Hola! Es bueno volver a subir un capítulo. Sé que llevo como 3 meses sin subir nada, pero acabo de entrar a la prepa y entre la tarea, proyectos, parciales y que salgo de la escuela a las 5 de la tarde por que me quedó a clases de teatro y canto, en serio no he tenido mucho tiempo de escribir. Pero bueno, porfín he acabado de escribir esto. Quise hacerlo bastante largo para que vieran que en serio estuve trabajando en él.
Bueno, sin más que decir, ¡Disfrútenlo!
TMNT no me pertenece.
Lo Que Hay Allá Afuera
Mikey estaba preocupado por lo que decía la nota. ¿Payaso? Pero él era amigable. Había accedido a ser su amigo. Alguien peligroso no haría eso. Estaba sentado en la cama de Rafa, mientras que él insistía en saber lo que estaba pasando.
- Mikey, ya dímelo. ¿Porqué te preocupa tanto la nota si tu la escribiste?
- ¡Yo no la escribí!... ¿Estás seguro de que dice payaso?
- Uh, ¿que tan seguro?
- Como... Cien por ciento seguro.
- ... No... No sé. Es lo que leí.
- Quiero estar seguro de que diga eso... Pero sólo Donnie y Leo ponen atención.
- Oye, yo no estoy tan mal.
- Claro que sí. Te dedicas a dibujarte a ti con capas de superhéroes.
-... Claro que no... Además, ¿que te importa?
Mikey lo miró enojado, haciendo a Rafa cambiar de tema.
- Bueno, entonces ¿quieres preguntarle a Leo o a Donnie?
- Si, quiero estar seguro de que diga eso en el papel.
- ¿A quien le preguntamos?
- Yo digo que a Donnie. Leo es muy chismoso. Le dirá a Sensei.
- Si, concuerdo contigo.
Mikey y Rafa salieron de la habitación, escondiendo la hoja de papel. Caminaron hacia la habitación de Donnie, quien estaba armando una casita con pequeños pedazos de madera.
-Uh... Donnie, tenemos una duda.- Dijo Rafa, llamando la atención de su hermano.
- ¿Nos puedes decir que dice aquí?- Preguntó Mikey, entregándole la hoja de papel a Donnie.
Donnie la observó y después de varios segundos analizándola, habló.
-... ¿Tu escribiste esto Mikey?- Preguntó extrañado.
Antes de que Mikey pudiera decir que no, Rafa lo interrumpió.
- Si, si fue él. ¿Qué dice?
- Dice... "Cuidado con el payaso en las alcantarillas."... ¿Mikey porque escribiste esto?
- Uh... Yo quería escribir... "Queremos un payaso en las alcantarillas"...- Dijo con una sonrisa de inocencia.-... ¿Estás seguro de que dice eso?
- Si, muy seguro.
- Bueno, gracias Donnie. Puedes continuar construyendo tu intento de casa...- Dijo Rafa, quitándole el papel de las manos y saliendo de la habitación junto con Mikey.
Volvieron a la habitación de Rafa.
- ¿Lo ves? Yo estaba bien. Ahora, ¿para que querías estar seguro de que no decía eso? ¿Qué te preocupa tanto?
Mikey dudó. ¿Se lo diría o no? La última vez que le había dicho que había alguien más en las alcantarillas había salido mal... Pero esta vez no. Le enseñaría que estaba diciendo la verdad.
-... Ven. Te voy a enseñar algo, pero, tienes que prometer que no le dirás a nadie más ¿Ok?
- Uh... Ok...
- Muy bien.- Respondió Mikey sonriendo.- Por cierto, es en las alcantarillas y estoy castigado así que, será mejor que Splinter no nos vea.
- Ok...- Dijo Rafa con un suspiro.- Tengo un plan.
Minutos después, Rafa llegó con su Sensei junto con Mikey.
- ¡Rafa! ¡Porfavor, ve a traerme la flecha que perdí!
- ¡Sensei! ¡Mikey lleva como una hora quejándose de que perdió su flecha esta mañana en las alcantarillas! ¡Ya me hartó! ¿Puedo ir a traérsela?
- Porfavor Sensei, ¡era mi flecha favorita!
- Si, puedes traérsela Rafael.
- ¿Dónde la dejaste Mikey?
- Lo que pasa es que no tengo ni idea de donde la dejé. Por eso la estaba buscando hace rato...- Dijo Mikey.
- ¿Entones como quieres que tu hermano la encuentre si estás castigado y no puedes salir?
- Y... ¿Si lo dejas salir sólo para buscar la flecha?- Preguntó Rafa.
- No, él está castigado. Puede ir a buscar su flecha cuando su castigo se termine.
- ¡Pero eso es en una semana Sensei!- Dijo Mikey.
- No te preocupes. De todas formas no hay nadie que venga y te la robe.
- ¡Sensei!
- ¡Dije que no Miguel Ángel! ¡Ahora, regresa a tu habitación antes de que se me ocurra alargar tu castigo!
Mikey y Rafa salieron del Dojo frustrados.
- ¿Que vamos a hacer ahora Mikey?
- Uh, plan B. Escaparnos sin que Sensei nos vea.
-... ¿Es enserio que persiste una flecha?
- Nop, esa flecha no existe.
- Mikey, antes de huir, ¿Que quieres enseñarme? ¿Qué es eso de la nota que encontré en tu habitación? ¿Qué está pasando?
- Te lo mostraré en cuanto nos fuguemos a las alcantarillas.
- Bien...
Mikey y Rafa revisaron que nadie estuviera cerca y luego, corrieron a las alcantarillas, no sin antes escuchar una voz.
- ¡Chicos! ¿Qué creen que están haciendo?
Los dos voltearon preocupados. Era Leo.
- Uh... Nada...- Dijo Mikey.
- ...¿No piensan escapar verdad?
- Uh... No. Sólo estábamos jugando.
- No es verdad. Los voy a acusar con Sensei.
- ¡No Leo! ¡No seas chismoso!- Gritó Rafa.
- ¡No soy chismoso!
- ¡Si lo eres!
- ¡Pues tu eres un mentiroso!
- ¡No es cierto!- Gritó Rafa, golpeando a su hermano en el hombro.
- ¡Sensei! ¡Rafa me golpeó!
Splinter rápidamente salió del Dojo.
- ¡Rafael! ¿Porqué golpeaste a tu hermano?
- ¡Me dijo mentiroso!
- ¿Leonardo?- Dijo Splinter furioso.
- Le dije eso porque me dijo que era un chismoso porque te iba a decir que Rafa y Mikey se iban a escapar a la alcantarilla sin permiso.
Mikey sólo estaba parado ahí, viendo como todo se iba al diablo.
- ¡Miguel Ángel! ¡Te dije que estabas castigado! ¡Y tu Rafael, ¿porque lo ayudaste a salir?! Los dos están castigados. No hay televisión y tampoco pueden salir.
- ...¿Cuanto tiempo?- Preguntó Rafa.
- ¡Hasta que yo lo diga!- Terminó Splinter, dando la vuelta hacia el Dojo.
El día pasó aburrido para Rafa y para Mikey. No tenían nada que hacer más que hablar de lo chismoso que era Leo. Llegó la hora de dormir. Todas las tortugas entraron a su habitación y cerraron la puerta. Mikey, como siempre, la dejó emparejada y encendió una pequeña vela que tenía en su habitación. No le gustaba la obscuridad y menos con los raros sueños que había estado teniendo. No quería dormir. No quería soñar. Cuando cerraba los ojos, sentía que había alguien más con él en su habitación, luego los abría y, no había nadie.
Horas pasaron, tal vez minutos y, Mikey seguía sin poder dormir. Sólo quería que saliera el sol, que sus hermanos despertaran. Después de un rato, tenía mucho sueño, pero no podía bajar la guardia. De pronto, no pudo más y, sus ojos se cerraron, se quedó dormido. Más o menos unos cinco minutos después, un ruido lo despertó. Era como si algo se hubiera caído al suelo. Abrió los ojos de golpe. No había nadie en su habitación. Volteó la mirada hacia donde había escuchado el ruido. En la pared, había algo escrito con una crayola, que estaba tirada en el suelo, aún rodando como si a alguien se le hubiera caído. Mikey sabía que eran letras, pero aún no aprendía a leer. La palabra era algo así: C-O-R-R-E. Mikey comenzó a llorar. Tenía miedo. No estaba sólo. Después de ver que no había nadie, se sentó en su cama y trató de leer lo que había en la pared. Fue interrumpido por un sonido de pasos afuera de su habitación. Mikey se levantó temblando de su cama y tomó sus Nunchakus. Aún no sabía usarlos bien, pero servirían de algo. De hecho, todavía eran muy grandes para él, pero no le importó. Necesitaba defenderse. Miró por su puerta emparejada. Afuera había alguien. Podía ver su sombra. Se acercaba... Ya había visto esa sombra antes, en la alcantarilla. Mikey bajó la guardia y vio el mismo traje y la misma cara sucia que había visto ese día.
- ¿Payaso?- Susurró.- ¿Que haces aquí? Si mi Sensei te ve te matará.
El payaso le hizo una señal con la mano y sonrió. Mikey entendió. Quería que fuera con él.
- Estoy castigado. Si Sensei me descubre me matará a mi también.
El payaso puso una expresión de tristeza, haciendo a Mikey cambiar de opinión. No le gustaba ver al payaso triste.
- Está bien... ¿A dónde quieres ir?
- Rafa... Rafa...- Escuchó unos susurros. - Rafa, despierta.
Rafael abrió los ojos lentamente. Mikey estaba parado al lado de su cama.
-... ¿Qué pasa Mikey?- Dijo aún dormido.
- Te quiero presentar a mi amigo.- Dijo con una sonrisa.
Rafael lo miró extrañado. ¿Amigo?
- Mikey, te dije que no hay nadie más en la...- Se quedó callado al ver a un payaso entrar a su habitación con una sonrisa en la boca.
- Él es mi amigo, ¿ves?
El payaso, de pronto, sacó un cuchillo largo y filoso y lo encajó en el caparazón de su hermano, quien cayó sin vida al suelo, que estaba cubierto de sangre.
El payaso se volteó hacia él y sacó el cuchillo del cuerpo de Mikey. Se lo encajó a él.
Rafa se levantó asustado. Estaba en su habitación a obscuras. Mikey no estaba a lado de su cama. No había ningún payaso. Todo había sido una pesadilla. De pronto, escuchó pasos afuera de su habitación. Rafa se levantó de su cama lentamente y tomó sus Sais. Respiró profundo.
"Fue sólo un sueño." Pensó.
Salió de su habitación sigilosamente pensó en despertar a Leo, a Donnie o a Mikey, pero después pensó que era mejor ir sólo. Mikey y Donnie eran bastante miedosos y Leo le diría a Splinter. No quería eso, así que siguió caminando hacia la sala, cuando de pronto vio una silueta. Rafa, rápidamente corrió a esconderse detrás de una pared. Se asomó lo más silenciosamente que pudo... No podía estar viendo eso. Era imposible. Había sido sólo un sueño. Ese payaso había sido sólo un sueño. Rafa contuvo sus ganas de gritar. Después de todo, no estaría tan mal que Leo le dijera a Splinter. Antes de correr al cuarto de su hermano, se asomó una vez más para comprobar que el payaso estaba ahí y no sonar como... ¿Mikey? Mikey estaba ahí también. Que hacía Mikey tomando de la mano a ese payaso como en su sueño. Decidió no decirle a Leo. No quería meter a Mikey en más problemas de en los que estaba ya. Mikey estaba saliendo hacia la alcantarilla con el payaso. No podía dejarlo ir así. Decidió salir de su escondite.
- Mikey...- Le susurró lo más fuerte posible. Su maestro tenía sueño ligero y Rafa no quería tener más castigos de los que ya tenía.
Mikey volteó de inmediato. También el payaso volteó a ver a Rafa.
- Rafa. Pensé que estabas dormido.- Dijo Mikey sonriendo. - Él es mi amigo.- Dijo señalando al payaso.- No habla, pero es lindo. Me quiere enseñar algo en las alcantarillas. ¿Quieres venir?
- Uh... No gracias Mikey. ¿Seguro que quieres ir con él? Es sólo que... Si Splinter te descubre...
- No, él no sabrá que me fui con mi amigo. No se dará cuenta. ¿Seguro que no vienes? Es genial. ¿Quieres un globo?
El payaso se acercó y le dio un globo a Rafa.
- Uh... Si pero...
- Bueno, regreso en un rato.- Dijo Mikey, dándose la vuelta y yendo con el payaso. ¿Qué estaba haciendo? Hasta la nota decía que tuviera cuidado con el payaso. No podía dejar que se fuera... Iba a odiarse por lo que estaba a punto de hacer, pero no tenía otra opción.
Rafa tomó uno de sus Sais y tronó el globo. Inmediatamente, Mikey volteó asustado con él.
- Rafa. ¿Qué hiciste?- Susurró.
Rafa pudo ver que Mikey le dijo al payaso que se fuera antes de que su maestro lo viera. El payaso se fue por los túneles de la alcantarilla. De pronto su Sensei salió furioso del Dojo.
- ¡Rafael! ¡Miguel Ángel! ¡¿Qué demonios están haciendo ahora?!
Los dos niños se miraron mutuamente.
- ¡Quiero una explicación ahora!
- Uh... No teníamos sueño.- Dijo Rafa.
- ¡Esa no es excusa! ¡Los dos a su habitación ahora! ¡Mañana tendrán su castigo!
Ninguno de los dos dijo nada. Sólo obedecieron, notando que Donnie y Leo estaban mirando lo que pasaba desde su habitación.
- ¿Ustedes que ven?- Dijo Rafa, azotando la puerta al entrar a su habitación.
Al otro día Rafa y Mikey no entrenaron junto con Donnie y Leo. En cambio, tuvieron que quedarse en la cocina a hacer unas planas.
- Todo es tu culpa Rafa.- Dijo Mikey reprimiendo su enojo.
- Oye, yo tampoco quería pasar todo el día haciendo planas. Lo hice por ti, así que mejor cierra la boca.
- ¡¿Por mi?! ¡¿Y porqué crees que yo tenía ganas de estar aquí repitiendo "La noche es para dormir y no para jugar" tres mil veces?!
- ¡¿Alguna vez escuchaste la frase "no hables con extraños?! ¡Ese payaso no me da confianza!
- ¡Argh! ¡Ahora suenas como Leo!
- ¡Yo no sueno como Leo! ¡Soñé que ese payaso nos asesinaba y luego te vi con él!
- ¡No seas obsesivo Rafa! ¡Fue sólo un sueño!
- ¡¿Y que me dices de la nota?!
- ¡¿Le vas a creer a una tonta nota?! ¡El payaso es mi amigo!
- ¡¿Y cómo sabes que el payaso no te iba a asesinar en cuanto te fueras con él?!
- ¡No lo iba a hacer! ¡El payaso es bueno!
De pronto, escucharon los gritos de su Sensei desde el Dojo.
- ¡Miguel Ángel! ¡Rafael! ¡Dejen de echarle la culpa al otro y mejor terminen las planas!
Los dos niños se miraron mutuamente con enojo y siguieron haciendo las planas.
Pasaron una o dos horas. Los dos niños apenas llegaban a las 1500 oraciones. Iban a la mitad. El sueño se estaba apoderando de los dos. Sus manos no podían más. Además, era muy tardado, ya que como apenas estaban aprendiendo a escribir, tenían que mirar hacia la oración que les había puesto su Sensei de ejemplo.
Rafa no podía parar de pensar en el payaso. ¿Sería en serio que estaba exagerando tipo Leo y que el payaso no era malo?
-... Mikey...- Rafa levantó la mirada para ver a su hermano, pero sólo lo vio con la cabeza apoyada en el cuaderno y durmiendo.
Rafa suspiró. Necesitaba ayuda para saber si el payaso era bueno o malo. Se levantó silenciosamente de la silla y caminó hacia el Dojo. Se asomó con cuidado de que su maestro no lo viera. Perfecto. Splinter estaba volteando al lado contrario, enseñándole a sus hermanos lo que parecía ser una Kata. De pronto, Donnie desvió la mirada y vio a Rafa, quien le hizo una señal de que no le dijera nada a Splinter.
- Háblale a Leo.- Le dijo sin hablar, sólo moviendo los labios.
- ... ¿Qué?- Contestó Donnie, también sin hablar.
- L-E-O. Háblale.- Dijo Rafa. Gesticulando aún más.
- ... ¿Leo?- Movió los labios Donnie, señalando discretamente a su hermano, quien estaba a su lado, poniendo detenida atención a los movimientos de su maestro.
Rafa asintió con la cabeza.
Donnie le tocó el hombro discretamente a su hermano. Cuando Leo volteó a ver a Donnie, este le señaló a Rafa, quien le hacía señales con la mano, diciéndole que fuera con él. Leo apenas iba a contestarle algo cuando su maestro terminó.
- Ahora ustedes hijos míos.
Leo seguía viendo a Rafa, quien seguía haciéndole señales.
- Uh... Sensei. ¿Puedo ir al baño antes de continuar con el entrenamiento?
- Claro Leonardo. No te tardes.
- Hai.- Dijo Leo corriendo fuera del Dojo, donde Rafa lo esperaba.
- ¿Que es tan urgente?- Susurró Leo.- Nos está enseñando una Kata nueva.
- Escucha Leo, necesito de tu ayuda.
- ¿Mi ayuda? ¿Para que?
- Mira, si te digo, tienes que prometer que no le dirás nada a Splinter.
- Rafa, si necesitas mi ayuda para una de tus travesuras...
- No es para una travesura. Es algo serio. Pero tienes que jurar no decirle nada a Splinter ¿Entendiste? NADA. Te necesito y que te esté pidiendo que hagas esto, requiere mucho valor mío, porque, sin ofender, eres muy chismoso. Así que, ¿prometes no decir nada?
- Uh... Si.
- Bien, entonces, Mikey encontró un payaso en las alcantarillas y no me refiero a uno de juguete, es de verdad. Anoche lo que pasó fue que soñé que ese payaso nos mataba a Mikey y a mi y de pronto escuché ruidos en la casa y salí a ver que era y era Mikey saliendo con el payaso. Según Mikey, el payaso quería enseñarle algo en las alcantarillas y entré en pánico porque no quería que Mikey se fuera con él y troné un globo para que Splinter saliera y el payaso tuviera que irse.- Dijo hablando muy acelerado.
- Wow... Mucha información en pocos segundos... ¿De dónde sacaste el globo?
- Me lo dio el payaso pero eso no importa. Necesito tu ayuda para descubrir si el payaso es bueno o malo, pero estoy castigado... Gracias a ti, por cierto, y no puedo salir a las alcantarillas.
- ¿Quieres que vaya sólo?
- No, no te dejaría ir sólo. Quiero que me acompañes en la noche a espiar al payaso y ver que hace.
- Rafa, estás loco.
- Oye, lo haríamos en el día, pero tu hiciste que me castigaran, así que no puedo salir. Enfrenta las consecuencias de ser tan chismoso.
- Pero yo no sabía que...
- No me importa. Vamos en la noche ¿Ok? Regresa a entrenar.- Dijo Rafa empujándolo al Dojo antes de que Leo pudiera contestarle algo.
- ¿Listo Leonardo?- Preguntó su Sensei.
- Uh... Creo.
Rafa volvió a la cocina con Mikey, quien seguía dormido. Miró detenidamente hacia las hojas que ya había llenado con oraciones. Apenas iba a la mitad. No quería terminar eso. Suspiró. No tenía de otra más que ir y rogarle a su Sensei y convencerlo que ya había aprendido la lección. Tomó las múltiples hojas y las llevó con él al Dojo.
- Uh... ¿Sensei?
- ¿Si Rafael? ¿Terminaste tus planas?
Rafa negó con la cabeza.
- ¿Cuantas llevas?
- Mil quinientas... ¿Puedo parar ahí? Aprendí mi lección. No volveré a salir de mi cuarto en la noche.- Dijo, notando que Leo le lanzó una mirada de que en serio no podía creer que le estuviera diciendo eso a Splinter cuando el plan era que harían eso esa la noche.
-... ¿Cómo va Miguel Ángel?
- No sé. Está dormido.
- Ok, despiértalo y dile que termine mil quinientas y es libre.
Rafa sonrió.
- ¡Gracias Sensei!- Dijo corriendo a la cocina a avisarle a su hermano.
- ¡Mikey! ¡Despierta!
Mikey comenzó a moverse, dando señales de que estaba despertando.
- Mikey, dice Sensei que si ya acabaste las 1500, que lo puedes dejar así.
Mikey levantó la cabeza de su hoja. Rafa pudo ver que él en verdad no llevaba las 1500.
- ¿150 Mikey? ¿Enserio? No llevas ni 200.
- ¿Ya acabaste?- Le preguntó sorprendido.
- ¡Si!... Bueno, te tienes que quedar aquí hasta que termines.- Dijo Rafa, dándose la vuelta y saliendo de la cocina.
Pasaron las horas. Mikey acabó las planas más o menos a las siete de la noche. Ni Rafa ni Leo habían mencionado ni una palabra sobre su plan. Pronto, llegó la hora de dormir. Todos se fueron a sus respectivos cuartos. Rafa estuvo más o menos una hora en su habitación, esperando a que todos se quedaran dormidos. Una vez que creyó que era el momento, salió sigilosamente de su habitación y entró a la de Leo, quien estaba dormido.
- Leo... Despierta.
Para la suerte de Rafa, Leo siempre había tenido el sueño ligero. Leo comenzó a abrir los ojos.
-... ¿Rafa? ¿Qué haces aquí?
- ¿Cómo que qué hago aquí? Vamos a salir ¿recuerdas?
- ¿Hablabas en serio?
- No Leo, sólo estaba jugando... Obvio que hablaba en serio. Ahora cállate y levanta tus pompis de la cama.
Leo sólo volteó los ojos. Luego, se levantó.
- Toma tus espadas. Vámonos.
Leo hizo caso y siguió a Rafa.
Una vez afuera del cuatro, caminaron silenciosamente hacia un pequeño espacio en donde Splinter guardaba cosas que se encontraba en la basura y que creía que algún día servirían de algo. La habitación que en varios años, se convertiría en el laboratorio de Donnie.
- ¿Que hacemos aquí?- Preguntó Leo.
- Buscando una cámara.
- ¿¡Lo vas a grabar además!?
- Si, ¿sino cómo le enseñaremos a Mikey que el payaso es malo?
- ¿Y si Sensei encuentra el video?
- No lo hará. En su vida ha usado esta cámara.- Dijo, encontrando la cámara dentro de un cajón. Había algo en el cajón que les pareció extraño. Un globo. Ellos nunca habían tenido globos.
- ¿Que hace esto ahí?- Preguntó Leo.
- ¡Cuidado! ¡Lo tronarás y no creo que quieras que Splinter nos descubra!
Leo lo tomó con más cuidado y lo puso en el suelo.
- ¿Desde cuando tenemos globos?
- Que importa Leo. Ya tenemos la cámara.
Rafa la sacó del cajón, dándose cuenta que tenía una nota pegada. Tenía algo escrito en ella.
- Uh, Leo, ven a ver esto.
Leo se acercó.
- ¿Que es eso?- Preguntó impresionado.
- Una nota bobo.
- Ya sé, ¿pero que dice?
- No sé. Léela tú. Eres el que le pone atención a Splinter.
Leo volteó a ver a Rafa con cara de "¡¿En serio?!".
- No me mires así, sabes que es verdad.
Leo volteó los ojos y volvió a ver a la nota.
- Dice... ¿Vienen a... Jugar?
- ¿Vienen a jugar? ¿Eso que significa?
- No sé. Sólo vámonos ¿sí? No quiero llegar tan tarde.- Dijo, tomando una linterna del suelo.
- Si, buen punto.
Los dos niños caminaron silenciosamente hacia las alcantarillas.
- Ok Rafa... ¿Ahora a donde vamos?
- Pues... Mikey me dijo que el payaso vivía cerca de donde estábamos jugando con el arco el otro día.
Leo encendió la linterna y siguió a Rafa. Los túneles se veían más tenebrosos de lo que habían imaginado.
- Esto es aterrador. Deberíamos regresar Rafa.
- Aw, ¿tienes miedo?
- No tengo miedo. Sólo estoy diciendo que está todo muy obscuro.
- Tranquilo bebé, yo te cuido.
- No soy un bebé.
- Claro que sí. Le tienes miedo a la obscuridad.
- Bueno, por lo menos no duermo con una mantita.
- ¡Argh! ¿Podemos dejar el asunto de la mantita atrás?
- Nop. - Dijo con una risita.
Los niños siguieron caminando, alejándose de su hogar. Llegaron al túnel donde estaban jugando esa vez.
- ¿De aquí, a donde?- Preguntó Leo.
- Por allá.- Señaló.
- ¿Allá? ¡No! Lo siento Rafa, pero no voy a entrar a ese túnel.
-¿Porqué no?
- Sensei dice que es peligroso y que podemos lastimarnos.
- Bueno, pues te quedas sólo por gallina. Yo sí voy a entrar.
- No Rafa, hay que regresar.
- No voy a regresar Leo.- Dijo, dando el primer paso dentro del túnel.
-... Rafa espérame.- Dijo, corriendo para alcanzar a Rafa.
Leo llegó con Rafa, quien estaba parado en el túnel, ya bastante lejos de la entrada.
- Gracias por esperarme.
- ¡Sh! Cállate Leo.- Susurró. - Escucho algo.
Leo hizo caso y escuchó. Era verdad. Podía oír algo moviéndose en el agua de la alcantarilla.
- Rafa... Vámonos.
- ¡Que te calles! Saca la cámara.
Leo obedeció y Rafa le quitó la linterna para él alumbrar. No había nada. De pronto, vieron al causante del sonido. Era una pequeña rata. Les caían bien las ratas. Eran como su Sensei.
- Olvídalo. Es sólo una rata.- Dijo Rafa, dándose la vuelta.
- ¡Espera! Vuélvela a alumbrar.
- ¿Para qué?
- Sólo hazlo.
Rafa hizo caso. Los dos niños se dieron cuenta de que la rata estaba sangrando. La rata cayó al suelo.
- ¿Que le pasó?- Preguntó Leo aterrorizado.
- No sé, tal vez se cortó o algo así.
-... Tiene una nota pegada en la espalda Rafa.
Rafa se acercó a la rata. Era verdad. Quitó la nota y se la dio a Leo mientras él la alumbraba con la linterna.
- ¿Que dice Leo?
- Dice... Voy... Por... Ustedes... Corran.
- ¿¡Qué!?
Comenzaron a escuchar ruidos. Como pasos que se iban acercando, pero eran más rápidos. Alguien estaba corriendo hacia ellos.
- L-Leo, creo que viene. Prepara tus armas.
- ¿¡Estás loco!? ¡Corre!
Leo jaló a Rafa de la mano. Los dos niños comenzaron a correr por los túneles. Rafa miró atrás con la linterna y sí, ahí estaba ese estúpido payaso persiguiéndolos con un cuchillo en mano y una perturbadora sonrisa en la cara.
- ¡Corre Leo! ¡No mires atrás! ¡Es el payaso y trae un cuchillo!
- ¡Te dije que no era buena idea!
Rafa se agachó rápidamente y tomó un palo de metal del suelo. Soltó a Leo de la mano.
- ¡Sigue corriendo Leo!
Rafa dejó de correr y se volteó hacia el payaso, tirándole el palo como una lanza. El palo se encajó en el estómago del payaso, quien cayó en el suelo inconsciente.
Rafa y Leo retomaron el aliento. Los dos miraron al payaso tirado en el suelo. Rafa lo alumbró con la linterna. Había sangre alrededor de el payaso. Mucha sangre.
- C-Creo que lo logré.- Dijo tartamudo.
- Hay que ir a casa Rafa.
- S-Si. Buena idea.
Los dos se dieron la vuelta y comenzaron a caminar de regreso a casa, cuando escucharon algo detrás de ellos. Voltearon a ver que era. El payaso. Se estaba levantando del suelo.
- Ay no... ¡Leo corre!
Los dos niños se dieron la vuelta y comenzaron a correr de nuevo, ya que el payaso había vuelto a tomar su cuchillo y corría lo mas rápido que podía. Seguía saliendo sangre de la herida, aún tenía el palo encajado, cosa que lo hacía ver todavía más terrorífico.
Leo volteó a verlo mientras corría junto con Rafa. En efecto, seguía persiguiéndolos.
- ¡Rafa corre más rápido! ¡Nos está alcanzando!
De pronto, Leo sintió un fuerte dolor en la parte de atrás de su pierna derecha. Como si algo la hubiera atravesado. Soltó un fuerte gritó.
Paró de correr un poco para ver. Era el cuchillo del payaso. Se lo había lanzado a la pierna.
- ¡Leo, no pares de correr!
- ¡Hay un cuchillo encajado en mi pierna!- Lloró.
- ¡No me importa! ¡Corre!
Leo hizo caso. Siguió corriendo. Cojeaba y gritaba cada vez que lo hacía. Podía sentir la sangre deslizándose por su pierna. Comenzó a llorar. Dolía mucho.
- ¡Leo, aguanta un poco más! ¡Ya vamos a llegar!
Ya iban a llegar. Leo hizo el mayor intento posible por dejar de gritar. Si su Sensei los oía, además de que seguro le iba a hacer algo que doliera mucho para curarlo, los iba a regañar y a castigar a los dos.
Dejaron de escuchar pasos persiguiéndolos. Rafa se dio la vuelta para ver. Ya no estaba el payaso.
- Creo que lo perdimos.- Susurró. - No te preocupes Leo. Vas a estar bien.
Leo sólo lloraba. No soportaba más el dolor.
Caminaron unos pocos metros más hasta su casa. Leo se iba apoyando en Rafa para poder caminar. Llevó a Leo a su cuarto y cerró la puerta.
- Hay que sacarte ese cuchillo hermano.
- N-No. Estoy bien.- Lloró.
- Claro que no. Tu pierna está llena de sangre. Acuéstate boca abajo en tu cama, así no te acostarás sobre el cuchillo.
Leo obedeció, gimiendo un poco al hacerlo.
- Ok, he visto varios programas sobre esto. Sé como hacerlo.
- ¿En dónde has visto esto?
- Dr. House.
- ¡¿Ves Dr. House?! Eso es para grandes.
- No le digas a Sensei.
Leo suspiró.
- Ok Leo, relájate. Dr. House ha hecho esto muchas veces. Seguiré sus pasos y sacaré el cuchillo ¿Ok?
Leo asintió con la cabeza. Soltó otra lágrima.
- Uh... Toma, muerde esto.- Dijo, entregándole una pequeña almohada.
- ¿Para qué?- Sollozó.
- Para evitar que grites y que Sensei nos descubra.
Leo obedeció.
- ¿Listo?- Preguntó, recibiendo un sí de parte de Leo.
- Ok...
Rafa suspiró y sostuvo la pierna de su hermano con una mano y con la otra, el mango del cuchillo. Después, sin aviso alguno para Leo, jaló el cuchillo, sacándolo de la pierna de su hermano. Leo soltó un fuerte grito ahogado por la almohada que estaba mordiendo.
Rafa se asustó. Comenzó a salir mucha sangre de la pierna de su hermano, quien seguía gritando y llorando.
- Uh, Leo aguanta un segundo, voy por ayuda.
Rafa se levantó y salió corriendo por su Sensei.
- ¡Sensei!
Rafa entró al Dojo, donde vio a su Sensei despertando.
- ¿Que pasa?
- ¡Leo se encajó un cuchillo en la pierna! ¡Se lo saqué, pero está saliendo mucha sangre!- Lloró.
- ¿¡Qué!? ¿Dónde está tu hermano?
- En su cuarto.
Splinter y Rafa corrieron a donde estaba Leo. Cuando abrieron la puerta, se dieron cuenta de que Leo había dejado de gritar y estaba a punto de quedarse inconsciente.
- ¡Leonardo! ¡No te duermas hijo mío!... Rafael, tráeme el botiquín de primeros auxilios.
Rafa obedeció y fue corriendo a conseguirlo. Después de unos segundos, ya había llegado con el botiquín.
- Hijo, tira tus Sais y dame tu cinturón.
Rafa lo hizo. Splinter lo usó como torniquete en la pierna de Leo, quien soltó otro fuerte grito. Luego, su Sensei tomó una gasa y la llenó de alcohol.
- Rafael, ayúdame a sostener la pierna de tu hermano. Esto seguro le dolerá.
Rafa corrió a sostener las piernas de Leo, luego volteó a ver a Splinter, quien tomó la gasa, que estaba llena de alcohol y la puso en la pierna de Leo. Leo gritó con todas sus fuerzas y comenzó a tratar de liberarse de Rafa, quien luchaba por mantener quieto a Leo.
- ¡Sensei! ¡Para! ¡Duele mucho!- Gritaba Leo, retorciéndose en su cama.
De pronto Donnie y Mikey, muy asustados, entraron a la habitación de Leo, impresionados al ver todo el suelo lleno de sangre.
Splinter y Rafa voltearon a verlos, notando que Mikey se ponía pálido rápidamente al ver la sangre. Mikey se desmayó y cayó al suelo.
- ¿Que pasa Sensei?- Preguntó Donnie asustado.
Splinter apenas podía escucharlo, ya que Leo gritaba fuertemente.
- Tuvo un accidente, pero todo está bien. Donatello, hazme un favor y recuesta a Miguel Ángel en el sillón. Seguro no tardará en despertar y no quiero que vea más sangre.
Donnie obedeció e hizo lo que su Sensei le había pedido.
Splinter terminó de limpiar la pierna de Leo, quien sintió un gran alivio al sentir que su Sensei retiraba la gasa con alcohol de su pierna.
Leo trató de levantarse de su cama. No quería que le hicieran nada más, pero Splinter lo detuvo.
- Aguanta un poco Leonardo, aún no hemos terminado.
- N-No,- Tartamudeaba, cubierto de lágrimas.- Y-ya no quiero. Me d-duele.
- Yo sé hijo mío, pero tu cortada es muy profunda. Vamos a tener que cerrarla.
- ¡¿Hablas de que vamos a tener que coserla?!- Gritó Rafa.
- ¡No Sensei! ¡No quiero que me cosan!- Lloraba.
- Tranquilo Leonardo, te prometo que no te dolerá nada. Ya pasó la peor parte.- Afirmó su Sensei, tomando una jeringa y llenándola de anestesia.
- Sensei... ¿Lo vas a...?- Preguntó Rafa, siendo interrumpido por la señal de su Sensei de que se callara. Si Leo se daba cuenta de que lo iban a inyectar, no lograrían hacerlo.
- ¿Qué? ¿Qué me vas a hacer?- Preguntó Leo, lleno de lágrimas y bastante asustado.
- No te preocupes hijo mío, tú sólo recuéstate y respira profundo. Cálmate ¿de acuerdo?
- Pero...- Dijo, volteando la cabeza y viendo la jeringa en la mano de su Sensei.
- ¿¡Me vas a inyectar!? ¡No quiero Sensei!
Splinter bajó la jeringa. Tenía que hacer a Leo entrar en razón.
- Leonardo, lo que te voy a poner es justo para que no sientas nada. Si comienzo a coser sin haberte puesto esto, te va a doler mucho más. ¿quieres eso?
Leo, negó con la cabeza.
- Bueno, entonces tranquilo ¿Sí? Te prometo que habré terminado antes de que te des cuenta.
Leo asintió y volvió a comenzar a llorar. Splinter detestaba verlo así, pero no quería que esa herida se infectara. Sabía que estaba haciendo lo mejor para su hijo.
Volvió a tomar la jeringa cuando vio a Donnie entrar por la puerta.
- Donatello, porqué no me ayudas a tomar de la mano a Leonardo. Tal vez así le puedas dar más valor.
Donnie se acercó e hizo lo que su Sensei le había pedido.
- ¿Lo vas a inyectar?- Preguntó sorprendido.
- Sí, pero no le va a doler, ¿Verdad Leonardo?
Leo sólo sollozó. Splinter podía ver lo nervioso que estaba.
Splinter tomó la pierna de Leo, para ayudar a Rafa por si Leo se movía. Luego, encajó la aguja.
Leo comenzó a llorar más de lo que ya estaba. Movió un poco la pierna.
- Leonardo, trata de no moverte. Esto acabará pronto.- Dijo Splinter, inyectando el líquido y haciendo que Leo soltara un grito.
Splinter sacó la aguja. Todo había acabado.
- Listo Leonardo. ¿Lo ves? no estuvo tan mal ¿Verdad?
Leo negó con la cabeza
- Sensei, ya no me duele.- Dijo sonriendo.
- Te dije que valdría la pena, ahora, espera un momento y no muevas la pierna ¿Ok?
Splinter tomó la aguja y el hilo y comenzó a coser la herida de Leo, quien ni siquiera sentía lo que le estaban haciendo. Una vez que Splinter terminó y le dijo a Leo que había acabado, descubrió que Leo se había quedado dormido. Splinter tomó una venda y vendó la herida de su hijo.
- Vengan hijos.- Les dijo a Donnie y a Rafa.- Limpiaremos todo esto en la mañana.
Los tres salieron del cuarto de Leo.
- Donatello, es mejor que vuelvas a dormir. Tú no estás lastimado y mañana tienes entrenamiento.
- Hai Sensei.- Dijo sonriendo. - Buenas noches.
- Buenas noches hijo.
Splinter notó que Rafa estaba caminando a su habitación.
- Rafael, quiero hablar contigo un segundo.
"Ay no". Pensó Rafa. ¿Qué le iba a decir a Splinter?
- Uh... Hai Sensei.
Los dos caminaron hacia el Dojo y se sentaron como si fueran a meditar.
- Rafael, ¿cómo fue que Leonardo se encajó ese cuchillo en la pierna?
Rafa se detuvo a pensar. Tenía que decir algo que fuera convincente.
- Uh... Fue un accidente.- Dijo.
- ¿Qué clase de accidente?
- Bueno... Leo se levantó a comer en la noche y... Le dio miedo, así que me despertó a mí...
- ¿Qué pasó después?
- Uh... Estábamos en la cocina y... - Rafa se detuvo a pensar, cuando se le ocurrió una brillante idea.- Y, Leo tomó un cuchillo de la cocina para simular que era una de sus espadas.
- ¿Una Katana?
- Si. Entonces estaba intentando hacer una Kata cuando sin querer se encajó el cuchillo en la pierna.
- Ok, bueno, entonces tienen que aprender que con los cuchillos de la cocina no se juega. Son mucho más filosos que sus armas. Sus armas no tienen casi nada de filo justo para que no pasen cosas como estas.
- Si, lo sentimos Sensei.
- Está bien, ahora vuelve a tu habitación.
Rafa se dio la vuelta. Estaba feliz. Lo había logrado. Su Sensei le había creído. Pero, olvidándose de eso, no podía superar al payaso. Era completamente malo. Le había lanzado un cuchillo a Leo y los persiguió por toda la alcantarilla. Había tratado de matarlos. No podía dejar que Mikey se acercara a él.
Al otro día, Leo se levantó más o menos a las nueve de la mañana... ¿Nueve de la mañana? ¡Tenía que ir a entrenar! Trató de levantarse rápidamente, pero gritó al instante en el que lo intentó. Después lo recordó. Su pierna. Se había quedado dormido la noche anterior mientras lo curaban. Leo miró al suelo, todo cubierto de sangre seca. ¿En serio toda esa sangre había salido de su pierna? Miró a un lado. Si, ahí estaba el maldito cuchillo que el payaso había lanzado a su pierna.
Leo se levantó lentamente y lo tomó. Había sangre en el mango. Miró más de cerca. Había algo grabado en el mango, pero estaba cubierto de sangre seca. Buscó algo con que limpiarlo. Los Sais de Rafa. Los había dejado tirados en el suelo. Perfecto. Leo tomó uno de ellos y comenzó a quitar la sangre del cuchillo. Después de unos 10 minutos de quitar la sangre del cuchillo, lo logró. Podía ver palabras escritas ahí. Las leyó mentalmente. La primera era... Este. La segunda... Ay no. Escuchaba pasos. Seguro era su Sensei. Leo rápidamente escondió el cuchillo bajo la almohada, justo antes de que se abriera la puerta.
- Leonardo, veo que ya estás despierto.
- Hai Sensei.- Dijo, con una sonrisa inocente.
- ¿Cómo te sientes? ¿Te duele mucho?
- Uh, un poco. Nada como ayer.
- Avísame si te duele mucho. Te puedo dar un jarabe para el dolor.
- Gracias Sensei, pero estoy bien.
- Que bueno hijo mío.
- ¡Sensei!- Ese era Mikey.- ¡Rafa me quitó mi...!
Mikey se calló de inmediato al ver la habitación de Leo aún llena de sangre.
- Hay mucha sangre...- Dijo.
- Miguel Ángel, vuele al Dojo antes de que te vuelvas a desmayar.
- Si... Ok.- Accedió mientras se dio la vuelta.
- Sensei, ¿hoy voy a entrenar?
- No Leonardo. Debes recuperarte. Tienes toda la tarde libre.
- Ok.- Dijo sonriendo.
De pronto, se escucharon los gritos de Mikey, diciéndole a Rafa que le devolviera su peluche.
- Bueno, debo regresar al Dojo con tus hermanos.
- Si, gracias Sensei.
Splinter se dio la vuelta, cerrando la puerta del cuarto de Leo.
Leo rápidamente sacó el cuchillo para continuar leyendo el mensaje.
Ok, primera palabra, "Este". Segunda palabra era... "Juego". Siguió con la tercera. Descifró que era "Aún". La cuarta era "No" y la última palabra era... "Termina"...
¿Este juego aún no termina? ¿Significaba que el payaso iba a volver? Leo estaba asustado. Tenía que avisarle a Rafa, por más que estuviera enojado con él por lo de la noche anterior. Todo había sido su culpa, pero no podía dejar que le pasara algo. ¿Qué tal que se le ocurría ir sólo a buscar al payaso?
Leo tomó una de sus Katanas y la usó como bastón. Salió de su habitación y se dirigió al Dojo para buscar a Rafa. Se asomó. Sus hermanos estaban calentando.
- Uh... Sensei...
Spliter volteó la cara hacia Leo, quien estaba en la puerta del Dojo.
- ¿Que necesitas hijo mío?
- ¿Puedo hablar con Rafa?
- Uh, sí, claro Leonardo.
Rafa dejó de hacer lo que estaba haciendo y salió con Leo. Los dos niños fueron al cuarto de Leo a hablar.
- Leo... Perdón por lo de ayer. Fue mi culpa que te pasara esto. Yo te hice salir en la noche y no te hice caso.
- Si, si, está bien Rafa pero...
- Es en serio. Ayer hasta te inyectaron por mi culpa... ¿Te dolió?
- Uh, si pero...
- Si, se notó. En serio lo siento. Es que ayer no parabas de gritar y...
- ¡Rafa escucha!
Rafa se quedó callado al ver la reacción de Leo.
- Gracias. Bueno, hoy encontré el cuchillo que el payaso lanzó a mi pierna y descubrí que tiene un mensaje escrito.
- ¿En serio? ¿Qué dice?
- Dice que el juego no ha terminado. El payaso va a volver Rafa. Hay que tener cuidado.
- Tenemos que decirle a Mikey sobre esto y hacer que nos crea. No quiero que termine igual o peor que tú.
- Si, estoy contigo.
- Ah, si Sensei te pregunta algo, ayer le dije que te levantaste a comer en la noche y que fui contigo porque tenías miedo. Que cuando estabas en la cocina, tomaste un cuchillos y empezaste a jugar con él como si fuera tu Katana y te lo encajaste.
- Uh... Ok. Bueno saberlo.
-... ¿Te duele mucho?
- Más o menos.
- ¿Te dolió cuando te cosió?
- No, no sentí nada. Lo que más dolió fue cuando me puso alcohol.
- ¿Dolió más que la inyección?
- Si, aunque no lo creas.
- Wow, no me imagino el dolor.
-... Bueno, la verdad es que no quiero seguir hablando de esto. Fue algo traumático. Deberías regresar a entrenar.
- Si, buen punto. Bye Leo. Al rato hablamos con Mikey.- Dijo Rafa saliendo de la habitación.
Leo se quedó pensando. ¿Cómo iban a hacer que Mikey les creyera? La noche pasada no habían grabado nada. De pronto, escuchó que alguien tocaba la puerta.
- Pasa.- Contestó.
Pasaron varios segundos. Nadie abrió la puerta. Volvieron a tocar.
- Dije que estaba bien. Pasa.
Nadie pasó. Escuchó que otra vez estaban tocando la puerta.
Leo suspiró. Tenía que levantarse él a abrir. Tomó la Katana que estaba usando de bastón y caminó lentamente hacia la puerta. Una vez ahí, la abrió. No había nadie afuera. Leo se asomó al pasillo. No. No había señal de que alguien estuviera ahí. Iba a cerrar la puerta, cuando de pronto, vio algo en el suelo. Una nariz de payaso con una nota. Lo levantó del suelo y cerró la puerta rápidamente. Logró leer la nota. "Que te mejores." Y una carita feliz. Vio la nariz del payaso. Tal vez estaban tratando de jugarle una broma... O tal vez, el payaso había ido a dejársela.
De pronto, Leo volvió a escuchar que alguien tocaba la puerta. Leo tomó sus dos Katanas y se puso en posición de defensa. Estaba a punto de atacar, por más que le doliera la pierna.
- ¡Leo! ¡Abre la puerta!
Leo suspiró y bajó las Katanas. Era Rafa. Cojeó a abrir la puerta.
- Rafa, pensé que habías ido a entrenar.
- Bueno, fui a mi habitación a dejar unos juguetes y encontré esto en mi cama.- Respondió, sacando una hoja blanca con un dibujo hecho con crayolas en ella.
Leo lo tomó y lo miró. El dibujo parecía estar hecho por alguien más o menos de la misma edad de ellos cuatro. Estaba dibujado el payaso en un lado de la hoja. parecía estar mordiendo algo verde. Habían varios garabatos que parecían ser huesos en el suelo y otros garabatos rojos. Parecía ser sangre. Al otro lado de la hoja, se podía ver unas tortugas en una jaula. Eran ellos.
- ¿Q-Qué quiere decir esto?- Preguntó Leo bastante asustado.
- N-No sé que es lo que tú entiendas, p-pero yo entiendo que... El payaso nos quiere de comer.
Eso es todo! Bueno, prometo que en serio trataré de escribir y subir capítulo lo más pronto posible, pero no puedo asegurar nada, ya que como dije, tengo varias cosas que hacer, pero en fin, dejen comentario! Tanto lo bueno como lo malo! Recuerden que acepto sugerencias! Los amo! Chao!
