Saludos a todos aquellos que pasan por aquí. Bueno, como dije antes; solo quedan 2 días. Sin embargo, se podría decir que la historia concluye en este capítulo y el que sigue es una especie de epílogo.
Espero que aquellos que le han dado una oportunidad hayan podido disfrutar de esta historia, así como yo disfruté al escribirla.
Aclaración: Los personajes de Prince of Tennis pertenecen a su respectivo autor, Konomi Takeshi-san. Sin embargo la historia me pertenece.
Días de Abril
(Clow Ivinis Renansky)
Día 6
Pasan los meses y llega marzo. Las clases se habían terminado y solo quedaba esperar para empezar nuestro último año de preparatoria en Seishun.
Llega el día once y paso a su casa para visitarlo. Ese día pensamos en quedarnos en su casa, a lo que él decide buscar algún juego de mesa o naipes para jugar. Busca dentro de su ropero y removiendo algunas cajas, se ve una raqueta caer al suelo.
Con solo verla pude reconocer inmediatamente ese color y esa empuñadura: era la raqueta de Oishi.
No sé qué pasó, pero el silencio que nos envolvió en ese momento fue sumamente incómodo. Quiso guardar la raqueta, pero no se atrevía a tocarla; el hecho de pertenecerle a su ex compañero de dobles le pesaba más de lo había querido creer.
Me acerco y tomo la raqueta, para volver a guardarla, lo más adentro del ropero, para que no vuelva a caer tan fácilmente. Volteo y veo dolor en su mirada. Entonces la duda se acrecienta ¿Qué sentía realmente al verla? Y me doy cuenta que tengo que tomar valor, de otro modo las cosas entre ellos nunca quedarán claras.
Lo tomo de la mano y le digo que iremos a ver a Oishi. Se sorprende ante mi comentario, pero se niega a hacerlo; insistiendo que no quiere verlo otra vez, pero no le doy mayor importancia a su negativa y lo llevo conmigo. Si no lo enfrentamos hoy, nunca lo haríamos.
Lo escucho insistir que volvamos a casa. Me detengo para verlo a la cara y noto temor en sus ojos. Quiero saber qué siente en este momento, pero no alcanzo a preguntar.
De repente la tierra se remeció. Al comienzo leve, pero a los segundos aumentó la intensidad del movimiento: Esto ya no se trataba de un simple temblor, era un terremoto.
Si bien el movimiento no derribó nada y todo parecía estar en pie, el caos que se viviría después sería inevitable.
Ahora que quería volver a casa, fue mi contrario quien quiso salir corriendo. No alcancé a detenerlo, pero ya sabía hacia donde se dirigía. Traté de abrirme paso entre la gente que empezó a salir a las calles, evitando los autos que aparecían en mi camino.
Quedaba poco para llegar. Solo faltaba cruzar la esquina y podría ver la casa del ex Seigaku. Pero no alcancé a llegar cuando sentí el ruido de un auto frenando bruscamente, el sonido de un golpe, sumado a un grito lleno de espanto, haciendo que me paralizara al instante: Era Oishi gritando su nombre.
Por inercia caminé hasta la esquina y me encontré con la escena que me había imaginado: Oishi de rodillas y, a un lado, su cuerpo inconsciente y con rastros de sangre. Su rostro estaba cubierto por sus rojos cabellos y la sangre que emanaba de su cabeza.
Estaba claro que él se había cruzado en el camino, evitando que Oishi recibiera el impacto del auto que venía hacia él.
Considerando el caos, sería imposible llamar por una ambulancia. El dueño del auto nos llevó al hospital más cercano para que pudiera recibir un tratamiento temprano.
…
Los minutos pasaban, pero parecía ser una eternidad; aún sin tener noticias suyas. Pero había mucho ruido dentro de pabellón, lo que me inquietaba más.
Fue cuando salió una enfermera, que volvió rápidamente, acompañada por un doctor; ambos con cara de preocupación, lo cual aumentó nuestra angustia.
Me puse de pie para preguntar, pero el médico no dijo nada, solo entró rápidamente. Pero al parecer la paciencia de Oishi había llegado a su límite, y trató de ingresar a pabellón para ver por sí mismo qué pasaba.
Pero cuando estaba por llegar a la puerta, esta se abrió y se encontró con dos enfermeras que trataron de detenerlo, diciendo que estaba prohibida la entrada. Lo observo insistir, con evidente angustia, demostrando tanta o más preocupación que yo.
Sus súplicas parecen no ser escuchadas y veo que no hay forma de seguir, pero para mi sorpresa, él cae de rodillas al suelo. Inmediatamente me acerco y lo veo estático y con la mirada perdida, parece estar en shock. Pero no, no era eso; observando mejor puedo notar un leve brillo en sus ojos, el mismo brillo que vi en los ojos de ambos cuando jugaron en las nacionales… de alguna forma, Oishi estaba tratando de sincronizarse nuevamente con él, aun cuando estuviera inconsciente.
Las enfermeras se acercaron, pero les grito; víctima del nerviosismo, que nadie lo tocara; pues en ese momento, Oishi estaba tratando de traerlo de vuelta, lo cual, muy a mi pesar, lo había convertido en mi única esperanza.
…
Los minutos pasan y no hay respuesta, solo el ruido al interior de pabellón, cual parece aumentar. Los escucho cada vez más alterados, ante el hecho de ver que está sufriendo un paro cardiorespiratorio, el cual tratan de manejar. Pero pareciera que, a cada choque eléctrico que le aplicaban, siento que se aleja cada vez más.
Entonces observo a Oishi y me sorprendo cuando veo que, aún dentro de su trance, derrama lágrimas incesantes. Fue cuando el miedo me invadió completamente.
¿De verdad te estaba perdiendo? No, no por favor; no te vayas así. Prefiero perderte de mil formas, excepto así, ya que es la única forma que me privaría de verte de nuevo.
Pero de repente se comenzó a escuchar nuevamente su pulso por medio de los monitores. No sé qué pasó, pero sus signos vitales se recuperaron milagrosamente y la intervención pudo seguir sin más inconvenientes.
Miro a Oishi, que parecía estar volviendo en sí. Pero cuando volvió a la realidad, solo lo vi sonreír hacia donde estaba este pelirrojo siendo operado, mientras decía ''Okaerí''; antes de caer totalmente inconsciente. Lo sostengo y solo puedo decirle gracias, pues lo había traído de vuelta consigo. Entonces llegaron otros funcionarios, que ayudaron a cargar a Oishi y llevarlo a una habitación mientras recuperaba la consciencia.
…
La operación había concluido y todo había resultado bien. De forma milagrosa, ya estaba fuera de peligro y solo faltaba ver cómo evolucionaba.
Las horas pasan y lo veo despertar. Me pregunta qué había pasado, a lo que me veo en la obligación de explicarle todo de lo cual fui testigo. Él me mira sorprendido y no sabe qué decir.
Escucho la puerta abriéndose, para después ver a Oishi entrar; pero solo se queda en la entrada sin saber qué hacer y él lo mira igual; y por primera vez en mucho tiempo, sentí que mi presencia estaba demás. Salgo de la habitación con la excusa de querer ir a comprar algo para beber, pero solo me quedé fuera; y el silencio que hay aquí es tal, que puedo escuchar su conversación.
Ambos, haciendo memoria de lo que había ocurrido dentro de su subconsciente mientras estaban sincronizados: Oishi no solo lo había traído de vuelta, sino que había terminado por asumir los sentimientos que había llegado a desarrollar por él.
Lo escucho afligido y totalmente arrepentido de lo cruel que se había comportado con él; pero él le dice que eso ya no importaba, que no siente rencor por lo que había sufrido. Lo escucho tranquilo. Pero después solo hay silencio, el cual me tiene inquieto; quiero saber qué pasa, pero debo respetar su privacidad.
Entonces escucho a Oishi repetir el hecho de que lo amaba, siento el corazón oprimido y el miedo que había sentido hace meses volvió a hacerse presente. Pero escucho su voz chillona hablando, pidiendo disculpas, pero que ahora estaba conmigo y no dejaría de lado esta relación para estar con él. Después de eso no escucho nada más, la conversación parece haber terminado; y con el temor de ser descubierto ahí, salgo en busca de alguna máquina expendedora de bebidas para comprar algo.
Cuando vengo de vuelta, veo a Oishi saliendo de la habitación; quien me agradece por el tiempo que les di para hablar a solas. Le digo que no se preocupe, pues en el fondo, esperaba que en algún momento esa conversación se llevara a cabo.
Me despido de Oishi, antes de entrar de nuevo en la habitación; y lo veo mirando por la ventana un poco distraído. Pero cuando se da cuenta de mi presencia, mi mira y me dedica una sonrisa; como si todo estuviera bien, pero de verdad siento lo contrario. Sus ojos no mienten, y en ellos se refleja tristeza.
…
Los días pasan y él ya es capaz de sentarse en la cama, pero aún está en observaciones, por lo que no puede ser dado de alta.
Falta poco para que llegue abril y las clases empiecen, pero dudo que vuelva antes de que estas den inicio.
Un día que fui a visitarlo, lo observo desde la puerta antes de entrar a la habitación. Está sentado, mirando hacia afuera y luce serio, pero más que serio, intranquilo.
Abro la puerta para que note mi presencia y veo que su expresión cambia por una sonrisa, pero su mirada no coincide con su sonrisa. Le pregunto qué le pasa, pero me dice que nada, que solo está aburrido de estar en el hospital.
Finjo que le creo, para no volver a tocar el tema. Pero sé que está inquieto después de lo que Oishi le dijo. Parece confundido, y por mucho que no quiera asumirlo, eso lo afecto más de lo que había querido creer.
Sé que dijo que seguiría a mi lado, pero no lo veo feliz como antes de que todo esto se rompiera. Porque así lo siento, algo se rompió cuando lo vi sincronizarse después de tantos años, y yo sin poder hacer nada para traerlo de vuelta, más que esperar a que Oishi lo hiciera. Y por mucho que finja que todo está bien, yo sé que no es así.
Marzo termina, y de alguna forma esperaba a que llegaran los primeros días de abril, pues tienen mucho significado para mí, por los recuerdos que cargan estos días.
Las clases empiezan, pero no asisto a ellas. Dedico esos días a reflexionar. Miro la foto que tengo en mi escritorio, donde ambos parecemos felices, y siento que de verdad fui feliz; y lo digo en pasado porque siento que todo esto ya ha llegado a su fin, aun cuando nadie lo ha anunciado.
Pero sé que por mucho que él pueda amarlo, no me dejará; pero esa confusión que tiene me lleva a tomar una decisión.
''Estoy seguro que no será lo mejor, pero si al menos puedo recuperar esa sonrisa para ti, valdrá la pena''
Así que, una vez llegué a mi conclusión, y con una decisión ya tomada; solo me resta buscar papel y lápiz. Y después de dedicar una última mirada a esa fotografía frente a mí, dejo que las palabras fluyan por medio de mi mano, en lo que será mi mensaje de despedida.
…
Y bueno, así como Fuji mismo lo dice…Su mensaje de despedida plasmada en una carta es lo que conforma el Día 7, que subiré pronto.
Gracias por darle una oportunidad a esta historia. Ahora tengo nuevas ideas pensadas para más adelante, ya sea de Prince of Tennis y de Haikyuu!, qué aún están en proceso, plasmándose en el papel.
Que tengan un excelente día y sigan siempre dando lo mejor.
