Saludos a todos quienes pasan por aquí. Ya vamos por el cuarto día, y ya va quedando menos…

Aclaración: Los personajes de Prince of Tennis pertenecen a su respectivo autor, Konomi Takeshi-san. Sin embargo la historia me pertenece.

Días de Abril

(Clow Ivinis Renansky)

Día 4

Es abril y las flores de cerezo abundan en el aire. Ya terminamos la secundaria y hoy inicia nuestro primer año de preparatoria, igualmente en Seishun Gakuen.

Verifico mi sala en los paneles y sonrío, somos compañeros nuevamente. Miro hacia la entrada y lo veo acercarse. Algunos pétalos caen sobre su cabello y escucho a unas chicas gritando para sí mismas lo atractivo que se había vuelto durante el último tiempo. Me molesta escucharlas decir eso, pero no las culpo, de verdad él se ha vuelto más apuesto.

Pienso que no ha cambiado mucho desde marzo, pero lo veo distinto; algo le falta: la sonrisa que siempre llevaba consigo y que le gustaba brindar a los demás.

¿Será que él se llevó tu sonrisa cuando decidió irse a otra preparatoria? Creo que así fue.

Llega a mi lado y me saluda. Le digo que seremos compañeros nuevamente y él me sonríe; pero no es la típica sonrisa cálida que me brindaba siempre, esta lucía más nostálgica.

Dice que entremos antes que se nos haga tarde, antes de empezar a caminar. Lo sigo en silencio, al verlo por detrás noto su espalda más amplia y lo noto más alto.

¿De verdad cambió en estas semanas que no nos vimos? No, no era eso. Simplemente era que no quería quitar de mi cabeza, la imagen de aquel alegre niño que conocí hace 3 años. No me resignaba a la idea de que ambos estábamos creciendo.

Tengo miedo que llegue el día en que dejemos de ser compañeros y debamos decirnos simplemente ''Adiós''.

Ese año no entró al club de tenis. Dijo que no podía jugar bien sin Oishi y que, aunque sea bueno jugando en individuales; no le gustaba jugar solo. Ese lugar, nadie más que él podría ocuparlo.

Al no estar él ahí, no sentía la misma motivación que antes, por formar parte del club de tenis; por lo que decidí no ingresar y buscar otra actividad que hacer. Terminé por unirme al club de fotografía, mientras él fue invitado a formar parte del club de economía doméstica. La distancia entre nosotros aumenta nuevamente.

Pasan los meses y me doy cuenta que las actividades del club no son tan aburridas y los proyectos en los que trabajo con mis compañeros son interesantes.

Por otro lado, aún puedo verlo en clases; pero ya no luce tan distraído como al inicio de clases. Al parecer quiere mejorar su rendimiento y poder dar las pruebas de admisión para ingresar a la universidad, aunque aún no tuviera claro qué quería estudiar; pero solo quería entrar. No dijo razones, pero para mí son obvias. No importa que no esté él aquí, de igual forma logra influenciar en las acciones de este chico.

El tiempo vuela rápido y diciembre se hace presente con la primera nevada.

Las fotografías que pude tomar ese día las considero un recuerdo muy importante. Pues ese día las cosas comenzaron a tomar un giro que no esperaba, o mejor dicho, no quería verlo llegar.

Salí de clases y saqué la cámara para tomar las fotografías de la primera nevada del invierno. Es cuando lo veo a través del lente. Está un poco apartado de la entrada, junto a una chica. Ella habla con él tímidamente, mientras él pone atención a sus palabras: Una declaración de amor a este chico fue el comienzo de todo.

Veo que comienza a hablar, mientras hace una reverencia; luego veo a la chica salir corriendo. No necesitaba que alguien me explicara lo que había pasado, era un hecho que él la había rechazado.

Al día siguiente le comento lo que vi el día anterior, con intención de molestarlo un momento; pero lo veo bajar la cabeza. Trato de buscar su mirada, tiene las mejillas teñidas de rojo mientras la tristeza se refleja en sus ojos. Me sorprendo, es la primera vez que veo esa expresión en él: había rechazado a esa chica porque ya estaba enamorado de alguien más. Ante esa confesión tengo una mezcla de sentimientos, por un lado hay esperanza y por el otro hay duda.

Pero tanto la duda como la esperanza se esfumarían, dando paso a la tristeza, cuando él me confesara que se había enamorado de aquel que fue su compañero de dobles. Lo veo confundido, y es cuando decido apoyarlo y lo invito a que exprese sus sentimientos ante esa persona.

En febrero del año siguiente tuvo el valor de confesarse, pero un rechazo lleno de desprecio, rompió su corazón. Me siento un poco arrepentido de haberle dicho que se confesara. Trato de animarlo… espero que las cosas mejoren pronto.

….

A aquellos que han llegado hasta aquí, les agradezco que dediquen unos minutos de su tiempo para leer esta historia, la cual avanza hacia el final….Sólo quedan 3 días más.