Ya actualización de este bello fic y raro ship :) pronto publicare un crossover dioses griegos con dioses egipcios. Espero pronto para acabarlo y poder subirlo en FanFiction. Mientras tanto os dejo el capítulo, que lo disfruten. Dejen un comentario, no cuesta nada ;)


Ella no podía creerlo, ni siquiera imaginárselo pero ahí estaba, ese dios presumido muy diferente a Hefesto y Hermes que básicamente ellos eran los amigos de Calipso. Se quedó mucho tiempo meditando sobre como llegaría a tratar a Apolo, ella era demasiado contraria a la actitud de él, había escuchado al mensajero muchas cosas, que tenía el ego alto, presumido cuando le convenía, haikus malos y que siempre trataba de coquetear con las chicas…Si, algo que a la ninfa le molestaba. Reacciono al recordar lo que le enviaron, semillas y una era un girasol, frunció el ceño ahora que trataba de darle sentido a la visita.

-Hola, Apolo, no sé por dónde habrás llegado, no vi tu auto llegar; tal vez por eso no viste el cruza de brazos mientras observaba al dios.

-Hola pastelillo, habré llegado del otro lado de Ogigia, pero esperaba una gran bienvenida, tal vez un beso, ¿No crees?-. El dios dijo con un guiño hacia ella.

-No me digas así, yo no te digo solecito, o rayito de sol, ¿Verdad?-. Quiso ignorar lo último que dijo el dios y dirigió su mirada al jardín.

-No, pero siempre hay una primera vez para todo, preciosa-. Llego a ver el movimiento de la cabeza de Calipso y sonrió demasiado orgulloso al ver la flor.- ¿Girasol? Nunca hemos hablado lo suficiente, de seguro quieres llamar mi atención.

Negó con la cabeza echando una corta risa.-Vaya, eres inteligente Apolo, tu hermano Hermes me dio semillas nuevas no sabía que había una, no la odiaré porque "llame tu atención".

Después de haber dicho eso, ella fue hacia su cueva pensando que sería lo único que llego a hablar con él, pero cuando escuchó que alguien entró y su mirada fue hacia la entrada de esta, lo miro de manera estupefacta enterándose que la había seguido sin hacer ruido, posiblemente Hermes hubiera entrado sin ocasionar sonido y llevarse algo, pero de Apolo era de dudar; soltó un gran suspiro haciendo que su flecho volara por un rato.

-¿Ahora qué quieres? Perdón si me escucho grosera, pero pensé que la visita sería menos de 10 minutos.

Este se encogió de hombros sin parecer ofendido, al contrario, llegó a mostrarle una radiante sonrisa.-Bueno pensé que serías afortunada de conocerme más, obtengamos nuestra amistad y seré muy generoso contigo.

Arqueó una ceja ante la palabra "generoso", pensó que le estaba tomando el pelo.-Es raro que el rubio de Apolo, venga hasta Ogigia en vez de estar en Delfos, además, ¿Por qué quisiera tener una amistad conmigo? Si tienes miles de chicas que quisieran estar detrás de ti.

-Creo que ordenaré mis respuestas a todo lo que acabas de decir. Primero, siempre voy a Delfos. Segundo, no hay nada de malo tener una amistad contigo, Calipso. Tercero, creo que estás celosa, preciosa.

-¡¿Celosa?! ¿De ti? Sigue soñando, Apolo, nunca lo estaría….¡Y deja de llamarme preciosa! a bufar y decidió volver al jardín para haber si este la seguía, cosa que paso.

Al escucharla en una casi desesperación a la ninfa, el chico mostró una sonrisa dejando las molestias y centrándose al primer asunto por el que venía a Ogigia, tal vez la razón era el jardín, algo más importante y que por ello iba a necesitar la ayuda de la reina. La planta que ella cultivo sin saber que estaba ahí, el girasol, la flor en forma sol; Apolo, dios del mismo. Respiró profundo, esperando que la ninfa se calmara y dar a hablar tranquilamente del asunto, cuando ella hizo aquello, se sentó de rodillas empezando deshacer la trenza de su cabello, pensando que él pronto se iría de aquel lugar. Apolo quiso acercarse pero sabía que con Calipso las cosas iban a ser diferentes, la chica era una ninfa con una maldición, estar en su isla sola por eones y esperar la llegada de un semidios que le rompería el corazón, tenía las razones por estar molesta con la actitud del dios. Mantuvo una distancia entre los dos, metiendo sus manos en el bolsillo, dio un suspiro para hablar.

-Mira paste…Calipso, sé que mi visita no la esperabas, bueno yo sí porque puedo ver cosas, no todas; espero que aceptes ayudarme con un problema que tú conoces, ojala pudiera pedir ayuda de Perséfone pero ya sabes tiene que estar con su marido, mi tío Hades-. Mientras decía aquello, la ninfa lo escuchaba atentamente ocupándose de unas plantas.

-Está bien, si necesitas néctar o ambrosía yo no tengo, tampoco…..-. Llegó a ser interrumpida por Apolo cuando dio un leve "ejem" para detenerla.

-Ni te acercaste a lo que venía, quisiera que me ayudarás o me enseñaras como poder cuidar a las flores, tú las cuidas con una manera natural.

La chica rodo los ojos con una pequeña sonrisa.-A veces utilizo magia, cuando la situación lo amerita.

-Pero la mayor parte es natural, necesito tu ayuda y creo que sabes que planta en general necesito cuidar.

-¿Te refieres al girasol? ¿Tú cuidando una flor?-. Alzo levemente una ceja ante lo que estaba pidiendo mientras lo observaba de los pies hasta la cabeza.

Imito el mismo gesto que la chica hizo al verla comportarse así.-Necesito que mi templo en Delfos sea un deleite con girasoles.

"Un deleite, ¿Mas presumido no podría ser?" pensó ella en un momento, a casi de fruncir el ceño se quedó callada.-Te ayudare, Apolo Febo, ven mañana y te enseñare todo lo que se.

-Muchas gracias, muñeca-. Dijo en una manera agradecida, pero ella no tardó en reaccionar y se levantó para gritarle al dios, pero él con una sonrisa radiante termino desapareciendo en un destello dejando a la reina de Ogigia apretando los puños gritando una y otra vez "¡Eres demasiado molesto!".