró a su agresor intentando creérselo. Sí, esos eran los mismos ojos verde oliva de Al-Andalus, pero tenían algo distinto... algo que no tenía que ver con el color, ni la forma...
La mirada.
Le observaba con indiferencia, como si no le importara lo que le acabara de hacer, apenas un poquito de curiosidad en sus ojos. Parecía que estaba mirando a un desconocido.
- ¿A... Al-Andalus? -consiguió decir, apenas pudiendo evitar toser más sangre, se estaba mareando.
El chico lo miró con suficiencia.
- Sí. -le contestó secamente.
Abrió los ojos con fuerza y cayó al suelo pesadamente, apenas pudiendo soportar ese fuego que le quemaba por dentro.
El castaño dio unos pasos hacia él, apuntando con esa enorme espada a su cuello, dispuesto a dar el golpe final. Romano volvió a mirarle a los ojos, intentando encontrar algo de lo que él siempre había visto en Al-Andalus y en España, algo que debía de haber estado allí desde siempre. Pero esa mirada seguía vacía, sin mucho más que odio.
Cerró los ojos cuando el chico levantó su arma, preparándola para dejarla caer y acabar con su vida de un golpe seco. Se había rendido. Ya le daba igual si moría ahora o más tarde, esa inaguantable sensación en el pecho estaba llegando a límites extremos, provocando que su corazón latiera a cien por hora, haciéndole perder cada vez más sangre. Ya no podía luchar, si no le mataba Al-Andalus sería otro.
Aunque preferiría mil veces que fuera un desconocido.
- مَع السَّلامة -dijo el castaño.
En árabe.
Romano abrió los ojos de golpe, sorprendido por que usara ese idioma, justo a tiempo para ver como la espada era descargada por el chico justo hacia su cuello.
- ¡Romano!
Un larga vara de hierro paró en secó la espada, a escasos centímetros de él. Y a escasos centímetros de su cara también acabó la parte peligrosa del hacha que formaba ese palo.
El italiano giró vagamente la cabeza hacia el que sujetaba el arma, apenas con fuerzas para enseñar un gesto de sorpresa. Pero sí que estaba sorprendido.
Al-Andalus apartó al otro castaño con un empujón fuerte del hacha, consiguiendo alejarlo unos metros, pero más pendiente de Romano que de con quién peleaba. Le miraba con preocupación, pero era una mirada familiar.
- ¡Roma! ¿Estás bien? ¿Qué te ha pasado? -se lanzó a ayudarle, intentando incorporarle un poco apoyándole encima suya.
El italiano le miró con muchas preguntas en la cabeza, pero incapaz de formular ninguna de ellas.
El moreno se fijó entonces en la herida de su pecho, y le levantó un poco la armadura para poder verla. Por un momento su cara pareció horrorizada.
- ¿Qué...? -se quedó un momento sin palabras- ¡T-tienes que parar de sangrar! ¡No te muevas!
No es que tuviera pensado moverse, pero no dijo nada. En medio segundo Al-Andalus había conseguido ponerle un trozo de tela, de los muchos que habían acabado desgarrados de las ropas de los soldados por el suelo, y ponía presión sobre la herida. A Romano le molestaban los movimientos de Al-Andalus, pero le era mucho más insoportable el ardor que se había extendido hasta casi su estómago.
Miró hacia un lado, apartando la vista de lo que hacía su compañero, intentando soportar esa sensación.
De repente se volvió a topar con la mirada asesina de ese chico castaño, que se había quedado unos segundos apoyado en su espada, aún manchada con su sangre. Mostraba un sonrisa terrorífica. Empezó a andar en su dirección, había pocos pasos entre ellos. Soltó una carcajada.
Ningún soldado se ponía por medio, como sabiendo que no tenían nada que hacer ahí.
Al-Andalus miró hacia el origen de la risa, como si no hubiera reparado en esa extraña presencia. Parecía haberse olvidado literalmente de que estaba en medio de una batalla.
Abrió con fuerza los ojos, olvidándose por un momento hasta de presionar la herida. Romano soltó un quejido casi imperceptible.
- ¿Quién... ? -empezó a preguntar, pero el moreno le interrumpió a la mitad.
- Al-Andalus, encantado. -dijo con más bien desinterés.
El otro lo miró más confundido que enfadado.
- No... Tú no puedes serlo... -dijo, sin ni siquiera moverse ni quitarse a Romano de encima, que parecía un peso muerto, enterándose a medias de lo que pasaba.
El moreno elevó un poco su espada, sin apartar la vista del chico. Pasó un pañuelo por el arma, limpiando la sangre.
- Claro que puedo, el mismo territorio, la misma cara. -dijo con simpleza- Así me lo explicó el Imperio Árabe. Me lo ha contado todo. -miró de reojo a Romano mientras volvía a sonreír malignamente, tiró el pañuelo teñido de rojo al suelo- Tú, "Al-Andalus", eres una mísera copia. Y estás caducada.
Antes de que pudiera reaccionar el árabe ya le estaba apuntando con la espada. Al-Andalus se inclinó un poco para atrás, intimidado, apretando los dientes.
El árabe miró de reojo a Romano, que no se movía, con los ojos cerrados.
- Suéltale ya, no va a durar mucho más. -le sugirió con voz maliciosa.
El otro castaño acercó al italiano para si, ignorando la espada.
- ¡No! -gritó casi a pleno pulmón.
El sureño le miró con algo de fastidio.
- Venga, ni siquiera sabes nada de él.
- ¡Claro que lo sé!
Le lanzó una mirada de superioridad.
- ¿Ah, si? Cuenta.
Al-Andalus abrió la boca, decidido a decir algo, pero no salió nada de ella. Miró a Romano, como en busca de ayuda, pero este hacía tiempo que no respondía, respiraba débilmente. Volvió de nuevo la vista al árabe, sin cerrar la boca, pero aún no tenía nada que decir. Le miró con rabia unos segundos, pero luego sus ojos se tornaron tristes y miró al suelo. No dijo nada.
El de la espada no borró su sonrisa y bajó el arma, apuntando peligrosamente cerca del italiano. El castaño no reaccionó.
- No le conoces. -susurró malignamente- Solo apareció un día y tú enseguida confiaste en él. ¿Verdad? -apenas un vago asentimiento como respuesta- Y aunque pasabas con él todos los días y le contabas todo lo que pensabas, él nunca te dijo nada de sí mismo. ¿Porqué sería? ¿No confiaba en ti? -posó otra vez el filo de su arma en el cuello del italiano, la elevó unos centímetros, preparando su próximo golpe- Seguro que para él solo eras un mocoso molesto. Y tú, como un niño pequeño, ni siquiera te diste cuenta. Por eso eres solo una desgraciada copia.
Terminó de hablar, elevando unos palmos más el arma. Al-Andalus no dijo nada, ni se movió.
- Así que no te empeñes en ayudarlo, él no lo haría. Además, -volvió a sonreír- le hago un favor, ya le debe quedar poco.
Otra vez no hubo ninguna respuesta ni gesto para que parara. Su sonrisa se amplió y bajó el arma a toda velocidad hacia el cuello de Romano, pero calculó mal y la espada se dio con la vara del hacha apoyada sobre el hombro del italiano.
El árabe puso cara de fastidio y maldijo algo en su idioma. Se dirigió al otro castaño.
- Aparta esa hacha.
El chico no respondió.
- ¡Muévela! ¡Vamos!
Otra vez sin respuesta.
- ¿Por qué dudas? ¿Qué cambia que muera ahora que un poquito más tarde? No sabes nada de él, nunca quiso decírtelo, no le importas.
El castaño no parecía por la labor de responder, ni de moverse, ni de dar señales de vida.
Le miró con rabia, maldiciendo por como le ignoraba.
- Tú mismo, no digas nada, total, no hay nada que decir.
Se dispuso a levantar la espada, decidido a terminar lo que había empezado.
Pero entonces oyó un susurro, muy bajito, casi inaudible.
- ¿Qué has dicho? -preguntó, molesto.
El norteño no dijo nada, pero sabía que le había oído y no repitió la pregunta. Paró unos segundos, puede que con algo de curiosidad.
Entonces le oyó, había hablado más alto.
- No... Le gusta dormir en el suelo.
El árabe le miró sin entender.
- Sabe hacer mini-retratos... Tiene un hermano.
Puso una mano en la espada del sureño, para que no la moviera.
- Paga las cosas con papelitos de colores...
El árabe intentó tirar para que soltase el arma.
- Odia los caballos...
No soltó la espada.
- Tiene cremalleras y un láser biónico... que no funciona...
- ¡¿Se puede saber qué dices?! -le interrumpió el sureño.
El chico levantó su cara por fin del suelo.
- Y cuando me insulta se que... en realidad se preocupa por mi.
Una lágrima caía por su cara, pero sonreía.
El otro le miró con odio en los ojos, tiró con fuerza de su arma consiguiendo que el castaño la soltara, haciéndole un corte en la palma de la mano. Fue a atacar de nuevo con su espada, dispuesto a partir en dos al enemigo, pero el otro había conseguido pararlo de nuevo con la vara del hacha. Hizo un movimiento circular, consiguiendo que el árabe retrocediera intentando escapar del radio del arma. Aprovechó y se levantó del suelo, intentando no darle ningún golpe brusco al italiano que hacía tiempo que había perdido la consciencia. Se colocó delante suya a modo de protección, mirando a su enemigo seriamente, ya sin lágrimas. Le apuntó con el hacha.
- Claro que le conozco.
El árabe soltó una pequeña carcajada, de alguna manera contento de que por fin se animara la cosa. Sonrío de la misma manera que el Imperio Árabe, indescifrable.
- Por fin nos ponemos serios.
Y entonces empezó la batalla de verdad.
Notas de autor: ¿Qué pasará~? Who knows? ¡Y Who siempre ha sido Canadá, así que preguntarle!
Espero que os haya aclarado cosas este cap, sino ya las iré explicando más adelante. Supongo. xD. También espero que esté a la altura de vuestras expectativas, de verdad, no os merecéis que tarde tanto en subir; no con vuestros magníficos reviews *se quita lagrimita*. Intentaré aprovechar el puente y subir el próximo cap la próxima semana, pero las evaluaciones son el 18, y los profes suelen poner todos los exámenes al final, todos juntitos, para que se nos caiga el pelo. (dear teachers, with love: SomeSimpleStories).
Ah! El otro lado de la cuenta SomeSimpleStories, alias, mi hermana; ha subido por fin su primer one-shot a esta web! Se llama "1362", el prota es nuestro querido Liet. Escribe muy bien, esta trabajando con una historia muy larga que ya subirá, leerla~
Reviews~:
MapleMarry: Espero haberte quitado y vuelto a poner la tensión~! Estoy intentando dar lo mejor que puedo, le queda poco a esta historia, snif snif. Ahora, se Que llega más bien tarde pero... Qué había camisas?! Mon Dieu, y yo sin verlas, maldigo mi suerte...
Espero que te haya gustado! ciaoo!
Gatita-yaoi: Te gustó? Bieeen! Quiero sacar a Lesmes como alguien que la principio te cae mal y piensas que es de los malos, pero que luego solo se preocupa mucho por Al-Andalus... Ahora uqe lo pienso, parece algo tsundere, no? xD
Siento haber tardado tanto! Hasta la pasta! (esa despedida moola xD)
horus100: Es verdad, los imperios no tienen por qué morir, pero algo está claro, una vez te haces un imperio, sabes que no será para siempre. Suena dramático xD.
El hobby de todo autor es dejar en ascuas al de los capítulos, solo hay que mirar la saga de Los Juegos del Hambre, que si no te la has leído, te la recomiendo :D
Ok! Leeré tu fic, aprovecharé ahora, que acabo de terminar de estudiar!
Ciao! y gracias por leer!
rin06rimichi: Actualicé! Espero que no te haya dado el paro cardíaco por esperar, soy una lentaaaa... ¿Y me salvé de esa navaja? Creo que no. xD
Milka... bonito nombre para una yegua, verdad? También podía haberla llamado Phoskitos, incluso pensé en chupachups... pero Milka sonaba más femenino xD La verdad es que la vaca no es la mitad de troll que esta yegua, me encanta hacer a los caballos metiéndose con Romano~ Y a Lesmes, también XD.
Roma era demasiado pequeño por entonces para saber lo que era llevar una armadura de verdad, así que esta fue su primera vez! (uuyyyy, que mal suena... XD). Creo que no hay mejor compareció de roma que con la de un fideo, viva la pasta! xD
Me esforcé en que pareciera que sabía algo de batallas, estuve buscando en mis libros de sociales antiguos, pero vamos, que no hay nada xD
Espero que este cap esté a la altura del final del anterior! me ha quedado muy dramático, a ver si te gusta xD
Ciao! Gracias por leer!
Nami-Luna LinusMantita: Continué! Espero que te haya gustado! Lo que ocurrirá con Romano... Ya se verá :D. No creo que ponga shonen ai, ni nada, no soy fan de Pedo-Roma, si es que existe... xD Eso sí, cuteness y kawaiismo si que habrá, espero que a alguien se le escape alguna lagrimita :D. Eso sí, se me ha ocurrido un one-shot spamano shonen ai... que ya terminaré y subiré algún día *¬*
Ciao! Gracias por leer!
Hikume no Araki: Yo tengo ya una idea de spamano! Pero solo un one-shot, its something xD Hmmm... fantaseas con mi historia? Pues espero que fabtasees bien! Que las historias hay que aprovecharlas!
Sigue leyendo spamanos, es sano para el cuerpo y la mente~
Espero que la espera haya merecido la pena! Que te guste!
Gracias por leer! Ciao!
HyuugaLore: Uno nunca se calma hetalia, dalo por hecho, la historia (digo "historia" en todos los sentidos hetalienses y reales de la palabra) siempre estará detrás tuya, "descalmándote" xD
Dime que no moriste esperando, da?
U-un anime? E-enserio? Eso me ha llegado... yo ni había pensado algo así, y eso que le tengo estima a la historia y tal... Gracias! XDD
Grazie por leer! Ciao!
worldofpasta: PUÑALADAAAAA! XD, famoso final xD. Milka es awesome, se mudó a centro Europa y fundó PRUSIA!
Pobre Lesmes, le insultas con palabras que ni él conoce... Dale una oportunidad!
Gracias por leer! Ciao!
Yong Soo Kikland: Oh! Gracias! Soportar mi fic hasta aquí, eso es mucho mérito :'D
Ah, y sabes que? Eres un crack, o una crack, who knows, has acrtado de lleno, en serio creo que nadie había sacado quién era ese "Al-Andalus" (o por lo menos no me lo ha dicho). Te mereces un buen plato de pasta! *dar buen plato de pasta*
Gracias por leerlo y seguirlo hasta aquí! Ciao!
Uff, esos fueron muchos reviews, no se si leí que solo podía responder cinco reviews por cap... Pero prefiero responderlo por aquí por privado xD Muchas gracias a todos! me hacéis muy feliz!
MAKE PASTA NOT WAR!
PD: cualquier cosa, un review, da?
Ciao!
