Naruto ©Copyright Masashi Kishimoto.-Todos los derechos reservados

El beso de plata. Copyright Annette Curtis Klause. (Historia Original).

Battle Born. Copyright ScarFake. (Adaptación).

/!\ No tienen mucha relación los personajes del libro, con los personajes del Fanfic, básicamente porque las personalidades no coincidían. Por esto, no es recomendable leer el libro para adelantar. No van a entender nada.

/!\Hizashi Hyūga está vivo, (el papá de Neji).

/!\Alternative Universe (AU).

»Extensión: 3.826 palabras.

»Estructurα: Long fic.

»Clαim: Neji / Tenten.

»Rαted: k+ (De momento).


2.1 Neji:

". . . Once upon a time there was a part of me I shared
Years before they took away the part of me that cared. . ."


Neji salió de la biblioteca temprano. No le encontró sentido a estar ahí sentado sin hacer nada excepto mirar la pared, la ventana, el reloj; todo menos escribir. Su hoja del cuaderno se había convertido en una cantidad impresionante de falsos comienzos. A este paso, no tendría nada para mostrarle a Kakashi-sensei durante la sesión de crítica de mañana. Bufó y negó con la cabeza, no podía concentrarse, no con la situación que afrontaba, pero debía mantener su imagen, para éste momento hasta eso se le hacía difícil.

Quiero escribir sobre mi padre, pensó; pero todo parecía tan vulgar y lo sabía. Quería escribir algo importante para escupirle a la muerte en la cara, quería vengarse por todos los vástagos que había dejado en la tierra, que al igual que él no le encontraban lógica a lo que les sucedía. El problema era que no quería que la Kakashi-sensei se enterara de lo de su padre. No quería que dijera: "Pobre niño", o algo terrible sobre el destino que Dios nos tiene preparado, como la vecina, de manera que resultaría siendo algo no muy honesto y la poesía deshonesta no funciona. Además de que lo odiaba, porque no quería culpar a nadie de lo que le sucedía, aunque culpar a alguien más siempre era efectivo. El problema es que no puedo escribir nada más si no puedo escribir sobre papá, pensó. ¡Él es lo más importante! ¡Dios! Realmente estoy descuidando el colegio. Esto del estudio independiente era lo más parecido a la clase perfecta, pero si continuaba así sería un desperdicio del trimestre. No me puede ir mal en mis estudios, pensó, ya papá tiene suficientes preocupaciones.

—¡Maldita sea!— gruñó entre dientes mientras peleaba con su casillero. Tomó una gran respiración, odiaba esa cosa porque siempre se atascaba y deseaba con todas sus fuerzas patearlo; sin embargo, sólo se quedó mirándolo.

—No se derretirá no importa cuánto lo mires— le dijo una voz a su lado.

—¡Lee!— Alzó sólo un poco el tono de voz por la impresión. —No te sentí llegar.

—Debes andar en silencio cuando faltas a tantas clases como yo.

—¿Otra vez?— Siempre hablaba sobre vivir la vida, comprendía muy bien el hecho de que no le gustase gastar su juventud entre cuatro paredes, no cuando para el de cabello negro, no había nada mejor que correr al aire libre.

—¿Para qué? De todas formas me mudaré—. Se alzó de hombros restándole importancia. Ciertamente el toque rebelde que había florecido en él en el momento en que su padre había enfermado había sido una forma de ahorrarle trabajo preocupándose de él también, aunque suponía que tendría que haberlo adivinado, nunca se lo dijo. —Justo en la mitad del semestre y empezaré en otro sitio justo en la mitad del semestre. Para eso espero hasta después de Navidad. De cualquier modo, valió la pena ver cómo usabas tu visión de rayos X—. Neji no sonrió, se sentía triste y arqueó una ceja mientras observaba a Lee descifrar la cerradura del casillero. ¿Quién le daría razones para ocupar la mente cuando Lee ya no estuviera? ¿Quién más ignoraría de manera descarada su petición de paz y silencio y lo obligaría a ir a una fiesta?

—Ven al baño conmigo— le dijo Lee mientras ponía sus libros dentro del casillero y sacaba su almuerzo—. Estamos en medio de dos turnos de manera que hasta podremos respirar adentro—buscaron el que estaba más cerca de la cafetería. No era moda adquirida, siempre que querían hablar de algo se refugiaban en los baños.

—Siento mucho lo de ayer— Se disculpó atravesando las puertas giratorias. Neji arqueó una ceja esperando entender a lo que se refería. —Supongo que Hanabi-chan te ha contado que me mudaré, lo di por sentado, es por eso que lo mencioné hace un rato…

—No hay por qué disculparse— dijo Neji ocultando su asombro. Se pararon frente al espejo y Lee lavó sus manos. Neji por el contrario de inmediato le dio la espalda a su reflejo y se cruzó de brazos apoyándose en el lavadero.

—Uno pensaría que ya habrían reemplazado estos benditos espejos— mencionó en un tono divertido—. Están todos rajados.

Finalmente dejo de jugar con el agua y miró de frente a Neji, quien vio su rostro cambiar súbitamente. Ay, Dios… pensó. —Neji, no quiero mudarme—. Susurró bajando la mirada—. No tendré amigos, me tocará empezar de nuevo… Nadie me aceptará, los dos lo sabemos— las esperanzas de Neji se derrumbaron. Pensó que iban a hablar de sobre él, que por un momento le daría su apoyo y no al revés. Tragó saliva y negó con la cabeza para posar una mano en el hombro de su amigo y sofocó un "Ya, ya". Está perdido. En silencio pensó, ¿Cómo te puedo ayudar si tampoco me puedo ayudar a mí mismo? Esto es increíble. Tragó el nudo en su garganta, se sentía furioso por ser tan egoísta cuando su amigo sufría, pero es que necesitaba que alguien por un solo jodido momento se pusiera en su lugar y le ayudara a dejar de llorar. Frunció el ceño y quitó su mano.

—Lo siento— dijo Lee con voz entrecortada después de un momento -. No tengo derecho a sentirme así. Yo solamente me mudo, pero tú… - lloró de nuevo. Rodó los ojos, no puede decirlo, pensó Neji. Ambos sabemos lo que quiere decir, pero no es capaz. No quiero tu pesar, pensó, y casi deja a su amigo llorando en el baño, pero se contuvo. Hace un segundo era lo que quería y ahora ya no, no se entendía se estresaba y ahogaba en su miseria. Lee sí lo apreciaba y no era su culpa que la gente no supiera cómo hablar acerca de la muerte. Ni papá, ni los vecinos, ni mi tío. El compañero de la muerte es el silencio. La emotividad de su amigo superó la frustración. Y cedió a la justificación de otra persona antes que a la propia.

—Tú sabes que siempre me puedes contar lo que sientes. Generalmente nadie, y eso me incluye a mí, te puede detener—. A pesar de que el mensaje era claro y amigable, salió igual de amargo que cada palabra que pronunciaba.

—Es que me siento tan egoísta—. Siempre lo has sido, pensó; pero nunca a propósito. Así era Lee. Neji podía contar con eso. Sacudió suavemente a su amigo. —Te voy a extrañar tanto, Neji.

Reticente cedió ante un abrazo que no estaba muy seguro de querer dar, pero que sabía necesitaba muy en el fondo. Necesitaba una muestra de cariño mínima. Era extraño que se dejase ver tan humano, pero le daba igual en ese momento, su amigo lo requería cerca. Después de que sus padres se fueron, siempre sintió miedo de desaparecer para siempre. Al menos eso fue lo que Neji dedujo al observarlo. Tendremos otra cosa en común, pensó Neji. Había amargura en este pensamiento. Este era el momento en que podía aprovechar. Yo también estoy asustado, se preparó para decir, tengo miedo porque mi padre se va a morir, y si no soy yo, nadie lo llorará y probablemente yo lo llore por siempre y yo estaré sola porque tú también te vas. Sin embargo, en ese momento sonó una campana en algún lado y el almuerzo empezaba. Perfecto, completamente sarcástico fue su pensamiento antes de que las puertas se abrieron y un grupo de niños entró intempestivamente distribuyendo cigarrillos. Neji casi empujó a lee, el cual sólo se apresuró a mojarse la cara para eliminar los rastros de lágrimas. Un tipo de cabello castaño y con exceso de maquillaje, porque tenía las mejillas pintadas con labial al parecer, se quedó mirándolas con el cigarrillo encendido y sosteniéndolo en una mano cuidadosamente acomodada.

—¿Acaso ustedes son raros?— preguntó en son de burla.

—Cállate, Inuzuka—. Espetó Lee parándose frente al castaño intentando de esa manera proteger a su amigo— ¿Sabes? podrías quebrarte la muñeca al sostener así el cigarrillo— y Neji sintió que lo sacaban del baño. Las cosas volvían a su normalidad.

En la cafetería se sentaron en la mesa de siempre, cerca de la puerta trasera. —Voy por una hamburguesa de la muerte— Mencionó Lee después de revisar su billetera y levantarse rápidamente—. Cuida el puesto— Neji bufó ante la energía brusca que Lee irradiaba.

Justo en el momento en que su amigo se fue, dos niñas que Neji identificó como compañeras en la clase de física se sentaron en el otro extremo de la mesa. Desempacaron unos sandwichs y comenzaron a hablar entre bocados. Se sintió culpable por escuchar la conversación, pero era imposible no hacerlo estando tan cerca. Se le ocurrió una idea para un poema, algo sobre una muchacha mágica bajo la luz de la luna, cuando la palabra asesinato le llamó la atención.

—Era la prima de Sakura—. Dijo la de pelo rubio dramáticamente al acercarse más a la mesa. —Sí, la encontraron degollada—. La más alta se estremeció.

—Dios, es como Jack el Destripador o algo así. —¡Ugh!— dijeron al unísono.

Lee regresó con el almuerzo y la otra conversación quedó en el olvido.

—¿Has leído el periódico últimamente?— le preguntó Neji antes de que el de pelo negro pudiese siquiera sentarse en la mesa.

—No. ¿Quién tiene tiempo? ¿Por qué?— Neji miró a las niñas en el otro extremo que aún estaban concentradas en los detalles el asesinato.

—Ah, había algo en las noticias. Vi el titular, pero no lo leí. Pensé que tú sabrías.

—Yo no. Me llaman olvidadizo— dijo Lee usando su voz de dibujos animados del sábado en la mañana. Neji bufó para encubrir su molestia. Era absolutamente cierto.

—Olvídalo.

A la salida del colegio, su tío lo estaba esperando para recogerla. Arqueó una ceja con sorpresa y entrecerró los ojos antes de acercarse. —Súbete. Vamos al hospital— dijo, y fue la única conversación en todo el camino. Manejó totalmente concentrado como si estuviera estrenando licencia; como si una cosa pudiera bloquear todas las otras. Lo observaba intensamente esperando escuchar noticias, pero nada. Quería decir algo, cualquier cosa para romper el hielo, pero no se le ocurrió nada y de repente habían llegado.

La gente odiaba el olor de los hospitales, pero a medida que iban subiendo, Neji pensó que este no olía tan mal. Este pensamiento lo irritó porque no podía creer que hubiese algo agradable aquí. Quería destruir al mundo entero, mas terminó destruyendo un pedazo de papel que tenía en el bolsillo.

Al llegar a la puerta dudó por un momento, con miedo de entrar. ¿Cómo se verá papá esta vez?, se preguntó. Su tío le abrió la puerta, apurándolo y casi empujándolo en el interior y no tuvo más remedio que entrar. La garganta de Neji se atrancó al ver a su papá, una figura enferma y frágil con los brazos más heridos que nunca por todas las agujas y los tubos.

—¿Papá?— le dijo con voz casi entrecortada. Las pestañas se agitaron y su padre abrió los ojos. Sonrió débilmente y su piel, seca como un viejo pergamino, crujió con el esfuerzo.

—Neji…— susurró en respuesta con una voz igual de entrecortada —. Cariño— la cama rechinó a medida que él se acomodaba para poder sentarse.

La mirada del muchacho repasó rápidamente el cuarto. Rechazó de nuevo las paredes con el típico color verde, apenas decoradas con una escena de un bosque y un calendario que indicaba los turnos para los doctores y enfermeras. El nombre de su padre estaba encima de la cama, para que cada turno supiera quién era. Absurdo, una persona como él no podría ser olvidada, no debía. El botiquín, el armario, los cajones y el mesón estaban pintados de blanco y tan fáciles de limpiar como el pálido piso de azulejo. Un televisor abandonado estaba inclinado hacia la ventana.

Su tío lo empujó suavemente hacia delante. Él empezó a sentarse y de repente no estaba muy seguro. Miró a su tío, quien le dijo que sí con un movimiento de cabeza; entonces se sentó en un asiento cerca de la cama. Hiashi-sama se veía muy inquieto alrededor de su padre, acomodándole las sábanas, todo sonrisas, todo era una broma. ¿Dónde estaba el hombre callado que la había traído aquí?, se preguntaba Neji. Cuando quedó satisfecho de que su pariente estaba cómodo, se sentó en un asiento al otro lado del cuarto, dándoles espacio para conversar, dentro de lo que se podía considerar espacio, ya que nunca quitó la vista de ellos. Se sentía incómodo, molesto y hasta bastante abordado, pero supuso que no podía pedir más que eso, él también estaba sufriendo. Parecía desinflarse cuando su hermano no lo veía. Se sentó cómodamente, con las manos en el fondo de los bolsillos y miró a Neji con preguntas silenciosas que le preocuparon, le hicieron erizar los cabellos hasta de la nuca. Neji hubiera preferido que le preguntara.

—Tienes una gran vista del estacionamiento— Susurró Neji, no sabía cómo comenzar una conversación con su padre, menos en el estado en el que se encontraba.

—Me alegro de que te guste – Se sorprendió de lo débil que sonaba la voz de su padre, a pesar del tono sarcástico que estaba utilizando. Neji le tomó la mano y notó que la piel alrededor de sus ojos se tensionaba; eso significaba dolor. Igual que la manera como la otra mano de su papá torcía la sábana. Él quería evitárselo. Dolía verlo así. Intentó retirar su mano, pero la de su padre se lo impidió agarrando la de él con fuerza.

—¿Estás comiendo?— preguntó su acariciando los dedos largos y flacos de su hijo.

—¿Y tú?— le preguntó Neji con tono fuerte mirando la bandeja de comida que apenas había tocado.

Touché.

—Vuelve pronto a casa, papá. Te extraño—. Sintió que su padre le apretaba aún más la mano, aunque aplicaba fuerza seguía siendo un toque suave.

—Trataré, hijo. Trataré—. Los ojos del aludido se aguaron. Por favor no llores se rogó a sí mismo. No hagas que se preocupe.

—Adivina qué…— le dijo buscando tema de conversación—. La rosa que está al lado de la cerca todavía está florecida—. Su papá sonrió. Genuino. Esa rosa la había plantado su difunta esposa, era un recuerdo para ambos de que ella siempre estaría presente.

—Increíble. No parece posible en esta época del año, ¿No crees?

Se quedaron en silencio por un rato. A Neji la desesperaba cómo los hospitales hacían que uno se olvidara de todo lo que quería decir. Ya es bastante incómodo el hecho de que dejen las puertas abiertas para que las enfermeras puedan entrar y salir, pensó, pero además Hiashi-sama sólo se sienta como si fuera una especie de portero y lo escrudiña con la mirada casi como si con sus ojos pudiese decidir qué es lo que podía o no decir. Era extraño cómo funcionaba haciendo que se pusiese tan nervioso que no podía ordenar ideas concretas.

—Sólo necesitaba verte – le dijo el papá finalmente.

—De acuerdo—. Se alzó de hombros y se mordió la mejilla por dentro, otra vez le picaban los ojos, estaba seguro de que pronto lo sacarían y no quería irse.

—Necesitas comer más, hijo, y córtate el pelo—. Neji sonrió y sollozando le dijo: —¿Me veo tan mal?

—Claro que no, deberías cortarte el pelo de una manera más moderna—. Estiró una mano para acariciar un mechón cortísimo de cabello de su papá

—¿Cómo tú?

—Bueno, mi estilo punk no fue exactamente buscado— y sonrió —. Y se ve un poco pretencioso en un hombre viejo como yo.

—Pero tú no estás viejo— Se burló Neji con voz entrecortada.

—Tengo sed— susurró su papá, aún hábil para evitar desastres —. Sírveme un vaso de agua, por favor—. En el momento en que fue por la jarra, una enfermera se asomó a la habitación y le hizo un movimiento con la cabeza al señor Hyūga, quien los interrumpió.

—Es suficiente por hoy—. Habló sosteniendo los hombros de Neji con firmeza y besándole la cabeza.

—¡Hiashi, no!— protestó su hermano, tratando de sentarse en la cama.

—Tú sabes lo que dijo el doctor— le contestó inflexible.

Me están sacando de nuevo, pensó amargamente, pero se acercó y besó la mejilla que su padre le acercó. —No me hacen caso— le dijo su casi pidiendo excusas. Neji solo negó con la cabeza y le sonrió forzando toda la paz que podía en un momento así, la ira calentaba su sangre y podría jurar que sería capaz de matar a alguien en ese momento. Casi podía sentirse a sí mismo como el protagonista de esa noticia, y por un momento dudó si había sido él quien había matado a la madre de dos.

Afuera del cuarto su tío trató de darle dinero para el taxi y algo adicional para la comida. No quería aceptar, pero su Hiashi insistió cerrándole firmemente la mano con la suya grande y seca, alrededor de los billetes. Neji tragó saliva al tiempo que guardaba el dinero en su bolsillo. —¿Qué te ha dicho el doctor?— le preguntó de frente. Miró aquí y allá como si le diera miedo mirarlo. Por primera vez habló sin respeto alguno, supo fehacientemente que de ser otra la circunstancia aquello no se le permitiría.

—Dijo que tus visitas cansan a tu papá. No quiere que vengas tan a menudo ni por tanto tiempo.

—¡Imposible!— salió como un aullido.

—Lo siento. Las enfermeras están advertidas. Tiene sus órdenes— dijo débilmente. Ajá y de eso si se acuerdan.

—¿No puedes hacer nada?— le preguntó. Finalmente lo miró a los ojos.

—Neji, creo que tus visitas son buenas para tu papá, pero él es el doctor. Ensayémoslo a su manera por un tiempo. Quiero lo mejor para él.

—Entonces estás de acuerdo con él… —Detuvo sus protestas poniéndole suavemente una mano sobre su hombro derecho.

—Compra pizza e invita a Lee a comer contigo para que te acompañe —propuso—. Yo me quedaré un rato más—. Le apretó el hombro y lo dejó en el corredor.

¿Qué tal si yo empezara a gritar y a llorar e hiciera todo un alboroto? ¿Qué tal si hiciera una pataleta y les rogara que no me impidieran venir?, pensó. Pero sabía que no les podía hacer eso. Se mordió el labio y se fue.

Afuera encontró uno de los taxis que siempre están buscando pasajeros. En el camino a casa se concentró en cuánto dejarle al conductor de propina para así no tener que pensar en su papá o en otra noche solo.

Le pagó al conductor frente a su casa, pero cuando llegó a la puerta no quiso abrirla. Devolvió la llave al bolsillo de su chaqueta. No puedo enfrentar este silencio ahora, pensó. Es sofocante.

Fue al parque y observó a los niños hasta que les tocó irse a comer. Eran una compañía que no exigía nada. Algunos solitarios vinieron a desafiar la hora nocturna en el parque, pero a medida que las sombras se hacían más intensas y las luces se encendían, hasta ellos fueron llamados a entrar en camas calientes en casas llenas de padres, hermanos, hermanas y televisores encendidos.

Ojalá tuviera un hermano o una hermana, pensó él. Alguien que se encargara. Yo no quiero tener que ser responsable. Odio lavar ropa. Odio tener que salir a pagar las cuentas o recordarle a Hiashi que la cuenta del teléfono está pendiente. Papá siempre cuidó de mi. La vieja frustración reapareció. Se golpeó rudamente la rodilla con la mano como tratando de calmarse. Pensó que había logrado superar esa rabia. No es su culpa, hace todo por nosotros aunque no le corresponde en lo absoluto, abadonó a su familia por la de su hermano, no vivía la propia sino la de su reflejo, se dijo Sofía a sí misma. Es ridículo pensar eso. No es que quiera irse, pero cuando papá ya no esté. ¿Quién cuidará de mí?

Una fría brisa atravesó el parque y las nubes opacaron la luna. Neji se abrigó más con la chaqueta. Sacaría los abrigos más pesados del ático. De repente sintió un frío intenso, como si un hielo le estuviera bajando por la espalda.

—Es una noche hermosa—. Susurró una voz suave a su lado. Él se volteó con el corazón latiendo como si se le fuera a salir. Una mujer joven estaba sentada al lado. La luz de la calle la delineaba contra los arbustos de atrás como un anillo de neblina alrededor de la luna. Ella le sonrió como lo hace un gato, con humor escondido.

—Me asustaste— le susurró él con rabia. ¿Quién era esta persona invadiéndole su banca?

—Lo siento—. Murmuró ella en respuesta, pero su mirada no lo expresaba. En ese momento, él la reconoció, era la chica de la noche anterior. Como si ella se hubiera dado cuenta le dijo: —Estamos empatados. Tú me asustaste a mí.

—¿Por qué vas a estar asustada tú?— Preguntó él, claramente molesto—. Eres tú quien se acerca a las personas y las asusta.

—¿Por qué estás asustado tú?— Contraatacó ella. Neji sólo respondió a la defensiva: —No me gusta la conversación evasiva.

—Ya… ¿Y? ¿Te gusta algún tipo de conversación?— Ella seguía manteniendo su sonrisa, él intentó con todas sus fuerzas evadir aquella mueca.

—No. Quiero estar solo.

—Creo que estás solo—. Trató de tomar su mano, pero él la quitó y se levantó. ¿Cómo se atrevía a adivinar la verdad y después aprovecharse de eso? Ella pareció sorprenderse por un momento, pero después su sonrisa reapareció y una mirada soñadora se vio en su cara. "Por favor, quédate", le dijo en un tono casi como de arrullo. Sus ojos eran grandes, oscuros y gentiles. Él dudó por un momento, parecía tan comprensiva. No le veía problema a hablar con ella, la gente que no te conoce suele ayudarte mucho más que las que están a tu alrededor; pero inmediatamente sintió rabia de nuevo. La manipuladora, pensó.

—No sé qué es lo que quieres— Espetó, seguro era de esas tipas que buscan a alguien para pasar la noche—, pero puedes buscarlo en otro sitio—. Dio la vuelta y se fue sin dudarlo.

—Me parece…— gruñó ella en un tono completamente mal manejado, dejando a relucir también su propio enojo—, que los chicos que se sientan solos en un parque de noche son los que están buscando algo.

Estaba tan furioso que quería gritar. Casi da la vuelta, pero no, eso es lo que ella quiere. Siguió caminando iracundo y cuando menos se dio cuenta había llegado a su casa. Por extraño que parezca, tenía mucha hambre y, por primera vez en muchas semanas, se comió todo.

Dudó una vez entre bocados con sentimiento de incertidumbre. ¿Era peligrosa? ¿Lo habría lastimado? No. Parecía un ángel en una pintura renacentista. ¿Podría la belleza lastimar?


Continuará...


Por lo general los capítulos de Neji son más largos que los de Tenten, porque es él el protagonista, aunque eso cambia cuando quiero poner más o menos información intentaré que el siguiente quede tan o más largo que éste, pero no prometo nada.

Con respecto a tu comentario LeidyRC:

Respondo directamente porque es sólo uno, lo que es Tenten aún no puedo decirlo, pero probablemente sea la explicación más lógica aquella a la que hayas llegado. Y se supone que a ella le llamó la atención Neji, pero no quiere arriesgarse a buscarlo, bueno al menos hasta ahorita que ya lo encontró, porque creía que es ahí donde estaría.
Ahora si te aclaro las conjeturas perderá la gracia de momento te seguiré dejando con la duda, por otra parte pensó en Neji, en el otro capítulo entenderás más de por qué no podría pensar de esa forma acerca de Sai.
Gracias enormes por el Review, me ha hecho mucho muy feliz.

Gracias por los follow, favs y alertas que establecen es bello que se pueda sentir al menos de ese modo el interés. Como nota adicional al pie de página empezaré a traducir fanfics, tanto a pedido como a gusto propio, creo que dentro de ésta semana subiré una traducción al inglés que le estoy haciendo a "Sobre las cenizas" de Vistoria. Y dentro de la que viene subiría otra, pero de otra autora, de momento será secreto.

Scarfake.