Capítulo 17

"Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades."

-Miguel de Cervantes.

Era lo que uno podría llamar nuevo día, pero para Sasuke no era más que otro día. Ni viejo, ni nuevo, solo uno más. No había podido dormir nada, estaba exhausto, sin gana alguna. Lo peor era que había comenzado a sentir un gran dolor en la muñeca izquierda, la que se había lastimado en el accidente. No deseaba ir al hospital, pero debía hacerlo, como era sábado él sabía que Sakura no trabajaba.

Lo que le parecía raro era que la joven de cabello rosa no lo haya llamado en todos esos días.

Cuando prendió el celular solo vio que tenía una llamada perdida de la chica de ojos verdes, pero nada más. Solo una. Por alguna razón se sintió lastimado por ello, pero en seguida quiso quitar ese sentimiento, no quería permitírselo. Definitivamente quería romper esos lazos con ella, quería destruirlos. Quemarlos una vez más, como aquella vez cuando eran adolescentes, y producir cenizas. Cenizas que esperaba no hiciera renacer nuevamente esos lazos, así como hacían las cenizas del fénix. Ellos al morir renacían de sus propias cenizas y más fuertes que nunca antes. Su vida se había comenzado a tornar muy oscura y complicada, y realmente la presencia de Sakura lo único que hacía era empeorar todo. El pelinegro aún se negaba a admitir sus sentimientos. La metáfora del fénix estaba produciendo estragos. Las cenizas de ese lazo no se habían esfumado como él deseaba, sino que habían renacido. Había vuelto a sentir cosas por Sakura, aunque la realidad era que jamás había dejado de sentir cosas por esa chica molesta. Su corazón solo le pertenecía a ella, pero no, no quería ni siquiera pensarlo, era todo muy complicado. El ojinegro era un manojo de nervios y no deseaba dejar al descubierto sus sentimientos, no otra vez.

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Ya era mediodía y Sakura se encontraba llenando unos papeles. Ese era el trabajo más agotador y aburrido, pero era estrictamente necesario. Si, la joven estaba trabajando un sábado por la tarde, y ese día le tocaba guardia a la noche. Suspiro. Estaba bastante cansada y ese día no tenía ganas de trabajar. En ese momento llego Hinata y la observo. Habían quedado en ese día salir a comer juntas, pero no se iba a poder porque la doctora Haruno tenía guardia. La joven enfermera se encontraba muy preocupada por su amiga. Todos esos días la vio muy mal, desganada y sin ánimo. Incluso los pacientes habituales habían mencionado que no veían bien a la doctora. Ella sabía la razón, lo había escuchado, era por Sasuke. Él era la razón de porqué Sakura se encontraba mal. Suspiro. Se sentía mal por su compañera, quería ayudarla, pero ella debía resolverlo sola. Si dudaba de sus sentimientos o de la inocencia de Sasuke, ella misma debía resolverlo.

Cuando Sakura termino se giró y vio a Hinata a su lado. Se sorprendió, no había notado que ella había estado a su lado todo ese tiempo.

―Hinata, no te había visto –dijo Sakura un poco sorprendida. La joven de cabello largo sonrió.

―No te preocupes. Estabas ocupada –dijo Hinata―. ¿Cómo estás? –Sakura desvió su mirada al suelo. No sabía qué contestarle, no le quería mentir pero tampoco quería decirle la verdad.

―Estoy –dijo levantando la mirada. Esa era la mejor respuesta que podía darle por el momento. Hinata le dio palmaditas en el hombro.

―Saldrá todo bien. Confía en el tiempo.

Sakura asintió levemente. Se dirigió al baño para lavarse un poco el rostro, mientras lo hacía, suspiro. Como había algunos médicos y enfermeros enfermos llamaron a los que trabajan los días de semana, incluyendo a Hinata y a ella.

Su corazón estaba oprimido, no sabía qué pensar. Su cabeza solo giraba alrededor de un nombre "Sasuke". ¿Podía confiar en él? ¿Lo conocía lo suficiente? ¿Sasori estaba en lo correcto? Su cerebro iba a estallar. Decidió ir a la parte de autopsia, y al entrar vio a Shizune.

―Oh, Sakura –exclamo la joven de cabello corto y oscuro.

―Shizune, hay algo que quisiera preguntarte –dijo la joven doctora. Shizune asintió―. En la herida de bala que había en el cuerpo del señor Shimura ¿viste algo raro en la sangre? –la susodicha puso la mano en su mentón en modo pensativo.

―Ahora que lo dices, sí. Si no me equivoco estaba coagulada ¿verdad?

―Exacto, eso solo quiere decir una cosa, el disparo se efectuó después que el señor Shimura ya estuviera muerto.

―Estaba tan concentrada en la herida y en otras cosas que no preste real atención a su sangre –dijo desganada―. Cometí un gran error. Gracias a que te diste cuenta seguramente ayudara en el caso, Sakura –dijo un poco triste por su despiste―. Lo agregare a la ficha y se los mandare a los detectives, ya que es una pista bastante importante ¿no lo crees? –Sakura asintió.

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En una oficina bastante atareada se encontraba un joven pelinegro con ambas manos en su cabeza, mientras apoyaba sus codos en el escritorio. Hacía un día entero que no volvía a su casa, y que prácticamente no dormía o comía algo decente. Estaba cansado, harto, con hambre y parecía que su cabeza iba a explotar en cualquier momento. "¿Por qué?", se preguntaba una y otra vez. Él era reconocido como uno de los mejores detectives, pero sin embargo no encontraba una respuesta. Esa misma tarde había recibido la ficha de la autopsia, y estaba más desconcertado que nunca. Mientras se encontraba con sus pensamientos yendo y viniendo, no escucho que alguien entraba, a su oficina que compartía con Shisui, que en ese momento se encontraba ayudando a un novato con un caso. La persona se adentró en el tumulto de papeles hasta lograr quedar al lado del escritorio del ojinegro.

―Hola –dijo una voz suave y dulce. Itachi se sobresaltó y se giró, y vio a una joven de cabello largo violáceo con ojos grisáceos. Era ni más ni nada menos que su esposa, que vestía un jean negro oscuro ajustado con unas botas largas, una chaqueta gris un poco larga y una chalina violeta.

―¡Azumi! –dijo sorprendido―. ¿Qué haces aquí? ¿Sucedió algo? –La joven negó y luego sonrió.

―Te traje algo para que comas –dijo con una sonrisa tendiéndole una bolsa con un táper que dentro tenía comida. El pelinegro sonrió. Le gustaba mucho cuando su esposa era así de amable con él.

―Gracias –dijo tomando la bolsa y dejándola sobre el escritorio―. Ahora en un rato comeré.

―Me parece bien. Debes cuidarte. Sé que es importante este caso, pero no puedes tomarte el lujo de descuidar tu salud, cariño –dijo en un tono de mamá oso. Itachi asintió. Se acercó y la tomo de la cintura.

―Te amo –dijo el pelinegro sobre su oído, eso provoco que la joven se estremeciera. Itachi la miro a los ojos, y ella se perdió en su mirada. Esos ojos negros, su mirada tan hipnótica. Desbordaba sensualidad pero a la vez dulzura, una combinación extraordinaria. Él se acercó y la beso con suavidad, mientras ella pasaba sus brazos alrededor de su cuello. Su beso era suave pero poco a poco comenzó a profundizarse. La lengua de Itachi recorría toda la boca de su esposa con pasión. La había extrañado mucho. El trabajo a veces lo consumía y eso provocaba que no pudiera ver a su familia. Pero en ese momento no importaba, estaban juntos y querían pasar un momento a solas. El joven había comenzado a bajar sus manos hacía sus caderas. Sin embargo, en ese momento alguien abrió bruscamente la puerta.

―¡Itachi! ¡Ya se me ocurrió la forma en que pudo morir Danzô! –dijo a todo pulmón Shisui, que al entrar se topó con esa imagen de dos amantes demostrándose amor. Itachi y su esposa se sobresaltaron y separaron rápidamente. Azumi estaba mirando para el suelo toda roja, mientras que su esposo miraba a Shisui levemente sonrojado―. Eh…uh…lo siento…creí…creí que estabas solo –dijo un poco avergonzado e incómodo.

―No pasa nada –dijo el joven pelinegro incómodo. Luego miro a su esposa que seguía con la cabeza gacha.

―Yo ya me voy –dijo Azumi levantando la cabeza y mirando a su marido. Pero cuando giro a mirar a Shisui se puso colorada una vez más ―. También traje comida para ti, Shisui. Ambos deben comer bien. –Shisui asintió con una sonrisa.

―Gracias…y lo siento nuevamente, no fue mi intención –dijo sonriendo nerviosamente.

―No hay problema, deben seguir trabajando. Confío en que van a ayudar a mi pequeño cuñado –dijo con una sonrisa a ambos jóvenes, ellos le devolvieron la sonrisa ―. Adiós, cariño –dijo dándole un beso en la mejilla a Itachi ―. Adiós, Shisui –dijo dándole palmaditas en el hombro. Es así que Azumi se retiró de la oficina dejando a los dos pelinegros a solas.

Shisui acerco una silla para sentarse junto a Itachi en su escritorio, para que mientras comían hablaran sobre la hipótesis que él tenía.

Una vez que el mayor de los jóvenes habló, Itachi medito un momento lo que había dicho.

―¿Realmente crees que pudo haber sido eso?

―No lo sé, pero es una posibilidad –dijo Shisui bastante convencido ―. Aunque en la autopsia no encontraron rastros de ello, pero quizá debieron buscar mejor ¿no crees? –Itachi asintió.

―Llamare al hospital para ver qué pueden hacer al respecto –dijo Itachi mientras tragaba lo último que le quedaba de comida.

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Recién había comenzado a anochecer y un joven pelinegro se acercaba a la puerta del hospital para poder entrar y que le revisen la muñeca.

Al entrar hablo con una enfermera en la recepción que le dijo que tomara asiento que en cualquier momento lo llamaban para ser atendido. Como era de esperarse toda mujer o chica que veía a Sasuke, se quedaba con la boca semiabierta. "¿Acaso soy al primer hombre que ven en sus vidas?", se preguntaba molesto. Tomo asiento al lado de una joven de unos 16 años y al otro lado había una chica de aproximadamente su edad. Ambas lo miraban sin disimular. El joven se apoyó sobre el respaldo cruzando los brazos y cerrando los ojos, no tenía ni ganas de mirarlas mal. Había pasado como media hora y poco a poco la gente se iba yendo y otra nueva se sentaba al lado del ojinegro, sin embargo, no cambiaron las miradas sobre él. Solo cambiaba cuando a su lado se sentaba algún hombre o niño pequeño. Después de esperar por otra media hora al fin lo llamaron. Al pararse, más miradas se posaron en él, sin contar lo roja que se puso la enfermera que lo llamo.

―P-Por…a-aquí –dijo nerviosa la enfermera mientras lo guiaba al consultorio. Cuando llegaron, Sasuke pudo notar varios "consultorios" divididos por cortinas, clásico de emergencia, era más práctico dividir así, además habría más lugar para los pacientes. La joven lo llevo hacía uno de ellos, dijo que pasara y cerro la cortina. Ahora debía esperar al doctor que lo atendería. Mientras tanto Sasuke tomo asiento en el extremo de la camilla.

Después de esperar unos 10 minutos entro la doctora mirando hacia otro lado, prácticamente no lo miro a la cara.

―Buenas noches, yo seré tu doctora el día de hoy. Mi nombre es Sakura Haruno –dijo mientras cerraba la cortina. Se giró, aun sin dirigirle la mirada, y miro el formulario que tenía. Sus ojos se abrieron de par en par cuando leyó el nombre "Sasuke Uchiha" en el papel. Levanto la vista y cruzo mirada con el joven pelinegro que la miraba sin comprender lo que sucedía. Era sábado ¿qué hacia ella ahí? Y peor aún ¡atendiéndolo a él! Interiormente Sasuke se golpeaba la cabeza ―. Sasuke, ¿qué haces aquí? –Sasuke no le respondió, solo la miró. Ella volvió su vista al formulario y leyó la razón de por qué el joven pelinegro había ido.

Una vez que había terminado de leer, siguió mirando el formulario intentando ordenar sus ideas. ¿Qué iba a hacer? Estaba nerviosa. Aún no estaba preparada para dirigirle la palabra. Sus dudas habían hecho estragos en ella. No sabía si podía confiar en él o qué, o si él estaba enojado o no.

Sasuke ya harto de Sakura suspiró. Solo quería irse lo más rápido de ahí, pero ella no ayudaba.

―Solo dame algo para el dolor y listo –dijo el pelinegro cansado. La joven lo miro. No, no podía dejar que se vaya así sin más. Ella era una médica y debía ayudarlo, no importaba sus sentimientos o dudas en ese momento. La última vez había sido muy cobarde, pero ya estaba. Se acercó y tomo su muñeca izquierda para revisarla.

―Debo revisarte primero –dijo intentando no sonar nerviosa. El ojinegro la miro. Ambos corazones latían con rapidez. A él le ponía nervioso el tacto y la cercanía, mientras que ella trataba de que no le temblaran las manos y estaba levemente sonrojada. Estar al lado del pelinegro la ponía muy nerviosa. Es ahí que se dio cuenta que por más que su cabeza la torture con la duda, seguía enamorada de ese chico. La joven comenzó a presionar en algunos lugares donde se notaba que le dolían, ya que éste hacía gesticulaciones de dolor. Una vez terminado, dejo su muñeca y lo miro ―. No es nada grave, solo que tu muñeca quedo sensible. Pero con un medicamento se te va a pasar –dijo agarrando una receta y anotando el nombre de un medicamento. Luego lo firmo, sello y se lo entrego ―. Con eso ya estarás mejor. Tómatelo cada 12 horas por cinco días –Sasuke tomo el papel y asintió. Bajo de la camilla y se fue. Sakura bajo la mirada. "¿Por qué actúo como una tonta?", pensó.

El joven fue a recepción para firmar que ya fue atendido. Mientras esperaba que le den el papel comenzó a meditar lo que había pasado hacía unos minutos. Estaba molesto, pero a la vez feliz de verla. Su cabeza era un remolino que amenazaba en volverlo loco en cualquier momento. Una vez que firmo se iba a dirigir a la salida, pero vio a alguien que le llamo la atención. Instintivamente se acercó y vio que estaba junto con Sakura, que parecía muy molesta. Inconscientemente sonrió.

―Te dije que en horas de trabajo no vengas –dijo la chica de pelo rosa. El joven que tenía enfrente se tornaba molesto.

―Te extrañe –dijo el pelirrojo. Sakura revoleo los ojos. Él ya se estaba poniendo insoportable, e incluso le estaba dando miedo su actitud posesiva de esos últimos días.

―Somos amigos y los amigos no se tiene que ver todos los días –soltó ella de improvisto. La mirada se Sasori se puso oscura y frunció el ceño.

―¿Por qué aún no lo entiendes? –dijo agarrando a Sakura de la muñeca con fuerza.

―S-Sasori, me duele. –Él no le prestó atención y se acercó más a ella ―. Yo te amo ¿es tan difícil de entender, Sakura?

Mientras tanto, Sasuke veía lo que sucedía bastante sorprendido. Odiaba a ese pelirrojo, y ahora que estaba lastimando a Sakura, aún más. Era irónico que ese mismo chico le haya dicho que solo lastimaba a la joven y que él era mejor para ella porque jamás la lastimaría. Irónicamente ahora el susodicho estaba lastimando a Sakura, literalmente. Lastimándola físicamente. Pero cuando vio que los ojos de Sakura se habían aguado del miedo que le producía Sasori y además ella era incapaz de lastimar a su amigo, el cuerpo de Sasuke se movió por sí solo, sin tiempo en pensar. Le dio un empujón con una mano en el pecho al pelirrojo para que soltara a la joven doctora.

Sasori cayó sentado al suelo de la fuerza con la que el pelinegro lo había empujado. Ambos jóvenes se miraron tan mal que daba miedo. Sakura se quedó sin habla al ver a Sasuke delante de ella, protegiéndola.

―¿Qué haces aquí? –dijo el joven que se levantaba del suelo. El ojinegro solo lo miraba. Sasori estallo en cólera y quiso golpear a Sasuke, pero éste lo esquivó y le dio un derechazo en la mandíbula que provoco que el pelirrojo nuevamente cayera al suelo, pero esta vez con sangre en la boca.

―¿Por qué no la dejas de molestar? –dijo Sasuke mirándolo con una furia asesina en los ojos. Sakura estaba helada, cuando se acercó al pelinegro para decirle que no siguiera, su amigo nuevamente se levantó, pero justo Sasuke se había girado a mirarla a ella. Es por esto, que el joven recibió un puñetazo de lleno en la mejilla, que provoco que su equilibrio flaqueara, pero aun así no cayó. Por su labio se deslizo una gota de sangre que enseguida limpio.

―¡Sasori! ¡¿Qué crees que haces?! –grito Sakura enfurecida. Había un par de enfermeras que estaban viendo lo sucedido con otras personas que eran pacientes, estaban todos impresionados.

―¡ÉL FUE EL QUE ME GOLPEO PRIMERO! –grito exaltado ―. Además era algo que tenía ganas hace mucho tiempo.

―¿Tanto te molesta que Sakura no te amé? –dijo Sasuke con veneno en sus palabras. Obviamente el joven no pensaba, no estaba usando su raciocinio. El pelirrojo hirvió de furia por ese comentario. No aguanto más y se lanzó hacía el ojinegro. Sasuke empujo levemente a Sakura para que no recibiera ningún golpe de Sasori. Y es así que comenzó una lluvia de puñetazos entre ambos jóvenes. Estaban descargando toda su furia que se tenían mutuamente. Sakura los llamaba para intentar tranquilizarlos, al querer acercarse una doctora la tomo de la muñeca y le dijo que no se acercara, que ya habían llamado a la policía y a seguridad.

Dos hombres bastante corpulentos aparecieron y separaron a los chicos.

―¡Ya basta! –decía uno de seguridad que tenía agarrado fuertemente a Sasori. Él se movía como loco para que lo soltaran, mientras que a Sasuke lo tenían bien agarrado pero no intentaba escapar.

―¡Te odio, Sasuke Uchiha! –grito el joven.

―TCH…

Sasori miro a Sakura, mientras ella miraba a Sasuke con preocupación. "¡Lastimó a su amigo y aun así se preocupa por él!", pensó apretando la mandíbula que estaba muy lastimada. Aprovecho el descuido del de seguridad y se lanzó para pegarle nuevamente al pelinegro. Éste lo miro y se soltó del agarre y paro en seco el puñetazo con su palma.

―Mejor olvídalo –dijo Sasuke con la palma alzada con el puño de Sasori. Movió levemente esa mano y empujo a Sasori, produciendo que él se cayera sentado al suelo. Inmediatamente los de seguridad los agarraron nuevamente, y al llegar la policía los esposaron. Lentamente fueron conducidos a la comisaría.

Sakura se quedó congelada, si no hubiera sido porque la doctora y otro doctor la agarraron, ella se hubiera metido en el medio para pegarle un puñetazo a cada uno. ¿Cómo iban a pelearse así? Ambos jóvenes se fueron muy mal heridos, excepto Sasuke, ya que no se encontraba tan mal. Pero ¡por favor! Sasori estaba sangrando por todo el rostro, sus ojos hinchados y morados, sus mejillas muy violeta y roja. En conclusión, el pelinegro se había desquitado. El pelirrojo parecía una bolsa de box. Sasuke tenía sangre en el labio y en los nudillos tenía sangre también pero no suya exactamente. O el ojinegro tenía mucha resistencia o Sasori pegaba despacio.

Inmediatamente Sakura fue a cambiarse para ir a la comisaría para saber cómo estaban y en lo posible tratar sus heridas, en especial la muñeca de Sasuke que la tenía preocupada. Por desgracia, él había golpeado varias veces con su muñeca lastimada y eso le preocupaba a la joven. En el camino se encontró con Tsunade que la freno.

―Estoy apurada –dijo Sakura un poco inquieta. Su jefa la observo.

―Tú no irás a ninguna parte, Sakura. Esos jóvenes se pelearon por ti ¿encuentras correcto ir a verlos cuando es posible que se vuelvan a pelear? –dijo en un tono tranquilo. La joven se sorprendió, pero tenía razón. Sasori y Sasuke se habían peleado por culpa de ella, y era muy probable que si ella iba para allá, todo iba a empeorar. Bajo la mirada con tristeza. Tsunade puso su mano en su hombro ―. Tranquila, todo saldrá bien.

Continuara...


Hola! ¿Cómo los trata la vida? :v

Solo quiero decir una cosa, chicas, las que me tienen en face y las que etiquete en el adelanto del este cap ¿en serio creyeron que Sasuke o Sakura decían "Te amo" o "Te extraño"? Ustedes solitas se inventaron todo XD Yo ni siquiera puse quién decía cada dialogo, saben como soy con eso, me gusta trollear a mis amadas lectoras XD Ok, eso sono bien malo jajaja. Saben que las amooo! 3 Eso demuestra una cosa, no hagan conjeturas antes de tiempo :v jajajaja

Ojala les haya gustado el cap, porque a mi me encanto! Amo esa parte de Sasuke todo protector *w*

Para las que no saben, escribí un nuevo one-shot! Se llama "Amor Prohibido" 7u7 Las invito a leerlo y comentar qué les pareció...obvio también espero sus comentarios relacionado con este cap ^^

Nos vemos en el próximo capítulo!

~FenixCarmesi~