NDA: Es momento de recordarles que esta historia es N-17/R/MA. Por favor no continúen si no son mayores de edad o si las historias explicitas no les agradan.

c18/ Respuestas

Sakura no sabía si sentirse agradecida o furiosa por estar de turno esa noche en la emergencia del hospital.

Por un lado, el continuo entrar y salir de shinobis en distintos grados de gravedad, le permitía darse una buena idea de todo lo que había pasado en el asalto a Sonido. Luego de discernir entre anécdotas –sin duda exageradas– y explicaciones entrecortadas y sin sentido, la euforia de la victoria la envolvió como si hubiese estado presente.

Por otro lado, estar allí era un permanente recordatorio de su ausencia de la misión, lo que sólo hacía palpitar aún más el dolor que amenazaba con hacer papilla su cerebro.

Justo en ese momento Sakura estaba atendiendo a un jounin que se jactaba de haber matado una de las serpientes de Kabuto y si la kunoichi apretó demasiado su vendaje, ¿quién la podía culpar?

Entre el agotamiento y el ir y venir de emociones, era un milagro que aún estuviese de pie, funcionando como una persona semi-normal.

Desde el final de la tarde habían comenzado a llegar los operarios ANBU y algunos shinobis de alto rango transportando los heridos más graves junto con el resto del botín de guerra del que ella había visto la mejor parte la noche anterior. Ahora estaban llegando los rezagados, que no viajaban tan rápido, y de los cuales al menos la mitad necesitaba una visita al hospital.

En las últimas tres horas, mientras pasaba de un herido a otro casi sin distinguirles, Sakura pensaba sin parar en los documentos que había empezado a revisar en la oficina horas antes y en todo lo que su equipo podría hacer con una información que prometía ser invaluable. La mayor parte se encontraba codificado y encriptado. Les tomaría meses poder descifrar y acceder a todo, pero otras cosas de menor relevancia estaban accesibles y le daban una buena idea de la clase de genio que había sido Orochimaru y luego, su aprendiz Kabuto. Era injusto que mentes brillantes como esas hubiesen sido alienadas por el propio sistema que luego les declaró enemigos cuando no les pudo contener.

Sakura giró su cuello de un lado a otro tratando de liberar la tensión acumulada, suspirando satisfecha cuando un par de crujidos respondieron a sus esfuerzos. Con manos ágiles continuó preparando sus implementos para el próximo paciente, hasta que fue bruscamente interrumpida por su propio sentido de culpa, materializándose frente a ella en la forma de una persona.

Suspendida entre emociones contradictorias, sólo atinó a ver, en muda fascinación, como Naruto la miraba de vuelta, inmóvil en medio de la sala de emergencias. Su rostro estaba contraído, líneas serias donde siempre estaba una sonrisa. Sakura supo enseguida que el joven shinobi todavía estaba furioso y frustrado con ella. Por un momento estuvo segura de que se iba a dar media vuelta, demandando a toda voz ser atendido por otro médico. Sakura dio un respingo cuando, en lugar de seguir de largo como había hecho una y otra vez hasta ahora, avanzó unos pasos en su dirección, su expresión más cerrada a cada segundo.

"¿Por qué no me lo dijiste?" demandó al detenerse a un par de metros, la camilla como única barrera entre ambos. No era necesario preguntar de qué estaba hablando. El ultraje al cuerpo de Sasuske y la subsecuente experimentación con el sharingan eran reproches que brillaban con claridad en sus ojos.

Sakura tomó una larga y necesaria bocanada de aire antes de contestar.

"Porque ninguno de los dos hubiera podido hacer nada para detenerlo entonces, ni a él ni a la aldea. Porque callar era lo único que yo podía hacer para protegerte a ti…", levantó la barbilla, dándose ánimo para seguir. "Y porque hacer esto yo misma, con mis manos, es lo único que puedo hacer para proteger el legado de Sasuke".

En el silencio que siguió, Sakura buscó desesperada alguna señal en el rostro o la postura de su compañero que indicara que sus palabras le estaban alcanzando.

No encontró ninguna.

"Cuando tú seas Hokage tal vez puedas cambiar esto, Naruto. Por ahora yo sólo puedo cumplir con mi deber aunque me rompa el alma en ello".

Naruto cerró los ojos y bajó su rostro, quedándose muy quieto, como meditando sus palabras –si fuese posible para el hiperactivo ninja hacer algo tan sosegado y aburrido como meditar. Sakura quería contenerse, darle espacio para pensar, pero tenía que saber…

"Naruto, dime por favor, ¿Sasuke, aún está…?"

"El alma de Sasuke está libre, de momento al menos", contestó abriendo los ojos y regalándole una mirada de ojos azules limpios y vibrantes. Su semblante también se había suavizado y Sakura se atrevió a subirle a la llama de su esperanza.

Ella estaba a punto de soltar una tontería cuando Naruto le ganó la palabra (y la tontería):

"¡Te extraño mucho, Sakura-chan…!" balbuceó de golpe, rascándose la nuca compulsivamente, y Sakura dejó salir un ridículo chillido como de risa estrangulada de pura emoción.

En perfecta sincronía los dos se abrazaron con fuerza, colisionando a mitad de camino, brazos como pulpos, lágrimas por doquier, y allí mismo el mundo podría haberse acabado sin que ellos se moviesen por ello ni un sólo milímetro.

"¡Ughh, que no pueden hacerlo en privado, es asqueroso!"

"Las manifestaciones de repulsión excesiva ante las demostraciones físicas de afecto son señal de profundos problemas psico-afectivos que no permiten alcanzar una intimidad sexual plena y saludable por parte de…"

"Sabes que puedo intimar contigo perfectamente mientras te arranco la lengua…"

"No puedes ir citando libros de texto a la gente Sai, cuántas veces te lo he dicho ya…".

"¿Cómo es que no hay máquinas expendedoras en el hospital?"

"¡Demasiado problemático!"

"¿Por qué todos tus compañeros de equipo son unos imbéciles frentona? Esa debe ser una nueva habilidad".

Sakura estaba más o menos consciente de sus amigos peleando como de costumbre a su alrededor, pero estaba demasiado feliz y cómoda en los brazos de Naruto como para recordarles que estaban en un hospital y no en un campo de entrenamiento. Mientras la riña seguía su curso natural a sus espaldas, Naruto se separó un poco y tomando su rostro con ambas manos le sonrió con toda la fuerza de su imparable optimismo.

"¡Mañana tenemos que ir a desayunar juntos, tengo mucho que contarte!"

Riéndose con una alegría genuina por primera vez en mucho tiempo, la kunoichi aceptó la invitación dando gracias mentales a todas las deidades que hicieron posible que Naruto la perdonase.

Al final lograron separarse, no sin dificultad y más sonidos de asco de parte de Ino. Entonces Sakura supo que Naruto no tenía necesidad de atención médica, afortunadamente, y había ido a buscarla nada más llegar a la aldea para reconciliarse con ella.

Sakura resistió la urgencia de hacer un ridículo baile de la victoria y volver a abrazarle.

En cuanto a los demás, Sai, Ino, Shikamaru, Chouji y el Capitán Yamato, estaban allí en calidad de apoyo moral, según Ino; para evitar derramamientos de sangre, según un muy desgastado Yamato. En cualquier caso ella estaba feliz de verles y de sentir que las cosas estaban volviendo a la normalidad.

Un par de enfermeras mal encaradas no tardaron en hacerse presentes, calificando su efusividad de escándalo y arrastrándoles a todos fuera del lugar por interrumpir el descanso de los enfermos. Sakura se encontró sola con Yamato, quien enseguida levantó una de sus manos enseñándole que estaba, por falta de un mejor término, machacada.

Sakura inició enseguida el tratamiento, que involucró mucho forcejeo para alinear todos los dedos correctamente antes de repararlos con chakra. Yamato se mordió los labios durante todo el procedimiento tratando de disimular lo que le dolía. Sakura solo se reía de él, aun flotando en una nube con la alegría de haber recuperado a Naruto.

Cuando estaba por comenzar a vendar la mano recién enmendada, la voz tranquila del capitán la sacó de concentración.

"¿Estás bien, Sakura?

"¿Yo? Sí, claro…"

"Es que no hemos tenido oportunidad de hablar desde antes del secuestro de Naruto y el asalto a Sonido. Imagino que ha tenido que ser muy duro para ti".

La kunoichi asintió, continuando con las vendas. "Lo fue, no estaba preparada para participar en una batalla como esa… para ver a mis compañeros en peligro de nuevo" admitió con un encoger de hombros y una media sonrisa breve. "Pero definitivamente voy a dormir más tranquila sabiendo que Kabuto ha sido detenido, aunque sólo sea temporalmente".

Por alguna razón Yamato parecía estar fascinado con el suelo. "Es mi culpa que hayan secuestrado a Naruto en primer lugar, lo siento mucho Sakura".

"¿Qué? ¡Eso no es cierto!" exclamó entre sorprendida y abochornada por la innecesaria disculpa. "De ningún modo esto es tu culpa Yamato-taicho. Naruto hubiese seguido a Sasuke hasta el fin del mundo y nadie hubiera podido pararle".

Yamato asintió lentamente, aún algo escéptico pero visiblemente aliviado por la falta de reproches que parecía estar esperando. Enseguida Sakura se sintió exasperada por la típica tontería de otro de sus chicos, queriendo cargar con las culpas de todos. Terminó el vendaje refunfuñando entre dientes sobre hombres con complejos de mártires.

"Listo, recuerda no hacer presión ni usar chakra con esa mano por al menos tres días".

"Una cosa más, Sakura".

"¡Si vas a seguir con esa tontería de ser culpable, te emparejo las dos manos!"

"No, no es eso…" se apresuró a levantar dichas manos al frente, a la defensiva. "Solo quería darte las gracias".

"¿Gracias por qué?"

"Por defenderme y por creer en mí… ".

¿Defenderle? Le tomó varios segundos entender de qué estaba hablando.

"¿Mejor sólo porque son clones a los que estaríamos matando? ¡El Capitán Yamato es un clon creado por Orochimaru y él no es un soldado sin sentimientos y reemplazable para mí! Él es un compañero y un buen amigo. ¡Él es un ser humano, independientemente de cómo consiguió la vida!"

¡Su conversación con Omori-san!

Pero sólo el escuadrón de Kakashi había estado presente en su captura... Rayos, tal vez el propio Yamato era uno de los operarios en el lugar por todo lo que sabía. En cualquier caso, hasta allí llegó el mito de la supuesta discreción de los ANBU.

"No fue nada…" masculló, sintiendo el calor encendiendo sus mejillas, "tú harías lo mismo por mí".

El shinobi sólo asintió con una sonrisa cansada pero sincera, al tiempo que se ponía de pie para marcharse.

"Espera por favor, Taichou" dijo asiéndole un brazo para detenerle. Era tal vez inútil intentarlo, pero ella no estaba por encima de pedir ayuda con algo tan importante en juego.

"Es sobre Kakashi" explicó.

"Si te debe dinero yo no puedo ni encontrarle, mucho menos cobrarle…"

"No, no es eso, es sobre el ANBU" dijo frotándose las manos, tratando de calmar la ansiedad mientras Yamato ponía su mejor cara de desaprobación en respuesta.

"Tú conoces las reglas...".

"Le está haciendo daño, Yamato" suplicó, ignorando su advertencia.

"Sakura…" el tono con el que pronunció su nombre, alargándolo innecesariamente, señalaba que no solo estaba cansado, sino al límite de su paciencia. Considerando que había estado en compañía de Ino y Naruto por periodos extendidos de tiempo, nadie podía culparle.

El silencio se extendió entre ambos entonces, miradas cruzadas que no cedían un milímetro en su determinación de vencer en la batalla de voluntades. Yamato volvió a hablar luego de un largo suspiro, dándose cuenta que tendría que darle algo a Sakura o no le dejaría ir nunca.

"Salvo Jiraiya-sama, no creo que nadie conozca verdaderamente a Kakashi-sempai y sus motivos para hacer las cosas que hace. Pero la verdad es que el rol que él cumple para la aldea ahora es inestimable. Tú no comprendes…".

"Lobo" interrumpió en voz baja, y Yamato dio un respingo de la impresión, los ojos abiertos al máximo, mirando de un lado a otro para asegurarse que nadie les estaba escuchando en la agitada sala de emergencias. A Sakura se le escapó una sonrisa pensando que esta sería una de sus caras más aterradoras si no fuera por la evidente confusión en su expresión.

"¿Cómo?"

"Eso no importa ahora. Lo que pienso es que si todos hablamos con él, le insistimos en que lo deje, le demostramos que nos importa él y lo que hace…", Sakura se detuvo para tragar el nudo que le subía por la garganta. "Él tiene que ceder, reconsiderar. La aldea no puede seguir obligándole a…".

Una mano firme sobre su hombro la cortó.

"Yo admiro mucho a Kakashi-sempai, en especial cuando no es un idiota y me deja con la cuenta", refunfuñó, con un afecto evidente aun mientras volteaba los ojos con fastidio por las manías tacañas del copyninja. "Y en verdad hay pocas cosas que yo no haría por él", continuó con decisión, "pero nadie puede tomar su lugar en este momento Sakura, y todos en esta aldea, lo sepan o no, le necesitan. No estaríamos aquí si no fuese por ninjas como él, que lo ponen todo enfrente de su propia vida".

Por una vez, Sakura se mordió la lengua, la sensación de impotencia ahogándola desde dentro. Si Yamato, práctico y voluntarioso no veía una salida, le quedaban pocas alternativas. A pesar de lo ocurrido la noche anterior en la oficina y de la promesa en las palabras de Kakashi, Sakura no tenía certeza de que el copyninja fuese a hacer algo al respecto.

"Sé que es difícil, pero tienes que aceptar que no hay nada que nosotros podamos hacer en esto".

Sakura sacudió la cabeza, más por rebeldía que por convicción.

"Sólo Kakashi-sempai puede cambiar las cosas, si así lo quiere. Nosotros sólo podemos apoyarle en lo que decida".

Con un último apretón sobre su hombro Yamato se marchó, dejándola sola y decididamente más frustrada. Se había prohibido a sí misma pensar mucho en la situación, lanzándose a su trabajo con una desesperación renovada.

"Voy a tomar un descanso" dijo a la enfermera más cercana sin esperar respuesta. Necesitaba unos minutos para permitirse sentir todo lo preocupada, frustrada y asustada que en realidad estaba. Yamato en el fondo tenía razón. Sólo Kakashi podía decidir si cambiar las cosas y como vivir (o no) su propia vida.

¿Dónde le dejaba eso a ella? Porque ya no se trataba sólo de Kakashi, y de ayudarle. Si era sincera, se trataba de ella también y lo quería de ahora en adelante en su vida.

Sus pasos la llevaron por su propia cuenta hasta su banca de costumbre en el parque. Dejándose caer sobre la madera dura y desgastada, la kunoichi ocultó el rostro entre sus manos y ahogó sin mucho éxito un gritillo.

Aceptar cómo habían cambiado sus sentimientos y con ello sus prioridades era un primer paso que aún la tenía aterrada. Estaba navegando territorio desconocido y no iba a ser fácil orientarse cuando tantas cosas importantes se escapaban de sus manos y de su poder de decisión.

Con ella, la aldea también estaba cambiando, añadiendo leña a esa sensación de inestabilidad bajo sus propios pies. Con los infames "vejestorios lameculos" muertos o presos (ahora hasta Shizune les llamaba así sin remordimiento), el Consejo estaba tomando una nueva configuración que, si en algo Sakura conocía a su otrora mentora, estaba siendo cuidadosamente orquestado para favorecer la transición que supondría Naruto como Hokage.

Aun con los simpatizantes de Danzo en su mayoría muertos o en desbandada, el equilibrio político de la aldea se encontraba en un momento delicado y hasta ella sabía bien lo que eso significaba:

Kakashi era más necesario que nunca en su rol como la sombra de la Hokage, filtrándose en los rincones donde nadie más podía llegar.

-o-

"¿Y?"

La incredulidad puesta en la pronunciación de esa única letra no se perdió en la fuerte brisa que bajaba desde la montaña Hokage, soplando sobre toda Konoha y trayendo consigo los murmullos de la vida de los aldeanos a su alrededor.

"Y… fue mi alumna".

"¡Exacto! F-U-E. Esa es la palabra operativa aquí. Ahora es una joven mujer, hermosa aunque le falten algo de…" se interrumpió para hacer el gesto de un busto exageradísimo con las manos. "Pero si eso es lo que a ti te gusta...". Jiraiya se encogió de hombros. Su expresión era la de un hombre para quien renunciar a pechos enormes sería un sacrificio equiparable a volverse abstemio.

"Estás perdiendo de vista el punto" Kakashi contestó, el humo saliendo por su nariz y boca con más fuerza de la necesaria.

Ambos estaban sentados lado a lado, recostados contra la cornisa en la terraza de su edificio. Jiraiya con una desgastada pipa en su boca y Kakashi un cigarrillo medio aplastado que rescató de su última cajetilla. De momento ya no le parecía tan buena idea compartir sus dudas con legendario sannin.

"No, tú estás perdiendo el punto muchacho", le apuntó con la pipa, el rostro contraído en líneas serias. "¿Qué es lo que estás esperando? Tienes el afecto de una joven mujer que se preocupa por ti y vas a echarlo a perder antes de que empiece por tu testarudez".

"Las cosas no son así entre nosotros", suspiró, golpeando su cabeza contra el muro a sus espaldas. No era exactamente una sorpresa que Jiraiya lo estuviera viendo todo pervertido.

"Pero podrían serlo, ¿no?"

Ese era un argumento que no podía rebatir. El beso de Sakura, tímido pero apasionado y su propia respuesta eran suficiente argumento en contra de todas sus protestas y excusas. ¿Cuándo demonios algo de tal magnitud se había le pasado por alto?

El sannin continuó después de dar una risotada en respuesta a la evidente frustración que sin duda crecía en su rostro mientras más lo pensaba. "Además ya le quieres, no lo puedes negar, al igual que a todos tus mocosos. Hasta a ese inadaptado de root que sinceramente me da escalofríos".

"No puedo creer que esté teniendo esta conversación". Se frotó el rostro con fuerza. En verdad debía estar perdiendo la cabeza por fin.

"¡Nah! Cosas más extrañas te han pasado sin duda". Jiraiya se puso de pie con una agilidad ajena a su apariencia voluminosa, estirando su columna con sonoros crujidos que daban cuenta, como nada, de su edad. "Lo único seguro es que ya no puedes seguir viviendo la vida de Obito en lugar de la tuya, ¿no crees?"

Kakashi sintió todo su cuerpo tensarse con el comentario. Pocas personas podían herirle con más precisión que el hombre frente a él. Su deuda de vida con Obito era lo único que le hacía levantarse por las mañanas para ir a pagar su penitencia frente al cenotafio. Un día más para compensar la muerte de su mejor amigo viviendo por él. Un día más esperando a que, por fin, fuese suficiente.

"Además, tomarte las cosas con más calma te vendría bien en este momento. ¿No hay algo más que tienes que enseñarle a Naruto? Tú eres el experto residente, después de todo".

La ligereza de su tono contrastaba con la dureza de su intención. Era una sacudida que probablemente se merecía.

Tal vez sí era él quien había perdido el punto del todo.

"Ya es hora de entregarle el resto de su legado", remató el sannin volviéndose a verle.

El Hirasin no jutsu.

Uno de los secretos mejor guardados por Konoha y la razón por la que los ANBU no tenían comparación cuando de moverse se trataba. Desplazarse rápidamente en largas distancias o moverse unos pocos metros en milésimas de segundos; esa habilidad los había transformado de asesinos entrenados a verdaderos demonios –o así decían los que tendían a romantizar historias luego de tres vasos de sake.

Claro que usarlo tenía sus complicaciones. Era un jutsu que consumía aún más chakra que el propio sharingan y a gran velocidad. Un ninja ordinario no podría activarlo sin morir en el acto. Él mismo sólo podía usarlo con muchas limitaciones o su sharingan quedaría inservible de manera permanente. En equipo, los ANBU se transportaban con un experto en el jutsu, capaz de activarlo, y varios pergaminos cargados de chakra para alimentarlo. Los pergaminos de transportación se quedaban muy por debajo en comparación.

Sólo Namikaze Minato podía usarlo con tanta libertad y Kakashi estaba seguro que Naruto llevaría el jutsu aún más lejos, como todo en lo que ponía su empeño.

"¿Vas a marcharte pronto?" Preguntó por fin, eludiendo responder a todos los comentarios anteriores. Igual Jiraiya no necesitaba de más respuestas que las acciones que esperaba como consecuencia.

"Pronto, sí. Pero primero tengo una cita con una rubia despampanante a la que le enfurece que la dejen esperando, como bien sabes…".

Kakashi asintió, algo confundido por la falta de la sonrisa perversa que solía acompañar cualquier mención de cierta Hokage. Por unos instantes creyó reconocer en el semblante pensativo del sannin y en sus ojos distantes, una expresión de remordimiento lamentablemente familiar para él.

"Date una oportunidad, mocoso... Tómalo de alguien que nunca lo hizo".

La expresión desapareció como si nunca hubiese estado allí en primer lugar, apagando su permanente buen ánimo. Con una risotada y un par de palmadas en su estómago, Jiraiya se lanzó sin más cornisa abajo, dejándole solo con sus pensamientos.

Kakashi apagó la colilla en el suelo, viendo los espirales de humo revolverse en torno a sus dedos antes de disiparse en la brisa caprichosa.

Se sentía cansado más allá del sueño. Agotado hasta los huesos. El sol de media tarde hacía poco por confortarlo y él sabía lo que eso significaba: Tenía que tomar una decisión y enfrentar las consecuencias. Sólo así lograría disipar la pesadez que le seguía como un zamuro a la carroña.

Decidir no era lo difícil. Vivir con lo que viene después era lo que le paralizaba al punto del terror. En cualquier caso, parte de él reconocía que la decisión ya estaba tomada desde el momento en que Sakura lo abrazó y él lo permitió, abriendo otro tanto la grieta que partía en dos todas sus defensas y dejándola entrar allí, insidiosa, necesaria...

Lo que necesitaba ahora era encontrar el coraje para hacer algo al respecto.

Por primera vez en muchos años, Kakashi se encontró pensando de verdad en el futuro más allá del día siguiente.

-o-

Sentir cierto grado de permanente vergüenza ante las decisiones impulsivas producto de su temperamento, era algo de rutina en la vida de Sakura.

Ir al apartamento de Kakashi, tan pronto logró controlar la resaca lo suficiente como para poner juntos los pedazos de lo ocurrido luego de la juerga de la noche anterior, era sin duda, uno de esos momentos.

Con el puño suspendido a milímetros de la puerta frente a ella, volvió a sentir el nudo de sus dudas apretándola un poco más, convirtiendo la vergüenza en verdadera mortificación. ¿Qué tal si se estaba apresurando? Su comportamiento con Kakashi anoche había sido insolente y tal vez no estaba recordando todo lo ocurrido… ¡maldito alcohol! ... ¡maldita Ino por hacerla beber de más! ... ¿o tal vez estaba mal interpretando sus palabras en base a lo muy excitada que estaba en ese momento?

¡Muy excitada!

Una cosa era querer acercarse a él y otra, exponerse a ser lastimada sin necesidad.

"¿Vas a entrar de una vez o vas a seguir dando vueltas en el corredor?"

"¡¿Pakkun?!" chilló, brincando lejos de la puerta.

"Estoy tratando de echar la siesta y el olor de tu ansiedad no me deja".

En algún lugar había un insulto velado, pero Sakura lo dejó pasar, optando por aceptar la invitación a entrar. Era eso, o arrepentirse de todo y volver a casa con las manos vacías.

Abriendo la puerta con cuidado, sus ojos recorrieron rápidamente el reducido espacio. El pequeño ninken estaba tendido en el sofá, mirándola con el hocico levantado en una clara muestra de desdén.

"¿Está Kakashi?" preguntó con cautela.

"Está en el baño, pero puedes esperar si quieres".

El sonido apagado de una ducha confirmaba sus palabras. Sakura asintió, quitándose las sandalias y optando por moverse al otro lado de la habitación, lejos del ninken. Algo en esos pequeños ojos negros, siguiéndola sin descanso, le estaba poniendo los nervios de punta. Era más ella que Pakkun, claro. No hacía ni veinticuatro horas desde que comenzaron a desarrollarse los hechos que la habían llevado al apartamento de Kakashi para obligarle a cumplir su promesa de dejarse tocar el trasero…

¿Qué? Todas las relaciones tienen que empezar en algún lado…

Cuando Konoha estaba de fiesta, pocas cosas podían pasar que detuvieran ese sentido de comunal de alegría que parecía deslizarse por las calles, invisible, intoxicando el ánimo de todos, shinobis y civiles por igual.

Todo lo que la Hokage tuvo que hacer fue declarar casualmente, caminando por un pasillo de la Torre: "mañana tendríamos que celebrar esta victoria" para que la noticia corriera como un incendio por toda la aldea. No importaba la falta de preparativos o anuncios formales. Una afirmación como esa era suficiente excusa para una aldea siempre dispuesta a celebrar la vida y recordar a los caídos brindando por su alma.

"Parece que toda la aldea ha salido a celebrar". Sakura no podía evitar la ligera sorpresa en su voz, mientras navegaba por entre la multitud siguiendo de cerca a Ino. Ya lo había visto antes, pero no dejaba de impresionarle lo rápido que se organizaba la gente cuando había sake de por medio.

"Sí, la pregunta es por qué todos tenían que venir justo aquí, ¡ugh!" Ino agitó su cabello, tratando a codazos de tomar distancia de la masa de gente que se congregaba en las calles.

No tardaron mucho en encontrar a sus amigos a un lado de la plaza, todos con vasos en mano y sonrisas que marcaban la evolución de sus distintos estados de ebriedad. El coro de voces y risas superpuestas les arropaban en un caos controlado. Alguien (Naruto), le pasó un vaso que Sakura agradeció enseguida sin poder escuchar su propia voz.

Cuando el sake corría libremente nadie se preocupaba demasiado por la calidad o el sabor, sólo por el efecto. Un primer sorbo experimental lo confirmó, obligando a la kunoichi arrugar la nariz, su garganta protestando el maltrato que estaban por sufrir.

Pero si algo necesitaba Sakura era ese efecto: perderse por unas horas de la realidad y de los problemas que le agobiaban en cada momento del día.

Sakura cerró los ojos, volviendo la cabeza hacia atrás y vaciando todo el sake en su vaso con tan solo un par tragos.

-o-

Lo primero que Sakura vio al abrir los ojos, muchas horas después, fue un redondo y bien formado trasero moviéndose al ritmo de unas piernas largas que le llevaban a mucha velocidad, subiendo por lo que se parecía mucho a las escaleras de su edificio.

La provocativa vista perdió pronto su atractivo cuando el vaivén empezó a recordarle que además de ojos en la cara tenía también una boca y con ella, un estómago lleno de más alcohol del que era físicamente posible metabolizar. ¿Era solo ella o el mundo estaba dando vueltas contra reloj?

Una vuelta más y la kunoichi se encontró boca arriba, viendo el techo de su habitación junto con una inconfundible maraña plateada. Shikamaru siempre tenía razón, tan pronto se olvidaba de buscarle, ¡allí estaba!

"Kakashi-sensei-i, que curioso encontrar te por aquí-í".

Un gruñido fue toda la respuesta que obtuvo su saludo. '¡Qué grosero!' Sakura hizo un esfuerzo consciente por seguir la forma borrosa del copyninja, quien parecía estar quitándole las botas. Mientras su cerebro llegaba con lentitud a una serie de dramáticas conclusiones:

1. Ya no estaba en la plaza.

2. Estaba ebria. Mucho.

3. Estaba con Kakashi.

4. Kakashi la estaba desvistiendo…

"Me estás-s desvistien-do", afirmó inteligentemente sin obtener una contestación verbal. Su cuerpo se estremeció entonces ante la idea, respondiendo tardíamente a las conclusiones que su cerebro ya había procesado. Con manos torpes comenzó a frotar la piel de gallina de sus brazos. Ahora sólo podía pensar en que Kakashi la estaba desvistiendo y eso quería decir que…

"¡Ooh! ¿Acaso vamos-s a dormir juntos-s? Porque yo estoy a fa-vor- ¡muy a favor-r!"

Realmente esperaba no haber dicho eso en voz alta.

"No. Tú vas a dormir la resaca y yo voy a irme y a pretender que nada de esto ha pasado".

"¿Qué ha pasado-o? ¿Es que ya lo hicimos-s?" al parecer no sólo el alcohol le daba rienda suelta a la Sakura interior, también le impedía sentir ninguna vergüenza. "Porque yo no lo recuer-do y estoy segura-a de que algo así-í lo recordaría mucho-mucho…".

"No vas a recordar nada, afortunadamente".

Kakashi estaba ahora sentado a su lado, tratando de quitar su cinturón utilitario, y con suerte el resto de su ropa. La idea hizo que Sakura comenzase a soltar risitas sin control.

"Claaa-ro que voy a recordarlo todo, ya lo veras-s".

La cara de incredulidad del copyninja no le sentó nada bien. ¡Ella era tan capaz como él! ¿Por qué no tenía confianza en sus habilidades? se preguntó pasando de la risa a la molestia en milisegundos. "…y ademá-s si tú te acuerda-s de esa noche en que me tocas-te el trasero mientra-s estabas borracho yo también-n puedo recordar es-to".

Y al parecer seguía pensando en voz alta. ¡Ups!

"Yo no estaba tan bebido esa noche".

"Estabas-s mucho peor… y fuis-te muy impertinen-te".

"Hmm"

"Al menos tienes-s que dejarme tocar-te el trasero… para quedar-r a mano-o".

Kakashi dejó el cinturón caer a un lado de la cama y se detuvo a verla, el silencio y el peso de su mirada haciéndola sentir incómoda por primera vez desde que abrió los ojos.

"¿Quieres tocarme el trasero?"

"Es un boni-to trasero…" se defendió.

"Mi trasero no es bonito".

"Hay opiniones-s".

"Sakura...", suspiró con la voz cansada, como si tuviese mil cosas más para decir pero el silencio fuese la única alternativa que podía tolerar. Sakura parpadeó lentamente tratando de entender esas mil y una cosas que se estaban quedando perdidas detrás de su mirada y que las neuronas ahogadas en alcohol no le permitían procesar.

"No te vayas-s" atinó a decir después de un rato.

Kakashi la ignoró a favor de erguirse. O al menos intentarlo porque por una vez Sakura fue más rápida y logró aferrarse a un brazo del copyninja como si fuese un salvavidas, haciéndole reclinarse un poco más sobre ella.

"Si te vas-s ahora vas a evitarme y prefiero estar ebria pero que me hables-s como antes-s y ya no estés moles-to conmigo porque sí-í me importas-s y si quiero tocar-te el trasero y luego besar-te también y que me quite-s toda la ropa, pero tú no me dejas-s acercarme, no dejas-s que nadie se te acerque y ya no quie-ro seguir así, no quie-ro que tú sigas así-í…"

El parloteo descontrolado se detuvo cuando Sakura encontró su boca presionada contra los labios enmascarados de Kakashi, el calor traspasando la tela y calentando más piel de la que estaba en estricto contacto. Enseguida se perdió en la sensación de la forma firme, llena, insinuándose entre sus labios. La presión intensa, la caricia de la extraña textura y luego la succión sobre su labio inferior, siendo apretado a intervalos; era devastador. Una mano sobre su cintura la presionaba contra la cama, manteniéndola inmóvil cuando su cuerpo quería despegar hacia la estratosfera. Un dedo pulgar se había colado bajo su ropa y trazaba círculos sin ritmo en su cadera. Sakura estaba vibrando, el deseo de sentir más creando un remolino de calor que comenzaba a abrasarlo todo y ella solo acertó a aferrarse a los hombros anchos del copyninja.

Entonces los labios desaparecieron y ella no pudo contener un quejido largo que terminó casi en una pataleta. Nunca más en su vida iba a beber.

"Esto tampoco vas a recordarlo". El aliento caliente en el contorno de su oreja le hizo estremecer.

Sakura parpadeó, tratando de despejar su mente de la sobrecarga sensorial. Ahora sólo alcanzaba a ver el techo de su habitación en la penumbra, la luz de la calle reflejando sus extrañas formas en parpadeos intermitentes.

"¡Claro que sí-í lo voy a recordar-r…!" alzó la voz tardíamente, hablándole a una habitación vacía. "¡y voy a tocar-te el trasero y todo lo demá-s que me debe-s!"

"Si lo recuerdas, ven a mi casa mañana".

La kunoichi continuó repitiendo 'si lo voy a recordar' como un mantra, hasta mucho después de que la forma del copyninja dejara el umbral de su puerta, cuando ya no se sentía tan segura de qué parte de lo ocurrido había pasado en su cabeza y qué parte había sido real.

De lo que estaba segura era que la mortificación que iba a sentir iba a ser mucho más fuerte que cualquier resaca, cuando pudiese pensar con claridad.

"Tengo que admitir que me sorprende mucho".

Sakura estaba tan ensimismada repasando lo que podía recordar de la noche anterior que no se percató de que el copyninja ya había terminado su ducha y estaba pasando a su lado. Iba descalzo, con pantalones holgados, una ceñida camiseta negra y una toalla sobre su cabeza que frotaba vigorosamente con ambas manos.

Eso explica mucho sobre su peinado, pensó recuperándose enseguida "¿Qué te sorprende?" preguntó.

"Que hayas logrado recordar, claro" dijo volviéndose hacia ella desde la pequeña cocina, la toalla ahora en torno a su cuello y los ojos brillando con un extraña intensidad.

Sakura parpadeó varias veces, una respuesta muriendo en la punta de su lengua. Algo muy extraño estaba pasando con su percepción. La velocidad a la que sus pensamientos eran procesados, –generalmente superior al promedio– quedó por completo anulada. ¿Era acaso un genjutsu? ¿Estaba bajo la influencia del Sharingan tal vez?

De momento estaba vagamente consciente de que tenía la boca abierta y probablemente una expresión estúpida en el rostro, pero no podía evitarlo. Estaba con todas sus fuerzas tratando de registrar la identidad del hombre frente a sus ojos y conciliarla con la persona que había conocido casi toda su vida.

Cabello plateado, sí.

Ojos bicolores, sí.

Cicatriz en ojo izquierdo, sí

Rostro tras la máscara… No es computable.

Una media sonrisa en ese rostro desconocido se extendió poco a poco enseñando unos dientes blancos y unos colmillos afilados.

"Sigo pensando que esta mocosa no es muy brillante, Kakashi".

Sakura cerró la mandíbula con un sonoro clic, volviéndose hacia el insolente ninken con kunais saliendo de sus ojos.

"Bueno, ¿y quién de los tres ganó la apuesta?"

La voz divertida de Kakashi la obligó a demorar su venganza perruna, regresándola al hecho ineludible de que –por primera vez en su vida– estaba viendo su rostro. Su muy atractivo y sonriente rostro. Sakura sintió sus mejillas calentarse enseguida.

"Ninguno, de hecho. En realidad creo que es un empate técnico entre Kiba e Ino, ¡la muy cerda!".

"¿Ino? Un momento, ¿cuántos más estaban ya en esto?"

"Te sorprendería saberlo". Sobre todo considerando que la Hokage personalmente supervisaba las apuestas que inevitablemente se iniciaban con cada nueva generación de jóvenes shinobis. "Naruto no va a estar nada contento, había puesto dinero extra a que él iba a ser quien te viera primero, y otro tanto a que usabas labial".

"Pues sí que se me resecan mucho los labios" contestó frotándose la barbilla en un movimiento familiar que se veía muy distinto sobre piel sin rasurar que sobre tela.

Sakura abandonó entonces toda pretensión de dignidad, dejando que sus ojos devorasen el rostro del copyninja con libertad, como si la posibilidad de verle tuviese fecha de expiración. Claro que él no tenía verrugas ni labios de perro… ¡dinero votado al caño!

Moviéndose con la fluidez habitual, Kakashi descartó la toalla a un lado y comenzó a avanzar hacia ella con propósito. En la reducida habitación era suficiente para hacer que Sakura diera un paso atrás y luego otro.

"Pakkun, ¿no es hora de que vayas a ver a los cachorros?"

"¡Ugh! tu gusto empeora con los años" refunfuñó, desapareciendo obediente en un remolino de humo.

"¿Qué dijo?" Sakura protestó más por reflejo que por ganas de pelear, incapaz de quitar los ojos del depredador que se le venía encima.

"Te ofrecería algo de tomar, pero la verdad no estaba esperando visitas".

"Está bien, no te preocupes" balbuceó, haciendo contacto con la pared a sus espaldas, en una rutina ya común para ellos. Kakashi se detuvo frente a ella, más cerca de lo que podía considerarse apropiado.

"Menos mal que no viniste aquí por mis cualidades de anfitrión entonces…".

No. Ella estaba allí por él. Por ambos. Y la certeza de lo que quería le dio una claridad renovada, como si el mundo entrase repentinamente en foco. Sin embargo encontró que no podía ponerle palabras a nada de lo que sentía, por lo que sólo atinó a quedarse parada allí, paralizada, como una presa que espera el zarpazo final.

"¿Vas a seguir viéndome así?" Kakashi continuó inclinándose un poco más sobre ella, con una sonrisa que la desarmó por completo, haciendo peligrar la estabilidad de sus rodillas. Apartando la mirada trató de controlar sus emociones en vano, el corazón latiendo a mil por hora.

"No es que me queje", aclaró en un tono divertido, "me gusta cuando te sonrojas así por mí".

"¡Cállate tonto!" la reacción fue inmediata, un par de puños sin verdadera fuerza a sus costillas que no lograron moverle ni menos hacerlo parar de reír. "No es todos los días que alguien en esta aldea puede decir que ha visto tu estúpido rostro". Continuó protestando, internamente más complacida que enojada a pesar de la vergüenza. Verlo feliz, riendo aunque fuese a sus expensas, le apretaba aún más el pecho en otra de esas emociones sin nombre.

Entonces Kakashi se inclinó aún más sobre ella, apoyando un brazo en la pared sobre su cabeza, poniéndoles muy cerca. Sakura casi se atraganta del respingo cuando sintió la otra mano del copyninja acariciando brevemente su mejilla, sus dedos deslizándose hasta su cabello, frotando con curiosidad los cortos mechones más o menos disparejos.

"Me gusta…" Sakura se estremeció, entre confundida y azorada por la intensa atención del copyninja puesta toda en ella. "Tu cabello" aclaró, "creo que te luce muy bien así".

"¿¡Bromeas!?" chilló enseguida. "Me veo demasiado frentona" dijo al tiempo que tiraba compulsivamente de los mechones sobre su frente, como si ello pudiese hacerlos crecer más rápido.

"Pues a mí me agrada".

"Disculpa si no tomo tu consejo en asuntos de cabello" refutó mirando significativamente la perenne maraña plateada. Por mucho genio que fuese, el famoso copyninja sabía de cabello lo que Naruto sabía de modales en la mesa.

Con una media sonrisa por respuesta Kakashi dejó caer su cabeza, apoyando la frente sobre su brazo en la pared y dejando sus rostros a milímetros uno del otro. Sakura contuvo la respiración y apretó los puños. Nunca en su vida había estado más nerviosa que en este instante, cuando todo estaba suspendido, a punto de pasar, para bien o para mal.

El copyninja cerró los ojos, el rostro sin expresión alguna. "Estoy muy jodido para ti, Sakura".

"No digas eso por favor…" replicó con la voz quebrada.

"No decirlo no lo hace menos cierto" contestó. La mano aún en su cabello empezó a descender, despacio, acariciando la piel de su cuello, su brazo, hasta hacerse con una de las manos de la kunoichi.

"Tal vez, pero eso a mí no me importa, y tú lo sabes…" atinó a decir, muy consciente de cómo su mano prácticamente desaparecía dentro de la de Kakashi.

"Manos frías" entonó de repente abriendo los ojos. Sakura parpadeó aún más distraída por el constante frotar de sus dedos, como si trataran de calentarla. "Es curioso que en contraste, tu chakra sea tan cálido".

"Siempre las he tenido así" explicó, tratando en vano de zafarse de su agarre.

"130 pulsaciones"

"¿Qué?"

Dos dedos se habían deslizado hacia su muñeca, justo sobre su pulso "Tu corazón, late a 130 pulsaciones por minuto".

Si su corazón estaba acelerado, ahora se saltaba alternativamente los latidos a capricho. Sakura se dio de inmediato una patada mental. Ella misma le había dicho a Kakashi que su corazón se aceleraba al verle… cuenta con el estúpido copyninja para comprobarlo empíricamente.

Cuando la kunoichi renovó el forcejeo, tratando de librar su mano, Kakashi, sin decir palabra, acomodó la pequeña palma contra su propio pecho. Sakura registró enseguida un latido tan acelerado como el suyo bajo su mano. La sorpresa fue en aumento rápidamente a medida que su cerebro registró el significado detrás del gesto de Kakashi.

Él estaba revelando sus propios sentimientos y su disposición a actuar de acuerdo a ellos.

Enseguida buscó su mirada y se sorprendió de no encontrar su fachada inexpresiva de siempre. Su rostro estaba abierto, vulnerable, sus ojos brillando con tanta aprehensión como deseo.

Esto es una locura.

Es tu sensei.

Pero también es el hombre que le pone la carne de gallina con un roce, que la hace sonreír cuando esta triste, el ninja al que más admira, el tonto que la exaspera con sus manías, el amigo que le está diciendo, en ese mismo momento, que ella también debe tomar una decisión tanto como él:

Arriesgarse a vivir, o seguir huyendo.

Lo que fuese a pasar al final entre ellos no era relevante tanto como la pregunta entre líneas: ¿estás dispuesta a arriesgar, aun cuando sabes que hay posibilidades de perder?

Todas las inhibiciones que mantenían a Sakura paralizada contra la pared desaparecieron enseguida. Su cuerpo surgió hacia adelante, brazos envolviendo el cuello del copyninja al tiempo que sus labios buscaban el primer contacto. Un gemido de alivio reverberó entre sus cuerpos y no había forma de saber quién lo había iniciado y quién lo había terminado. Kakashi les apretaba juntos con sus manos asiéndola firmemente de la cintura, sosteniendo la mayor parte del peso de la kunoichi. La fuerza puesta en el beso era casi magnética, haciendo imposible otra cosa que tratar de fundir sus bocas en una sola.

Los labios de Sakura se deslizaban con intensidad, superando su inexperiencia con avidez, siguiendo el ritmo frenético que marcaba Kakashi, dejándose por fin consumir por el calor y el sabor que tenía semanas anhelando conocer. Cuando pensó que nada podía ser mejor, Kakashi inclinó su cabeza a un lado, optimizando el ángulo y empujando su lengua al interior de su boca y Sakura renunció a toda pretensión de sostener algo de su peso por sí misma. La primera caricia de sus lenguas la hizo gemir, completamente entregada a la sensación increíble del roce profundo, de la exploración de su boca y todos sus secretos.

Sakura estaba envuelta en las nuevas sensaciones que encendían sus nervios, perdida en la calidez de sus cuerpos juntos, en la fuerza que irradiaba su masculinidad, en el deseo compartido de dejarse ir en manos del otro, en los sentimientos nunca nombrados puestos en aquel beso. Entonces Kakashi se separó despacio, dando un último mordisco sin fuerza a su labio inferior. Se quedaron frente con frente, estudiándose con avidez en la cercanía. Ambos azorados, con la pupilas dilatadas y respirando rápido por el esfuerzo.

Kakashi fue el primero en recuperarse lo suficiente para hablar. "¿Realmente quieres tener algo conmigo?" preguntó sin rodeos. "Yo no tengo el mejor record en cuanto a relaciones… de hecho estoy seguro que soy incapaz de tener una relación funcional del todo".

Sakura tragó grueso antes de contestar. "Yo tampoco sé nada de relaciones, pero no tenemos que pensar en algo tan serio para empezar…".

"¿Me quieres sólo por sexo entonces?" interrumpió intrigado, "porque eso es mucho más sencillo".

"¡No!"

"¿No?"

"No… Bueno sí, eso también lo quiero, pero no, quiero que… quiero que intentemos algo más que eso… no sé cómo llamarlo…".

Los ojos de Kakashi pasaban de un punto a otro por todo su rostro, como buscando las cosas que no decían sus palabras.

"¿Qué vas a decirle a tus amigos?" preguntó por fin.

"Nada".

"Hmm…".

Sakura estaba consciente de que no decir nada era mala señal. No se trataba de sentir vergüenza o tener miedo a ser juzgada por estar con un hombre mayor que además fue su sensei –aunque vaya que todas esas cosas le preocupaban también en cierta medida. Era miedo a que todo se desmoronase, como un castillo de arena cuando llega la primera ola. Lo que estaba naciendo ahora entre ellos era delicado como un retoño y ella no quería compartirlo con nadie hasta dejarlo crecer un poco, hasta sentirse más segura sobre sus pies.

Renovando su resolución de hacer esto, de hacerle entender de algún modo todo lo que no sabía cómo enunciar, Sakura tomó su rostro con ambas manos, abriendo su expresión y exponiendo sus sentimientos tanto como él había hecho antes.

"Kakashi, ahora lo único que quiero, es estar contigo…".

La respuesta fue una sonrisa tan maravillosa, que Sakura estuvo segura que jamás iba a ver el mundo a su alrededor de la misma manera.

-o-

Besar era lo mejor de lo mejor en la vida de Sakura y de algún modo ella tenía que conseguir dedicarse a ello el resto de su vida. Trazar con la punta de la lengua el contorno de sus labios, succionarlos por horas hasta dejarlos rojos e hinchados, entrar a explorar la cavidad de su boca y perderse en ella para no salir jamás.

Esta era una adicción que no podía verse lamentando nunca. Menos con el hombre que la miraba ahora mismo, muy complacido con su entusiasmo.

Kakashi de algún modo había logrado moverles hasta el pequeño sofá al fondo de la habitación, donde la sesión de besos se había alargado por horas –o al menos así lo parecía. La intensidad inicial había dado paso a la curiosidad entre risas y luego a un letargo íntimo, acompañado por los primeros roces tentativos de sus manos sobre cada centímetro de piel expuesta.

Sakura estaba de espaldas en el sofá, la cabeza apoyada en el reposabrazos. Sobre ella el copyninja estaba recostado entre sus piernas, sosteniendo su torso sobre un codo para no aplastarla. Con las manos hundidas en la –para su eterna sorpresa– muy suave maraña de cabellos plateados, la kunoichi masajeaba su cuero cabelludo, al tiempo que guiaba y animaba a la boca pegada a su cuello, dejando un delicioso sendero de saliva y calor sobre su piel.

En la luz decreciente del atardecer, Sakura se encontró deseando que fuese en verdad posible quedarse allí, suspendidos por siempre en ese momento. Pero también estaba muy consciente de la erección presionando contra su muslo y de su propio deseo de ver que tan lejos llegaba el agujero de conejos por el que ambos se habían lanzado.

"¿Kakashi?" llamó, tirando un poco de sus cabellos.

"Hmm" replicó sin abandonar la tarea de succionar una nueva marca sobre la piel de su cuello.

"Tal vez sea el momento de decirte que… pues que yo… nunca…".

Algo en su tono, coloreado por los nervios, hizo reaccionar al copyninja obligándole emerger por fin de los confines de su cuello para mirarla, cejas arqueadas animándola a seguir.

"Yo nunca… mnnn… esto", puntualizó con un gesto vago de sus manos que intentaba abarcar la situación íntima en la que estaban.

Kakashi levantó aún más sus cejas "¿Nunca?"

Negó con la cabeza.

En ese momento, si Sakura tenía todavía alguna aprensión respecto a lo que iba a pasar entre ellos, esta se multiplicó exponencialmente con la sonrisa absolutamente maliciosa que iluminó el rostro del copyninja por respuesta.

"Tendremos que hacer algo al respecto entonces, ¿no crees?"

Sakura se estremeció visiblemente, sintiéndose intimidada por la experiencia del copyninja a la vez que súper excitada por las posibilidades que se abrían ante ella. Sin embargo, sus nervios no dispararon su carácter volátil en un intento de nivelar una situación en la que se sentía vulnerable y en desventaja.

"¡Tampoco es que no sepa nada, así que ni pienses en pasarte de listo!" chilló, dando un tirón a su cabello como advertencia.

"Oh, supongo entonces te has masturbado alguna vez al menos".

"¡Claro que me he…!" se dio pausa ante lo que estaba por admitir, sabiendo que el copyninja iba a usar cada palabra en su contra, "…quiero decir, sí, lo normal".

"Enséñame…" susurró de repente, la voz hecha pecado.

"¿Qué-é?"

"Enséñame cómo te gusta tocarte…" una mano estaba de pronto en su muslo, empujando la falda hasta su cintura para revelar por completo sus pantaloncillos negros.

"Quiero verte hacerlo" puntualizó, irguiendo su torso hasta quedar de cuclillas entre sus piernas.

"Kakashi…" Sakura rogó sin saber bien si lo que le pedía era parar o seguir adelante, sus entrañas ardiendo de sólo imaginar lo que le proponía.

"Shhh, enséñame…" con un tirón, le bajó juntos pantaloncillos y bragas hasta liberar por completo sus piernas, exponiendo su sexo al escrutinio de sus ojos. 'Uno de los cuales es un puto sharingan' le recordó Sakura interior innecesariamente.

Por alguna razón, toda la situación –que en teoría parecía muy vergonzosa en su cabeza– en la realidad era lo más excitante que había experimentado en toda su vida. El indescriptible placer que le daba ver el deseo en los ojos de Kakashi mientras la mirada bicolor consumía su cuerpo recién expuesto, se multiplicó cuando ella hizo que su mano descendiese lentamente sobre su abdomen, alcanzando sus vellos púbicos hasta deslizarse entre sus pliegues exponiéndose aún más a él.

Un auténtico gruñido salió entonces de la garganta de Kakashi y Sakura se estremeció al ver lo mucho que le afectaban sus acciones, ojos pegados a lo que ocurría entre sus piernas.

Con el pulgar sobre su clítoris, Sakura inició un masaje circular, alternando la presión y la velocidad como más le gustaba, mientras sus dedos, índice y medio, se deslizaban entre los labios menores, acariciando su entrada sin llegar a penetrar. Todo el rato su atención estaba puesta en el copyninja, que seguía todos sus movimientos de cerca, relamiendo sus labios con frecuencia, presionando una palma con fuerza contra la evidente erección levantando la tela de sus pantalones.

Cuando sus ojos se encontraron de nuevo Sakura sintió el corrientazo de energía hasta sus huesos.

Kakashi se inclinó de nuevo sobre ella, manteniendo la distancia de sus cuerpos hasta ponerse a nivel con su rostro. Enseguida sus labios encontraron su oído "¿Te has masturbado alguna vez pensando en mí?" El susurro caliente aunado a las implicaciones de la pregunta le hizo arquear la espalda, un gemido quebrándose en sus labios. Sakura no entendía cómo, pero la curiosidad perversa de Kakashi le encendía aún más, el pulgar presionando con más fuerza, necesitando responder a la estimulación.

"Contéstame Sakura" ordenó, mordisqueándole el lóbulo.

"¡Sí… sí!" gimoteó.

Kakashi se apartó un poco de nuevo, al tiempo que deslizaba una mano hasta su sexo, colocando sus dedos sobre los de la kunoichi, siguiendo sus movimientos como tratando de sentir y memorizar lo que le gustaba.

"Dime que imaginabas…".

Sakura no estaba segura de tener suficientes neuronas para poder articular palabra, sin embargo se encontró admitiendo cosas que ni borracha en las noches que las chicas compartían intimidades, ella había comentado.

"Tú… embistiéndome... por detrás".

Entonces Kakashi la penetró con fuerza usando dos dedos, y las caderas de Sakura se lanzaron hacia arriba, su espalda casi por completo despegada del sofá.

"Dime qué más..." demandó, el ritmo de sus dedos, entrando y saliendo y girando era tan distinto a lo que sentía cuando ella usaba sus propios dedos, tan intenso, que Sakura se encontró empujando las caderas contra su mano sin ninguna vergüenza, el pecho contraído entre las ganas de gritar y llorar de puro placer.

"Tú... comiéndome el coño".

El copyninja aumentó la velocidad y Sakura abandonó toda pretensión de estimularse a sí misma, eligiendo agarrarse a los brazos de Kakashi, tratando de encontrar un ancla para no ahogase.

Kakashi estaba de nuevo sobre ella, hablando contra sus labios.

"La primera vez que follemos, te voy a coger por detrás Sakura, voy a darte tan duro que no vas a poder respirar hasta que me corra todo dentro de ti... y luego te voy a comer el coño hasta que me supliques que pare... hasta que no puedas aguantarlo más...".

Jamás en su vida Sakura se había corrido con tanta violencia, los músculos de su vagina contrayéndose en torno a esos dedos largos y diestros con una fuerza que rayaba en lo doloroso, pero que sólo sumaba al intenso placer que la sacudió por varios segundos.

Tratando aún de recuperar el aliento, la kunoichi abrió los ojos solo para ver al copyninja suspendido sobre ella, mirándola con atención. ¡Oh, esa sonrisa de satisfacción altanera de Kakashi debería ser ilegal, con o sin máscara, el muy pervertido!

"Ahora es mi turno de ver, ¿no?" jadeó, no queriendo perderle el paso ni menos el chance de merecida retribución.

"¡Oh, qué pervertida... me gusta eso!" respondió divertido, poniéndose de rodillas para bajarse los pantalones, comenzando enseguida y con toda naturalidad a masturbarse para ella.

"Apuesto a que sí..." murmuró con la boca repentinamente seca, distraída en su admiración de la impresionante erección de Kakashi. Era positivamente obscena la forma en que la cabeza enrojecida de su pene brillaba con las gotas de semen que salían una tras otra, solo para ser frotadas por dedos agiles, lubricando toda la longitud tras los movimientos seguros de su puño.

Era casi hipnótico seguir el ritmo de su mano y los mínimos movimientos casi involuntarios que hacían sus caderas en respuesta; la boca ligeramente abierta, jadeando; los ojos bicolores entreabiertos y dilatados mirándola de vuelta, tendida y satisfecha con las piernas aún abiertas, su sexo húmedo palpitando en respuesta.

Sakura intentó tragar en contra de una boca seca, la respiración todavía acelerada con una excitación que estaba lejos de apagarse. Entonces recordó que ella podía hacer algo además de mirar y se irguió con cuidado, sentándose un poco hasta que su rostro quedó a centímetros de la entrepierna de Kakashi.

Con más seguridad de la que sentía, puso su mano despacio sobre la de Kakashi, quien había frenado el ritmo dándole chance de colocarse, imitando la presión y movimientos enseguida.

Una exclamación de sorpresa dejó sus labios cuando Kakashi quitó su mano, dejándola a ella tocar directamente y tomar el control, al tiempo que corregía un poco su agarre y le daba un nuevo ritmo a seguir. Sakura estaba más que maravillada con la suavidad de la piel en contraste con la dureza de la erección, los testículos ya medio contraídos apenas moviéndose bajo su puño.

"¿Segura que no has hecho esto antes?"

Sakura sonrió por respuesta sin siquiera apartar la vista de su tarea, sorprendida también con lo desinhibida que se sentía entonces. Era instintivo. Explorar con sus manos el cuerpo de Kakashi en una forma sexual, buscando dar placer y no sanar como acostumbraba. Era natural dejar de mirar el cuerpo como médico y empezar a verlo como mujer.

"Sakura...".

La voz medio forzada la hizo mirar hacia arriba y Kakashi nunca había sido más hermoso para ella que en ese momento: vulnerable y frágil donde antes sólo veía la fuerza intimidante del asesino ANBU. Ahora todas las barreras del genio ninja estaban abajo y su placer estaba literalmente en manos de ella.

¡Era una sensación de poder intoxicante!

"Dime qué quieres, Kakashi".

"Por favor Sakura, déjame, déjame..." gimió sin poder explicarse más, inclinándose sobre ella y forzándola a ir hacia atrás de nuevo, sobre su espalda, mientras él se dejaba caer entre sus piernas, obligándola a soltar su erección.

El copyninja se colocó en su entrada y empujó con sus caderas, los dos ahogando un grito en el hombro del otro. La fuerte incomodidad inicial se desvaneció en las primeras embestidas, su vagina aún empapada y flexible acomodando rápidamente su tamaño y facilitando el movimiento. Vagamente Sakura notó la ventaja de una vida dedicada al ejercicio de alto rendimiento, donde las kunoichis rompían su himen incluso antes de entrar en la pubertad.

Enseguida el ritmo frenético de Kakashi se rompió y Sakura le sintió correrse, las pulsaciones acompañadas por un gruñido largo y unos besos desesperados y descoordinados. La kunoichi lo abrazó con fuerza mientras descendía de su orgasmo, susurrando tonterías en su oído.

Así, con ambos a medio desnudar, apretados contra una esquina del sofá y después de masturbarse el uno al otro, Sakura perdió su virginidad sin mucho aspaviento, con el hombre que le había enseñado desde niña y como nadie a sentirse orgullosa de ser un shinobi de la aldea de la hoja.

Ya había anochecido por completo y en la penumbra ambos lograron acomodarse un poco a pesar del aletargamiento que les pesaba en todas las extremidades. Kakashi dejando caer su peso a un lado para no aplastarla, un brazo asegurándola desde la cintura. Sakura había ocultado el rostro en su cuello, labios saboreando la piel y el sudor del copyninja, mientras le tenía aún amarrado entre sus piernas.

"Es tarde, ¿por qué no te quedas?"

"Mañana tengo turno en el hospital a primera hora".

Kakashi resopló divertido. "A diferencia de lo que puedas pensar de mí, nunca he llegado tarde a algún lugar por quedarme dormido".

Sakura puso en su tono todo el escepticismo humanamente posible. "Eso lo encuentro MUY difícil de creer".

"Quédate…" Kakashi insistió volviendo el rostro para besarla, "prometo portarme bien".

Luego de más besos lánguidos, Sakura se quedó sin argumentos. "Vale".

Pasaron varios minutos más así, disfrutando de la compañía y el calor del otro en silencio. Kakashi ya comenzaba a quedarse dormido con la kunoichi en sus brazos cuando su voz, apenas audible, llegó a sus oídos:

"Yo no… no quiero que te portes bien".

Enseguida Sakura sintió contra su piel esa sonrisa maliciosa que se quería devorar a besos.

"Qué bueno, porque no pensaba hacerlo…".

-o-

NDA: Felices fiestas! :)