Disclaimer: Ni Percy Jackson ni La Casa de la Noche me pertenecen.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
De semidioses y vampiros
Habían tenido que apretujarse alrededor de la mesa de Ping pong para que todos cupieran. De un lado se encontraban los consejeros de todas las cabañas, la mayor parte de los siete estaban presentes-exceptuando a Frank que se había quedado como Pretor y Hazel, debido a que no era la consejera- y junto con Clarisse, Nico, Thalía y Will miraban con más recelo al nuevo grupo de invitados. Al otro lado se encontraban los vampiros con los miembros del circulo y las profetizas al frente, cuidando de sus espaldas se encontraban los guerreros y consortes; exceptuando a Kalona que estaba junto a Thanatos. En el lado superior estaban Quiron y Dionisio, el primero en su silla de ruedas; y en la inferior, Nix y Selene. Para molestia del dios del vino, no había espacio para que el sátiro que servía las bebidas y aperitivos.
— Para que todo se lleve con más claridad, exceptuando a los dioses; todos aquellos que hablen por primera vez en esta discusión deben decir quiénes son—explico el centauro, mirando a todos en la sala. Había vivido muchos siglos; y era la primera vez que estaba en una junta así de extravagante.
—Percy Jackson, hijo de Poseidón/Zoey Redbird, alta sacerdotisa; ¿Qué está sucediendo? —hablaron al mismo tiempo los mencionados. Al acabar la frase, se vieron el uno al otro sin poder creer que pensaran lo mismo.
Si solo el héroe del olimpo hubiera hecho la frase Nix no hubiera dicho nada; sin embargo no podía negarle nada a su hija, más porque le dolía el hecho de que tuviera que dejarla aquí y en estas circunstancias. Suspiro— Bueno, todo sucedió hace eones; luego de que se creara el consejo olímpico, decidí que el no formar parte de este y ni siquiera vivir en el Olimpo era demasiado; con mi poder y la ayuda de Selene y Helios, hice un nuevo mundo que conectaba directamente con mi hogar en el Tartaro; allí hice aparecer humanos y mis propios hijos, que en vez de nacer de forma biológica se volvían hijos míos cuando los seleccionaba a través de los rastreadores, donde pasaban a tener tatuajes y volverse vampiros.
— Eh, Leo Valdez, hijo de Hefesto—hablo, para luego señalar a los mencionados— Ellos no parecen empusas—no pudo evitar hacer el comentario Leo, mirando detenidamente a quienes estaban en frente. Había visto esa clase de demonios en su forma verdadera; y ciertamente aquellas chicas lindas con tatuajes no parecían capaces de volverse demonios, aunque de ese tipo nunca se sabía; Piper tuvo el impulso de golpearle, esperando que no se lo tomara como un insulto la noche personificada. Está en cambio rodo los ojos.
— Por supuesto que no; su tipo de vampiros es muy diferente al que hay aquí, ni en sueños mis niños tendrían patas de burro—alego con bastante fuerza. Los que venían de otra dimensión no entendieron nada al respecto; pero la lista de eso ya era larga de por sí.
— Alto, ¿Así que sin permiso del consejo hizo su propio mundo? ¿Y se llevó a Helios y a Selene con usted? —Interrogo la rubia de ojos grises; pasando su mirada hacia ellos y recordando lo que menciono su maestro— Annabeth Chase, Hija de Atenea.
Puede que su comentario fuera tan bueno de decirlo como el del latino; mas ella ya poseía algo de experiencia enfrentando a dioses-incluso a esa-. La primordial enarco una ceja, entre el enojo y la sorpresa por como sonaba— En primera, yo soy una primordial; hija del Caos mismo, yo les di la muerte, el día, incluso a las parcas que deciden los destinos—se inclinó hacia adelante, ha tiempo que por sus emociones su imagen parpadeaba; aunque tratando de mantenerse centrada— Soy mayor que tu madre, y una buena parte del consejo olímpico; dime, ¿Qué sentirías si luego de dar tanto, de poseer tanto poder, no te tomaran en serio? Tú ya has visto el Tártaro, ¿Acaso no querrías escapar de allí, tener un lugar donde puedas llamar tu hogar, sin ser alguien que provoca temor o falta de respeto? —la otra se quedó en silencio, pasmada; podía entender sus palabras, más por lo último; el tártaro no era un lugar agradable y mucho menos comparado con el olimpo, que te obligaran a permanecer allí…auch. Calmándose siendo la Nix que solían ver sus hijos, se puso recta en su asiento— ¿Acaso crees que es casualidad que los griegos de repente reverenciaban a Apolo y a Artemisa como los dioses del sol y a luna? No, fue todo plan de Zeus, que para variar deseaba tener más control y con sus hijos manejando ambos papeles lo poseía; yo rescate a Selene y a Helios, inclusive de no ser por los Sátiros quizás lo habría hecho con Pan; ¿Te parece tan malo?
» Si, no estoy muy de a favor del consejo; aunque no participe en ninguna de las guerras por protección a mi mundo y porque no soy estúpida, como para creer que Gea o Cronos harían un buen trabajo—finalizo, haciendo que reinara el silencio. La diosa de la Luna se lamentó sin decir nada; ella había tenido algo con el dios de lo salvaje y le fue difícil su pérdida, pero no había nada que pudiera hacer.
El director de actividades carraspateo; queriendo quitar la tensión del ambiente— Bueno, por lo que se ha entendido tus hijos son parecidos a las cazadoras de Artemisa, siendo nombradas aunque sus doncellas no se consideran sus hijas como tal—decía mirando brevemente a Thalia, que mantenía atención en la representante de la Luna; preguntándose como Artemisa estuvo de acuerdo ya que esta no parecía mala— ¿Les importaría a los mismos, explicarnos un poco más sobre ustedes?
— Pues—tímidamente, hablo la primera vampiresa roja; sonriendo un poco— Soy Stevie Rae Jonhson, la primera sacerdotisa roja—se presentó, poniendo una mano en su pecho—Depende más que nada si eres un vampiro rojo o uno azul; los rojos solemos ser más fuertes, podemos ver con totalidad en la oscuridad, nos sentimos más cómodos bajo tierra y no nos puede tocar la luz del sol, y tenemos una sed de sangre más fuerte.
— ¿S-Sed de sangre? —repitió algo temerosa la hija de Deméter; ella era bastante pacifica-aunque peleaba bien de ser necesario-y si bien en un principio le puso de nervios que el campamento tuvieran de vecinos los monstruos, que aparecieran semidioses chupa sangre era mucho peor. La mirada se fue hacia ella; trago un poco su miedo— Miranda Gadner, hija de Deméter.
— Si, tomamos sangre—retomo Zoey, dando su mejor sonrisa "tranquila, no los mataremos mientras duermen" ya bastante ensayada cuando Neferet provoco un escándalo público tiempo atrás—Sin embargo podemos controlarnos, tomando la misma de bolsas de donantes—no tardo en notar que esto no tranquilizo en nada a los otros, ya que Miranda no fue la única nerviosa al enterarse. Se aclaró la garganta—los vampiros azules aunque no nos gusta el sol lo toleramos; algo que tenemos en común es la curación rápida, el vivir cientos de años pareciendo jóvenes, no tener hijos; y algunos de vez en cuando obtienen habilidades, yo tengo afinidad con los cinco elementos, aire, fuego, agua, tierra y espíritu.
— Orale, ¿ustedes también pueden hacer eso? —decía sorprendido Leo, mientras de su mano empezaba a brotar algunas llamas de sus dedos. En todo el campamento él era el único capaz de hacerlo, y el saber que otros podían le alegro ya que por una vez no era el bicho raro-
— No todos—interrumpió Shaunee, que ahora que había atravesado el cambio, poseía un tatuaje con leguas de fuego. Con una sonrisa, imito al hijo de Hefesto apareciendo una llama de su dedo y con un aura roja— Soy Shaunee Cole, yo tengo habilidad con el Fuego y con Zoey, somos las únicas capaces de esto, al menos de los que estamos aquí.
— Piper Mclean, hija de Afrodita—hablo la cherokee, dando una sonrisa amistosa en un intento de que aquellos vampiros no se volvieran en su contra— ¿No eres una alta sacerdotisa, como las otras?
— No siempre somos altas sacerdotisas—se explicó la mayor del grupo, mirando hacia la chica— Soy Thanatos, yo tengo afinidad con la muerte y al igual que Zoey y Stevie Rae soy una sacerdotisa; sin embargo los de nuestra especie no siempre escogen ese camino, podemos vivir con los humanos ocupando puestos como actores y famosos, o tener un lugar en la casa de la noche como profesores; somos una sociedad matriarcal donde las sacerdotisas dirigen estas escuelas y un consejo en general, aunque vivimos con los humanos tratamos de mantener nuestro mundo apartado del suyo—terminando de decir eso, miro curiosa a la multitud de chicos que no conocía—nosotros ya nos hemos explicado; si bien deben tener más preguntas, ¿Les importaría decirnos sobre su especie?
— Si, tiene razón—hablo el único romano presente; ya que Percy parecía aun un poco sorprendido, decidió tomar la palabra— Los semidioses somos hijos de dioses tanto como romanos como griegos; hay un campamento para cada uno y este es uno de griegos, aunque desde la alianza grecorromana se ha aceptado romanos.
» Yo soy Jason Grace, hijo de Júpiter— observo a los otros, notando que en si parecían algo dudosos sobre quién era hijo, y sabía que paso lo mismo con los demás— No sé qué tanto sepan de los dioses en su mundo o si saben; pero a veces ellos tienen hijos con los mortales y de ello nacemos nosotros, actualmente tenemos 20 cabañas de Zeus, Hera, Poseidón, Deméter, Ares, Atenea, Apolo, Artemisa, Hefesto, Afrodita, Hermes, Dionisio, Hades, Iris, Hipnos, Némesis, Nike, Hebe, Tyche y Hécate. No todas están ocupadas, otras solo tienen un miembro o muchos, dependiendo de cuantos hijos haya de estos dioses.
— Soy Damien Maslin, tengo afinidad con el aire—instruyo el chico de cabello castaño, bajando la mano luego de que con un asentimiento, tanto Quiron como Nix le dejaran hablar— Si tenemos conocimiento de los dioses griegos y romanos, aunque nunca supimos demasiado de ellos pues nosotros adoramos a Nix—todos se voltearon a ver a la misma; no tenía sentido porque si les guardaba tanto rencor dejara que supiera de los mismos, esta permanecía con los brazos cruzados.
— Fue sugerencia de Helios y Selene—la mencionada se encogió un poco de hombros— le pareció que nuestro mundo debería saber cómo era las cosas en este, sin importar que no estuvieran muy enterados de cómo eran realmente las cosas. Nunca los vincule directamente conmigo a casi ninguno, así que mis hijos no los adoraban—lo último lo dijo en tono severo, sería el colmo que dejara que pasara con el "cariño" que les tenía— Así que si, me imagino que saben sobre ellos si les intereso el tema, ya que en la casa de la noche no se enseña.
— Vale—por primera en toda la reunión, Dionisio bajo su revista de vinos que había leído donde supuestamente no prestaba atención; y le encaro a la diosa— Ahora que hemos aclarado todo, ¿Quieres explicarnos por qué has sacado a tus niños de tu mundo perfecto y los has traído aquí?
Obviamente él no era muy amable en sus palabras, sino lo era con su padre rey de los dioses menos con ella; esta se hubiera enfadado y quizás hubiera hecho algo de no ser porque llegaron al punto que tanto temía— Mi mundo está desequilibrado, necesitaba sacarlos para ver si puede volver a restaurarse; exceptuando a Thanatos y Kalona, se quedaran.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Ya lo sé, vaya forma de terminar el capítulo; sé que no ha estado muy interesante porque casi todo era cosas que ya sabíamos, pero saben tan bien como yo que era necesario, no es como si simplemente fuera "hola, dejo a estos aquí, no hay nada que decir al respecto y adiós" lo hice por la misma razón que antes, demasiado largo.
Lo de Pan y Selene no me lo he inventado; en algunos mitos estos eran amantes y por lo que había estado haciendo Nix, era raro que no lo salvara; así que lo dejo como que gracias a que los sátiros no podían olvidarlo este no se podía marchar.
Me he quedado con la duda sobre el apellido de Damien, pero este no lo mencionan mucho y según el libro-al menos el que tengo a la mano-es este, si me equivoco decidme.
Gracias por leer, ojala lo disfrutaran;
Lira.
