c-5 / Reticente

"¿Sakura?"

"Buenos días Kakashi-sensei… a que hace una bonita mañana, ¿verdad?"

Tales palabras, dichas además con absoluta naturalidad y confianza, no tenían ningún sentido para el adormecido cerebro del copyninja, quien además había contestado por inercia y de muy mala gana al molesto e incesante llamado a su puerta.

'Maldito sentido innato del deber…'

Sin esperar por invitaciones Sakura se escurrió a su lado a una velocidad envidiable, forzando su presencia en la habitación antes de que él pudiera batirle la puerta en la cara. Lo que hubiera hecho de muy buena gana de haber estado más despierto como para contemplar la idea a fondo. De hecho, Kakashi aún continuaba mirando hacia afuera, parpadeando estúpidamente al espacio vacío que había ocupado pocos segundos antes su ex - alumna.

"¿Sakura?" repitió para sí mismo, instigando a su cerebro a procesar el dato.

La presencia de Sakura no era en sí misma, una sorpresa. Era de esperarse una táctica similar, pues no era la primera vez que ella hacía tal cosa. De hecho, Asuma siempre iba a buscarla cuando sabía que él había regresado de una misión y no daba señales de vida por más de veinticuatro horas. Ciertamente, siempre lo encontraban mal herido, pero no tanto como para poder forzarle al hospital.

"Kakashi-sensei, sabes que ya se acerca la época del Setsubun, ¿verdad? Espero que este año no estés pensando en escaparte como siempre para no ayudar en los preparativos. Shizune ha estado planeando algo muy especial para el festival de este año…".

Kakashi se volvió finalmente con lentitud, cerrando la puerta en el proceso. La pequeña kunoichi continuaba hablando con su tono jovial y despreocupado de festivales y preparativos mientras colocaba su bolso médico en la mesa y sacaba, sólo kami sabía que, nuevos medios de tortura ninja.

Era evidente que la joven estaba montando una gran actuación sólo para él. Pero la ligera rigidez de sus movimientos no era natural y le hablaban de su nerviosismo e incomodidad por la situación en la que estaba. Su voz tenía un dejo del cansancio acumulado, que también era muy evidente en su rostro y que denotaba el sacrificio que significaba venir tan temprano a verificar su estado.

Pero Kakashi no se engañaba ni por un segundo. Su lado más cínico le informó de inmediato que la razón detrás de la presencia de Sakura era, básicamente, la respuesta automática a ese sentido del 'deber' que estaba grabado con sangre y sudor en la psique de cada ninja. Esto era particularmente cierto en el caso de ella, cuya vida parecía girar en torno a su trabajo en el hospital. Cumplir con su deber para con la aldea era lo único que la hacía funcionar últimamente.

Vamos, que sus mocosos le apreciaban, sí, por alguna razón que él no comprendía muy bien, pero no era para tanto. Aprecio era un saludo casual en la calle, una invitación ocasional a comer, o una sesión de entrenamiento impromptu para recordar viejos tiempos. Deber era lo que tenía allí a una Sakura cayéndose del cansancio para atender a un viejo shinobi con más amarguras que cicatrices en la piel.

En cualquier caso, su actuación era muy buena y convincente sin duda. Más aun considerando lo que ocurrió anoche entre ellos. Ahora la pregunta a contestar era: ¿dejarse llevar por la farsa, o eludirla?

"¿Sakura…?"

El nuevo intento de interrupción no la detuvo en su empeño por distraerlo con un palabreo incesante.

"Oh, también traje provisiones para el desayuno. ¿Qué te parece? Definitivamente estas algo delgado. Imaginé que no tenías nada luego de tus últimas misiones. Ya casi no te vemos sensei, deberías tomarte unas vacaciones".

"Sakura…".

"Nada nada, no hace falta que me ayudes, si prefieres puedes regresar a la cama. Te ves cansado. Sólo quiero hacerte un chequeo rápido y luego me pongo con la comida, ¿vale?".

"Sakura…".

"Estaba pensando en hacer un kuromiso extra fuerte que ayuda a recuperar los tejidos más rápido, pero no sé si te gusta su sabor… ¿Qué dices?".

Un largo suspiro de resignación dejó al copyninja. Dejarse llevar era la respuesta entonces. Después de todo, hay cosas que son, simplemente, inevitables: el transcurrir del tiempo, las fuerzas de la naturaleza, la muerte, los impuestos, Naruto comiendo ramen, Sai diciendo algo inapropiado en el peor momento posible, y claro, una Sakura empeñada en lograr algo.

"¿No tienes que estar en algún lugar, Sakura?"

La aludida puso su mejor cara de fingido resentimiento. "¿Acaso quieres deshacerte de tu alumna favorita?"

"Tú eres mi única alumna" contestó con su voz más plana e indiferente.

"Resiento eso. ¡Tú en cambio eres mi sensei favorito!"

"Ya no soy tu sensei, Sakura". Hacía años que había dejado de serlo, pero sus mocosos insistían en seguir llamándolo como tal.

"Eso no cambia los hechos" le refutó de inmediato con un tono ligero, "además tengo a Tsunade-shishou ¿sabes?... Ella también cuenta en esto, aunque es oficialmente mi mentora en realidad… pero es igual, tú eres mi favorito".

Kakashi volteó los ojos al cielo ante la determinación de Sakura por no ceder ni un milímetro en sus argumentos el día de hoy. Era evidente que estaba preparada a no dejarle ni una oportunidad para librarse de sus atenciones. Evaluando la situación, el jounin llegó a la rápida conclusión de que era mejor resignarse de una vez y aceptar sus cuidados por el momento. Todo con tal de acabar con la intromisión lo más pronto posible.

Además, con el temperamento volátil de la kunoichi estaba arriesgándose a sufrir más de la cuenta si ella perdía la paciencia con él y comenzaba a darle uno de sus regaños épicos, de esos que duraban horas sin fin. A Naruto y Sai los resolvía de un sólo puñetazo. A él siempre le daba una reprimenda verbal que lo dejaba medio sordo por varios días. La verdad es que hubiera preferido un puñetazo de buena gana a tener que oírla de nuevo.

Así que sin decir más, se sentó en la silla más próxima a ella, junto a la pequeña mesa que hacía servicio en la habitación, la cual era a un mismo tiempo comedor, cocina, estudio, almacén y recibo, todo comprimido un espacio de cuatro por cuatro metros cuadros. El lugar era estrecho, sí, y los vecinos ruidosos y entrometidos, pero el alquiler era una verdadera ganga y cualquier día de la semana Kakashi elegiría lo barato por encima lo confortable.

La única ventana que tenía el lugar era pequeña y daba al rellano de una escalera de emergencias muy oxidada, que bien parecía a punto de colapsar. La vista deprimente de la fachada medio derruida del edificio vecino no hacía nada por aliviar la sensación de claustrofobia que se tenía dentro del compacto apartamento.

Sakura por su parte cerró los ojos por dos segundos para darse fuerzas tan pronto sintió que su testarudo sensei se sentó a su lado. ¿Por qué sus chicos tenían que ser tan difíciles a la hora de recibir atención médica? Porque la verdad no estaría en una mejor situación si se tratase de Naruto, quien siempre se ponía como un niño de tres años a quejarse y patalear durante cualquier procedimiento médico. Hasta había que engañarle para poder ponerle una inyección por el pánico que le tenía al piquete de una aguja. Lo cual era absolutamente ridículo considerando que su cuerpo era más un alfiletero con un imán para todos los shuriken y kunais en tres millas a la redonda.

Pero ella no estaba allí por Naruto sino por Kakashi. El hombre cuya aversión absoluta a la medicina era ya casi legendaria. El hombre que anoche se le reveló como uno de los asesinos ANBU más conocidos de Konoha. Lo cual, sumado a su rechazo por cualquier invasión a su privacidad y a su espacio personal, hacían doblemente difícil toda la situación.

Sakura se encomendó a Kami-sama antes de empezar.

Colocándose frente a él, dio inicio con un examen de sus signos vitales, sus manos a escasos milímetros de su pecho. Sus primeras pruebas le revelaron que sus niveles de chakra se habían elevado desde anoche pero a un ritmo mucho más lento del normal para un shinobi de su calibre. Probablemente tenía que ver con la falta de descanso y apropiada alimentación. O quizás había alguna otra causa.

Sakura lo miró con cuidado. No tenía puesto su hitai-ate lo que le permitía ver mejor su rostro a pesar de estar, en su mayoría, cubierto por la perenne máscara. Estaba demasiado pálido, mucho más delgado que de costumbre y las líneas de cansancio bajo sus ojos se le antojaron más profundas que nunca. Hasta la cicatriz que diseccionaba su párpado izquierdo parecía más ancha e intensa. Internamente, las contusiones estaban sanando bien y sus órganos vitales se encontraban funcionando a la perfección, pero su aspecto estaba dando las primeras señales de que Kakashi comenzaba a resentir los excesos a los que sometía su cuerpo. La lentitud de su ritmo de recuperación era la principal alerta de ello.

Ni que decir que la preocupación de Sakura se multiplicó. Mentalmente repasó los últimos datos que tenía de las actividades de su sensei y trató de calcular su carga de trabajo. Rápidamente llegó a la aterradora conclusión de que en el último año, Kakashi no había pasado mucho más de un mes en la aldea.

Algo de su horror ante la idea debió transferirse de inmediato a su semblante pues Kakashi la miró al rostro por primera vez desde que empezó el examen. Con una sonrisa nerviosa le salió al paso a la pregunta silenciosa formulada por su expresión, con una evasiva.

"Necesito revisar tus ojos".

Su tono salió más fuerte y autoritario de lo que pretendía, pero si esto le molestó, no dijo nada. Era evidente que Kakashi le iba a aplicar la 'ley de la casual indiferencia', que él dominaba con la misma perfección con la que ejecutaba cualquiera de sus más de mil jutsus.

Volviendo su concentración a la tarea pendiente, las manos de Sakura se movieron hacia sus sienes, apartando la maraña de cabello plateado que caía desordenadamente por doquier. La yema de sus dedos hizo contacto a cada lado de sus ojos y de inmediato Sakura sintió a Kakashi tensarse ligeramente, pero esa fue su única reacción. Era conocido que sus ojos eran un tema delicado para él. Afortunadamente, y a pesar de sus reservas, a ella era a la única que le permitía acercarse al famoso Kekkei Genkai del difunto Clan Uchiha. El último Sharingan. Anoche no tuvo oportunidad de revisarlo pues desconocía su identidad, pero ahora era imperativo hacerlo. Más aun sabiendo que había luchado hasta casi el límite de sus fuerzas de nuevo.

Kakashi no había apartado su mirada, y seguía con cuidado las reacciones del rostro de la kunoichi de pie frente a él. Su preocupación por su salud era genuina y linda en los términos de una jovencita apasionada por su trabajo, pero a él le dejaba francamente indiferente. En el fondo sabía que ella estaba tratando de compensar el sentimiento de culpa que arrastraba desde aquel día en que no pudo salvar a Sasuke. Él también sentía esa misma culpa por el mocoso Uchiha que tanto había protegido y entrenado. Sólo que, en su caso, esa no era la única culpa que arrastraba. Sasuke era tan sólo uno más en la larga lista de fallos en espera para entrar a su conciencia.

"Por favor abre tu Sharingan".

Obedeciendo de inmediato, Kakashi levantó el parpado para revelar la mortal arma escarlata en su ojo. Podía sentir el chakra de Sakura fluyendo por su sistema ocular, mientras examinaba y sanaba lo que podía. Pasó al menos media hora antes de que la kunoichi se diera por satisfecha con lo que sea que había estado haciendo a sus ojos. Siendo justos, la presión y el dolor permanentes en su ojo izquierdo se habían reducido con el procedimiento, pero esa fue una media hora de su vida que el copyninja hubiera preferido pasar leyendo Icha Icha y no contando las pecas en el rostro de Sakura.

Ahora que el examen preliminar había concluido, la joven médico notó algo que la hizo fruncir el entrecejo con más molestia que preocupación. La camiseta que Kakashi traía puesta estaba ligeramente manchada. Y aunque la ropa fuese de color azul oscuro y la mancha muy pequeña, Sakura había visto suficiente sangre en su vida como para reconocer el líquido en cualquier estado, superficie y circunstancia.

Era de esperarse, claro. Su tonto sensei se había marchado ayer de una manera tan abrupta para hacer, sólo Kami sabe que necedad peligrosa e innecesaria, que había estropeado su delicado trabajo regenerativo, abriéndose de nuevo la herida en el pecho.

"Quiero cambiarte las vendas".

Las palabras salieron de su boca antes de que pudiera considerar a fondo todas las implicaciones puestas en ellas. Y el inmediato gruñido que obtuvo por respuesta le dejó claro que estaba tocando los límites de la paciencia del copyninja peligrosamente. Jugar a que nada había pasado anoche y que estaba allí para examinarle luego de una misión ordinaria era una cosa, pero comenzar a hacer referencias directas a su identidad ANBU era como jugar con serpientes al lado de Anko. Muy. Mala. Idea.

Por momentos Sakura pensó que el exasperante silencio que se había iniciado luego de su requerimiento se extendería eternamente, pero a pesar de lo incómodo de la situación se forzó a sostener la mirada penetrante de Kakashi y a continuar la silente lucha de voluntades. No había llegado tan lejos para rendirse ahora, no importaba lo intimidante que pudiera ser la peculiar mirada bicolor.

Determinada como siempre a convencerle, estaba a punto de hablar nuevamente cuando Kakashi le ganó la palabra.

"Voy a darme un baño. Puedes cambiarlas cuando salga".

Que alguien la golpee en la cabeza y la saque del genjutsu… ¡Kakashi estaba cooperando con ella! Por dentro Sakura estaba próxima a hacer el baile de la victoria, aunque por fuera mantuvo toda la compostura profesional pertinente al caso.

"Vale, mientras tanto te preparo mi famoso desayuno especial para pacientes revoltosos… no te vas a arrepentir". Kakashi optó por no contestarle lo mucho que dudaba esa última afirmación. Más aun considerando que desde anoche, no había hecho otra cosa que arrepentirse de su descuido frente a ella. Algo le decía que Sakura iba a tomarse este asunto más a pecho de lo necesario, haciendo su vida más difícil en el proceso.

Apartándose un poco, la joven le dejó paso a su paciente quien se puso de pie y con su característico andar desenfadado desapareció rápidamente por la puerta de su habitación. De inmediato la reacción de alivio de Sakura fue físicamente visible. Había estado tan tensa que pensó por momentos que su columna vertebral se iba a hacer añicos con la presión. Era demasiado difícil lidiar con Hatake Kakashi, pero con todo las cosas habían salido mucho mejor de lo que hubiese esperado.

Aún quería atarle a la silla e interrogarle por horas acerca de lo ocurrido anoche, pero por los momentos se conformaría con la pequeña victoria obtenida hasta ahora. Atenderle y asegurar su salud. Además ella tenía otras fuentes de información no tan reticentes como el infame copyninja, y Sakura tenía planes de llegar hasta el fondo de todo el asunto.

Con un suspiro se volvió hacia la minúscula cocina que había visto días mejores sin duda. Era hora de ponerse a trabajar.

-o-

Cuando el copyninja regresó de su baño descalzo, vestido sólo con unos pantalones negros y la usual camiseta con máscara incorporada, hecha un bulto alrededor de su cuello, Sakura tuvo una revelación.

A la luz del día su atractivo no disminuía en absoluto, y su reacción ante el torso desnudo de su sensei, tampoco.

Sakura se volvió hacia la cocina para terminar de servir la comida en los cuencos apropiados. Su nerviosismo inicial regresó con fuerza cuando recordó con claridad sus honestas reacciones de anoche ante el cuerpo del, entonces, ninja desconocido.

"¡Mmmnn, huele muy bien!"

La voz de Kakashi la sobresaltó un tanto, más que nada por lo cerca que estaba de ella. Para ser tan flojo, el hombre se movía demasiado rápido cuando quería. De hecho, estaba mirando por encima de su hombro cada uno de los platillos servidos sobre el minúsculo mostrador. Su mano se movió hacia los onigiri con la clara intención de robar uno, pero Sakura le reprendió de inmediato golpeando con la espátula el dorso de su mano.

"Nada de asaltos a mi cocina hasta que yo haya terminado de atenderte".

"Sakura-chan es malvada. Qué tal si tu paciente se desmaya del hambre, ¿hm?".

Con un codazo para hacerlo retroceder, Sakura le dio a entender lo que pensaba de su pseudo-chantaje emocional.

"Si te desmayas será sólo del golpe que voy a darte ahora mismo. Así que ve a sentarte a la mesa si quieres comer".

"¡Tan violenta!… ya no hay respeto para tu viejo sensei".

"Tú no estás viejo Kakashi-sensei, pero sí demasiado malcriado".

"Estoy de acuerdo, pero eres tú la que insistes en venir a aguantarme".

Sakura estaba contenta de sentir el cambio de ambiente entre ellos por uno mucho más ligero que el de hacía un rato. La casual camaradería era un terreno familiar con este hombre. "Sólo lo hago para que no mueras desangrado luego de una misión por tu terquedad de no ir al hospital…".

"Ah, y yo que creía que era por mi irresistible personalidad".

Ese tono especialmente irónico y seco a la vez, era algo que sólo el copyninja era capaz de lograr sin esfuerzo, y le ganó una risa por parte de Sakura. Definitivamente este ambiente era algo que ella podía manejar mucho mejor que la lucha de voluntades con un shinobi que, con mucho, seguía siendo un absoluto misterio para ella, por no decir que tremendamente intimidante. Este sí era el Kakashi que ella conocía y recordaba desde los doce años, aunque ahora estaba consciente de que era solamente otra fachada, otra máscara si se quiere. Su naturaleza relajada y despreocupada era una imagen que proyectaba a placer y que le permitía a la gente acercarse e interactuar con él. Pero sólo cuando él lo quería así. Cuando se cerraba, era imposible siquiera encontrarle, mucho menos acercarse.

No queriendo profundizar mucho en esa línea de pensamiento, al menos por el momento, Sakura se volteó hacia su obediente paciente sentado tranquilamente en la silla, luciendo como la inocencia personificada. Tragando grueso se le acercó para continuar en donde había quedado. El cambio de vendajes.

En ese momento la realidad de lo ocurrido anoche le golpeó en la cara. No se había percatado, pero en el fondo, una parte de su inconsciente se aferraba aún a la esperanza de que todo el asunto no había sido más que una confusión de identidades de su parte. Pero al ver los vendajes y la inconfundible herida tras ellos, sus ilusiones quedaron aplastadas.

Entonces, el nerviosismo que sentía se transformó en mucho fastidio tan pronto comprobó la extensión de los daños que había sufrido su cuidadosa sutura de anoche. Nuevamente una costra de sangre cubría parcialmente la herida y no fue fácil despegar el vendaje en algunos lugares. Pero dentro de todo, no estaba tan mal pues continuaba limpia y sólo le tomaría unos minutos recomponer todo.

Unos minutos en los que Sakura realmente intentó morderse la lengua. Pero iba más allá de sus fuerzas el mantenerse callada. Su voz suave y preocupada rompió repentinamente el confortable silencio.

"¿Por qué…? Es decir, la emergencia de la guerra ya terminó… las cosas están volviendo a la normalidad".

Sus manos brillaban levemente con la fuerza de su chakra curativo y la mirada del copyninja estaba fija en ellas, a milímetros de su pecho, haciendo milagros sobre la maltratada herida.

"El tema no está abierto a debate".

Lo dijo con sencillez, sin amenazas o molestias ocultas en su tono de voz, y por alguna razón eso afectó a Sakura más que si le hubiera gritado furioso.

"¿Kakashi…?"

El shinobi alzó la vista de sus manos en respuesta a su tono de súplica y la miró a los ojos sin expresión alguna. Sakura le observó con cuidado, buscando en el fondo de su ojo gris el lugar donde se escondía el ser humano detrás del ninja perfecto.

No encontró nada.

"…después de todo lo que ha pasado, ¿por qué debes seguir poniéndote tanto en riesgo?"

Su expresión continuaba vacía de emociones, lo que sólo era más combustible para la frustración creciente de Sakura.

"…si algo te ocurre a ti también, Naruto y yo… nosotros no…".

El movimiento abrupto de sus manos aferrando ambas muñecas detuvo la acción de su chakra al instante. El agarre era fuerte hasta el punto de resultar realmente doloroso y Sakura se estremeció ante lo que el gesto representaba. No sólo era una señal de alto. Era una advertencia respecto a lo que se encontraba oculto tras la máscara rutinaria del sensei despreocupado; de lo que apenas era controlado detrás de la blanca porcelana del ANBU.

Allí estaba el asesino violento y sin remordimientos de nuevo. El asesino que por primera vez le estaba causando un daño físico cuando el shinobi al que creía conocer, había puesto su vida en riesgo en muchas ocasiones para protegerla.

Tan pronto como había comenzado, la presión desapareció. Sus manos estaban libres de nuevo como si nada hubiese ocurrido. Kakashi hizo el ademán de ponerse de pie, pero Sakura reaccionó rápido para impedirlo.

"¡Lo siento! Por favor aguanta un poco más… ya estoy por terminar". Sus palabras salieron rápidamente, con la firmeza profesional que dominaba tan bien en el hospital con sus pacientes más difíciles. Su mirada en cambio, se movió nerviosa por toda su figura a medio levantar, evitando conscientemente su ojo, pues la verdad tenía mucho miedo de lo que pudiera encontrarse reflejado allí, en ese momento de tanta tensión.

Sin contestar, el copyninja se acomodó de nuevo en la silla y ella se inclinó sobre él para continuar su trabajo. Entonces dio suspiro mental de alivio, al tiempo que se reprimía violentamente por su estupidez. Sabía que él no iba a escucharla, mucho menos compartir sus motivaciones personales. Pero tontamente se había dejado llevar por la imagen del sensei afable e inofensivo de cuando era niña, tratándolo como a cualquiera de sus otros chicos. Y nada estaba más desfasado de la realidad. De hecho, Kakashi era un ninja tan distante para ella que a duras penas y podía decir que lo conocía realmente.

En un esfuerzo por cambiar nuevamente el pesado ambiente por uno más ligero, y para distraerse a sí misma de lo ocurrido, Sakura comenzó a hablar de la primera tontería que se le vino a la cabeza.

Su parloteo era nervioso y completamente absurdo, pero por alguna razón resultaba adorable verla hacer el ridículo con tal de no dejar las cosas mal entre ellos. Kakashi se dio cuenta entonces de que, a pesar del evidente crecimiento de Sakura, la mayor parte de su inocencia seguía allí, filtrando el mundo a través de unos lentes rosas llenos de fantasías utópicas. Lo cual era por una parte sorprendente, considerando todos los horrores de la guerra que acababa de vivir –pero por otro, no tanto cuando se tiene a un idiota siempre-optimista como mejor amigo y una Hokage dispuesta a todo por protegerte.

Tenía que reconocer que había sido un exceso de su parte la reacción a sus palabras. La fuerza de sus manos fue mucho más violenta de lo que hubiera deseado, pero no pudo contenerse. Tenía que detenerla y hacerla comprender quien era él, y quien no era.

Todas las personas importantes en su vida estaban muertas y él sabía muy bien lo que significaba el dolor de la impotencia ante una pérdida. Por eso estaba lejos de permitir que Sakura proyectara en él ese tipo de sentimientos, haciendo de su bienestar una cruzada personal para compensar la muerte de Sasuke.

Tampoco estaba por permitir que su preocupación por sus mocosos trascendiese a algo más que el deber como compatriota y viejos compañeros de equipo que les unía aún. Definitivamente no iba a jugar a la niñera de nuevo. Si ellos no entendían la verdadera crueldad del mundo, él bien podía enseñarles un par de cosas al respecto si intentaban acercarse demasiado.

Las manos de Sakura entraron en contacto con su piel nuevamente para forzar los tejidos a juntarse, pero en esta ocasión no hubo reacción de su parte a pesar de que sus dedos eran como cubitos de hielo. Al parecer las manos frías eran una condición normal en ella. Kakashi la miró entonces con absoluta atención a todas sus reacciones. Ella se había agachado ante él para realizar más cómodamente esta última parte del procedimiento y parecía ya más relajada. Su fastidioso monólogo sobre los intríngulis de la vida personal de sus compañeros de trabajo en el hospital finalmente se había detenido, en favor de su concentración en lo que hacía… pero había algo más.

El leve rubor que detectó en sus mejillas casi lo hace reír en voz alta. Así que había un lado travieso en la aparentemente pura e inocente kunoichi. Entonces recordó todas las reacciones que la médico tuvo ayer y su humor mejoró considerablemente.

Casi como una respuesta a su disfrute interno, Sakura eligió ese momento para lanzar una mirada tentativa hacia el rostro del copyninja. La sorpresa mezclada con la vergüenza en sus ojos verdes era simplemente exquisita y Kakashi guardó la imagen mental de su ruborizada alumna en el banco de sus memorias para futuros chantajes al viejo team 7. Nunca se estaba suficientemente preparado cuando se trataba del arte ninja de ganarlas todas, más una.

Por su parte, para Sakura era evidente que la habían pillado de nuevo mirando más de la cuenta y las maldiciones internas que siguieron a este hecho harían avergonzar hasta al más mal hablado de los parroquianos en la taberna de la esquina. Sakura temió que si se sonrojaba más se desmayaría por la presión de la sangre sobre su cerebro.

Definitivamente tenía que dejar de juntarse con Ino. No había otra explicación a por qué una médico acostumbrada a ver cuerpos perfectos como rutina diaria, perdía ahora toda su compostura con tanta facilidad. Ni que decir que de todos, tenía que pasarle con su sensei ni más ni menos. ¡Oh, y la humillación no se iba a detener allí si en algo conocía a Hatake Kakashi!

Mordiéndose la lengua con fuerza, Sakura terminó el procedimiento. Finalmente recuperó el control de sí misma con un par de sonoras cachetadas a la Sakura interior que aún babeaba feliz en su mundo de fantasías eróticas, en el cual, definitivamente, ella no quería ni asomarse.

Al menos por el momento…

Reponiendo las vendas, contempló más seriamente y por unos instantes lo que debía hacer a continuación. Tenía que indagar más en el asunto pero era evidente que el copyninja no iba a cooperar en absoluto. Mientras buscaba una forma de ayudarle sólo podía apostar a mantenerle vigilado para evitar que hiciera más tonterías. Lo cual, conociendo al personaje, no iba a ser nada sencillo de lograr.

Sólo le quedaba un camino. Tendría que usar la excusa médica al máximo de sus posibilidades, aun si ello significaba exagerar un poco más de la cuenta; lo cual, en consideración a los presentes resultados, probablemente resultaría innecesario. La importancia que tenía el copyninja para la aldea era estratégica y no dudaba que lograría ganar algo de tiempo en cuanto entregara el reporte de su condición a Tsunade.

"¡Muy bien, ya estás listo! ¿Cómo te sientes Kakashi-sensei?", su voz aún sonaba artificialmente ligera, pero era todo lo que podía hacer para intentar minimizar los daños hechos antes con su imprudencia.

El shinobi le dedicó una de sus miradas de flojera patentadas.

"Como nuevo, gracias a Sakura-chan", puso tanto entusiasmo en su voz como agua había en el desierto de Suna.

"Si no haces ningún esfuerzo físico y descansas el resto del día tus heridas sanarán completamente para mañana".

Un leve movimiento de asentimiento fue la respuesta a sus palabras.

"Lo que me preocupa mucho es tu ritmo de recuperación de chakra. Está demasiado lento. Algo parece estar bloqueándolo y estoy segura que tu Sharingan tiene que ver en ello".

Ahora fue una ceja levemente levantada la única reacción que obtuvo y que solicitaba más explicaciones.

"Es una teoría claro, pero creo que amerita que le haga seguimiento, pues puede ser un nuevo efecto secundario al uso prolongado de tu ojo. Quiero medir de nuevo tus niveles de chakra en unas horas para verificar si el ritmo de recuperación continúa igual o se acelera. Sólo así podré sacar conclusiones más claras. ¿Has sentido algún problema al respecto últimamente?".

El copyninja sacudió la cabeza en negativa, sin ocultar su fastidio por el diagnóstico que acababa de recibir.

"Es muy extraño…". Sakura contempló mentalmente las reacciones de su paciente. Era evidente que las noticias no le agradaron, pero su lenguaje corporal permanecía relajado así que tenía buenas probabilidades de que accediera a sus demandas. Se armó de valor para el siguiente paso.

"Ahora tengo turno en el hospital hasta las diez de la noche. Si te parece puedo pasar al salir a ver cómo va todo".

Kakashi la miró por un total de dos segundos antes de responderle. Pero fueron dos segundos cruciales en la mente del copyninja. Un genio de su calibre no necesitaba más que medio segundo para calcular todas las ventajas y beneficios de proceder a lo que, indudablemente, sería el momento de su venganza. Porque si hay algo cierto sobre Hatake Kakashi es que lee pornografía barata, que siempre llega tarde a todas partes, y nunca, nunca, es posible ganarle una. No importa el lugar o el tiempo que le tome, tarde o temprano él encontrará una forma de desagravio para salir como el único vencedor de la contienda. Gai-sensei, la hoja más verde de Konoha, bien podía dar fe de ello.

Ahora, esta nueva invasión a su privacidad no iba a quedar impune, y Sakura lo comprendió en el restante segundo y medio en el que su ojo comenzó a brillar con malicia.

"Si lo crees necesario, por mí está bien", la kunoichi casi suspiró de alivio por la respuesta favorable, pero su alegría duraría poco, claro.

"Aunque hoy es viernes, Sakura, ¿acaso no vas a salir a divertirte esta noche?".

Sus ojos se abrieron hasta el límite, completamente sorprendida por la pregunta fuera de lugar. La respuesta fue automática.

"No"

"¿No?" su expresión de incredulidad estaba pidiendo más explicaciones, y como era de esperarse Sakura cayó en la trampa. Siempre hablaba más de la cuenta cuando estaba nerviosa.

"Pues no. Además no existe ninguna regla universal que diga que todos los viernes por la noche una chica debe salir divertirse."

"¿Acaso no tienes novio, Sakura?".

"No…". Contestó de mala gana mientras se ocupaba de recoger los implementos médicos y devolverlos a la bolsa. No le gustaba nada el rumbo que esta conversación estaba tomando. Su vida personal –o la falta de ella– era un tema que siempre la ponía a la defensiva, por no decir que le estaba sacando de nuevo los colores. Hacía mucho calor o ella se estaba friendo poco a poco en su propia vergüenza.

"Mmn, eso es extraño para una chica de tu edad" replicó el copyninja frotando pensativamente su enmascarada barbilla. "¿Por qué no?"

"No tengo tiempo para chicos". La respuesta salió disparada tan rápido de su boca que era imposible negar lo forzadamente ensayado de la misma.

"¡Se nota!"

"¿Qué significa eso?" inquirió indignada por el tono mordaz en sus palabras.

"Sólo digo que si te sonrojas tanto por tu viejo sensei es que definitivamente necesitas salir más, ¿no crees?".

Sakura se dio media vuelta fingiendo más molestia de la que sentía para poder ocultar el renovado sonrojo en su rostro… '¡maldito copyninja!'

"No, no lo creo, déjame informarte que una mujer no necesita de un hombre para que la valide", dijo con más convicción de la que sentía en ese momento.

"No, desde luego que no".

"Para mí es mucho más importante mi carrera ahora, y seguir preparándome como médico ninja…", continuó defendiéndose, aun dándole la espalda.

"Lo cual es muy válido, claro".

"Además tengo mucho trabajo, nuevas responsabilidades…" chasqueó la lengua con fastidio, "mucho que hacer como para andar preocupada por una relación".

"Tu trabajo es de los mejores"

"¡Y eso no significa que no me interesen los hombres!" acotó.

"Por la forma en que me miraste hace un momento, eso ya me queda claro".

"¡Hey!" se volvió a verle de inmediato, dándose por ofendida por el tono excesivamente acusatorio en su voz. "Los hombres miran a las mujeres todo el tiempo y de forma mucho más vulgar y libidinosa… ¿Qué tiene de malo que una mujer aprecie también el atractivo masculino?"

¡Bravo! Acababa de admitir que lo consideraba atractivo. ¿Dónde está Yamato cuando necesitas que se abra la tierra bajo tus pies?

Sin contestar, Kakashi se puso de pie con una lentitud y fluidez estudiadas hasta el último movimiento. Su mirada dejó el sonrojado rostro y se paseó con deliberada calma por todo el cuerpo de la pequeña kunoichi a su lado, haciendo las pausas en los lugares estratégicos, y apreciando cada curva que no había notado antes, hasta regresar a su rostro, ahora mucho más encendido, si eso fuese posible.

"No, no tiene nada de malo…"

"¡Eres un pervertido!". Sakura parecía un verdadero volcán a punto de hacer erupción.

Una risa genuina salió del copyninja ante el despliegue de vergüenza y agitación de su pequeña ex alumna. Poniéndose la camiseta enrollada en su cuello, remató la situación con otro comentario bien apuntado. "Puede que sí, pero tú eres la que gustas de admirar las cosas atractivas, ¿no?"

Sin dignificar su comentario con una respuesta y para no pulverizar todo su trabajo médico de un sólo puñetazo, Sakura tomó sus cosas y salió a toda velocidad del lugar con la rabia reflejada claramente en su cara, jurando en voz no tan baja improperios contra su sensei y toda la especie masculina en la faz del planeta. ¡Eso era lo que se ganaba por tener buen corazón y preocuparse por sus chicos!

Luego de dar el portazo, gritó en pleno pasillo y a todo pulmón.

"¡Y más te vale que estés aquí cuando regrese!"

Decir que estaba furiosa era muy poco. Había caído en su trampa con más facilidad que una niña frente a un helado de chocolate. Tendría que haber sido más cuidadosa con él, sabiendo de sobra lo mucho que le gustaba a este hombre la retaliación. Su genio era puesto al servicio de muchas más cosas que el deber ninja y Sakura sólo pudo temblar de impotencia ante las posibilidades que acababan de abrirse. Estaba segura de que esto era sólo el comienzo de muchas más humillaciones para ella. Pero de ningún modo se iba a dejar vencer por sus artimañas sin dar la pelea.

Mientras caminaba hacia el hospital con los puños apretados, Sakura se forzó mentalmente a no contemplar el otro hecho que la estaba carcomiendo por dentro. Externamente podía estar poniendo su mejor show de mujer ofendida, pero en el interior no escapó de su atención lo que le hizo sentir esa intensa mirada de cuidadosa evaluación masculina dirigida a cada uno de sus atributos físicos, y que nunca antes había recibido de nadie –al menos no de forma consciente para ella.

Fue una mirada que, por primera vez en su vida, la hizo sentir como una mujer de verdad, deseable, y no como carnada para pre-púberes hormonales en época de celo.

Y si era remotamente sincera con ella misma, fue una mirada que la hizo sentir demasiado bien.

¡Rayos!

Odiaba cuando el copyninja tenía razón…

…definitivamente, necesitaba salir mucho más.

-o-

La carcajada fue inevitable después de oír el portazo a sus espaldas y el grito temperamental de amenaza que le siguió. En ese instante la naturalidad de su propia risa lo hizo sobresaltar internamente. ¿Hacía cuánto que no se reía de ese modo? Era como un bálsamo para sus heridas. Si Sakura lo divertía de esta forma, bien podía tolerar un tanto más de esa invasión a su espacio personal mientras ella aplacaba su más reciente arrebato de madre adoptiva del Team 7.

Kakashi bajó su máscara para probar la tentadora comida que la impulsiva kunoichi había dejado para él y de inmediato tomó nota de lo mucho que había mejorado su cocina, cuando antes casi era clasificada dentro de la lista de venenos conocidos.

Saboreando concienzudamente no pudo evitar el preguntarse vagamente cuantas veces Sakura se habría repetido a sí misma ese discurso barato sobre independencia femenina que acababa de recitarle a la perfección, y que resultaba tan falso que no se lo tragaría ni un mocoso de la pre-academia. Era evidente que habían valores allí muy ciertos, y que eran parte de su personalidad, pero ella necesitaba mucho más que una vida profesional exitosa, lo quisiera admitir, o no. Ella ya era una mujer, y por mucho negarlo con discursos de igualdad y autoestima no hacía menos cierto que, al final del día, necesitaba lo mismo que todas las mujeres en algún punto u otro de sus vidas: un hombre.

Llevando los platos hasta la mesa se sentó cómodamente a disfrutar de su comida, no sin antes tener la cortesía de extenderle una invitación a comer al visitante que estaba apertrechado en la escalera de emergencias desde que él había salido de su baño. Sakura cocinó suficiente para dos personas después de todo.

"¿Piensas pasar o acaso pillaste a alguna de mis vecinas en la bañera?"

La risa de Jiraiya era desvergonzada y contagiosa, como siempre. "Tus vecinas son todas horrorosas, yo sugiero un cambio de lugar, mocoso".

"Nah, el alquiler bien vale soportar la vista".

"¡¿Ehhh?! Pues no entiendo cómo puedes vivir así…"

Kakashi le dedicó un media sonrisa al viejo pervertido y a sus manías voyeristas. Sólo con el viejo sannin –y antes con Minato-sensei– el obsesivo copyninja se permitía la familiaridad suficiente como para exponer su rostro sin máscara. Después de todo, nunca había podido ocultarles nada de su vida a ninguno de los dos. Lo conocían demasiado bien como para intentarlo de cualquier manera.

Las viejas barandas de la escalera protestaron sonoramente cuando el peso de Jiraiya las dejó para impulsarse por la estrecha ventana hasta quedar sentado a medio camino entre el estar adentro y afuera. Su nariz rastreó los olores de la deliciosa comida que el joven shinobi no había parado de devorar en grandes porciones desde que le saludó.

"Y dime, ¿qué ha hecho un arrogante impertinente como tú para merecer que un precioso ángel de la misericordia venga a hacerte semejante banquete, huh?"

Un encoger de hombros acompañó la respuesta. "Supongo que de vez en cuando me toca algo de buen karma. Pasa y sírvete".

"Tengo prisa muchacho, además me parece que tú lo necesitas más que yo", Jiraiya no había parado de observarlo de arriba a abajo con cuidado, y la verdad no se sorprendió de verlo más delgado y consumido que la última vez que se encontraron, hacía ya casi cuatro meses. Igual decidió no profundizar en ello por el momento. Esa línea de pensamiento sólo lo llevaría a tener más líos con Tsunade.

"Voy saliendo a continuar mi investigación. Tengo nuevas pistas que espero nos lleven a algo concreto muy pronto. Ya se nos está acabando el tiempo me temo…". El copyninja no rompió sus movimientos ni le dirigió la mirada. Sabía bien de lo que hablaba el experimentado sannin y no se sentía más animado ante el prospecto de nuevas pistas. La verdad estaba empezando a pensar que todo el asunto sería inútil hasta llegado el momento, final e inevitable, de enfrentar lo que fuese que se estaba tramando en secreto en contra de Konoha.

Por su lado, a Jiraiya no le reconfortó en nada el aura de apatía ligeramente forzada que desprendía el shinobi más joven. Había algo fuera de lugar en él, lo sentía, pero no lograba poner el dedo en la llaga. Se dio cuenta entonces de que el copyninja estaba más quebrado por dentro de lo que había podido percibir durante su mecánico reporte de anoche.

"Sakura tiene razón Kakashi, es hora de dejar de luchar".

No esperaba una respuesta y no recibió una. Jiraiya conocía demasiado bien al mocoso delante suyo como para esperar reacciones visibles. Pero sabía que lo estaba escuchando y que sus palabras significaban algo para él, aunque lo negase. Minato, Kakashi y Naruto. Los tres eran los hijos que nunca tuvo. Ya había perdido a uno y no estaba por permitir que los otros dos arrojaran sus vidas por las putrefactas cañerías de Konoha.

"Esa niña me recuerda un poco a Rin, con lo determinada que está en cuidar de ti y de Naruto, ¿no crees?".

Kakashi sabía lo que estaba intentando hacer Jiraiya y se maldijo por dejar que la mención de su antigua compañera de equipo afectara el rumbo de sus pensamientos. Era verdad que Rin lo había querido, que se había preocupado por él a pesar de sus continuos maltratos de niño arrogante y su cortante indiferencia. Lo quiso aun sabiendo que él nunca iba a ser capaz de compartir los mismos sentimientos que ella sentía por él. En ese entonces, no logró verla por lo que valía esa amistad incondicional. Y ya era muy tarde cuando lo comprendió y quiso agradecérselo.

Sí. Sakura tenía algo en común con Rin, en esa forma particular en que su fuerza interior había logrado mantener los pedazos de su vida unidos luego de la muerte de Obito. En la actualidad todos ellos llevaban vidas patéticas y sólo Sakura sabía cómo evitar que el viejo Team 7 se rompiera del todo.

En ese momento la voz de Jiraiya lo sacó de sus contemplaciones del pasado.

"Eres una herramienta para esta aldea, pero también eres un ser humano con gente que se preocupa por ti. Harías bien en no olvidarlo".

Por fin los palillos llenos de comida se detuvieron a medio camino entre su boca y el cuenco con la sopa. Una sonrisa de irónica amargura afloró en sus labios, pero la ácida respuesta respecto a lo que pensaba de su propia 'humanidad' se quedó sin ser pronunciada. Jiraiya le ganó la palabra pues de ningún modo iba a entrar en discusiones filosóficas con el mocoso, ahora que tenía que salir disparado.

"¡Deja el ANBU de una vez y pon en orden tu vida, muchacho!"

Su voz firme no dejaba lugar a réplicas ni excusas. Volviendo la mirada hacia afuera, el sannin dejó que su mente se liberara de la preocupación que cargaba desde anoche. Kakashi estaría bien. No era sólo un ninja extremadamente hábil y apto, era también un maldito bastardo con más suerte de la que se merecía con toda la mierda que solía sacar de su vida. Por eso estaba convencido de que, al final, saldría bien librado de todo como siempre. Además, si alguna cosa era cierta sobre el infame copyninja, era que las palabras sabias y los consejos nunca se desperdiciaban en sus oídos. No en vano era un genio a pesar de ser, al mismo tiempo y para muchas cosas, un soberano idiota también.

Con un último gruñido a modo de regaño, Jiraiya se despidió del joven shinobi, que en todo el rato no se había volteado siquiera a verle directamente a la cara. Pero él lo conocía mucho como para darse por ofendido ante su aparente indiferencia.

"Si me necesitas ya sabes cómo localizarme". Más rápido de lo que cabe esperarse de un hombre de sus dimensiones –era mucho más alto y ancho que Kakashi quien de por sí, era más alto que el promedio– el legendario sannin desapareció como si nunca hubiese estado allí en primer lugar.

Con su apetito completamente arruinado, Kakashi se recostó contra el respaldar de la silla, dejando los palillos abandonados en su sopa miso a medio comer. Finalmente miró hacia la ventana donde el sannin había estado segundos antes, dándole el último sermón sobre calidad de vida ninja.

No había forma de negar que sus palabras habían sido completamente ciertas y sinceras. Había dado en el clavo en su evaluación acerca del miserable estado de su vida como siempre. Sus palabras fueron sabias, de acuerdo a lo que cabía esperarse de él.

Todo excepto por un pequeño detalle del que su viejo y pervertido mentor no sabía nada.

Todos sus consejos servían sólo para una persona con voluntad de vivir.

Kakashi cerró los ojos.

Tal vez, con suerte o sin ella, en la próxima misión llegaría finalmente su turno de morir.

Tal vez…

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-Glosario-

Setsubun: Es el festival que celebra el cambio de estaciones en Japón.

Kuromiso (miso negro): sopa miso más fermentada que la blanca o la roja, y se acompaña con ingredientes de la temporada (carnes, vegetales y algas).

Onigiri: Bolas de arroz tradicionales y esenciales en todas las comidas en Japón.