Hola a todos los que pasan por aquí. Aquí vamos ya en el quinto día de esta historia.
Aclaración: Los personajes de Prince of Tennis pertenecen a su respectivo autor, Konomi Takeshi-san. Sin embargo la historia me pertenece.
Días de Abril
(Clow Ivinis Renansky)
Día 5
Es abril y las flores de cerezo abundan en el aire. Hoy inicia nuestro segundo año de preparatoria en Seishun Gakuen.
Ya había pasado más de un mes desde su rechazo, pero después de las vacaciones lo veo un poco más repuesto.
Ambos vamos a verificar sala y lo veo sonreír cuando nota que volveremos a ser compañeros. También le sonrío en respuesta; después de eso nos vamos a la sala de clases.
Dos días después inician las actividades del club. El presidente del club nos envía a fotografiar a los otros clubes en acción, y las mejores fotos serían publicadas tanto en el mural como en la página web del colegio. Después de sortear las tareas, cada quien se va a cumplir su misión. A mí me corresponde el club de ajedrez, lo cual no me molesta; aunque asumo que me habría gustado estar trabajando con los del club de economía doméstica.
Me presento con el presidente del club de ajedrez, quien me invita a pasar, para que vea la sala en la que entrenaban. El salón no era muy grande, pero contaba con asientos cómodos para poder pasar un buen rato jugando. Algunas mesas venían con el tablero incluido, y también contaban con tableros portátiles, hechos de madera de una excelente calidad. En las paredes se podían apreciar afiches con información sobre el ajedrez, algunos movimientos y también afiches con un poco de historia, donde se relataban jugadas que dejaron un recuerdo en la historia del ajedrez. En un rincón se podía apreciar una pizarra negra (a tiza) con un bello marco de roble, y en la esquina contraria un mueble del mismo material donde guardaban los tableros y otros elementos. Desde mi punto de vista, es un lugar acogedor y familiar. Tomo las fotografías y me preocupo de revelarlas el mismo día y al día siguiente se las presento a los del club de ajedrez, quienes parecen conformes; pues las fotos los hacen ver como una familia y la sala luce incluso más acogedora de lo que ya es. Feliz con los comentarios, presento las fotos en el club y mis compañeros aseguran que son perfectas; el presidente me felicita por mi buen trabajo.
…
A la semana después veo las fotos publicadas en el mural. Son fotos hermosas en verdad, todos hicimos un gran trabajo.
Es cuando veo las fotos del club de economía doméstica. Son buenas fotos y todos ahí lucen muy alegres, y parecen muy buenos amigos compartiendo su amor por la cocina.
En medio de las fotos, logro encontrar una donde él aparece decorando un pastel, con una expresión de total concentración. Me causa un poco de gracia ver lo concentrado que estaba y sin notar que tenía rastros de crema en el rostro.
De repente escucho su voz hablándome. Dice que las fotos son hermosas, pero que le gustaron las fotos que yo había tomado; y yo le confieso que me habría gustado tomar las fotos de su club, a lo que solo me responde con una risita. Extrañaba verlo reír para mí, pues para ese entonces; ya había asumido que me había enamorado de él.
Pasan los días y abril está por terminar. Lo veo un poco inquieto, pero no me sorprende: el cumpleaños de Oishi se acerca, y sin importar que él lo hubiera rechazado, aun así quería ir a saludarlo por su cumpleaños. Un poco resignado, acepto acompañarlo a comprarle un obsequio. Finalmente opta por un libro de medicina básica.
…
Es 30 de abril. Las clases terminan y él sale rápidamente, en dirección a la preparatoria donde Oishi estudia. Suspiro un poco molesto, no puedo evitar sentirme celoso. Ese día me disculpo con el presidente, pero no me puedo quedar; la duda me invade, en el fondo quiero saber qué resultará de esa visita.
Camino hacia la preparatoria, pero no alcanzo a llegar y lo veo caminando; viene lentamente, sosteniendo su muñeca izquierda con la otra mano y la mirada fija en el suelo. Lo llamo y él despierta de su trance. Le pregunto qué ocurre y él no se atreve a responder. Tomo su mano izquierda y puedo ver su muñeca enrojecida ¿Qué diablos había pasado? ¿Qué se había atrevido a hacerte? …
Veo una lágrima caer sobre mi mano y lo veo llorando en silencio. Se me parte el corazón verlo así. Lo abrazo y lo dejo llorar, sin decir nada; sé que no hay nada que pueda decir en este momento como para hacerlo sentir mejor.
Veo a Oishi a la distancia. Lo veo con una expresión de sorpresa, supongo que no esperaba encontrarme aquí.
Pienso que si no hubiera estado abrazándolo en este momento, me habría lanzado contra Oishi para hacerle pagar por lo que le había hecho. Pero no, mi prioridad en este momento solo era él, quien se recargaba contra mi hombro para llorar.
Por un momento se separa de mí y busco su mirada mientras le quito las lágrimas con mis manos. Sus ojos se encuentran con los míos y nos miramos fijamente.
Abrió la boca, pero no presté atención a lo que trató de decirme. Mis sentimientos estallaron ese día, y no pude retenerlos más después de haber compartido esa mirada. Tomo su rostro entre mis manos, lo acerco a mí y lo beso por unos segundos. Él me mira con sorpresa, y le digo directamente que lo amaba demasiado y ya no era capaz de retenerlo más tiempo. Él baja la mirada, y siento miedo a su rechazo; pero luego me mira fijamente y me dice ''¿Puedes ayudarme a olvidar?''
Después de lo que había pasado ese día con Oishi, seguramente pensó en dejarlo ir y seguir adelante.
Lo veo fijamente y asiento ante su pregunta, antes de acercarme nuevamente. Él cierra los ojos, permitiendo que vuelva a besarlo. Cuando nos separamos, veo que Oishi ya no está ¿Quién sabe cuánto tiempo se quedó observándonos? Pero no era un tema relevante para mí, nunca más lo sería; al menos eso pensaba por ahora.
…
Entro en mi dormitorio y lo veo sentado sobre mi cama. Me acerco y me arrodillo frente a él, tomo su mano y comienzo a vendar su muñeca lastimada. Cuando termino busco su mirada, él mi mira fijamente; atento a mis movimientos. Le acaricio el rostro y él se entrega a esa caricia. Parecía más frágil que de costumbre.
Dejo el botiquín sobre el escritorio y me acerco a él, él me mira fijamente y yo me inclino buscando su boca, y él simplemente no opuso resistencia. Fue un beso suave y delicado, que poco a poco aumentó de intensidad. Nos separamos un momento y lo veo sonrojado. Le digo que lo amo y él solo asiente antes que vuelva a besarlo. Siento sus brazos tímidamente acercarse para rodear mi cuello y yo rodeo su cintura con mis brazos y lo aprisiono contra mí… me siento increíblemente bien, es una sensación única; pero el aire se me acaba y debo separarme un poco de él.
Verlo respirar agitadamente, mientras sus mejillas arden; despierta en mí el deseo de poseerlo por completo.
Lo beso nuevamente y lo miro a los ojos. Me mira tímidamente, pero parecía mirarme del mismo modo en que yo lo miraba en ese momento. Lo miro con duda y él parece notarlo, porque asiente para mí. Entonces tomo un poco de valor y lo beso mientras lo aprisiono contra mí, él me abraza rodeando mi cuello. El beso se intensifica, y poco a poco comienzo a empujarlo contra la cama.
…
Abro los ojos y me doy cuenta que me había quedado dormido. Miro frente a mí y me encuentro con sus ojos azules. Lo veo sonrojarse cuando se encuentra con mi mirada, pues al parecer llevaba un buen rato observándome y se avergonzaba de haber sido sorprendido. Sonrío y le acaricio la mejilla y él aparta la mirada tímidamente.
Me siento inmensamente feliz. La persona que más amaba ponía esas expresiones para mí, y sobre todo después de haber hecho el amor con él. Veo el reloj y noto que falta poco para que den las 8, lo invito a cenar pero él se niega, así que decido acompañarlo a casa. Una vez ahí, le doy un beso rápido antes de irme y él sonríe antes de entrar… Ese fue el día más intenso de toda mi vida, pero definitivamente no dejaba de ser perfecto.
…
Los días avanzan más lento que antes, pero no importa, no mientras pueda disfrutar de la compañía del que ahora es mi novio. Estando en clases compartimos miradas cómplices, y después de terminar las actividades de nuestros clubes, volvemos juntos a casa.
Pero así como pareciera que las cosas van bien entre nosotros, la mala suerte parece conspirar en nuestra contra; haciendo que Oishi apareciera en nuestro camino en más de una ocasión, lo cual me preocupa.
Tengo miedo a creer que aparecerá y se lo llevará de mi lado. Pero él parece percibir mis inquietudes, porque un día, tomó la iniciativa de abrazarme y besarme; y después de hacer el amor, me mira con una gran sonrisa y las mejillas teñidas de rojo, para decirme que me amaba.
No pude contener las lágrimas, y pensaba en que no podía haber más felicidad en este mundo que pudiera caber en mi corazón. Había logrado ocupar un lugar especial en el corazón de mi amado.
…
Quiero pensar que las cosas seguirán así y que estaremos juntos por siempre, pero nada está escrito y desconozco lo que la vida tiene preparado para cada uno de nosotros.
…
Definitivamente nada está escrito en esta vida…
A aquellos que han seguido la historia en silencio, se les agradece de igual forma el que le estén dando una oportunidad a mi trabajo.
Ya solo quedan dos días.
