c15/ Rompecabezas – III
Sakura deslizaba unas manos temblorosas y sudadas sobre la piel fría e inerte de su compañero y mejor amigo. Con movimientos frenéticos intentaba comprender lo que sus ojos no veían; un pulso de chakra por aquí, un nudo de sellos por allá, y poco a poco iba aplicando su energía, aflojando un tanto las ataduras, tratando de desdoblar una técnica que la superaba por completo.
Podía sentir la batalla como algo vivo, envolviéndola y pulsando a su alrededor; el sonido de los kunai volando, de gritos desgarrados en voces desconocidas, eran la voz; el olor a sangre y la intención asesina, densas en el aire, le daban forma; el miedo que sentía cuando a ciegas tanteaba el cuerpo de Naruto y escuchaba los gritos de Sai apurándola, eran su poder.
'¡Rápido Sakura, tú puedes hacer esto, coño… enfócate!'
La naturaleza y complejidad del sello con el que Kabuto le retenía escapaba a su experticia, pero la kunoichi estaba lejos de ser derrotada por ello. Examinando con cuidado la herida en el vientre de Naruto, comenzó a enviar descargas de chakra; su esperanza era generar una especie de cortocircuito con la propio Chi del nueve colas que detuviese el flujo de energía por al menos un segundo. Un segundo era todo lo que necesitaba para liberarle.
Tragó por reflejo la inexistente saliva de una boca seca, con el gusto a sal y sangre densos en su lengua. El dolor de sus sienes se incrementaba con la urgencia que la apretaba contra el suelo con un peso casi físico. Farfullando maldiciones terminó otra secuencia de sellos con sus manos.
"¡Sakura!"
"¡Ya lo sé, Sai!"
¡Maldita sea si lo sabía! 'Rápido, es ahora o nunca, Sakura'.
La descarga de chakra en el punto y secuencia precisos salió de sus dedos más por instinto que por certeza. De inmediato el enorme sello que se retorcía alrededor de Naruto se encendió con un resplandor rojizo que apartó momentáneamente las sombras, encegueciendo a todos. Con ojos llorosos por el cambio repentino de luz, Sakura agarró por ambos brazos a Naruto y lo arrancó literalmente del suelo.
Mucho dolor. Miedo. Un grito desgarrador le heló la sangre.
Sakura no sabía si el grito era suyo o no…
Cuando recuperó el sentido, un cielo cargado de nubes fue lo que recibió a la kunoichi junto con las primeras gotas de lluvia sobre su rostro. '¿Qué pasó…?' Alguien la zarandeaba de un brazo mientras ella luchaba por entender lo que pasaba.
"…tienes que revivirlo. ¡Oi, kunoichi!"
Sus ojos finalmente procesaron la máscara de un cuervo flotando frente a ella. Detrás se ocultaba el responsable del moretón que sin duda iba a quedar en su brazo con el maltrato. Entonces el resto de su cuerpo hizo clic junto con su mente. El peso muerto y la humedad de la sangre empapando su ropa. Naruto estaba sobre ella, inconsciente y sangrando profusamente.
"¡Mierda!", exclamó al tiempo que se incorporaba, rodando el cuerpo de su compañero a un lado e iniciando por reflejo el diagnóstico y la atención necesaria para estabilizarlo.
"Tienes que despertarlo enseguida, sus heridas pueden esperar".
"¿Qué-qué…?" la kunoichi volteó como un rayo hacia el ANBU.
"¿Eres estúpida o sorda?" replicó sin humor. "Lo necesitamos para salir de aquí, kunoichi, ¡y rápido!"
Entonces Sakura vio más allá del ANBU frente a ella y descubrió con horror lo que ocurría a su alrededor. Heridos y maltrechos, los shinobis de Konoha habían logrado salir de un edificio a medio destruir y retrocedían hacia ellos, seguidos de una verdadera muralla sin fin de los clones-ninjas enemigos.
Sakura volvió la atención a su paciente. Con una mano en el pecho desnudo comenzó a aplicar chakra para estimular su sistema nervioso y con la otra aplicaba el método natural y más tradicional del planeta.
"¡Naruto!" le gritaba entre una y otra cachetada. "¡Maldición despierta YA, Naruto!"
Las manos comenzaron a temblarle. Por un segundo deseó estar otra vez envuelta en la oscuridad del jutsu para no tener que ver a la muerte acercándose inexorable por el rabillo del ojo. El ANBU-Cuervo, parado a su lado, defendiéndola, bien podía estar atacándola con el aura tan siniestra que emitía, un olor a decaimiento y viseras flotaba a su alrededor haciendo del respirar todo un trabajo adicional para ella.
"—sukee... Sa…".
La voz salió como un suave murmullo medio quebrado, pero eso fue suficiente para que Sakura se abalanzase sobre él, abrazándolo con fuerza, las lágrimas a punto de caer. "¡Naruto, oh Naruto!" Tomando su rostro con ambas manos, se perdió por un momento en la euforia de ver la claridad azul de sus ojos cansados y la media sonrisa desconcertada. ¡Eso era suficiente para devolverle el alma al cuerpo!
Ayudándolo a incorporarse, Sakura comenzó a atacar con chakra curativo las heridas abiertas y detener las hemorragias, lo demás tendría que esperar. "¡Haz que invoque a Gamabunta, rápido!" le ordenó Cuervo tan pronto lo vio despierto. Y Sakura estaba a punto de repetir la orden cuando notó por primera vez la expresión de absoluta concentración en el rostro desmejorado de Naruto.
Sakura siguió la dirección de su mirada y deseo enseguida no haberlo hecho.
Sasuke le estaba mirando de vuelta con la misma intensidad, mientras su cuerpo medio destruido se regeneraba a toda velocidad gracias al poder del Edo-tensei. Frente a él, ANBU-Lobo apenas y se tenía en pie, respirando trabajosamente y medio doblado por el dolor.
Sakura no sabía si el tiempo iba en círculos o si acaso habían retrocedido sin saberlo varios años en un parpadeo. El Team 7 estaba junto de nuevo y todo seguía como lo habían dejado: a punto de quebrarse irremediablemente.
La lluvia comenzó a arreciar, los sonidos de la tormenta ahogando por momentos los de la batalla. Sakura sintió como los músculos de Naruto se tensaban progresivamente bajos sus manos. No sabía lo que pasaba por la mente del Jinchuriki mientras contemplaba a su compañero muerto vuelto al mundo de los vivos, pero no podía ser nada bueno si su silencio, tan atípico, era un indicio. Tenía que hacer algo o todos irían directo al desastre, de nuevo.
Pero la decisión quedó fuera de sus manos. Como respondiendo a una llamada silenciosa, todos los ataques cesaron por parte del bando enemigo. De inmediato los ANBU se arrastraron como pudieron hasta cerrar filas frente a ellos y Sakura suspiró aliviada por ver que estaban todos, más o menos, completos.
"¡Bravo!" el solitario aplauso de un par de manos daba cuenta de la burla tanto como su tono de voz. "¡Les felicito! Sin duda su valentía hace honor a su aldea".
Frente a ellos la multitud sin fin de clones se apartó para dejar pasar a un sonriente Kabuto.
Sakura quería coserle la maldita sonrisa a puñetazos.
"¡TÚ!" la repentina acusación vociferada la sobresaltó. "¿Qué le están haciendo ahora a Sasuke? Déjalo ir, maldito…"
Naruto se puso de pie a pesar de los intentos de Sakura por detenerlo.
"Oh, ya estás despierto Naruto-kun. Me alegra que puedas participar de nuestro pequeño reencuentro".
Naruto vibraba en el sitio con una rabia malamente contenida, los patrones de su chakra todavía desordenados por el jutsu al que había estado atado tanto tiempo. "¡Sasuke!" llamó dando un paso al frente, eligiendo ignorar a Kabuto por completo. "¿Por qué estás con este cretino? Aún puedes volver con nosotros, si tú quieres…".
"¡No, Naruto, no…!" Sakura se interpuso frente a él, impidiéndole avanzar con ambas manos plantadas con firmeza sobre sus hombros. "Sasuke está muerto, Naruto. Lo que ves es sólo un jutsu, él no es real… él no está…".
La voz se le quebró ante la expresión de su compañero. En verdad era ver la historia repetirse con morbosa exactitud: Naruto despertando mal herido, desconcertado, sólo para recibir de ella las noticias más terribles de su vida. Ver de nuevo el rostro cayéndosele poco a poco entre la incredulidad y la desesperación era más de lo que Sakura podía soportar sin quebrarse.
Pero esta vez, ojos azules centellearon a rojo enseguida, volviéndose directo hacia el culpable.
"¡Ahh, no me mires así, Naruto-kun! Era lógico que para animarte a venir usara lo único que te haría ir hasta los confines mismos del infierno por salvarle".
"¡Eres un maldito!"
"Tal vez, pero no soy peor que tu amada Konoha. Ellos también están usando a Sasuke ahora mismo para su beneficio" la sonrisa le estiró el rostro hasta deformarlo en una mueca inhumana. "Así que no somos tan diferentes".
"¡Cállate de una vez!" chilló la kunoichi, el corazón latiéndole en la boca. "¡No sabes de lo que hablas!"
¡No podía saberlo! De ninguna manera podía saberlo… ¿Cierto?
"¡Oh! Estoy tocando un nervio expuesto, tal parece".
"¡Es suficiente!" ANBU-Lobo intervino por fin, tratando de calmar los ánimos con autoridad y mucha mala sangre, plantándose entre el rubio y el médico. Lamentablemente, Naruto ya estaba más allá de todo alcance.
"¿Qué rayos quieres decir con eso? ¡EXPLÍCATE, KABUTO!"
Sakura tuvo que dar dos pasos hacia atrás, incapaz de soportar por más tiempo la intensidad del chakra fuera de control de Naruto. En ese momento le pareció que la lluvia caía con más fuerza sobre ella, como tratando de sofocarla. Nada podía detener el desastre ahora.
"¿Qué nadie te lo dijo?" se burló. "Cómo le arrancaron los ojos a tu querido Sasuke-kun; cómo los conservan en un contenedor con la esperanza de crear otro copyninja".
Kabuto se relamió los labios con una larga lengua bífida, tratando de saborear en el aire el horror y la incredulidad que exudaba Naruto.
"Eso… eso no es cierto…" contestó sin convicción.
"¿A no? Seguro tu compañera puede confirmártelo" la señaló con malicia, "siendo la aprendiz de la Hokage debe saberlo".
Enseguida Naruto se volteó hacia ella, buscando desesperado la verdad en sus ojos y la kunoichi se encogió visiblemente como si la hubiesen golpeado en la cabeza. "¿Sakura-chan…?" su voz se desinfló, apenas un murmullo.
Con la vergüenza tiñéndole el rostro, la kunoichi le rehuyó la mirada sin decir palabra. Tampoco hacía falta, su silencio era confirmación suficiente. Lo que más había temido estaba pasando y ella no era más que una miserable cobarde, incapaz siquiera de enfrentarse a la expresión de traición y reproche que de seguro se quedaría petrificada en el rostro de su mejor amigo, cada vez que tuviera la desdicha de verla.
"¡El momento de charlar se acabó!" la voz de Lobo le llegó como de otro planeta, sobresaltándola fuera de su miseria.
Plantándose frente a Naruto, el Comandante ANBU le tomó de un brazo y por un momento pareció que ambos se comunicaban sin decir palabra, la lucha de voluntades clara en sus miradas. "¡Nos vamos de aquí, ahora!" ordenó. Entonces los ojos tras la máscara se volvieron hacia ella y la kunoichi se encogió aún más bajo su repentino escrutinio, sintiéndose más culpable que nunca con toda la situación en la que había puesto a sus dos compañeros.
"Seguro, seguro, ¿por qué no? ¡Claro que pueden marcharse!" concedió Kabuto con una risa maliciosa.
Con un movimiento exagerado de su muñeca, ordenó a Sasuke retroceder hacia él, como si eso fuese un grandioso gesto de buena voluntad. Mientras los ANBU cerraron filas en torno a su líder. Alce y Gato preparando algún ataque especial a juzgar por los gestos sutiles que intercambiaron.
Entonces todos vieron con verdadero horror como el otrora orgulloso Uchiha se arrodillaba frente a Kabuto, como un perro faldero buscando la aprobación de su amo. El trastornado médico le puso una mano benigna sobre la cabeza, acariciando sus cabellos con cuidado, sus dedos enredándose en la rebelde melena oscura. Había algo realmente macabro oculto tras aquel gesto y Sakura sintió ganas de vomitar enseguida, tratando de no contemplar las posibilidades.
"Pueden llevarse a Naruto con ustedes" dijo mientras continuaba la caricia, tomando nota de las expresiones de cada uno de ellos con evidente placer. "Hay otras fuentes de energía disponibles y menos problemáticas, ya no le necesito".
Nadie se movió por varios segundos. Los músculos tensos más allá de lo posible con la desconfianza. De ninguna forma Kabuto pensaba dejarles salir de allí con vida. ¿Cuál era su juego entonces?
"Ah, veo que dudan de mi buena fe" prosiguió divertido. "La verdad es que yo ya cumplí con mi parte del trato en esta guerra: Quitar de en medio al kyuubi, a cambio de los ojos Sharingan de Sasuke-kun".
"¡Tú nunca tendrás el Sharingan!" Naruto escupió con rabia, su ira renovada ante la humillación de su mejor amigo. ¿Eran esas lágrimas brillando en sus ojos? A Sakura se le rompió el corazón de sólo verlo.
"¿Estás seguro, Naruto-kun? Porque en este mismo momento están en camino a mis manos".
Sakura aspiró con fuerza entre dientes apretados. "¡Estás mintiendo!"
"¿Lo estoy?" dijo ladeando el rostro con fingida inocencia. "¿Entonces dime como sabía de los experimentos de Konoha sobre el Sharingan?" El médico soltó por fin los cabellos de Sasuke para avanzar unos pocos pasos hacia ellos con estudiada lentitud. "¿Cómo sabía yo que ustedes vendrían?"
Esa era la pregunta que ella y Sai se venían haciendo desde que habían llegado, y todo indicaba que habían acertado la respuesta. ¡Traición!
"¿Entonces dime por qué nos dejaste llegar hasta aquí en lugar de despacharnos en la entrada" inquirió sólo por la costumbre de no darse por vencida nunca. "¿Qué ganas con este enfrentamiento?"
"La respuesta a eso es muy sencilla, Haruno Sakura". Kabuto terminó de apartar la capucha de su cabeza descubriendo por completo su rostro deforme; las marcas de Orochimaru brillando con claridad en torno a sus ojos.
"La verdad es que no tengo deseos de conformarme con tener sólo dos… ¡Cuando puedo tener tres!"
Las palabras apenas habían dejado sus labios cuando la boca se le abrió de manera grotesca y una enorme serpiente salió disparada en dirección a Lobo.
"¡Kakashi!" Sakura gritó, llevando su puño cargado de chakra al suelo por instinto y con una rapidez que le sorprendió a ella misma tanto como a Naruto la revelación que vino con el nombre de su sensei. Un breve temblor les sacudió a todos antes de que su jutsu se activara y comenzaran a brotar de la tierra afiladas estalagmitas de al menos dos metros de alto, algunas acertando en el cuerpo del desproporcionado anfibio y otras atravesando una buena cantidad de clones.
'¡Estaba tras el Sharingan de Kakashi!' pensó la kunoichi con desesperación. Todo había resultado ser una elaborada trampa y Naruto era pieza y señuelo en el juego. Las implicaciones de esta revelación terminaban de confirmar todas las sospechas que tenían respecto a los alcances de la traición en la aldea. Si habían revelado la identidad de Lobo, sólo podía tratarse de alguien en el mismo Consejo de Konoha.
Admirando el caos que había creado, Sakura se puso de pie a tiempo para ver la expresión de sorpresa de Naruto ante la identidad de Lobo desaparecer rápidamente con una nueva ola de de clones al ataque, que les separó enseguida. Frente a ellos, el ANBU-Alce se alzaba de nuevo varios metros sobre el campo de batalla sus enormes manos barriendo todo a su alrededor.
"Naruto, invoca a Gamabunta ¡AHORA!" una explosión ahogó su grito y la kunoichi dejó salir una sarta de maldiciones. '¿Me habrá oído?' pensó mientras abatía a tres clones con una serie de kunais explosivos.
Como si la situación no fuese precaria, todo se fue al infierno cuando más serpientes comenzaron a salir del cuerpo mutilado de la anterior, igual de grandes y aterradoras. De repente Sai estaba frente a ella, empujándola hacia atrás, tratando de poner distancia entre ellos y lo peor de las bestias que ahora se deslizaban por todas partes, sin duda buscando a su presa principal. La kunoichi trató inútilmente de ubicar a Kakashi en medio de la conmoción pero defenderse requería de toda su atención. Lo que sí alcanzó a ver fue a Sasuke, quien había entrado en acción de nuevo y –para su completo horror– estaba luchando con Naruto.
'¡Esto no puede estar pasando!' Una ola de calor la golpeó, cortando sus lamentaciones. Levantó la vista a tiempo para ver la enorme explosión de un Katon, junto con un montón de cuerpos volando en todas direcciones con la onda expansiva. Sai y ella continuaron luchando espalda con espalda, dando traspiés en el barrial que la intensa lluvia estaba causando, la desesperación por sobrevivir lo único que alimentaba ya sus músculos agotados y sus sistemas vacíos de chakra.
¿Acaso iban a morir todos allí? ¡De ninguna manera! Tenían que volver a como de lugar. ¡Konoha necesitaba de Naruto!
Justo cuando las fuerzas comenzaron a fallarle, sus extremidades casi paralizadas por el esfuerzo, el suelo se estremeció de nuevo y el sonido característico de una invocación cortó el aire.
"¡Cinco segundos para ser llamados de vuelta!" Bramó Gamabunta, que había aparecido lejos de toda la conmoción en las faldas del valle a sus espaldas. Estaba echando humo y su cuerpo semejaba un alfiletero, lleno de flechas y kunais, evidencias claras de la batalla de la que había sido arrancado. Un colorido Gamakishi se agitaba furioso sobre su cabeza. "¡Ya era hora, grandísimo tonto!"
"¡Oi, a quién le dices tonto, tonto!" la respuesta ofendida de Naruto se escuchó a pesar de la distancia. Con ello el corazón de Sakura se llenó de una felicidad que ya pensaba perdida para siempre, la esperanza renovando las fuerzas de su cuerpo. 'Naruto sigue siendo Naruto, a pesar de todo'.
"¡Cuatro!"
Sai la empujó enseguida hacia el masivo sapo, siguiéndola de cerca. Tenían que llegar hasta la invocación en tiempo record si no querían quedarse de por vida como las nuevas ratas de laboratorio de Kabuto.
"¡Tres!"
Mientras saltaba, esquivando enemigos, Sakura miraba sobre su hombro, tratando de encontrar a sus compatriotas en la multitud. Pero tenía la vista nublada por el sudor y por una lluvia que no paraba de caer.
"¡Dos!"
Un último esfuerzo y ambos colapsaron contra el cuerpo pegajoso de Gamabunta. Cuervo estaba pegado unos metros por encima de ellos, sus manos haciendo los sellos de un jutsu de protección. Sai comenzó a hacer lo mismo a su lado. Naruto ya estaba sobre la cabeza de su invocación, lanzando rasengans como si fuesen caramelos. Sakura no podía ver a nadie más.
"¡Uno!"
'¿Kakashi?'
El mundo se comprimió en un vacío sin forma, sin aire, sin luz.
Aplastada en un espacio demasiado pequeño para su cuerpo, la kunoichi luchó por mantener el aire en sus pulmones y calmar el pánico que amenazaba con hacerle perder el conocimiento. La sensación duró por varios segundos, largos, insoportables, hasta que el jutsu de invocación terminó y todos cayeron al suelo, jadeando como si respirasen por primera vez en sus vidas.
Lo primero que Sakura notó fue que la omnipresente lluvia les había seguido, acompañada por el sonido familiar de la batalla que habían dejado. Sólo que ahora se encontraban en otra completamente distinta. Levantó la vista y enfocó con dificultad un par de siluetas familiares. Tsunade y Shizune se encontraban varios metros más adelante, Jiraiya un poco más allá, muy cerca de Yamato con un grupo del ANBU. Todos se encontraban ocupados en mantener a raya a los enemigos en esa área. La kunoichi se estremeció. Los ninja de Roca habían invadido en Konoha dejando un rastro visible de destrucción desde el punto de entrada hasta casi el centro mismo de la aldea, donde ellos estaban ahora.
"¿Estás bien, Sakura?" la kunoichi se volvió algo aturdida hacia la voz. Era Sai, en cuclillas a su lado, mirándola con la preocupación extrañamente clara en sus ojos tras la máscara. Ella apenas atinó a asentir por respuesta sin mucha convicción. Dudaba mucho que "bien" se aplicase a su persona en los largos meses por venir.
Entonces recordó su preocupación antes del salto y se volvió por completo hacia su compañero, agarrándolo de la armadura: "¿Kakashi?" inquirió casi sin voz.
Sai puso una mano sobre su hombro y señaló hacia arriba, a sus espaldas. La kunoichi sintió de inmediato un profundo alivio al ver la siempre intimidante silueta de Lobo sobre la cabeza de Gamabunta. A su lado, Naruto gesticulaba con vehemencia a pesar de sus heridas, al parecer discutiendo acaloradamente con un ANBU muy poco dispuesto a tolerar sus rabietas, si la mano que le asió de un brazo y le zarandeó, era un indicio.
Sakura sintió un escalofrío rodar por todo su cuerpo que poco tenía que ver con estar calada hasta los huesos. Esto no se veía nada bien…
Sin embargo, antes de poder decidir si intervenir o no, Kakashi le soltó, volviendo su atención hacia ellos y sus subordinados en el suelo frente a la invocación.
"¡Naruto, Sai y Towa, repórtense con la Hokage enseguida!" gritó, haciéndose oír de algún modo.
Los tres asintieron y sin intercambiar palabra se pusieron en marcha. Kakashi se dejó caer al suelo frente a ellos tan pronto la enorme invocación comenzó a avanzar de regreso a la batalla. El verle con vida y, aparentemente entero, le dio pausa, y por un momento Sakura se encontró sin fuerzas para ponerse de pie.
"¿Yuki?"
"No me cabe duda, Comandante. Se trata del grupo de Sonido que interceptamos ayer. Era esto a lo que se referían con transportar algo de valor".
"El Sharingan", completó Tori.
Lobo asintió. "Seguramente ya fue sustraído, pero con la entrega demorada indefinidamente aún tenemos oportunidad de atrapar a los responsables".
"Pero no sabemos dónde está el punto de entrega, Comandante".
"El contenedor tiene un sello de emergencia para el rastreo". Sakura salió de su letargo y se vio repentinamente el centro de la atención no deseada del grupo ANBU. A pesar de eso continuó, la urgencia de la situación por encima de cualquier escrúpulo. "Sólo el personal de Henka lo conoce. Aún si lograron robar el Sharingan, no tienen forma de saber sobre esto".
"Eso podría decirse de mucho de lo que ha pasado hoy, ¿no te parece, cariño?"
"Esto es diferente", explicó mientras se ponía de pie, no sin dificultad. "El mecanismo de seguridad que se aplica en cada investigación es siempre distinto y es asignado por cada equipo; ni siquiera la Hokage conoce de qué se trata. Es parte de nuestro protocolo de trabajo en el departamento. Con tantos materiales peligrosos no se puede ser demasiado cuidadosos".
"¡Oh! ¿Sabe la Hokage que juegan a sus espaldas?" se burló.
"Ella misma fue la que estableció este protocolo".
"¡Bien por ella! Porque en todo lo demás, su seguridad apesta…"
Sakura se sonó los nudillos por reflejo. Ya tenía ganas de comenzar a desplumar el cuervo para un asado.
"¡Actívalo!" ordenó Lobo interrumpiendo la riña verbal. "Si ya los han robado como suponemos hay que rastrearlos enseguida".
La kunoichi tragó grueso, tratando de controlar la incomodidad que la golpeó de repente al verle, oírle y no poder reconocerle. "Necesito pergamino… y tinta".
Enseguida Cuervo le puso lo que pidió bajo las narices pero Sakura estaba demasiado acelerada para preocuparse más por su grosería. Este tipo de verdad le daba escalofríos, y si a ello sumaba el tener a Kakashi tan cerca, la situación no ayudaba en nada a sus maltrechos nervios.
Buscando un lugar seco bajo la cornisa de un edificio cercano, la kunoichi se dio a la tarea de recrear el sello que completaba el jutsu de rastreo, gemelo con el que estaba en el contenedor. Una vez activado por la marca de su sangre, ambos vibrarían en la misma frecuencia, uno enviando leve pulsaciones de chakra al otro, revelando su ubicación. Solo ninjas con sensibilidad excepcionales podrían detectar su activación, así que era un modo bastante seguro para espionaje y seguimiento.
Completando los sellos de activación con sus manos la kunoichi plantó la palma sobre el círculo en mitad del pergamino.
"¡Tegakari no jutsu!"
"¿Y bien?" preguntó Cuervo con impaciencia.
Sakura repitió la secuencia de sellos, su rostro palideciendo ante los resultados.
"Nada. No… no recibo nada…"
"¿Eso qué significa?"
Sakura se quedó muda ante la pregunta del ANBU-Gato. Tal vez estaba haciendo algo mal… ella no era experta en sellos de este tipo y era su primera vez activándolo. Quizás debió estudiar más al respecto cuando Henka se decidió por este método.
"Es posible que aún no hayan sido robados". El comandante Lobo se acercó unos pasos para inspeccionar el pergamino. "Si mal no recuerdo este tipo de jutsu de rastreo no se activa en distancias cortas".
"Tal vez el equipo que interceptamos estaba involucrado en sustraerlos también" aportó Yuki.
"No es probable, pero hay que empezar en algún lado", asintió Lobo. "¿Dónde los tienen guardados?"
"En el hospital".
Sin necesidad de más instrucciones, el grupo salió disparado siguiendo a Sakura, quien apretaba el pergamino contra su pecho mientras corría a toda velocidad con fuerzas que no tenía. La kunoichi sólo podía implorar a todos los dioses que conocía, que el contenedor estuviese allí.
-o-
Estaba exhausto.
Física y anímicamente.
Sin embargo su misión estaba lejos de terminar. La aldea se encontraba todavía bajo el ataque de Roca y aun cuando un Naruto mal herido y traumatizado era mejor que ninguno, sólo su presencia no era un remedio mágico para acabar con la amenaza. Pero el copyninja, de momento, tenía cosas más urgentes de las que preocuparse.
Mientras se deslizaban con rapidez por las calles de una aldea a ratos desierta, a ratos destruida, Kakashi, tras su máscara de Lobo, trataba de no pensar más allá de la necesidad inmediata de su deber. Pero era difícil cuando tantas cosas habían pasado en las últimas veinticuatro horas. Cuando tantas cosas habían salido mal.
Era probablemente psicológico, pero desde que Kabuto se lanzó hacia él como una serpiente, empeñado en arrancarle a Obito, el dolor punzante de su ojo sharingan lo estaba volviendo loco. Tanto o más que la kunoichi que saltaba en ese momento entre dos edificios, liderando el camino al hospital.
Lo último que hubiera esperado de ella es que se atreviese a seguirles, a desobedecer ordenes, a ponerse en riesgo de ese modo, y sin embargo en parte se alegraba de que lo hubiese hecho. A pesar de lo duro que fue tener una funesta reunión sorpresa del Team 7, sin la ayuda de ella y de Sai la misión hubiese estado en grave peligro de fracasar.
Tenía que reconocer que la determinación de Sakura iba más allá de lo que él creía posible, dadas las circunstancias. ¿Tal vez en verdad no le conocía tanto como pretendía?
Los cuatro shinobis descendieron frente a la entrada lateral del hospital, secundaria pero no por ello menos frenética con la actividad producto de la batalla en progreso. Esquivando la multitud de enfermeras y voluntarios movilizando y atendiendo heridos, se abrieron paso hasta las escaleras, subiéndolas de dos en dos hasta llegar al Departamento de Investigación y Desarrollo.
Corriendo por una serie de pasillos y atravesando varias puertas dieron con una oficina ordinaria, llena de papeles y pergaminos, y con varias estaciones de trabajo en diferentes estadios de desorden. Sakura se movió enseguida hacia el fondo, y con agilidad removió un panel oculto de la pared, tras el cual había una pequeña habitación, no mayor que dos por dos metros, frente a la que todos se apiñaron con curiosidad. En ella una serie de compartimientos de distintas dimensiones cubrían las paredes de techo a piso. Todos se encontraban resguardados por intrincados sellos de seguridad.
Todos, menos uno.
"¡Maldición!" Sakura se llevó las manos a la cabeza en clara frustración ante el compartimiento vacío.
"Que supieran dónde encontrarlos ya no debe sorprendernos". Gato se encogió de hombros traicionando una indiferencia que no sentía.
Sakura no contestó, concentrada en repetir los sellos de activación sobre el pergamino, la desesperación ganándole el ánimo a juzgar por el temblor en sus manos.
"¿No funciona? Parece que a alguien de tu equipo se le ha soltado la len-gua" canturreó Cuervo como si la situación tuviese algo de divertida.
"¡Ninguno del equipo entregaría el Sharingan!"
"¿Estás segura?" inquirió, inclinándose hacia ella.
Sakura abrió la boca para contestar pero se quedó paralizada en el gesto, lo cual hubiese sido algo cómico sino fuese por la expresión de horror que le cruzó el rostro.
"Yo… yo sé quién lo hizo", dijo casi para sí misma antes de ponerse de pie y volverse hacia Lobo, un brillo determinado en sus ojos. "¡Pakkun!" exclamó antes de salir disparada hacia la oficina contigua.
"¿Pakkun lo hizo?" preguntó Cuervo haciéndose el gracioso y Gato le volteó los ojos tras la máscara. "¡Eres un idiota!"
"Y tú estás demasiado tensa, Yuki, cariño. Tal vez te interese algo de ejercicio vigoroso después de la misión".
"Prefiero arrancarme las uñas con un kunai".
"¡Lo ves, sabía que eras mi tipo!" contestó con un guiño.
"¡Ughh!"
En otras circunstancias el bravuconeo normal de sus subordinados le entretenía, pero ahora sólo conseguía intensificar el dolor en su ojo, sumándose al fastidio que sentía con toda la situación. Por fortuna Sakura regresó en ese momento y le ahorró el trabajo de hacerles callar.
Inclinándose con resignación en medio de la oficina, llevó su mano al suelo y realizó la invocación sin decir palabra.
El pequeño perro apareció en una explosión de humo. Su cara desinteresada de siempre se arrugó con fastidio tan pronto vio a la kunoichi de pie frente a él.
"¡No tú de nuevo!" protestó enseguida. "Oi, Kakashi que no pue-".
Tan pronto le vio, el pequeño perro dio un brinco hacia atrás, encogiéndose sobre sus patas traseras, entre sorprendido y atemorizado. Kakashi jamás invocaba a Pakkun cuando estaba de misión en ANBU y con una buena razón. Su nariz bien podía ser la mejor de todo su niken, pero el más fiel de sus perros no podía tolerar su aura cuando se trasformaba en el anónimo operario de las fuerzas especiales. No le culpaba por ello, la verdad, considerando que ni él se soportaba ya a sí mismo en el mejor de sus días.
Mientras, Sakura se había quedado boquiabierta mirando de uno a otro por un par de segundos, sorprendida por la reacción atípica de la invocación. Pero se recuperó de inmediato, poniendo con torpeza un desgastado diario bajo la nariz del rastreador.
"No hay tiempo para tus reclamos ahora, Pakkun. ¡Rastrea esto, rápido!"
Mirándolo primero de reojo por la confirmación de la orden, Pakkun consiguió dar un par de olfateadas nerviosas al diario y poner la nariz en el suelo para empezar a trabajar. Luego de dar unas cuantas vueltas irregulares por la oficina bajo la mirada atenta de ocho pares de ojos, consiguió la pista que buscaba y salió tras ella, con el grupo siguiéndole de muy de cerca.
-o-
Colocando las manos sobre las rodillas, Jiraiya se pudo permitir por fin una exclamación de alivio. Estaba funcionando con los restos de chakra al fondo de un barril vacío desde hacía horas.
Pero Naruto estaba allí ahora y si algo tenía el estúpido mocoso impertinente era chakra para luchar veinte batallas como esta. Al menos por eso estaba agradecido, sin bien la condición de su pupilo más joven le preocupaba.
Y hablando de preocupaciones, enseguida volvió la mirada para verificar que Tsunade estaba bien y sintió el alivio de siempre al verla gritando ordenes a diestra y siniestra. Exhausta, desliñada y más hermosa que nunca.
El sannin se rió por lo bajo. Más de una cicatriz en su cuerpo era producto de su incapacidad para dejar de mirarla, puestas allí por un enemigo o por ella misma cuando lo pillaba. Pero era inevitable que sus ojos se extraviaran en aquellas curvas, en especial cuando la veía así, enseñando dientes y garras, salvaje y determinada, la melena desordenada y el voluptuoso cuerpo mojado de sudor y de lluvia, haciéndola brillar… y claro su amplio busto a punto de salirse de la blusa.
Y de seguro no iba a ser él quien le dijera que su guardarropa estaba a punto de sufrir un serio desperfecto por el rigor de la batalla.
'¡He-he, algo de suerte ya me toca, sí…!'
Con el rabillo del ojo vio el movimiento de dos de los ANBU que habían regresado con Naruto, y ello le sacó de inmediato de su trance pervertido. A pesar del agotamiento evidente en todos sus movimientos, ellos continuaban prestando su apoyo, manteniéndose a ambos lados del jinchuriki, casi como si temieran que fuese a desaparecer de nuevo si le dejaban por un momento.
Por segunda vez, Jiraiya sintió un alivio familiar, pero esta vez teñido de necesaria aprensión.
Sabía que físicamente al menos, todos habían regresado vivos de la misión suicida.
Qué tan enteros estaban, era lo que quedaba por verse.
-o-
No tuvieron que alejarse mucho de la aldea para encontrar lo que buscaban. En esta parte, al noroeste, en la espesura del bosque, se encontraban lejos de la batalla principal. Sin embargo, algunas escaramuzas e intentos de invasión habían sido frustrados. En su mayoría a favor, a juzgar por la cantidad de muertos de bando y bando que encontraron en su camino.
Para el Comandante Lobo esta era una escena familiar: cadáveres regados, sangre derramada, y un ninja con el corazón roto ante una traición.
Sakura estaba de rodillas y en completo silencio frente al hombre mal herido que habían encontrado hacía ya un par de minutos al menos. Estaba recostado contra un árbol, sin ofrecer resistencia, apretando contra su pecho un contenedor que sin duda, tenía en su interior el Sharingan. Su rostro reflejaba una extraña calma lo que le enervó enseguida. Había algo incómodamente familiar en él y que no tenía nada que ver con haberle visto de pasada trabajando con Sakura.
"¿Por qué…?"
Por fin la kunoichi encontró su voz, sus manos apretadas en puños sobre su regazo.
El hombre sonrió con resignación y con algo de condescendencia.
"Aún eres muy joven para entenderlo".
"¡¿Entender qué? Acaso tiene justificación para traicionar a Konoha, Omori-san".
"Estás cosas no las aprendes en la academia, Sakura-san" dijo luego de un suspiro, los ojos vidriosos tras lentes empapados parecieron perderse en un punto invisible en la distancia, mientras recordaba. "Hace años, los experimentos que conducía Orochimaru no eran sólo por su ambición de convertirse a sí mismo en el ninja perfecto. Yo trabajaba con él por entonces y lo sé bien. Él quería cambiar el mundo ninja, dejar atrás las prácticas barbáricas y construir una sociedad nueva".
"Déjeme adivinar: ¿Con clones en lugar de ninjas?" intervino Cuervo, con el sarcasmo pesado en su lengua.
"Con soldados completamente obedientes y fácilmente reemplazables, que hiciesen el trabajo sucio, sí. Esto es lo que también está intentando Kabuto en Sonido".
"¿Y para qué es el Sharingan entonces?" Sakura señaló el contenedor que Omori aún apretaba entre sus manos y el shinobi lo miró por unos segundos con verdadera repulsión, como si le diera asco el tener que tocarlo.
"El Sharingan es para poder controlarlos a gran escala y sobre grandes distancias. No hay jutsu que pueda hacer esto. Además, con el tiempo los clones se vuelven inestables, sólo el Sharingan podría mantenerlos bajo control absoluto".
"¡Están locos!"
"El Sandaime pensó lo mismo. No lo creyó ético y por eso le detuvo. Temía demasiado las ambiciones de poder de Orochimaru y no vio el potencial de un genio". Una risa afectada le salió sin humor, haciéndole toser enseguida y arrugar la cara de dolor por sus heridas. "Ese siempre ha sido el problema", continuó jadeando, "todos quieren poder, pero nadie quiere asumir la responsabilidad que significa jugar con la vida de otros seres humanos para su beneficio".
"Esa no es la única solución, Omori-san. Konoha y otras aldeas están cambiando desde la guerra con Akatsuki". La kunoichi se inclinó hacia él, su voz pasando del reproche a la persuasión. "¡Naruto va a cambiar el sistema! Él no va a permitir que otros sufran lo mismo que…"
"¿Y cómo lo va a hacer?" interrumpió "¿Acaso ya tiene un plan?" Sakura se quedó en silencio y Omori sonrió triunfante. "¡Claro que no lo tiene! Ni siquiera su padre, el Yondaime, encontró una respuesta para esto".
"¡Kabuto tampoco es la respuesta!" rebatió.
"Es la única que conozco que al menos es factible".
"¿Cómo puede creer que un mundo dominado por un híbrido demente sería una mejor alternativa?" apeló casi desesperada y Kakashi se preguntó por qué le importaba tanto hacer entrar en razón a este hombre que le había traicionado, a ella y a la aldea sin remordimiento aparente.
"¿No lo ves, Sakura-san?" Un brillo casi fanático le iluminó el rostro mientras agitaba el contenedor en sus manos con repentino entusiasmo. "Ya no tendríamos que seguir torturando a nuestros niños, convirtiéndolos en asesinos antes de que sepan lo que es la vida o la muerte. Tú ya sabes a lo que me refiero…".
La kunoichi bajó el rostro, una sombra oscureciendo su semblante. Que estaba pensando ella en ese momento o a que se refería el tal Omori, el copyninja no lo sabía pero era obvio que el tema le causaba un profundo dolor y el maldito traidor lo sabía bien. Estaba tratando de manipularla con sus propios sentimientos, y si algo tenía Sakura, para bien o para mal, era la costumbre de llevar su corazón expuesto.
"Ese sería el fin de Konoha", contestó por fin, volviendo a mirarle con la expresión vacía.
"¡No! Sería el inicio, un nuevo comienzo. ¡Uno mejor!"
"¿Mejor sólo porque son clones a los que estaríamos matando?" la voz de la kunoichi comenzó a elevarse a medida que la rabia y la indignación le ganaban el ánimo. "¡El Capitán Yamato es un clon creado por Orochimaru y él no es un soldado sin sentimientos y reemplazable para mi! Él es un compañero y un buen amigo. ¡Él es un ser humano, independientemente de cómo consiguió la vida!"
El tal Omori tuvo la decencia de lucir avergonzado. Sakura respiraba agitadamente, su arrebato de cólera ante la absurda distopía que proponía el médico, era compartido sin duda por todos los presentes.
En ese momento el copyninja sintió un golpe de orgullo por lo mucho que había crecido Sakura como kunoichi y como mujer, plantándole cara a un superior y tirándole su propaganda revolucionaria en la cara.
"Es evidente que no estamos de acuerdo en este asunto" dijo ya más calmada, poniéndose de pie por fin. "Y ahora no es el momento ni el lugar para discutirlo". Se volvió a mirarle y él asintió su acuerdo en poner fin al interrogatorio.
"Yuki, Tori".
Sus subordinados entraron en acción siguiendo el procedimiento de rutina, inmovilizando al prisionero y preparándole para ser transportado. Mientras, Sakura recuperó el Sharingan, almacenándolo enseguida en un pergamino de transporte. En ningún momento hizo algún esfuerzo por dar primeros auxilios a Omori-san, como haría bajo esas mismas circunstancias hasta con el más vil de sus enemigos, y eso –como nada– hablaba de su estado emocional.
Cuando estuvieron listos, el grupo emprendió el regreso, Sakura liderando el camino y el copyninja cerrando la retaguardia.
No quería pensar en ello, pero no parecía poder evitarlo con el agotamiento dándole alcance. Todo lo que había pasado en las últimas horas, toda su resolución de no involucrarse, de mantener la distancia se estaba desmoronando a su alrededor. Naruto, Sasuke, Sakura y todos los fracasos asociados a ellos le dolían de nuevo como si le abrieran la carne viva.
Porque por mucho negarlo, no podía evitar la angustia de saberles en peligro o maltratados y manipulados, no podía evitar el alivio de saberles con bien, de tenerles a su lado. No podía evitar preocuparse y quererles más pronto de lo que podría dejar de respirar en ese mismo instante.
¿Y dónde le dejaba todo ello? Un hombre roto, reconstruido de los pedazos robados a los demás sólo para seguir con la pretensión de una vida significativa. No tenía sentido cuando todo lo que podía hacer era verles desde lejos, esperando que sus vidas no fuesen tan jodidas como la suya.
Una mínima parte de su cerebro le contestó que las cosas no tenían por qué ser así y él la acalló enseguida. Tener esperanza era peor que no tener nada. Si empezaba a tener expectativas de nuevo, le abría la puerta a una decepción que no sabía si podría sobrevivir.
Permitirse vivir. Permitirse levantar la mano y tratar de tocar el brillo que veía en otros.
El brillo que veía en ella.
Lobo se detuvo, la espalda contra el tronco de un árbol mientras veía a los demás perdiéndose en la distancia, de vuelta a las ruinas de su aldea. Entonces apartó ambas máscaras de un tirón tratando de respirar mejor, tratando de calmar el corazón latiéndole a mil por hora.
Sakura.
Sakura ya no era una niña, ni su ex–alumna. Ni siquiera era una compañera de equipo, o una camarada en batalla…
Sakura era una grieta en su armadura.
¡De ninguna manera lo iba a permitir!
-o-
"There's a crack in everything, that's how the light gets in".
(Existe una grieta en todo, es así como se cuela la luz).
Leonard Cohen
-o-
NDA: Siempre me parece curioso cuando publico cosas que tienen AÑOS escritas, como las últimas tres líneas de este capítulo que están desde el primer borrador. En fin, los obsesivos del canon como yo, ya saben que Yamato no es un clon en el manga, pero a los efectos del argumento me tomé la libertad de cambiarlo.
En otras noticias, como algunos saben estaba considerando hacer un meme o tomar un reto de escritura para practicar un poco (y cumplir mis metas del año), pero gracias a las sugerencias recibidas me he decidido a escribirles algo que bien puede ser el regalo de Navidad de este año. Sólo diré dos palabras: Venganza - Bunshin…
Jeeee…
