Capítulo 19
"El momento correcto para empezar no es mañana o la próxima semana, sino ahora."
-Arnold Joseph Toynbee.
Ya era domingo al mediodía. Las calles se encontraban muy iluminadas por el sol, pero la humedad que había levantado el calor hacía que sea un día muy frio. Por las calles se veían gorros y bufandas de lana. Y en la comisaría no era la excepción. En los lugares en donde se abrían las puertas constantemente se sentía el gélido ambiente. En las celdas era en donde más se sentía la baja temperatura, pero ¿los policías qué podían hacer? Las instalaciones eran esas, y las mismas personas se habían buscado quedar encerradas.
Un joven pelinegro se encontraba muerto de frio sentado en el suelo, helado, esperando que lo sacaran de ahí. Anteriormente sentía frío, pero las horas pasaron y se comenzó a sentir más aún. Interiormente maldecía tanto a Sasori como a su abogado. En ese momento llego un policía que lo llamo.
―Uchiha ya te puedes ir –dijo abriendo la reja. Sasuke se levantó de un salto y salió―. El detective Shisui Uchiha dijo que debes ir a su oficina ahora –dijo comenzando a caminar. El ojinegro lo siguió―. Te llevaré –informo.
Una vez llegados a la oficina, el uniformado toco una, dos y tres veces la puerta. Nada. Volvió a tocar. Nada. Preocupado, entro.
―¿Señor Uchiha? –pregunto mirando para ambos lados. A la izquierda estaba el escritorio del detective. Era un lio de papeles desparramados por todos lados y sobre ellos se encontraba un joven de cabello alborotado durmiendo con los brazos extendidos por el escritorio, mientras permanecía sentado en su silla. Una posición demasiado incomoda, aunque no lo pareciese. El policía se acercó más―. ¿Señor Shisui? –pregunto tocándole un brazo. El pelinegro se levantó de repente tirando algunos informes y hojas en el proceso. Se había sorprendido y asustado.
―¡¿Qué, qué, qué?! –pregunto mirando para todos lados con los ojos entre abiertos y los brazos levantados como si de un arresto se tratase.
―¿Está bien, señor? –Shisui fijo la mirada en el hombre que tenía delante. Tardo, pero logro definirlo―. Siento haberlo despertado.
―Claro que estoy bien, no estaba durmiendo ni nada por el estilo –dijo en tono de broma refregándose los ojos.
Una vez que Shisui se despabilo y fue en busca de café, al fin se sentó en su escritorio, donde Sasuke lo esperaba. Tomo un sorbo del líquido caliente y por fin hablo.
―¿Cómo te encuentras?
―Como puedo –contesto un poco cansado. Luego bostezo. Shisui sonrió.
―Tu tampoco dormiste nada ¿eh? –dijo suspirando―. En fin, voy a ir al grano –dijo muy seriamente. Parecía que todo el sueño y cansancio se le había ido de golpe, eso puso nervioso al menor de los Uchiha―. Itachi me pidió especialmente que me quedara, así él podía ir a dormir aunque sea un poco, y quedarse tranquilo. La razón de que me encontraras durmiendo es porque tu hermano y yo estuvimos toda la noche en la comisaría para asegurarnos que, dentro de lo posible, estuvieras bien. ―Tomo un sorbo de café nuevamente, para luego continuar―. Él creía que te iban a liberar más tarde, pero ante la duda me pidió quedarme. Obito llego justo después de que él se fuera. Mientras estuvimos aquí averiguamos un par de cosas muy interesante del amigo de Sakura –dijo para luego detallar más profundamente lo que habían encontrado.
Una vez contado todo, Sasuke se quedó meditando ¿tan así era el asunto? Shisui lo miró por un rato largo. Viendo que su pequeño primo no abría la boca, decidió volver a tomar la palabra.
―¿Tu muñeca cómo está? ¿Quieres esperar a Itachi para ir al hospital?
―No hace falta que lo espere. Puedo ir solo –dijo un poco ofendido. Ya no era un niño de 7 años que necesitaba siempre a su hermano mayor. Aunque dada las circunstancias, gracias a ese hermano mayor era que él no estaba preso. El detective le dedico una mirada, un poco acusadora. Sasuke se sintió mal. No era que no quería ir con Itachi, pero sentía que lo estaba decepcionando y cansando. Su hermano mayor estaba pasando por un momento que ni él mismo podía imaginar. Una esposa, un hijo, y un hermano…Un hermano que pareciera que aun necesitaba su ayuda. Se sentía de lo peor, como si fuera una garrapata que consumía la vida de Itachi. Él tenía una familia a la cual mantener, pero por preocuparse por su pequeño hermano, la estaba dejando de lado. Y eso a Sasuke le molestaba, no porque no quería su ayuda, sino que sentía que cada día complicaba más y más la vida de su hermano mayor.
―No eres una carga para Itachi –soltó Shisui como si estuviera leyendo los pensamientos del joven que tenía en frente. Sasuke solo lo observo y asintió―. Tú eres muy importante para él, y solo quiere lo mejor para ti, al igual que yo. Te queremos Sasuke, deja de preocuparte por ello –dijo con una sonrisa cálida. Por alguna razón las palabras de su primo lo tranquilizaron. Quizá no eran primos literalmente, eran familiares lejanos, pero era como si fuesen cercanos. Eran como primos. La habilidad de Shisui de que todo pareciera sencillo, y sin complicaciones era increíble. Esa era una de las razones de por qué era tan cercano a Sasuke e Itachi. Esos dos jóvenes siempre andaban angustiados y con demasiadas cosas en la cabeza, pero Shisui siempre le ponía buena cara a todo. Con su sonrisa. Con su entusiasmo. Con su buen humor. Aquello provocaba bienestar en esos dos chicos con corazones difíciles y, a veces, oscuros y amargados.
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Ya estaba anocheciendo, y dos jóvenes estaban entrando a un hospital. Se acercaron a la recepción para que los atendieran.
Una vez hecho todo el papeleo, les pidieron que tomen asiento. Todas las mujeres del lugar cuchichiaban entre ellas, e incluso largaban suspiros al mirarlos. Y como no. Era raro ver a dos chicos extremadamente guapos al mismo tiempo ¡y juntos! Era una oportunidad que ninguna deseaba perderse. Al mirarlos a los ojos, se perdieron. Esos ojos negros profundos, parecieran que te consumirían. Más de una deseaba perderse en ellos para siempre.
Los dos se sentaron a esperar que los llamaran. Se encontraban más callados de lo normal. El mayor de ellos no le dirigía la palabra a su hermano menor. Desde que Itachi volvió a la comisaría y vio a Sasuke, solo abrió la boca en momentos que fuese necesario. Sasuke se sentía un tanto incomodo, al fin y al cabo le hizo caso a Shisui. Espero a que regresara Itachi. Quizá lo hizo porque se sentía más seguro con él. Quizá simplemente no quería ir solo. Quizá pensaba que si lo esperaba, su hermano no se iba a enojar. O simplemente lo quería hacer feliz…Sea cual sea la razón, estaban ahí. Lo malo de todo aquello no era estar en el mismo hospital en el cual se lo habían llevado a rastras a la comisaría, sino que era un lugar caro. Si él pudiese trabajar no tendría problema en pagarlo, pero así no era. Nadie lo quería contratar, y no los culpaba. ¿Quién querría contratar a un acusado de homicidio? La realidad era que Itachi estaba absorbiendo TODOS sus gastos, incluidos el alquiler, cuentas, comida, hospital, gasolina. Sabía que para su hermano era muy difícil llevar dinero para ambas casas, así que era consciente de que Shisui estaba ayudando. Y que el mismo Itachi había prometido pagárselo en cuanto pudiera. Y aun peor, también pagaba a su abogado, si es que éste se hubiese dejado pagar. Obito se había negado a cobrarle a Itachi o Sasuke, al fin y al cabo eran familia. Era como si ellos fuesen los sobrinos, y él los amaba.
Una vez que llamaron a su hermano menor, Itachi se quedó sentado en la recepción. Era un hermano sobreprotector, pero sabía que Sasuke podía entrar solo. Mientras Sasuke se iba con la enfermera, Itachi miro para la derecha y vio una enfermera que reconoció en seguida. Se trataba de Hinata. Ella al ver a Sasuke dejo unos informes y salió disparada para la dirección contraria. Algo le decía que tendría algo que ver con Sakura, pero no le dio importancia a aquello.
Después de un tiempo de esperar, aparece una joven que se comenzó a acercar a Itachi. Como si leyera sus intenciones, instintivamente paso su mano izquierda por su cabello, y la chica paro en seco al ver su mano. Un anillo. Al hacer ese movimiento dejo en claro que estaba casado. Resoplo y se marchó. El joven detective no pudo evitar sonreír. Siempre era lo mismo. Las mujeres se hacían las interesantes y valientes al acercarse a él, pero cuando veían su anillo salían disparadas. Aunque se creyó con suerte esa vez. Muchas de igual manera se acercan e intentan entablar una conversación, sabiendo que él estaba casado, como queriendo que él fuese infiel. Al ver que él no les prestaba atención, le decían algunas cosas ofensivas y se iban. No todas, pero si la mayoría.
Al llegar Sasuke a su lado, se levantó. Lo miro a los ojos. Sus oscuras pupilas chocaron con las suyas. Sabía que su hermano menor no era alguien que hablara mucho, por eso siempre decidía mirarlo cuando no lo entendía. Esa vez pudo notar la preocupación en ellos. Preocupación de que él estuviera molesto. Sonrió. Con el dedo índice y medio pico su frente. Sasuke hizo una mueca. Su hermano mayor siempre hacía eso.
―Lo siento, Sasuke –dijo. Al quitar sus dedos puso sus ambas manos sobre los hombros de su pequeño hermano―. Mi intención no era que te preocuparas y pensaras que estoy enojado. Solo estoy cansado, pero no estoy enojado contigo. –Sasuke asintió con una mueca, dando a entender que Itachi estaba equivocado, que por su cabeza no pasaba aquello. Pero se sintió aliviado. Sintió que con esas simples palabras se le había quitado un peso de encima. Una mochila que estaba por tirarlo al suelo y obligarlo a arrastrarse.
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Una joven de cabello rosa se encontraba en el autobús yendo al hospital lo más rápido que podía. Hacía un par de minutos que Hinata la había llamado informándole que Sasuke se encontraba en el hospital junto con Itachi. Ella no perdió el tiempo y se cambió, ya que estaba con ropa sport. Se puso un jean azul marino ajustado, unas zapatillas, una chaqueta de cuerina marrón oscuro, una chalina bordo y su gorro de lana negra; y salió disparada. Esa era la mejor oportunidad para que de una vez por todas dejar todo claro. Debía decirle lo que sentía. Era el momento indicado. No mañana. No otro día. Era ese el día. No le importaba si estaba Itachi o no. Quizá se sentía un poco abrumada en pensar que estaría él, pero debía hacerlo, mientras tenía las agallas. Sus piernas habían comenzado a temblar mientras estaba sentada en el bus. Sintió un nudo en su garganta. "Se terminara todo", pensó. Sonrió con amargura. "¿Cómo puede terminar algo que jamás empezó?", se cuestionó tristemente. Suspiró, le salió un suspiro ronco, casi sonaba a lamento. Se sentía inerme, pero debía continuar adelante. Ya no había marcha atrás. Ya no podía arrepentiste.
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Sasuke e Itachi estaban saliendo del hospital sin medir palabras, y se dirigían al auto, pero aún estaban en los establecimientos del hospital, ya que antes de llegar a la parte de la vereda, por decirlo de alguna manera, se encontraba el pavimento en donde por lo general paraban las ambulancias y a ambos costados a un par de metros había una banca hecha de sementó que muchas personas usaban para esperar a sus familiares o los mismos médicos las usaban. Cada uno estaba sumido en sus pensamientos, sin prestarse atención mutuamente. Es por esa misma razón que no se dieron cuenta que un poco más delante de ellos estaba una joven mirándolos. Itachi miraba para otro lado y Sasuke levemente para abajo.
Al mirar derecho y llegar a donde ella estaba, pararon en seco. Sasuke levanto la mirada y sus ojos chocaron. Sakura sintió que su corazón dio un vuelco y había comenzado a latir frenéticamente, y sus manos sudaron. Itachi los observo.
―Te esperare por allá –le dijo a su hermano, que asintió levemente sin dirigirle la mirada. Itachi se fue a sentar a la banca y los miraba, pero no escuchaba.
Sakura tomo aire, pero al expulsarlo, largo un quejido. El pelinegro no entendía qué sucedía.
―¡Eres un idiota! –le dijo la pelirrosa frunciendo el ceño. Sasuke levanto una ceja. Sakura cerró los ojos con fuerza. "Hazlo, lo hiciste una vez, puede hacerlo de nuevo", se dijo a sí misma. Levanto su mano, temblando levemente, y le dio una cachetada. Fue un sonido muy fuerte, que logro girarle el rostro al ojinegro, que se quedó helado. Esperaba cualquier cosa, menos un golpe. Era increíble que las mujeres eran capaces de arrodillarse ante él. Ninguna jamás se animaría a decirle idiota, y mucho menos pegarle. Pero la chica que tenía enfrente lo había golpeado no solo una, sino dos veces. Era una mujer realmente increíble. Su mejilla había quedado roja por el impacto. Itachi observaba boquiabierto la escena.
Sasuke volvió su mirada hacia ella.
―¿Y eso por qué fue? –pregunto molesto. No entendía la actitud de ella. Él la había protegido, debería ser un poco más agradecida para su observación. Los ojos verdes de Sakura se habían aguado. ¡Ahora sí que no entendía nada!
―¡Pudo haberte lastimado! ¡Eres un grandísimo idiota! –dijo exaltada. Sasuke se había quedado sin habla, y solo la miraba―. Sé que yo soy la tonta en todo esto. No debí haberte metido en este lio. Sé que lo único que hago es hacerte sufrir, pero no es mi intención. Yo…yo solo quiero que seas feliz. Pero sé que esa felicidad no está conmigo –dijo mientras miraba para abajo intentando que sus lágrimas no salgan. Respiro hondo una vez más para luego mirarlo―. Perdóname por no haber creído en ti y en tu inocencia. Siento haberte hecho sufrir y confundirte.
―¿Solo viniste a decirme eso? –pregunto con un bufido. Debía ser una broma. Para él era algo muy tonto lo que estaba haciendo Sakura. Por más que fuese real que él estaba triste porque se veía que ella no confiaba en él, pero tampoco era para que lo intercepte de esa forma.
―No –dijo mientras una lagrima recorría su mejilla. Sasuke sintió que su corazón se detuvo. ¿Por qué estaba llorando? Sintió que algo estaba mal―. Vine a decirte que ya no te molestare más. Ya no me meteré en tu vida. Ya no tendrás que sufrir por mi culpa –dijo ahogando un gemido de dolor. Lo había dicho, al fin había podido decirle a Sasuke aquello, y sobre todo, le había dicho que ya no sufriría por su culpa. Sakura se dio la vuelta y comenzó a marcharse, mientras que el pelinegro procesaba con suma lentitud lo que le había dicho. "¿Qué diablos fue eso?", pensó mientras veía a Sakura alejarse. Su ritmo cardiaco había comenzó a aumentar, y se le formo un nudo en la garganta. Si la dejaba ir se terminaba todo. Si la dejaba ir no solucionaría nada. Si la dejaba ir nada tendría sentido. Y sobre todo, si la dejaba ir, su mundo se haría pedazos. Por instinto miro a su hermano. Itachi lo observo muy seriamente y negó con la cabeza, para luego hacerle una mueca. Lo comprendió. Su hermano mayor con ese simple gesto le dio a entender algo. Su orgullo. Le estaba diciendo que deje su maldito orgullo a un lado, porque si no perdería a esa mujer. A esa mujer molesta que le arruinaba los días, pero a la vez los iluminaba. A esa chica por la que había sufrido, que le quitaba el sueño, lo confundía, lo irritaba, lo hacía ponerse celoso, pero sobre todas las cosas y la más importante, que al fin lo comprendió, que amaba. Amaba a Sakura. Amaba su sonrisa. Amaba su voz. Amaba su forma de ser. Y amaba amarla. Entendió que ese sentimiento jamás se había ido de su ser, pero su propio orgullo lo había ocultado, pero al verla irse, desapareció. Supo que él deseaba estar a su lado, aunque eso significase dejar expuesto su corazón, e incluso correr el riesgo de que se lo rompa. Pero esa era su decisión y la elegía. La elegía a ella.
Miro nuevamente y no la vio. Troto hasta tener una vista ampliada de la calle, y la vio. Estaba como a media cuadra de distancia con la mirada gacha. Respiro profundo. "Has a un lado tu orgullo, Sasuke", se dijo a sí mismo. Corrió. No debía arrepentirse. No debía dudar.
Sakura estaba tan sumida en sus pensamientos que no lo escucho, no lo vio venir. El pelinegro llego hasta donde se encontraba, con una mano tomo su muñeca, y la atrajo hasta él, mientras que con la otra rodeo su cintura. Cerro sus ojos y poso sus labios en los de ella en un beso dulce. La pelirrosa abrió los ojos como platos. Debía ser un sueño ¿veía bien? ¿Ese era Sasuke? Y… ¡¿La estaba besando?! Lentamente el ojinegro se alejó y la miro. Sakura estaba sonrojada y atónita.
―Sa-Sa…Sasuke… -dijo sin comprender qué hacía el pelinegro ahí.
―Correré el riesgo.
―¿Eh?... –dijo la joven apenas audible y sin comprender ¿era todo una broma? Él acercó su rostro al de Sakura, mientras ella lo alejaba levemente por la vergüenza.
―Correré el riesgo una vez más –dijo. Antes de que la ella dijera algo, Sasuke volvió a besarla, pero esta vez con más intensidad. El corazón de Sakura golpeaba su pecho con fervor y sus labios temblaban. Jamás hubiera imaginado que él la besaría, no después de todo lo que había pasado. El ojinegro soltó su muñeca, así iba a poder agarrar su cintura con ambas manos. Sasuke quiso comenzar a profundizar el beso. Quería entrar en su boca. Empezó a intentar pasar su lengua hasta la cavidad de la pelirrosa. Cuando ella al fin cayó de todo lo que estaba pasando, cerró sus ojos y se dejó guiar. Rodeo el cuello de Sasuke y abrió la boca. En el interior de ambos algo se encendió. El fuego que una vez existió comenzó a quemarlos. Sus lenguas comenzaron un juego de quién recorría mayor rango de la boca del otro. Esos labios. Esa lengua. Sasuke ahí entendió cuanto la había extrañado, y se lamentó haberla rechazado en una ocasión. Pero eso ya no importaba, ya estaban ahí. Juntos. Y no pensaba arrepentirse. No esta vez.
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Era la tarde, el día anterior había quedado todo arreglado con Sakura. Sasuke se encontraba conduciendo por la autopista para volver a su casa. Se encontraba feliz, aunque su rostro no lo transmitía. Hacía demasiados años que no sentía la tranquilidad que sentía en ese momento. No había podido hablar mucho con ella el día anterior. Pero eso no importaba. Lo esencial eran sus sentimientos, que al fin había podido expresar, de cierta manera.
Él estaba volviendo del juzgado. Faltaba poco para el juicio y lo habían llamado a declarar. Nada del otro mundo. Se sintió un poco nervioso, pero lo supo manejar. Delante de él a la derecha iba un camión con acoplado. Llevaba unos fierros de unos 3 centímetros de ancho. Miro para su izquierda y vio a un auto. El joven que iba arriba lo miro. Sasuke se sorprendió al ver quién era esa persona. Se trataba de Sasori. Pero intento no darle mucha vuelta al asunto y siguió manejando sin dedicarle ninguna mirada, no valía la pena. El pelirrojo acelero. En ese preciso momento el camionero hizo una maniobra brusca y provoco que el camión cayera, ocupando todo el pavimento. Los fierros se soltaron, cayendo al suelo. Sasuke abrió los ojos como platos. Ya no tenía tiempo de detenerse. Supo en ese instante que iba a chocar contra el auto de Sasori, y que el pelirrojo iba a quedar aplastado entre el camión y su auto. Y probablemente fallecería. Por alguna razón no quiso ni imaginar el llanto que produciría en Sakura la muerte de su amigo, por más que él lo odiase.
Sasuke puso el auto en cuarta y avanzo rápidamente hasta quedar delante del pelirrojo y con un volantazo puso su auto de costado para intentar que el choque sea un poco más leve. Literalmente se estrelló contra el acoplado del camión. Su cuerpo se sacudió hacia los costados y hacia delante en donde había salido la bolsa de aire, y luego, sintió como el auto de Sasori se estampo contra el suyo. Provocando que Sasuke quedara casi aplastado. Pero eso sería lo más leve. Sasuke levanto la vista y vio como dos fierros atravesaban el cristal delantero y se clavaban en su hombro y en su riñón. Largo un grito ahogado, habían traspasado mucho su cuerpo. El pelinegro miro el que tenía en el hombro derecho, con su mano izquierda, temblando, lo agarro y quiso tirar, debía sacarlo. Un gemido de dolor se apodero de su garganta y dejo caer su mano en su regazo. No podía hacerlo. El otro fierro que estaba en su lado izquierdo ni siquiera pensó en sacarlo, ya que lo sentía más profundo. Sus ojos comenzaron a brillar. La sangre recorría todo su cuerpo y apenas podía distinguir el color de su pantalón y remera. Un charco del líquido había inundado sus zapatos. Su ritmo cardiaco comenzó a aumentar. Su presión había bajado. Sentía como su cuerpo se entumecía. Iba a morir. Lo sabía. Su vida paso delante de sus ojos. Él no se consideraba un hombre lleno de sueños, o que imaginaba casarse, pero estando en esa situación lo fue. Deseo tener un poco más de tiempo. Poder decirle a Sakura que la amaba. Poder agradecerle a su hermano todo lo que había hecho por él, decirle que fue como un padre y que lo amaba. Quería decirle 'estaré con mamá, no te preocupes, cuida de tu familia', pero el tiempo no lo permitía. Sus ojos comenzaron a cerrarse. "Por favor, cuida de Sakura", pensó, justo cuando su corazón sufrió una arritmia y su cuerpo convulsiono levemente. Y poco a poco su respiración comenzó a debilitarse.
Continuara...
Solo voy a decir algo...NO ME ARREPIENTO DE NADA! XD
¿Les gusto el cap? hasgjhags ya creo que no XD En fin, hoy lo traigo antes el capítulo a pedido de una de mis lectoras, Rossy, acá está el cap...ahora arrepiéntete :v jajajaj. A otra de mis lectoras le había dicho que dentro de 15 días actualizaba, pero al final acá esta Ale :v
A partir de ahora voy a contestar los review por acá, al menos lo que no tienen cuenta en fanfiction ^^
Juvia: Me escribiste en el cap 17, pero no te respondí por acá XD Muchas gracias por leer y comentar :)
Lottie: Antes que nada, gracias por leer y comentar. Aunque presiento que sos Juvia...decime si me equivoco XD Lo del asesino aun falta para saberlo, pero te aseguro que se sabrá, paciencia :) ¿Será Sasori? Quien sabe...habrá que ver que dice la escritora...ahh, yo soy la escritora :v jashgjhs.
Guest: Gracias por leer y comentar! :) Y acá estuvieron juntos...lastima que los separe lalala. No me arrepiento de nada :v
Gloria Moreno: Hola! Hace mucho que no hablo con vos XD Ya te creí desaparecida jaja. Vamos a ver si después de esto seguís diciendo que soy genial jkshkajs, pero si, soy genial (? jajajaj XD Broma...Gracias por leer y comentar!
BUENO, espero que sigan comentando y leyendo la historia :)
Saludos!
~FenixCarmesi~
