Nota: Bones ni sus personajes son míos. Y este fic no le he escrito yo, su autora es Dayane Silva, y yo me limito a subirlo ;)

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CAPÍTULO 74


TE SIENTO

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-¡Oh, Booth! Cállate y bésame de una vez…

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Las palabras de ella vinieron seguidas de sus actos, sujetando las solapas de su camisa y atrayéndole contra sus labios. Por unos segundos sus labios sólo se presionaban. Booth tenía los ojos abiertos y sorprendidos mientras ella presionaba con fuerza su boca contra la de él. Brennan se separó al sentir que él no reaccionaba, y cuando Booth se dio cuenta, reaccionó rápidamente atrayéndola de vuelta y besándola ahora con dulzura y deseo. Los labios y el rostro de Brennan estaban fríos, pero la boca de Booth estaba caliente y anhelante. Ella lo envolvió por el cuello mientras que los brazos de él la prendieron a su cuerpo. Eran sólo ellos, parecía que todo el mundo había desaparecido. El beso ganaba cada vez más pasión, sus cuerpos antojaban cada vez más contacto. De pronto ambos sintieron cómo el calor del beso se contrastaba con las diminutas sensaciones de frío en sus rostros. Booth abrió los ojos y observó la procedencia de esa sensación sin mucha importancia, luego volvió a besarla. Empezó a escuchar murmullos de las personas alrededor y ambos se detuvieron para mirar, sin separar sus labios. Empezaban a caer los primeros copos de nieve. Ambos se miraron y sonrieron. Booth la soltó y dio un paso atrás.

-Es un milagro -dijo abriendo los brazos y mirando hacia arriba-. ¡Es un milagro! -gritó dando vueltas. Brennan se reía de él y Ángela y Hodgins, que se habían adelantado, volvían a donde estaban-. Es un milagro, mi amor -dijo acercándose a ella y cogiéndola del rostro para besarla apasionadamente.

-Los milagros n… -el beso fue más exigente por parte de Booth e impidió que ella terminara la frase. Él la volvió a atar por la cintura con una mano, y con la otra bajó hasta su vientre. Cuando éste paró de besarla, dejó su frente recostada en la de ella- … existen -terminó la frase ahora con el sentido que Booth quería.

-Existen… Los tienes aquí, mi amor -dijo mirando el vientre de ella y acariciándolo. Brennan le miraba con un brillo de emoción en los ojos y cuando éste volvió a mirarla, ella volvió a atraparle los labios exigiendo más de él-. Te amo. Te amo, Brennan -replicó entre besos.

Ángela y Hodgins miraban a los dos desde un lado y sonreían ante el resultado de su plan.

-Creo que lo has conseguido de nuevo, mi amor.

-No. Lo hemos conseguido. Pero, ¿sabes? Acepto una gratificación por ello -dijo pícara.

Hodgins tragó saliva ante ella y ésta se le saltó encima besándole con pasión.

Bajo los primeros copos de nieve, las dos parejas demostraban su amor, pero no sólo ellas, muchas de las parejas que estaban allí y los vieron no evitaron hacer lo mismo.

Cuando finalmente se separaron y despegaron a Ángela de Hodgins, volvieron a caminar, ahora abrazados y regalándose caricias a cada segundo. Se despidieron de Ángela y Hodgins y se dirigieron a casa de Brennan. Los besos eran más que deseados cada vez que Booth paraba por un semáforo. Cuando llegaron frente al departamento, se quedaron enrollados en cómo abrir la puerta si no se daban ni tiempo a respirar. Cuando finalmente la puerta fue vencida, entraron. Booth la tenía atada por la cintura y le guiaba despacio hacia dentro. Brennan parecía tener prisa por aquello, literalmente arrancó la chaqueta de Booth y la tiró al suelo, le mordía y le besaba con fuerza, hasta que éste la paró.

-Bren… Woo. ¿No crees que estamos yendo muy rápido? -preguntó sujetándole el rostro. Brennan respiraba con fuerza y le encaró.

-Llevo más de dos meses soportando que me seduzcas y no vayas más allá -dijo atrayéndolo para besarlo-. Además de que llevo cuatro tres meses y medio queriendo hacer el amor contigo -dijo mordiéndole los labios y provocándolo.

Booth la besó intentando ir mas despacio, pero no llegaba a ello, Brennan tiraba de él hacia la habitación pero casi no habían llegado.

-Espera -dijo separándose y mirándola seriamente. Brennan se mordió el labio para no reclamarle-. Estás embarazada. ¿Y si te hago daño? -Brennan frunció el ceño extrañada-. Ya sabes, Bren, para hacerlo yo tengo que… Ya sabes que… -Booth hacía gestos hacia abajo y Brennan no pudo evitarlo, empezó a reírse recostando la cabeza en el hombro de él-. No es gracioso, Bren -dijo con cara de niño. Brennan tomó una profunda respiración y le miró intentando no reírse.

-Está bien. Te voy a contar un secreto -cambió la risa por picardía-. Eres muy, muy favorecido, Booth -dijo atrapándole los labios con cortos besos-. Pero… No lo suficiente como para… llegar a mi útero –le mordió el lóbulo de la oreja y susurró-. Pero si quieres, hazme el amor a tu forma -la voz de ella salió ronca y seductora.

Booth le miró a los ojos y volvió a ver el brillo que veía cuando ella estaba embriagada de amor, la besó con delicadeza y ella se dejó llevar por él. Se besaron con suavidad hasta que él se separó y en un movimiento rápido le cogió en brazos. Brennan suspiró y cerró los ojos para sentir más profundo el sentimiento y el relajamiento de su cuerpo al movimiento de él. Booth le besó y ésta le enlazó por el cuello mientras él los guiaba a la habitación. Booth la acostó sobre la cama y se acostó al lado, las respiraciones estaban en sincronía, sus corazones latían a mil y sus miradas eran de fuego. El agente se aproximó a la boca de ella con cuidado y le besó como si quisiera parar el tiempo, sus manos recorrieron la fina tela de la blusa de ella y se adentraron en ella quemando cada centímetro de piel con su tacto. La antropóloga retuvo la respiración al sentirle marcando caminos desordenados en su vientre, suspiro en la boca de él sintiendo cómo su cuerpo deseaba más del de él. Booth le quitó la ropa con prudencia, y nunca paraba de besarla bajo ninguna circunstancia, sólo quería hacerla sentir. Brennan estaba sobre la cama y él se libraba de su última pieza de ropa, mientras sucumbía a sus labios en un mar de pasión. Booth se subió con aliento sobre ella, el vientre de cinco meses aun le permitía tal cosa pero sabía que no podría dejar su peso sobre ella. Brennan envolvió sus piernas alrededor del agente y lo besó dándole consentimiento a él.

-Te amo -susurró Booth antes de entrar despacio.

Brennan le mordió el labio inferior ahogando sus gemidos y le besó incentivándolo a seguir. Los cuerpos estaban unidos en el enamoramiento, las respiraciones demostraban que sus corazones latían por el otro sin tapujos por hacerlo, los labios comentaban las juras de amor eterno que se daban sin pronunciar palabras, los ojos quemaban en lujuria de amor todas las veces en que se cruzaban. Ambos ya habían pasado por aquello, pero parecía que nunca había ocurrido, cada caricia, cada beso, cada mirada los llevaba a romper las leyes, no sólo físicas, sino mucho más que eso. Explotaron en incógnito y se perdieron en un profundo desvelo por recuperar la conciencia. Booth giró hacia un lado atrayéndola a él, y por más cansado que estuviera no le dejó de besar. Casi no respiraban, pero él no quería parar hasta que ella lo hizo. Brennan le cogió del rostro y le apartó de su boca, intentando respirar, abrió los ojos con cansancio y se encontró con unos preciosos ojos marrones mirándole con ternura, le sonrió y volvió a cerrar los ojos. Booth le dio un corto beso y la abrazó, haciendo que ella colocara la cabeza en su cuello, sintió como el cuerpo de ella se tranquilizaba a los pocos segundos mientras éste no paraba de acariciarle la espalda y el vientre, que parecía más suave que antes.

-Te echaba de menos -dijo suspirando-. Echaba de menos hacer el amor contigo.

-Yo también, mi Huesos…, mi amor -susurró él.

Brennan se abrazó a él buscando protección y éste le proporcionó toda la que tenía para ella. Sus cuerpos estaban cansados y cómodos con el del otro, fue sólo cuestión de minutos que se entregaran a los brazos de Morfeo.


Por la mañana, Booth fue el primero que despertó, ya que el olor de ella aguzó en sus sentidos cuando la antropóloga se movió para esconderse de la claridad. Booth suspiró feliz al despertarse así, con ella. La miró para saber si estaba despierta, pero ella dormía tranquila, estaba preciosa dormida. Él estuvo un tiempo más en la cama hasta que miró el reloj, ya pasaban de las diez, era temprano para un sábado pero no para su estómago, que por culpa de Hodgins y Ángela había ingerido muy mal la cena. Se despegó de Brennan con cautela para no despertarla y se fue a la cocina. Prepararía un desayuno de los que hacía antes, pero aún más rico, pero primero fue hasta la puerta, el entregador ya debería haber puesto la rosa de Brennan y los dulces allí. Los recogió y se dispuso a hacer el desayuno. Tenía de todo: zumo, cereales, yogures de fruta por si acaso se les antojaba, frutas cordadas, tocino para él, pan, mermelada. Lo que les gustaba. Puso todo en una bandeja y se fue a la habitación. Brennan ahora abrazaba a la almohada aunque no estuviese tan caliente como él. Se aproximó y puso el desayuno al lado, cogió la margarita y la deslizó por el rostro de ella. Brennan se movió y abriendo sólo un ojo le miró.

-Margarita y desayuno -dijo evidentemente adormilada. Booth sonrió y se aproximó a besarla.

-¿Cómo te sientes? -preguntó mirándola a los ojos que estaban bien cerrados.

-Como si estuviera liberando una gran carga de hormonas -dijo riéndose y luego lo miró a él que se reía suavemente-. ¿Y tú?

-Enamorado. Me siento totalmente enamorado -dijo atrapándole los labios. Brennan sonrió y le besó con dulzura, el beso ganó fuerza pero él la detuvo-. ¿Me acompañas a desayunar?

-Sólo si me dices que has hecho tocino, es que tengo ganas -dijo acomodándose en la almohada.

-Sí, pero sólo te voy a dar si me besas ahora -dijo él yéndose de la cama, quería que ella despertase y qué mejor modo que alejándose de ella. Brennan se sentó en la cama y le miró sonriendo tentadoramente.

-Está bien, ya estoy sentada, ¿ahora me darás el tocino?

-Pero no me has besado -dijo aproximándose peligrosamente a la boca de ella. Brennan lo acercó y lo besó.

-Ya. ¿Me vas a dar el tocino?

-Sí, te complaceré cualquier antojo que tengas -dijo poniendo la bandeja en la cama y cogiendo un trozo de tocino para darle en la boca.

-Mmm… Veremos si podrás -dijo pícara.

Booth abrió los ojos perceptiblemente.

-Hablaba de comida, Bren...

-Yo también. ¿Qué pensaste? -dijo haciéndose la desentendida.

Booth sonrió y la acercó a él.

-Nada -dijo besándola con dulzura.


El fin de semana estuvo lleno de amor, pasaron todo el tiempo juntos disfrutando de todo lo que se les antojaba. Brennan estaba reluciente el lunes por la mañana. Ángela, como mejor amiga, sabia el porqué de tanta felicidad. Booth no era distinto, llevaba una sonrisa de oreja a oreja y no dejaba a Brennan ningún segundo sin decirle que la quería. Todos los días juntos en el trabajo y por la noche, pero no era suficiente para poner al día todo el amor del que se habían privado por tanto tiempo. El brillo de los ojos de Brennan daba envidia a todos y su vientre era lo más codiciado del laboratorio según Ángela, que ya había peleado con Cam por saber quién sería la madrina de quién hasta que llegaron a un acuerdo: Ángela seria la madrina del que naciera con los ojos de Brennan.

El viernes por la mañana, Brennan salió antes que Booth de casa alegando que tenía algo de urgencia que hacer en el laboratorio, y después del revolcón de aquella mañana, Booth estaba más que retrasado. Se despidieron con un largo beso que si no fuera por lo que Brennan tenía que hacer, acabaría en la cama nuevamente. Booth se quedó en el departamento de ella, recogió algunas cosas de la noche anterior y se disponía a vestirse cuando llamaron a la puerta. Él pensó que era el portero que quería algo o la vecina de enfrente que siempre tocaba la puerta equivocada cuando se perdía en el pasillo. Abrió la puerta y ciertamente era el portero.

-Buenos días, señor Booth.

-Buenos días -respondió con una sonrisa.

-Es para la Dra. Brennan, se le urge que responda a los de mudanzas para que…

-Espera. ¿Qué? ¿Mudanza? -preguntó negando tal cosa, mientras cogía el sobre que le daba el portero.

-Sí, la Dra. Brennan nos comunicó que se iba a ir, tal vez la próxima semana, y me pidió que contactase con un servicio de mudanzas para llevar sus cosas…

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Heyy! Bueno, para contentarlas a todas, este capitulaso en el que ByB vuelven a ser pareja! Sí, ya esperamos mucho viéndolos sufrir. Sólo queda saber, ¿ahora será todo alegría? ¿o... Brennan se va a ir? ¿A dónde? Chan chan chan. Ahí les dejo la incógnita. Sí, mi papel es meterle más drama a esto ^-^

No olviden dejar su review!

Bye Bye! Gracias por sus coments, que siempre que los leo me sacan una sonrisa :)

Besos desde Colombia,

BerryF